Guión presentación: “Lo local”, ámbito de contención de la globalización "perversa"



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CURSO DE EXPERTO EN DESIGUALDAD, COOPERACIÓN Y DESARROLLO



5 de mayo 2010




GUIÓN


  1. Presentación: “Lo local”, ámbito de contención de la globalización "perversa",



  1. Sobre los contenidos del Desarrollo Local: historias y confluencias,




  1. Crear Desarrollo Local: fundamentos, principios metodológicos y claves,




  1. Las escalas del Desarrollo y la participación social en el mundo “fragmentado”,




  1. Las estrategias de Desarrollo Local para el “renacimiento” de los espacios rurales,




  1. Las fronteras del desarrollo sostenible.


1. Presentación: “Lo local”, ámbito de contención de la globalización "perversa"

Se escribe que el tiempo y el espacio han perdido su significado tradicional. Por eso Manuel Castells habla de nueva Era y Alain Touraine de ruptura. El Norte está cada más disperso y fragmentado y el Sur también. Podría decirse que ahora hay muchos Nortes y muchos Sures. Por eso hay visiones tan distin­tas del intenso e imprevisible proceso de cambio iniciado hace apenas tres décadas. Nadie sabe hacia dónde nos va a conducir el proceso de cambio en esta nueva Era de la información y la comunicación. Existe un consenso básico en torno al final de un "viejo" orden mundial, pero ¿cómo definir el nuevo contexto? Las referencias son tan distintas como distantes: nuevo orden, nuevo desorden, nueva Edad Media, geopolítica de la complejidad, geopolítica de las fractu­ras, geopolítica del caos, segunda modernidad, modernidad radi­cal, modernidad líquida, posmodernidad... Las propias ciencias sociales participan de este grado notable de desconcierto.



