Hacia una redefinición del concepto



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EL BARRIO, DESDE UNA PERSPECTIVA SOCIO-ESPACIAL

HACIA UNA REDEFINICIÓN DEL CONCEPTO



Arq. PEDRO G. BURAGLIA D.

Profesor Asociado Universidad Nacional de Colombia Bogotá


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El interés de este artículo es discutir diversas miradas sobre el barrio, definir su relevancia en la Ciudad Contemporánea y proponer la adopción de un enfoque Socio - Espacial para abordar su estudio.


Pese a sus diferentes transformaciones y versiones, el Barrio es aún un importante componente de la vida social urbana de la ciudad en Colombia que ha desafiado las miradas abstractas y generalizadoras de la "planeación urbana", los planteamientos teóricos y formales del Movimiento Moderno y las propuestas reduccionistas de la acción viviendista institucional pública y privada. Su permanencia es debida sin duda a muchos factores, la mayoría ajenos a los campos disciplinar o institucional (dominado por diversos prejuicios y estereotipos) y sí mas bien a la acción espontánea de adaptación y adecuación de los modelos corporativos, llevada a cabo en forma espontánea por sus residentes.
En reconocimiento a su manifiesta importancia, este documento pretende allegar evidencias de la permanencia del barrio, sus implicaciones para la vida social y la ciudad colombiana y propone la construcción de bases teóricas e interpretativas que permitan desarrollar bases operativas y conceptuales consecuentes con su naturaleza e importancia. Es así como se parte de reconocer la presencia del Barrio en la formación y desarrollo de la ciudad colombiana y demostrar porqué está tan estrechamente ligado a la naturaleza particular de dicha formación urbana.
Enseguida se propone una discusión sobre la noción de barrio con miras a la construcción de una teoría sobre el mismo que permita identificar su estructura, sus cualidades y valores intrínsecos y las posibilidades de intervención.

PRESENCIA Y SIGNIFICADO DEL BARRIO EN EL URBANISMO MODERNO

El barrio es una estructura tan antigua como la misma ciudad aunque su naturaleza y función hayan variado significativamente a lo largo de la historia de la ciudad. En efecto desde los barrios que alojaban esclavos en la ciudad egipcia hasta los de artesanos de la ciudad mercantilista de Holanda o los judíos en la España antes de su expulsión, como en la ciudad colonial de América Latina se puede seguir el rastro a una estructura pocas veces reconocida e intervenida como tal.


Sin embargo, la vivienda y no el barrio fueron la principal preocupación del Movimiento Moderno. Durante el período contemporáneo sufre una seria metamorfosis, que significa su paso por la disolución y la recomposición como consecuencia de los cambios operados en sus formas de concepción y producción tanto en términos espaciales como de las comunidades que lo habitan.
En el Urbanismo Moderno el barrio desaparece para adoptar la figura de urbanización o conjunto residencial sobre la base de unas relaciones sociales que liberan al hombre de los atavismos de lugar y de familia y el supuesto de unos patrones de consumo masivos que exigían o justificaban la especialización funcional y la racionalización de las actividades.
De la crítica a "l’ilot insalubre" de Le Corbusier que le asigna una connotación peyorativa y la tesis de Gropius sobre la idea de una sociedad cooperativa a escala planetaria que resta importancia a las relaciones de vecindario y destaca "como un lastre para el hombre moderno" la familia, la tribu y otras instituciones tradicionales, transcurren varias décadas hasta que se recupera en el Team 10 una noción mas funcional y de escala que social donde se vuelve a tratar el tema de la comunidad local incluso con un sentido administrativo y de gestión, en el marco de la definición de la «célula o cluster» como la base del tejido urbano que se aplica a diversas soluciones de proyectos nuevos.
La idea de ciudad corresponde igualmente a un criterio funcional (De Terán 1.985:42) y se introducen diversas escalas de planeamiento de los servicios comunitarios con lo cual se recompone en un sistema jerárquico desde la unidad vecinal hasta el gran distrito metropolitano en donde se definían claros límites a cada comunidad y una clara relación de interdependencia entre todos los componentes de la estructura urbana.
Nuevos planteamientos oscilan en diversas tendencias a veces yuxtapuestas y a veces antagónicas. Por un lado la filosofía viviendista expresada en Vancouver y desarrollada con especial énfasis en los países de América Latina durante las últimas tres décadas y por otro las ideas expresadas en el pensamiento llamado "postmoderno" que reivindica diversas expresiones por lo local, lo vernáculo, el sentido de regionalidad e identidad colectiva y otras expresiones que tienen en común el discurso de la diferenciación y el reconocimiento de la variedad en oposición al discurso unitario y homogenizador del Movimiento Moderno.
Recientemente la Carta del Nuevo Urbanismo (Katz et al 1.996) se recupera la noción de "vecindario" realizando recomendaciones respecto no solo de la vida urbana sino de la actividad económica y el desarrollo de los equipamientos colectivos.
Pese a estas transformaciones las estructuras de barrio sobreviven no sólo en los espacios de la ciudad tradicional sino en las nuevas agrupaciones que se transforman de diversas formas para recuperar de nuevo su antigua condición de barrio, proceso que ocurre con la mediación de procesos sociales (migraciones, cambios en la estructura familiar y otras instituciones) y económicos (industrialización, terciarización, proceso de concentración o dispersión de la actividad económica, etc.)

