H ayek y la filosofia cristiana



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Si las autoridades gubernamentales deciden rebajar (habitualmente mediante un aumento de oferta gubernamental de moneda que hace las veces de aumento de la capacidad crediticia) las tasa de interés, lo que están haciendo es justamente falsear la información que proporciona la tasa de interés con respecto a la cuantía de ahorro disponible. Engañados por esa tasa que refleja una cuantía de ahorro adicional en realidad no existente, los empresarios encaran proyectos de inversión adicionales a lo que un proceso de mercado hubiera señalado. Una vez que cesa la expansión, la tasa de interés sube reflejando la real oferta de ahorros existente. Los proyectos, en ese momento, comienzan a quebrar. Es el momento de la crisis.

Volvemos a reiterar que no es momento de explicar esta teoría en detalle, ni es tampoco nuestro oficio. Nuestro oficio, en cambio, es mostrar de qué modo este aporte de Hayek -que refuta a Keynes- tiene totalmente implícito su tesis global del OE. La intervención del estado en las tasas de interés cambia el OE del mercado libre por un desorden deliberado, fruto de la acción de aquellos que creen que están ordenando lo desordenado, y en realidad están haciendo exactamente lo contrario.

Las teorías monetarias de Hayek, íntimamente conectadas con lo anterior, transcurren por carriles parecidos. La moneda es uno de los ejemplos más claros de OE. Surge, precisamente, no como fruto de una invención deliberada, fruto de una mente sola, sino como el resultado de un largo proceso en el cual oferentes y demandantes van pasando del trueque a formas más elaboradas -esto es, indirectas- de intercambio, mediante una mercancía demandada libremente como medio de intercambio general -en competencia con otras mercancías-. La cuantía de moneda circulante, así como su precio -su poder adquisitivo- quedan determinados por su oferta y demanda en un mercado abierto a la competencia de otras monedas. Esto último -crónicamente impedido por los intervencionismos gubernamentales típicos del siglo XX- es lo que garantiza que no haya inflación, pues un mercado libre deja naturalmente de demandar y utilizar una moneda cuyo precio (poder adquisitivo) comienza a bajar. Pero ese OE del mercado es quebrado cuando el estado intenta monopolizar la moneda y regular su oferta, sea cual fuere el aspecto cuantitativo de esa regulación. Para la escuela asutríaca -más particularmente, para Mises y Hayek- puede, en ese sentido, haber inflación aunque los precios se mantengan estables o bajen, porque en términos relativos la intervención del estado los puede hacer más altos de lo que hubieran sido en un mercado libre de moneda.

No casualmente una de las últimas intervenciones técnicas de Hayek en este punto fue su propuesta sobre desnacionalización de la moneda21, la cual esencialmente consiste en la eliminación del curso forsozo. Esta propuesta, que parece una locura a quienes dan la intervención del estado en la moneda como algo más o menos decidido por Dios desde toda la Eternidad, es sin embargo volver simplemente al OE el el aspecto monetario. No habrá ningún desorden, porque la demanda del mercado establecerá cuál es la moneda con mayor poder adquisitivo, de igual modo que en el mercado internacional de divisas, donde afortunadamente todavía no existe una autoridad gubernamental mundial en el tema monetario.

La conexión de este tema con el anterior es clara. En primer lugar, la expansión de la oferta estatal de moneda en el mercado de capitales es inflacionaria, porque inflacionaria es, según hemos visto, cualquier expansión de moneda por parte del estado. En segundo lugar, un mercado libre de monedas es claramente compatible con la no existencia de un banco central estatal, lo cual es a su vez compatible con la no intervención del estado en las tasas de interés. Una baja de las tasas de interés de mercado, en tales condiciones, sólo puede provenir de un aumento de ahorro, para lo cual el mercado libre funciona como condición. En tercer lugar, la inflación resultante de la intervención gubernamental hace subir, a largo plazo, la tasa de interés, lo cual es lo contrario de lo que se quería lograr. Y, en cuarto lugar, el aumento de la ocupación que se quería lograr con la intervención tampoco se logra, dado que a la desocupación friccional fruto de los proyectos quebrados de inversión se agrega la "institucional" fruto de los salarios mínimos fijados por el estado. Conclusión general: las crisis cíclicas, la inflación, la desocupación, son efectos de las intervenciones gubernamentales, y no del OE del mercado libre.

