Erich Fromm



Descargar 315,92 Kb.
Página3/5
Fecha de conversión01.08.2017
Tamaño315,92 Kb.
1   2   3   4   5

D. EL INTERÉS Y LA PARTICIPAClÓN COMO MOTIVACIONES

 

Si examinamos separadamente el aspecto técnico y el aspecto social de la situación de trabajo, vemos que muchos tipos de trabajo serían atrayentes por lo que afecta al aspecto técnico siempre que fuera satisfactorio el aspecto social; por otra parte, hay tipos de trabajo cuyo aspecto técnico puede no ser interesante por su misma naturaleza, y, sin embargo, hacerlos significativos y atrayentes el aspecto social de la situación de trabajo.



Comenzando por el examen del primer caso, vemos que hay, por ejemplo, muchos individuos a quienes les gustaría sobremanera ser maquinistas ferroviarios. Pero aunque ser maquinistas ferroviarios es una de las profesiones mejor pagadas y más respetadas entre la clase obrera, no llena, sin embargo, las ambiciones de quienes aspiran a "algo mejor". Indudablemente, muchos directores de negocios hallarían mas placer en ser maquinistas ferroviarios que en su propio trabajo, si el contexto social de su tarea fuese diferente. Veamos otro ejemplo: el de un camarero de restaurante. Este trabajo sería extraordinariamente atractivo para muchas personas, siempre que su prestigio social fuera diferente. Permite constantes relaciones interpersonales, y a las personas a quienes les gusta comer bien les agrada aconsejar a otras, servir agradablemente, etc.; Muchos individuos hallarían mucho más placer en trabajar de camareros que en sentarse en su escritorio ante cifras insignificantes, sino fuera por la poca categoría social y los pequeños ingresos de aquel trabajo. A muchos otros les gustaría también el oficio de chófer, si no fuera por sus aspectos sociales y económicos negativos.

Suele decirse que hay ciertos tipos de trabajo que nadie querría hacer a no verse obligado por la necesidad económica, y se pone como ejemplo el trabajo de minero. Pero teniendo en cuenta la diversidad de las gentes y de sus fantasías conscientes e inconscientes, parece que habría un número considerable de personas para quienes trabajar bajo tierra y extraer sus riquezas tendría gran atractivo si no fuera por las desventajas sociales y financieras de ese tipo de trabajo. Difícilmente habrá un tipo de trabajo que no atraiga a ciertos tipos de personalidades, siempre que, socialmente estuviera libre de sus aspectos negativos.

Pero aun concediendo que las consideraciones precedentes sean correctas, es indudablemente cierto que gran parte del trabajo sumamente rutinizado que requiere la industria mecanizada no puede ser por sí mismo 'fuente' de placer y de satisfacción. También aquí es importante la distinción entre el aspecto técnico y el aspecto social del trabajo. Aunque el aspecto técnico puede carecer, ciertamente, de interés, la situación total de trabajo puede ofrecer gran satisfacción.

He aquí algunos ejemplos que sirven de ilustración a este punto. Comparemos un ama de casa que cuida la vivienda y hace,la cocina, con una criada a quien se paga para hacer exactamente lo mismo. Tanto para el ama de casa como para la sirviente, el trabajo es el mismo en sus aspectos técnico, y no particularmente interesante. Sin embargo, tendrá una significación totalmente diferente para las dos y les ofrecerá satisfacciones muy distintas, siempre que pensemos en una mujer felizmente relacionada con su marido y sus hijos, y en una criada corriente, que, no siente, la menor adhesión sentimental hacia su patrono. Para la primera, el trabajo no tendrá nada de penoso, pero si lo tendrá para la última, y su única razón para hacerlo es, que necesita el dinero que se le paga por ello. La causa de esta diferencia es obvia: aunque el trabajo es el mismo en sus aspectos técnicos, la situación de trabajo es absolutamente distinta. Para el ama de casa forma parte de su relación total con el marido, y los hijos, y en este punto su trabajo tiene sentido. La sirviente, no participa en la satisfacción de este aspecto social del trabajo.

Veamos otro ejemplo: el de un indio mexicano que vende sus articulos en el mercado. El aspecto técnico del trabajo, que consiste en esperar todo el día la llegada de clientes y en responder de vez, en cuando a preguntas sobre el precio, etc., es tan tedioso y desagradable como el del trabajo de una vendedora en un almacén de "cinco y diez centavos". Hay, sin embargo, una diferencia esencial. Para el indio mexicano la situación de mercado es de intercambio, humano rico y estimulante. Responde placenteramente a sus clientes, se interesa en hablar con ellos, y se sentiría, defraudado si vendiera toda su mercancía en las primera horas, de la mañana y no tuviera más ocasión de gozar la satisfacción que brindan las relaciones humanas. Para la vendedora del almacén de "cinco y diez centavos" la situación es totalmente distinta. Aunque no tiene que sonreír tanto como una vendedora mejor pagada de un alrnacén más elegante, su enajenación respecto del cliente es exactamente la misma. No hay verdadero intercambio humano. Funciona como una pieza de la maquinaria de ventas, teme ser despedida y está ansiosa de vender todo lo más posible. La situación de trabajo, como situación social, es inhumana, vacía y privada de todo género de satisfacciones. Es cierto, desde luego, que el indio vende, sus propios productos ,o cosecha su propia ganancia, pero aun un pequeño comerciante independiente se aburrirá también si no transforma el aspecto social de la situación de trabajo en una situación humana.

