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Curso de Antropología Cultural


Grado: Bachelor Especialidad: Art


Eugenia Allen ID: ___ __




Antropology (Antropología Cultural)

Tabla de contenido

Tabla de contenido ------------------------------------------------------------- 2

Concepto de cultura ---------------------------------------------------------- 3

Positivismo ----------------------------------------------------------------------- 5

Relativismo cultural -------------------------------------------------------------- 6

Evolucionismo ------------------------------------------------------------------- 8

Particularismo histórico -------------------------------------------------------- 10

Teoría Neo-evolucionista -------------------------------------------------------- 13

Funcionalismo --------------------------------------------------------------------- 15

Configuracionismo --------------------------------------------------------------- 17

Materialismo cultural ------------------------------------------------------------ 18

Culturología ---------------------------------------------------------------------- 19

Lo superorgánico ---------------------------------------------------------------- 19

Métodos de Investigación ------------------------------------------------------ 22

Conclusiones ---------------------------------------------------------------------- 23

Bibliografía ------------------------------------------------------------------------ 25


Concepto de cultura:

La palabra antropología proviene de griego anthropos, hombre, humano y logos conocimiento, es la ciencia social que estudia al ser humano de una forma integral. La antropología tiene como objetivo el conocimiento sobre el ser humano en diversas esferas, pero siempre como parte de una sociedad. Intenta abarcar tanto la evolución biológica del ser humano, el desarrollo y los modos de vida de pueblos que han desaparecido, las estructuras sociales de la actualidad y la diversidad de expresiones culturales y lingüísticas que caracterizan la humanidad.

Desde el inicio la configuración epistemológica de la Antropología consistió en la, pregunta por el Otro, la alteridad , del latín alter: el "otro" de entre dos términos, considerado desde la posición del "uno", es decir, del yo, es el principio filosófico de "alternar" o cambiar la propia perspectiva por la del "otro", considerando y teniendo en cuenta el punto de vista.

Su uso se debe a Emmanuel Lévinas, en una compilación de ensayos bajo el título Alteridad y Trascendencia. El término “alteridad” se aplica al descubrimiento que el “él” hace del “otro”, lo que hace surgir una amplia gama de imágenes del otro, del “nosotros”, así como visiones múltiples del “él”. Tales imágenes, más allá de las diferencias, coinciden todas en ser representaciones más o menos inventadas de personas antes insospechadas, radicalmente diferentes, que viven en mundos distintos dentro del mismo universo. Siendo esta la cuestión central en las ciencias y disciplinas antropológicas que se va configurando desde el Renacimiento.



“La relación ética cara-a-cara, contrasta también con toda relación que podría llamar mística, (…) en la que los interlocutores se encuentran jugando un papel en un drama que ha comenzado fuera de ellos”. Lévinas, Emmanuel (1987). Totalidad e infinito. pág. 311.

El Renacimiento fue fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo, se utilizó este término renacimiento, porque este movimiento fue una vuelta a los valores de la cultura grecolatina y a la contemplación libre de la naturaleza, tras siglos de predominio de un tipo de mentalidad más rígida y dogmática establecida en la Europa de la Edad Media. La nueva forma de pensar confiaba en el ser humano, en su razón y en su capacidad para cultivar todas las ramas de la sabiduría.

Esta nueva etapa planteó una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, con nuevos enfoques en los campos de las artes, la política y las ciencias, sustituyendo teocentrismo, Dios es el centro del universo, medieval por el antropocentrismo, el ser humano es lo más importante y centro del universo.
El Positivismo

El positivismo iniciado por el pensador francés Saint-Simon primero, de Augusto Comte  segundo, y del británico John Stuart Mill, se extiende y desarrolla por el resto de Europa en la segunda mitad del siglo XIX. Según esta escuela, todas las actividades filosóficas y científicas deben efectuarse únicamente en el marco del análisis de los hechos reales verificados por la experiencia. Esta epistemología surge como manera de legitimar el estudio científico naturalista del ser humano, tanto individual como colectivamente, como efecto de la Revolución Francesa, que obligó por primera vez a ver a la sociedad y al individuo como objetos de estudio científico.

Son características del positivismo: a) la defensa de un monismo metodológico, teoría que afirma que hay un solo método aplicable en todas las ciencias; b) la explicación científica ha de tener la misma forma en cualquier ciencia si se aspira a ser ciencia, específicamente el método de estudio de las ciencias físico-naturales; c) el objetivo del conocimiento para el positivismo es explicar causalmente los fenómenos por medio de leyes generales y universales, lo que le lleva a considerar a la razón como medio instrumental. d) La forma que tiene de conocer es inductiva, método inductivo es razonar de lo particular a lo general y de una parte a un todo; inducir es ir más allá de lo evidente despreciando la creación de teorías a partir de principios que no han sido percibidos objetivamente; e) metodología histórica, en el positivismo debe fundamentarse en las pruebas documentadas, minusvalorando las interpretaciones generales.

Augusto Comte formuló a mediados del siglo XIX la idea de la creación de la sociología como ciencia cuyo objeto de estudio es la sociedad. La sociología sería un conocimiento libre de todas las relaciones con la filosofía y basada en datos empíricos en igual medida que las ciencias naturales. Una de sus propuestas más destacadas es la de la investigación empírica para la comprensión de los fenómenos sociales, de la estructura y el cambio social.

Comte presenta a la historia humana en tres fases o estadios: Estadio teológico o mágico: corresponde a la infancia de la humanidad; en esta época las personas dan explicaciones mágicas de los fenómenos naturales, utilizan categorías antropológicas para comprender el mundo y técnicas mágicas para dominarlo. Estadio metafísico o filosófico: las explicaciones son racionales, se busca el porqué de las cosas, y se sustituye a los dioses por entidades abstractas y términos metafísicos. Estadio científico positivo: es la definitiva.

El conocimiento se basa en la observación y la experiencia, y se expresa con el recurso de la matemática. Se busca el conocimiento de las Leyes de la Naturaleza para su dominio técnico. Además afirma que no es posible alcanzar un conocimiento de realidades que estén más allá de lo dado, de lo positivo, y niega que la filosofía pueda dar información acerca del mundo: esta tarea corresponde exclusivamente a las ciencias sociales.




Relativismo cultural

Contra el positivismo surge, el  relativismo cultural, dado que buena parte de las experiencias y conceptos considerados naturales son en realidad construcciones culturales que comprenden las reglas según las cuales se clasifica la experiencia, se reproduce esta clasificación en sistemas simbólicos,  se conserva y difunde esta clasificación. Siendo que los seres humanos, como animales sociales, viven en grupos más o menos organizados, las sociedades humanas. Sus miembros comparten siempre formas de comportamiento que, tomadas en conjunto, constituyen su cultura.

Un representante del funcionalismo fue el antropólogo inglés Alfred Reginald Radcliffe-Brown, quien centró sus estudios más en la sociedad que en la cultura, lo que marcó la orientación general de la antropología británica. 

