Figuras retóricas definicióN



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1FIGURAS RETÓRICAS

DEFINICIÓN: Entendemos por figura retórica toda modificación del uso normal y corriente del lenguaje; para que dicha modificación se considere realmente como una figura retórica debe obedecer al propósito de alcanzar una expresión innovadora y atrayente. Las figuras aparecen, sobre todo, en el ámbito del lenguaje literario, pero también pueden aparecer en el uso cotidiano como en los distintos lenguajes especializados .

A la hora de analizar una determinada figura retórica no basta con identificarla, sino que es preciso valorar y explicar la importancia y significación que dicha figura alcanza en un texto concreto. El objetivo que tenemos que perseguir no es, no debe ser, la confección de una lista o inventario inconexo y deslavazado de recursos retóricos, sino la adquisición de la capacidad para determinar en cada caso el significado de una figura, es decir, para explicar qué función desempeña o qué efecto artístico produce, y por qué ha sido utilizada por el autor. Debemos tener en cuenta también ciertas normas de sentido común: en primer lugar, señalar aquello que es importante y no lo que es accesorio e insignificante; no hay que obsesionarse con la identificación de aquellas figuras que en cada caso se conocen mejor, porque tal actitud sólo conduce a la aparición de errores mayúsculos. Ocurre también con mucha frecuencia que en un mismo fragmento (sintagma, oración o verso) coinciden dos, tres, cuatro e incluso más figuras a un mismo tiempo; ser capaz de indicarlas todas es prueba de madurez y sensibilidad, pues el texto literario es un conjunto dotado de múltiples sentidos y trabajado con esmero por el autor. Por último, debes tener en cuenta que, aunque las definiciones estrictas y "académicas" de las figuras no importan tanto como su identificación y análisis, el alumno está obligado a conocer la terminología y a aplicarla con acierto.


CLASES DE FIGURAS RETÓRICAS.
1. FIGURAS DE POSICIÓN: El criterio que distingue estas figuras es el cambio o la ruptura del orden normal de los elementos que componen una oración.
1.1. POR RUPTURA DEL ORDEN REGULARDE LOS ELEMENTOS DE LA ORACIÓN.
1.1.1. Anástrofe: consiste en la inversión en contacto de dos elementos sucesivos de la oración, que pueden ser sujeto y predicado, verbo y complemento, sustantivo y atributo. Hay que tener en cuenta que en castellano la posición de las palabras es muy libre, y por tanto deberemos ser cuidadosos con la identificación de esta figura; por otro lado, en muchos casos apenas se distingue del hipérbaton (en realidad, no sería erróneo considerar la anástrofe como una mera variedad del hipérbaton).
Era del año la estación florida (Luis de Góngora. El orden normal sería "Era la estación florida del año". El sujeto y su complemento determinativo han variado sus posiciones respectivas)
Colgate el mal aliento combate anuncio de dentífrico; en este caso se ha variado el orden -objeto directo+verbo en vez de verbo+objeto directo- para favorecer el sonsonete publicitario).
1.1.2. Hipérbaton (el plural es hipérbatos): consiste en la separación de dos elementos sintácticamente unidos intercalando un elemento ajeno de una o más palabras, que normalmente no corresponde a esa posición. Debido a la libertad de posición en castellano tendremos que tener cuidado al señalar esta figura; en todo caso, el hipérbaton será tanto más claro cuanto más fuerce el orden habitual.
Inés, tus bellos, ya me matan, ojos,

y al alma, roban pensamientos, mía,

desde aquel triste, en que te vieron, día,

con tan crueles, por tu causa, enojos (Lope de Vega)


1.1.3. Mixtura verborum: se produce cuando la acumulación de anástrofes e hipérbatos es tal que aparece un auténtico caos sintáctico.
De este, pues, formidable de la tierra

bostezo, el melancólico vacío

a Polifemo, horror de aquella sierra,

bárbara choza es, albergue umbrío,

y redil espacioso donde encierra

cuanto las cumbres ásperas, cabrío,

de los montes esconde: copia bella

que un silbo y un peñasco sella (Luis de Góngora)


1.1.4. Hipálage o enálage: es una figura gramatical apoyada en el cambio funcional de una parte del discurso por otra; se aplica especialmente al cambio de posición de un adjetivo, cuando éste refiere gramaticalmente, en vez de al sustantivo al que debía ligarse semánticamente, a otro sustantivo del contexto.
Yo fatigo sin rumbo los confines

de esa alta y honda biblioteca ciega (Jorge Luis Borges; el adjetivo ciega, que es aquí adyacente de biblioteca, se refiere en realidad al propio protagonista de los versos, al escritor argentino Borges, ciego en su madurez)


