Filosofía y métodos de las ciencias sociales-resumen de la materia Unidad I naturalismo



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Filosofía y métodos de las ciencias sociales-resumen de la materia
Unidad I Naturalismo



  • Giddens y Turner Introducción

En un determinado momento posterior a la segunda guerra mundial cierto conjunto de puntos de vista tendieron a prevalecer sobre el resto, imponiendo cierto grado de aceptación general. Estos puntos de vista generalmente estaban influidos por el empirismo-lógico-filosófico.

Los diversos autores coincidían en el deseo de definir nítidamente qué era lo que había que considerar científico, insistían en la verificabilidad de los conceptos y proposiciones, y tenían cierta inclinación a construir teorías de corte hipotético-deductivo.

Ciencia unificada: no había diferencias lógicas fundamentales entre las ciencias naturales y las ciencias sociales. El empirismo lógico era considerado un modelo incontrovertible de ciencia. Por un lado, la ciencia natural no se consideraba una empresa interpretativa, pues se suponía que su objetivo primordial era la formulación de leyes o sistemas de leyes; y por el otro lado, el significado de las teorías y conceptos se consideraba directamente vinculado las observaciones empíricas. Las ciencias sociales eran esencialmente no interpretativas, incluso aunque su objeto gire en torno a procesos interpretativos de la ciencia y la comunicación. En consecuencia, la noción verstehen (comprensión del significado) recibió escasa atención.

Ha surgido una nueva filosofía de la ciencia, en donde se rechaza la idea de que puede haber observaciones teóricamente neutrales; ya no se caracterizan como ideal supremo de la investigación científica los sistemas de leyes conectadas deductivamente; la ciencia se considera una empresa interpretativa, de modo que los problemas de significado, comunicación y traducción adquieren una relevancia inmediata para las teorías científicas.

El resultado de tales cambios ha sido la proliferación de enfoques de pensamiento teóricos. La fenomenología (Schutz), hermenéutica (Ricouer) y la teoría crítica (Habermas). Igualmente sigue habiendo algo semejante a una corriente principal en el funcionalismo estructural parsoniano. En el último tiempo se han destacado ciertas líneas de desarrollo comunes compartidas por un amplio conjunto de enfoques teóricos. Además ha existido algún tipo de progreso en la resolución de cuestiones que previamente parecían inabordables o no se analizaban de forma directa. Por ejemplo, se ha evidenciado que la media entre erklaren (explicación en función de leyes causales) verstehen respondía a un planteamiento erróneo.

¿Cuál es la naturaleza de la ciencia social? Por un lado existe una serie de argumentos que giran en torno al supuesto de que el objeto de la ciencia social impide adoptar una orientación típica de la ciencia natural. Al presentar una descripción detallada de la teoría de la estructuración de Giddens, Cohen extrae todas las implicaciones de la noción de agencia. En el mejor de los casos, la teoría solo puede destacar las potencialidades constituidas de la vida social que los actores utilizan para producir y reproducir modelos sociales. No es posible que la ciencia social sea como las ciencias naturales, ya que sus agentes pueden cambiar la misma naturaleza de su objeto: las pautas de organización social.

¿Cuál es el objeto básico de la teoría social? Homans defiende el reduccionismo: en último término, toda realidad social es conducta; las ideas no son más que la suma de estas conductas constitutivas. La etnomenología postula que hay que estudiar aquellos procesos interactivos, en especial los que giran en torno al habla, mediante los cuales los actores elaboran explicaciones y constituyen el sentido del mundo externo.

La realidad social por excelencia es la interpretación contextual de los signos y símbolos entre actores situados.

Giddens postula una dualidad de estructura en la que la estructura proporciona las normas y recursos implicados en la agencia, que a su vez reproduce las propiedades estructurales de las ideas sociales. La estructura es la vez el medio y el resultado de la conducta cotidiana que desarrollan los actores.



  • Bernstein: “La reestructuración de al teoría social y política. La teoría empírica”

La “muerte” de la filosofía política da paso al nacimientote la política como ciencia.

Cuanto mayor sea el nivel de generalidad del ordenamiento de los hechos, mayor será el alcance de la explicación y el entendimiento.