Radcliffe-Brown (1962/1965), desconfiaba tanto de las reconstrucciones evolucionistas como de las difusionistas. Consideraba que aunque la historia es importante, la antropología social nunca podía esperar descubrir las historias de los pueblos sin escritura. (Antropología social es como se llama a la antropología cultural en Gran Bretaña.) Puesto que toda la historia era conjetural, Radcliffe-Brown urgió a los antropólogos a centrarse en el papel que juegan hoy determinadas prácticas en la vida de las sociedades.

En un ensayo, Radcliffe-Brown (1962/1965) analizó el papel prominente del hermano de la madre entre los bathonga de Mozambique. Un sacerdote evolucionista que había trabajado allí previamente había explicado el especial papel del hermano de la madre en esta sociedad patrilineal como una supervivencia de un tiempo en el que la regla de filiación había sido matrilineal. (Los evolucionistas unilineales creían que todas las sociedades humanas habían pasado por una etapa matrilineal.) Puesto que Radcliffe-Brown creía que la historia de la sociedad bathonga sólo podía ser conjetural, explicó el especial papel del hermano de la madre con referencia a las instituciones del presente en lugar de con el pasado de esa sociedad. Radcliffe-Brown defendía que la antropología social era una ciencia sincrónica en lugar de diacrónica, es decir, que estudia sociedades tal como existen en la actualidad (sincrónica, en el momento) en lugar de a través del tiempo (diacrónica).

El término estructural-funcionalismo se asocia con Radcliffe-Brown y con Edward Evan Evans-Pritchard, otro antropólogo social británico. Este último es famoso por muchos de sus libros, incluido The Nuer (Los nuer) (1940), un clásico de la etnografía que mostró muy claramente los principios estructurales que organizaban la sociedad de los nuer de Sudán. Según el funcionalismo y el estructural-funcionalismo, las costumbres (prácticas sociales) funcionan para preservar la estructura social.

Según la perspectiva de Radcliffe-Brown, la función de cualquier práctica es lo que ésta aporta al mantenimiento del sistema del que forma parte. Ese sistema tiene una estructura cuyas partes trabajan o funcionan para mantener el todo. Él veía a los sistemas sociales como comparables a los sistemas anatómicos y fisiológicos. La función de los órganos y de los procesos fisiológicos es su papel en mantener el cuerpo funcionando adecuadamente. Del mismo modo, pensaba, funcionaban también las costumbres, las prácticas, los roles sociales y el comportamiento en el mantenimiento del sistema social para que funcionara adecuadamente.

Desde la Ilustración, se discute si cada sociedad humana posee su cultura propia, distinta en su integridad de cualquier otra sociedad, y si los conceptos de civilización y cultura son asimilables o no.

Durante los años veinte y treinta se desarrolló la llamada «escuela sociológica» francesa, cuyo precursor fue É. Durkheim, integrada por Marcel Mauss, P. Rivet y Lucien Lévy-Bruhl. El estructuralismo en la antropología cultural se debe, fundamentalmente, al también investigador francés Claude Lévi-Strauss, y se basa en la producción de modelos culturales sustentados en los métodos de la lingüística y de la lógica formal, para establecer principios relativos al comportamiento social. Dichos elementos se organizan teniendo en cuenta sus propiedades y sus interrelaciones con otros elementos integrantes de una cultura, de manera que la reconstrucción de las pautas de la cultura a partir del «modelo» ha de manifestar las funciones de dichas pautas. El estructuralismo estudia sobre todo las uniformidades psicológicas subyacentes a las aparentemente diferentes culturas, uniformidades que tienen su origen en la estructura misma del cerebro humano y en la estructura de los procesos de pensamiento inconsciente. Por ello, el estructuralismo, más que estudiar y explicar las diversidades culturales, explica las semejanzas entre culturas, ya que para el estructuralismo todas las culturas, por aparentemente distintas que sean, son una reproducción de estas estructuras originadas en el cerebro humano (de entre las cuales destaca, por ejemplo, la estructura de la oposición dicotómica, ya que la mente humana tiende a dicotomizar, a pensar en pares de opuestos que se sintetizan en un tercer elemento.


Evolucionismo:

El evolucionismo representa un conjunto de ideas que afirman que el universo, o alguna o todas las partes, están sujetos a cambios irreversibles y acumulativos, de tal manera que la variedad y la complejidad de las partes ha aumentado. La corriente del evolucionismo cultural, la primera de las tendencias en imponerse en esta ciencia naciente, estaba influida tanto por el evolucionismo de de Darwin como por la idea de progreso cultural.

El antropólogo ingles Sir Edward B. Tylor (La cultura primitiva, 1865), y el americano Lewis H. Morgan (La sociedad antigua, 1877), son los autores más destacados de esta línea de investigación.

Tylor introdujo el término «cultura» en la antropología y dio de él una definición clásica. Por su parte, la obra de Morgan influyó directamente en las concepciones marxistas, especialmente en F. Engels (El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado).

Otro autor evolucionista, Sir James G. Frazer (La rama dorada) influyó mucho en las concepciones de Freud. Desde la perspectiva del evolucionismo se consideraba la historia del género humano como una historia única, incluso en el aspecto cultural, idea bajo la que subyacía el supuesto (etnocéntrico) de una única línea de evolución que va desde los otros hasta nosotros, de manera que también se consideraba los supuestos estadios evolutivos como otros tantos pasos hacia la realización de la sociedad civilizada.

Los evolucionistas, tratan de explicar las etapas del proceso cultural de los pueblos, describiendo el camino entre el primitivismo y la civilización al desarrollarse la humanidad en una sola dirección, pues hay una unidad psíquica básica en la especie humana. Las perspectivas evolucionistas, de Morgan y Tylor, dominaron los primeros pasos de la antropología.

En el esquema de Morgan, los primeros humanos vivieron en el bajo salvajismo, con una subsistencia basada en gente que empezó a pescar y aprendió a controlar el fuego. La invención del arco y la flecha llegó con el alto salvajismo. La baja barbarie comenzó cuando los humanos empezaron a hacer alfarería. La barbarie media dependió en el Viejo Mundo de la domesticación de plantas y animales, y en las Américas de la agricultura con regadío. La fundición del hierro y las herramientas de este metal llegaron en la alta barbarie. La civilización, por fin, llegó con la invención de la escritura.

El evolucionismo de Morgan es evolucionismo unilineal, porque considera que sólo hay una línea o camino por el que todas las sociedades debían pasar en su proceso de evolución. Cualquier sociedad en la alta barbarie, por ejemplo, tenía que incluir en su historia, en períodos ordenados, el bajo, medio y alto salvajismo, y luego la baja y la media barbarie. No podían evitarse las etapas. Tendríamos que dado que los polinesios nunca desarrollaron la alfarería, estaban congelados, según el esquema de Morgan, en el alto salvajismo. De hecho, en términos sociopolíticos, Polinesia era una región muy avanzada, con muchas jefaturas y, al menos, un estado, el antiguo Hawai. Ahora sabemos, que Morgan estaba equivocado cuando asumía que las sociedades seguían sólo un único camino evolutivo. Las sociedades, por ejemplo, maya versus mesopotámica, seguían diferentes caminos hacia la civilización., basados en economías muy diferentes, y ambas avanzaron.

