Hegel, marx y la dialéctica



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Octubre 2000 HEGEL, MARX Y LA DIALÉCTICA Grupo de Propaganda Marxista


HEGEL, MARX Y LA DIALÉCTICA




ÍNDICE





  1. Prólogo

  2. INTRODUCCIÓN

    1. La tradición metafísica

    2. Noción general y problemática de la filosofía hegeliana

Capítulo 1.-La doctrina del ser

          1. Ser y nada: devenir

          2. Cualidad y cantidad : medida

Capítulo 2.-La doctrina de la esencia

          1. El simple existir del ser inmediato

          2. El "parecer" de la esencia "puesta" en el ser inmediato

          3. Del ser inmediato al "parecer" de la esencia según Marx.

          4. El “aparecer” de la esencia en la relación mercantil.

          5. “Realidad actual” y decadencia del capitalismo

          6. Realidad actual y posibilidad abstracta

          7. De la posibilidad real a la necesidad

Capítulo 3 – La doctrina del concepto

          1. El concepto subjetivo

          2. El concepto objetivo

          3. La objetividad: El mecanismo

          4. El quimismo

          5. La teleología

          6. La idea

          7. Crítica marxista de la noción hegeliana de verdad

          8. Las “Tesis sobre Feüerbach” y el desprecio de la teoría por parte del militante práctico tradicional

Capítulo 4 - La idea absoluta o identidad de los contrarios




La historia de este texto es la siguiente:

  1. P
    Prólogo


    olemizamos con Rafael Pla y lo publicamos en Internet.


  2. En junio nos escribió un compañero desde Chile, diciendo que siguió las alternativas de la discusión interesándose especialmente por la parte donde hablamos del Frente Popular o policlasista como una expresión política de la identidad hegeliana de los contrarios.

  3. Su carta nos alumbró la necesidad de hacer el esfuerzo para intentar aproximarnos al conocimiento de la lógica dialéctica algo tan imprescindible y de lo que se habla mucho pero muy pocos saben de qué va.

  4. En primera instancia elaboramos un documento de contestación a este compañero (en letra normal Times New Roman Normal)

  5. El texto va acompañado de algunas acotaciones tras haber sido leído y comentada su redacción preliminar en grupo, tarea que demandó siete reuniones. Estos apuntes fueron seleccionados de entre lo expuesto allí (corresponden a los párrafos que aparecen en color azul marino y tipo de letra Times New Roman Negrita)

  6. Las citas de obras con sus respectivas referencias a título, autor y capítulo aparecen con distinta cota de márgenes en letra Arial negrita.

  7. En sus "Cuadernos filosóficos" Lenin ha dejado dicho que no se puede comprender acabadamente "El Capital" de Marx sin haber leído antes "toda la lógica de Hegel". Siendo esto muy cierto - y de ahí la justificación de nuestro trabajo- para nosotros no lo es menos que el obstruso discurso enajenado de Hegel se torna más accesible desde el pensamiento libre que Marx ejercitó en "El Capital" con las categorías de la economía política, de modo que, dialécticamente, puede decirse que también es posible explicar la filosofía de Hegel a través de Marx y esto es lo que hemos intentado en este ensayo.

  8. Tal como el creador del materialismo histórico lo dejó expresado en el prólogo a la primera edición de su obra central, estamos para aprender con modestia y beneplácito de toda crítica fundamentada. En cuanto a la llamada opinión pública -a la que también siguiendo a Marx jamás haremos concesiones- nos atendremos a la máxima del "gran florentino" Leonardo: "Sigui il tuo corso e lascia dir le genti".

GPM

Madrid, octubre de 2000.

1.-La tradición metafísica:




Previo a entrar sumariamente a distinguir entre Hegel y Marx, es necesario saber qué distinguió a Hegel de la tradicional filosofía idealista. Desde Platón hasta Hegel, todo el idealismo filosófico ha distinguido al ser humano respecto del resto de los animales por la capacidad de pensar, y al conjunto de la realidad material y espiritual de este mundo, como creación del pensamiento divino extraterrenal. Semejante reduccionismo idealista del sujeto humano, combinado con la supuesta dualidad entre el mundo terrenal y el mundo de la pura espiritualidad divina, ha sido descrito por Platón en su famoso "mito de la caverna". Según el razonamiento de aquella metáfora, en tanto concebido y creado por Dios, es imposible que el pensamiento humano pueda comprender al espíritu divino. Pero que la verdad divina no resplandezca en su pensamiento, eso no obsta para que el ser profano pueda saber lo que de esencial tienen las cosas de este mundo. En esto, pero sólo en esto, el sujeto humano participa de la divinidad. No como actividad práctico sensible creadora de la realidad, sino como pura recreación intelectual de lo que de verdad hay en esa realidad, en y por mediación del pensamiento:

