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Consideraciones sobre los estudios de cultura juvenil 

Para comprender la espiritualidad de nuestros jóvenes, es menester contextualizarla dentro de la cultura juvenil contemporánea.

Los estudios que hemos podido consultar hablan de la cultura juvenil ubicándola predominantemente, como una cultura de la postmodernidad, de la “generación videns”, o generación @, generación de la globalización.

Algunos autores hablan de los jóvenes invisibles. Son los que no pertenecen a ningún grupo extravagante que llame la atención, ni a una pandilla o banda delincuencial; los que se visten y comportan “normalmente” en el hogar o en la escuela. La mayoría de las investigaciones no toca este grupo.

Tal vez, la mayoría de los jóvenes de Fe y Alegría pertenece a esta categoría.

Es indudable que los jóvenes de Fe y Alegría comparten características de estos estudios. Pero, creemos que la característica de ser “populares” hace que no estén tan influenciados por la postmodernidad como los jóvenes de clase alta.

Hemos encontrado muy pocos escritos sobre espiritualidad popular. Algunos artículos de espiritualidad de la liberación se refieren a la espiritualidad popular. Pero nos da la impresión de que se trata de lo que los autores piensan que debería ser la espiritualidad popular o de las vivencias de unas pocas comunidades eclesiales de base.  

Hemos leído varios escritos sobre cultura popular. En algunos de ellos se hace una referencia a la religión de los jóvenes en general. En pocos casos, se habla de la religiosidad de los jóvenes populares.  

Por otra parte, pertenecen a Fe y Alegría no solo los jóvenes; también son parte de nuestro movimiento los adultos, padres y madres de familia.

Un aspecto que se abordará en otro trabajo, es la espiritualidad popular de los indígenas, que tiene características propias.

Una dificultad se da también en la diferencia entre los países. No se tienen muchos datos para poder decir, por ejemplo, que la religiosidad popular de los jóvenes de Chile sea la misma que la de los jóvenes populares de Colombia o de República Dominicana.

Tampoco se tienen datos que especifiquen las diferencias entre jóvenes que viven en las ciudades y los campesinos.

Las investigaciones consultadas tratan de culturas y subculturas juveniles, de tribus urbanas, etc. Entre los jóvenes populares hay un grupo grande que no pertenece a estas tribus, o subculturas.

Otro dato de la realidad al que hay que prestarle atención es que un número pequeño, pero significativo de nuestros alumnos y padres de familia son “cristianos”.

No es fácil hablar de Espiritualidad Popular que para nosotros es diferente de la Religiosidad Popular. Los datos encontrados hablan de religiosidad popular.

Finalmente, quienes escribimos este aporte vivimos en Colombia y estamos muy influenciados por la realidad de nuestro país.



La religiosidad popular  

Los jóvenes reciben la socialización de lo religioso de sus padres o abuelos y predominantemente de sus madres o abuelas.

Encontramos en ellos una vivencia de su religiosidad en la que, cuando se ora, se habla con Dios para pedirle favores: trabajo, empleo, salud, bienestar de la familia, cambio de las personas, etc. Estas peticiones se hacen también a la Virgen y a los santos.

Pocas veces tienen una oración en la que busquen que Dios les hable  y ellos “escuchen” su palabra, y encuentren cuál es su voluntad en las circunstancias concretas de su vida.

Sus prácticas son mayoritariamente de devoción popular: novenas, culto a los santos, promesas, peregrinaciones, tener la cruz de mayo en la puerta de la casa, llevar el escapulario, rezar el rosario o los “mil jesuses”, el agua bendita, etc.

Predomina en ellos una imagen del Dios milagrero. Aprecian mucho la consecución de “milagros” en esta relación con Dios, con la Virgen o con los santos.

La relación con la iglesia se hace por medio de los sacramentos. Acuden a misa con alguna frecuencia y, sobre todo las mujeres, se preocupan porque sus hijos sean bautizados y hagan la primera comunión. A veces la misa tiene para ellos la función de alcanzar de Dios favores o de agradecerle favores recibidos. Todavía se conserva en ellos el “pagar misas” por estas intenciones. Llaman al sacerdote para la unción de los enfermos. 

