Escribir es una actividad mucho menos común de lo que parece. Es común que los estudiantes se quejen de que escriben "todo el día", pero -en la mayoría de los casos- lo que hacen es copiar



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Escribir es una actividad mucho menos común de lo que parece. Es común que los estudiantes se quejen de que escriben “todo el día”, pero -en la mayoría de los casos- lo que hacen es copiar. Copian apuntes, resúmenes, pasan a papel lo que escuchan del profesor. Igualmente, los adultos rara vez se enfrentan a la tarea de crear un texto propio. Salvo alguna carta de amor o saludo de Navidad, casi nadie produce textos. Sin embargo, existe la idea de que se trata de una actividad bastante sencilla.
Internet hizo posible que cualquiera ofrezca sus productos o servicios para un público casi infinito. Mucha gente invirtió en hacer una página para mostrar su oferta de forma más atractiva. Hay diseños coloridos, formas que se imponen, se mueven, bailan o suenan. Pero, con frecuencia, los mensajes fallan por un descuido sostenido de la redacción. Porque escribir no es tan fácil como parece.
Hay sitios de empresas que, si bien tienen un buen diseño y son agradables para navegar, omiten decir claramente a qué se dedica la firma. Letras escritas dos veces, tildes que no corresponden, tildes ausentes, frases largas que no tienen verbo o signos mal puestos son errores muy fáciles de encontrar en la red.
La falta de ortografía, por ejemplo, es tan común como imperdonable. Curiosamente, los lectores toleran mejor un error de sintaxis (que en verdad impide el entendimiento) que una falta. Los periodistas, por ejemplo, saben como nadie que las faltas afectan la credibilidad. Si uno lee "Vajó el decempleo", una parte de ese mensaje lastima la confianza. Y esto funciona igual para las empresas. "Tenemos el servisio mas barato de plasa", puede ser una premisa muy cierta, pero sin duda atraerá a pocos clientes.
El lenguaje se ha ido depreciando. El vocabulario y la ortografía se han ido deformando, como producto de generaciones audiovisuales que dicen prestar mayor atención al contenido que a la forma. Pero la palabra sigue siendo la principal herramienta de comunicación y, en ocasiones, la única.
"Ningún empresario se presentaría a una reunión importante con manchas de grasa en su traje, la corbata raída y restos de salsa en su camisa. Sin embargo, algunos descuidan la redacción y la ortografía en sus páginas web. Esta página es la primera imagen de cualquier empresa. Y no sólo ante clientes locales, sino ante potenciales clientes internacionales que, muchas veces, justamente, por hablar un idioma natal diferente, prestan mayor atención a cómo se escribe en otros países. La tarea de redactores y correctores web es, por lo tanto, similar a la del asesor de imagen, ya que trabaja sobre el rostro internacional del negocio", dice Nora Senosiain en un artículo de la revista digital Mundo Teletrabajo.
“Muchas personas confían ciegamente en el uso del 'Corrector de Word', pero la realidad es que los programas no razonan. Word no distingue un adjetivo de un adverbio y, por lo tanto, no siempre sabe dónde poner un tilde. (...) Es innegable que es una herramienta útil para quien sabe usarla. Pero no es infalible”, agrega.
El especialista español Daniel Cassany, autor de varios libros sobre escritura, recomienda algunos puntos para elaborar cualquier texto. Cassany distingue entre “Legibilidad Alta” y “Legibilidad Baja”, según el grado de facilidad con que se puede leer, comprender y memorizar un texto escrito.
La “Legibilidad Alta” está determinada por: las palabras cortas y básicas, las frases cortas, el lenguaje concreto, la presencia de marcadores textuales, la ubicación lógica del verbo y la variación de la tipografía, entre otras.
Por el contrario, “la Legibilidad Baja” se da en los textos que tienen palabras largas y complejas, frases largas, lenguaje abstracto, oraciones subordinadas e incisos demasiado largos o enumeraciones excesivas.
También aconseja buscar un diseño funcional y claro del documento, estructurar los párrafos y poner ejemplos.
Las que siguen son pautas que también pueden ayudar a la hora de presentar un texto:
1).- No abusar de los adjetivos.

2).- Evitar las palabras que terminan en "ando, iendo y mente", es decir los gerundios y los adverbios.

3).- Evitar el uso de oraciones subordinadas.

4).- Expresar una idea en cada oración

5).- Cada oración debería tener unas 20 palabras.

6).- Procurar que la estructura del enunciado sea: sujeto, verbo y predicado.

7).- Separar en párrafos según los temas.

8).- Evitar palabras poco familiares

9).- No inventar palabras

10)-. Evitar expresiones del tipo “como está dicho”, “de ésta”, “de éste”.

11).- Preferir siempre las palabras cortas.

12) Escribir los cargos con minúscula (presidente) y el organismo o institución con mayúscula (Presidencia).

13) Escribir con letras los números hasta el 10.

Procuramos que los textos sean:


1.- COMPLETOS: Deben tener toda la información necesaria para cumplir un propósito.


2.- CONCISOS: Deben decir lo que se deba con el menor número de palabras que sea posible.

3.- CLAROS: No puede haber lugar a malas interpretaciones.

4.- LIMPIOS: Deben crear en el lector una impresión de agrado.

En Internet hay herramientas que pueden ser de mucha ayuda a la hora de redactar. Diccionarios comunes, de sinónimos, sitios de dudas ortográficas o de estilo, y otros contenidos que tienen que ver con el idioma pueden encontrarse rápido, gratis y fácil en la red.

Estos son algunos de sitios:


El castellano

Real Academia Española

Diccionario de sinónimos

Cyber léxico comparativo

Página del idioma castellano

Glosario básico inglés-español para usuarios de Internet

Movimiento en apoyo del idioma español en Internet
Servicio especial para Espectador.com de: María Eugenia Martínez.

Ilustraciones: Oscar Scotellaro.


Artículo tomado de

http://www.espectador.com/uruguayos/venderservicios/ven2004-08-05-3.htm



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