Dos grandes preocupaciones desempañaron un importante papel en el impulso de la “revolución conductista” en la politología: la primera fuente fue el temor de que David Easton llamó el hiperfactismo (compilación de hechos referentes a sistemas políticos), considerando un método inadecuado para generar algo que pudiera aspirar al nombre de “ciencia”política. La segunda preocupación era el temor de que se tomara a los politólogos por ideólogos políticos (solo teoría). La meta no era la producción de ideología, sino la creación de un cuerpo de teoría científica debidamente valida.

La influencia positivista. El temperamento positivista sólo reconoce dos modelos del conocimiento legítimo: las ciencias empíricas o naturales y las disciplinas formales tales como la lógica y las matemáticas.

Entre los filósofos influidos por el positivismo y el empirismo lógico casi no había ningún interés serio en las cuestiones sociales y políticas. Compartían la creencia de que, una vez aclarados los problemas realmente difíciles de la epistemología y la ética, podrían aplicarse estos resultados a otros problemas.

Se rompió la tradición de la filosofía política y social porque se había demostrado que supuestamente no podría generar conocimiento genuino.

Los científicos sociales ortodoxos creían que se estaba produciendo una revolución en el estudio científico de los individuos en sus relaciones humanas, lo cual generaría un desarrollo dentro de las ciencias relacionadas. El optimismo se debía a que las ciencias “sociales” eran consideradas cada vez mas como ciencias naturales genuinas (verificación empírica y “objetividad”).

La posición ortodoxa: Robert Merton: Merton afronta el desafío de la explicación del desarrollo inmaduro de las ciencias sociales por comparación con las ciencias naturales. Es un error suponer que todos los productos culturales existentes en un momento dado de la historia deben tener el mismo grado de madurez intelectual. Merton es consciente de que gran parte de la investigación de ciencias sociales ha fluctuado entre los extremos violentos del “empirismos abstracto” y la “gran teoría”.

La teoría no consiste en “puntos de vista” o “enfoques”. La teoría debe consistir por lo menos en claras pronunciamientos verificables de las relaciones existentes entre variables especificadas.

No debe confundirse la teoría con la metodología. Los científicos sociales deben poseer un refinamiento metodológico: deben entender la naturaleza de las inferencias y los requerimientos de sistema teórico. Pero tal conocimiento no contiene ni implica el “contenido” particular de la teoría. Las teorías científicas deben ser refutables e invalídales, y no simplemente verificadas o confirmadas.

Las generalizaciones empíricas constituyen una condición necesaria para el establecimiento de sistemas teóricos, pero no son suficientes. Un mito primitivo es la creencia de que la verdadera función de la ciencia es la recolección de datos y la formulación de generalizaciones empíricas basadas en ellos. También se cree con frecuencia que, si recolectamos suficientes datos y descubrimos correlaciones entre ellos, podemos llegar a esas generalizaciones empíricas superiores que constituyen la ciencia genuina. Las generalizaciones apropiadas para la teoría sistemática difieren de las generalizaciones empíricas misceláneas basadas en la observación de variables específicas. Este segundo tipo de generalización metodológica (ley científica) es una aseveración de la invariación derivable de una teoría (la teoría muestra una corriente que es asegurada mediante la ley científica).

El modelo de explicación científica teórica bosquejado por Merton es el modelo hipotético-deductivo. Es “deductivo” porque la explicación se hace mediante una derivación no trivial. Dadas las premisas, la conclusión obtenida es lógicamente derivable; y se cuestionará cualquier sistema de aquellas que presumiblemente podríamos ofrecer algunas razones para su aceptación tentativa. Es hipotético porque no se afirma que sea infalible alguna de las premisas del esquema; nuevas investigaciones conceptuales o empíricas podrían cuestionar, modificar, o aun destruir a las premisas.

Merton reconoce que en la teoría sistemática hay una necesidad explícita o implícita de emplear leyes (enunciados nomológicos) que no son generalizaciones empíricas. Es por virtud de estas presuntas leyes que podemos formular los enunciados empíricos contrarios, esenciales para la explicación y el pronóstico científico.