Tienen mucho respeto a los obispos, sacerdotes y religiosas. Pocas personas pertenecen a comunidades de base donde se tenga el método del ver, juzgar y actuar. Algunos pertenecen a otro tipo de grupos: acólitos, movimientos juveniles, grupos de parejas.

El culto a los difuntos es algo muy importante para los sectores populares. Se ofrecen misas por los difuntos, se los visita en el cementerio el día de los difuntos. 

Permanece todavía en algunas personas la imagen de un Dios castigador que motiva a no pecar, o que explica las desgracias que le suceden a la personas.

Para algunas personas, la religiosidad es una fuente de fortaleza en la adversidad. Dios les ayuda a soportar las penas, a afrontar sus problemas. Consideran que sin la ayuda de Dios, no hubieran podido salir de situaciones extremadamente difíciles.

También Dios fundamenta sus valores. Obran bien o se apartan del mal, porque eso es lo mandado por Dios.

Pocas veces se encuentra la motivación del seguimiento de Jesús en la construcción de su reino.

Los jóvenes de los sectores populares tienen esta religiosidad popular, aunque no de una manera tan fuerte como la de sus padres o abuelos. 

Los estudios muestran que un porcentaje alto de los jóvenes posmodernos rechazan lo religioso o son indiferentes o se hacen una religiosidad a la carta, escogiendo entre diversas ofertas. Creemos que en los jóvenes populares no se da, casi nunca, un rechazo a lo religioso.   

¿Espiritualidad popular? 

¿Se pueden encontrar rasgos de espiritualidad popular en esta religiosidad?

Hay dos aspectos en que parece que sí.  

1) La fortaleza ante la adversidad y  

2) La fundamentación de sus valores éticos en lo religioso.  Aquí se advierte un rasgo de la espiritualidad: “vivir según el espíritu”.  

El impacto de la postmodernidad en la religiosidad de nuestros jóvenes 

La cultura general afecta a nuestros jóvenes: el consumismo, el individualismo, el machismo, la relación de completa libertad e irresponsabilidad en las relaciones sexuales, el consumo de drogas y alcohol, etc. La televisión refuerza estos “valores”.

Indudablemente, los jóvenes de los sectores populares están influenciados por la postmodernidad. Lo que no es tan fácil establecer es hasta qué punto. Ciertamente, este impacto es menor que en los jóvenes de clase alta. Por su situación económica, los jóvenes populares no tienen tanta facilidad para tener acceso a Internet. Pocos tienen computador en sus casas y, generalmente entran a Internet en los “cafenets” pagando por las horas de su uso. El acceso a Internet en los colegios se dedica a tareas propias de la escuela.

 

Veamos algunas características de la postmodernidad para examinar hasta qué punto afectan a nuestros jóvenes. Nos valemos aquí del artículo del P. Jesús Andrés Vela, haciéndole algunas anotaciones: La Pastoral Juvenil en un mundo global y Posmoderno. 4 



  • Crisis de los modelos de socialización

Jesús Andrés Vela, lo expresa así:

La revolución de la informática y de la microelectrónica ha transformado los procesos de socialización. Entran en crisis los cuatro procesos de socialización de occidente: 



  1. La socialización política: de un mundo de ideas a un mundo “virtual”, a un mundo “mediático”  (la imagen, cámaras…)

Nuestros jóvenes muestran poco interés por conocer la realidad del país. No ven noticieros en la televisión, ni los escuchan por radio, no leen periódicos porque no los pueden adquirir y los consultan poco en Internet, no les interesa la propaganda política, a no ser que les represente ventajas económicas el apoyar a un político.

En Colombia se dio el fenómeno de la “ola verde”: el surgimiento del apoyo inusitado a un conjunto de candidatos que se lanzó con la consigna de la honestidad y el cumplimiento de las leyes. Recibió  mucho apoyo de los jóvenes en Internet. ¿Hasta qué punto lo recibió de jóvenes de sectores populares? Los sondeos de opinión indicaban que la ola verde tenía apoyo en los sectores de clase alta y muy poco en los sectores populares. 