Volviendo ahora a los estudios recientes en el campo de la psicologia industrial, hallamos muchas pruebas de la importancia de la distinción entre el aspecto técnico y el aspecto social de la situación de trabajo, y también del efecto vivificador y estimulante de la participación activa y responsable del trabajador en su tarea.

Uno de los ejemplos más notables de que un trabajo técnicamente monótono puede ser interesante, si la situación de trabajo en conjunto permite un interés y una participación activos, es el experimento clásico realizado por Elton Mayo (Véase Elton Mayo, The Human Problems of an Industrial Civilization.. The Macmillan Company, 2ª ed., Nueva York, 1946. También Management and the Worker, por F. J. Roethlisberger y W. J. Dickson, Harvard University Press, Cambridge, 10ª ed., 1950) en los talleres Hawthorne que tiene en Chicago la Western Electric Company. La operación escogida fue la de ensamblar bobinas de teléfono, trabajo que se considera tarea rutinaria y suele ser ejecutado por mujeres. En una habitación separada por un tabique de la gran sala de trabajo se colocó un banco corriente de ensamblar, con el equipo, apropiado y con sitio para cinco trabajadoras; en total trabajaban en aquella habitación seis operarias, cinco en el banco y otra distribuyendo piezas a las encargadas del ensamblaje. Todas las mujeres eran trabajadoras experimentadas. Dos de ellas dejaron el trabajo dentro del primer año, y ocuparon sus puestos otras dos trabajadoras de igual pericia. En conjunto, el experimento duró cinco años, y fue dividido en varios periodos en los que se hicieron determinados cambios en las condiciones de trabajo. Sin entrar en los detalles de, dichos cambios, baste decir que se adoptaron pausas de descanso en la mañana y en la tarde, que durante esas pausas se servían refrescos y que la jornada se dividía en dos partes por media hora de descanso. A través de todos esos cambios, la producción de cada trabajadora aumentó considerablemente. Hasta aquí, todo va bien; nada más natural que suponer que el aumento de los períodos de descanso y algunas cosas para hacer que las trabajadoras "se sintieran mejor" eran las causas del aumento de su eficacia. Pero un nuevo arreglo en el duodécimo período experimental frustró esa expectativa y dio resultados sorprendentes. Durante tres meses aproximadamente se, suprimieron, de acuerdo con las trabajadoras, los períodos de descanso, los refrescos especiales y otras mejoras, y el grupo volvió a las condiciones de trabajo de comienzos del experimento. Con gran sorpresa para todo el mundo, esto no tuvo por consecuencia la disminución de la producción, sino que, por el contrario, la producción diaria y semanal alcanzó un nivel más alto que en cualquier momento anterior. En el período siguiente volvieron a establecerse las antiguas concesiones, con la única excepción de que las muchachas llevaban sus alimentos y la empresa siguió dando el café para la refacción de media mañana. La producción siguió subiendo más Y no sólo la producción. Cosa no menos importante es el hecho de que el índice de enfermedades entre las trabajadoras del experimento bajó un 80 % en relación con el índice general, y que entre ellas se establecieron nuevas relaciones sociales amistosas.

¿Cómo explicar el sorprendente resultado de que "el aumento incesante pareciera ignorar los cambios experimentales de su desarrollo ascendente"?. (E. Mayo, loc. cit., p. 63) Sí no fueron las pausas de descanso, el té, la menor jornada de trabajo, ¿qué fue lo que hizo que las obreras produjeran más, gozaran de mejor salud y fueran más amigas entre sí?. La respuesta es obvia: aunque el aspecto técnico del trabaio monótono y sin interés seguía siendo el mismo, y aunque no fueron decisivas determinadas mejoras, como las pausas de descanso, el aspecto social de la situación total de trabajo había cambiado y había producido un cambio en la actitud de las trabajadoras. Se les informó del experimento y de las diversas fases del mismo, se escucharon, y con frecuencia se siguieron, su indicaciones, y - cosa quizás la más importante - sabían que participaban en un experimento importante y de gran interés no sólo para ellas, sino para los trabajadores de toda la fábrica. Aunque al principio se mostraron “tímidas e inquietas, silenciosas y quizá un tanto desconfiadas sobre las intenciones de la compañía”, después su actitud se señaló “por la confianza y la sinceridad”. El grupo tuvo la sensación de participar en el trabajo porque sabía lo que hacía y tenía una finalidad y un propósito, y podía influir por medio de sus indicaciones en el desarrollo del experimento.

Los sorprendentes resultados del experimento de Mayo revelan que la enfermedad, la fatiga y la baja producción resultante no se deben primordialmente al monótono aspecto técnico del trabajo, sino a la enajenación del trabajador respecto de la situación total de trabajo en sus aspectos sociales. Así que esa enajenación decreció en cierto grado por haber participado el trabajador en algo que tenía sentido para él y en lo cual tenía voz, toda su reacción psicológica al trabajo cambió, aunque técnicamente el tipo de trabajó seguía siendo el mismo.