Una teoría científica bien formulada es aquella que explica mostrando la forma en que los fenómenos y las regularidades empíricas pueden derivarse de supuestos teóricos y de condiciones iniciales adecuadas. Pero tal teoría debe enunciarse con precisión suficiente para ser verificable. De otro modo no podríamos distinguirla de una explicación post factum. La investigación empírica sin teoría es ciega, así como la teoría sin investigación empírica está vacía.

Aunque la hipótesis y la sistemática teoría sociológica deben incluirse en el adiestramiento de los sociólogos, no hay razón para fundirlas y confundirlas. La teoría sociológica sistemática representa la acumulación muy selectiva de las pequeñas partes de la teoría anterior que ha sobrevivido hasta ahora a las pruebas de la investigación científica. Pero la hipótesis de la teoría incluye también la masa de concepciones que cayeron en pedazos cuando se enfrentaron a las pruebas empíricas. El esfuerzo de Merton por distinguir la teoría propiamente dicha de las orientaciones sociológicas generales, el análisis de los conceptos sociológicos y las interpretaciones post factum, puede interpretarse como una crítica al pensamiento de Parsons. La propuesta de las teorías de alcance intermedio constituía un desafío directo al esfuerzo de Parsons por construir una teoría sistemática comprensiva.

El desacuerdo se refiere a la cuestión estratégica del procedimiento que deben seguir los sociólogos interesados en el avance de la teoría. Parsons espera que una teoría general adecuada llegue a explicar los fenómenos y las regularidades mostrando cómo pueden derivarse de los supuestos teóricos; que tal será suficientemente precisa y determinada para prestarse a pruebas y refutaciones empíricas; que revelará leyes sociológicas que aumenten adecuadas condiciones de negación en los hechos, así como hipótesis auxiliares aplicables; y porque nos permitirá formular pronósticos acerca de los sistemas sociales y el cambio social. La teoría general puede proveer un amplio marco de orientación. También puede servir para codificar, interrelacionar y proveer una gran cantidad del conocimiento empírico existente.

La formulación de Neil Smelser: lo mas notable de Smelser es su acuerdo fundamental con Merton en cuanto a la naturaleza de la función las perspectivas de la teoría empírica. En las ciencias sociales, Smelser examina los tipos de variables dependientes e independientes que caracterizan las diversas ciencias sociales y los métodos de investigación que deben emplearse para especificar estas variables y descubrir correlaciones y relaciones entre ellas. Pero insiste, como Merton, en que el listado de variables dependientes e independientes no narra toda la historia. Es necesario especificar las formas en que una disciplina impone un ordenamiento lógico a sus variables. Smelser distingue tres tipos de ordenamiento lógico: las hipótesis o enunciados de las condiciones en que puede esperarse que varíen las variables dependientes; los modelos donde se combinan y organizan y varias hipótesis en un sistema; y las teorías, donde los modelos se incorporan en definiciones, supuestos y postulados. Estos constituyen el marco teórico de una disciplina científica. Dentro de este marco “hacen sentido” las hipótesis específicas. Las hipótesis y los modelos deben derivarse, con el mayor rigor posible, del marco teórico.

En las ciencias sociales no basta con recolectar datos, proponer hipótesis acerca de la correlación de variables, o limitarnos a generalizaciones empíricas ad hoc. También debe haber un ordenamiento lógico, que culmine en el descubrimiento y la construcción de marcos teóricos que “expliquen” los datos y “den sentido” a nuestras hipótesis.

Los hechos observaciones están “cargados de teoría” y forjadas por nuestros esquemas conceptuales. No hay hechos sin interpretación sin verse afectados por nuestros esquemas teóricos y conceptuales.

La distinción entre la teoría y los hechos es casi universalmente aceptada por los científicos sociales: la tarea instrumental de la investigación científica es la generación sistemática de explicaciones mediante el establecimiento de alguna relación apropiada entre la teoría y los hechos. Cuando nos referimos a los hechos a los datos de la conducta, nos referimos a un universo de enunciados cuyas reglas de organización están comúnmente arraigadas en las estructuras no examinadas del lenguaje y el sentido común. No puede haber un hecho si un marco conceptual. Una interpretación naturalista de las ciencias sociales no se refuta demostrando que no existe una distinción tajante entre el hecho y la teoría.

