Grupos solidarios de microcrédito y redes sociales: s



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REDES- Revista hispana para el análisis de redes sociales

Vol.9,#5, Diciembre 2005.



http://revista-redes.rediris.es

Grupos solidarios de microcrédito y redes sociales: sus implicancias en la generación de capital social en barrios del Gran Buenos Aires

Pablo Forni1, IDICSO, Universidad del Salvador, Argentina



Mariana Nardone, IDICSO, Universidad del Salvador, Argentina

Resumen


El capital social es un recurso que surge de las relaciones sociales, gracias a las cuales los actores se aseguran beneficios en virtud de la pertenencia a redes u otras estructuras sociales. Por tanto, diferencias en la estructura de las redes resulta en distintos tipos de capital social. Aquí se analizan los grupos solidarios de microcrédito en Cuartel V, Moreno (Gran Buenos Aires, Argentina), centrándonos en su capacidad de generar distintos tipos de capital social a partir de la red social que constituyen. Los objetivos planteados consisten en analizar a través de qué procesos de asociación u organización comunitaria se genera capital social, para comprender si su construcción es fomentada por el establecimiento de vínculos estrechos o si más bien surge de la capacidad de los actores para establecer diferentes relaciones fuera de su entorno. Se analizan las relaciones que se establecen entre distintos grupos solidarios, una ONG de Desarrollo y una organización comunitaria, y se indaga sobre la fuerza y centralidad en la red, considerando individuos, grupos y organizaciones. La estrategia metodológica es cualitativa basada en entrevistas y grupos focales. Asimismo se combinan aportes conceptuales del capital social y el análisis de redes. Entre los hallazgos puede destacarse que la existencia de grupos de microcrédito en Cuartel V es posible gracias al capital social de una arraigada organización comunitaria local. Asimismo, los grupos solidarios se constituyen a partir de redes inter-personales pre-existentes densas de familiares y/o vecinos que generan capital social de unión y/o vinculación y que la ONG impulsa el desarrollo de estos vínculos al tiempo que se genera capital social de puente entre estos actores.
Palabras clave: pobreza - organizaciones comunitarias – capital social – redes – microcrédito

Abstract


Social Capital is a resource resulting from social relations, by which actors ensure themselves benefits thanks to their belonging to networks or other social structures. Thus, differences in network structure results in different types of social capital. Here, we analyze micro credit solidarity groups in Cuartel V, Moreno (Greater Buenos Aires, Argentina), paying attention to its capacity of generating different types of social capital from the social network its constitute. The objectives are to analyze through which associative or organizational processes social capital is created, in order to asses if it is propped by the establishment of close ties or rather by the ability of actors to establish different relationships outside their environment. The relationships established between solidarity groups, the Fundación Pro Vivienda Social and a community organizations; investigating about intensity and centrality in the network, considering individuals, groups and organizations. The methodological strategy is qualitative as based on interviews and focus groups and the theoretical framework combines insights from social capital and social network analysis. Among the findings we can highlight that the very existence of micro credit groups in Cuartel V is made possible by social capital and a well established local community organization. Also, solidarity groups constitute themselves from pre-existent dense inter personal networks of family members and/or neighbors generating bonding and/or linking social capital and that the Fundación propel the development of such relationships while generating bridging social capital between these actors.
Key words: poverty – community organizations – social capital – networks – microcredit

1. Introducción


El capital social es un recurso que surge de las relaciones sociales, gracias a las cuales los actores se aseguran los beneficios en virtud de la pertenencia a redes u otras estructuras sociales. Utilizando la definición de Robert Putnam, puede decirse que el capital social consiste en “…rasgos de organizaciones sociales, como redes, normas y confianza, que facilitan la acción y la cooperación en beneficio mutuo” (Putnam, 1993: 35).

Los objetivos planteados consisten en analizar a través de qué procesos de asociación u organización comunitarias se genera capital social en contextos de exclusión en el Gran Buenos Aires (Argentina), para comprender si la construcción de capital social es fomentada por el establecimiento de vínculos estrechos (“la cercanía de las redes sociales”), o si más bien surge de la capacidad de los actores para establecer diferentes relaciones fuera de su ámbito más inmediato (“las conexiones puente”).

Se analizan los grupos solidarios de microcrédito para la mejora de la vivienda promovidos por la Fundación Pro Vivienda Social -en adelante FPVS- (Cuartel V, Moreno, Pcia. de Buenos Aires, Argentina). Se indaga sobre cómo, a través de los grupos solidarios de microcrédito, se promueve el desarrollo de redes y concomitantemente diferentes tipos de capital social en ámbitos de exclusión, analizando estas relaciones durante la experiencia del Programa de Mejoramiento Habitacional2 de FPVS en el período 2004-2005. El análisis de redes abordado en el presente trabajo es de carácter organizacional, en tanto consideramos relevantes los vínculos que se establecen entre los diversos componentes de la red tanto a nivel grupal, como organizacional. El argumento desde el que se parte consiste en que las características de las redes implicarían distintas formas de capital social.