Tylor (1871/1958) ofreció una definición clásica de cultura “aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias. El arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad”. En su libro Primitive Culture (1871/1958) (La cultura primitiva), Tylor desarrolló su propio enfoque evolucionista para la antropología de la religión. Al igual que Morgan, Tylor propuso un camino unilineal: desde el animismo al politeísmo, luego el monoteísmo y, finalmente, la ciencia. La religión acabaría, pensaba Tylor, cuando se perdiera su función primaria: explicar lo inexplicable. Según el punto de vista de Tylor, la religión se iría retirando a medida que la ciencia proporcionase mejores explicaciones.

Los trabajos más influyentes de Morgan fueron Ancient Society (1877/1963) (La sociedad primitiva), The League of the Ho-dé-no-sau-nee or Iroquois (1851/1966) (La liga de los iroqueses) y Systems of Consanguinity and Affi nity of the Human Family (1870/1997) (Sistemas de consanguinidad y afi nidad de la familia humana). El primero fue un trabajo clave sobre la evolución cultural. El segundo una de las primeras etnografías. El tercero fue el primer compendio sistemático de datos transculturales sobre terminología de los sistemas de parentesco La sociedad primitiva es un ejemplo fundamental del evolucionismo del siglo XIX aplicado a la sociedad. Morgan asumió que la sociedad humana había evolucionado a través de una serie de etapas que él denominó salvajismo, barbarie y civilización. Dividió el salvajismo y la barbarie en tres subetapas cada una: baja, media y alta.

A Morgan se le conoce también por su obra La liga de los iroqueses, la más temprana de las etnografías antropológicas. Se basaba en un trabajo de campo ocasional más que continuado. Aunque fue uno de los fundadores de la antropología, él no era un antropólogo profesional, sino un abogado en el estado de Nueva York, al que le gustaba visitar una cercana reserva de indios séneca y aprender sobre su historia y costumbres. A través de su trabajo de campo y de su amistad con Ely Parker, un iroqués con educación occidental, Morgan fue capaz de describir los principios sociales, políticos, religiosos y económicos de la vida iroquesa, incluida la historia de su confederación. Presentó los principios estructurales en los que se basaba la sociedad iroquesa.

Morgan asumía que el deseo de cazar era intrínseco a ser indio, transmitido en «la sangre» en lugar de a través de la enculturación. Más tarde, Franz Boas, escribió que los rasgos culturales se transmiten culturalmente y no genéticamente, y también la maleabilidad de la biología humana y su apertura a una enculturación variable.


Particularismo Histórico

A comienzos del S. XX, los antropólogos tomaron la iniciativa en la revisión de los esquemas y doctrinas evolucionistas, tanto de los darwinistas sociales como de los comunistas marxistas. En los Estados Unidos, la posición teórica dominante fue desarrollada por Franz Boas y sus discípulos y se conoce como particularismo histórico.

El particularismo histórico boasiano rechazaba lo que los académicos denominaban el método comparativo, Invención independiente frente a difusión. Recuérdese que las generalidades culturales las comparten algunas sociedades pero no todas. Para explicar generalidades culturales como el totemismo y el clan, los evolucionistas habían enfatizado la invención independiente: Con el tiempo, la gente de muchas zonas, a medida que evolucionaban a lo largo de una serie de etapas evolutivas pre-ordenadas, habían dado con la misma solución cultural a un problema común. La agricultura, por ejemplo, se inventó varias veces. Los boasianos, aunque no negaban la invención independiente, insistían en la importancia de la difusión o préstamo de otras culturas. Las unidades analíticas que ellos utilizaban para estudiar la difusión eran el rasgo cultural, el complejo de rasgos y el área cultural. Un rasgo cultural sería algo así como un arco y una flecha. Un complejo de rasgos sería el patrón de caza que le acompañaba. Un área cultural se basaba en la difusión de rasgos y de complejos de rasgos a través de un área geográfica particular, como las Grandes Praderas, el suroeste o la costa norte del Pacífico norteamericano. Tales áreas solían tener fronteras medioambientales que podían limitar la difusión de rasgos culturales fuera de ellas. Para los boasianos, el particularismo histórico y la difusión eran complementarios. A medida que se difundían los rasgos culturales, se desarrollaban sus historias particulares mediante su entrada y desplazamiento a través de sociedades particulares. Algunos boasianos como Alfred Kroeber, Clark Wissler y Melville Herskovits estudiaron la distribución de rasgos y desarrollaron clasificaciones de áreas culturales para los nativos de América del Norte (Wissler y Kroeber) y África (Herskovits).

El particularismo histórico se basaba en la idea de que cada elemento de la cultura, como el rasgo cultural o el complejo de rasgos, tenía su propia historia distintiva, y que las formas sociales, como el totemismo en diferentes sociedades, que podían parecer similares estaban lejos de ser idénticas debido a sus muy diferentes historias. El particularismo histórico rechazaba la comparación y la generalización en favor de un enfoque histórico individualizado.

Boas, cree que los intentos durante el S. XIX de descubrir las leyes de evolución cultural y de esquematizar las etapas de progreso cultural se basaron en una evidencia empírica insuficiente. Boas adujo que cada cultura tiene su propia historia, larga y única. Para comprender o explicar una cultura en particular, lo mejor que podemos hacer es reconstruir la trayectoria única que ha seguido.

Otra característica importante del particularismo histórico es la noción de relativismo cultural, que mantiene que no existen formas superiores o inferiores de cultura. Términos como "barbarie" y "civilización" expresan simplemente el etnocentrismo de la gente que piensa que su forma de vida es más normal que la forma de vida de otras personas.

Boas es el padre de la división de la antropología norteamericana en cuatro campos. Su libro Race, Language, and Culture (1940/1966) (Raza, lengua y cultura), es una colección de ensayos sobre estos temas clave. Boas contribuyó a la antropología cultural, biológica y lingüística. Sus estudios biológicos de los inmigrantes europeos a Estados Unidos reveló y midió la plasticidad del fenotipo. Los hijos de los inmigrantes diferían físicamente de sus padres no debido a un cambio genético sino por haber crecido en un entorno diferente. Boas mostró que la biología humana era plástica. El entorno podía cambiarla, incluidas las fuerzas culturales. Él y sus estudiantes trabajaron duro para demostrar que la biología (incluida la raza) no determinaba la cultura. En una obra importante, Ruth Benedict (1940) enfatizaba la idea de que la gente de muy diversas razas ha contribuido a avances históricos de primera magnitud y que la civilización no es un logro de ninguna raza en particular.

Los cuatro subcampos de la antropología se formaron inicialmente en torno al interés por estudiar a los indios nativos norteamericanos, sus culturas, historias, lenguas y características físicas. El propio Boas estudió la lengua y la cultura de los kwakiutl de la costa norte del Pacífico de Estados Unidos y Canadá. Con Franz Boas, en los Estados Unidos, la antropología cultural deja de considerarse como un estudio general de toda cultura, para pasar a ser un estudio descriptivo y comparativo de los rasgos culturales de pueblos determinados, considerando la cultura como un proceso particular para cuyo estudio debe practicarse el trabajo de campo y una metodología naturalista e inductivista.