<(las cosas pensadas, las categorías) no eran algo extraño al objeto, sino que constituían más bien su esencia, o sea que las cosas y el pensamiento acerca de ellas - del mismo modo que nuestro idioma (alemán) expresa un parentesco entre los dos [términos] (Ding: cosa; Denken: pensamiento) coinciden en sí y por sí [esto es] que el pensamiento en sus determinaciones inmanentes y la verdadera naturaleza de las cosas constituyen un solo y mismo contenido>> (G.W.F. Hegel: "Ciencia de la lógica" Introducción. Lo entre paréntesis es nuestro)

El contenido de las cosas es su esencia, es decir, la razón de ser de cada cosa. La tradición metafísica, desde Platón hasta Kant, aceptó que el pensamiento humano puede acceder a la razón de ser de las cosas de este mundo, la puede comprender, descubrir, pero no concebirla o producirla. Para la metafísica, la creación - tanto de la razón de ser como de la materialidad de las cosas, esto es, la concepción y creación o transformación de la realidad mundana, es producto de unas ideas divinas inaccesibles al sujeto humano; tal es el sentido del "mito de la caverna". Según Platón, pues, en primer lugar, el sujeto humano permanece de espaldas a la luz divina que concibe y crea las cosas, de tal modo que él sólo ve las sombras de esa creación; ¿por qué? Porque el ser humano es parte de la creación, cuyo plan y ejecución son ajenos a él por completo. Pero, además, esa metafórica luz platónica que concibe y ejecuta a espaldas de los seres humanos, proviene de un mundo donde los pensamientos son cosas, no son objetos pensados sino objetos materiales, aunque no reales, físicos o terrenales, porque son trascendentes a la física de este mundo. De ahí el carácter metafísico de la filosofía platónica.

La filosofía reflexiva de Kant conservó la unilateralidad o monismo idealista del sujeto. Siguió aceptando la idea de que el ser humano se distingue del resto del reino animal por su capacidad de pensar. Pero esta nueva concepción filosófica redujo todavía más las facultades del ser humano, negándole toda posibilidad de acceso a la verdad de las cosas de este mundo, cortando por tanto todo vinculo entre lo humano y lo divino...

....Al atribuirle facultades para descubrir la naturaleza o sustancia de las cosas de este mundo, Platón, asimiló o asemejó el ser humano a la divinidad. Para Kant, en cambio, el ser humano está privado no sólo de concebir la esencia de las cosas sino incluso de comprenderla. Para Kant, el ser humano puede entender pero no comprender la realidad. Por eso, según Hegel, el kantismo es una filosofía del entendimiento. Para Kant, la filosofía consiste en la simple y ordenada descripción a través del intelecto, de las cosas tal y como se ofrecen a los cinco sentidos del sujeto humano. Nada más.

Según Kant, los seres humanos están condenados a permanecer en una caverna del conocimiento todavía más oscura que la imaginada por Platón, porque no solo están de espaldas a la luz que concibe y ejecuta la verdad de todo lo real, sino también a la que comprende esa verdad. Desde este nuevo punto de vista, las sombras platónicas no sólo mantienen al sujeto humano en la opacidad permanente respecto de las cosas divinas, sino ante la esencia o razón de ser de las cosas terrenales. Para Kant, los seres humanos sólo pueden conocer la existente manera circunstancial de ser de las cosas, lo que perciben de ellas a través de los cinco sentidos, lo que Hegel denominaba "certeza sensible". Estas formas contingentes de la sensibilidad corresponden a lo que en Kant vienen a ser los fenómenos, formas de manifestación o apariencia de las cosas, que velan o encubren lo que en ellas hay realmente de verdad según su concepto. A los conceptos Kant les llama "noumenos" o también "cosas en sí", categorías cuya inteligibilidad es privativa de la divinidad...

Así, el ser humano no sólo está imposibilitado de comprender la significación esencial de lo ya existente, sino también de concebir, dar significación o crear nuevas realidades; el ser humano sólo puede entender la realidad, esto es, hacer inteligible o explicar sus múltiples formas de manifestación. Nunca el noumeno, su razón de ser, porque eso es cosa de Dios...



...Para Kant, pues, el pensamiento no puede descubrir lo que hay debajo de lo que las cosas parecen, de lo que cada sujeto percibe de las cosas a través de los sentidos.....