1.2. POR INSISTENCIA EN EL ORDEN REGULAR DE LOS ELEMENTOS DE LA ORACIÓN.
1.2.1. Paralelismo o isocolon: consiste en la identidad o semejanza de construcción entre dos o más unidades sintácticas (sintagmas, oraciones) o métricas (versos). Es muy habitual que el paralelismo coincida con la aparición de figuras de repetición tales como la anáfora, la epífora, etc.
a sus suspiros, sorda,

a sus ruegos, terrible,

a sus promesas, roca (Tirso de Molina)
1.2.2. Quiasmo: los elementos de la oración se colocan en posición cruzada, a menudo para expresar conceptos antitéticos. Los elementos que constituyen esta figura adoptan una disposición simétrica. El quiasmo se puede producir dentro de una única oración, pero también como una figura que afecta a dos o más oraciones.
quitan gusto y celos dan (Tirso de Molina; verbo-OD / OD-verbo)

cuando pitos, flautas,

cuando flautas, pitos (Luis de Góngora; nombre A-nombre B / nombre B-nombre A)

o púrpura nevada o nieve roja (Luis de Góngora; el quiasmo no depende de la posición de las palabras, sino del sentido de éstas, que establece un claro contraste: rojo-blanco / blanco-rojo)


1.2.3. Correlación diseminativa recolectiva: se trata de un tipo específico de paralelismo, muy característico de los escritores del Barroco, que consiste en la aparición de una serie de elementos repartidos a lo largo de un texto (normalmente un poema), los cuales vuelven a surgir al final de la composición, normalmente agrupados en uno o varios versos.



Mientras por competir con tu cabello

oro bruñido al sol relumbra en vano;

mientras con menosprecio en medio el llano

mira tu blanca frente el lilio bello;


mientras a cada labio, por cogello,

siguen más ojos que al clavel temprano,

mientras triunfa con desdén lozano

del luciente cristal tu gentil cuello,


goza cuello, cabello, labio y frente,

antes que lo que fue en tu edad dorada

oro, lilio, clavel, cristal luciente,
no sólo en plata o en víola troncada

se vuelva, más tú y ello juntamente,

en tierra, en polvo, en humo, en sombra, en nada.


(Luis de Góngora; como puede observarse, los elementos repartidos en los dos cuartetos se “recogen” en el primer terceto)
2. FIGURAS DE REPETICIÓN O ITERACIÓN: Las figuras comprendidas dentro de esta categoría se distinguen porque están constituidas por la repetición -o iteración- de un elemento (fonema, palabra, sintagma u oración) en el curso del texto. Se distinguen dos grupos de figuras de repetición:
2.1. POR REPETICIÓN DE ELEMENTOS IDÉNTICOS.
2.1.1. Anadiplosis: consiste en la repetición del elemento final de un grupo de palabras (sintagma, oración o verso), al principio del grupo siguiente. En realidad, esta figura es también una variedad de geminación.

Ideas sin palabras ¡Mueran tiranos traidores!

palabras sin sentido ¡Traidores tiranos mueran!
(Gustavo Adolfo Bécquer) (Lope de Vega; en este caso,
2.1.2. Concatenación: se trata de la sucesión, encadenamiento o continuación progresiva de dos o más anadiplosas.
Trescientos Canetes eran

de este rebato la causa,

que los rayos de la Luna

descubrieron sus adargas;

las adargas avisaron

a las mudas atalayas,

las atalayas los fuegos,

los fuegos a las campanas (Luis de Góngora)


Y desventurados de los que por ostentación quieren tirar la barra con los más poderosos: el ganapán como el oficial, el oficial como el mercader, el mercader como el caballero, el caballero como el titulado, el titulado como el grande, el grande como el rey, todos para entronizarse. (Mateo Alemán)
2.1.4. Epanadiplosis: los elementos repetidos se colocan al principio y al final de una unidad sintáctica o métrica, formando un marco.
Dicen que me case yo ¡Qué alegría, en el campo, qué alegría!

no quiero marido, no


2.1.5. Anáfora: los elementos repetidos se colocan al principio de dos o más unidades sintácticas o métricas seguidas.
Salid fuera sin duelo, Cuéntale tú, Antonia, cuéntale

salid sin duelo, lágrimas corriendo tú, Lorencina



2.1.6. Epífora: los elementos repetidos se colocan al final de dos o más unidades sintácticas o métricas seguidas.
Parece que los gitanos nacieron en el mundo para ladrones: nacieron de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian para ladrones, y finalmente salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo. (Miguel de Cervantes)
2.1.7. Complexión: resulta de la combinación simultánea de anáfora y epífora. La repetición se efectúa tanto al principio como al final de dos unidades sintácticas o métricas seguidas.
El mar. La mar.

El mar. Sólo la mar (Rafael Alberti)


2.1.8. Retruécano o conmutación: en esta figura se repiten varias palabras o la oración entera, invirtiéndose el orden de los términos de modo que el sentido del sintagma o de la oración se vuelva del revés y se produzca la significación contraria. Es una de las muchas variedades del juego de palabras.
¿No ha de haber un espíritu valiente?

¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?