Al mismo tiempo, y bajo la influencia de la escuela americana de Franz Boas, se desarrollaron las corrientes psicologistas de la cultura encabezadas por Margaret Mead, Ruth Benedict y Ralph Linton. Esta escuela considera que la cultura específica de una sociedad es la causa esencial de la estructura de la personalidad de sus miembros. En este contexto surgió la tesis del relativismo cultural, que abandonó toda pretensión de pensar la cultura para estudiar las culturas. 

Boas y sus discípulos recalcaron también la importancia de llevar a cabo un trabajo de campo entre los pueblos no occidentales. Como los informes y monografías etnográficos producidos por los particularistas históricos se multiplicaron, quedó claro que los evolucionistas habían representado mal, o pasado por alto, desde luego, las complejidades de las llamadas culturas primitivas, y que habían subestimado, en términos generales, la inteligencia e ingenio de los pueblos no caucásicos, no europeos del mundo.

El logro más importante de Boas fue su demostración de que la raza, la lengua y la cultura eran aspectos independientes de la condición humana. Puesto que entre pueblos de la misma raza se encontraban culturas y lenguas similares y diferentes, no existía base alguna para la noción darwinista social de que las evoluciones biológica y cultural formaban parte de un proceso simple.

Franz Boas, nacido en Alemania en 1858, tras su estancia durante un año entre los esquimales al norte del Canadá, adquiere la convicción, de que la historia, la lengua, la civilización, disponen de una gran autonomía respecto al entorno natural, y sólo muy parcialmente están determinadas por él. La relación de las sociedades con el entorno no es una relación directa. Está mediatizada por la civilización, la historia, la lengua; por lo que Herder, llamaba "el espíritu del pueblo.-“.

Boas agrupa bajo una noción común las prácticas del cuerpo, las producciones materiales, la historia, la lengua y las costumbres de cada sociedad, que él considera que forman una configuración única y particular, históricamente contingente. Edwar Sapir y luego Dell Hymes y William Labov seguirían fieles a las ambiciones antropológicas de Boas y fundarán la sociolingüística y a la etnolingüística.

En una dirección completamente distinta, antropólogos como Ruth Benedict, Margaret Mead, Ralph Linton, retomaron la herencia de Herder, al que se debe la noción de "espíritu de pueblo", hecha de tradiciones populares, fuente, creía él, de toda cultura y de todo desarrollo histórico. Estos antropólogos se dedican a explorar las dimensiones inconscientes de la civilización, la producción de la personalidad individual en función de las prácticas del cuerpo y las normas de comportamiento recibidas, la definición cultural de la masculinidad y la feminidad, los papeles sociales que van asociados con ella, el carácter nacional, la relación entre la civilización y las formas que adquiere la patología mental y su cura. Esta corriente conocida el nombre de culturalismo, es a veces asimilada, equivocadamente, al conjunto de la antropología americana.

Teoría Neo-evolucionista

En 1950, con el final de la Segunda Guerra Mundial y un creciente movimiento anticolonial, los antropólogos renovaron su interés por el cambio cultural e incluso la evolución. Los antropólogos norteamericanos Leslie White y Julian Steward se quejaban de que los boasianos habían tirado al bebé (la evolución) con el agua del baño (los defectos particulares de los esquemas evolucionistas del siglo XIX). Había una necesidad, defendían los neoevolucionistas, de reintroducir con el estudio de la cultura un concepto poderoso, el de la evolución misma. Este concepto, después de todo, sigue siendo básico en biología ¿Por qué no debía aplicarse también a la cultura? En su libro The Evolution of Culture (1959) (La evolución de la cultura), White pretendía volver al mismo concepto de evolución cultural utilizado por Tylor y Morgan, pero ahora informado por un siglo de descubrimientos arqueológicos y mucho más datos etnográficos. El enfoque de White se denomina evolución general, la idea de que a través del tiempo y a través de datos arqueológicos, históricos y etnográficos, podemos ver la evolución de una cultura como un todo. Por ejemplo, las economías humanas han evolucionado desde le forrajeo del paleolítico, a través del primer pastoreo y la primera agricultura, a formas intensivas de agricultura y al industrialismo. Sociopolíticamente también ha habido evolución, desde las bandas y tribus a las jefaturas y estados. No puede haber duda, argumentaba White, de que la cultura ha evolucionado. Pero, al contrario que los evolucionistas unilineales del siglo XIX, White se dio cuenta de que las culturas particulares podrían no evolucionar en la misma dirección.

Julian Steward, en su libro Theory of Culture Change (1955) (Teoría del cambio cultural), propuso un diferente modelo evolutivo al que llamó evolucionismo multilineal. Mostró cómo las culturas han evolucionado a lo largo de varias líneas diferentes. Por ejemplo, reconoció diferentes caminos hacia la consecución del estado (por ejemplo, los seguidos por las sociedades con regadío frente a las que no tenían regadío). Steward fue también un pionero en un campo de la antropología que él denominó ecología cultural, hoy generalmente conocida como antropología ecológica, que estudia la relación entre culturas y variables medioambientales.

Para White, la captura de energía era la principal medida y causa del avance cultural: las culturas avanzaban en proporción a la cantidad de energía atrapada per cápita al año. Según este punto de vista, Estados Unidos es una de las sociedades más avanzadas del mundo debido a toda la energía que atrapa y utiliza. La formulación de White es irónica en que ve las sociedades que agotan el botín de la naturaleza como más avanzadas que aquellas que lo conservan. Steward estaba igualmente interesado en la causalidad y veía en la tecnología y el entorno las principales causas del cambio cultural. El medio ambiente o entorno y la tecnología disponible para explotarlo se veían como parte de lo que él llamaba el núcleo de la cultura —la combinación de subsistencia y actividades económicas que determinaban el orden social y la configuración de esa cultura en general

Como reacción a la falta de acuerdo de explicaciones de cómo y porqué las culturas llegan a ser diferentes unas de otras, en 1940 se vuelven, con nuevos matices, a las teorías evolucionistas. Así Leslie White y Julian Steward desarrollan la teoría conocida como “Neo Evolucionismo”. Es una corriente fuertemente influida por el marxismo, que considera que el conjunto de la sociedad humana evoluciona hacia formas cada vez más complejas de estructura social, y que el estudio de la antropología debe enfocarse desde esta perspectiva.

Vale la pena destacar el punto de vista de L. White, según el cual la dirección fundamental de la evolución cultural está determinada en gran parte por las cantidades de energía disponibles. El materialismo cultural es una reelaboración del neo-evolucionismo que, aunque se aparta de las concepciones más marcadamente marxistas, sigue considerando que la antropología cultural debe basarse en el estudio de los condicionantes materiales que surgen en las necesidades de producir alimentos, refugios, máquinas y, en general, de todos aquellos condicionantes materiales de la cultura.

Leslie White desarrolla su tesis y nos indica, debido a la intensificación de la agricultura, se alcanzará la propiedad privada, siguiendo con la especialización, surgiendo la estratificación social de clases propietarios, y los que no tienen llegarán a ser poseidos, de aquí a la centralización política.