Realizada esta breve descripción de los aportes técnico-económicos de Hayek, pasemos a su epistemología general.

En otra oportunidad hemos descripto esta cuestión, relacionándola también con la filosofía cristiana22. El tratamiento será en esta oportunidad más general.

Los aportes epistemológicos de Hayek pueden encontrarse sobre todo en estos tres importantes ensayos: Scientism and the Study of Society (1942); Degrees of Explantion (1955); y The Theory of Complex Fhenomena (1964)23. Aclaremos una vez más que hemos dicho "sobre todo", dado que no sólo estos aportes se encuentran desplegados en toda su obra, sino que además varios de los artículos citados al principio son también en sí mismos contribuciones epistemológicas.

En "Scientism..." Hayek sistematiza cuatro cuestiones. En primer lugar, cuáles son los "hechos" en ciencias sociales. Destaca al respecto que las ciencias sociales no se manejan con objetos de tipo físico del mismo tipo que las ciencias naturales, sino con conceptos que emergen de las intenciones de las personas interactuando. Esto es: lo que a la economía interesa sobre la moneda no son las propiedades físicas del oro o la plata, sino que es un medio de intercambio general; ahora bien, esa noción depende del "para qué" utilizan las personas esos elementos en una determinada interacción; y así con todas las demás cuestiones. Esto implica, en segundo lugar, una crítica al colectivismo metodológico, según el cual las ciencias sociales podrían estudiar agregados (o conceptos generales) que NO se reduzcan en su origen a la interacción de determinadas personas individuales. Y ello no es así dado precisamente el punto anterior. La moneda, por ejemplo, como concepto general, es inexplicable sin referir a su origen a una interacción entre personas. Esto es lo que Hayek defiende como individualismo metodológico.

La perspectiva gnoseológica de Hayek para defender ambas cosas (cuáles son los "hechos" de las ciencias sociales y el individualismo metodológico) es nominalista y neokantiana. Esto es: Hayek relaciona al individulaismo metodológico con el individualismo onotológico, según el cual sólo existen individuos y las esencias universalizadas en nuestra mente no tendrían fundamento real. La perspectiva neokantiana acompaña coherentemente a lo anterior. Los conceptos generales según los cuales estudiamos esas interacciones individuales no refieren a una esencia realmente existente, sino que son modelos generales mentalmente previos a cualquier observación (ya hemos visto este punto). Lo cual es relacionado a su vez por Hayek con la limitación del conocimiento y el OE, tema que sería el tercer punto de este ensayo, y que nosotros ya hemos visto.