Desde el comienzo de la década de 1980, los economistas empiezan a hacer uso de la palabra globalización, que llega a ser cen­tral en todas las Ciencias Sociales después de la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética. Aparecen propuestas del «final de los territorios» (Ber­trand Badie), sobre las «ciudades mun­diales» (Saskia Sassen), de «la sociedad-red» (Manuel Castells), de «la economía de archipiélago» (Pierre Veltz); los «no-lugares» (Marc Augé), etc..
La globalización aparece como la culminación de un proceso sociohistórico de unificación del espacio mundial, mediante la constitución de un único gran mercado donde los factores productivos (léase el capital) puedan desenvolverse a sus anchas. Es la mundialización del mundo, realizada por la civilización occidental y su modo de producción hoy hegemónico, cual es el capitalismo globalizado de consumo masivo, que han logrado transformar la realidad física y social entera del planeta para convertirla en objeto de beneficio y acumulación. Esa transformación persigue diluir toda la especificidad que caracteriza a la realidad para poder así gestionarla y administrarla de un modo más "eficiente". Lo que se hace entonces es producir una permanente homogeneización, mediante procesos de abstracción que desingularizan y le quitan a cada elemento específico componente todo lo particular y propio, su identidad y su autonomía, tornándolo así en un ente abstracto, fácil de procesar y manejar, en las cadenas y escalas de producción que se consideren más adecuadas para el gran capital.
Desde esta perspectiva la globalización aparece a todas luces como un proceso imposible de detener, el mundo se globaliza cada día más y más. Vivimos en un mundo que se ha mundializado, constituyendo un solo territorio o espacio unificado mediante la infraestructura que lo comunica, y también por medio de los flujos físicos de materiales y de personas, así como por los flujos virtuales de comunicaciones, de información y de capitales, que lo recorren.
Paralelamente, este mismo proceso corroe las identidades previamente existentes, destruyendo así la diversidad cultural que nos ha caracterizado: las múltiples lenguas y dialectos, cosmovisiones e imaginarios colectivos, sistemas de conocimientos, usos y costumbres, fiestas y folclore, estrategias de vida, valores, entre muchos otros elementos constitutivos de la identidad de los pueblos y de los colectivos humanos. Asimismo ha sido incapaz de proveer una mayor equidad entre las naciones y al interior de las propias naciones, y ha producido también una grave y cada vez más preocupante degradación del entorno natural en el cual vivimos.
En el actual contexto los propios gobiernos de los estados naciones están entrampados en el discurso del "necesario crecimiento económico" como la panacea que resuelve mágicamente todos los problemas del "buen gobierno" (empleo, superávit fiscal, balanza de pagos favorable, gobernabilidad, baja fiscalidad, etc.) y a la vez se encuentran obnubilados frente a las monsergas "desarrollistas" de las instituciones financieras internacionales.
Esta incontinencia e "irracionalidad" (desde una perspectiva sistémica) del gran motor del proceso descrito, cual es el capitalismo globalizado -absolutamente incapaz de reconocer los límites físicos y biológicos que el planeta pone a su desenfrenada fiebre de acumulación de lucro y beneficio que lo caracteriza, y que además ha contado a su favor con una absoluta desregulación que le ha permitido operar desde hace algunas décadas, y que lo ha conducido a la enorme crisis financiera en que se encuentra hoy sumido- ha llevado a muchos intelectuales a preguntarse ¿quién será el sujeto antagónico al capital? ¿Quién podrá ser aquel que le ponga freno a su desenfreno?.
Queremos intentar abordar, en este Lente de Aproximación, el problema del antagonismo a la expansión del capital, desde una perspectiva distinta. Ya no desde la de los sujetos históricos, sino más bien desde los límites que la propia naturaleza de la realidad nos impone. Límites tales como los espacios, los territorios, los lugares y las distintas formas de habitar lo humano que la apropiación del espacio tiempo determina, condiciona o influye. Desde hace ya varias décadas diversos autores han planteado los límites al crecimiento económico, esto es a la globalización desenfrenada, que ponen las escalas, los socio ritmos, la dimensión de lo local, la escala humana.1 Más recientemente otros autores han enfatizado aún más las dimensiones propiamente culturales, políticas e incluso psicosociales de la dimensión local.
Desde los años 70, en Europa se hacen propuestas de Desarrollo Local en las que la creación de empleo es el objetivo buscado en una época determinada por las políticas de ajuste duro y reconversiones industriales, cuando el espacio local se descubre con criterios de eficacia para la promoción de políticas activas de empleo. Desde entonces ha habido una acumulación importante de conocimientos y de políticas en relación a “los sistemas locales de empresas y el desarrollo territorial”.
Oscar Useche, en un libro recientemente publicado, sostiene que: "El lugar es la apropiación subjetiva, social y cultural del espacio/ tiempo. Habitar esos lugares implica una acción social, que se manifiesta de manera concreta en movimientos de construcción y destrucción de formas de vida, en formas específicas de apropiación de la naturaleza y de uso de los recursos intelectuales e institucionales creados por la humanidad. De allí es de donde surgen las operaciones y los conceptos con los que se delinean las fronteras y se construye la organización funcional de unidades territoriales delimitadas con base en intereses de grupos sociales y en las realidades económicas, ambientales y sociales. La idea de territorio se hace más comprensible, entonces, si emerge de esta mirada del espacio como construcción social e histórica, marcada por la flexibilidad de los influjos demográficos y de las necesidades humanas; y del lugar como enunciación vivencial del habitar, del morar, del residir, en esa relación particular que el ser humano establece con el espacio."2
A su vez Francisco González se pregunta ¿cómo se define un lugar?: "Es el espacio territorial íntimo y cercano donde se desenvuelven la mayor parte de las actividades del ser humano. Generalmente, es el sitio donde una persona nació y creció, donde se educó, labró su personalidad, están sus familiares, cultivó sus amistades y con el cual estableció un vínculo afectivo. En una comunidad definida en términos territoriales y de relaciones humanas, con la cual la persona siente vínculos de pertenencia. Puede ser una aldea, un pueblo, un barrio o un condominio. Siempre será, necesariamente, un espacio geográfico limitado en su tamaño, de tal manera que la gente pueda establecer relaciones interpersonales. El lugar es el territorio, en términos ecológicos, de una persona. Es la zona donde se establece su comunidad y donde está su historia, sus referencias topográficas, sus definiciones culturales, sus afectos, donde se gana la vida y donde pasa la mayoría de su tiempo."3