La agricultura produce un excedente, el excedente un almacén, el almacén la propiedad privada, la propiedad privada la división entre poseedores del modo de producción y los no poseedores, esto produce la estratificación en clases, White se pregunta ¿Cómo se ha podido incrementar la producción agrícola? La repuesta es, aplicando los conceptos del materialismo marxiano a las explicaciones de formación de hechos culturales. En esta teoría atribuye la progresiva complejidad de las sociedades a la utilización de nuevas fuentes de energía que llevan a que la sociedad produzca más, y en consecuencia, se puedan sostener más número de población. Más tecnología, nos da más energía transformada en producto-más capacidad de que se alimente la población, y por supuesto más población. Si hay más energía hay más población. Leslie White, afirma que es fácil demostrar unas tendencias generales en la sucesión de las formas culturales. Para White la evolución de la cultura es esencialmente la lucha del hombre con el medio ambiente para conseguir de él recursos para sustentar su existencia y perpetuar la especie.

FUNCIONALISMO
Al comienzo del siglo XX, en Gran Bretaña, los funcionalistas como Malinowski y Alfred Reginald Radcliffe-Brown abandonaron el historicismo especulativo de los evolucionistas en favor de estudios de las sociedades vivas de la actualidad. En Estados Unidos, Boas y sus seguidores rechazaron la búsqueda de etapas evolutivas en favor de un enfoque histórico que trazaba los préstamos entre culturas y la difusión de rasgos culturales por áreas geográficas. Los funcionalistas y los boasianos veían las culturas como algo integrado y regido por patrones. Los funcionalistas en especial veían las sociedades como sistemas en los que las diversas partes trabajaban juntas para mantener el todo. La perspectiva boasiana de la antropología, como una disciplina con cuatro subcampos, que incluye la antropología biológica, arqueológica, cultural y lingüística.

A mediados del siglo XX, tras la segunda guerra mundial y el colapso del colonialismo, hubo un revitalizado interés por el cambio, incluidos nuevos enfoques evolucionistas. Otros antropólogos se concentraron en los fundamentos simbólicos y en la naturaleza de la cultura, utilizando enfoques simbólicos e interpretativos para descubrir símbolos y significados pautados. Hacia la década de 1980 los antropólogos habían pasado a estar más interesados por la relación entre la cultura y el individuo, y por el papel de la acción (agencia) humana en la transformación de la cultura.

Hubo también un resurgir de enfoque histórico, incluidos aquellos que veían las culturas locales en relación con el colonialismo y el sistema mundial. La antropología contemporánea está marcada por su creciente especialización, basada en temas e identidades especiales.

El investigador polaco Bronislaw Malinowski (Teoría científica de la cultura y otros ensayos) reaccionó, con su funcionalismo, contra una consideración fragmentaria de la cultura. Las tesis funcionalistas ponen el énfasis, en la necesidad de interpretar todo rasgo cultural dentro de una totalidad funcional integrada. El funcionalismo nace como reacción al evolucionismo y al particularismo histórico. Parte del hecho de que la cultura es una totalidad orgánica en las que sus diversos elementos son inseparables (holístico) y que se hayan interconectados teniendo cada uno de ellos una función específica en el conjunto. La religión, la economía, la producción, los rituales, y otros, forman un todo interconectado. Cuando piensan en una sociedad, la perciben como si fuera un organismo biológico, en el que las partes forman un todo.

Los postulados funcionalistas son: a -Toda cultura tiende a formar una totalidad equilibrada frente a su tendencia hacia el desequilibrio y el cambio. b- La estructura social funciona por una orientación de necesidades básicas, como en la estructura orgánica. Analizar una función básica nos puede llevar al conocimiento de la función general. c- Cada parte en el sistema social está unido a los demás. Se da una interconexión funcional. d- Introduce una división en el trabajo antopológico; distingue entre Etnografía y Etnología. El etnógrafo describe aspectos particulares de una cultura; el etnólogo se introduce en el trabajo de campo, por medio de la observación participante y crea una síntesis explicativa de los datos etnográficos. La etnología es un conocimiento participado y vivido. No se construyen teorías etnológicas con facilidad, se pretende hacer descripciones sugerentes que lleven a futuras teorías sobre el hombre. e- Siempre es importante el informante, la referencia biográfica y el particularismo personal para obtener datos.

Otro reto al evolucionismo y al particularismo histórico, vino de Gran Bretaña. Los funcionalistas posponían la investigación de los orígenes, a través de la evolución o la difusión, y en su lugar se centraban en el papel de los rasgos y prácticas culturales en la sociedad contemporánea. Las dos principales corrientes del funcionalismo están asociadas con Alfred Reginald Radcliffe-Brown y con Bronislaw Malinowski.

Tanto Malinowski como Radcliffe-Brown se centraron en la reconstrucción histórica. Malinowski hizo un trabajo de campo pionero entre gente viva. Se le suele considerar el padre de la etnografía en virtud de sus años de trabajo de campo en las Islas Trobriand y era un funcionalista en un doble sentido. En el primero de ellos, enraizado en su etnografía, Malinowski creía que todas las costumbres e instituciones de la sociedad estaba integradas e interrelacionadas, de modo que si una cambiaba, las restantes también lo harían. Cada una, por tanto, era una función de las otras. Un corolario de esta creencia era que la etnografía podía empezarse por cualquier parte y que con el tiempo se llegaría al resto de la cultura. Así, un estudio de la pesca de los trobriandeses terminaría por conducir al etnógrafo al estudio de todo el sistema económico, el papel de la magia y de la religión, el mito, el comercio y el parentesco. El segundo sentido del funcionalismo de Malinowski se conoce como funcionalismo de las necesidades. Él creía (1944) que los humanos tenían un conjunto de necesidades biológicas universales y que las costumbres se desarrollaban para satisfacerlas. La función de cualquier práctica era el papel que jugaba en la satisfacción de esas necesidades biológicas universales, como la necesidad de alimento, sexo, cobijo, etcétera.


CONFIGURACIONISMO
Dos estudiantes de Boas, Benedict y Mead, desarrollaron un enfoque de la cultura que se ha denominado configuracionismo. Está relacionado con el funcionalismo en el sentido de que la cultura se ve como un todo integrado Hemos visto que los boasianos trazaban la distribución geográfica de los rasgos culturales, pero Boas reconoció que la difusión no era automática. Los rasgos podrían no difundirse si se encuentran con barreras medioambientales, o si no son aceptados por una cultura particular. Tiene que haber un encaje entre la cultura y el rasgo que se difunde, y los rasgos que se toman prestados serán reconvertidos para encajar en la cultura que los adopta.

Este proceso nos retrotrae a la discusión sobre intercambio cultural de cómo se hacían indígenas los rasgos prestados, modificados para encajar en la cultura existente. Aunque los rasgos pueden difundirse desde varias direcciones, Benedict enfatizó que los rasgos culturales —ciertamente, culturas completas— están integrados o pautados de forma única. Su libro más conocido Patterns of Culture (1934/1959) (Patrones culturales) describe tales patrones culturales. Mead también encontró patrones o pautas en las culturas que estudió, incluidas Samoa, Bali y Papúa Nueva Guinea. Mead estaba particularmente interesada en cómo variaban las culturas en sus patrones de enculturación. Insistiendo en la plasticidad de la naturaleza humana, vio las culturas como una fuerza poderosa que creaba.