2. Estrategia metodológica

La estrategia metodológica es cualitativa. Dado que nuestro principal objetivo es analizar a partir de qué procesos es posible obtener resultados en términos de capital social, se presta atención tanto a la Fundación y los grupos solidarios, como así también a las relaciones que establecen una y otros en la comunidad analizada.

La unidad de recolección fueron principalmente miembros de los grupos solidarios así como directivos y personal de la Fundación Pro Vivienda Social; asimismo incluimos en nuestras entrevistas a un informante clave de una organización comunitaria, la Mutual El Colmenar, pues a medida que avanzábamos en el trabajo de campo notamos que la misma constituye un importante componente de la red que se forma alrededor del Programa de Mejoramiento Habitacional. Se realizaron un total de 17 entrevistas en profundidad.

Durante el año 2005 existen cincuenta grupos solidarios de microcrédito en Cuartel V, de los cuales se entrevistó a miembros de diez grupos. Se trató de una muestra intencional cuyo criterio de selección consistió, por un lado, en tomar aquellos en los que la garantía solidaria se cumplía y aquellos otros en los que no fuera así, y asimismo se tomaron grupos que difieren entre sí en el tipo de vínculos que hay a su interior (familiares, vecinales y mixtos -familiares/laborales y familiares/vecinales). Con respecto al número final de grupos seleccionados, esta consideración estuvo ligada al concepto de saturación, en tanto nuevas entrevistas no aportan información novedosa. Para la selección y acceso a los entrevistados se contó con la colaboración del personal de la Fundación.

Se utilizaron las siguientes técnicas de recolección: a) observación no participante en los grupos, la Fundación y las reuniones previstas por ésta, la cual nos permitió recabar aquellos datos que no son perceptibles a través de otras técnicas; b) entrevistas en profundidad semi estructuradas; la utilización de un esquema nos facilitó la tarea de abordar los objetivos de la investigación, indagando acerca de la organización de la Fundación, la metodología del microcrédito y la garantía solidaria, la constitución de redes inter-organizacionales, los vínculos entre los miembros y entre éstos y la Fundación, la frecuencia y fuerza de los vínculos entre los miembros del grupo con la Fundación y los vínculos con otras organizaciones comunitarias; c) asimismo se empleó la técnica del grupo focal con miembros de distintos grupos solidarios; este método fue de utilidad en el momento del cierre del estudio, para interpretar hallazgos que fueron surgiendo a lo largo de las entrevistas. Además el objetivo de su realización fue saber qué es expresado en un contexto grupal, diferenciado del individual y confidencial que obtuvimos en la gran mayoría de las entrevistas.


3. La articulación de redes sociales y los tipos de capital social


Si bien la preocupación por las fuentes de la solidaridad social puede rastrearse hasta los propios orígenes de las ciencias sociales, en los últimos años el concepto de capital social ha generado un importante debate académico. Aquí presentamos brevemente algunas definiciones sistemáticas y contemporáneas de capital social, como aquélla que encontramos en autores tales como Coleman, Putnam, Burt y Granovetter.

J. Coleman define el capital social como “…una diversidad de entidades con dos elementos en común: todas consisten en algún aspecto de estructuras sociales y facilitan cierta acción de los actores (ya se trate de personas o actores corporativos) dentro de la estructura” (Coleman, 1990: 302). Es decir, se trata de un recurso de la estructura en la cual los individuos están insertos, que ayuda a lograr objetivos personales y que en caso de ausencia de este capital no podrían alcanzarse. Coleman enfatiza en el grado de cercanía (closure) de las relaciones entre los individuos que facilitará la acción colectiva, donde los beneficiarios del capital social serán todos aquellos que formen parte de esa estructura social. Mientras Coleman pone el énfasis en la densidad de las redes como condición para el surgimiento del capital social, otro autor, M. Granovetter, hacia 1974 expresó una idea diferente a través del concepto de “fortaleza de los vínculos débiles” para referirse por ello a la capacidad de las influencias indirectas exteriores al círculo inmediato de la familia y los amigos más cercanos para servir como un sistema informal de referencia de empleos. Él señala que “…aquellos con quienes estamos débilmente vinculados son más propensos a moverse en círculos distintos al propio y, por tanto, tendrán acceso a una información diferente a la que nosotros recibimos” (Granovetter, 1973).