Sin embargo, los lugares están siendo sustituidos por no lugares. Estamos llenándonos de no lugares, espacios actuales de confluencia anónimos, donde personas en tránsito deben instalarse durante algún tiempo de espera, sea a la salida del avión, del tren o del metro que ha de llegar, y convierten a los ciudadanos en meros elementos (consumidores y trabajadores) de conjuntos que se forman y deshacen al azar y son simbólicos de la condición humana actual y más aún del futuro. El usuario mantiene con estos no lugares una relación contractual establecida por el billete de tren o de avión y no tiene en ellos más personalidad que la documentada en su tarjeta de identidad. Algunos de lo más paradigmáticos, según los considera Marc Augé: "las autopistas y los habitáculos móviles llamados «medios de transporte» (aviones, trenes, automóviles), los aeropuertos y las estaciones ferroviarias, las estaciones aeroespaciales, las grandes cadenas hoteleras, los parques de recreo, los supermercados, la madeja compleja, en fin, de las redes de cables o sin hilos que movilizan el espacio extraterrestre a los fines de una comunicación tan extraña que a menudo no pone en contacto al individuo más que con otra imagen de sí mismo".4



Hassan Zaoual señala por ejemplo, que: "La cultura del lugar está en el horizonte de los paradigmas del futuro. Es ella la que constituye el crisol de las modas de organización y de estimulación de los actores locales en torno a los cambios necesarios. El lugar funciona así como un experto cognitivo colectivo. Él da lugar a mecanismos de cooperación que estabilizan el desorden inherente a los organismos sociales. Las creencias compartidas llegan a ser motores simbólicos para la acción.5
A su vez Alberto Acosta afirma que: "Esto implica ir gestando, desde lo local, espacios de poder real, verdaderos contrapoderes de acción democrática en lo político, en lo económico y en lo cultural. Habría que pasar, como lo entiende Tortosa, del nivel local de “autodefensa” a “crear minisistemas alternativos fuera del sistema” o aún dentro de él, desde los cuales ir potenciando la economía popular o economía solidaria, sin descuidar “la creación de redes de todos los anteriores con el propósito de producir una densidad global”, capaz de inducir y producir el cambio a nivel nacional -Estado y mercado-, incidiendo permanentemente en lo global."6
Por su parte Milton Santos sugirió incluso la existencia de una "esquizofrenia del espacio": "El territorio así como el lugar son esquizofrénicos, porque de un lado acogen los vectores de la globalización, que en ellos se instalan para imponer su nuevo orden, y, de otro lado, en ellos se produce un contra-orden, porque hay una producción acelerada de pobres, excluidos, marginalizados. Crecientemente reunidos en ciudades cada vez más numerosas y mayores, y experimentando una situación de vecindad (que, según Sartre, es reveladora), esas personas no se subordinan de forma permanente a la racionalidad hegemónica y, por eso, con frecuencia pueden entregarse a manifestaciones que son la contracara del pragmatismo. Así, junto a la búsqueda de sobrevivencia, vemos producirse, en la base de la sociedad, un pragmatismo mezclado con la emoción, a partir de los lugares y de las personas juntos. Ese es, también, un modo de insurrección en relación a la globalización, con el descubrimiento de que, a despecho de ser lo que somos, podemos también desear ser otra cosa… En eso, el papel del lugar es determinante. Él no es solamente un marco de vida, sino un espacio vivido, esto es, de experiencia siempre renovada, lo que permite, al mismo tiempo, la revaluación de las herencias y las indagación sobre el presente y el futuro.
Es este el fundamento de la esquizofrenia del lugar. Tal esquizofrenia se resuelve a partir del hecho de que cada persona, grupo, firma, institución realiza el mundo a su manera. La persona, el grupo, la firma, la institución constituyen lo de dentro del lugar, con lo cual se comunican sobretodo por la mediación de la técnica y de la producción propiamente dicha, en cuanto el mundo se da para la persona, grupo, firma, institución como lo de afuera del lugar y por intermedio de una mediación política."7
De allí que el mismo Santos sostenga la necesidad de "una pedagogía de la existencia": "…La conciencia de la diferencia puede conducir simplemente a la defensa individualista del interés propio, sin alcanzar la defensa de un sistema alternativo de ideas y de vida. Desde el punto de vista de las ideas, la cuestión central reside en el encuentro del camino que va del inmediatismo a las visiones finalistas; y desde el punto de vista de la acción, el problema es superar las soluciones inmediatistas (por ejemplo, electoralismos interesados y apenas provisoriamente eficaces) y alcanzar la búsqueda política genuina y constitucional de remedios estructurales y duraderos.
En este proceso, se afirma, también, según nuevos moldes la antigua oposición entre el mundo y el lugar. La información mundializada permite la visión, aunque en flashes, de sucesos distantes. El conocimiento de otros lugares, aunque superficial e incompleto, agudiza la curiosidad. Él es ciertamente un subproducto de una información general sesgada, pero, si fuese ayudado por un conocimiento sistemático del acontecer global, posibilita la visión de la historia como una situación y un proceso, ambos críticos. Después, el problema crucial es: ¿cómo pasar de una situación crítica a una visión crítica y, en seguida, alcanzar la toma de conciencia? Para eso, es fundamental vivir la propia existencia como algo unitario y verdadero, pero también como una paradoja: obedecer para subsistir y resistir para poder pensar el futuro. Entonces la existencia es productora de su propia pedagogía." (ibid.)

