Enfrentando peligros y experimentando emociones



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Enfrentando peligros y experimentando emociones.

El esquema cultural de riesgo y peligro en pescadores de Armería, Colima, México.

Amaury Fernández Reyes

Universidad de Colima, México

Descriptores: Pescadores, esquema cultural de riesgo-peligro y miedo.

Resumen

El objetivo de este trabajo es exponer la emoción del miedo ante un Esquema Cultural denominado: de riesgo y peligro que funciona en pescadores armeritenses y que se refiere por un lado, a la precaución y el cuidado que se debe tener para pescar, y por el otro, a la valentía, las destrezas, el conocimiento, el arrojo y el orgullo que les significa ser pescadores para aprender a sobrevivir y desarrollar un sentido de supervivencia en el mar, por medio del cual pueden crear un espacio de socialización y reconocimiento que surge de las condiciones naturales y manufacturadas en que se lleva a cabo la pesca artesanal en este municipio.

El origen de este EC, denota la emoción del miedo como una emoción física pero también construida socialmente como podremos observar en el contenido del presente texto.

Se estudian las interpretaciones y significados que presenta dicha emoción.



I. Introducción

El presente trabajo trata acerca de un Esquema Cultural (EC) denominado: de riesgo y peligro, que surge de las condiciones en que se lleva a cabo la pesca tal vez similares a muchas otras partes del mundo donde trabajan pescadores y que se relaciona directamente con la emoción del miedo. Es el resultado de una investigación concluida con pescadores artesanales, que consistió en un trabajo de campo (entrevistas y observación participante) durante distintos momentos entre los meses de agosto del año 2010 y junio del 2011 en las localidades de El Paraíso, el pueblo de Cuyutlán y la ciudad de Armería, México.

La perspectiva teórica en este trabajo es interdisciplinaria y va desde la sociología de las emociones en específico del miedo con Rogelio Luna (2005; 2007) a las teorías del riesgo de Ulrich Beck (1998) y Niklas Luhmann (2010) y la construcción social del riesgo de Mary Douglas (1996) en sintonía con la Lingüística cultural de Gary B. Palmer (2000) y los Esquemas Culturales de Naomi Quinn (2005) que ayudan a ubicar emociones, ya que el riesgo, y las emociones especialmente desde la categoría básica del miedo, se presenta como una construcción sociocultural que se complementa con la propia experiencia vital.

El origen de este EC, se refiere a que la pesca es una actividad riesgosa principalmente porque el mar es peligroso. Responde al ámbito de los riesgos naturales ocasionados por amenazas medioambientales aunadas a la vulnerabilidad propiciada por la estancia en el mar; pero también por situaciones antropogénicas, como podremos observar en el contenido de la presente ponencia.

El riesgo resulta de la presencia conjunta de la amenaza con la vulnerabilidad; dentro del mar se presentan diversas amenazas (desde una tormenta hasta un tiburón) y a esto se agrega la condición básicamente indefensa en que se encuentran los pescadores al internarse en el mar, ya que por más que se protejan se hallan impotentes ante su fuerza natural; por tanto, se encuentran en permanente riesgo, es decir en situación vulnerable.

Por peligro, se entiende la amenaza, es decir el “evento físico, potencialmente perjudicial, fenómeno y/o actividad humana que puede causar la muerte o lesiones, daños materiales, interrupción de la actividad social y económica o degradación ambiental” (http://www.eird.org/esp/terminologia-esp.htm). Por tanto, el mar mismo con su oleaje, la fauna marina, las tormentas, igual que los descuidos o el exceso de confianza de los pescadores constituyen peligros.

Se parte de la idea de que el peligro y el riesgo forman parte de la vida cotidiana de los pescadores. Todo lo anterior se relacionará con emociones y especialmente desde la categoría básica del miedo, se presentará como una construcción sociocultural y de supervivencia que se complementa con la propia experiencia laboral.
II. El origen del esquema cultural de riesgo-peligro.

Los Esquemas Culturales se reconstruyen para Naomi Quinn (2005) metodológicamente , a partir de la ubicación dentro del discurso de tres unidades lingüísticas: palabras clave: las que más se repiten aunque no sean metafóricas, metáforas: (tropos) que sirven para describir una cosa como si fuera otra y razonamientos: explicaciones y reflexiones que las personas nos proporcionan sobre un tema determinado, a través de la interpretación que se obtiene por medio del análisis cultural del discurso, y funcionan como herramientas conceptuales que permiten conocer los significados y las emociones que se presentan en la pesca desde un enfoque de la construcción de la realidad. Este paradigma se enmarca dentro del estudio de la cultura interiorizada; sirve para conocer la manera en que se construyen los conocimientos, además de la forma de pensar, de motivar y en ocasiones de actuar socialmente.

