Hegel, marx y la dialéctica



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7.- Crítica marxista de la noción hegeliana de verdad


...Ya vimos al principio que, al definir al sujeto universal como pensamiento puro, Hegel abstrae de él su actividad práctico-sensible. Como consecuencia lógica de este criterio, el ser que corresponde al pensamiento no es un ser real sino una categoría filosófica: el concepto. Según este criterio, de la actividad del sujeto humano entendido como puro intelecto, surgen las categorías, porque es lo concreto pensado, no lo concreto real. Así, El concepto, según Hegel es el pensamiento objetivo, o sea, el pensamiento universal que, al pensarse a sí mismo, se objetiva, se determina, o se da una existencia o realidad efectiva en y para sí.

El pensamiento que se objetiva es el pensamiento que tiene una esencia, y no una esencia en sí sino una esencia que le determina como ser para sí, ese es el concepto, es el pensamiento que se objetiva. No que se objetiva en cualquier categoría sino que es una categoría que apunta a una realidad pero como pensada, pero no desde el punto de vista de su forma de manifestación, sino de su esencia, y no solamente de su esencia como realidad actual sino como realidad efectiva, es decir, como concepto, como ser para sí. Nosotros estamos siguiendo a Hegel y decimos que, para Hegel, el sujeto universal es el pensamiento puro, esto supone que cuándo define al sujeto universal, en este caso es el ser humano, no lo define como un complejo de empiria y razón sino como pura razón, el pensamiento puro, por lo tanto abstrae de él su actividad práctico-sensible. Entonces la verdad no consiste en lo que el sujeto hace prácticamente sino en lo que piensa o hace teóricamente, por eso después Marx en las tesis sobre Feuerbach va a decir que la verdad o no verdad de una proposición es ante todo un problema práctico, es en la práctica donde el hombre debe demostrar la verdad, la realidad, y la terrenalidad de su pensamiento.

Si el sujeto universal es pensamiento puro y no actividad, sólo pensamiento puro y no también actividad práctico sensible, como consecuencia lógica de este criterio el ser que corresponde al pensamiento no es un ser real, sino una categoría, es decir, cuando el sujeto piensa la realidad lo que hace es deliberar sobre la forma de manifestación de la realidad, y a partir de la forma de manifestación de la realidad llega a la esencia de esa forma de manifestación, y entonces llega al pensamiento objetivo, y el pensamiento objetivo no es la realidad misma, es lo concreto pensado, no lo concreto real, entonces son categorías.

Por lo tanto no es que el pensamiento se convierte en una cosa sino que se concreta u objetiva en el sentido de que se corresponde con la realidad, pero como pensada, no como realidad. Cuando Hegel se limita a pensar la realidad la deja como está, no propone su transformación y eso, para él, es el concepto. El concepto, según Hegel, es la incondicional o libre unidad del pensamiento y de la racionalidad. Es el pensamiento objetivo...

...Este pensamiento objetivo es la COSA. La COSA es, pues, el concepto, la unidad abstracta, teórica o meramente especulativa del pensamiento y de la racionalidad...

...Y no puede ser de otra manera, porque si yo defino al sujeto universal como puro pensamiento, lo objetivo, para mi, no puede ser lo concreto real sino lo concreto pensado. Ahora, si yo defino al sujeto, no solamente como pensamiento sino como práctica social que supone el momento de la teoría, entonces el concepto es la unidad entre el sujeto social real y la racionalidad de sus medios de producción de nuevas realidades efectivas. Esto es lo que diferencia a Hegel de Marx.

Para Hegel, la actividad del sujeto universal es actividad del pensamiento, no concibe otra actividad trascendente que no sea la actividad del puro pensamiento. El sujeto de Hegel es un sujeto abstracto, abstraído de su actividad práctico-sensible. Entonces, el pensamiento objetivo es la unidad del sujeto universal pensante con la objetividad o racionalidad de ese pensamiento, no con la objetividad del objeto real, sino con la objetividad del objeto pensado, la categoría científica, esto es, según la racionalidad. Y eso es la cosa. La cosa es el pensamiento que se determina por sí mismo en el concepto como unidad abstracta entre el sujeto pensante y el objeto pensado...