...La problemática filosófica de Kant no consiste, pues, en averiguar la razón de ser de las cosas, sino de reconocerlas tal y como aparecen a los sentidos, y en todo caso descubrir mediante el pensamiento el modo cómo aparecen dispuestas y se relacionan unas con otras en el espacio y en el tiempo...



.....no tiene por contenido la realidad objetiva sino su simple existir, su apariencia subjetiva, donde lo universalmente válido no es la verdad sino la opinión que pasa por ser verdad, la única posible dadas las supuestas limitaciones del intelecto humano.....

...Es decir, el límite del pensamiento humano es la sensibilidad, de modo que su verdad pasa por ser lo que entiende de ella tal y como la percibe directamente por los cinco sentidos. Y el caso es que la manifestación de las cosas, su existencia, está sujeta a cambios cualitativos. Por ejemplo, según se presenta y manifiesta en su etapa tardía o postrera, el capital ha devenido monopólico, una forma de manifestación cualitativamente distinta respecto de la etapa infantil de su vida. Cambios por el estilo que la ley general de la acumulación capitalista opera en la superficie de la sociedad burguesa, son los que a muchos kantianos autoproclamados marxistas les ha inducido el cretinismo intelectual vastamente difundido, de que toda la obra económica de Marx se ha vuelto científicamente obsoleta, ya que corresponde al comportamiento del capitalismo en su etapa premonopólica...

Lo que dice Kant en su "estética trascendental" es que el ser humano puede convertir la opinión o doxa en "ciencia", pero sólo en tanto actividad del intelecto que se limita a ordenar la realidad exterior o forma de manifestación de lo real. Por eso Kant entiende que la filosofía como tendencia al conocimiento de la esencia o razón de ser de las cosas es una cuestión que sólo compete a Dios. Nosotros - dice él- decidimos no perder el tiempo con la metafísica. Porque en la medida en que el noumeno o razón de ser de los objetos del intelecto sólo puede ser accesible al pensamiento divino, la metafísica es un ejercicio quimérico y estéril...

....lo cual significa que el pensamiento universal sólo puede actuar como sobre un espejo en el que ve reflejadas esas apariencias sin poder llegar a más. De ahí el carácter reflexivo o especulativo que Hegel atribuye a la filosofía kantiana...

Es decir, según Kant, la verdad en este mundo sólo puede ser "verdad", o sea, un grado de certeza limitado por la presunta incapacidad del ser humano para ahondar con su pensamiento a través de lo que percibe, de modo tal que se ve limitado a pensar sobre lo que su sensibilidad devuelve o reflecta sobre su cabeza, impidiendo que penetre y descubra la íntima realidad de las cosas. Esto es lo que Hegel definió como “formas del entendimiento": la traducción al lenguaje filosófico-racional de las elementales formas de manifestación de lo real, atribuyéndole el carácter de verdad a la contingente apariencia del objeto:



<(la reflexión) (...) En contraste con la razón (de la metafísica tradicional, la filosofía reflexiva...) se comporta como el intelecto humano común, y hace prevalecer su manera de ver, según la cual la verdad tendría por base la realidad sensible, (de tal modo que) las ideas no serían más que ideas en el sentido de que sólo la percepción sensible les daría su contenido y su realidad, y que la razón, al permanecer en sí y por sí, crea sólo quimeras. En esta renuncia de la razón a sí misma, el concepto de la verdad se pierde, y ella se ve restringida a reconocer sólo la verdad subjetiva, la apariencia, esto es, sólo algo a lo que no corresponde la naturaleza del objeto. Así, el saber vuelve a reducirse a opinión.>> (Ibíd. Lo entre paréntesis es nuestro)


2.-Noción general y problemática de la filosofía hegeliana

En la tradición kantiana, pues, la naturaleza o verdad de los objetos exteriores al sujeto humano, está completa e irremisiblemente vedada a su intelecto. Al igual que todos sus predecesores, Hegel también hizo suyo el reduccionismo idealista de concebir al sujeto como puro pensamiento, pero, a diferencia de Kant, confirió a esta acción pensante el principio activo (sustancia) creador de la realidad, no como existencia o materialidad sino como esencia y sustancia. Ya veremos un poco más adelante qué diferencia hay entre estas dos categorías...

...Marx dice: "el hombre al hacer se hace" Según Hegel, esta máxima quiere decir que el sujeto universal, pensando la realidad, se piensa a sí mismo y, por tanto, se realiza. Al final de este apartado veremos cómo el pensamiento hegeliano se realiza en la Idea Absoluta, pero, según lo que explicaremos seguidamente, primero se realiza en el concepto creador de la sustancia.