El experimento de Mayo en Hawthorne fue seguido de numerosos proyectos de investigación tendientes a demostrar que el aspecto social de la situación de trabajo tiene una influencia decisiva en la actitud del trabajador, aun cuando el proceso del trabajo en su aspecto técnico siga siendo el mismo. Así, por ejemplo, Wyatt y sus asociados "...proporcionaron indicios, relativos a otras características de la situación de trabajo, que afectan a la voluntad de trabajar. Demostraron que la variación del índice de trabajo en diferentes individuos depende del grupo predominante, o sea de la atmósfera social, es decir, de una influencia colectiva que constituía un fondo intangible y determinaba la naturaleza general de las reacciones a las condiciones de trabajo (Informe reseñado en el Public Opinion Index for Industry de 1947, tomado de Motivation and Morale in lndustry, por M. S. Viteles, W. W. Norton & Company. Nueva York, l953, P- 134). Así también, en un grupo de trabajo menos numeroso, la satisfacción subjetiva y la producción son más altas que en grupos maryores, aunque en las fábricas comparadas era casi idéntica la naturaleza del proceso del trabajo, y las condiciones materiales y los recursos para el bienestar de los obreros eran muy buenos y se parecían mucho (M. S. Viteles, loc. cit., P. 138). La relación entre el tamaño y la moral del grupo fue también señalada en un estudio de Hewitt y Parfit realizando en una fábrica inglesa de tejidos. (D. Hewitt y J. Parfit sobre Working Morale an Size of Group Occupational Psychology). Aquí, el ''índice de ausencias'' no debidas a enfermedad resultó, muy significativamente, mayor entre los trabajadores de talleres grandes que entre los de talleres pequeños, en que trabajan pocos obreros (M. S. Viteles, loc. cit., p. 139). Un estudio anterior en la industria de aeroplanos, realizado durante la segunda Guerra Mundial por Mayo y Lombard (E. Mayo y G. F. F. Lombard, "Team Work and Labour Turnover in the Airctaft Industry of Southern California", Harvard Graduate School of Business, Business Rejearch Series Nº 32, 1944) condujo a resultados bastante parecidos.

G. Friedmann ha subrayado de un modo especial el aspecto social de la situación de trabajo, en cuanto opuesta al aspecto purament e técnico. Como ejemplo de la diferencia existente entre esos dos aspectos, describe el "clima psicológico" que se produce con frecuencia entre los hombres que trabajan juntos en una correa de transporte. Entre el equipo de trabajo se crean vínculos e intereses personales, y la situación de trabajo en su aspecto total es mucho menos monótona de lo que le parece al extraño que sólo toma en cuenta el aspecto técnico (G. Friedmann, loc. cit., Gallimard, París, 1950, p. 139. Véase también su Machine et Humanisme. Gallimard, París, 1946, pp. 329-30 y 390. ss).

Aunque los anteriores ejemplos de investigaciones en el campo de la psicología industrial nos revelan los resultados de un grado aún pequeño de participación activa en la estructura de la organización industrial (En la misma dirección van los experimentos sobre "ampliación de la tarea" hechos por I.B.M., cuya principal finalidad es hacer ver que el trabajador se siente más satisfecho si la extremada división del trabajo y la consiguiente falta de sentido de su trabajo se cambia por una operación que combina varias operaciones separadas hasta ahora en una sola con sentido. Además, la experiencia reseñada por Walker y Guest, que hallaron, que los trabajadores de las fábricas de automóviles preferían un método de trabajo en que por lo menos pudieran ver las piezas que habían acabado ("banca").' En un experimento hecho en una fábrica de la Harwood Manufacturing Co. los métodos democráticos y la facultad de tomar decisiones concedida a los trabajadores de un grupo experimental condujeron a un aumento de la producción del 14 % en dicho grupo. (Véase Viteles, loc. cit., pp. 164 -7) Un estudio de P. French Jr. sobre los operadores de una máquina de coser registra un aumento del 18 % a consecuencia de una mayor participación de los obreros en planear el trabajo y la adopción de decisiones. (J. R. P. French, "Field Experiments", en Experiments in Social Process, de J. G. Miller [dir.], The McGraw-Hill Book Co., Nueva York, 1950, PP- 83-8). El mismo principio se aplicó en Inglaterra durante la guerra, cuando los pilotos visitaban las fábricas para explicar a los obreros cómo se empleaban realmente sus productos en los combates) moderna, nos proporcionan nociones que son mucho más convincentes desde el punto de vista de las posibilidades de la transformación de nuestra organización industrial en relación con los informes sobre el movimiento comunitario, uno de los movimientos más significativos e interesantes que hoy tienen lugar en Europa.