Siendo la antropología una ciencia que estudia las respuestas del ser humano ante el medio, las relaciones interpersonales y el marco sociocultural en que se desenvuelven, cuyo objeto va a ser el estudio del hombre en sus múltiples relaciones; además estudia la cultura como elemento diferenciador de los demás seres humanos. Estudia al hombre en su totalidad, incluyendo los aspectos biológicos y socioculturales como parte integral de cualquier grupo o sociedad.

Sus descubrimientos apoyaron la perspectiva boasiana de que es la cultura, y no la biología ni la raza, lo que determina la variación en el comportamiento y la personalidad de los humanos. El posterior trabajo de campo de Mead entre los arapesh, mundugumor y tchambuli de Nueva Guinea dio como resultado el libro Sex and Temperament in Three Primitive Societies (1935/1950) (Sexo y temperamento en tres sociedades primitivas). Allí se documentaba la variación en los rasgos y el comportamiento de la personalidad masculina y femenina entre culturas. Lo presentó como un apoyo añadido al determinismo cultural. Al igual que Benedict, Mead estaba más interesada en describir cómo las culturas estaban pautadas o confi guradas de forma única que en explicar cómo tenían que estarlo de esa manera.


MATERIALISMO CULTURAL

Al proponer el materialismo cultural como paradigma teórico, Marvin Harris adaptó modelos multicapa de determinismo asociados con White y Steward. Para Harris (1979/2001) todas las sociedades tenían una infraestructura, que se correspondía con el núcleo cultural de Steward, consistente en tecnología, economía y demografía, los sistemas de producción y reproducción sin los que las sociedades no podían sobrevivir. Creciendo a partir de la infraestructura estaba la estructura: relaciones sociales, formas de parentesco y filiación, patrones de distribución y consumo. La tercera capa era la superestructura religión, ideología, juego, aspectos de la cultura más alejados de la carne y los huesos que permiten sobrevivir a las culturas. La creencia clave de Harris, compartida con White, Steward y Karl Marx, era que en última instancia la infraestructura determina a la estructura y a la superestructura.

Así pues, Harris estuvo en desacuerdo con teóricos, a los que llamaba «idealistas» como Max Weber, que defendía un papel prominente de la religión, la ética protestante, en el cambio social. Weber no defendía que el protestantismo fuera la causa del capitalismo, sino que el individualismo y otros rasgos asociados con los inicios del protestantismo eran especialmente compatibles con el capitalismo y, por tanto, contribuyeron a su difusión. Se podría inferir del argumento de Weber que sin el protestantismo, el surgimiento y la difusión del capitalismo habrían sido mucho más lentos. Probablemente, Harris respondería que, dado el cambio en la economía, aparecería alguna nueva religión compatible con la nueva economía y se difundiría con ella, puesto que la infraestructura es la determinante en última instancia.

Los libros más influyentes de Harris incluyen The Rise of Anthropological Theory (1968/2001) (El desarrollo de la teoría antropológica) y Cultural Materialism: The Struggle for a Sciencie of Culture (1979/2001) (El materialismo cultural). Al igual que la mayoría de los antropólogos analizados hasta el momento, Harris insistió en que la antropología es una ciencia; que la ciencia se basa en la explicación que descubre relaciones de causa y efecto; y que el papel de la ciencia es descubrir causas, encontrar determinantes.

Uno de los dos libros influyentes de White fue The Sciencie of Culture (1949) (La ciencia de la cultura). Malinowski estableció su teoría del funcionalismo de las necesidades en un libro titulado A Scientifi c Theory of Culture, and Other Essays (1944) (Una teoría científica de la cultura).

Mead veía la antropología como una ciencia humanística de valor única para la comprensión y mejora de la condición humana Al igual que Harris, White y Steward que veían los factores infraestructuras como determinantes, Mead era una determinista, pero de muy diferente tipo. El determinismo cultural de Mead veía la naturaleza humana como una tablilla más o menos intacta sobre la que la cultura podía escribir casi cualquier lección. La cultura era tan poderosa que podía cambiar drásticamente la expresión de la adolescencia en Samoa y en Estados Unidos. La diferencia estaba en que Mead enfatizaba el papel de la cultura en lugar del de la economía, el medio o los factores materiales.

Leslie White, el reconocido evolucionista y campeón de la energía como una medida del progreso cultural, era, como Mead, un fuerte defensor de la importancia de la cultura. White veía la antropología cultural como una ciencia, y llamó a esa ciencia culturología. Las fuerzas culturales, que se basan en la capacidad única del ser humano para el pensamiento simbólico, eran tan poderosas, creía White, que los individuos contaban muy poco. White discutió lo que se llamaba entonces la «teoría de la historia del gran hombre», la idea de que los individuos particulares eran responsables de los grandes descubrimientos y cambios de época. En su lugar, White dirigía su mirada a la constelación de fuerzas culturales que producían grandes individuos. Durante ciertos períodos históricos, como el Renacimiento, las condiciones eran muy propicias para la expresión de la creatividad y la grandeza, y fl orecía el genio individual. En otros momentos lugares, pudiera haber habido igualmente muchas grandes mentes, pero la cultura no favorecía su expresión. Como prueba de esta teoría White señalaba la simultaneidad del descubrimiento. Varias veces en la historia de la humanidad, cuando la cultura está preparada para ello, gente trabajando de forma independiente en diferentes lugares ha dado con la misma idea o logro revolucionario. Como ejemplos se incluyen la formulación de la teoría de la evolución a través de la selección natural por Charles Darwin y Alfred Russel Wallace, el redescubrimiento de la genética mendeliana por tres científicos separados en 1917, y la invención independiente del vuelo por los hermanos Wright en Estados Unidos y Santos Dumont en Brasil.
Lo superorgánico

Gran parte de la historia de la antropología ha versado sobre los roles y la relativa prominencia de la cultura y el individuo. Al igual que White, el antropólogo boasiano Alfred Kroeber (1952/1987) llamó al ámbito cultural, cuyo origen convirtió a un mono en uno de los primeros homínidos, lo superorgánico. Lo superorgánico abrió un nuevo dominio de análisis separable de, pero comparable en importancia a, lo orgánico (la vida, sin la cual no puede haber superorgánico) y lo inorgánico (química y física, la base de lo orgánico). Al igual que White (y mucho antes que él Tylor, que fue el primero en proponer una ciencia de la cultura), Kroeber veía la cultura como la base de una nueva ciencia, que se convirtió en la antropología cultural. Kroeber (1923) sentó la base de esta ciencia en el primer libro de texto de antropología.

Intentó demostrar el poder de la cultura sobre el individuo centrándose en estilos particulares y en modas, como las que afectan a la longitud de las faldas de las mujeres. Según Kroeber (1944), hordas de individuos se ven arrastradas inevitablemente por las cambiantes tendencias de las diversas épocas, barridos por los vaivenes de los estilos.

Al contrario que White, Steward y Harris, Kroeber no intentó explicar estos giros; simplemente los utilizó para mostrar el poder de la cultura sobre el individuo. Al igual que Mead, era un determinista cultural.