2. Sobre los contenidos del Desarrollo Local: historias y confluencias.
El Desarrollo Local, como concepto crecientemente utilizado desde los años 80 en España y América, recoge diversos antecedentes y experiencias, y – en consecuencia – su significado es aparentemente diverso cuando es utilizado por los expertos o por los agentes sociales.
Entre los antecedentes de este concepto polisémico están el Desarrollo Comunitario, las políticas públicas europeas, las Iniciativas Locales de Empleo, los organismos de promoción económica, las experiencias de creación de empleo (como las escuelas-taller), las Iniciativas Comunitarias, las experiencias de los movimientos sociales latinoamericanos. Los Foros Sociales Mundiales han difundido “el espíritu Porto Alegre” las experiencias de democracia participativa, principalmente en la vida municipal 8.
También en las universidades ha habido una promoción creciente de los estudios e investigaciones en el ámbito general del Desarrollo Local y han aparecido multitud de redes y publicaciones
En el mundo actual – unido y crecientemente desigual- de incertidumbres y de crisis diversas, “lo local” se reinterpreta como espacio de la vida cotidiana y de la identidad - es la escala de las estrategias y acciones que se planteen para el desarrollo sostenible y el desarrollo humano de los pueblos.
Hace más de quince años se escribía: “Para configurar una sociedad más viva es preciso ir confi­gurando una nueva sensibilidad, distinta de la que, desde su dominio de la comunicación, están creando los podero­sos del mundo. Pero, hay que plantearse el significado mismo del modelo mismo de desarrollo que queremos. Se trata de fomentar una sensibilidad nueva. Es una cues­tión de esquema de valores y las palabras clave son participación y compromiso. Sobre estas apreciaciones mantengo esta tesis definitiva: En España es tiempo para la innovación y para la búsqueda alternativa”9.
La geografía frecuentemente es considerada como la disciplina que se preocupa de las localizaciones y muchas veces no son conocidas las capacidades profesionales de los geógrafos. Sin embargo ha habido una evolución de la geografía que incluye nuevas lecturas sobre el objeto de la disciplina y sobre el papel de los geógrafos en el Desarrollo Local.
En un reciente Manifiesto10 se propone considerar “el espacio geográfico no como sinónimo de territorio, sino como territorio usado” y éste es tanto el resultado del proceso histórico como de la base material y social de las nuevas acciones humanas. Tal punto de vista permite una consideración que abarca la totalidad de las causas y de los efectos del proceso socioterritorial.
La geografía debe estar atenta para analizar la realidad social total a partir de su dinámica territorial, siendo esta propuesta un punto de partida para la disciplina, posible a partir de un sistema de conceptos que permita entender indisociablemente objetos y acciones. El territorio usado, visto como una totalidad, es un campo privilegiado para el análisis en la medida en que, de un lado, nos revela la estructura global de la sociedad y, de otro lado, la propia complejidad de su uso.
Para los actores hegemónicos el territorio usado es un recurso, garantía de realización de sus intereses particulares. De este modo, el rebatimiento de sus acciones conduce a una constante adaptación de su uso, como adición de un materialismo funcional al ejercicio de las actividades exógenas al lugar, profundizando la división social y territorial del trabajo, mediante la selección de las inversiones económicas que generan un uso corporativo del territorio. Por otro lado, las situaciones resultantes nos posibilitan en cada momento, entender que se hace necesario considerar el comportamiento de todos los hombres, instituciones, capitales y firmas. Los distintos actores no poseen el mismo poder, llevando a una multiplicidad de acciones fruto de la convivencia de los actores hegemónicos con los dependientes. De esta combinación tenemos la organización singular de los lugares.