...O sea, el pensamiento que se piensa a sí mismo o que se refleja sobre sí mismo. Esta es, para Hegel, la realidad en tanto racionalidad que existe por sí misma como unidad del sujeto universal pensante con la objetividad del ser u objeto pensado. Esto, según el idealismo hegeliano, constituye la verdad relativa, válida sólo para cada momento del proceso de desarrollo que el pensamiento universal se da para sí...

...Ya hemos visto que la actividad del sujeto universal parte de la sensibilidad, del reconocimiento originario de la realidad mediante los sentidos. De la sensibilidad pasa seguidamente al parecer de la esencia en el ser inmediato o ser de la sensibilidad. En un tercer momento, del parecer el sujeto avanza hacia el aparecer de la esencia en el fenómeno. finalmente, del aparecer de la esencia pasa al concepto. Y ya vimos que todo eso se corresponde históricamente con el desarrollo humano desde la época de la recolección hasta la forma dinero, porque la forma dinero viene a ser la expresión realmente concreta del concepto. Así, poniendo la dialéctica sobre sus pies, llegamos a que lo que Hegel entiende como autodesarrollo del sujeto pensante como concepto, en la realidad social es el dinero, porque es el ser por sí del valor, porque ya en el dinero el valor no necesita de otra realidad para expresarse que no sea la del propio valor de uso que le soporta: se expresa por sí mismo a través de la mercancía oro; ahí ya, en función dineraria, como expresión absoluta del valor, el oro deja de ser oro para fungir como pura expresión o representación de valor.

Estamos en la categoría del concepto, todavía no estamos en la categoría de la idea absoluta, ni siquiera de la idea, estamos en el concepto.

El concepto, según el idealismo hegeliano, es la verdad relativa. Los conceptos varían según el pensamiento. Lo que pasa es que el pensamiento, según progresa su racionalidad, va atravesando los conceptos en que concretó su razón pretérita. Esto quiere decir que una realidad que hoy es efectiva en tanto se corresponde con la racionalidad, más tarde deja de serlo, porque ya no se ajusta al nuevo concepto, porque el pensamiento sigue avanzando, es decir, las fuerzas productivas siguen avanzando, entonces lo que hoy es una realidad efectiva, lo que fue una realidad efectiva en la época post feudal, lo que el capitalismo fue una realidad efectiva en la época postfeudal, ahora deja de serlo, se convierte en una realidad ficticia. Porque no corresponden con el concepto, porque las fuerzas productivas ya no caben dentro de la cáscara del capitalismo.

Ya vimos que lo que para Hegel es el pensamiento, para Marx es el trabajo social, porque él suplanta la actividad del pensamiento universal por la actividad práctico sensible del sujeto social; en la que está incluido el pensamiento, porque el trabajo es la síntesis o unidad de la actividad pensante y de la actividad práctico-sensible, las dos cosas. Tanto es así que su producto, la mercancía, también es un complejo de empiria (valor de uso) y razón (valor de cambio). Porque el valor de cambio no se puede desprender del valor de uso, y en el valor de uso está el trabajo concreto. Y el trabajo concreto es la materialización de este complejo de actividad práctico-sensible y razón. Porque el ser humano, antes de ejecutar su obra la proyecta en su cabeza. Por lo tanto es una conjunción.

Entonces, el concepto da la noción de verdad relativa, que es la coincidencia del sujeto como actividad pensante y de la objetividad del objeto, es decir, de la razón de ser del objeto. Pero no de la razón de ser en sí, es decir, la razón de ser despojada de la racionalidad, sino del ser para sí, es decir, que tiene en sí misma la racionalidad, y que por tanto se transforma en una realidad efectiva...

...Hasta esa parte de su "Lógica", todos los objetos pensados o realidades efectivas son, para Hegel, contenidos históricos limitados o perecederos, que la ilimitada forma absoluta del pensamiento universal determina o se da para sí en cada momento de su desarrollo y que, en cada caso, da lugar al concepto objetivo, pero que tiende a relativizar y traspasar libremente...

