Español V el 11 de marzo 2013



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Protocubismo




Paul Gauguin: Autorretrato, 1893

En agosto de 1906, al volver de Gósol, retomó el Retrato de Gertrude Stein[62] trabajando de memoria (Stein se encontraba en Italia) y redujo su rostro a una especie de máscara ibérica, impasible y expresiva a la vez.[65] [62] Picasso dijo del Retrato de Gertrude Stein: «Todo el mundo piensa que ella no es en absoluto como su retrato, pero no importa, al final conseguirá parecerse a él.»[63] Bajo la influencia de la escultura ibérica y la pintura de Cézanne, que contemplaba expuesta en los salones, Picasso investigaba la forma y el volumen,[66] lo que puede apreciarse en el Autorretrato con paleta (Museo de arte de Filadelfia),[67] cuadro de un arcaísmo casi salvaje que también adelantaba las influencias acumuladas por Picasso desde 1905.[68] [64]

El Salón de Otoño de 1906 exhibió una retrospectiva de Gauguin que impresionó profundamente a Picasso y tuvo gran influencia en su trabajo; el Salón también incluía diez obras de Cézanne, que falleció por esas mismas fechas. En invierno Picasso pintó Dos mujeres desnudas (MoMA, Nueva York),[69] en las que llevó al extremo la estilización escultórica; la monumentalidad de las figuras y el uso autónomo de las luces y sombras remiten a Las grandes bañistas de Cézanne. Hacia final de año dejó de pintar, y se enfrascó en una serie de estudios y bocetos de desnudos para una composición de múltiples figuras bajo el tema del burdel, que culminaría en 1907 con la revolución que supusieron Las señoritas de Aviñón.[63]


Un burdel de la calle Avinyó


La primera reacción del entorno de Picasso ante los estudios previos de las señoritas fue en general poco favorable: sus amigos no acababan de entender este nuevo estilo. En un cuaderno de notas, Apollinaire lo describió como un «maravilloso lenguaje que ninguna literatura puede expresar, porque nuestras palabras ya han sido creadas.» Durante la primavera de 1907 Picasso conoció, a través de Apollinaire, a Georges Braque, quien tras visitar su estudio manifestó cierta agitación frente a la gran pintura.[70]

A mediados de mayo pintó Autorretrato (Národni Galerie, Praga):[71] la línea se convierte en un elemento estructural dominante, marcando las facciones y delineando incluso el resto de áreas de la imagen, casi todas llenas de color, y muy pocas de ellas modeladas. Incluso dejó zonas del lienzo sin pintar.[72] Hacia finales de mayo inició el lienzo definitivo de Las señoritas de Aviñón, y las figuras masculinas desaparecieron: una de ellas, un marinero, fue eliminada, y un estudiante situado a la izquierda fue reemplazado por una mujer desnuda sosteniendo una cortina.[70]





Escultura fang del siglo XIX, similar en estilo a las que Picasso conoció en París antes de finalizar Las señoritas de Aviñón.

Animado por André Derain, Picasso visitó en 1907 el Museo de Etnografía en el Palacio del Trocadero de París. Este fue su primer contacto con un amplio número de piezas africanas y oceánicas, que tanto Derain como Matisse coleccionaban desde hacía tiempo,[73] pero a las cuales Picasso no había prestado demasiada atención hasta ese momento. El descubrimiento del arte no-occidental dio un nuevo empuje a las Las señoritas de Aviñón, y también ejerció una considerable influencia sobre su trabajo escultórico.[74] Picasso modificó entonces los rostros de algunas de las señoritas, los dos de aspecto más «cubista» de los cinco, que se asemejan a máscaras africanas, mientras los dos centrales son más afines al estilo de los frescos medievales y las primitivas esculturas ibéricas; también el rostro de la figura de la izquierda presenta un perfil que recuerda las pinturas egipcias. Sin embargo, «art négre, connais pas», era la respuesta de Picasso a una pregunta de la revista Action en 1920; este período protocubista,[75] que se sitúa entre 1907 y 1909, es conocido también como el Período Africano, Período Negro o Período Oscuro de Picasso; su estilo se vio fuertemente influenciado por la escultura africana, pero el artista pretendió siempre lo contrario.[76]