El funcionalismo y su crítica: George Homans: Afirma que el funcionalismo (Merton, Smelser y Parsons) no falló en sus intereses empíricos sino en lo que constituía su mayor orgullo, en su teoría general. La razón del fracaso era que con todos sus comentarios acerca de la teoría, los funcionalistas no pueden aclarar nunca lo que es una teoría. Lo que llamamos teoría es un agrupamiento de sistemas deductivos que comparten las mismas proposiciones generales pero tienen diferentes proposiciones que deben explicarse. Cada sistema debe ser deductivo. Es decir, la proposición de orden mayor le sigue como una conclusión lógica de las proposiciones generales. La explicación de un fenómeno es la teoría del fenómeno. Aunque es una crítica, el contenido acerca de lo que es una teoría es el mismo: sólo tendremos una teoría cuando tengamos propiedades y proposiciones que establezcan relaciones entre ellas, y las proposiciones formen un sistema deductivo.

La falta de una teoría explicativa en las ciencias sociales: Una vez que hayamos alcanzado las teorías empíricas, ya no habrá ninguna duda acerca de la calidad científica de las disciplinas sociales y se verá realmente que la forma y el éxito de las explicaciones difieren sólo en grado de las ciencias naturales.

Una característica esencial de la explicación científica involucra la deducción y la derivabilidad. Deseamos saber si toda explicación científica debe ser por derivación ¿Hay otras formas de explicación científica legítima?

No hay en la sociología ni en la politología ningún cuerpo coherente en el que podamos encontrar ejemplos de poderosas teorías empíricas explicativas. Puede ser que en las ciencias sociales, el hincapié en “lo que es la teoría” es inversamente proporcional a la capacidad para elaborar la teoría propiamente dicha. El patrón de la conjetura y la refutación (Popper) no se encuentra en las disciplinas sociales. No hay ningún consenso racional entre los científicos sociales acerca de que estas teorías propuestas sean teorías empíricas genuinas, refutadas por nuevas investigaciones y experimentos empíricos.

Nagel muestra la disparidad existente entre la codificación de Merton y los requerimientos indispensables que debe tratar de satisfacer una explicación funcional adecuada en el campo de la sociología antes de que podamos considerarla una teoría empírica bien formulada.

Smelser percibía que el modelo de la diferenciación estructural propuesto por el él carecía de lo que supuestamente era su virtud primordial: el poder explicativo. Si no podemos indicar algunas de las conexiones causales o nomológicas existentes entre las diversas etapas de una secuencia temporal, podremos tener una descripción generalizada pero no una explicación de la secuencia histórica.

Smelser ha subrayado que una teoría adecuada debe permitir la derivación de generalizaciones empíricas a partir de nuestros supuestos teóricos.

Es la paradoja o por lo menos la tremenda disparidad entre el concepto de la teoría empírica adoptado por los científicos sociales ortodoxos y la incapacidad para alcanzarlo, lo que ha llegado a numerosos pensadores a cuestionar los fundamentos mismos de las ciencias sociales concebida como ciencia natural.

El defensor de la investigación científica social: Nagel. Nagel no cree que haya ninguna característica simple que distinga a la ciencia de lo que no lo es, pero sostiene que una descripción adecuada de la ciencia incluye una aclaración del papel de las leyes, las explicaciones, las teorías y las formas complejas en que se verifican, confirman y refutan las explicaciones teóricas. No considera fructífera la discusión acerca de si la investigación social es ciencia verdadera. La tarea importante es el logro de cierta claridad en los problemas metodológicos fundamentales y la estructura de las explicaciones de las ciencias sociales.

En ningún área de la investigación social se ha establecido un cuerpo de leyes generales, comparables con las teorías de las ciencias naturales en términos de poder explicativo o de la capacidad para producir pronósticos precisos y confiables.

Se objeta a menudo que, en virtud de que la experimentación controlada es la condición sine qua non para el logro del conocimiento científico, y en particular para el establecimiento de leyes generales, y dado que tal experimentación es imposible en los fenómenos sociales a gran escala no podemos descubrir y someter a prueba las leyes generales aplicables a tales fenómenos. Es una crítica errada de los experimentos de laboratorio de las ciencias sociales la que sostiene que, en virtud de que un sistema de laboratorio es “irreal”, su estudio no puede arrojar ninguna luz sobre el comportamiento social en la vida “real”.