Por lo tanto el concepto es una verdad relativa, la realidad efectiva es una verdad relativa, históricamente relativizada por la actividad del pensamiento. Es decir, la actividad del pensamiento transciende. Esto pasa como con Seassure respecto de la lengua y el habla: la lengua es la gramática o estructura del lenguaje, mientras que el habla es la vida del lenguaje, la vida del lenguaje tiende constantemente a traspasar la gramática que, hasta cierto punto se resiste. Y así se suceden los momentos en que el concepto determinado por la vida del lenguaje no cabe en las estructuras gramaticales caducas y las supera dando lugar a nuevas palabras, giros gramaticales, etc....

...Este sucesivo determinar y traspasar el concepto objetivo por parte del pensamiento libre, es lo que Hegel desarrolla en la sección tercera del último libro de su "Ciencia de la lógica" bajo el título de: "La idea". Allí empieza Hegel por distinguir entre actividad reflexiva y actividad racional del intelecto, o sea la crítica de Kant. La actividad reflexiva sirve para entender de la realidad sus formas de manifestación a través de las percepciones sensibles del sujeto...

El entendimiento es el reflejo en el pensamiento de las sensaciones o formas de manifestación del objeto. Lo que el pensamiento hace inteligible del objeto es su percepción sensible, como, por ejemplo, el cazador que sabe las pautas de comportamiento de una especie cinegética determinada, pero desconoce su racionalidad, el desarrollo de su morfología según los cambios en su hábitat, la función que desempaña en la escala zoológica, en la cadena alimenticia, en el ecosistema natural, la posibilidad de preservar y mejorar su especie, de controlar su proliferación, etc. Kant dice: los seres humanos sólo podemos entender las cosas que se manifiestan en el espacio y en el tiempo, es decir, podemos entender los fenómenos, pero lo que no podemos comprender es el noumeno, es decir, la razón que hace que ese objeto sea como es y no de otra manera. Por tanto, no podemos transformarlo.

Esta es la diferencia con Hegel. La filosofía hegeliana sí compromete al noumeno, tiene que ver con él, lo toma como objeto del pensamiento. Según la lógica de Hegel, el desarrollo del pensamiento universal supone al mismo tiempo el desarrollo de la sustancia; en Hegel, la actividad del pensamiento no se limita a un mero entendimiento de las formas de manifestación de la realidad, sino que concibe o crea la sustancia misma de esa realidad. No es una lógica formal, sino una lógica ontológica. Esto supone una labor teórico-práctica de “destrucción” constructiva de las formas de manifestación que impiden la intelección de la esencia de los objetos o seres inmediatos a transformar o trascender por el pensamiento del sujeto universal que se objetiva en el concepto...

...El momento de la Idea se distingue tanto del momento del puro entender las formas de la sensibilidad como del concebir o comprender la esencia necesaria o para sí, de la realidad exterior.

Por un lado están las formas de la sensibilidad, por otro lado las formas de la inteligibilidad que tienen que ver con el concepto, y por último está el momento de la Idea.

Siguiendo a Aristóteles, Hegel define la Idea como la unidad absoluta del sujeto en tanto concepto y del objeto en tanto sustancia,

La comprensión del sujeto en tanto concepto, supone el ser para sí del sujeto. Por eso Marx dice: el hombre al hacer se hace.

El concepto es la unidad del pensamiento con la objetividad. Si el sujeto es un concepto, quiere decir que ese sujeto es la unidad de su pensamiento con el pensamiento de sí mismo, quiere decir que es la conciencia. Para Marx esta es la conciencia de clase. Es el ser para sí del sujeto. La actividad del sujeto puede estar con respecto al objeto exterior en una actitud reflexiva, o en una actitud conceptiva. Si está en una actitud reflexiva se limita a saber cómo es el objeto dado en su forma de manifestación; si está en una actitud conceptiva crea su objeto, entonces une la actividad de su pensamiento con la objetividad, con la razón de ser de este objeto creado por él. Esta es la categoría del concepto.

El sujeto es un concepto, si el concepto es la unidad del pensamiento con el ser para sí del objeto, con la objetividad del objeto, con su racionalidad. Si el sujeto es un concepto quiere decir que el sujeto se ha tomado a sí mismo como objeto, y ha llegado a la objetividad de sí mismo. Por lo tanto es el sujeto que se comprende a sí mismo. Es lo que, en términos políticos Marx llama conciencia de clase. No es el ser en sí, sino el ser para sí, es el obrero que sabe quién es y cuál es su cometido en la historia. Porque se ha tomado como objeto así mismo.