¿Nunca se ha de decir lo que se siente? (Francisco de Quevedo)
2.1.10. Polisíndeton: es un tipo específico de anáfora, puesto que consiste en la unión de elementos (sintagmas, oraciones) mediante la misma conjunción (habitualmente la conjunción copulativa y, aunque no siempre). En realidad, el polisíndeton es tanto una figura retórica como una estructura sintáctica -una forma de coordinación de proposiciones-, que puede no tener una significación estilística especial; por tanto, cuando se identifique como figura será necesario señalar su valor expresivo.

Hay un palacio y un río y

un lago y un puente viejo,

y fuentes con musgo y hierba

alta y silencio... un silencio (Juan Ramón Jiménez)
2.1.11. Aliteración o asonancia: consiste en la repetición de un sonido o grupo de sonidos con un fin expresivo determinado. Debe tenerse mucho cuidado a la hora de señalar esta figura, pues es inevitable repetir sonidos dado que sólo existen veinticuatro fonemas en castellano. Cuando identifiquemos una aliteración tendremos siempre que señalar qué función expresiva desempeña. Por ejemplo, en una frase como “el ronco rugir del reactor” parece claro que la repetición del fonema vibrante r refuerza la representación sensorial que el lector se hace al leerla.


  • Con el ala aleve del leve abanico (Rubén Darío; la repetición de la “l” produce una impresión de jugueteo, de vibración ligera y sutil)

  • Un no sé qué que quedan balbuciendo (San Juan de la Cruz; la repetición de la sílaba que refuerza la impresión de un habla entrecortada)

  • En el silencio sólo se escuchaba

un susurro de abejas que sonaba (Garcilaso de la Vega; en este ejemplo, hay una clara semejanza entre el sonido sibilante de la “s” y el rumor de las abejas evocado por los dos versos. La aliteración y el efecto de armonía imitativa producen una sensación de sosiego, de paz y tranquilidad)

2.1.13. Palindromía: en esta figura no se repiten las oraciones, los sintagmas, las palabras ni siquiera los sonidos, sino las letras, de tal modo que el texto (el palíndromo) se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda.
Dábale arroz a la zorra el abad

Somos nada, ya ve, o lodo o dolo, Eva y Adán somos (Julián Ríos)


2.2. POR REPETICIÓN DE ELEMENTOS DE SEMEJANZA RELAJADA.
2.2.1. Modificación de parte de la palabra.
2.2.1.1. Paronomasia: consiste en la repetición de una palabra, pero con alguna leve diferencia. Esta ligera modificación fonética origina un cambio sorprendente del significado. Se trata, por tanto, de uno de los recursos posibles en los juegos de palabras.
Le puso el piso en que posa Bombones Trapa

y ya sin comer se pasa ¡Caiga en la trampa!


(anuncio de bombones TRAPA)

hondo hastío; no es la casa

lo que quiso... es otra cosa. Le puso el piso en que pasa

hondo hastío; donde posa mariposa

sin coser; es otra cosa; rosa y blanca, velada con un velo.

no lo que quiso; no casa. Volada para siempre de mi rosa

Presa del piso sin prisa,

pasa una vida de prosa. (Blas de Otero)

(Miguel de Unamuno)
2.2.1.2. Políptote o políptoton: consiste en emplear una misma palabra en un enunciado breve en distintas funciones y formas. El polípote se basa en las variaciones flexivas de género, número y caso (categoría nominal) y persona, número, tiempo y modo (en la categoría verbal) de las palabras.
¡Vive Dios, que la he de ver!

Veréis la mayor belleza

que los ojos del rey ven (Tirso de Molina)
No me tienes que dar porque te quiera,

pues aunque lo que espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera.
2.2.1.3. Derivación, figura etimológica: la palabra repetida se distingue por el hecho de mantener la raíz etimológica de su antecedente. Esta figura recibe su nombre del procedimiento de formación de palabras conocido como derivación (utilización de prefijos y sufijos).
Embajador del rey soy Rosa rosada y divina como una rósea

de él os traigo una embajada ilusión


2.2.2. Modificación de la totalidad de la palabra.
2.2.2.1. Gradación: consiste en la repetición de elementos (palabras, sintagmas u oraciones), o bien sinónimos o bien de significados claramente relacionables entre sí; dichos significados están dispuestos en una escala ascendente o descendente. Cuando la gradación es ascendente, suele denominarse clímax; cuando es descendente, anticlímax.

allí los ríos caudales, Vite, adoréte, abraséme

allí los otros medianos tanto, que tu amor me anima

e más chicos a que contigo me case



2.2.2.2. Pleonasmo: se trata de una repetición del contenido que resulta superflua o redundante desde el punto de vista informativo, si bien puede aumentar la expresividad del texto.
Ya ejecuté, gran señor Temprano madrugó la madrugada

Tu justicia justa y recta temprano estás rodando por el suelo


2.2.3. Modificación del significado de la palabra.
2.2.3.1. Dilogía: consiste en el uso de la misma palabra o expresión con un doble sentido dentro de un mismo enunciado.