Hay alrededor de unas cien Comunidades de Trabajo en Europa, principalmente en Francia, pero también en Bélgica, Suiza y Holanda. Unas son industriales y otras agrarias. Difieren entre sí en diversos aspectos; no obstante, los principios básicos son suficientemente análogos para que la descripción proporcione una imagen suficiente de los rasgos esenciales de todas. (Sigo aquí una descripción de las Coniunidaded de Trabajo, hecha por Claire Huchet Bishop en All Things Common, Harper and Brothers, Nueva York, 1950. Considero este penetrante y meditado libro corno uno de los más ilustrativos que tratan de los problemas psicológicos de la organización industrial y de las posibilidades para el futuro).

Boimondau es una fábrica de cajas de relojes. En realidad, es una de, las siete mayores fábricas de esa clase que hay en Francia. Fue fundada por Marcel Barbu. Tuvo éste que trabajar mucho a fin de ahorrar lo suficiente para, tener una fábrica de su propiedad, donde estableció un consejo de fábrica, y una tarifa de salarios aprobada por todos y que incluía la participación en las ganancias. Pero no era ese paternalismo ilustrado lo que Barbu deseaba. Después de la derrota de Francia en 1940, Barbu se propuso iniciar , de verdad la liberación, en que pensaba. Como no encontraba mecánicos en Valence, salió a la calle y habló con un barbero, con un salchichero, con un camarero, ninguno de los cuales era, prácticamente, un trabajador industrial especializado. "Los hombres tenían todos menos de treinta años. Se ofreció a enseñarles a hacer cajas de reloj, siempre que estuvieran de acuerdo en buscar con él una organización en que 'fuera abolida la diferencia entre patrono y obrero'. El caso era buscarla. ...El primer descubrimiento que hizo época fue que cada obrero tenía libertad para reclamar a los demás... Desde el primer momento, esta libertad completa de palabra entre ellos y con su patrono creó una alegre atmósfera de confianza.

"Pero no tardó en evidenciarse que 'el reclamarse libremente' producía discusiones y pérdida de tiempo para el trabajo, y así acordaron unánimemente dedicar un rato cada semana a una reunión informal, para allanar las diferencias y los conflictos.

"Pero como no se encaminaban precisamente a encontrar una organización económica mejor, sino un modo nuevo de vivir juntos las discusiones estaban llamadas a llevar al descubrimiento de actitudes básicas. 'Muy pronto -dice Barbu- vimos la necesidad de encontrar una base común, o lo que llamamos desde entonces nuestra ética común'.

"Sin una base ética común, no había modo de trabajar juntos ni, por lo tanto, posibilidad de hacer nada. Encontrar una base ética común no era fácil, porque las dos docenas de trabajadores entonces empleados eran muy diferentes entre sí: católicos, protestantes, materialistas, humanistas, ateos, comunistas. Examinaron todos sus propias éticas individuales, es decir, no la que se les había enseñado de memoria o la convencionalmente aceptada, sino la que, por sus propias experiencias e ideas, juzgaron necesaria.

"Descubrieron que sus éticas individuales tenían ciertos puntos comunes. Tomaron esos puntos y los convirtieron en el mínimun común sobre el que estaban de acuerdo unánimemente. No era una declaración teórica y vaga. En su prefacio declararon:

"No hay peligro de que nuestro mínimum ético común sea una convención arbitraria, porque, para establecer sus puntos, nos basamos en las experiencias de la vida. Todos nuestros principios morales han sido practicados en la vida real, en la vida diaria, en la vida de todos.

"Lo que habían redescubierto por sí mismos y paso a paso era la ética natural, el Decálogo, que expresaron a su manera en los siguientes términos:

·      Amarás a tu prójimo.

·      No mataras.

·      No tomarás los bienes de tu prójimo.

·      No mentiras.

·      Cumplirás, tus promesas.

·      Te ganarás el pan con el sudor de tu frente.

·      Respetarás a tu prójimo, a su persona, su libertad.

·      Te respetaras a ti mismo.

·      Lucharás ante todo contra ti mismo, contra todos los vicios que degradan al hombre, contra todas las pasiones que lo esclavizan y son nocivas para la vida social: orgullo, avaricia, codicia, glotonería, ira, pereza.

·      Mantendrás que hay bienes que valen más que la vida misma: la libertad, la dignidad humana, la verdad, la justicia.

"Los hombres se comprometieron a hacer cuanto pudieran por practicar su mínimum ético común en su vida diaria. Se comprómetieron, a hacerlo el uno con el otro. Los que tenían una ética privada, más exigente se comprometieron a vivir segun sus creencias, pero admitieron que no tenían en absoluto derecho a invadir las libertades de los demás. En realidad, todos estuvieron de acuerdo en respetar plenamente las convicciones o la falta de conviccioncs, de los otros, no en reírse nunca de ellas ni hacerlas objeto de burlas.

El segundo descubrimiento que hizo el grupo fue que todos ansiaban instruirse. Resolvieron emplear en ello el tiempo que ahorraban en la producción. En tres meses, la productividad de su trabajo creció de tal manera, que podían ahorrar nueve horas en una semana de cuarenta y ocho. ¿Qué hicieron? Emplearon esas nueve horas en instruirse, y se les pagaron como horas normales de trabajo. Primero quisieron organizar un coro, después pulir su gramática francesa, después aprender a leer estados de cuentas de negocios. Inmediatamente se organizaron nuevos cursos, dados todos en la fábrica por los mejores maestros que pudieron.encontrar y a quienes se pagaban los sueldos corrientes. Hubo cursos de ingeniería, de física, de literatura, de marxismo, de cristianismo, de baile, de canto y de básquetbol.