En este sentido, la Idea es la unidad absoluta o autosuficiente del sujeto que sabe porqué y para qué está en el mundo; del sujeto como concepto y del objeto en tanto sustancia. Es el sujeto que se comprende en tanto llega a comprender el mundo en que vive.

Esto explica por qué en su “Que Hacer” Lenin dice que:

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Sólo conociendo científicamente la realidad social que le toca vivir, es decir, haciendo inteligible la esencia del objeto con el que trata y le condiciona, el sujeto social tiene la posibilidad real de superarse históricamente en la concepción y realización de un mundo nuevo, llegando así a la comprensión de sí mismo. Tal es el sentido del aforismo de Marx: "El hombre al hacer se hace". Cuando Marx dice eso está traduciendo este sentido de la Idea: unidad absoluta entre el concepto como sujeto y del objeto como sustancia. Teniendo en cuenta que él está en una interacción permanente con la realidad que le rodea, en la medida en que conoce la realidad que le condiciona sabe lo que hace, por qué y para qué.

El asalariado que sufre inconscientemente todas las vicisitudes de la sociedad capitalista y se defiende de los ataques del capital pero no sabe ni le interesa saber las razones de su situación en la sociedad porque la considera inamovible, ése es un ser en sí, un simple contingente para quien la posibilidad de la revolución es abstracta. En la medida en que se implica en el conocimiento científico de la realidad que le toca vivir, inmediatamente, él, que está en esa actividad, se está tomando a sí mismo como objeto, porque esa realidad es producto de sí mismo, porque esa realidad ha sido hecha por el sujeto universal que él mismo integra, por lo tanto, al conocer se conoce a sí mismo. Y cuando la conciencia de este trabajador con instinto de clase redescubre la sustancia del objeto con el que trata, en esa tarea del conocer esencial se conoce a sí mismo, se convierte en concepto, en un ser para sí que es la unidad del pensamiento con la racionalidad. Esto, para el GPM, es el paradigma de la vanguardia revolucionaria.

...O sea, la unidad entre el sujeto pensante en tanto ser para sí, y la sustancia creadora de la realidad exterior concreta. Esto, que para Hegel es la verdad, explica la famosa tesis enunciada en su prólogo de 1807 al sistema que precede a la "Fenomenología del Espíritu", donde dice que verdadero es lo que se aprehende...

<(creadora de la realidad exterior) sino también y en la misma medida como sujeto (humano universal consciente de su ser para sí mismo)>> (G.W.F. Hegel Op, cit)

Sobre la noción de sustancia en este contexto, su significación más originaria se remonta a la “Metafísica” de Aristóteles, si bien desde el prólogo a la “fenomenología del Espíritu” Hegel remite a la “Etica” de Spinoza y éste a Descartes, para quien:

<<...cuando concebimos la sustancia concebimos sólo una cosa que existe de tal manera que para existir no tiene necesidad de otra cosa más que de sí misma>> R. Descartes: “Principios filosóficos” I, 51)

Para Descartes, tanto como para Spinoza, la sustancia es algo que trasciende al ser humano, un atributo exclusivo de Dios. Según veremos más adelante, en la filosofía hegeliana el Dios trascendente al mundo está muerto porque se ha hecho inmanente al proceso histórico de la humanidad. De ahí que, para él, la sustancia creadora sea concebida al mismo tiempo como sujeto humano. Sólo que el sujeto de Hegel es abstracto, teológico, puro pensamiento.

Aquí, sin soltarnos de la mano de Marx, vamos a intentar poner otra vez la dialéctica idealista sobre sus pies Vamos a hacer la crítica de la Idea hegeliana desde el punto de vista del materialismo histórico y, de paso, tratar de poner en su lugar a quienes en nombre del marxismo no hacen más que usurparlo tergiversando y envileciendo sus principios, sus categorías y su discurso. ¿Qué es la verdad para el marxismo?

La verdad para Hegel es la unidad absoluta del sujeto como concepto, y del objeto como sustancia o racionalidad científica. Es decir, se queda todo en el pensamiento, es la unidad del sujeto en tanto puro pensamiento y del objeto como categoría racional. Para Marx, la Idea en términos sociales es la correspondencia al interior de una misma unidad entre el concepto fuerzas productivas como sujeto y el objeto relaciones de producción como sustancia.