El cuarto punto es uno de los más importantes de este ensayo. Hayek se ubica en una posición dualista metodológica en ciencias sociales, también sobre la base de los puntos anteriores. Para Hayek, siguiendo en esto a la tradición de la escuela austríaca, las ciencias sociales tienen un objeto y método distinto a las naturales. No pueden utilizar el método inductivista de estas últimas. Al contrario, elaboran modelos generales de análisis de las interacciones sociales, a partir de los cuales se deducen determinadas consecuencias. Esas consecuencias son poco aptas para predecir el resultado preciso de una situación particular; no podrían ser verificadas según experimentos controlados, pero podrían ser desaprobadas (falsadas) por la observación de eventos que serían imposibles según el modelo. Con lo cual Hayek se coloca en una posición totalmente antipositivista en ciencias sociales. En esto radica una de las consecuencias más importantes de esta concepción hayekiana: las ciencias sociales, y por lo tanto también la economía, no tienen por qué copiar el método de la física, o lamentarse por no haberlo alcanzado todavía, porque sus objetos y métodos de estudio son totalmente distintos. Destacaremos después las consecuencias importantes de este punto desde un punto de vista ético y antropológico. Por ahora, destaquemos que Hayek tiene razón en que las ciencias sociales no usan el método inductivo; lo interesante es que Popper le señala, poco tiempo después24, que eso es así no sólo con respecto a las ciencias sociales, sino también con toda ciencia. Esto es: ninguna ciencia utiliza el método inductivo, según Popper, y, en ese sentido, el modelo que Hayek propone para las ciencias sociales es el modelo que debe usar toda ciencia. Con lo cual, en la perspectiva popperiana, el dualismo metodológico hayekiano, correcto si lo comparamos con un monismo metodológico proveniente de un inductivismo rígido, se transforma en un monismo metodológico amplio, según el cual todas las ciencias, aunque con objetos diversos, tienen un método hipotético-deductivo según el cual se propone, previamente a la observación, una hipótesis, o conjetura, o modelo general del cual se desprenden ciertas consecuencias, no verificables, sino en todo caso falsables25.

Hayek aceptó, aunque con algunas restricciones, estas aclaraciones popperianas. Esto es lo que se observa en su ensayo de 1955, "Degrees of...". Cabe destacar que este ensayo se encuentra en el libro Studies,26 en cuyo frefacio, de 1966, afirma que Karl Popper -a quien dedica el libro- le ha enseñado que los científicos de las ciencias naturales no sólo no hacen lo que muchos de ellos dicen que hacen, sino que además instan a los representantes de otras disciplinas a imitar aquello que en realidad no hacen; pero que él va a seguir insistiendo en las peculiaridades de las ciencias sociales porque muchos de sus exponentes siguen tratando de imitar lo que erróneamente creen es el método de las ciencias naturales.

En ese sentido, Hayek hace un reconocimiento general a los aportes metodológicos popperianos, pero advierte que, si son interpetados demasiado literalmente en ciencias sociales, ello puede llevar a confusión. No hay que olvidar, dice, en orden a su argumentación, que en las ciencias naturales, muchas de ellas son las que planteaan permanentemente nuevas conjeturas para ser corroboradas, pero hay otras que toman esas conjeturas ya corroboradas y las aplican para la resolución de problemas más particulares (como la meteorología, por ejemplo). En ciencias sociales, continúa Hayek, esto implica que se puede recurrir a una serie de hipótesis en principio bien corroboradas y deducir a partir de ellas, no recurriendo permanentemente al testeo empírico, ni de los puntos de partida ni de las conclusiones. Evidentemente Hayek piensa en el caso de la economía, donde se parte de principios básicos de la conducta humana y se infieren conclusiones a partir de ellos. Hayek no excluye sin embargo algún tipo de testeo empírico. Eso queda en principio aclarado en el ensayo "The Theory...".

En nuestra opinión, la parte más relevante de este ensayo es la explícita traslación epistemológica de la teoría del OE, especialmente en cuanto a sus posibilidades predictivas, cuestión que se preanunciaba ya en "Scientism...". Es la cuestión de la "predicción de modelos con información incompleta" (pattern predictions). Esto no es más ni nada menos que decir que la conjetura general que las ciencias sociales realizan implica un modelo sobre el orden espontáneo en cuestión que se esté analizando. La limitación del conocimiento del OE no sólo queda entonces del lado de sus participantes, sino también del lado del cientista social que está elaborando el modelo. El resultado global del OE es la predicción general prevista por el investigador, quien por supuesto no conoce la totalidad de factores que entran en juego en un proceso tan complejo -implicado esto, además, por el indeterminismo intrínseco a la conducta humana, como agregaría Popper, o por su libre albedrío, como diría Santo Tomás-. Pero eso implica que la capacidad predictiva de las ciencias sociales es restrictiva: son predicciones generales, no particulares y específicas. Y, en principio, la única posibilidad de testeo empírico sería la observación de acontecimientos que de acuerdo al resultado general previsto serían imposibles. Obviamente, esto no implica una falsación segura de la conjetura -como tampoco lo implica en ciencias naturales-27. Sólo implica la advertencia de que hay algún problema. Eso es todo.