Su principio es: "No partimos de la fábrica, de la actividad técnica del hombre, sino del hombre mismo... En una Comunidad de Trabajo lo importante no es ganar conjuntamente, sino trabajar juntos para satisfacer una necesidad colectiva y personal." La finalidad no es aumentar la productividad, ni salarios más altos, sino un nuevo estilo de vida que "lejos de abandonar las ventajas de la Revolución Industrial, se adapta a ellas". He aquí los principios sobre los cuales están organizadas esta y otras Comunidades de Trabajo:

 

1.    Para vivir una vida humana, uno debe gozar de todo el fruto de su trabajo.



2.    Todo individuo debe poder instruirse.

3.    Todo individuo debe participar en un esfuerzo común dentro de un grupo profesional proporcionado a la capacidad del hombre (100 familias como máximum).

4.    Todo individuo ha de relacionarse activamente con el mundo en general.

 

"Al examinar estos requisitos, se advierte que equivalen a cambiar el centro del problema de la vida de hacer y adquirir cosas, a descubrir, fomentar y desarrollar, relaciones humanas, de una civilización de objetos a una civilización de personas; mejor aún, a civilización de movimientos entre personas."



En cuanto a pago, corresponde a lo que hace cada obrero, pero no sólo se tiene en cuenta el trabajo profesional, sino también "toda actividad humana que tenga valor para el grupo: un mecánico de primera clase que sabe, tocar el violín, que es jovial y tiene don de gentes, etc., tiene más valor para la comunidad que otro mecánico de la misma capacidad profesional pero de mal carácter, soltero, etc.". Por término medio, todos los trabajadores ganan del 10 % al 20 % más de lo que ganarían con los salarios sindicales, sin contar todas las ventajas especiales.

La Comunidad de Trabajo adquirió una granja de 235 acres en la que todo el mundo, incluidas las mujeres, trabaja tres períodos de diez días al año. Como todo el mundo tiene un mes de vacaciones, eso quiere decir que en la fábrica sólo trabaja 'diez meses al año'. Esto tiene por fundamento no sólo el amor del francés al campo, sino, tambié la convicción de que ningún hombre debiera divorciarse por completo del suelo.

Sumamente interesante es la solución que encontraron para combinar la centralización y la descentralización de suerte que se evite el peligro del caos y al mismo tiempo cada individuo de la comunidad sea un participante activo y responsable en la vida de la fábrica y de la comunidad. Vemos aquí cómo el mismo tipo de ideas y de observaciones que condujo a la formulación de las teorías básicas del estado democrático moderno en los siglos XVIII y XIX (división de poderes, sistemas de frenos y contrapesos, etc.), se aplicó a la organización de una empresa industrial.

''El poder supremo reside en la Asamblea General, que se reúne dos veces al año. Unicamente las decisiones tomadas por unanimidad obligan a los compañeros (miembros).

''La Asamblea General elige un jefe de Comunidad. Tiene que ser votado unánimemente. El jefe no sólo es el más calificado técnicamente, como debe serlo un director, sino que es también el hombre que sirve de ejemplo, que educa, que ama, que es desinteresado, que es servicial. Obedecer a un llamado jefe que no tuviera esas cualidades, sería cobardía'.

''El jefe tiene todo el poder ejecutivo durante tres años. Al terminar ese período, quizás vuelva a su maquina.

"El jefe tiene el derecho del veto contra la Asamblea General. Si ésta no quiere rendirse, ha de solicitarse un voto de confianza. Si no se concede la confianza por unanimidad, el jefe puede recabar de nuevo la opinión de la Asamblea General o dimitir.

''La Asamblea General elige los individuos del Consejo General, cuya misión es aconsejar al jefe de la comunidad. Sus miembros son elegidos por un año. El Consejo General se reúne cada cuatro meses por lo menos. Lo forman siete individuos, además de los jefes de los departamentos. Todas las decisiones han de tomarse por unanimidad.

''Dentro del Consejo General, la sección de directores y ocho individuos (dos de ellos mujeres), más el jefe de la comunidad, forman el Consejo Directivo que se reúne semanalmente.

"Todos los cargos responsables de la comunidad, incluidos los de directores y capataces de sección, se obtienen mediante nombramiento de 'doble confianza', es decir, que el individuo es propuesto por los trabajadores de una categoría y unánimemente aceptado por los de la otra. En general, pero no siempre, propone los candidatos la categoría superior, y la inferior los acepta o los rechaza. Esto, dicen los compañeros, evita la demagogia y el autoritarismo.

"Todos los miembros se reunen una vez a la semana en una Asamblea de Contacto, la cual, como su nombre indica, tiene por finalidad mantener a todo el mundo al corriente de lo que ocurre en la comunidad y poner en contacto a todos los individuos entre sí."