Pepsi Cola en latas; esta lata trae mucha cola (En este ejemplo, la palabra cola tiene dos sentidos: en primer lugar, hace referencia a la bebida; en segundo lugar, la expresión traer cola significa 'causar impacto', 'dar que hablar', porque se supone que las latas de esta bebida van a causar sensación)


2.2.3.2. Calambur: es un juego de palabras que tiene lugar cuando el reagrupamiento y redistribución de una o más palabras produce un sentido distinto en el texto. Es un recurso muy utilizado en los chistes por sus indudables efectos humorísticos. En algunas ocasiones se utiliza conjuntamente el términos equívoco para denominar tanto al calambur como a la dilogía.
Oro parece, plata no es

¿Qué es? (el plátano)

En este banco están sentados un padre y su hijo.

El padre se llama Juan; el hijo ya te lo he dicho (Esteban)


Si el Rey no muere, Mi muy adorada PaK

el reino muere he notado varias BCC

que no me miras amanT

(Alonso de Ledesma) y hablas sin cesar con PP


(Ramiro Mestre)

SOGTULAPDT (‘Ese ojete huele a pedete’; texto de una camiseta del catálogo musical DISCOPLAY)


3. FIGURAS DE AMPLIFICACIÓN.
Las figuras que pertenecen a esta categoría comparten como rasgo común la expresión detallada y pormenorizada de ideas o conceptos que normalmente se expresarían de manera más concisa y resumida. Se trata, por tanto, del desarrollo extenso y minucioso de un tema, idea o argumento.
3.1. Enumeración: se trata de la división de un tema en sus partes, las cuales se expresan con detalle. Estos detalles van en contacto, ordenados mediante asíndeton o polisíndeton.
Que no importan fuerzas, Cuando Roma es cloaca,

guardas, criados, murallas, mazmorra, calabozo,

fortalecidas almenas para amor, catacumba, cisterna,

que la de un niño albañal, inmundicias,

hasta los muros penetra ventanas rotas, grietas,

cornisas que se caen


Una variedad muy común de la enumeración es la llamada enumeración caótica; en esta figura parece que los detalles son, considerados por separado, lógicamente inconexos, aunque finalmente resultan coherentes observados en su conjunto.
3.2. Antítesis: consiste en la contraposición de dos ideas opuestas. Puede producirse entre palabras, sintagmas e incluso oraciones enteras. Es una de las figuras de amplificación más comunes, y a menudo va asociada a otras como el quiasmo, el oxímoron o la paradoja.
Lealtad en el buen amigo, Así los bienes -muriendo

traición en el enemigo, con sudor- se procuran

en la noche oscuridad los das;

y en el día claridad los males vienen corriendo

después de venidos, duran

mucho más

Una variedad muy importante de la antítesis es el oxímoron (el plural de esta palabra es oxímoros), figura en la cual se colocan en contacto palabras de sentido opuesto que parecen excluirse mutuamente, pero que en el contexto se convierten en compatibles.
la noche sosegada ¡Oh desmayo dichoso!

en par de los levantes de la aurora ¡ Oh muerte que das vida!

la música callada, ¡Oh dulce olvido!

la soledad sonora,

la cena que recrea y enamora
El oxímoron está asociado muy a menudo con la paradoja, variedad especialmente intensa de la antítesis que consiste en afirmar algo en apariencia absurdo por chocar contra las ideas corrientes, adscritas al buen sentido, o a veces opuestas al propio enunciado en que se inscriben. En realidad se trata de un absurdo aparente que en el fondo esconde una verdad o un modo nuevo de ver la verdad. Se podría decir que la paradoja es algo así como una antítesis “superada” que hermana o refunde ideas contrarias en un mismo pensamiento que sorprende por su carácter inesperado e ingenioso. Además de los ejemplos anteriores de oxímoros (que también lo son de paradojas), véanse los siguientes:
Vivo sin vivir en mí

y tan alta vida espero,

que muero porque no muero (Santa Teresa de Jesús)

Sufro yo a tu costa,

Dios no existente, pues si Tú existieras

existiría yo también de veras (Miguel de Unamuno)


3.7. Descripción: consiste en la presentación detallada de objetos, personas, lugares o tiempos, con el fin de que el lector o el espectador los vean con más claridad y se les hagan reales y evidentes. Según se trate de uno de los cuatro elementos citados, podemos distinguir cuatro tipos principales de descripción:

3.7.1. Pragmatografía: es la descripción de objetos y de acciones.

3.7.2. Prosopografía: consiste en la descripción de las características físicas de una persona, o, con menos frecuencia, de un animal

Cercana a la prosopografía se encuentra la etopeya, que consiste en la descripción de las cualidades morales y espirituales de una persona. La fusión de prosopografía y etopeya se denomina retrato. Por otro lado, un retrato exagerado en sus rasgos, y de intención burlesca o satírica recibe el nombre de caricatura.



3.7.3. Topografía: consiste en la descripción de un lugar real. La descripción de un lugar idealizado (el tópico del locus amoenus, por ejemplo) se denomina topotesia.
Sobre el monte pelado Cerca del Tajo en soledad amena

con calvario. de verdes sauces hay una espesura

Agua clara toda de hiedra revestida y llena,

y olivos centenarios. que por el tronco va hasta la altura

Por las callejas y así la teje arriba y encadena

hombres embozados, qu'el sol no halla paso a la verdura;

y en las torres el agua baña el prado con sonido,

veletas girando. alegrando la hierba y el oído.

Girando eternamente.

¡Oh pueblo perdido, (Garcilaso de la Vega; topotesia)

en la Andalucía del llanto!
3.7.4. Cronografía: es la descripción del tiempo, es decir, la acumulación de detalles que evocan y precisan un espacio temporal (un día, una estación del año, un momento del pasado, etc.).
Cuando yo era más joven

(bueno, en realidad, será mejor decir

muy joven)

algunos años antes

de conocernos y

recién llegado a la ciudad,

a menudo pensaba en la vida.

Mi familia

era bastante rica y yo estudiante.

Mi infancia eran recuerdos de una casa

con escuela y despensa y llave en el ropero... (Jaime Gil de Biedma)
3.8. Perífrasis o circunloquio: mediante esta figura se sustituye la denominación inmediata por otra más amplia que se propone como medio para evitar aquélla. En términos más coloquiales podemos definir la perífrasis como “dar un rodeo” para decir algo. Las razones para utilizar perífrasis son muy variadas: evitar expresiones tabúes o inapropiadas, evitar las repeticiones, etc.
Era del año la estación florida

en que el mentido robador de Europa

-media Luna las armas de su frente,

y el sol todos los rayos de su pelo-

luciente honor del cielo,

en campos de zafiro pace estrellas... (Luis de Góngora; el segundo verso hace alusión a Júpiter (quien se disfrazó de toro para raptar a Europa), pero sin nombrarlo directamente)


3.9. Digresión: consiste en la ruptura de la coherencia de un texto temáticamente unitario mediante la intercalación de una unidad independiente. El autor sale del tema que estaba tratando para poner un ejemplo, hacer alguna observación, reflexionar sobre los hechos, etc.
3.10. Comparación o símil: en esta figura se establece una relación entre dos elementos diversos, unidos mediante una partícula comparativa (como, tal, cual, igual que, etc.).


Como es verdad que en los vientos

hay aves, en el mar peces,

que participan a veces

de todos cuatro elementos;

como en la gloria hay contentos,

lealtad en el buen amigo,

traición en el enemigo,

en la noche oscuridad

y en el día claridad,

así es verdad lo que digo. (Tirso de Molina)


¡Cuánta nota duerme en sus cuerdas

como el pájaro duerme en las ramas,

esperando la mano de nieve

que sabe arrancarlas! (Gustavo Adolfo Bécquer)




3.12. Adjetivo y epíteto. El adjetivo es un adyacente del sustantivo, palabra a la cual modifica o precisa. La adjetivación es uno de los procedimientos estilísticos más frecuentes y enriquecedores debido a sus posibilidades descriptivas y caracterizadoras, y también uno de los que caracterizan con mayor precisión el estilo propio de cada escritor.

En tanto que de rosa y azucena

se muestra la color en vuestro gesto,

y que vuestro mirar ardiente, honesto (adjetivos especificativos)

con clara luz la tempestad serena. (epíteto) (Garcilaso de la Vega)
4. FIGURAS DE OMISIÓN.
La característica que define estas figuras es la ausencia de alguno de los elementos que normalmente forman la oración. Estas figuras persiguen la economía de medios, la brevedad o la concisión, con el fin de alcanzar un efecto expresivo determinado.
4.1. Elipsis: consiste en la omisión de uno o varios miembros de la oración, que se pueden completar a base del contexto. Es un fenómeno muy corriente en la lengua habitual, y también en la literatura.
Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;

por un beso... ¡yo no sé

qué te diera por un beso! (Gustavo Adolfo Bécquer; se elide el verbo dar en los tres primeros versos)


4.2. Zeugma: se trata de la utilización de un elemento sintáctico común para varias unidades análogas de la oración (un verbo para varios sujetos, un adjetivo para varios sustantivos, etc.).
Veré las inmortales

columnas do la tierra está fundada,

las lindes y señales

con que a la mar hinchada

la Providencia tiene aprisionada (Fray Luis de León; en este caso el verbo “veré” lleva tres complementos directos: “columnas”, “lindes” y “señales”)
4.3. Asíndeton o disyunción: consiste en la agrupación de elementos coordinados (palabras, sintagmas, oraciones) mediante pausas, es decir, sin conjunciones. Es el fenómeno contrario al polisíndeton. El asíndeton se realiza a menudo en combinación con figuras como la gradación, la antítesis, el paralelismo, etc.

4.4. Reticencia: consiste en interrumpir una idea o una serie de ideas, o dejar una frase sin acabar, señalándola con puntos suspensivos o a través de una fórmula adecuada.
Me siento apresado. Escucha, Elisa... Yo qué quieres que haga... Por favor, tranquilízate... Me gustaría saber explicártelo... Yo qué quieres que le haga... (Ignacio Aldecoa)
5. FIGURAS DE APELACIÓN.
Estas figuras se relacionan con la función conativa o apelativa del lenguaje, en virtud de la cual el emisor de un mensaje -el autor del texto literario, en nuestro caso- apela, es decir, llama a su receptor (el lector u oyente), intentando conseguir de éste una actitud determinada. En algunas ocasiones puede ocurrir que sea el propio autor quien se dirige a sí mismo.
5.1. Interrogación retórica: se trata de una interrogación que no precisa o de la que no se espera una respuesta, porque la pregunta ya contiene implícitamente su contestación. Es una pregunta aparente que a menudo expresa los afectos del autor. Hay que distinguir esta figura de otra bastante parecida, el apóstrofe, figura en la cual la exclamación o pregunta va dirigida hacia alguien en concreto (persona, ser animado o inanimado, real o figurado), cosa que no ocurre por lo general en la pregunta retórica.


¿Qué se hicieron las damas,

sus tocados e vestidos,

sus olores?

¿Qué se hicieron las llamas

de los fuegos encendidos

d'amadores?


¿Será verdad que cuando toca el sueño

con sus dedos de rosa nuestros ojos,

de la cárcel que habita huye el espíritu

en su vuelo presuroso?




5.2. Exclamación: es una figura que expresa un sentimiento vehemente y apasionado del autor. Consiste en la modificación de una oración mediante la entonación adecuada (precisamente suelen ser los signos de admiración los que indican dicha entonación) y frecuentemente mediante vocativos e interjecciones.
Amigo de sus amigos, ¡Oh riguroso empeño

¡qué señor para criados de la verdad! ¡Oh máscara del día!

y parientes! ¡Noche al fin, tenebrosa

¡Qué enemigo de enemigos! antípoda del sol, del sueño esposa!

¡Qué maestro d'esforçados

e valientes!



5.3. Apóstrofe o invocación: el autor o el hablante se aparta de su público (real o ficticio) para dirigirse mediante una pregunta o exclamación vehemente bien a su adversario en el discurso, a personas ausentes (mitológicas, imaginarias, históricas, etc.) o incluso a cosas y conceptos abstractos. Cuando los seres que se invocan son inanimados o abstractos, el apóstrofe se aproxima a la personificación o prosopopeya.
Tú me levantas, tierra de Castilla,

en la rugosa palma de tu mano,

al cielo que te enciende y te refresca,

al cielo, tu amo. (Miguel de Unamuno; el autor se dirige a una entidad inanimada, como es la tierra castellana, para expresarle sus sentimientos)


5.4. Optación: consiste en la expresión de un deseo vehemente. Pueden distinguirse varios tipos, de acuerdo con el sentimiento que se expresa en esta figura.

5.4.1. Deprecación o súplica.
Dime tú lo que quiero

que no lo sé...

Despoja a mis ansiones de su velo...

Descúbreme mi mar,

Mar de lo eterno...

Dime quién soy... dime quién soy... que

vivo...





5.4.2. Execración, o maldición dirigida contra uno mismo.
¡Cuán gritan esos malditos!

Pero ¡mal rayo me parta

si, en concluyendo la carta

no pagan caros sus gritos!













5.4.3. Imprecación, o maldición dirigida contra otra persona.
Villanos te maten, rey,

villanos que non hidalgos


(Romancero)





5.4.4. Conminación o amenaza.
Goza tu juventud y tu hermosura

¡oh, sol!, que cuando el pavoroso día

llegue que el orbe estalle y se desprenda...
(José de Espronceda)


6. TROPOS.
En los tropos se produce un fenómeno característico: el término propio (es decir, aquél que designa la realidad a la que se refiere el autor) se sustituye por otro término que está alejado de su significación original. El cambio de significado es, por tanto, la clave que define los tropos en relación con el resto de figuras retóricas; tales cambios pueden ser muy variados, desde los muy leves y fácilmente perceptibles hasta otros muy complejos o muy alejados de la significación original. Los tropos son recursos muy importantes a la hora de incrementar la expresividad de un texto, debido a sus posibilidades imaginativas y a la riqueza de sugerencias que contienen.
6.1. Sinécdoque: consiste en la sustitución de una expresión semánticamente más amplia por otra semánticamente más restringida o al revés. Dicho en otros términos, es un tropo basado en relaciones de contigüidad, de vecindad semántica entre el todo y sus partes. Se pueden distinguir tres tipos de sinécdoque:
a) Mención de la parte por el todo (o viceversa):
Era un pueblo de tres mil almas (en vez de personas)

Tenía un rebaño de doscientas cabezas (en vez de animales, o reses)

Brillaban las lanzas entre el fragor de la batalla (en vez del metal de las lanzas)

Francia fue derrotada en la batalla de Pavía (en vez del ejército francés)


b) Mención del singular por el plural (o viceversa):
El español es valiente (en vez de los españoles)

El hombre es mortal (en vez de los hombres)

Me gustan los fines de semana (en vez del fin de semana)

A España le sirvieron de muy poco los oros de las Indias (en vez del oro)


c) Mención del género por la especie (o viceversa):
El noble bruto cayó pesadamente (en vez del caballo; este ejemplo también lo es de perífrasis)

Los mortales nunca encuentran la paz sobre la Tierra (en vez de los hombres)

Es un desgraciado que no sabe ni ganarse el cocido (en vez de los alimentos)

No tengo un real (en vez de dinero)


6.2. Antonomasia: es una variante muy frecuente de la sinécdoque, que se aplica a los nombres propios, tanto de persona como de cosa. En esta figura el nombre propio se sustituye por una perífrasis o un apelativo. Normalmente el fundamento de la antonomasia es una característica del personaje o de la cosa, que llega a sustituir al nombre propio. Hay antonomasias muy conocidas: el Cordero de Dios (Cristo), la Casa Blanca (la sede de la Presidencia de los Estados Unidos), la Ciudad Luz (París), la tierra de las flores (Valencia), la ciudad condal (Barcelona), el manco de Lepanto (Cervantes), el azote de Dios (Atila), etc.
6.3. Énfasis: consiste en una expresión que implica ocasionalmente una significación más amplia, más precisa o más profunda que la que tiene en su empleo habitual. Es una figura que se encuentra en estrecha dependencia de ciertos elementos del discurso, como el tono de voz, los gestos, las alusiones contextuales o extratextuales, etc., y que en muchas ocasiones puede contener matices irónicos, hiperbólicos, sentenciosos, etc.
¡Eso es un hombre, y no tú, calzonazos! (en este caso, la palabra hombre se tiñe de connotaciones de determinación, virilidad, coraje o fuerza que le otorgan una significación especial)
6.4. Lítote o atenuación: sustitución de una expresión por la negación de su contrario. También se ha definido como una ironía perifrástica por disimulación. Es una figura muy corriente en la lengua coloquial y normalmente obedece a una intención irónica. Decirle a alguien “No eres muy listo tú” es llamarle tonto; “no me parece que sea especialmente modesto” significa que la persona aludida es orgullosa o fatua.
El aire se serena Al pie, dócil ya y muda,

y viste de hermosura y luz no usada del ileso extranjero,

la tierna y no mortífera metralla

(Fray Luis de León) de la silvestre, ruda,

mal fingida batalla,
6.5. Hipérbole o exageración: consiste en la sustitución del término propio por otro que rebasa semánticamente los límites de la verosimilitud, es decir, por otro que resulta exagerado. La exageración puede consistir tanto en aumentar como en disminuir el objeto o la situación. Es también una figura muy corriente en la lengua popular; por ejemplo, para resaltar que alguien es muy cegato decimos “no ve ni tres en un burro”, o para destacar que a alguien le dieron una gran paliza señalamos que “le dieron hasta en el carné de identidad”.
Con mi llorar las piedras enternecen

su natural dureza y la quebrantan;

los árboles parece que se inclinan;

las aves que me escuchan, cuando cantan,

con diferente voz se condolecen,

y mi morir cantando me adivinan (Garcilaso de la Vega)


Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;

por un beso... yo no sé

qué te diera por un beso (Gustavo Adolfo Bécquer)


6.6. Metonimia: consiste en la sustitución de un término propio por otro que se encuentra con él en una relación real de contigüidad lógica o/y material. Esta relación puede indicar una conexión causal, temporal, espacial, funcional, etc. Podemos considerar las siguientes relaciones que dan lugar a metonimias:
a) Mención del efecto por la causa (o viceversa):
Ganarás el pan con el sudor de tu frente (en realidad, con el trabajo, que es causa del sudor)

Yo tengo mucho respeto a las canas (es decir, a la vejez que es causa de las canas)

Vive de su trabajo (en realidad, vive del dinero, que es efecto o consecuencia del trabajo)

Estos zapatos me están matando (los zapatos son la causa del dolor)


b) Mención del continente por el contenido:
Me comí todo el plato (lo que se come no es el plato -el continente-, sino el alimento que hay en él)

El claustro aceptó la propuesta de los estudiantes (en vez de los profesores que integran el claustro)


c) Mención de lo concreto por lo abstracto (o viceversa):
El general traicionó su bandera (bandera es una metonimia que significa patria)

Juanito tiene buena estrella (la buena estrella designa una entidad abstracta, que es la suerte)

Venga a probarse la Primavera al Corte Inglés (se sustituye lo concreto -la moda de primavera- por lo abstracto, la estación del año)

¡Qué atrevida es la ignorancia! (en esta frase, que se suele utilizar para descalificar a un interlocutor, el sustantivo abstracto ignorancia sustituye a ignorante)


d) Mención de la materia por el objeto que está constituido por ella:
Le cruzó la cara con un tajo del acero (en vez de la espada)

