Expresión escrita



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  1. EXPRESIÓN ESCRITA

EXPRESIÓN ESCRITA. LM37/94

Tras escuchar el debate radiofónico sobre la inteligencia y el talento, resume brevemente el contenido del texto y escribe un artículo para una revista en el que, además de hacer referencia a lo que se dice en el programa, expreses tu opinión sobre el tema. Por último, cuenta algún caso que, según tu parecer, es un claro ejemplo de talento. (200-220 palabras)


  1. COMPRENSIÓN DE LECTURA.


Lee los siguientes textos y contesta a las preguntas que encontrarás al final de cada uno de ellos.

EN EL ORIGEN DE LA FOTOGRAFÍA


Preguntarse por la fotografía del siglo XIX en España, es interrogarse sobre el origen de la fotografía. Es el periodo en el que se conquista una nueva visión y éste es un proceso extrapolable ―con matices― a cualquier país europeo. El siglo XIX es la arqueología de la fotografía y en ella está contenida toda su historia, al menos tal y como la entendemos hoy en día. Es decir, nos parece que la fotografía de hoy está latente en la fotografía de ayer; acaso porque nos dirigimos a la historia desde el presente y tan sólo podemos ver nuestra contemporaneidad y nuestras propias inquietudes. Durante el siglo XIX es también cuando se inician una serie de fenómenos que llamamos vagamente democratización de la imagen: prensa ilustrada, seriación de la imagen, popularización y consumo masivo, etc. Todo ello supone nuevos usos, hábitos y relaciones personales de los que somos herederos, y la fotografía es un elemento más.

Pero si me siento próximo a estas imágenes antiguas del siglo XIX, al mismo tiempo me resultan raras y extrañas. No me refiero simplemente al color sepia, al formato o a la desazón del tiempo que se fue. Hay algo más. Algunas de estas imágenes son una tierra de nadie, un espacio no codificado y esto es lo que particularmente me interesa. La fotografía era una continuación-evolución de las imágenes tradicionales (pintura, grabado, etc.), pero también es una nueva imagen, una imagen sin referentes, ni ejemplos previos; de ahí que con el nacimiento del nuevo medio, aparezcan imágenes desconcertantes que escapan a todo intento de conceptualización. Un ejemplo: una vez pude admirar en una exposición sobre fotografías antiguas un pequeño estuche con el retrato de una figura femenina y con un mechón d pelo humano. ¿No es inquietante? ¿Qué simboliza el pelo asociado a la figura, un pelo, por lo demás, auténtico? ¿Es un atributo sexual o de muerte, o las dos cosas a la vez? Otro caso es el de los “retratos tipo” de Arthur Batut. Este fotógrafo, con una voluntad científica ―o pseudocientífica― muy acorde con la época, realizaba retratos que consistían en la superposición de varios rostros ―uno sobre otro― hasta componer una sola faz. El resultado es de una gran belleza, pero de una belleza fantasmal. Las superposiciones desdibujan y difuminan las formas como si de un espectro se tratara y en realidad ―retrato individual y múltiple al tiempo― lo es. En fin, estos ejemplos son expresiones del nacimiento de la fotografía y precisamente por ello son manifestaciones originales. Aunque con el paso del tiempo se van definiendo los límites, las pautas y las convenciones.

Un pedagogo consagró su vida al estudio de la escritura de los niños, justo en el momento en que empezaban a escribir. Explicaba que entonces los niños cometen “errores” muy interesantes; luego la vida ―comentaba el pedagogo― los transformaba en manías y defectos. Las citadas expresiones sobre el origen de la fotografía son de una gran creatividad, poseen interés por sí mismas. Pero, además, yo diría que son como fisuras (¿lapsus sería la palabra adecuada?) que revelan nuestra manera de relacionarnos con las imágenes. Mejor, desvelan lo que proyectamos en ellas: nuestros miedos, nuestras ilusiones, nuestros deseos. En la medida que la fotografía se codifica, se van cerrando las fisuras y todo pasa más inadvertido.

(Adaptado de El Cultural)


Selecciona la opción que te parezca correcta para responder a cada una de las preguntas sobre el texto. Sólo una de las cuatro opciones es correcta.


  1. Según el autor del texto, la fotografía del siglo XIX:

    1. Resulta todavía contemporánea.

    2. Se utilizaba de forma generalizada.

    3. Consiguió llegar al gran público.

    4. No tiene nada que ver con la fotografía actual.

  2. Para el autor del texto, algunas fotografías antiguas le parecen extrañas porque:

    1. Rompen con los usos tradicionales de representar la imagen.

    2. Estaban llenas de símbolos abstractos.

    3. Tratan temas hasta el momento inéditos.

    4. Establecen vínculos misteriosos con la imagen tradicional.

  3. El autor del texto opina que la fotografía:

    1. Era mucho más personal en el siglo XIX.

    2. No ha perdido creatividad en su evolución.

    3. Se ha desarrollado de forma paralela a la escritura.

    4. Es expresión clara y sencilla de la realidad.


COMPRAR POR AMOR AL ARTE.