Rasgo particularmente importante de la comunidad son los Grupos de Vecinos, que se reúnen periódicamente., "Un Grupo de Vecinos es el organismo más pequeño de la comunidad. Cinco o seis familias que no viven demasiado distantes unas de otras se reúnen por la noche, despues de cenar, bajo la dirección de un jefe de Grupo de Vecinos, elegido de acuerdo con el principio antes mencionado.

"En cierto sentido, el Grupo de Vecinos es la unidad más importante de la comunidad. Es 'levadura' y 'palanca'. Debe reunirse en el hogar de una, de las familias, y no en otra arte. Allí, mientras se toma café, se discuten conjuntamente tolas las cuestiones. Se redactan minutas de las reuniones y le le envían al jefe de Comunidad, que resume todas las minutas de todos grupos a cuyas preguntas contestan después los encargados de los diferentes departamentos. De ese modo, los Grupos de Vecinos no sólo hacen preguntas, sino que manifiestan los motivos de descontento o formulan sugestiones. Es también, desde luego, en los Grupos de Vecinos, donde la gente se conoce mejor entre sí y se ayuda una a otra."

Otra característica de la comunidad es el Tribunal. lo elige la, Asamblea General y su misión es fallar en los conflictos que surgen entre dos departamentos, o entre un departamento y un individuo; si el jefe de Comunidad no puede resolverlo, lo hacen

 

los ocho miembros del Tribunal (por votación unánime, como de costumbre). No hay un cuerpo legal, y el veredicto se basa en la Constitución de la comunidad, en el mínimum ético común y en el buen sentido.



En Boimondau hay dos sectores principales: el sector social y el sector industrial. Este último tiene la siguiente estructura:

"Los hombres -un máximum de 10- forman equipos técnicos.

"Varios equipos forman una sección, un taller.

"Varias secciones forman un servicio.

"Los miembros de los equipos son responsables mancomunadamente ante la sección, y varias secciones ante el servicio." El departamento social interviene en todas las actividades no técnicas. "Todos los miembros, incluidas las mujeres, deben fomentar su desenvolvimiento espiritual, intelectual, artístico y físico. A este respecto, es instructiva la lectura de Le Lien, revista mensual de Boimondau, que contiene informaciones y comentarios sobre toda clase de cosas: partidos de fútbol (contra equipos de fuera de la comunidad), exposiciones de fotografías, visitas a exposiciones artísticas, recetas de cocina, reuniones internacionales, revistas de conciertos como los del Cuarteto Loewenguth, críticas de películas, conferencias sobre marxismo, puntuaciones de básquetbol, informes sobre los días de trabajo en la granja, reseñas de lo que los Estados Unidos pueden enseñar, trozos de Santo Tomás de Aquino sobre el dinero, revistas de libros como Pleasant Valley de Louis Bromfield y Las manos sucias de Sartre, etc. Lo impregna todo un alegre espíritu de buena voluntad. Le Lien es un retrato imparcial de gentes que han dicho sí a la vida, y ello con un máximum de consciencia.

"Hay 28 secciones, pero constantemente se crean otras nuevas:

"(Grupos mencionados en orden de su importancia numérica.)

l. Sección, espiritual:

Grupo católico.

Grupo humanista.

Grupo materialista.

Grupo protestante.

2. Sección intelectual:

Grupo, de conocimientos generales.

Grupo de instrucción cívica.

Grupo de biblioteca.

3.Sección artística:

Grupo de teatro.

Grupo de canto.

Grupo de decoración interior.

Grupo de fotografía.

4.Sección de vida comunitaria.

Grupo cooperativo.

Grupo de festas y reuniones.

Grupo de cine.

Grupo de ocios o vacaciones.

5.Sección de ayuda mutua:

Grupo de solidaridad.

Grupo de cuidado del hogar.

Grupo de encuadernación de libros.

6.Sección de familias.

Grupo de cuidado de los niños.

Grupo de educación.

Grupo de vida social.

7.Sección sanitaria:

Dos enfermeras tituladas.

Una enfermera práctica para información general.

Tres enfermeras visitadoras.

8.Sección deportiva:

Equipo de básquetbol (masculino).

Equilpo de básquetbol (femenino).

Equipo de carreras a campo traviesa.

Equipo de fútbol.

Equipo de voleibol.

Equipo de cultura física (masculino).

Equipo de cultura física (femenino).

9.Grupo de prensa.

Quizá algunas palabras de los individuos de la Comunidad den una idea del espíritu y la práctica de la Comunidad de Trabajo, mejor que cualquier definición:

"Un miembro sindical escribe:

"Fui delegado de taller en 1936, detenido en 1940 y enviado a Buchenwald. Durante veinte años conocí muchas empresas capitalistas... En la Comunidad de Trabajo la producción no es la Finalidad de la vida, sino un medio... No me atrevía a esperar resultados tan grandes y completos durante mi generación.

"Un comunista escribe:

Como miembro del Partido Comunista Francés, y para evitar malas interpretaciones, declaro que estoy enteramente satisfechio de mi trabajo y de mi vida comunitaria; mis opiniones políticas son respetadas, y se han convertido en realidad mi libertad absoluta y mi ideal de vida.

"Un materialista escribe.