Contradiciendo a Kant, Hegel volvió a la metafísica tradicional que atribuye al pensamiento humano la posibilidad de descubrir la esencia de las cosas, es decir, lo que en ellas permanece invariable frente a los cambios operados en sus formas de manifestarse. Pero rompió con el dualismo de la corriente platónica en aquello de que la concepción o producción de la verdad es algo palpable que sólo se encuentra en los pensamientos de Dios, como cosas situadas en otro mundo.

Para Platón, fuera del mundo de la divinidad y completamente separado de él, se encontraría el mundo de la realidad profana, el cual tiene una sustancialidad subrogada y, por eso, real, distinta de la superior sustancialidad o coseidad divina. Así resulta que una cosa es lo real y otra cosa es lo divino. El pensamiento de Dios es, para él, sustantivo y transcendente al sujeto humano; creador de la razón de ser de las cosas; Esta acción sustantiva no es algo que esté como posibilidad real en el sujeto humano, a quien sólo le compete descubrir la esencia de las cosas, la razón de ser puesta ya por Dios. Esto es un dualismo, un dualismo jerárquico del pensamiento. Hay un pensamiento restringido o estrecho que corresponde a los humanos y que está limitado al hecho de descubrir sólo la verdad sustancial de los objetos reales, pero no crearla. Para Platón este pensamiento humano no puede concebir o crear la verdad de esos objetos, competencia exclusiva de la divinidad. Por eso existe una identidad entre los pensamientos y los objetos divinos. Por eso, según Platón, las ideas divinas son al mismo tiempo cosas divinas, de una sustancialidad no comprensible ni realizable para los seres humanos. De ahí que, para Platón, existieran dos reinos separados: el reino de las Ideas platónicas era lo que se le atribuye a Jesús en el pasaje de la Biblia donde dice: "mi reino no es de este mundo" y todo el problema cristiano.

Hegel, por el contrario, llegó a la conclusión de que no hay dos mundos y dos estructuras de pensamiento separadas: la divina y la humana, sino que hay una sola realidad y una sola estructura de pensamiento.¿Cómo llegó Hegel a esta conclusión? Haciendo una reinterpretación del cristianismo, racionalizando la historia sagrada. Cuando aparece la figura de Cristo, el Dios Padre, el otro mundo de las Ideas divinas, se historiza o humaniza; deviene pensamiento y acción (coseidad) humanos, porque la vida y obra del Hijo es la concreción o materialización del pensamiento divino - del Dios Padre- en la Tierra, que viene a redimir a los seres humanos. ¿Redimirlos en qué sentido? Históricamente, en el sentido de igualarlos al Dios Padre a través de la vida, pasión y muerte de su Hijo. Entonces, Hegel dice: en Cristo, el Dios transcendente al ser humano ha muerto. Y al decir eso hace la crítica de Platón y del propio cristianismo como religión universal. Cuando aparece Cristo, el Dios trascendente se humaniza, entonces desaparece la dualidad del pensamiento universal, la división entre pensamiento humano y pensamiento divino. El pensamiento divino, sustantivo, ya no existe, se ha humanizado, se ha hecho inmanente al ser humano. Por eso, como dice Feuerbach: todo el pensamiento de Hegel es teología racionalizada.

Por otra parte, si la capacidad divina de concebir y de crear - en el sentido de dar realidad a todo lo existente- se ha terrenalizado, si la acción del sujeto humano en tanto pensamiento es sustantiva o creadora, la realidad no sólo hay que aprehenderla como sustancia, sino al mismo tiempo como sujeto. Esto equivale a decir que, al mismo tiempo que se desarrolla el pensamiento, se desarrolla la sustancia de las cosas de este mundo. La sustancia se subjetiviza y el sujeto se sustantiva. En este punto completamos la versión hegeliana de la máxima de Marx: "El hombre al hacer se hace". Lo que pasa es que en Hegel, el hacer del hombre es un hacer mutilado, puramente espiritual, un hacer del intelecto, un hacer teorético.