Sin embargo, el informe de la CEPAL sobre la juventud en Latinoamérica, señala que los jóvenes valoran positivamente la participación, pero que ésta tiene hoy otros canales y otras motivaciones.  


  1. La Iglesia institución entra en crisis de credibilidad, porque los imaginarios de verdad son otros. Son relativizadas las verdades de la física o la matemática. La física cuántica no tiene verdades absolutas. Depende del cuerpo teórico en el que uno se pare. Ahora bien, la Iglesia habla por Dios y su verdad es absoluta.

Nuestros jóvenes no muestran mucho entusiasmo por la iglesia institucional.

Pero no se puede atribuir esto predominantemente a la postmodernidad. Hay otras causas: poca formación en la familia, vacío pastoral de la iglesia en la celebración de la eucaristía y en la creación de instancias de participación para los jóvenes, etc.

En Colombia, cuando, gracias a la acción pastoral, nuestros jóvenes  se motivan por lo religioso, tienen, a veces, una dificultad para encontrar en la iglesia institucional una instancia que les permita dar continuidad a esta motivación, dado que no existen, en la mayoría de sus parroquias, liturgias atrayentes, o grupos donde puedan sentir que viven en una comunidad eclesial. 

El informe de la CEPAL dice a este propósito:

“Una segunda tendencia es que ciertas prácticas culturales tradicionales, particularmente religiosas y deportivas, son las que concentran los mayores niveles de asociatividad.” 

“Sin embargo, la participación en estas prácticas culturales se encuentra condicionada por variables socioeconómicas y de género”.

“La información para los distintos países indica que, a pesar de los procesos de secularización, existen altos niveles de asociatividad en torno de las prácticas religiosas, principalmente católicas y, en segundo término, evangélicas”. 

3. Cambia el modelo de familia: “nuclear” y se pasa a otros modelos. En A.L. 34% son hogares no parentales con la figura femenina haciendo de padre/madre. 43% viven en unión libre. (En EU 50% son solteros con apartamento propio).

Cambia, por lo tanto, el modelo de vida conyugal: La mujer es compañera del hombre en igualdad de derechos. Cambian las relaciones sociales entre la pareja. Son dos identidades que construyen futuro. La infidelidad es tanto del hombre como de la mujer. La emergencia de la mujer en lo público, cambia las relaciones sociales. 

La familia popular es bastante diferente de la familia de clase media o alta. Existe una gran descomposición. Tiene aspectos que afectan la vivencia religiosa: violencia familiar, violaciones, madresolterismo, pobreza, etc.

Por lo menos en Colombia se presentan en esta situación familiar varias situaciones problemáticas:


  • Un porcentaje alto de familias sólo tiene a la mamá como cabeza de familia. Falta la imagen masculina para la identificación de sexo.

  • En muchas familias no existe una imagen positiva del padre. ¿Cómo tener una imagen de Dios padre misericordioso, cuando sus papás o padrastros son todo lo contrario?

  • Muchas familias están compuestas por hijos de distintos padres y madres. Los padrastros no se sienten con autoridad para exigirle a sus hijastros; se dan casos de violación por parte de los padrastros, existen tensiones con la actual compañera por la actitud ante los hijos o hijastros, etc.

  • Se tiene una moral muy laxa sobre las relaciones sexuales. No le ven ningún inconveniente ético, ni religioso en tenerlas.

  • Algunas jóvenes consideran un valor el quedar embarazadas.

  • Los jóvenes que las embarazan no asumen la responsabilidad de los hijos. Pasan esta responsabilidad a la madre adolescente y a sus padres o madres.

  • El gran interrogante para la pastoral es: ¿hasta qué punto nuestra evangelización es capaz de transformar estas situaciones negativas?

4. Cambia el lugar de la Escuela. La microelectrónica produce nuevos lenguajes: el lenguaje digital binario. Surgen nuevas instituciones de relaciones de socialización como los MCS. Surge una crisis en la Escuela, fundada en los códigos escritos, e incapaz de dialogar con el lenguaje de la nueva cultura.

