Entre el espacio y el tiempo: dos coordenadas que definen la identidad del hombre



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Recordemos que el siglo XIX fue testigo de constantes transformaciones tecnológicas y culturales que dieron paso a los grandes cambios de principios del siglo XX.43 En el caso de la música, es a partir de Tristán e Isolda, ópera preñada de futuridad, cuando la tonalidad como sistema integrador comienza a desvanecerse, a tal punto que a principios del siglo XX, alrededor de 1912, aparece una sucesión de obras seminales ordenadas de acuerdo a nuevos parámetros, todos ellos independizándose del sistema tonal tradicional:


  • En 1912, de Arnold Schoenberg escribe Pierrot Lunaire. Música que desgaja los fundamentos del sistema tonal en cuanto a que ya no existen centros de gravitación alrededor de los cuales se muevan los sonidos, como ocurre en el sistema tonal. Será ahora el intervalo44 lo que proporcione a la música un nuevo orden sonoro.




  • En 1913 Igor Stravinsky estrena en París, La consagración de la primavera, construcción musical en donde el aspecto rítmico adquiere un papel fundamental y autónomo en cuanto a método generador de elementos musicales.




  • En ese mismo año Claudio Debussy presenta, también en el Teatro de los Campos Elíseos de París, Juegos. Obra que se fundamenta en el color instrumental como materia estructural y que nos introduce dentro un sentido del tiempo no discursivo, más bien multifacético, maleable, espacial. En Juegos, la materia sonora se vuelve flexible y dinámica, en constante movimiento.

Así ritmo, color, intervalos, se liberan del antiguo sistema integrador y adquieren autonomía.

Es también durante la primera década de nuestro siglo, cuando se inicia una progresiva exploración de zonas no conocidas del sonido. Exploración que llevará al músico contemporáneo a incorporar a su lenguaje el ruido. 45 Con estas obras seminales nace el modernismo en música. Según el compositor y musicólogo George Perle, nunca en nuestra historia, se había dado un cambio tan radical:
Nothing comparable in significance of this transformation in the basic material of the language of music has occurred since the beginnings of polyphony. I would even go further and say that nothing of comparable significance for music has ever occurred, because the closing of fifths gives us a symmetrical collection of all twelve pitch classes that eliminates the special structural function of the perfect fifth itself ,which has been the basis of every real musical system that we have hitherto known.46
Es decir, el longevo paradigma musical basado en las tres consonancias básicas, comienza a ser sustituido en favor de otro nuevo.

El carácter revolucionario de esta transformación ha desorientado no solo a teóricos e historiadores de la música contemporánea sino a los mismos compositores integrantes de esta nueva tradición.47

La radical transformación del lenguaje musical está relacionada con un gran cambio de orden general: la velocidad furiosa del desarrollo tecnológico y lo forzado de los cambios que se dieron desde mediados del siglo XIX,- mucho mayor comparada al ritmo de las transformaciones en épocas anteriores de la historia del arte y la cultura-, provocan en la organización social del ser humano, un dinamismo sin precedentes que influirá en su actitud ante la vida. En relación a esto, y respecto a las artes plásticas, cito al crítico norteamericano, Guy Davenport:

La revolución artística de 1910, mirada con una distancia histórica que aún no poseemos, será considerada seguramente, de consecuencias más vastas y profundas, que las producidas por la revolución del renacimiento florentino.48


Es sobretodo este nuevo sentimiento de velocidad y mudanza, el que encuentra expresión en el arte contemporáneo y aparece por vez primera con el impresionismo. (Hauser: 1969, vol.3, 201). “Toda imagen impresionista es la expresión de un perpetuum mobile de la existencia, la representación de un equilibrio inestable, siempre amenazado, en el juego de las fuerzas contendientes” comenta Hauser.49
En efecto, el intento de captación de la mutabilidad atmosférica del paisaje por la percepción agudizada, en el nerviosismo urbano del pintor, conduce a una valoración cada vez más autónoma de los elementos plásticos (contrastes cromáticos, taquigrafía de la pincelada, dibujo abocetado, etc.), y por esta vía, a una problematización de la concepción realista de la pintura.

El afán por explorar el movimiento –esto es, el cambio en todas sus formas-, determinará los cauces por los que discurre la experimentación continua y su expresión en las artes. De hecho, el incremento técnico de la velocidad, como el bien más preciado de la modernización, unido a la exploración científica, cada vez más abreviada de las secuencias temporales y la reducción en el recorrido de las distancias espaciales, vino a provocar un fenómeno de compresión espacio/temporal en los modos de percibir y representar; proceso en el que el arte moderno será, a través de las mutaciones vanguardistas, un factor activo de primer orden.


Ejemplos emblemáticos de esta representación exaltada del movimiento son: Desnudo bajando una escalera (1912) de Marcel Duchamp; Perro con correa (1912) de Giacomo Balla o Caminante (1913) de Humberto Boccioni. Señalo, por ejemplo, la coincidencia de fechas respecto al nacimiento de una nueva música y -a continuación- comparo un dibujo de Kandinsky y otro procedente de algún hombre primevo.

Mientras el cubismo colapsa el punto de vista fijo y único del espacio perspectivístico renacentista, el nuevo uso de la sintética simbolización, para transmitir el movimiento de “ir a caballo” realizada en la estampa de Kandinsky, le conducirá hacia la abstracción que rompe con el tabú de siglos de la representación mimética.50



En ambas imágenes se revela un sentido de la velocidad y dentro de un espacio indefinido, similar:

En esta naciente o más bien re-naciente percepción del espacio, vemos que ya no hay solo un punto de vista o perspectiva, sino múltiples espacios y puntos de observación que se dan simultáneamente.



Sin embargo, además de esta simultaneidad de espacios y perspectivas de un solo objeto, emerge en la obra de varios artistas del siglo XX, una coexistencia de varios tiempos. Esto sucede por ejemplo, con Paisaje de con luna llena y cuarto de luna (1923). Acuarela del músico y pintor Paul Klee:


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