Hegel rompe con la metafísica desde el momento en que rescata para el ser humano el poder que la religión y la filosofía tradicional habían puesto en el Dios trascendente. Pero sigue preso de ella en tanto no deja de entender al sujeto como puro pensamiento y a sus facultades y poderes en meros efluvios mágicos del intelecto. La diferencia entre el idealismo hegeliano y el materialismo histórico está en que Marx entiende al sujeto humano como un complejo dialéctico de actividad social, teórica y práctica; en Hegel no hay eso; en Hegel el sujeto humano es puro pensamiento en acción. Hay en Hegel un monismo idealista del sujeto. Monismo porque acaba con el dualismo de la metafísica tradicional entre el mundo sagrado y el mundo profano; idealista porque reduce el sujeto a pura actividad espiritual, pensante, intelectual.
Pero la filosofía de Hegel no sólo es genéticamente defectuosa por su monismo idealista, por la preeminencia que confiere al espíritu en el devenir resultante de su relación dialéctica con el ser de las cosas. El otro gran defecto del pensamiento hegeliano derivado del carácter unilateral del sujeto, consiste en que su sistema filosófico es de naturaleza teológica y, por tanto, política e históricamente conservador, radicalmente incompatible e inconsecuente con su método dialéctico revolucionario...

...En el momento de abordar el método dialéctico, Hegel concibe al pensamiento humano como actividad del espíritu absolutamente libre e incondicionada, respecto a cualquier plan, proyecto o forma de ser ya existente. Es una racionalidad libre en el sentido de que es ella la que crea los contenidos reales de sus propias formas de ser, e incondicionada porque no se conforma o acondiciona a nada de lo ya creado por ella, sino que lo crea para superarlo. En la dialéctica entre pensamiento y ser Hegel pone el principio activo en pensamiento. Tal es el espíritu del método revolucionario que Hegel desplegó en su "Ciencia de la lógica" hasta el momento de ponerse a redactar el último capítulo.

Imaginemos ahora un germen de trigo. Ahí ya hay un plan, un libreto, una racionalidad específica preconcebida, condicionada, encerrada en la propia estructura de la semilla. En un primer momento, esta racionalidad se encuentra como puro proyecto, como un todavía no que será. En sí misma, aunque no “por sí”, la semilla contiene todo el proceso de desarrollo de la espiga, pero sólo de forma abstracta, esto es, potencial, no existencialmente. Corresponde a la figura del Dios Padre antes de la creación, sólo que, según Hegel, el personaje de la representación, el pensamiento humano, ya no está en el allá sino en el escenario del teatro de la humanidad, dentro del proceso histórico-natural real.

En un segundo momento, esta identidad contradictoria, abstracta o potencial, este todavía no de una racionalidad que tiende a su realización, se niega como abstracción pura concretándose en una realidad cuyos sucesivos contenidos materiales, cuanto más cercanos al comienzo de la obra, aparecen como lo más extraño e inadecuado al proyecto acabado comprendido en la semilla. Ésta inadecuación material irá cediendo a las formas de la racionalidad originaria inmanente a la semilla, dando lugar a sucesivas metamorfosis (raíz, tallo, tronco, hojas, flores...) contenidos materiales que expresan las "realidades actuales" de cada momento de su desarrollo, en los cuales la racionalidad se detiene sólo para traspasarlos y crear sucesivas realidades actuales que le van aproximando así, gradualmente, a lo que va siendo el vegetal según su proyecto, a la finalidad racional prevista en la semilla.

Por último, hay un tercer momento - negación de la negación- en que esa finalidad se alcanza y la identidad originaria entre lo real y lo racional, deja de ser abstracta y se hace por entero realmente efectiva, una vez superados históricamente todos los momentos de la existencia material inadecuados al principio activo o Idea fuerza del proyecto contenido en la semilla...



...Para Hegel, pues, el pensamiento humano universal no es - como en Kant- un comodín, una "forma blanda" y pasiva, adecuada a la manifestación sensible de una realidad que discurre con total independencia de él, sino que teniendo la capacidad de hacer de sí mismo su propio objeto de reflexión - como según veremos que lo demuestra en su "Lógica"- al desplegarse sobre sí mismo como forma, va creando los contenidos de la realidad en tanto conceptos de lo existente creado por el Dios Padre o Idea Absoluta en tanto proyecto al mismo tiempo divino y humano.

Pero un pensamiento que se desarrolla según un proyecto, es una racionalidad sujeta a una finalidad. Y toda acción que se impone una finalidad absoluta acaba absolutamente con la posibilidad de su autodesarrollo. Tal es la concepción sistémica a la que Hegel encadenó su método, convirtiendo el pensamiento libre en un saber forzado a conformarse en confirmar una determinada existencia vigente, la de su tiempo, la del Estado teocrático alemán de la que él se reveló como un súbdito complaciente. Pero, según se verá en este trabajo, que Hegel haya podido poner su método dialéctico revolucionario en el cepo de su sistema filosófico reaccionario, no ha tenido su posibilidad real en la actitud personal del filósofo, sino en el defecto de su propia “Lógica”, en la falsa premisa de la que parte, en el monismo idealista del sujeto, en el carácter teológico del principio activo que preside su método.