Surge un nuevo lenguaje: frente al oral-escrito, el icónico-digital-codificado. El lenguaje audio-visual. Por eso, muchos adultos son analfabetos frente al mundo juvenil. Y desde ese mundo, los juzgan.

Predomina el “pragmatismo”, sin tener en cuenta a dónde conduce. Como dijo Einstein: “Sabemos los medios, pero no conocemos los fines”. Cambia la idea de tiempo y espacio. La edad moderna está  fundamentada sobre el tiempo y el espacio. En el tiempo y en el espacio se da el mundo real. La edad posmoderna está  fundamentada en lo “virtual”, donde tiempo y espacio no coinciden.”  (Se han suprimido algunas frases del texto original)”.

Algunas de estas características se dan también en los jóvenes populares.



  • El pensamiento Light

Varios estudios indican que el joven postmoderno tiene un pensamiento Light. Nuestros alumnos tienen dificultades serias para el aprendizaje, no solo por ser postmodernos, sino por las circunstancias en que viven: poca educación de los padres de familia, poco contacto con personas educadas, dificultades de estudiar en sus casas, etc.

La reacción de la pastoral ha sido de utilizar una didáctica que se acomode a este pensamiento: películas, dinámicas de grupo, presentaciones en Power Point.

Toda la reflexión seria, que implique un esfuerzo de comprensión y raciocinio intelectual es rechazada como aburrida. A veces no se tiene en cuenta el mensaje que se esconde detrás de las presentaciones o películas que se bajan de Internet. Interesa que sean atractivas. Muchas de estas presentaciones se mueven dentro de los valores de la superación personal o del sentimiento religioso.

Surge un interrogante serio sobre este punto para la educación. Si nuestros alumnos no pueden tener un pensamiento heavy, ¿cómo podrán ser competentes en el aprendizaje universitario que necesita ingenieros, maestros, sociólogos, biólogos, arquitectos, que tengan un pensamiento heavy?

La espiritualidad se mueve en el campo del sentimiento, pero también en el intelectual. Una espiritualidad seria necesita un fundamento profundo y bien cimentado. El análisis de la realidad que precede el juzgar, exige un estudio serio de la misma. Si nuestros jóvenes no lo tienen, difícilmente podrán discernir sus estados interiores, para actuar sobre esa realidad. Fácilmente su espiritualidad derivará hacia los subjetivo y lo emocional y perderá la capacidad de una fundamentación para ver la voluntad de Dios en la transformación de la sociedad.


  • Fin de los grandes relatos, vivir el presente, subjetivismo, hedonismo 

El joven de hoy vive el presente. No se entusiasma por los grandes relatos que tienen un pasado un presente y un futuro. El gran relato de la historia de la salvación entra dentro de esta categoría. 

Cuando Jesús Andrés Vela examina este aspecto, formula, el desafío que supone para nuestra pastoral, de esta manera.

Y el primero de esos retos tiene que ver precisamente con la perspectiva de temporalidad de la experiencia religiosa. La experiencia cristiana está configurada por las tres dimensiones del tiempo: por un pasado que es preciso "evocar y recordar", por un presente que hay que "actualizar" y por un futuro que hay que "anticipar y preanunciar". ¿Cómo van a ser capaces, entonces, de vivirla quienes dicen quedarse a gusto sólo con el presente y se desentienden del pasado y del futuro?” 


  • La socialización de la calle, la banda, la pandilla

Dado que la mayoría de nuestros jóvenes no tiene un sitio de vivienda que se pueda caracterizar como un “hogar” (espacio de recreación, de descanso, de compartir), la calle se convierte para ellos. en un espacio donde se transcurre mucho tiempo.

Muchos de nuestros egresados no tienen ni trabajo, ni estudios superiores. La calle es para ellos el sitio de encuentro.

La calle ofrece los riesgos de la drogadicción, el alcoholismo, la pertenencia a bandas o pandillas.

Evidentemente, estos aspectos inciden en la religiosidad. “¿Qué proyecto de vida puedo tener, si no puedo estudiar ni trabajar?”, le comentaba una ex alumna a una compañera que sí tenía un puesto de trabajo. 



