Grupo familiar, Moore, 1948-1949, Bronce,



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Enrique Valdearcos Guerrero Historia del Arte

Grupo familiar, Moore, 1948-1949,

Bronce, (Londres, Patronato de la Tate Gallery)
Análisis de la obra


Hacia el final de la guerra, Moore había sido contactado por el educador Henry Morris que estaba tratando de reformar la educación con el concepto de Village College. Morris había contratado a Walter Gropius como arquitecto para desarrollar el proyecto del segundo village college en Impington y quería que Moore diseñara una escultura pública para el campus. Sin embargo, el concejo condal no tenía suficientes fondos para realizar el diseño original de Gropius y redujeron la escala del proyecto. Debido a la falta de fondos, Morris tuvo que cancelar la escultura de Moore, quien sólo había realizado una maqueta. Moore usó el diseño en 1950 para una estatua que fue colocada en la escuela de secundaria de The Barclay Schoo en Stevenage (Hertfordshire),. El proyecto, titulado Family Group, fue la primera obra de gran escala de Moore después de la Segunda Guerra Mundial y su primera escultura pública realizada en bronce.


Lejos de las tendencias académicas tradicionales y del realismo de Rodin, Henry Moore encontró en los pueblos primitivos y en el arte egipcio y etrusco su fuente de inspiración. El posterior descubrimiento de la escultura de las civilizaciones maya y azteca ejercería una influencia decisiva en la obra del escultor británico. Durante esta época creó un estilo con un modelado redondeado hasta casi tocar la abstracción
Sus primeras esculturas se enfocaban en la masa, mientras que las figuras posteriores contrastaban los elementos sólidos de la escultura con el espacio, no sólo alrededor de la pieza, sino que también a través de ella, ya que Moore dejaba vacíos algunos espacios en las esculturas. Sus primeras esculturas mostraban vacíos convencionales, producto de extremidades flexionadas que se separaban y regresaban al cuerpo, como en este grupo familiar. Posteriormente, sus figuras se volvieron más abstractas y tenían agujeros que penetraban directamente el cuerpo. Por medio de este tipo de figuras, Moore exploró formas cóncavas y convexas.
Las primeras obras de Moore fueron realizadas usando la técnica de tallado directo, en la que la forma de la escultura se desarrolla mientras el artista talla el bloque. Posteriormente Moore ya realizaba varios bocetos y dibujos para cada escultura. Muchos de estos dibujos todavía se conservan y muestran como su estilo evolucionó.
Tras la Segunda Guerra Mundial, las esculturas de bronces de Moore se volvieron cada vez más grandes. A finales de los años 1940, Moore comenzó a producir esculturas moldeando la figura en arcilla o yeso antes de terminar el trabajo en bronce usando la técnica de moldeo a la cera perdida o la de moldeo en arena.

En este grupo familiar, una mujer de formas redondas, cóncavas y convexas, rodea con sus brazos enormes a un niño, el cual comparte con un hombre de iguales características. Todo el grupo descansa sobre un banco que une todavía más a las tres figuras. El banco, la maraña de brazos, el niño como nexo común, todo influye para que la obra parezca compacta, sólida e indisoluble. Los rostros impersonales garantizan el anonimato y generalizan al ser humano. La mujer rodeando con sus brazos al niño, el hombre, ligeramente reclinado hacia atrás para dirigir mejor su mirada hacia él, las piernas de ambas figuras que suben desde el suelo convergentes, en forma de triángulo, todo está dispuesto para ensalzar la humanidad, el cariño y la ternura, todo ello perdido en la contienda bélica que convirtió a los europeos en monstruos. Son figuras anónimas con el solo bagaje de su humanidad, de su sereno afecto, hombres y mujeres fundidos en bronce que erguidos contemplan un mundo que acaba de salir de una nueva catástrofe. Moore recibe en 1948 el Gran Premio de Escultura de la Bienal de Venecia, en un momento en que existe en el arte la gran disputa sobre la abstracción/figuración. Moore que en alguna ocasión había afirmado que «todo arte es, hasta cierto punto, una abstracción» y que había reconocido que el primer agujero excavado en una piedra constituyó una verdadera revelación para él, mantendrá una verdadera postura flexible sorteando la tajante disyuntiva en beneficio, otra vez más, de la propia libertad creativa