1
Capítulo 1
La doctrina del ser



.- Ser y nada: devenir:


Siguiendo a Hegel, acabamos de decir que el pensamiento humano tiene la capacidad de hacer de sí mismo su propio objeto de reflexión. Tal es el quehacer que ocupa a la "Ciencia de la lógica" o teoría del pensamiento que se piensa a sí mismo...

...El pensamiento no actúa directamente sobre objetos concretos sino indirectamente y por mediación del lenguaje sobre objetos pensados. Los objetos pensados en la vida ordinaria son palabras referidas directamente a cosas concretas, mientras que los objetos pensados en el ámbito científico son las categorías, que no son palabras referidas a cosas sino a ideas o conceptos, un grado superlativamente mayor de abstracción y rigor respecto de la realidad tangible.

Si hablamos, por ejemplo, de un "boli", de un cuaderno o de un cenicero, estamos empleando palabras para referirnos a determinados objetos reales. Si hablamos del "Ser" no nos estamos refiriendo a objetos específicos sino a la idea genérica de objeto, a las cosas en general. Al utilizar la palabra "Ser" nos referimos indistintamente a la multiplicidad de palabras u objetos pensados. Es una categoría filosófica con un grado de abstracción mayor.

Ya no es la relación entre el sujeto pensante y el objeto real, sino que es la relación entre el sujeto pensante y la idea de lo genérico, la idea de objeto en general, es la relación entre sujeto pensante y objeto pensado. Es el pensamiento que se piensa a sí mismo, que se toma a sí mismo como objeto de reflexión...

...Si lo primero es el pensamiento universal, debe empezar por referirse al ser genérico, universal, al ser del pensamiento sin contenido ni determinación alguna. Así empieza Hegel su "Ciencia de la lógica". Pero el ser del pensamiento como sujeto sin predicado, del que nada se puede decir porque no es esto o aquello, no es nada. Equivale a la nada, al no ser. Si contuviera algo determinado que le diferenciara de sí mismo o respecto de otro, dejaría de ser el puro ser, o la pura identidad consigo mismo algo que sólo es concebible en la total indeterminación, en la pura forma vacía, sin contenido. Alguien que no puede demostrar lo que es capaz de hacer es una nulidad, no es nada. No es un ser determinado, es un ser en general, pero en la medida en que no se determina, que no muestra ningún atributo, no es nada. Es un don nadie, como se dice. Si se determinara o "destacara" por que le hiciera decir "este soy yo", ese ya es el ser, es el ser de tal o cual manera. Pero cuando no es de ninguna manera no es nada. Por eso, para Hegel, el ser, como ser indeterminado, y la nada es lo mismo. Así, categorías filosóficas como el ser y la nada, que por sí mismas son las más abstractas y parecen inútiles, puestas en relación demuestran ser las más concretas:

<<Ser, puro ser sin ninguna otra determinación. En su inmediación indeterminada es igual sólo a sí mismo, y tampoco es desigual frente a otro; no tiene ninguna diferencia, ni en su interior ni hacia el exterior. Por vía de alguna determinación o contenido, que se diferenciara en él, o por cuyo medio fuese puesto como diferente de otro, no sería conservado en su pureza. Es la pura indeterminación y el puro vacío. No hay nada en él que uno pueda intuir, si puede aquí hablarse de intuir; o bien él es este puro, vacío intuir en sí mismo. Tampoco hay nada en él que uno pueda pensar, o bien este es igualmente un pensar vacío. El ser, lo inmediato indeterminado, es en realidad la nada, ni más ni menos que la nada.>> (G.W.F. Hegel: "La ciencia de la lógica" Libro I Cap. I.)

< contrarios idénticos, como el ser indeterminado y el no ser nada del pensamiento, surge su devenir...

Esta dialéctica entre el ser y la nada no acaba en la génesis del pensamiento lógico sino que le acompaña estructuralmente a lo largo de todo el desarrollo. En toda cosa hay ser y no ser en permanente contradicción que le hace devenir. Si una flor permaneciera en tal estado, sería eternamente flor; pero de hecho se niega marchitándose para dar fruto y semilla. De la pulsión o tensión dialéctica entre el ser y la nada surge el devenir. El ser indeterminado es la indeterminación del pensamiento y de la sensibilidad. Y del no ser nada de la sensibilidad ni del pensamiento surge el devenir:

<> (Op. Cit. § 88 Adic.)