Durkheim

En Francia, Emile Durkheim había elegido un enfoque similar, proponiendo una nueva ciencia social basada en lo que él llamaba, en francés, la conscience collectif. La traducción usual de este término como «conciencia colectiva » no transmite adecuadamente la similitud de esta noción con la de superorgánico de Kroeber o la de culturología de White. Esta nueva ciencia, proponía Durkheim, se basaría en el estudio de los hechos sociales, distintos analíticamente de los individuos de cuyos comportamientos se inferían estos hechos. Los psicólogos estudian a los individuos; los antropólogos estudian a los individuos como representantes de algo más. Son esos sistemas más amplios, que consisten en posiciones sociales —status y roles— y que se perpetúan a través de las generaciones mediante la enculturación, lo que los antropólogos deben estudiar Por supuesto, los sociólogos también estudian esos sistemas sociales, y Durkheim, es un precursor común a la sociología y la antropología. Escribió sobre la religión de los nativos australianos con la misma soltura que sobre las tasas de suicidio en las sociedades modernas.

Tal como lo analiza Durkheim, las tasas de suicidio (1897/1951) y la religión (1912/2001) son fenómenos colectivos. Los individuos se suicidan por todo tipo de razones, pero la variación en las tasas (que se aplican sólo a colectivos) pueden y deben estar ligadas a fenómenos sociales, como el sentido de anomia, malestar o alienación en momentos y lugares particulares.
ANTROPOLOGÍA SIMBÓLICA E INTERPRETATIVA

Victor Turner era un colega de Max Gluckman en el Departamento de Antropología Social en la Universidad de Mánchester, y por tanto, un miembro de la escuela de Mánchester, antes de irse a Estados Unidos, donde enseñó en las universidades de Chicago y de Virginia Escribió varios libros y ensayos importantes sobre el ritual y los símbolos. Su etnografía Schism and Continuity in an African Society (1957/1996) (Cisma y continuidad en una sociedad africana) ilustra el interés por el conflicto y su resolución previamente mencionado como característica de la escuela de Mánchester. The Forest of Symbols (1967) (La selva de los símbolos) es una colección de ensayos sobre símbolos y rituales entre los ndembu de Zambia, donde Turner hizo su principal trabajo de campo. En este último libro analiza cómo se usan los símbolos y los rituales para deshacer, regular, anticipar y evitar el conflicto.

También examina una jerarquía de significados de símbolos, desde sus funciones y significados sociales a su interiorización por parte de los individuos. Turner reconoció nexos de unión entre la a antropología simbólica (el estudio de los símbolos en su contextos social y cultural), una escuela de la que fue pionero, y otros campos como la psicología social, la psicología y el psicoanálisis, cuyo fundador, Sigmund Freud, también reconoció una jerarquía de símbolos, desde los potencialmente universales a los que tenían significado para individuos particulares y surgían durante el análisis e interpretación de sus sueños. La antropología simbólica de Turner floreció en la Universidad de Chicago, donde otro de sus principales defensores, David Schneider (1968), desarrolló un enfoque simbólico de la cultura norteamericana en su libro American Kinship: A Cultural Account (1968) (El parentesco norteamericano: una descripción cultural).

Vinculado con la antropología simbólica, y también asociado con la Universidad de Chicago (y más tarde con la de Princeton), está la antropología interpretativa, cuyo principal defensor es Clifford Geertz. Quien la define como ideas basadas en el aprendizaje cultural y los símbolos. Durante la enculturación, los individuos interiorizan un sistema previamente establecido de significados y de símbolos que utilizan para definir su mundo, expresar sus sentimientos y hacer sus juicios.

La antropología interpretativa (Geertz, 1973, 1983) ve la cultura como textos cuyas formas y, especialmente, significados tienen que ser descifrados en contextos culturales e históricos particulares. El enfoque de Geertz recuerda la creencia de Malinowski de que la principal tarea del etnógrafo es «captar el punto de vista del nativo, su relación con la vida, comprender su visión de su mundo » (1922/1961, p. 25; cursiva de Malinowski). Desde la década de 1970, la antropología interpretativa ha asumido la tarea de describir e interpretar lo que es significativo para los nativos. Las culturas son textos que los nativos «leen» constantemente y que los etnógrafos tienen que descifrar. Según Geertz (1973), los antropólogos pueden elegir cualquier cosa de una cultura que les interese o les atraiga, como la pelea de gallos balinesa que él interpreta en un famoso ensayo, recoger los detalles, y elaborarla para informar a sus lectores sobre los significados de esa cultura. Los símbolos se hallan en las formas públicas como las palabras, los rituales y las costumbres.
EL ESTRUCTURALISMO

En antropología, el estructuralismo se asocia de manera fundamental con Claude Lévi-Strauss, un prolífico y longevo antropólogo francés. Su estructuralismo evolucionó con el paso del tiempo, desde su temprano interés en las estructuras de los sistemas de parentesco y matrimonio hasta su posterior interés por la estructura de la mente humana. En este último sentido, el estructuralismo de Lévi-Strauss (1967) no se dirige a explicar las relaciones, temas y conexiones entre aspectos de la cultura, sino a descubrirlos.

El estructuralismo descansa sobre la creencia de Lévi-Strauss de que las mentes humanas tienen ciertas características universales que se originan en rasgos comunes del cerebro del Homo sapiens. Estas estructuras mentales comunes lleva a las personas de todo el mundo a pensar de forma similar independientemente de su sociedad o su sustrato cultural. Entre estas características mentales universales están la necesidad de clasificar: de imponer orden sobre aspectos de la naturaleza, sobre la relación de la gente con la naturaleza, y sobre las relaciones entre las gentes.


Métodos de Investigación

El antropólogo cultural estudia todas las culturas, ya sean de sociedades tribales o de naciones civilizadas complejas. Examina todos los tipos de conducta, racional o irracional. Considera todos los aspectos de una cultura, incluidos los recursos técnicos y económicos utilizados frente al medio natural, los modos de relación con otros hombres o las especiales experiencias religiosas y artísticas. No solo se estudian las actividades correspondientes a los diversos aspectos, sino que revisten especial interés sus relaciones recíprocas. En las ramas de las ciencias sociales, la metodología estudia la realidad social para hallar la explicación veraz de los hechos sociales, utilizando la observación y la experimentación común a todas las ciencias. En el proceso de investigación, la utilización del método científico, posibilita la sistematización de los métodos y de las técnicas necesarias para llevarla a cabo.

Así pues la recopilación o sistematización de las culturas y sus estructuras se hacen en un lugar y tiempo concreto por métodos etnográficos de observación participativa con entrevistas y trabajos en equipo, cuaderno de trabajo, fotografías y otros medios audiovisuales que constituyen el documental etnográfico, que es la forma de obtener una descripción fílmica detallada y un análisis del comportamiento humano basados en extensos estudios efectuados en el área donde el comportamiento ocurre. La comparación de estas descripciones e interpretaciones permite formular hipótesis y teorías sobre las causas de las similitudes y diferencias culturales del pasado y del presente.

En la Historiografía hispana hay un importante catálogo de obras, quizás cientos, cuyo tema es América Latina y su método es de Cuadernos de campo y recopilaciones de fuentes escritas y orales.