El arte de Moore pronto comienza a presentar una fuerte personalidad, muy independiente aunque bien documentada de lo que estaban realizando en el momento nombres como Picasso, Brancusí o Archipenko, junto con unas innegables influencias de antiguos periodos históricos, verdaderamente brillantes en la escultura, tales como el arte prehelénico de las Cicladas, con su impresionante sencillez de rasgos y culto a la materia, o el arte mejicano precolombino, del cual tomará Moore el sentido rotundo y monumental de las formas corpóreas. La independiencia es, pues, el rasgo más característico del talante creador de Moore, quien nunca se sometió a los dictados de ningún grupo artístico y cuya obra se mantuvo libre de cualquier imposición ideológica o política, lo cual es de resaltar en un escultor que realizó una amplia actividad monumental. El escultor pudo decir algo tan tradicional como «Toda mi escultura se basa en la figura humana» añadiendo, sin un ápice de mala conciencia: «En mi escultura hay tres temas que se repiten constantemente: la idea de la "Madre e hijo", la "Figura reclinada" y las "Formas interiores-exteriores».


Entre 1945 y 1960 el escultor entra en su verdadera madurez creadora en la cual, con el telón de fondo de su gran motivo, tantas veces recreado de «La mujer reclinada» que viene a ser algo obsesivo, surgen también sus famosísimos «Grupos familiares» y el solemne y enigmático «Rey y Reina», que configuran la imagen monumental de la obra de Moore difundida por todo el mundo.
«La escultura, para mí -dice Moore- debe tener vitalidad. Debe saber apreciar la forma orgánica, cierto patetismo y cierta calidez. La escultura puramente abstracta para mí es una actividad que se puede realizar mejor en otras partes, como por ejemplo en arquitectura. Por esto nunca me ha seducido quedarme en escultor puramente abstracto. Demasiado a menudo las esculturas abstractas no son más que maquetas de monumentos que nunca se llevan a cabo, y las obras de muchos escultores abstractos o «constructivistas» adolecen de esta frustración, en el sentido de que el artista nunca llega a encontrar la verdadera solución material a sus problemas. Pero la escultura es distinta de la arquitectura... Una escultura debe tener vida propia... tiene que dar siempre la impresión, tanto si está tallada como si está modelada, de haber surgido orgánicamente, creada por la presión interior»
El Autor
Hijo de un miniaturista, cursó sus estudios en Gramar School de Leeds, ejerciendo en 1916 como maestro. Al año siguiente se alista en el ejército y participa en la I Guerra Mundial, sufriendo los efectos de los gases en la batalla de Cambrai. Tras finalizar el conflicto, obtiene una beca para estudiar en la School of Arts de Leeds, concluyendo sus estudios en el Royal College of Art de Londres. En la capital británica visitó con frecuencia el British Museum y el Museo de Ciencias Naturales, sintiéndose atraído por la escultura arcaica y clásica, así como por las formas naturales. En 1925 obtiene una nueva beca para visitar París, Italia y España, ampliando sus conocimientos artísticos con el estudio de las obras del Renacimiento hasta el último cubismo. Estas influencias serán reelaboradas por Moore para crear un estilo personal cargado de humanismo. Sus primeras obras están definidas por el arcaísmo y en ellas manifiesta ya sus temas más atractivos, como la figura yacente, la madre con el hijo o la familia. Hacia 1935 se sintió atraído por el surrealismo, llevando la figura humana a formas vinculadas con la naturaleza. También se interesó por la abstracción y en las obras de esta década se aprecian influencias de ambos estilos. Su principal aportación la encontramos en las cavidades que poco a poco se van excavando en sus obras, cavidades que ocuparán un espacio cada vez más importante. Precisamente su etapa madura estará caracterizada por la complementariedad entre forma y espacio.
Sus obras generalmente representan semiabstracciones de la figura humana, como una madre con su hijo o figuras reclinadas. Después de varios abortos espontáneos, Irina, su mujer, dio a luz a una niña llamada Mary Moore en marzo de 1946. La niña fue llamada así en honor a la madre de Moore, fallecida varios años atrás. La pérdida de su madre y el nacimiento de su hija influenciaron muchos de los trabajos que realizó durante este periodo, cuando produjo numerosas esculturas de una madre con su hijo.

La mayoría de sus esculturas representan el cuerpo femenino, a excepción de las realizadas durante los años 1950, cuando esculpió grupos familiares como este que analizamos. Sus esculturas generalmente tienen espacios vacíos. Algunos críticos consideran que las formas onduladas de su obra fueron inspiradas por los paisajes de Yorkshire, su lugar de origen.




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