"Como ateo y materialista, considero que uno de los valores humanos más hermosos es la tolerancia y el respeto a las opiniones religiosas y filosóficas. Por esa razón me siento particularmente a gusto en nuestra Comunidad de Trabajo. No sólo están intactas mi libertad de pensamiento y de expresión, sino que en la Comunidad encuentro los medios materiales y el tiempo necesario para un estudio más profundo de mis convicciones filosóficas.

"Un católico escribe:

"He estado en la Comunidad cuatro años. Pertenezco al grupo grupo católico. Como todos los cristianos, me esfuerzo en organizar una sociedad en que sean respetadas la libertad y la dignidad del ser humano. Declaro, en nombre de todo el grupo católico, que la Comunidad de Trabajo es el tipo de sociedad que puede desear un cristiano. Allí, todo el mundo es libre respetado, y todo le induce a mejorarse y a buscar la verdad. Si exteriormente esa sociedad no puede llamarse cristiana, es cristiana de hecho. Cristo nos dio la señal por la que es posible reconocerse a si mismo: y nosotros nos amamos los unos a los otros.

"Un protestante escribe:

"Nosotros, los protestantes de la Comunidad, declararnos que esta revolución de la sociedad es la solución que permite a todos los hombres hallar libremente su satisfacción del modo que han elegido, y ello sin ningún conflicto con sus compañeros materialistas o católicos... La Comunidad, formada por hombres que se aman entre sí, satisface nuestros deseos de ver a los hombres vivir en armonía y saber por qué quieren vivir.

"Un humanista escribe:

"Tenía 15 años cuando salí de la escuela, y había dejado la iglesia a los 11, después de hacer la primera comunión. Había adelantado algo en mi instrucción, pero el problema espiritual era totalmente ajeno a mi alma. Era indiferente como la inmensa mayoría, A los 22 años entré en la Comunidad. Inmediatamente encontré allí un ambiente de estudio y de trabajo como no habla visto en ninguna otra parte. Primero me sentí atraído por el lado social de la Comunidad, y sólo más tarde comprendí cuál podía ser el valor humano. Después redescubrí el lado espiritual y moral que hay en el hombre y que yo había perdido a los 11años... Pertenezco al grupo humanista, porque no veo el problema como los cristianos o los materialistas. Amo a nuestra Comunidad porque mediante ella pueden ser despertadas, satisfechas y desarrolladas todas las aspiraciones profundas que hay en cada uno de nosotros, de modo que podemos transformarnos de individuos en hombres.

Los principios de las demás Comunidades, ya sean agrícolas o industriales, se parecen a los de Boimondau. He aquí unas declaraciones del Código de los Talleres R. G. Comunidad de Trabajo que fabrica marcos para cuadros, citadas por la autora del All Tbings Common:

"Nuestra Comunidad de Trabajo no es una forna nueva de empresa ni una reforma para armonizar las relaciones entre capital y trabajo.

"Es un modo nuevo de vivir. en el que el hombre hallará su satisfacción y en el que todos los problemas se resuelven en relación con el hombre todo. Así, pues, está en oposición con la sociedad actual, donde no interesan mas que las soluciones para uno solo o para unos pocos.

"...la consecuencia de la moral burguesa y del sistema capitalista es una especialización de las actividades del hombre en tal grado, que el hombre vive en miseria moral, en miseria física, en miseria intelectual, o en miseria material.

"Muchas veces, en la clase trabajadora, los hombres, sufren esas cuatro clases de miseria a la vez, y, en esas circunstancias, es una mentira hablar de libertad, igualdad y fraternidad.

"El fin de la Comunidad de Trabajo es hacer posible el pleno desenvolvimiento del hombre.

"Los compañeros de los R. G. declaran que eso es posible sólo en una atmósfera de libertad, igualdad y fraternidad.

"Pero hay que reconocer que, con mucha frecuencia, esas tres palabras no sugieren a la mente más que la inscripción de las monedas o de las fachadas de los edificios públicos.

LIBERTAD

"Un hombre no puede ser verdaderamente libre, sino con tres

condiciones:

"Libertad económica.

"Libertad intelectual.

"Libertad moral.

"Libertad económica. El hombre tiene un derecho inalienable al trabajo. Tiene que tener derecho absoluto al fruto de su trabajo al que no puede renunciar si no es libremente.

"Esta concepción se opone a la propiedad privada de los medios colectivos de producción y a la reproducción de dinero con dinero, lo que hace posible la explotación del hombre por el hombre.

"Declaramos asimismo que por 'trabajo' debieran entenderse todas las cosas de valor que el hombre aporta a la sociedad.

"Libertad intelectual. El hombre sólo es libre si puede elegir. Puede elegir únicamente si sabe lo suficiente para comparar.

"Libertad moral. El hombre no puede ser realmente libre si es esclavo de sus pasiones. Sólo puede ser libre si tiene un ideal y una actitud filosófica, que le hacen posible tener una actividad coherente en la vida.

"No puede, con el pretexto de acelerar su liberación económica o intelectual, usar medios contrarios a la ética de la comunidad.

"Finalmente, la libertad moral no significa libertinaje. Sería fácil demostrar que la libertad moral sólo puede encontrarse en la observancia estricta de la ética del grupo libremente aceptada.

