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ESCRIBE PABLO VASERMAN
El de las pinturerías artísticas es un rubro comercial conformado por un vasto arco de productos, cuya venta se ha mantenido dinámica a pesar de la recesión y que apunta a un mercado conformado por pintores profesionales, aficionados y artesanos. A todos estos artistas no les bastaría con manejar las técnicas de su oficio a la perfección y hallar un momento de honda inspiración para llevar a cabo su trabajo, si no contaran con los materiales y las herramientas adecuados para que sea plasmado sobre los objetos seleccionados.
Para instalar una pinturería artística es necesario invertir un capital de $ 56.000; de este monto, prácticamente 90% se destina a conformar el stock, mientras que el resto es para instalar el local de unos 80 metros cuadrados ($ 4.000) y a abonar los sueldos de dos empleados ($ 1.400).
La pintura se divide en cuatro vertientes principales: óleo, acrílico, acuarela -que se trabaja únicamente sobre papel- y témpera, siendo esta última mayoritariamente utilizada en el nivel escolar. Y los tres grandes rubros que trabajan las pinturerías o librerías artísticas son los soportes, las pinturas y los pinceles. De manera que un kit básico -que siempre va a depender de quién sea el consumidor y qué uso le va a dar para componerlo- podría conformarse por ocho óleos ($ 34), cuatro pinceles ($ 6), un block de hojas para hacer bocetos ($ 2,50), un atril de madera ($ 35 a $ 400), un lavapincel ($ 2,80), una carbonilla ($ 1,50), una paleta de madera ($ 6,50) y un bastidor ($ 9).
Variedad de productos
Una serie completa de óleos profesionales, que se trabajan con un pincel de cerda china y un bastidor de tela (ver recuadro), se compone de 160 colores; en tanto que una de acrílico, para la cual se utiliza un pincel sintético y a la que se le aplica un retardador de secado, oscila entre los 40 y 120. A su vez, de los 200 pinceles que se pueden encontrar en el mercado, de cada uno hay diez números distintos; existen unas 40 esencias y 30 colorantes diferentes.
El aspecto final de cada color está determinado por las propiedades particulares del pigmento que se utilice, debido a que tienen varios orígenes: mientras que los sintéticos minerales se crearon en el siglo XIX y son producto de la química del carbón, los pigmentos sintéticos orgánicos se crearon en el siglo XX a partir de la química del petróleo (ver recuadro).
Hay que admitir que el rubro «funciona bien. A pesar de que no está exento de la crisis que vive el país. Cuando uno lee que en los supermercados se venden cada vez más las marcas de segunda y se reduce el consumo de transporte público, el hecho de que se sigan vendiendo estos artículos que no son de primera necesidad marca la pauta de que a los empresarios que se dedican a vender esta clase de artículos les va bien», asegura el representante de ventas de la fábrica Monitor, Pablo Delbono. A su entender, la buena performance reside en que «la gente lo utiliza mucho como terapia. Además, una parte de clientes encuentra en ellos una salida laboral. Porque con estos materiales termina elaborando souvenirs y adornos que finalmente vende. Hay muchos libreros de barrio que incorporaron este rubro en un negocio que ya estaba en funcionamiento y, de a poco, se fueron metiendo en el tema.
Y también muchas personas que alguna vez tomaron cursos de pintura y se entusiasmaron con la idea de instalar un negocio de esta clase a los que les va muy bien».
Rotacion baja
Sin embargo, se debe tener presente que, salvo los productos de venta masiva, los artículos para pinturería artística tienen una característica saliente que es conveniente contemplar para conformar el stock y evaluar con acierto cómo marcha el negocio: así como la cantidad de herramientas y materiales es muy grande, la rotación de ellos es muy baja. «Para establecer una pauta: mientras en Francia un exhibidor completo puede llegar a renovarse hasta nueve veces al año, en la Argentina, si rota en tres oportunidades, ya es un éxito», cuenta Víctor Rygó, propietario de la pinturería artística más antigua del país, fundada en 1896.
Una característica que, a la hora de instalar un negocio, hay que tener en cuenta, «porque se debe armar el stock pensando en que cada persona va a utilizar cada artículo específico entre una y dos veces en el año. Y también que la publicidad de los productos que se promocionan en televisión tiene mucha influencia en el público no profesional».
En ese sentido, una lista representativa de los productos más importantes que se exhiben en una pinturería artística está integrada por:

• Aceite de lino.

• Acrílico decorativo.

• Atril.


• Barniz.

• Caballete.

• Carbonilla.

• Esmerilador.

• Gomas (arábiga, guta, para moldes).

• Hoja aluminio, bronce y cobre.

• Lápices.

Lacas vitrales y accesorios

• Líquido de transferencia y enmarascante.

• Madera grabado.

• Metal líquido y en pasta.

• Paleta húmeda y repuesto hojas.

• Papel dibujo misionero.

• Papel mache.

• Pátinas a la cera y al agua.

• Pinceles y pinceletas.

• Pistoletes.

• Polvo de nácar, grafito y metalizado.

• Porcelana en frío.

• Purpurinas aluminio, bronce, cobre y peltre.

• Retardador de secado de acrílico.

• Removedor.

• Secante de cobalto.

• Sellador.

• Termolina lechosa.

• Tinta grabado.

• Tiza en polvo.

• Velas.


• Vidrio líquido y accesorios.

• Yeso parís.