Las señoritas de Aviñón


Las señoritas de Aviñón (MoMA, Nueva York)[77] supuso un nuevo punto de partida para Picasso, que eliminó las referencias a la tradición rompiendo con el realismo, abandonando los cánones de profundidad espacial y perspectiva, así como el ideal hasta entonces existente del cuerpo femenino, al reducir la obra a un conjunto de planos angulares, sin fondo delimitado ni perspectiva espacial, en el que las formas están marcadas por líneas claro-oscuras. Los tonos ocre-rojizos son característicos de su más amable época rosa, pero la crudeza del cuadro los convierte en agresivos.

El cuadro pudo estar también influenciado por las figuras alargadas de El Greco, en particular por su Visión del Apocalipsis, que Picasso posiblemente vio ese verano en París;[70] su estructura y composición deriva de Las grandes bañistas de Cézanne; la pintura de Cézanne hace de los objetos una presencia real, con especial énfasis en los volúmenes y el peso de los mismos, sin la palpitación atmosférica propia del impresionismo. Según Fermigier, 1969, p. 69, su retrospectiva en el Salón de Otoño de 1907 determinó la evolución ulterior de Picasso. También Braque, inspirado por Cézanne, inicia una serie de paisajes que muestran su transición del fovismo a su época protocubista.[70]


Hacia el cubismo






Las grandes bañistas de Cézanne, 1906, Museo de Arte de Filadelfia: una posible influencia.

La relación con Fernande entró en crisis, y decidieron separarse a finales de verano de 1907,[78] aunque se reconciliaron a finales de noviembre. En su ausencia, Max Jacob y Apollinaire habían persuadido a Picasso de fumar opio; Picasso se movía entre las bendiciones de las visiones y el temor a entregarse a la apatía y el hastío hacia el trabajo. La paleta de Picasso se llenó de brillantes colores «africanos»: pintó Mujer desnuda (la bailarina de Aviñón)(colección privada, Lausana),[79] un epílogo a Las señoritas de Aviñón en el que los elementos basados en el arte ibérico y africano alcanzan un nuevo grado de simplificación geométrica; en el mismo estilo, La danza de los velos (desnudo con drapeado) (Museo del Hermitage, San Petersburgo),[80] iniciado en verano y que fue comprado por Gertrude Stein junto a los bocetos preparatorios del mismo;[70] también Flores sobre una mesa (MoMA, Nueva York).[81] En las subsiguientes obras, las carnaciones se vuelven ocres y marrones, y Picasso se enfrenta a la vez con muchos experimentos de ruptura en sus cuadros: el abandono de la perspectiva; la conquista del espacio, fragmentando los planos mediante tonos planos con contornos gruesos y definidos; la búsqueda del relieve, mediante exagerados contornos azules en un fondo marrón y sombreados espesos; entre ellas se cuentan La amistad (Museo del Hermitage, San Petersburgo)[82] y Desnudo con toalla (colección privada, París).[83] El estudio de Picasso se convirtió en un centro de discusiones y debate, y no sólo sobre su obra. Braque llevó sus propias obras allí, Matisse y Picasso intercambiaron cuadros: el bodegón Cántaro, bol y limón (Fundación Beyeler, Riehen, Basilea)[84] de Picasso por el Retrato de Marguerite, la hija de Matisse.[70] La relación de Picasso y Matisse iba de la competición a la burla, pasando por una intensa admiración mutua; Matisse dijo que nadie había mirado su obra como Picasso, y nadie había mirado la obra de Picasso como él.[85]


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