Los actores no hegemónicos-dependientes tienen el territorio como un abrigo, buscando constantemente adaptarse al medio geográfico local, al mismo tiempo que recrean estrategias que garantizan su supervivencia en los lugares. Es en este juego dialéctico donde podemos recuperar la totalidad. Solamente así responderemos a la cuestión crucial de saber cómo y por qué se dan las relaciones entre la sociedad como actor y el territorio como hecho y, al contrario, entre el territorio como actor y la sociedad como objeto de la acción.
Para la reflexión sobre el desarrollo se impone la necesidad de recuperar la sabiduría colectiva y la inteligencia social, porque la propia reflexión sobre el mundo está relacionada con el futuro incierto de nuestro planeta-mundo. “Nunca hay viento favorable para el barco que no sabe a dónde va” dice un proverbio marinero para llamar la atención del efecto deriva que está presente, crecientemente presente, en las sociedades occidentales.
Hay bibliografía e informes sobre los escenarios de futuro, asunto que las personas intentamos evitar. Un experto chileno11 presento hace más de diez años presentaba varios escenarios posibles: a) el escenario de la “aniquilación recíproca asegurada”, con la posibilidad de extinción total o parcial de la especie humana. Ciertamente, cada día, con perversa constancia, se construye este escenario. E. Sábato ya escribio “el hombre es el primer animal que ha creado su propio medio. Pero -irónicamente- es el primer animal que se está destruyendo a sí mismo”; b) el escenario de la “nueva barbarización” con el surgimiento de “burbujas” de enorme riqueza, rodeadas de barreras defensivas frente a inmensos territorios de pobreza y miseria, enormes espacios rurales abandonados o explotados extensivamente.
Estos escenarios son consecuencia del modelo de desarrollo existente hoy en la mayor parte del mundo que funciona basado en una tecnología que es “ecológicamente de riesgo”, tiene alto grado de contaminación, es escasamente reciclable, se preocupa del crecimiento económico y del aumento ilimitado de la producción de productos, bienes y servicios, sigue padrones de cultura urbana y no considera las características de las poblaciones rurales, de los agricultores-campesinos, y de las comunidades originarias, genera costes muy elevados, opera mediante procesos complicados, intensifica la dependencia y demanda mucha especialización, es homogéneo – y homogeneizador con las pautas occidentales – y no considera las heterogeneidades – diferencias e identidades – locales.
El autor citado también presenta un posible tercer escenario de “solidaridad mutua asegurada”, que es el único escenario posible para la sostenibilidad de la especie humana. Presenta la posibilidad de una gran transición. El paso desde una racionalidad dominante de competencia económica ciega y de codicia, a una racionalidad basada en los principios de la solidaridad y del compartir. Es recuperar con preeminencia las propuestas que han sido eje ético y religioso en la historia de la humanidad. Se atribuye a GANDHI “el mundo tiene recursos para todos los hombres, pero no tiene recursos para la codicia de todos los hombres”.
Ética, democracia y desarrollo es la combinación esencial y primordial cuando se piensa en políticas públicas para “el buen desarrollo” y “el buen gobierno” con prácticas sociales mirando a comunidades de personas y un desarrollo a escala humana12.
Para construir escenarios deseables de sostenibilidad hay que proponer o redefinir conceptos y modelos.