Otra dificultad citada a menudo en el establecimiento de leyes generales en las ciencias sociales es el hecho de que los fenómenos sociales están “históricamente condicionados” o “culturalmente determinados”. Nagel admite la posibilidad de que las leyes no triviales pero confiables, establecidas acerca de los fenómenos sociales, tengan siempre apenas una generalidad estrechamente restringida. Pero mientras que el descubrimiento de leyes transculturales es un problema empírico insoluto, Nagel rechaza los argumentos que tratan de demostrar la imposibilidad de tales leyes en principio. No hay nada en el estudio de las sociedades que impida el descubrimiento de estructuras o correlaciones más básicas que no sean inmediatamente evidentes. Es de presumirse que, si existen tales estructuras comunes básicas, su descubrimiento nos permitiría explicar teóricamente las características comunes de lo que parece ser algo culturalmente relativo.

Otro argumento que se emplea para demostrar la imposibilidad de las ciencias sociales se basa en la consideración de que el conocimiento de los fenómenos sociales es una variable social. En todas las ciencias sociales surgen dificultades porque se producen algunos cambios en el sujeto investigado a causa de las técnicas utilizadas en la investigación. Nagel acepta que, en las ciencias sociales, tales cambios pueden atribuirse también al conocimiento o a las creencias de los individuos.

Los “pronósticos suicidas” tienen una base sólida en el momento en que se pronuncian, pero se ven refutados a causa de las acciones realizadas como consecuencia de su pronunciamiento. Las “profecías de cumplimiento automático” son aquellos pronósticos que son falsos en el momento de su pronunciamiento pero resultan correctos a causa de las acciones derivadas de la creencia en ellos mismos.

Muchos sostienen que resulta difícil el logro de explicaciones objetivamente garantizadas de los fenómenos sociales, porque tales fenómenos tienen un aspecto esencialmente subjetivo o impregnado de valor. En consecuencia, un tipo de investigación puramente conductista no puede ser adecuada para describir o explicar fenómenos humanos. Aún cuando el comportamiento estudiado por los científicos sociales se orienta hacia alguna meta consciente, no es indispensable que las ciencias sociales se restrinjan al estudio de los estados psicológicos, ya que deseamos conocer la forma en que los factores naturales afectan el comportamiento social.

Nagel reitera la distinción entre el “contexto de descubrimiento” y el “contexto de validación” de las pretensiones de conocimiento. La identificación simpática del científico social con los individuos no constituye un conocimiento por si mismo. El hecho de que logre tal identificación no anula la necesidad de una información objetiva, evaluada de acuerdo a principios lógicos comunes a todas las investigaciones controladas, para apoyar su imputación de estados subjetivos a tales agentes humanos.

Muchos afirman que la neutralidad de valor que parece tan generalizada en las ciencias naturales es imposible en la investigación social.

Nagel no afirma que la investigación científica ocurra en un vacío social. Pero por importante o interesante que sea el descubrimiento de lo que influya en la selección de los problemas investigados, la influencia social no representa ningún obstáculo para la consecución afortunada de la investigación controlada.

Un argumento mas refinado en el sentido de que las ciencias sociales no pueden separarse de los valores sostiene que la distinción entre hechos y valores que se supone, es en si misma insostenible. Una ciencia social éticamente neutra no es sólo difícil, sino imposible de lograr, porque el hecho y el valor están fundidos de tal modo en la descripción y la explicación de la acción humana que no pueden distinguirse. Nagel introduce una distinción entre dos tipos de juicios de valor que en su opinión se confunden con frecuencia: el juicio de valor de apreciación, donde se expresa aprobación o reprobación de algún ideal moral (o social), o de alguna acción (o idea) a causa de un compromiso con tal ideal, juicios de valor de caracterización, en donde se expresa una estimación del grado en que se incorpora en alguna instancia dada algún tipo de acción, objeto o idea comúnmente reconocido o definido.

El éxito de Nagel es la demostración de que ninguno de los argumentos que reformula y examina pueden negar la posibilidad del desarrollo científico de las disciplinas sociales. Sin embargo, las objeciones revelan los obstáculos encontrados: dificultades prácticas mucho más formidables de lo que creen muchos científicos sociales ortodoxos.