  • Aspectos positivos de la cultura postmoderna en los jóvenes

En relación con la religiosidad, la cultura postmoderna aporta muchos aspectos positivos. Enumeremos algunos:

  • Privilegian la experiencia religiosa directa. Son muy receptivos de las actividades pastorales que se mueven dentro de esta dimensión.

  • Tienen una apertura a las dimensiones simbólicas.

  • A su manera, tienen interés por aspectos importantes en la sociedad actual: la ecología, los derechos de los jóvenes, los derechos de la mujer, etc.

  • Aunque, a veces, se manifiestan individualistas, están dispuestos a colaborar y participar en tareas grupales.

  • Son entusiastas, espontáneos, abiertos.

  • Si encuentran confianza, cuentan fácilmente sus intimidades.

  • A veces adoptan una actitud conformista, pero, si se los escucha, se percibe en ellos un deseo de superación.

  • Son críticos. No aceptan la incoherencia. Perciben y se quejan del doble discurso.

  • Se preocupan por encontrar el sentido de sus vidas.

 Capítulo III – La encuesta sobre espiritualidad (religiosidad) en Fe y Alegría 
 

Los datos sobre la Espiritualidad Popular los hemos obtenido:



  1. De una encuesta (Cfr. Anexo I, para ver la encuesta), realizada a algunos colegios de Fe y Alegría, en

6 Regionales,

28 Colegios,

6 cursos (6º a 11ª) por Colegio,

10 Estudiantes por curso,

60 Encuestas por Colegio.

1.255 Encuestas en total.

La encuesta arroja datos tanto para conocer el estado de “religiosidad” popular del grupo, como de su “espiritualidad”. Las preguntas son sobre aspectos tan generales como: la fe en Dios, Jesucristo, la Virgen María, prácticas religiosas; por tanto, son pertinentes, incluso, para otras iglesias ó sectas cristianas.

2. Una pregunta abierta, a alumnos de Fe y Alegría, acerca de: ¿qué opino de la enseñanza religiosa escolar?

3. Preguntas abiertas a alumnos participantes en el curso taller de formación de líderes, durante los últimos cuatro años, con un promedio de 35 alumnos:

a) Papel que juega la religión en tu vida.

b) ¿Qué entiendo por espiritualidad?

4. La experiencia sacerdotal y laical de quienes hemos colaborado en este trabajo.

Análisis de las respuestas  

De los datos recolectados en la Encuesta realizada en las diversas regionales, en números globales, se puede afirmar que Fe y Alegría, al menos en la población encuestada, y que respondió esta pregunta, en el interior del país, se confiesa cristiana en un 99%  (sumados católicos y protestantes); sólo católicos, constituyen el 80%; Cristianos de otras iglesias o sectas, un 19%. En la costa, los datos son distintos: Los católicos suman un 62% y los protestantes un 38%.  

Hay una franja de población que oscila en torno al 1% de estudiantes que afirman no creer en Dios. Es prácticamente unánime, la creencia en Dios y en Cristo Jesús. (No se nos ha ocurrido preguntar por el Espíritu Santo, que no se puede pensar sin El Padre –Dios- y sin Jesucristo.) Con tristeza, constatamos que la creencia en Nuestra Señora, la Virgen María, es sólo de los católicos.

La niñez y juventud, representada en la encuesta, sigue confesándose creyente.

Esta población, en su contexto amplio, podríamos denominarla como de gentes de “buena voluntad”.

 No podemos hacer extensivas estas afirmaciones al resto de América Latina- ¿Qué pasa entonces, restringiéndonos al país encuestado, con el fenómeno tan extendido de la corrupción, violencia e inseguridad?…  

De ninguna manera podemos afirmar que esta población refleje o exprese, en su cotidianidad, los valores cristianos. El fenómeno de la violencia, la corrupción, el robo, el narcotráfico, la intolerancia, superficialidad, consumismo, individualismo, hedonismo, por citar algunos comportamientos de nuestra población, están diciendo que se confiesan, pero no se practican, las creencias cristianas.