R. Burt va a nutrirse de esta fuente de inspiración para destacar casi veinte años más tarde una concepción semejante en la cual, según su opinión, es la relativa ausencia de vínculos (que da en llamar “huecos estructurales”) aquello que facilita la movilidad individual. Esto es así en tanto que, como explica el autor, las redes densas tienden a transmitir información redundante, mientras que los vínculos más débiles pueden ser fuentes de nuevos conocimientos y recursos (Portes, 1999).

De la literatura presentada hasta aquí surge la centralidad de la conformación de redes sociales, aunque sin estar exenta de controversias a su interior. De acuerdo al argumento denominado “la cercanía de las redes sociales” perteneciente a J. Coleman, a medida que el grado de interdependencia entre los individuos aumenta (a raíz del establecimiento de relaciones de obligaciones y expectativas recíprocas) la densidad de las redes se incrementa generando altos niveles de cohesión intra-grupo, condición sine qua non para la creación de capital social. Esto es así porque sólo a partir la existencia de relaciones lo suficientemente estrechas es posible el surgimiento de un sistema de normas y sanciones, el que influirá positivamente en el desarrollo y la continuidad de relaciones basadas en la confianza y reciprocidad.

R. Burt en cambio enfatiza el papel de “agujeros estructurales” (structural holes) y “las conexiones puente”. Desecha la importancia de la densidad de las redes y se enfoca en la calidad de las mismas, midiéndose ésta en función de la posibilidad de acceso a información referente a entornos lejanos e inaccesibles al individuo por sí solo. Burt concuerda con Coleman en que los individuos mejor conectados son quienes disfrutan de mayores beneficios. El desacuerdo aparece a la hora de definir qué significa estar “mejor conectado” (Burt, 2000). El autor, haciendo una observación sobre la estructura social de mercado, concluye que aquellos individuos cuyas relaciones logran superar los agujeros estructurales son quienes cuentan con una ventaja competitiva respecto del resto; son quienes cuentan con un grado mayor de capital social, en tanto sus redes de relaciones le otorgan acceso a mayor información, la que le brinda posibilidades de acción más amplias. Puede señalarse entonces que para Burt, la construcción de capital social no parte del establecimiento de vínculos estrechos, sino de la capacidad de los actores para establecer diferentes relaciones fuera de su grupo de pertenencia (Forni, Siles & Barreiro, 2004).

De lo referido hasta aquí puede decirse que el capital social es fundamentalmente relacional y sólo puede generarse a partir de vínculos o relaciones entre agentes (sean estos individuales o colectivos). La definición desde la que partimos para hablar de red social es la siguiente: “Se trata de un conjunto de actores (o puntos, nodos o agentes) entre los que existen vínculos (o relaciones). Las redes pueden tener muchos o pocos actores y una o más clases de relaciones entre pares de actores” (Hanneman, 2000: 3).

Las redes también sirven para conectar a diferentes segmentos de la sociedad (Robison, Siles & Schmid, 2003). Así como las relaciones que se establecen entre familiares, amigos o compañeros de trabajo generan frecuentemente vínculos informales que a su vez constituyen pequeñas inversiones en capital social, también nos encontramos con “formas más elevadas de participación social”: las asociaciones comunitarias. Pero tanto una como otra forma son muy importantes en el sostenimiento de las redes sociales (Putnam, 2000).

El análisis de las relaciones inter-organizacionales requiere entonces de la aplicación de las formulaciones hechas por Granovetter acerca de la importancia de los vínculos débiles. Al analizar el capital social a nivel comunitario en zonas de exclusión social, se parte de la base que la segmentación y el aislamiento son rasgos característicos de la pobreza. Si se concluye que el proceso de segmentación lleva implícita la homogeneidad social en los contactos de las personas pobres, sus consecuencias se traducen en pocas oportunidades de superar su situación actual. Es por ello que en el presente trabajo creemos que es importante tomar en cuenta los vínculos que las personas y las organizaciones de la comunidad establecen tanto dentro como fuera de ésta, para conocer los distintos tipos de capital social que se generan (Forni, Siles & Barreiro, 2004), a saber:



  • Niveles intensivos de capital social son aquellos que existen entre los miembros de una familia o amigos cercanos; son llamados bonding social capital o de unión. Se basan en el afecto y la preocupación por el otro. Existen en relaciones socialmente estrechas.

  • Otro tipo de capital social que existe en relaciones medianamente estrechas es el denominado linking social capital o de vinculación. El mismo se basa en los sentimientos de compañerismo y buena voluntad recíproca que puede existir entre personas de la misma condición e iguales recursos.

  • Niveles de menor intensidad de capital social son denominadas bridging social capital o de aproximación. Este nivel se basa en los sentimientos de respeto o conciencia de la existencia del otro que puede haber entre personas que mantienen una relación asimétrica de poder e influencia. Existe en las relaciones asimétricas entre personas que tienen pocos puntos de coincidencia y diferencias importantes en cuanto a los recursos que poseen.
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