LOS PRINCIPALES HECHOS

Las tempranas propuestas de Unwin y Garnier (Jonas 1.979:4 - 5 ) de comienzos de siglo, que buscaban, con base en la emulación de la vida ciudadana, el desarrollo de la unidad vecinal como célula básica para la construcción de la ciudad, fueron suplantadas por versiones alternativas y antagónicas como el concepto productivista de «agrupación residencial» divulgado en la Weissenhoff Siedlung de Stuttgart de 1.927 (Aymonino 1.973).


En esta exposición la vivienda se convierte en un problema autónomo que requiere ser tratado de manera independiente. Esta especialización redujo los componentes del barrio a una colección de viviendas producidas en forma masiva y algunos pocos equipamientos que podían crecer indefinidamente, que no posean caracterización o significado alguno y cuya articulación funcional y formal con el espacio urbano preexistente, era fortuita ya que el asentamiento se consideraba como una entidad autosuficiente para la función residencial que debía cumplir.
Las propuestas de Gropius y Le Corbusier (basada en la propuesta de "ciudad funcional") de Stuttgart y Berlín harán énfasis en la standarización, la producción masiva y seriada y el uso de tipologías de vivienda multifamiliar, todo lo cual deberá apoyarse en la prefiguración de una organización social moderna, exenta de los atavismos de la familia ancestral y del arraigo del lugar y la tradición o las necesidades de personalización (Relph 1.987).
En dicho sentido se ubican los planteamiento de «la gran casa» de Gropius para Francfurt (1.929) y posteriormente el planteamiento de la «Unité D’Habitation» de Marsella (1.948) que en concepto de Banham (1.967) se constituye en un auténtico «barrio vertical», concebido como una unidad autónoma a la manera de un trasatlántico. Por sus implicaciones sociales y económicas esta singular propuesta merece un estudio mas detallado que el hasta ahora realizado.
Holanda presenta una variación en la evolución del proceso de institucionalización europeo de la vivienda social: El desarrollo urbano en Holanda estuvo marcado por un carácter corporativo y socialdemócrata (Neira 1.994). El higienismo, la propiedad estatal del suelo, el poder de las administraciones municipales y las asociaciones de vivienda obrera, son ingredientes característicos del contexto holandés que produjeron el singular resultado urbano y arquitectónico propio de esta época.
El suburbio anglosajón, inspirado en los planteamientos de «ciudad jardín» de Howard (1.886), desarrollado por Perry (1.910) y Usonia de Wright (1.934 - 58) se constituye en alternativa y complemento a las propuestas ortodoxas de los Maestros.
Los sucesivos CIAM de la posguerra y particularmente el grupo conocido como «Team X» reinician a partir de la crítica al esquematismo de la Charte d’Athens (1.934) la recuperación de las diversas escalas de la ciudad, la noción de comunidad urbana y la formulación de nuevos planteamientos estéticos y formales. (Segre 1.981).
Sin embargo el barrio sigue sometido a intensos procesos de reformulación, en especial a partir de los conflictos de los años 60, de la crítica a la renovación urbana y el desgaste institucional del Estado Asistencial que poco a poco se evadió de la escena.
La época post - industrial se inaugura con nuevos planteamientos figurativos arquitectónicos y urbanos que sin embargo no logran desarrollar modelos alternativos tipológicos y morfológicos para la ciudad: Es mas bien un derroche de propuestas escenográficas que estructurales que singularizan estéticamente el objeto de otros componentes y factores.
Adquiriendo una dimensión planetaria en una época de rápida urbanización, el manejo del problema de la vivienda tiende cada vez mas a su institucionalización mediante la participación de entidades y agencias internacionales como Naciones Unidas, un hito de lo cual lo constituye la Conferencia de Vancouver en 1.976.
El énfasis se hará en la producción masiva para suplir las necesidades de alojamiento, lo que contribuye a la construcción de una ideología productivista que transforma la vivienda en un hecho cuantitativo sujeto a balances numéricos en el cual lo importante es la cantidad con serias e irreparables concesiones a la calidad.
Los organismos internacionales desarrollan, como parte de sus estrategias financieras, modelos basados en criterios como la «eficiencia» o la «costeabilidad» (affordability) (Laquian A 1.985: 29) que consultan sus legítimos pero insuficientes intereses, antes que las necesidades sociales o individuales de los destinatarios finales. El enfoque sigue siendo el de considerar la vivienda como un asunto sectorial y bajo una óptica productivista con el cual se construyen innumerables conjuntos y urbanizaciones.



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