  • “El desarrollo se refiere a personas, no a objetos” (M. Max-Neef). El desarrollo tiene que ser a escala Humana.




  • “Restaurar un equilibrio adecuado entre la ciudad y la vida rural es, tal vez, la tarea más grande que tiene el hombre de hoy” (E.S.Schumacher)




  • “El lugar es la sede de la resistencia de la sociedad civil ante el deterioro ... construir relaciones horizontales entre lugares que permitan encontrar un camino que nos libere de la globalización perversa que estamos viviendo y nos aproxime a la posibilidad de construir otra globalización capaz de devolver al hombre su dignidad” (Milton Santos)

El desarrollo a escala humana se puede definir, por aproximación, que incluye como objetivos la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales, en la generación de niveles crecientes de autodependencia y en la articulación orgánica de los seres humanos con la naturaleza y la tecnología, de los procesos globales con los comportamientos locales, de la personal con lo social, de la planificación con la autonomía, de la sociedad civil con el Estado.


En esta propuesta, las necesidades humanas son las necesidades esenciales de los hombres: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad, libertad. Y que el desarrollo a escala humana se construye a partir del protagonismo real, verdadero de cada persona. En consecuencia se debe privilegiar toda diversidad cultural, étnica, total igual que la autonomía de los espacios en que cada persona sea, se sienta protagonista.
El desarrollo a escala humana sólo puede hacerse en una necesaria y permanente profundización democrática. Una práctica democrática más directa y participativa que estimule las propuestas y soluciones creativas que, surgiendo desde abajo hacia arriba, deben resultar coincidentes con las aspiraciones, ilusiones y deseos de cada persona.
Estos planteamientos obligan a considerar las características de cada territorio, y tendrá que basarse en el dialogo entre cultura y desarrollo en el mismo territorio, en los espacios en los existen o se construyen las identidades territoriales, que por territoriales son culturales.
Las características del Desarrollo Local propuestas por diversos autores lleva ahora a entender el Desarrollo Local como “un proceso dinamizador de la sociedad local” para mejorar la calidad de vida de la comunidad local, siendo el resultado de un compromiso por el que se entiende el espacio como lugar de solidaridad activa, lo que implica cambios de actitudes y comportamientos de instituciones, grupos e individuos”.
En los nuevos modelos, como antes se ha dicho, las metas del desarrollo están en el mismo proceso de desarrollo, sin excluir las metas tradicionales, cuando las personas son protagonistas y participes de su propio desarrollo. Los principios básicos del Nuevo Desarrollo Local a partir de los nuevos procesos sociales y territoriales y de la relectura de conceptos y métodos son:


  • La fuerza del lugar. El fenómeno de la globalización está formando una compleja red de relaciones entre los lugares del mundo y, en esta realidad, “lo local” constituye su propia fuerza de desarrollo. La tendencia actual de la globalización es que los lugares se unan verticalmente, pero los lugares también se pueden unir horizontalmente, reconstruyendo las bases de la convivencia local. La eficacia de las acciones depende de la existencia de las virtualidades locales que están relacionadas con las potencialidades y el capital sinérgico del territorio que adquieren su totalidad con las formas de interacción interna y la identidad.