Hemos trasmitido, tradicionalmente, un cristianismo dicotómico, en que las “creencias” se restringen a prácticas sacramentales (bautismo, misas, celebraciones del año litúrgico), exhortando a obras de misericordia, hasta que se ha plasmado en la sociedad una forma de vivir el cristianismo, fuertemente introyectado5 en la sociedad, que separa estas prácticas (Religiosidad Popular) de la vida cotidiana. Esta modalidad de cristianismo se convirtió en cultura que ha durado por décadas.  

Llevamos ya 500 años de la llegada del cristianismo a América Latina y hemos interiorizado (“introyectado”) un cristianismo dicotómico. Es el que, ahora, reflejan los jóvenes de nuestro subcontinente latinoamericano.

El entendimiento y el afecto no se integran con los comportamientos. Por un lado van las “creencias” y éstas inciden poco o  nada, en los comportamientos. Para poner un ejemplo extremo, se cuenta en una novela colombiana, de Fernando Vallejo, La Virgen de los sicarios, que estos jóvenes antes de irse a hacer un negocito (cometer un asesinato) se encomendaban a la Virgen para que les fuera bien.

Aquí  hay que hacer una salvedad importante: La forma de entender la fe, (la teología subyacente a las creencias populares) es muy cuestionable. De la manera como entendamos las cosas, de esa manera las afrontamos; sea para combatirlas, sea para mejorarlas.  

Cualquiera  que sea nuestra inteligencia de la fe, hay que seguir purificándola. En esa tarea, estamos llamados a acompañar a esta niñez y juventud de Fe y Alegría; lo mismo que a los grupos directivos, docentes y administrativos.



Análisis de las respuestas de los estudiantes a la última pregunta de la encuesta: 

(Cfr. Anexo II, para ver las respuestas de los estudiantes.)

¿Qué opinas de la formación religiosa en Fe y Alegría?  

De 6º a 8º grado, la impresión es muy positiva: agrado por lo vivido en pastoral, afectivamente identificados con lo que reciben; no lo sienten como carga. Subyace el respeto, deseo y convicción del encuentro con Dios.

En 9º, se les nota más reflexivos, y comienzan a encontrar deficiencias.

En 10º a 11º, sigue una percepción, unánimemente buena. Se reprochan su falta de atención. Se ve el acento cognitivo de la pastoral; se refieren a ella como: “reflexión, enseñanzas, conocimientos, creencias”; la pastoral es algo que es “dictado”. Imagen de Dios como “Ser superior”.  Énfasis en lo ético, moral. Lo religioso como “horas, horario que se dedica a esta actividad”…



Comentario global a las respuestas anteriores:

  1. Impresión sumamente positiva de Fe y Alegría como Educación Religiosa Escolar.

  2. Las respuestas son de tipo “religioso” no de “fe” y adhesión a un Padre amoroso, con quien estamos llamados a colaborar en la construcción de una sociedad justa, veraz, solidaria, en paz… No son respuesta a su iniciativa. La vida no es vista ni sentida como don recibido, en  Cristo Jesús. En este sentido, las respuestas son pobres y preocupantes; muy iluminadoras al leerlas con óptica crítica.

  1. En todos los grupos se menciona varias veces a Dios, nunca a Jesús ó Cristo, y menos, por supuesto, al Espíritu Santo. Hay una mención a María. La pastoral que aparece reflejada es una “pastoral escolar”; no una pastoral de compromiso social, encarnada en la vida; es recibida como una asignatura: muy poca, si hay alguna, alusión a grupos pastorales, campamentos misión, etc. Alguno sí alude a “comunidad de vida”. Ninguna alusión a la responsabilidad que tenemos con la sociedad…

  2. Ausente el clima de búsqueda de un cambio social, desde nuestra fe; ausente la consciencia de clase empobrecida, que quiere liberación. Es decir, nada de la fe y espiritualidad preconizada por Fe y Alegría, en sus documentos. 

  3. La impresión que nos hemos ido formando de los agentes de pastoral es muy positiva: personas deseosas de acertar en sus trabajos, con ilusión de hacer las cosas lo mejor posible, persistentes, perseverantes.
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