...¿El devenir de qué? El devenir del ser ¿Cómo ser qué? Como ser determinado, como existente. Determinado ¿por qué? Por la sensibilidad que es la forma más elemental del conocimiento. Cuando el ser recién devenido aparece frente al sujeto más primitivo, se presenta como un objeto de la sensibilidad, que es el primer elemento de la comprensión. Los niños todo lo chupan, todo lo empiezan a conocer por la sensibilidad, por los sentidos. Según Hegel, el contenido racional del objeto, del ser, lo da la forma, lo da el pensamiento. Pero si no hay pensamiento no hay contenido. Es una determinación formal, pero como forma de la sensibilidad, es el ser determinado por la sensibilidad, por los sentidos.

Y para Marx, ¿por qué el ser del primate, que es el ser de la pura sensibilidad, no tiene determinación por el pensamiento como sustancia creadora de la esencia? Porque no tiene trabajo metido ahí, porque simplemente es un resultado de la recolección. Aquí ya estamos construyendo la historia. El ser que sale de la indeterminación o de la nada de su ser, se determina primeramente como ser de la sensibilidad, sin esencia ninguna. ¿Porqué no tiene esencia? Para Hegel porque es pura certeza sensible, pura sensibilidad; para Marx porque no tiene trabajo incorporado, porque es un producto de la naturaleza, de la relación directa entre ese proyecto de ser humano y la propia naturaleza de la que él mismo todavía no alcanza a distinguirse o separarse como ser productor social-racional....

En toda cosa, en todo objeto, hay permanentemente ser y no ser. ¿porqué? Porque las cosas están en el tiempo. Y si la cosa está en el tiempo no es la misma en todo momento, sino que cambia. Una cosa no es la misma cuando se la compra que ya usada. Cuando se empieza a usar lo que era ha dejado de ser. Por lo tanto en todo ser hay ser y no ser en permanente contradicción y cambio. Eso es el devenir. Pero ya no es el devenir que determina el objeto, sino que es el devenir que provoca cambios en el ser ya determinado. Son dos sentidos distintos del devenir.






                  1. 2.- Cualidad y cantidad: medida




Todas las categorías que constituyen el desarrollo del ser cristalizan por efecto del devenir. Para devenir como tal, el pensamiento se vale de la realidad en forma de percepciones. Así la primera categoría del ser pensamiento determinada por su devenir es la cualidad.

La cualidad es algo concreto, algo que se percibe, algo que se toca, es la síntesis de los sentidos. Mediante el principio activo del devenir contenido en la contradicción entre ser y nada, en cada momento de su desarrollo cada ser se va dotando de una forma de manifestación o contenido material cualitativamente distinto. El principio activo del devenir opera luego a instancias de la categoría de cantidad. De tal modo, el movimiento dialéctico conduce de la cualidad a la cantidad: cantidad extensiva o número y magnitud intensiva o grado. Se llega así a la medida, cantidad de la que depende la calidad. En la naturaleza, el agua, por ejemplo, permanecerá en estado líquido o se trocará en hielo o vapor según su grado de temperatura. Pero no dejará de ser agua. Del mismo modo, en la sociedad moderna, el cambio cualitativo entre las categorías del pequeño burgués y del burgués propiamente dicho depende de una medida socialmente determinada de capital acumulado. El cambio cualitativo del pequeño burgués al burgués propiamente dicho se produce cuando la masa de plusvalor acumulado permite al patrón independizarse de la producción directa para pasar a dirigirla.


En el capítulo de su "Anti-Düring" titulado precisamente "Dialéctica. Cantidad y cualidad", Engels ofrece otros ejemplos que ilustran acerca de esta muy poco comprendida parte de la teoría hegeliana del ser. Pero en Marx hay muchos más. Así, mediante la mera adición cuantitativa de trabajo vivo sobre la misma materia prima, esta puede pasar a adoptar la forma de un valores de uso cualitativamente distintos. Del mismo modo, dados los límites de la jornada de labor, que por razones biológicas no puede exceder de las 24 horas, su extensión tiene que alcanzar la medida en que provoca necesariamente un cambio cualitativo en las condiciones técnicas del trabajo, porque a partir de esa medida sólo es posible incrementar el plusvalor reduciendo el tiempo de trabajo necesario y, por tanto, el valor de los bienes que el trabajador colectivo necesita para reproducir su fuerza trabajo en condiciones óptimas para su explotación. Es lo que Marx a dado a conocer por "plusvalor relativo".