Cuando frente a un cuadro sienta que su color, textura, composición, trazos o el mensaje que entraña le atrae poderosamente y hacen que se pierda en su contemplación, no lo dude: se ha producido el flechazo. El deseo de la posesión de la obra de arte embriaga todos los sentidos. Da lo mismo si es figurativo o abstracto, una antigüedad o la última vanguardia. La necesidad de arte es el comienzo, el germen de un pequeño coleccionista. El siguiente paso es comprar. Y comienza el vértigo: “¿Me estaré equivocando? ¿Se revalorizará la obra? ¿Quién puede brindarme consejo?”

Para iniciarse en el mundo del arte, primero hay que asistir con frecuencia a museos y exposiciones, consultar libros y galerías y visitar las ferias más importantes del sector. Entre las citas internacionales de arte más destacadas se encuentran Arco en Madrid, FIAC en París y la Bienal de Venecia.

La segunda regla es no dejarse influir por amigos o por terceros. Al fin y al cabo, la obra artística le acompañará toda la vida y debe satisfacer su gusto personal. Por último, conviene acudir al ojo crítico y la experiencia de los profesionales; los galeristas serán, en esta labor, útil referencia. En muchos casos, su instinto juega un papel esencial. Eso sí, acudir a una galería no significa tener que adquirir una obra de arte obligatoriamente. Al público se le asesora cuando lo requiere, respetando el contacto íntimo y solitario con la obra. En muchas ciudades españolas, las galerías de arte suelen concentrarse alrededor de zonas concretas. Un breve recorrido mensual por ellas servirá para mantenerse al día.

La intuición del coleccionista es, siempre, fundamental: suele ser más gratificante crear un conjunto de piezas personal, que de obras de artistas muy conocidos, pero sin criterio alguno. Ahora bien, una vez localizada la pieza que le interesa, es conveniente repasar el currículo del artista y ver, por ejemplo, si ha estado en ferias y exposiciones internacionales, y qué premios tiene. Un concepto muy utilizado en el arte es el de artista emergente: aquél que, a pesar de su corta trayectoria, despunta porque ha ganado ya algún galardón o beca y participa en exposiciones internacionales. Una forma de averiguar la posible revalorización de un artista es acudir periódicamente a la galería que le representa: normalmente, las salas trabajan siempre con los mismos, y exponen sus piezas aproximadamente cada dos años, lo que permite comprobar su evolución.

La gente muestra mucho reparo a la hora de adquirir arte. Sin embargo son capaces de comprar una alfombra o un mueble por una cantidad similar o mayor a la de una obra de arte, que es única. El arte no tiene por qué ser un lujo, De hecho, existen productos para todos los bolsillos, sin perjuicio de la calidad, y en muchas galerías proporcionan fórmulas como la compra a plazos, incluso en el caso de pequeñas cantidades. Los precios varían mucho si son lienzos o esculturas, también por su tamaño y, por supuesto, una pista fundamental en este bailes de precios es que el valor aumenta si se trata de artistas ya consagrados. Para iniciar una buena colección, una buena opción es adquirir obra gráfica: grabados, litografías, serigrafías... tienen varias ventajas. Por su naturaleza existen 40 ó 50 copias de cada pieza, los precios son más asequibles y se puede acceder a la obra de un artista de prestigio. Se guarda con más facilidad cuando ya no hay sitio en las paredes y además, permite algo tan sensual como tocar la obra y disfrutarla directamente sin necesidad de enmarcarla. La gente joven está cada vez más interesada en comprar arte de calidad y, siempre que la pintura y escultura de un artista se revaloriza, también lo hace su obra gráfica.

Una alternativa a la adquisición en galerías son las subastas; aquí al aliciente del placer estético se suma la excitación de la puja. Conviene, eso sí, visitar primero la sala de exposición para ver las piezas que se van a ofertar, informarse sobre su valor real y no volverse loco por el golpe del martillo. En la actualidad, sólo dos casa de subastas controlan aproximadamente el 95% del mercado mundial de este tipo. En España, las firmas de subastas empezaron a instalarse hace unos 30 años aunque no ha sido hasta hace unos años que han empezado a cobrar auge. A ellas se han unido en los últimos tiempos las páginas electrónicas de pujas en la red. En ellas, las obras no se tocan físicamente, sólo se ven en la pantalla. Pero sus ofertas están abiertas las 24 horas del día y para participar en la subasta no hace falta desplazarse. El afán de posesión sigue siendo el mismo.

(adaptado de Revista bancaria)




  1. Según el texto, la adquisición de obras de arte debe realizarse:

    1. Contrastando la trayectoria del artista.

    2. Con las indicaciones de otros coleccionistas expertos.

    3. Bajo un criterio de coherencia temática.

    4. Teniendo en cuenta el precio.




  1. En el texto se afirma que una colección de obras de arte:

    1. Está al alcance de la mayoría de la población.

    2. Es una inversión que siempre se revaloriza.

    3. Combina obras de artistas consolidados y artistas noveles.

    4. Es una inversión que resulta extremadamente cara.




  1. Según el texto, en las subastas de arte:

    1. Hay que estar atento a los que compiten en tal subasta.

    2. Es posible adquirir obras por debajo de su valor real.

    3. Conviene supervisar previamente las obras.

    4. Se efectúan casi toda la totalidad de las ventas de obras artísticas.



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