"FRATERNIDAD

"El hombre sólo puede florecer en sociedad. El egoísmo es un modo peligroso y no duradero de ayudarse a sí mismo. El hombre, no puede separar sus verdaderos intereses de los de la sociedad. Sólo puede ayudarse a sí mismo ayudando a la sociedad.

"Debe darse cuenta de que sus propias inclinaciones le hacen encontrar el mayor goce en sus relaciones con los demás.

"La solidaridad no sólo es un deber, es una satisfacción y la mejor garantía de seguridad.

"La fraternidad conduce a la tolerancia mutua y a la determinación de no separarse nunca. Esto hace posible tomar todas las decisiones por unanimidad sobre un mínimum común.

"IGUALDAD

"Condenamos a quienes declaran demagógicamente que todos los hombres son iguales. Podemos ver que no todos los hombre tienen el mismo valor.

"Para nosotros igualdad de derechos significa poner a disposición de todo el mundo los medios para que pueda desenvolverse plenamente.

"Así, pues sustituimos la jerarquía convencional o hereditaria por una jerarquía de valor personal.

Resumiendo los puntos más notables de los principios de esas comunidades, quiero mencionar los siguientes:

l. Las Comuniaades de Trabajo emplean todas las técnicas industriales modernas y evitan la tendencia a volver a la producción de tipo artesano.

2. Han ideado un sistema en el que la participación activa de todos no se opone a una dirección suficientemente centralizada; la autoridad irracional ha sido reemplazada por la autoridad racional.

3. La importancia concedida a la práctica de la vida se opone a las diferencias ideológicas. Esa importancia permite a hombres de las más diversas y contradictorias convicciones vivir juntos con hermandad y tolerancia, sin peligro de verse obligados a seguir la "opinión correcta" proclamada por la comunidad.

4. Integracíón de las actividades profesionales, sociales y culturales. Aunque el trabajo no sea atrayente técnicamente, esta lleno de sentido y de atracción en su acto social. La actividad artística y científica forma parte integral de la situación total.

5. Se ha superado la situación de enajenación, el trabajo se ha convertido en una expresión significativa de la energía humana, y la solidaridad se ha establecido sin restringir la libertad y sin el peligro de la conformidad.

Aunque muchas de las realizaciones y de los principios de las Comunidades puedan ser discutibles, parece, sin embargo, que tenemos aquí uno de los ejemplos empíricos más convincentes de vida productiva y de posibilidades que por lo general se consideran fantásticas desde el punto de vista de nuestra vida actual en el capitalismo. (Deben mencionarse los esfuerzos de A. Olivetti en Italia para crear un movimiento comunitario. Como jefe de la mayor fábrica italiana de máquinas de escribir, no sólo ha organizado su fábrica de acuerdo con los principios más inteligentes que pueden encontarse en cualquier parte, sino que ha formulado todo un sistema para la organización de la sociedad como una federación de comunidades basada en principios en parte cristianos y en parte socialistas. (Véase su L'Ordine Politico delle Communitá Roma, 1946.) Olivetti empezó también a fundar centros de comunidad en varias ciudades italianas no obstante, la principal diferencia con las comunidades mencionadas hasta ahora, en que, por una parte su fábrica no se ha transformado en Comunidad de Trabajo ni puede serlo, manifiestamente, porque Olivetti no es el único propietario, y además porque Olivetti ha formulado planes específicos para la organización de la sociedad en general, dando, en consecuencia, al cuadro específico de la estructura social y política mayor importancia de la que le concede el movimiento Comunitario.)

Las Comunidades que hemos descrito hasta ahora no son los únicos ejemplos de la posibilidad de vida comunitaria. Ya pensemos en las comunidades de Owen, o en las de los menonitas o los huteritas (Véase el artículo de C. Kratu, J. W. Fretz y R. Kreider titulado "Altruism in Mennonite Life", en Form and Techniques of Altruistic and Spiritual Growth editado por P. A. Sorokin, The Beacon Press. Boston, 1954), así como en las colonias agrícolas del Estado de Israel, todas contribuyen a hacernos conocer las posibilidades de un nuevo estilo de vida. Nos hacen ver, igualmente, que la mayor parte de esos experimentos comunitarios los realizan hombres de inteligencia muy despierta y de sentido extraordinarianiente práctico. No son, de ningún modo, los soñadores que suponen nuestros llamados realistas; por el contrario, en su mayor parte son más realistas y tienen más imaginación que nuestros formalistas directores de negocios. Ha habido, indudablemente, muchas insuficiencias en los principios y la práctica de esos experimentos, que deben reconocerse a fin de evitarlas. Es indudable también que el siglo XIX, con su fe inconmovible en los efectos saludables de la competencia industrial, fue menos propicio para el éxito de esas colonias, de lo que lo será la segunda mitad del siglo XX. Pero la actitud despectiva que implica la inutilidad y la falta de realismo de todos esos experimentos es más razonable que la primera reacción popular ante las posibilidades de viajar en ferrocarril y después en aeroplano. Es, esencialmente, un síntoma de pereza mental y de la convicción que le es inherente de que lo que no ha sido, no puede ser y no será.


1   2   3   4   5


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal