Estructura factorial del modelo de personalidad de cattell en una muestra colombiana y su relación con el modelo de cinco factores 1



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Modelo de personalidad de Catell y modelo de cinco factores

ESTRUCTURA FACTORIAL DEL MODELO DE PERSONALIDAD DE CATTELL EN UNA MUESTRA COLOMBIANA Y SU RELACIÓN CON EL MODELO DE CINCO FACTORES 1


Guillermo Augusto García-Méndez *
Fundación Universitaria Konrad Lorenz, Colombia

Resumen

El estudio de la personalidad ha ocupado un lugar preponderante en la investigación en psicología durante el último siglo. Diferentes teorías han intentado describirla y explicarla desde diferentes enfoques conceptuales y metodológicos. Mediante análisis factoriales R. B. Cattell ofrece su modelo de 16 factores de personalidad. El presente estudio analiza la estructura factorial del modelo de Cattell en una muestra colombiana, utilizando el cuestionario 16PF. Los resultados se comparan a la luz de los planteamientos de Cattell y de otros enfoques teóricos de la personalidad, entre ellos el modelo de cinco factores de Costa y McCrae. Los resultados replican una estructura de cinco factores comparable con los modelos de la personalidad más importantes.



Palabras clave: personalidad, análisis factorial, rasgo, Cattell, 16PF, cinco grandes, modelo PEN

Abstract

Over the last century, the study of personality has had a preponderant place in psychological investigation. Many theories have tried both to describe and explain personality from different conceptual and methodological approaches. By means of factor analysis R. B. Cattell offers a 16 factors personality model. This study examined Cattell’s model factor structure in a Colombian sample using the 16PF questionnaire. The results are compared with Cattell’s expositions and with other theoretical approaches to personality, including Costa and McCrae's five-factor model. Results showed a five-factor structure similar with some important personality models.



Key words: personality, factor analysis, trait, Cattell, 16PF, big five, PEN model

Introducción


El estudio de la personalidad se ha convertido hoy en una de las áreas de mayor investigación en psicología. Durante el siglo XX se ha postulado un gran número de teorías que han pretendido explicarla, describirla y medirla desde diferentes enfoques conceptuales y metodológicos. Muchas de las teorías clásicas de la personalidad han sido rebatidas y replanteadas, sin llegar aún a un modelo único que sea capaz de delimitarla de una manera satisfactoria. Se han buscado sus unidades básicas de medición y se han desarrollado instrumentos que permitan su descripción. Cada autor ha visto de una manera particular el estudio de la personalidad, por ello, se encuentran distintas concepciones acerca de su estructura, desarrollo y métodos de medición. Por ejemplo, se han elaborado modelos con fuertes bases biológicas, así como modelos basados principalmente en análisis del lenguaje. En tales investigaciones es frecuente la utilización de técnicas factoriales para la identificación de las dimensiones que estructuran la personalidad. La primera aproximación a la clasificación individual basada en características comportamentales se remonta a la Grecia Clásica. Hipócrates (460-355 a.C.) postula la teoría humoral, centrada en la clasificación tipológica de los individuos, según su constitución y la predominancia de alguno de los elementos constitutivos del cuerpo (sangre, bilis negra, bilis amarilla, flema); este sistema de cuatro tipos temperamentales (sanguíneo, melancólico, colérico y flemático) permanece vigente en las disciplinas médicas y en la filosofía hasta bien entrado el siglo XIX (Pueyo, 1997; Colom, 1998). En el siglo XVIII, E. Kant (1724-1804) clasifica estos tipos humorales en dos dimensiones, una de emocionalidad y otra de actividad. Esta clasificación sirve de base para que W. Wundt (1832-1920), ya en el siglo XIX, hable de la fuerza emotiva (facilidad de mantener un estado afectivo estable) y el cambio de actividad (facilidad de permanecer un largo periodo de tiempo en una misma actividad o tarea) como dos dimensiones constitutivas del temperamento humano (Pueyo, 1997; Colom, 1998).

En el siglo XX surge un marcado interés por estudiar las características comportamentales humanas y aparece un gran número de teorías de la personalidad. En el ámbito clínico aparecen las teorías somatotípicas de Kretschmer (1961), Sheldon (1960) y Heymans (citado por Pueyo, 1997), quienes suponen una relación entre configuración corporal, temperamento y psicopatología. En el campo psicoterapéutico surgen las teorías psicodinámicas propias del psicoanálisis; en primer lugar S. Freud (1922, 1977) habla de la estructura psíquica del sujeto, refiriendo a sus instancias (Ello, Yo, Súper Yo), a los sistemas dinámicos (inconsciente, preconsciente, consciente) y a las diferentes etapas del desarrollo psicosexual (oral, anal, fálica, de latencia, genital). En esta misma línea, C. Jung (1936, 1977) lega los conceptos de extraversión e introversión, como dos tipos individuales diferentes, dependientes de las maneras como el sujeto enfrenta el mundo.



El desarrollo de la psicología diferencial como disciplina científica aporta al estudio y conceptualización de la personalidad, basándose en el concepto de rasgo, como tendencia a comportarse de una manera particular ante diferentes situaciones (Allport, 1937; Eysenck, 1970b; Buss y Poley, 1979; Pueyo, 1997; Pervin, 1998; Colom, 1998). En la década de 1930’s aparece el concepto de rasgo de G. Allport (1937, 1956, 1966, 1970), y una primera definición de personalidad basada en disposiciones. Allport concibe la personalidad como una estructura jerárquica y organizada de sistemas psicofísicos que determinan la adaptación del sujeto al ambiente (Allport, 1937, 1956, 1966). Allport rechaza la utilización del análisis factorial en la investigación de la personalidad y propone un método idiogáfico para el estudio de las características comportamentales individuales. Si bien los postulados de Allport fueron criticados y rechazados desde el punto de vista metodológico, aportaron las bases conceptuales para que se desarrollaran las posteriores teorías factoriales de la personalidad basadas en rasgos. El principal aporte de Allport se resume en la concepción de utilizar el rasgo como la unidad de análisis básica de la personalidad, así como concebir una estructura jerárquica de la personalidad. Con el mismo enfoque de los rasgos, H. Eysenck (1959, 1970a, 1970b, 1994) propone su modelo PEN de la personalidad a partir de la década de 1940’s. Eysenck recopila un amplio cuerpo de teorías e investigaciones en personalidad disponibles en la época: la teoría humoral de Hipócrates y las miradas ofrecidas por Kant y Wundt, la postura somática de Kretschmer, Sheldon y Heymans, los conceptos de extraversión e introversión de Jung, las conceptualizaciones de I. Pavlov (1936) sobre el papel del sistema nervioso central (SNC) en la configuración del temperamento, y la tradición del análisis factorial impulsada por Thurstone (1965), Spearman (1955) y Guilford (1954). Buscando elementos descriptivos y explicativos de la personalidad mediante la utilización del análisis factorial, Eysenck desarrolla su modelo PEN, en el que plantea la estructura de la personalidad en tres dimensiones bipolares: Extraversión/Introversión (E), Neuroticismo (N) y Psicoticismo (P); cada una de ellas es explicada mediante un complejo esquema de funcionamiento del SNC, el sistema nervioso autónomo (SNA) y el sistema neuro-endocrino, respectivamente. La dimensión E se relaciona con la sociabilidad del individuo y la búsqueda de estimulación externa; remite a la activación y excitación de la corteza cerebral y a los niveles del sistema de arousal cortical. La dimensión N refiere a la reactividad emocional individual y a la intensidad con que se experimentan las emociones negativas; se relaciona con la labilidad de los sistemas simpático y parasimpático del SNA. Finalmente, la dimensión P, de controversial delimitación y explicación, remite a comportamientos, pensamientos y afectos extraños, excéntricos y extremos; encuentra su relación fisiológica con el metabolismo de la serotonina (Eysenck, 1959, 1970a, 1970b).

Dentro de la tradición factorial/rasgos, R. B. Cattell (1968, 1969, 1972, 1977, 1985, 1995) desarrolla su modelo de 16 factores de la personalidad. Considera que la personalidad es un conjunto de rasgos que tiene carácter predictivo sobre la conducta, que es un constructo constituido por partes (los rasgos) y que es una estructura única y original para cada individuo. El objetivo primordial de Cattell (1972, 1977) es hacer una clasificación de las conductas y hallar una unidad de medida en personalidad, valiéndose del análisis factorial para encontrar sus elementos estructurales básicos. Según el autor, tales elementos son los rasgos, que representan las tendencias particulares de respuesta. Estos pueden ser de tipo físico, fisiológico, psicológico o sociológico, y son producto de la mezcla entre herencia y ambiente (Cattell, 1977). Tras la factorización de datos provenientes de diferentes fuentes (historia del individuo, DV; datos de cuestionarios, DC; y datos de test objetivos, DT) logra delimitar y definir una estructura de 16 factores o dimensiones de personalidad (tabla 1).

Este no es un número definitivo de factores, no hay certeza de la cantidad exacta de ellos y algunos de los hallados no han podido ser definidos e interpretados (Cattell, 1977; Pelechano, 1996; Pervin, 1998; Pervin y John, 1998). Estos factores se suponene independientes y bipolares. El modelo incluye factores relacionados con la sociabilidad (A, F), con emocionalidad (C, H, O, Q4), con aptitudes básicas (B, M), con responsabilidad (G, N, Q3) y con independencia al grupo (E, I, L, Q1, Q2). Estudios factoriales de segundo orden arrojaron inicialmente una estructura de cuatro grandes factores secundarios (Marth y Newman, 1994): QI (Ansiedad baja-Ansiedad alta), QII (Introversión-Extraversión), QIII (Poca-Mucha socialización controlada) y QIV (Pasividad-Independencia). El primero de ellos remite a la reactividad afectiva del individuo, el segundo a su grado de sociabilidad, el tercero a la aceptación y seguimiento de normas establecidas, y el cuarto al grado de dependencia al grupo. Los 16 factores primarios y los de segundo orden, configuran el Cuestionario de Personalidad de los 16 Factores de Cattell, 16PF (Cattell, 1985), uno de los instrumentos de evaluación psicológica más utilizados por los psicólogos en el mundo (Aiken, 1993, 1996).

Tabla 1
Factores que componen el 16PF



FACTOR

Nombre

Rasgo

A

Sizotimía - Afectotimía

Retraído - Sociable

B

Inteligencia baja - Inteligencia alta

Concreto - Abstracto

C

Poca fuerza del ego - Mucha fuerza del ego

Perturbable - Estable

E

Sumisión - Dominancia

Débil - Dominante

F

Desurgencia - Surgencia

Sobrio - Entusiasta

G

Poca fuerza del superego - Mucha fuerza del superego

Despreocupado - Escrupuloso

H

Trectia - Parmia

Inhibido - Desinhibido

I

Harria - Premsia

Insensible - Impresionable

L

Alaxia - Protención

Confiable - Suspicaz

M

Praxernia - Autia

Convencional - Imaginativo

N

Sencillez - Astucia

Sencillo - Astuto

O

Adecuación imperturbable - Tendencia a la culpabilidad

Apacible - Preocupado

Q1

Conservadurismo - Radicalismo

Conservador - Crítico

Q2

Adhesión al grupo - Autosuficiencia

Dependiente - Autosuficiente

Q3

Baja integración - Mucho control de la autoimagen

Autoconflictivo - Controlado

Q4

Poca tensión érgica - Mucha tensión érgica

Relajado - Tenso

Posteriores estudios de actualización del modelo y del instrumento de Cattell han replicado la estructura primaria de 16 factores y han extraído una estructura de segundo orden, compuesta por cinco factores (Cattell y Cattell, 1995; Vansickle y Conn, 1996). Es así como la última versión del 16PF, conocida como 16PF-5 (Russell y Karol, 1995), contempla la evaluación de cinco dimensiones secundarias de la personalidad (Extraversión, Ansiedad, Dureza, Independencia y Autocontrol). En esta versión, la dimensión “Extraversión” equivale al factor QII (Introversión-Extraversión), “Ansiedad” al factor QI (Ansiedad baja–alta), “Independencia” al factor QIV (Pasividad–Independencia), y “Autocontrol” al factor QIII (Poca–Mucha socialización controlada). La dimensión “Dureza”, no incluida en la primera versión, encuentra una descripción similar a la del factor I (Harria/Premsia) del instrumento original. Tanto la teoría de Eysenck como la de Cattell, se han convertido en fuente principal para la aparición de teorías modernas de la personalidad. Es así como el modelo metodológico-conceptual de Cattell ha dado base para estudios léxicos de la personalidad (como los modelos de cinco factores), y el de Eysenck para estudios de corte psicobiológico (como el modelo de Cloninger).

La teoría psicobiológica de la personalidad de Cloninger (1994), se propone no solo describir sino también explicar la mecánica de la personalidad, bajo el supuesto de que todo comportamiento tiene un sustrato fisiológico. El objetivo central del autor es hacer una descripción del comportamiento normal de los individuos y explicar el origen genético y ambiental del mismo. Mediante la investigación de patrones conductuales en gemelos monocigóticos y dicigóticos, y la utilización de análisis factoriales, propone la existencia de dos grandes dimensiones de la personalidad (temperamento y carácter). El temperamento, predominantemente genético, es poco afectado por el aprendizaje o el contexto cultural; está dado por la organización de sistemas psicobiológicos que regulan respuestas automáticas ante estímulos emocionales (Cloninger y cols., 1996). Esta dimensión consta de cuatro subdimensiones diferentes: Evitación al Daño (HA), Búsqueda de Novedad (NS), Dependencia al Refuerzo (RD) y Persistencia (P); éstas están relacionadas con los sistemas de afrontamiento ante la estimulación externa. La subdimensión HA está relacionada con la inhibición comportamental, NS con la activación comportamental, RD con el mantenimiento comportamental, y P, última en ser incluida en la dimensión de temperamento, se refiere también al mantenimiento comportamental, pero en ausencia de contingencias ambientales inmediatas (Cloninger, 1994; Cloninger y cols. 1994, 1996). La dimensión de carácter es explicada por aspectos de tipo ambiental, está mediada por los sistemas de aprendizaje e influenciada por la cultura y la educación. El carácter, tiene a su vez tres subdimensiones: Auto–Trascendencia (ST), Auto–Directividad (SD) y Cooperatividad (C); se encontrarían mediadas por procesos cerebrales complejos, y principalmente por sistemas corticales determinados, ante todo en lóbulos frontales. La ST hace referencia a los sentimientos y filiaciones del individuo, como las preferencias políticas o religiosas; se relaciona con el contacto del individuo con figuras abstractas, como la naturaleza o un ser superior, con la creatividad y la inspiración artística. La SD se refiere a la responsabilidad del individuo en la iniciación y organización de los pasos hacia la consecución de una meta. La C comprende la tolerancia social, la empatía, la compasión y los principios morales (Cloninger, 1994).

Otra de las teorías actuales y en ascenso se encuentra en la tradición de los modelos de cinco factores de personalidad. El modelo de Cinco Factores de McCrae y Costa (1987, 1990, 1996, 1997) es la teoría pentafactorial de la personalidad más reciente. Este modelo identifica cinco factores primarios que corresponderían a los rasgos básicos de personalidad, mediante el análisis léxico y la factorización de grandes cantidades de datos. Estas dimensiones han intentado ser halladas en diversas culturas, por lo que se han realizado numerosos estudios transculturales, que parecieran confirmar la universalidad de los cinco factores (Wiggins, 1996; McCrae y Costa, 1997; McCrae y cols., 1998; Williams y cols., 1999; Lluís, 2002; Romero y cols., 2002). Este modelo pretende no solo describir la estructura de la personalidad, sino también delimitar la naturaleza de los rasgos y sus relaciones, así como la utilidad del modelo en las áreas aplicada e investigativa. Se presume que los factores del modelo aparecen en casi cualquier sistema de evaluación de la personalidad, por lo que serían aplicables en una amplia gama de contextos, así se haya utilizado un método de clasificación diferente (Aluja y Blanch, 2002b; Lluís, 2002; Pytlik y cols., 2002).

Los factores bipolares del modelo de Costa y McCrae están nombrados con su letra inicial, que forman la palabra CREAN (Cordialidad, Responsabilidad, Extraversión, Apertura a la experiencia y Neuroticismo) con sus nombres en español. El factor Neuroticismo/Estabilidad emocional, se relaciona con el nivel de ansiedad del individuo ante determinada estimulación o tarea; está guiado a medir la ansiedad, la depresión, la intensidad del afecto y las emociones negativas, los pensamientos irracionales, los espejismos y las ilusiones. El factor de Extraversión, está relacionado con la sociabilidad, la habilidad para entablar relaciones con el grupo, presentando grandes similitudes con la escala del mismo nombre del modelo de PEN (Eysenck, 1970a). La Apertura a la experiencia se refiere al grado de atracción a la “cultura” e “intelectualidad”, sin medir ningún tipo de inteligencia o aptitud; se entrelaza con aspectos como la originalidad, la imaginación e interés en múltiples temas. La dimensión de Cordialidad/Antagonismo, se refiere a la calidez de las relaciones interpersonales, al trato que el sujeto da a los demás; este factor se delimita mejor en su polo negativo (Antagonismo), que presenta características similares a la sociopatía, a la evitación, al desapego y rechazo al grupo. El factor Responsabilidad/Negligencia, se relaciona con el grado de control de los impulsos, con la escrupulosidad y con la moral del individuo; en él se pretenden medir aspectos como el autocontrol, el respeto por sí mismo y por los demás, la planificación y la obediencia (Wiggins, 1996; McCrae y Costa, 1997; Schultz, 2002).

Estas teorías buscan describir y de alguna manera explicar la dinámica de la personalidad. Los modelos de Eysenck y de Cloninger se basan en el componente biológico para su estudio y teorización, mientras que las de Cattell y Costa y McCrae se centran en el análisis léxico de los rasgos para su medición y comprensión. Las recientes teorías en personalidad buscan hacer una descripción y explicación muy completa del comportamiento humano, llegando incluso a plantear la universalidad de los rasgos y relaciones planteadas. Los actuales estudios transculturalres de la personalidad reportan soluciones pentafactoriales en la estructura de la personalidad. Del mismo modo, se habla de la consistencia temporal de los factores, y se evalúan desde la niñez hasta edades avanzadas (Romero y cols., 2002; Hooker y McAdams, 2003; Markey y cols., 2004). Sin embargo, y a pesar de existir un gran número de lineamientos teóricos en cuanto la personalidad, no se ha llegado aún a un consenso en cuanto sus entidades básicas, dinámica, dimensiones estructurales y métodos de investigación.

El presente estudio tiene como objetivo principal analizar la estructura factorial del modelo de personalidad de Cattell en una muestra colombiana. Para tal fin, se utiliza el 16PF como herramienta de recolección de datos. Mediante análisis factoriales de primero y segundo orden, se extraen estructuras factoriales para ser comparadas con los postulados originales de Cattell. Por otro lado, se comparan las soluciones factoriales extraídas, a la luz de otros modelos teóricos, como los de Eysenck, Cloninger, y McCrae y Costa.


Método

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