Así como la teoría del OE tiene una aplicación a economía, epistemología y filosofía política, esta teoría epistemológica tiene una aplicación reduplicativa, a su vez, en economía y filosofía política. La teoría del proceso del mercado es en sí misma una pattern prediction, y la teoría de la evolución de los sistemas políticos por las tradiciones institucionales en competencia es otra pattern prediction.

Esto último nos sirve como introducción al tercer aspecto del pensamiento hayekiano que intentaremos brevemente describir, que es su filosofía política.

Este tercer aspecto se encuentra sistematizado sobre todo en dos tratados: Los fundamentos de la libertad (1960) y Derecho, Legislación y Libertad (1974)28. También puede accederse más resumidamente a sus principales ideas en la segunda parte de "Nuevos Estudios" (op. cit).

En nuestra opinión, la filosofía política de Hayek podría sistematizarse en los siguientes puntos: a) el sistema de normas en el orden político; b) el common law; c) el sentido de la división de poderes en el ideal de gobierno limitado; d) la crítica al racionalismo constructivista; e) la evolución del sistema político.

Hayek realiza una distinción de normas en el sistema político-institucional sobre la base de su distinción entre el orden espontáneo y el deliberado. Del orden espontáneo surgen las normas tipo "nomos", y del orden deliberado, las normas tipo "tesis".

Las primeras surgen de una evolución no deliberada, según la cual el sistema judicial ha ido estableciendo las libertades y garantías individuales en la resolución de casos concretos. Estas normas, que estructuran el eje central del derecho, son normas "generales de conducta justa", aplicables después a todos por igual, y son ellas en sí mismas el fundamento de que el poder del estado debe ser limitado.

Las normas tipo "tesis", en cambio, son normas deliberadas, esto es, planeadas para el logro de un fin concreto, relacionado con la administración concreta de un poder estatal. Normas tales como el presupuesto de un municipio, el monto y el tipo de impuestos y/o la administración de algún bien público a su cargo (que Hayek no descarta) son ejemplos de este tipo de normas.

Como puede observarse, esta teoría política de Hayek no es un modelo abstracto, si por abstracto entendemos elaborado con independencia de una situación histórica concreta y su contexto cultural. Está pensada desde la base de la evolución del common law inglés, sistema judicial que, por medio de la resolución de casos concretos, fue descubriendo las libertades individuales desde muchos antes de lo que habitualmente se denomina la modernidad29.

La evolución de las instituciones políticas que limitan los poderes estatales en función de tales libertades, está planteada sobre las mismas bases. La elaboración de un "poder legislativo" no fue, en Inglaterra, el resultado de una concepción según la cual el derecho se planifica deliberadamente por un poder colegiado, sino un intento teórico-práctico para limitar los poderes del monarca. La divisón de dos cámaras, la de los lores y de los comunes, respondió al mismo espíritu. La primera era un elemento aristocrático que defendía al derecho, no sancionado por esa cámara, sino ya existente en el common law. La segunda tendría por función ocuparse de aquellas normas tipo taxis que son precisamente lo que Hayek llama legislación, a diferencia del derecho. El poder "legislativo", pues, no elabora el derecho; ésta se encuentra ya existente en el common law. Aunque este espíritu degeneró posteriormente, por influencia de la concepción roussoniana, muestra claramente una concepción donde las libertades individuales son máximamente autónomas de las voluntades arbitrarias de los poderes del estado, ya sea un solo gobernante o una cámara colegiada. Ni uno, ni una minoría, ni una mayoría, tienen en esta concepción poder decisorio alguno sobre el derecho, cuyo eje central son las libertades individuales.

Cuando Hayek habla del aporte norteamericano, esto es, el constitucionalismo30, se observa claramente esta concepción. La constitución federal norteamericana -en cuyas ventajas o no ahora no nos introducimos31- no tuvo al principio la necesidad de declarar expresamente un cuerpo de derechos indiduales. El sistema institucional no los estaba introduciendo en el contexto cultural, sino que ya estaba allí. Y estaban allí porque vivían según el common law que habían llevado desde su contexto cultural británico. Los ingleses y norteamericanos no plenaron, y después intentaron aplicar, un sistema de libertades individuales. Simplemente, un orden espontáneo las plasmó en su contexto cultural, las vivieron, y después reflexionaron sobre ellas. La importancia de la tradición cultural es en el pensamiento hayekiano sencillamente vital.

Este es motivo por el cual Hayek critica tan intensamente al constructivismo racionalista en el orden político32. Esta corriente, que Hayek identifica con lo que el demonima liberalismo francés o continental, proviene del iluminismo racionalista diochesano aplicado al orden político33, y da como fruto la concepción roussoniana del orden político y democrático. Según esta concepción (independientemente del problema de la exégesis de los textos de Rousseau) la sociedad y su orden serían fruto de un planeamiento deliberado de la inteligencia humana, con independencia de las tradiciones culturales existentes. Esta concepción puede estar mezclada con muchos elementos, de diversos orígenes, tales como una concepción positivista de la ley, o una concepción donde la ley es el resultado de la voluntad general, o una concepción donde hay un derecho natural pero racionalisticamente concebido como una deducción in abstracto e independiente de circunstancias históricas, lo cual puede ser concomitante con sistemas de codificación al estilo francés; también puede estar ligada a una concepción donde el "estado-nación" unifica culturalmente a las personas por medio de políticas educativas estatales y cubre además a las personas en los aspectos de salud y seguridad social. E, incluso, el racionalismo constructivista está ligado, según Hayek, al origen del socialismo y los diversos totalitarismos. Todos estos elementos, obviamente, no son compatibles con la tradición de las libertades individuales tal cual habían sido concebidas en la "tradición del orden social espontáneo"34 según la cual las instituciones humanas son fruto -como dice reiteradamente Hayek, citando a Ferguson35- de la acción humana pero no del designio humano.

Observemos lo que hemos dicho recién. Nos introduce a uno de los aspectos más complejos del pensamiento de Hayek. Las instituciuones protectoras de las libertades indivuduales también han surgido de la evolución de un orden espontáneo. ¿Qué está diciendo Hayek con esto? ¿Que las instituciones políticas del gobierno limitado surgen necesariamente de una evolución social? ¿Que la razón humana nada tiene que hacer en cuanto a propuestas institucionales concretas?

En nuestra opinión, ninguna de las dos cosas, aunque reconocemos que los textos hayekianos al respecto son de hermenéutica compleja. Hayek toma una tradición de pensamiento36 en la cual la naturaleza humana es una mezcla de sentimientos altruístas y egoístas razonables. Habitualmente, en la mayor parte de los seres humanos, que no son ni santos ni criminales absolutos, (el criminal absoluto sería el egoísta irracional) la preocupación por los demás está balanceada por una preocupación por el bienestar propio y el de la propia familia, lo cual lo lleva a buscar relaciones pacíficas con el vecino. Esto no es necesariamente así, pero explica el surgimiento de ciertas instituciones que paulatinamente van definiendo los derechos de cada persona, garantizando así un libre intercambio en paz, y, al mismo tiempo, ciertas limitaciones a los poderes públicos en función de esos derechos. Una tradición cultural con dicha tendencia va maximizando las posibilidades de libertad individual, que para Hayek sería el valor moral fundante. Ahora bien, esa tradición cutural se encontrará en competencia con otras tradiciones que posiblemente fueron por el lado contrario. La paz y mayor productividad de las primeras contrastará con la violencia y miseria de las segundas. Ese contraste, debido a esa naturaleza humana, que es mezcla entre altruísmo y egoísmo razonable, provocará, conjeturalmente, una tendencia a la imitación del primer tipo de tradición cultural.