No me creo nada de lo que dicen los papeles (en vez de los periódicos)


e) Mención del instrumento por la persona que lo utiliza:
Los dos flautas desafinaban como bellacos (es decir, los dos músicos que tocaban la flauta)

Una pareja de tricornios me vigilaba todo el día (es decir, dos guardias civiles)


f) Mención del autor por la obra:
Tengo un Goya colgado en el salón (en vez de un cuadro pintado por Goya)

Todos los días leo a Pío Baroja (en vez de los libros de Pío Baroja)

g) Mención del nombre de un lugar por los productos que en él se producen:

Me bebí un jerez (un vino producido en la zona de Jerez)

A mí me gusta mucho más el jijona que los demás turrones (el turrón recibe el nombre del lugar en que se produce)

h) Mención de lo físico por lo moral:

Es gente sin entrañas (faltos de compasión)

Perdió el seso completamente (la razón, el sentido)

i) Mención del signo por la cosa significada; en este caso, la metonimia da lugar a un símbolo:

La cruz triunfó sobre la media luna en Lepanto (las dos palabras representan, respectivamente, la Cristiandad y el Islam)

Es un acérrimo partidario de la hoz y el martillo (representación de la Unión Soviética y el comunismo)

6.7. Metáfora: sin lugar a dudas, el tropo más importante dentro de la lengua literaria. Además, es una figura muy frecuente en todos los ámbitos del lenguaje, y un procedimiento muy rico de creación de nuevos sentidos en el lenguaje coloquial, aunque no nos demos cuenta de su existencia; expresiones como “arder de indignación”, “subirse por las paredes de rabia”, “ver la vida de color de rosa”, “creer algo a pies juntillas”, u objetos como “el ojo de la aguja”, “los dientes de la llave”, “la pata de la cama”, etc., constituyen metáforas lexicalizadas o catacresis, es decir, metáforas que los hablantes ya no perciben como tales, aunque en origen fueron creaciones expresivas individuales.

La metáfora es un desplazamiento de sentido que opera la sustitución del término propio por otro que guarda con el anterior una relación de analogía, de semejanza. La palabra clave en esta definición es analogía, pues es precisamente este fenómeno el que otorga a la metáfora su capacidad expresiva y sugestiva. La intuición y la sensibilidad personal de cada escritor le permiten hallar entre los infinitos aspectos de la realidad ciertas analogías -es decir, parecidos, semejanzas, sorprendentes y originales; se produce de este modo una especie de identificación inmediata entre elementos originalmente no relacionados, de la cual se desprenden las potencialidades expresivas de este tropo.

Nuestras vidas son los ríos Es llave la cortesía

que van a dar en la mar para abrir la voluntad;

que es el morir y para la enemistad,

la necia descortesía

Jorge Manrique)

(Lope de Vega)

¡Amapola, sangre de la tierra;

amapola herida del sol!,

boca de la primavera azul,

amapola de mi corazón (Juan Ramón Jiménez)

Cerró su boca de ballena el piano

y él anduvo hacia atrás,

hacia el silencio (Pablo Neruda)

Un tipo de metáfora especialmente importante es la sinestesia. Se trata de una metáfora en la que la sustitución del término propio se produce en el ámbito de las sensaciones; dicho de otro modo: la sensación que normalmente debería expresarse mediante un elemento sensorial tomado de un sentido se expresa mediante otro elemento sensorial que no corresponde lógicamente a dicho sentido.

La sabrosa olor de las flores El verde tierno de los árboles

(Gonzalo de Berceo; gusto-olfato) (Gabriel Miró; vista-tacto)

Con terciopelado estruendo La campanada blanca de maitines

(Luis de Góngora; tacto-oído) (Manuel Machado; oído-vista)

Un tipo muy frecuente de metáfora es la personificación o prosopopeya, que consiste en la atribución de cualidades propias de los seres animados a los seres inanimados o abstractos, o bien la atribución de cualidades humanas a los animales o los seres inanimados.

Los invisibles átomos del aire

en derredor palpitan y se inflaman;

el cielo se deshace en rayos de oro;

la tierra se estremece alborozada. (Gustavo Adolfo Bécquer; los términos personificados son metáforas)
6.8. Eufemismo: se trata de la sustitución de una palabra o expresión que se considera inconveniente, prohibida, “tabú”, por otra socialmente más adecuada. En la lengua coloquial abundan los eufemismos: invidente por ciego, pasar a mejor vida, en vez de morir, muchacha o interina, en vez de criada, productor, por obrero. Los tabúes cambian constantemente de acuerdo con factores históricos, sociales, económicos, culturales, geográficos, religiosos, etc., y por tanto se desarrollan constantemente nuevos eufemismos y desaparecen otros.

El fenómeno contrario al eufemismo es el disfemismo, que consiste en el empleo de una palabra vulgar o inconveniente en vez del término normal: estirar la pata en vez de morir, matasanos, en vez de médico, mis viejos, en vez de mis padres, etc.





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