  • El lugar, como espacio de solidaridad activa. La difusión de la modernidad (medio científico e informacional de los territorios) amplia las posibilidades de interacción, generando sistemas y subsistemas de solidaridad de diferentes naturalezas en las diferentes escalas desde lo local a lo global. Sin embargo, el espacio de la globalización está formado por puntos de interligación, movedizos e inconstantes, en los que la solidaridad es apenas una solidaridad organizacional. El espacio local es la base territorial de la convivencia cotidiana, donde la cooperación y la solidaridad se hace por la convivencia, la contigüidad, las relaciones familiares, las emociones y sentimientos compartidos, garantizando una mayor comunicación y una solidaridad orgánica. La compleja red de interacciones locales, la solidaridad social ejercida en el lugar, cuando se intensifica y asume un sentido, es la fuerza impulsora del desarrollo y del camino para la solución de las dificultades impuestas en la vida de las personas.




  • La cultura popular local. Su valorización permite fortalecer la individualidad y la autoestima frente al mundo y da sentido a las comunidades humanas, en la búsqueda del desarrollo de la propia creatividad y conforme con sus valores. O sea, la mejor ayuda para la liberación de un pueblo es aquella dirigida a la conservación y recuperación de su identidad y de su cultura porque las culturas autónomas tienen potencialidades capaces de revitalizar las sociedades.




  • El dinamismo del desarrollo es dependiente también de la articulación y uso de los recursos naturales y sociales locales existentes. Y, a su vez, la decisión política sobre el modo y la capacidad de utilización económica de los recursos depende de la cultura local, de las relaciones internas y externas, entre lo local y lo global. De esta manera, la idea del desarrollo está ligada al "bien - estar" de los pueblos.

El lugar ofrece las oportunidades de "bien - vivir", cuando se armonizan inteligentemente las potencialidades locales y las potencialidades ofrecidas por el sistema global porque el desarrollo local es un nuevo paradigma de desarrollo "de tipo endógeno, territorial, autocentrado, realizado por las bases sociales, opuesto a los modelos de que vienen de arriba".


En general, ahora se habla de “promover un desarrollo “sano, autodependiente y participativo”, con contenidos éticos, capaz de crear condiciones para armonizar el crecimiento económico, la solidaridad social y el protagonismo de todas las personas, con cambios en la percepción e idealización del desarrollo: desde el arriba al abajo, desde lo exógeno a lo endógeno, desde la concentración a la dispersión.
El desarrollo local sostenible y la democracia local participativa son las condiciones insustituibles de todas las experiencias relevantes que sugieren y perfilan nuevos modelos de desarrollo humano en todo el mundo porque el desarrollo local es un nuevo paradigma de desarrollo "de tipo endógeno, territorial, realizado por las bases sociales, opuesto a los modelos de que vienen de arriba".
Las ideas – fuerza que se repiten: desarrollo sostenible, autogestión e identidad. Como se recoge en la Declaración de Sherbrooke “El Desarrollo Local contribuye a la emergencia de nuevas formas de producir y compartir las riquezas, de reavivar la participación ciudadana, de hacer crecer la democracia, para que cada persona tenga al mismo tiempo de qué vivir y razones para vivir”

La redefinición de conceptos y modelos y la propuesta de Desarrollo Local permite abordar con nueva óptica las experiencias de desarrollo conocidas desde hace varias décadas en los ámbitos empresariales y del desarrollo económico local y más recientemente las experiencias, entre otras, de los programas LEADER y PRODER surgidos para promover espacios de dinamización social e innovación y el conocimiento de las buenas prácticas para el Desarrollo Rural.



3. Crear Desarrollo Local: fundamentos, principios metodológicos y claves

Crear Desarrollo Local es promover estrategias en las que el espacio local, como en este documento se ha referenciado, es la base para el desarrollo sostenible. La propuesta es que para un buen desarrollo local son convenientes unos fundamentos básicos:


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