Epistemológicamente, se observa que hemos descripto un modelo general, conjetural en sí mismo, del orden espontáneo en materia político-institucional. Hayek no dice pues que la evolución cultural que plantea sea necesaria, sino que establece el resultado conjetural de una competencia de tradiciones. A su vez, no es verdad que en este proceso la inteligencia humana nada tenga que proponer. Al contrario, este proceso se nutre de las diversas propuestas de reforma institucional que diversos seres humanos hayan realizado; pero cada una de esas propuestas no son en sí mismas el sistema social perfecto y definitivo, sino una parte de esa información dispersa que el orden espontáneo conduce a un resultado institucional que en su globalidad no podría haber sido diseñado por completo por ninguna mente aislada de la tradición cultural en cuestión37.

 

5. Análisis comparativo con la filosofía cristiana fundamental.



No vamos a aclarar nuevamente el significado de "filosofía cristiana fundamental", ni tampoco el método de análisis que utilizaremos a continuación, pues tales cosas fueron aclaradas al principio.

El análisis comparativo será realizado según el orden de los temas planteados.

En primer lugar, comenzaremos con la fundamentación filosófica que Hayek da a su posición sobre el conocimiento limitado, que es esencial para la tesis del orden espontáneo. Recordemos que Hayek fundamentaba su posición gnoseológica en un neokantismo sui generis, según el cual hay en la persona disposiciones cognoscitivas innatas que le permitían consiguientemente participar de órdenes sumamente complejos sin necesidad de instrucción formal. Eso estaba rodeado también por un nominalismo ontológico y gnoseológico y, además, la negación de la causa final para los OE.

Nuetra tesis será la siguiente: los cuestiones que Hayek explica mediante su teoría del conocimiento -a saber, la existencia de un OE fundado en el conocimiento limitado de sus participantes- no necesariamente implican la posición filosófica que Hayek sostiene. Dicho de otro modo: que el conocimiento humano es limitado -premisa básica para el OE- puede ser explicado perfectamente por el realismo moderado de Santo Tomás de Aquino.

Al comparar algunas posiciones popperianas con Santo Tomás, habíamos hecho un trabajo similar.38 En primer lugar, Santo Tomás da una gran importancia a la cuestión de los "sentidos internos"39, entre los cuales, en los animales, se destaca -mediante un incipiente análisis "etológico"- el papel de la estimativa, capacidad interna que permite al animal la distinción entre lo útil y lo inútil a efectos de su supervivencia. En el ser humano, el sentido interno más alto es la cogitativa. La cogitativa sintetiza en una unidad a todo el conocimiento sensible, lo cual permite a la inteligencia tanto la abstracción de la imagen como el conocimiento indirecto de lo singular material40. Ahora bien, todas las potencias, tanto sensibles como intelectuales, están unificadas por su origen "ontológico", a saber, lo que en Santo Tomás es el principio organizativo último del ser humano, que es su forma sustancial racional, de tipo espiritual. Esto implica dos cosas: a) la vida vegetativa, sensitiva y racional se encuentran unificadas por la forma sustancial; b) la vida racional humana integra, por medio de ese principio unificador, a las demás capacidades41, y esa unificación e integración han "espiritualizado" a capacidades que en el mundo animal se encontraban no espiritualizadas, esto es, no humanas. Lo cual incluye a las capacidades innatas de la estimativa animal.

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