Uno de los primeros métodos es la investigación arqueológica, en este sus especialidades establecen cronologías a partir de hallazgos de restos fósiles; sin embargo, para que tengan validez con rigurosidad científica es necesario que los mismos sean sometidos al carbono. Este ha sido y sigue siendo el medio más seguro de establecer con alta precisión la antigüedad del material hallado; así mediante esta técnica de medición se ha podido precisar dataciones que oscilan entre los 70 mil a 50 mil años de antigüedad. En el caso de que los restos fósiles sobrepasen esa cronología entonces los restos fósiles deben ser sometidos al método del potasio radiactivo, específicamente el potasio que al degradarse se convierte en argón; a través de esta técnica se llega a oscilaciones temporales de 4 millones a 1.500.000 años aproximadamente. Pero como los rasgos culturales ni los restos fósiles pueden ofrecer ninguna garantía científica, los mismos deben ser sometidos a la estricta y meticulosa observación de la estratigrafía; esta analiza los depósitos secuenciales de sustancias terrestres orgánicas y de restos de actividades de grupos humanos. También realiza análisis del suelo, estudia geológicamente los restos de animales y vegetales. y al mismo tiempo, compara y une los restos del suelo con las fosas donde se han encontrado los restos fósiles.

La indagación es otro modelo investigativo muy común en antropología; es utilizada y aplicada en el área social y cultural. De esta forma la primera técnica es la observación participante, en la que el antropólogo prácticamente vive en la comunidad estudiada, debiendo observar las actividades cotidianas del grupo. A su vez la segunda técnica es la entrevista estructurada, por medio de la que se obtienen informaciones rutinarias de los comportamientos de los miembros de la comunidad. En tanto si se quiere estudiar la personalidad de los miembros del grupo deben ser utilizadas pruebas sicológicas, las que a su vez, deben ser comparadas con los datos de registros, informantes y otros.



Conclusiones:

Escribió Margaret Mead:



Hoy en día, en ninguna parte del mundo hay ancianos que sepan lo que los niños ya saben; no importa cuan remotas y sencillas sean las sociedades en las que vivan estos niños. En el pasado siempre había ancianos que sabían más que cualquier niño en razón de su experiencia de maduración en el seno de un sistema cultural. Hoy en día no los hay. No se trata sólo de que los padres ya no sean guías, sino de que ya no existen guías, los busquemos en nuestro propio país o en el extranjero. No hay ancianos que sepan lo que saben las personas criadas en los últimos veinte años sobre el mundo en el que nacieron (1970:77-78).

Antropología cultural es la rama de la antropología que estudia las características del comportamiento aprendido en las sociedades humanas, ciencia de la cultura humana. El antropólogo cultural estudia todas las culturas, ya sean de sociedades tribales o de naciones complejas. Examina todos los tipos de conducta, racional o irracional. Considera todos los aspectos de una cultura, incluidos los recursos técnicos y económicos utilizados frente al medio natural, los modos de relación con otros hombres o las especiales experiencias religiosas y artísticas. No solo se estudian las actividades correspondientes a los diversos aspectos, sino que revisten especial interés sus relaciones recíprocas, por ejemplo, la relación entre la estructura de la familia y las fuerzas económicas o entre las prácticas religiosas y las agrupaciones sociales. Uno de los temas principales de la antropología cultural, por lo tanto, es la relación entre los rasgos universales de la naturaleza humana y la forma en que se plasma en culturas distintas. El estudio de las razones de las diferencias culturales, motivadas por razones ambientales o históricas, y de la organización de estas en sistemas globales ha ocupado también buena parte de los esfuerzos de la disciplina. Inicialmente mediante las noticias proporcionadas por los exploradores, los colonizadores y los misioneros fueron generando una vasta literatura de descripciones de comportamientos y rasgos culturales que se estamparon en las primeras colecciones etnográficas. Este primer material es el origen de la antropología cultural, que se constituye como ciencia durante el siglo XIX, y en el contexto de la aceptación de las teorías evolucionistas, aunque en sus inicios esta ciencia estaba fuertemente marcada por una concepción etnocéntrica, ya que la tendencia dominante era la de considerar las «otras» culturas como otras tantas etapas menos desarrolladas de la cultura europea occidental.

La concepción dominante en Occidente hasta el siglo XIX distinguía a las civilizaciones dominantes de los estadios inferiores de desarrollo de la evolución cultural  de las sociedades humanas; el estado de barbarie (bárbaros) y el de salvajismo (salvajes o indígenas), los pueblos periféricos o primitivos que se consideraba vivían en "estado de naturaleza" o mito del buen salvaje.

Para poder comparar las culturas, el antropólogo tiene que recoger y organizar los datos referentes a las mismas en relación con aspectos o partes del todo sociocultural presentes en todas las culturas. La estructura de estas partes recurrentes se denomina patrón universal.

La mayoría de los antropólogos estará de acuerdo, en que todas las sociedades humanas han de tener dispositivos culturales de índole conductual y mental para satisfacer las necesidades de la subsistencia, la reproducción, la organización del intercambio de bienes y trabajo, la vida en el seno de grupos domésticos y grandes comunidades, así como los aspectos creativos, expresivos, lúdicos, estéticos, morales e intelectuales de la vida humana. Sin embargo, no hay acuerdo sobre cuántas subdivisiones de estas categorías deben reconocerse ni sobre qué prioridad ha de otorgárseles a la hora de la investigación.

Se podría utilizar, un patrón universal integrado por tres divisiones principales: infraestructura, estructura y superestructura.

Infraestructura: Se compone de las actividades éticas y conductuales mediante las cuales toda sociedad satisface los requisitos mínimos de subsistencia, modo de producción y regula el crecimiento demográfico, modo de reproducción.

Estructura: Se halla constituida por las actividades económicas y políticas de tipo ético y conductual mediante las cuales toda sociedad se organiza en grupos que distribuyen, regulan e intercambian bienes y trabajo. Se puede hablar de economías domésticas o economías políticas como componentes universales en el nivel estructural, según que el foco de organización se centre en los grupos domésticos o en las relaciones internas y externas de la sociedad global.

Superestructura: Está integrada por la conducta y pensamiento dedicados a actividades artísticas, lúdicas, religiosas e intelectuales junto con todos los aspectos mentales y emocionales de la estructura e infraestructura de una cultura.

Siendo la Antropología la ciencia que estudia el origen, desarrollo, estructura, características y variaciones de la cultura humana tanto de las sociedades del pasado como de las del presente, se debe hacer una integración de las diferentes escuelas y teorías que hayan para lograr un estudios de las sociedades que ha sido y que son, con el objetivo de lograr detectar errores cometidos en el pasado para lograr un vida en armonía entre los diferentes pueblos y con la naturaleza.

Para lograr sus objetivos debe utilizar un métodos científico, para se utilizado en una ciencia social, donde no se puede experimentar pero siempre queda la observación, la indagación, y métodos utilizados en las ciencias sociales. La antropología debe servir para comprender la humanidad, no para hacer divisiones , basadas en clasificaciones de las diferentes culturas, sino en u aspecto constructivo para lograr un mundo mejor para la raza humana. Para lograr la meta deseada se requiere utilizar los conocimientos adquiridos e integrarlos para lograr estudios científicos que puedan ser utilizados para crear una cultura general , valedera para todos los humanos.







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