Accesorios
En el campo de los accesorios se pueden encontrar diferentes variantes de acuerdo con la rama en que se encuadren. Asociados con los barnices, diluyentes y secantes se ubican:
Aguarrás vegetal: elaborado a partir de la resina extraída de los pinos, se la denomina también esencia de trementina, siendo utilizada como diluyente de los colores al óleo, a quienes les proporciona mayor movilidad y menor brillo. Además, es un producto que se utiliza para realizar la limpieza de los pinceles u otros utensilios. Se presenta en frascos de 100, 250, 500 y 1.000 centímetros cúbicos.
Diluyente ecológico: se utiliza en los mismos casos que el aguarrás vegetal, pero, a diferencia de éste, no posee olor, por lo que los expertos lo recomiendan para personas con problemas de rechazo a la trementina, en virtud de que evita reacciones alérgicas. Envasado en frascos de 100 y 250 centímetros.
Aceite clarificado: su función es la de otorgar movilidad al óleo incrementando su brillo. Es ideal para realizar transparencias y se comercializan en 100, 250, 500 y 1.000 centímetros.
Secante de cobalto: es el más usado para la preparación de medios para óleos. Debe utilizarse en muy poca proporción, ya que su uso excesivo puede provocar futuras grietas en la pintura. Los frascos contienen 100 cc.
Barniz cristal: confiere a las obras un aspecto uniforme sin alterar los colores finales, protegiéndolas contra el polvo, el humo y los agentes atmosféricos. Se aplica una vez que el óleo está seco en su totalidad por medio de capas finas y cruzadas. Dada su composición de origen totalmente vegetal, permite su remoción ante la necesidad de una restauración.
Para acrílicos
En cambio, si los accesorios estuviesen orientados a los acrílicos, se podrían encontrar:
Paleta húmeda: es un recipiente que contiene en su interior una esponja y papeles especiales que se humectan antes de colocar los acrílicos, permitiendo de este modo mantener su humedad por un período de tiempo más prolongado. Y cuenta con una tapa hermética que permite que los colores permanezcan en perfecto estado durante varios días.
Extender: es un medio retardador del secado de los colores acrílicos decorativos. Se puede utilizar de diversas formas. Sin embargo, algunas son más convenientes que otras en función de los objetivos. Por ejemplo, cuando se desea realizar zonas de luces y sombras, es conveniente pincelar con extender toda la superficie que debe pintarse, e inmediatamente después, se aplica la pintura, que se mantendrá húmeda por varios minutos. Una vez que el trabajo está seco, se puede repetir por tantas veces como sea necesario para lograr, de este modo, efectos similares a los realizados con colores al óleo.
Otra posibilidad es mezclarlos con los acrílicos decorativos en el mismo momento de aplicarlos. En este caso, la proporción debe ser mínima (no más de una quinta parte). Y también se puede agregar unas gotas de extender al agua con la cual se humectan los pinceles para facilitar su deslizamiento.
Glaseador: se agrega a los colores acrílicos para generar en ellos un efecto de transparencia demorando ligeramente su secado sin que se altere el resto de sus características. En combinación con el extender, es el medio ideal para la realización de los llamados falsos acabados -una imitación de diferentes materiales-, así como cualquier otra tarea en la que se necesite trabajar con transparencias o voladuras.
Gesso: es un producto que se utiliza para imprimir las superficies sobre las que se va a decorar o pintar: se fija la base que se desea acondicionar y luego se aplican tantas manos como sean necesarias para lograr una base lisa y suave. Es de color blanco y se le puede agregar acrílico decorativo para realizar fondo coloreados.
Sellador: se aplica sobre superficies porosas para acondicionarlas, tapando sus poros. El sellador se puede usar puro o rebajado en agua. Utilizado sobre madera o fibrofácil, se lija con papel de madera grueso para obtener una superficie sumamente suave, lo cual permite que los pinceles se deslicen con mayor facilidad. Y convenientemente desengrasado aplicado sobre metal o vidrio, favorece el anclaje de las pinturas acrílicas.
Gel medium: es ideal para lograr empastes y texturas en las obras pintadas con colores acrílicos, confiriéndoles cuerpo y transparencia sin alterar la consistencia de aquellos de mayor densidad.
Barniz acrílico: se utiliza sobre las piezas decoradas para protegerlas de agentes externos. Se presenta en tres terminaciones diferentes según el efecto que se desee lograr: mate, satinado o brillante. En piezas a decorar con diseños pintados, se puede usar después de aplicar el color de fondo y luego lijar con papel madera grueso para favorecer el deslizamiento de los pinceles.
Margen de ganancia
La mayoría de los productos se comercializa con un margen de ganancia que oscila en 50%, y para instalar una pinturería artística Delbuono recomienda «averiguar antes en los talleres de la zona qué materiales se utilizan con más frecuencia. Porque en algunos lugares el público puede estar más acostumbrado o se incline por utilizar más algunos colores que otros. Y así con todos los demás artículos, como la pátina, la cera o el agua. Por ejemplo: en la provincia de Corrientes hay mucha demanda de colores fluorescentes, mientras que en otras regiones del país son prácticamente inexistentes. En general, el caballito de batalla es el acrílico», pero también este factor es variable en función de las orientaciones del público de cada taller. «Hay localidades como San Nicolás -explica Delbuono- que utilizan muchísimo la acuarela para seda, mientras que en otros lugares no se vende nada porque las profesoras que hay no la conocen o no están familiarizadas con esa técnica.»
Precisamente, para brindar un buen servicio, la persona que está al frente de una pinturería artística debe «saber algo de estilos. Desde ya que cuando el cliente es un pintor, es el vendedor el que termina aprendiendo. Pero hay que conocer los estilos de cada uno. No es lo mismo entregarle un pincel a alguien que pinta en un estilo abstracto -para lo cual generalmente se utiliza uno ancho- a otro que pinta algo muy delicado y que, por lo tanto, necesitará un pincel fino y de punta.
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