Pero la implicancia política de más actualidad contenida en la dialéctica entre cantidad y cualidad se ha presentado en la reciente intervención de la OTAN en Yugoslavia, que muchos autoproclamados marxistas han pasado por alto. Esta dialéctica - dadas las nuevas condiciones del capitalismo mundial desde principios de siglo- es la que desde 1912 inspiró a Lenin y los bolcheviques frente al problema de la necesaria articulación política entre la autodeterminación nacional en los países dependientes y la revolución socialista internacional. Mientras la cantidad de capital acumulado en un país determinado no alcanza la medida que le permita apoderarse de la mayor parte de población explotable en un país determinado, esto es, mientras la masa de plusvalor disponible por los capitalistas residentes en ese territorio nacional no alcanza la medida suficiente como para acabar de operar el cambio económico-social cualitativo, consistente en transformar a los productores mercantiles simples (autónomos o por cuenta propia) en asalariados para la producción y acumulación de plusvalor, el Estado nacional es la forma política adecuada a la burguesía de ese país. En la etapa superior del capitalismo, cuando se ha completado la formación de los mercados internos en una mayoría de países y la cantidad de capital global acumulado excede en ellos a la población explotable, se llega a la medida que hace más y más irresistible la tendencia objetiva al cambio cualitativo en la organización económica y política de la burguesía, que ahora pasa a operar al interior de fronteras mercantiles y superestructuras políticas multinacionales.


Ya el Estado nacional le queda pequeño al capital social global, porque se hace necesario un mercado mayor. Así que hay que eliminar las barreras de los estados nacionales. Estos cambios explican nuevas realidades como la CEE, el Mercosur, etc.
Esta tendencia al cambio cualitativo en la base material y en la superestructura del sistema -concretamente : a la unidad económica y política de la burguesía a nivel internacional- exige que los elementos más conscientes del movimiento proletario se propongan desde ya la tarea impostergable de contribuir a la unificación social, política y orgánica del proletariado también a nivel internacional. Tales fueron los fundamentos con que el GPM fijó posición en la Web ante el reciente conflicto en Yugoslavia, polemizando sucesivamente con Lorenzo Peña, los "Camaradas anónimos" y Rafael Pla López.
Otro ejemplo: La medida para la generalización o introducción en el mercado de una mejora técnica que suponga un desarrollo de la fuerza productiva del trabajo colectivo en una determinada sociedad capitalista, viene dada no por la masa de trabajo vivo que ahorra (por el total de horas trabajadas) sino por su parte paga; O sea, cuando lo que cuesta introducir la mejora técnica resulta ser menor que el costo de la mano de obra que desplaza. Este hecho demuestra la decadencia del capitalismo y la superioridad potencial relativa del socialismo:

<> (K. Marx: "El Capital" Libro III Cap. XV)

Otro ejemplo: El desglose de una parte del capital social global especializado en la circulación de mercancías: el capital comercial, aparece cuando lo que sustrae a la ganancia industrial por la función que pasa a desempeñar esa porción del capital, es menor que el valor determinado por el tiempo muerto que sería necesario emplear para esa función de no contar con sus servicios. Y esta medida se alcanza cuando la masa del capital total en funciones, la ampliación del mercado y el consecuente aumento en la escala de la producción así lo exigen:



<> (K. Marx: "El Capital" Libro III Cap. XVII)
Con estos ejemplos de la realidad, queda ilustrada la concepción filosófica monista de Hegel, para quien el desarrollo del sujeto en tanto pensamiento se corresponde con el desarrollo del objeto. Con el análisis de la noción de cantidad y de medida que provoca los cambios cualitativos, Hegel acaba el capítulo de "La doctrina del ser", para pasar al tratamiento de la esencia. Lo que se esconde bajo sus aspectos cambiantes, como el estado sólido, líquido o gaseoso que adopta el ser del agua, es su esencia que se mantiene idéntica a sí misma. Lo mismo puede decirse con el capital en su etapa infantil y tardía. Por tanto, los cambios de cualidad directamente perceptibles por los sentidos, son pura apariencia. De este modo, el ser se presenta desdoblado en dos términos contradictorios: identidad y diferencia, sustancia y atributo, fundamento y fenómeno. Aun siendo excluyentes, estas categorías puras del intelecto son partes constitutivas de una misma unidad ontológica del pensamiento en desarrollo...

...Esencia y apariencia se distinguen a los efectos del análisis, pero están juntos. Nosotros hacemos la disociación, porque ya en la doctrina de la esencia reconocemos que un objeto tiene una forma de manifestación y una esencia, pero de hecho no están escindidos unos del otro, forman parte de una misma realidad

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