La interpretación naturalista: una descripción general. En el fondo de esta interpretación se encuentra la convicción de que el objetivo de las ciencias sociales es el mismo que el de las ciencias naturales. La recolección y el refinamiento de datos, el descubrimiento de correlaciones, y la formulación de generalizaciones empíricas verificables, hipótesis y modelos, son actividades que desempeñan papeles importantes pero no bastan para establecer las disciplinas sociales como ciencias maduras. En el fondo en la explicación científica debe haber el descubrimiento y la utilización de leyes o enunciados nomológicos.

El interés primordial por las teorías del pasado será la búsqueda de claves, conjeturas y sugerencias que puedan ayudarnos a elaborar la teoría empírica.

El teórico debe esforzarse por ser objetivo y neutral; debe estar siempre dispuesto a someter sus enunciados hipotéticos a la discusión y verificación públicas y debe abandonar todas las tesis que serán refutadas de acuerdo con los cánones de la investigación científica. Su trabajo como teórico consiste en interpretar el mundo, no en cambiarlo.

La tarea del científico social consiste en describir y explicar los fenómenos sociales con la mayor fidelidad posible, su tarea es la descripción y la explicación de los hechos. Su tarea no consiste en la formulación de enunciados prescriptitos acerca de lo que debe hacerse ni en defender una posición normativa.

Los problemas de la teoría normativa. El aspecto fáctico de una proposición se refiere a una parte de la realidad. Como tal puede ser verdadero o falso. Pero el aspecto de valor de una proposición no se refiere a ningún hecho. No hay hechos morales, excepto en el sentido irónico de que hay hechos acerca de valores. Si aceptamos esas aseveraciones y sus implicaciones, se sigue que no hay ninguna disciplina racional que podamos llamar teoría normativa. Los contornos básicos del pensamiento de Weber fueron configurados por la distinción kantiana entre el “ser” y el “deber ser”, la dicotomía existente entre el discurso científico acerca de los fenómenos y el discurso moral basado en la razón práctica pura. Insistía Weber en la heterogeneidad absoluta de los hechos y los valores y reconocía que la ciencia, incluida las ciencias sociales, sólo puede atribuirse el lado fáctico de la dicotomía.

Un entendimiento más detallado de las consecuencias probables de diversos cursos de acción puede llevarnos a abandonar o modificar los axiomas de valor existentes o a adoptar otros nuevos.

El carácter hipotético de la información obtenida de las ciencias sociales que se presenta a una aplicación ha sido la base de quienes propugnan la “ingeniería social”. Popper contrasta la “ingeniería social gradual” con la que es en su opinión la noción errada de la ingeniería social utópica o total. El ingeniero social gradual debe diseñar ideas sociales, y reconstruir y administrar las que ya existen. Al revés de lo que ocurre con el pensador utópico o totalizador, el ingeniero social gradual sabe lo poco que sabe y que aprehendemos de nuestros errores. En consecuencia, no emprenderá reformas cuya complejidad y alcance le imposibiliten la aclaración de las causas y los efectos y el conocimiento de lo que realmente está haciendo.

Hauser describe el papel del científico social como científico cuya tarea primordial consiste en generar conocimientos mediante la recolección, procesamiento y análisis de datos. Este conocimiento puede servir luego como base para la formación de una política social por parte del ingeniero social.

El científico social y el ingeniero social son los expertos que deben trabajar en estrecho contacto con los líderes políticos y de otra clase para ayudar a desarrollar una amplia gama de elecciones, las que reflejarán los requerimientos y las consecuencias de metas específicas.

Conclusión. Un creciente sentimiento de crisis: se supone que el conocimiento, y en particular el conocimiento empírico detallado del funcionamiento real de la sociedad y la política provee la base de la acción ilustrada y la reforma social. Pero cuando nos concentramos en la dialéctica de fundamentos epistemológicos de la ciencia social ortodoxa detectamos las poderosas tendencias que minan este ideal de Ilustración. Cuando se ponen al descubierto tales tendencias, no sólo surge un escepticismo enorme acerca de la posibilidad de la teoría normativa como una disciplina racional, sino que también la sugerencia de que los “valores” son apenas respuestas emocionales, subjetivas e irracionales.




  • Hacking: “Representar e intervenir”

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