Esta lógica vale también para los procesos de trabajo independientemente de las formas sociales bajo las cuales se realizan La carpintería, por ejemplo, es la unidad del sujeto trabajador como concepto del oficio (que sabe lo que hace y para qué lo hace, lo cual supone el conocimiento pericial tanto de las herramientas que debe utilizar como de la materia prima sobre la que recae su actividad transformadora) y del objeto a crear como sustancia, por ejemplo una mesa. De aquí surge la noción de verdad concretada en la Idea, que determina el curso de la acción práctica en función de su producto. Hegel puede dar este ejemplo, pero no lo puede seguir a pies juntillas, porque para él la actividad del sujeto no es práctico-sensible sino puro movimiento del intelecto. Ya vemos cómo se puede comprender mejor a Hegel desde la óptica de Marx, y no al revés como recomendaba Lenin. Aún cuando leyendo a Hegel también se puede fijar más sólidamente el pensamiento de Marx.

Según el materialismo histórico, la verdad histórica no consiste en la unidad del sujeto universal pensante en tanto concepto (del sujeto que se sabe a sí mismo, que tiene el saber de sí mismo), con el objeto pensado en tanto sustancia, sino en la unidad del sujeto histórico real, concreto -la fuerza social productiva en la que está implícito el pensamiento - con el objeto real -relación social de producción- adecuado a cada momento de su desarrollo. Ahora bien, mientras que en la lógica hegeliana el principio activo de esta unidad dialéctica está en el pensamiento, según la lógica del materialismo histórico este principio reside en el trabajo vivo social concreto, cuyo concepto son las fuerzas productivas en tanto unidad entre el trabajo vivo y la racionalidad científico-técnica contenida en sus medios de producción.

Si verdadero es todo aquello en lo que se verifica la correspondencia entre el sujeto como concepto y el objeto como sustancia, duplas como paro estructural masivo y capacidad productiva ociosa, tierras que se sustraen deliberadamente al cultivo y hambre crónica en amplias regiones del Globo, crisis y genocidios bélicos, etc., etc, están evidenciando que el concepto moderno de las fuerzas productivas no cabe dentro de la sustancia de las relaciones de producción capitalistas, se sale de ellas bajo la forma de todos esos fenómenos, lo cual revela que el capitalismo ha dejado de ser una Idea verdadera o una verdad objetiva, para pasar a ser cada vez más una existencia ficticia y falsa según deviene más y más en realidad actual.

En tal sentido, si el capitalismo ha dejado de ser una verdad objetiva porque ha sido superado por la racionalidad histórica concreta de las fuerzas productivas, el socialismo todavía no lo es.

Según la lógica del pensamiento hegeliano sí ya lo es, en tanto expresión de la racionalidad. Para Marx, por el contrario, no, porque la revolución no se ha consumado en los hechos.

El capitalismo ha dejado de ser una verdad objetiva, porque aun cuando sigue siendo algo existente o, por mejor decir, subsistente y, en tal sentido real, de hecho no es ya una realidad verdadera, porque no se corresponde con la racionalidad universal de las fuerzas productivas; el socialismo, en cambio, aun teniendo de su lado a la racionalidad de las modernas fuerzas productivas, todavía no es una verdad objetiva, porque siendo su racionalidad cada vez más necesaria y su posibilidad cada vez menos abstracta, no deja de ser una mera posibilidad real, en tanto esa racionalidad no se ha concretado. Y no se ha concretado porque el proletariado tarda en asumirla prácticamente. Esto quiere decir, según Marx y Engels, que la objetivación de la verdad no constituye un problema teórico sino práctico:

<<2.El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico (no es un problema del pensamiento), sino un problema práctico. Es en la práctica donde el ser humano tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico>> (K.Marx: "Segunda tesis sobre Feüerbach")

Pero también quiere decir, implícitamente, que sin el a priori de la racionalidad revolucionaria no hay verdad objetiva posible. Dicho de otra forma, que la verdad histórica objetiva está predeterminada por la racionalidad revolucionaria de las fuerzas productivas. Es su condición necesaria. Desde Marx, esta racionalidad de las fuerzas productivas ha adquirido la categoría de ciencia y arma imprescindible de la revolución comunista.
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