Durante las entrevistas se les preguntó a 19 pescadores acerca de sus experiencias relacionadas con situaciones complejas a que se habían enfrentado en su trabajo, quienes reconocieron la existencia del riesgo en su actividad laboral.

Algunos de los peligros comunes que suelen presentarse en la práctica de la pesca son a juicio de los informantes: El generado por el mar; El causado por la presencia de tormentas y huracanes; Los asociados al desconocimiento marítimo y al no saber nadar; El antropogénico asociado a la industrialización de la región, principalmente, con la reciente construcción de una regasificadora y un gasoducto; El relacionado con la presencia de algunas especies de animales como: los cocodrilos, rayas (mantarrayas), tiburones, culebras, entre otros; y el originado por la noche.

A decir verdad, la presencia emocional del miedo en la pesca artesanal se mitiga con destrezas y valor, además de los conocimientos, lo que influye en las actitudes que los pescadores tienen hacia el mar o la laguna, ya sea de respeto o precaución por sus propias experiencias con el espacio donde trabajan, por ser un ámbito natural en ocasiones peligroso.

Al respecto la Sociología y la Antropología de las Emociones nos pueden ayudar a aclarar ciertas dudas en torno a expresiones que contienen la emoción del miedo. De acuerdo con Anna María Fernández, desde un enfoque construccionista, las emociones “son de carácter sociocultural. La conciencia de la experiencia sentida, psicológica y subjetivamente, combinan una evaluación de la situación, cambios en cuanto a las sensaciones fisiológicas, inhibición o liberación de gestos expresivos y sobre todo un cierto desarrollo cultural” (Fernández, 2011:10). En este orden de ideas dice Rogelio Luna que: “La antropología ve las experiencias emocionales como un asunto cultural desde que los individuos definen sus realidades emocionales individuales en relación con los esquemas [culturales] de la cultura local” (Luna, 2007:9).

Para ello habría que considerar la perspectiva de la sociología de las emociones ya que “parte de un proceso constructivo, mostrando que la esfera emocional está permanentemente atravesada por una enorme racionalidad que es ´activada´ no sólo por el individuo como actor social, sino por los grandes aparatos donde descansa el orden social” (Luna, 2007:9). De esta manera, dice Fernández respecto a la postura de Luna, que las emociones se ubican dentro de ciertas creencias, normas sociales además de “costumbres y tradiciones, ideologías y prácticas culturales en contextos sociales específicos. Se trata de operaciones que ordenan, seleccionan e interpretan situaciones y acontecimientos. La subjetividad individual y la realidad psicosocial se encuentran entrelazadas” (2011:11).

La emoción para la perspectiva construccionista, podría definirse como la consciencia de la experiencia sentida, psicológica, subjetiva, que típicamente y de manera simultánea combina los cuatro elementos mencionados por Fernández. Por lo que el miedo ante los riesgos y peligros que presenta la pesca artesanal es una emoción que se nutre de la experiencia del pescador, en relación con su comunidad y su contexto geográfico y social.

Desde la sociología del miedo en tanto emoción de acuerdo con Luna (2005), es más que factores genéticos e innatos y de carácter universal, como un mecanismo de supervivencia; sino también es un producto sociocultural construido, que responde a normas y patrones culturales particulares (valores y prescripciones sociales) en este caso de los pescadores armeritenses, desde el marco de la cultura emocional Gordon (1990).
2.1. EL MAR ES PELIGROSO.

Los tres tipos de peligros relacionados con este grupo metafórico Lakoff y Johnson (1980):1 fueron: a) El generado por el mar; b) El causado por la presencia de tormentas y huracanes y c) Los asociados al desconocimiento marítimo y al no saber nadar.

Respecto al peligro generado por el mar se pudo observar que los malos tiempos incluyen huracanes, ciclones o tormentas, forman parte de los peligros que se les presentan a los trabajadores del mar. El mar es muy peligroso (…) todos lo respetan (Cuyutlán – 70 años – tercer año de primaria); En temporadas de lluvias sale el pescado pero es más arriesgoso, por el clima (El Paraíso – 23 años – secundaria).

Además se incluyen las corrientes marinas que representan peligros dentro del mar, como podremos observar en los siguientes fragmentos: Te jalan por abajo, te jalan por adentro, la corriente. Porque es más fuerte la corriente por abajo, y te va jalando te va jalando y te pierde por la corriente (Cuyutlán – 50 años – sin escolaridad).

La siguiente expresión se relaciona con el tema de la muerte: te puedes enredar con la soga, una red, y amaneces, se‘oga uno, y bien muerto (El Paraíso – 47 años – sin escolaridad). La muerte es familiar para ellos, por el caso cercano de otras personas que han fallecido en el mar, al grado de que algunos asumen un vínculo simbólico entre la vida, la muerte y el mar; han llegado incluso a desear que sus cenizas sean arrojadas en él.

En cuanto al peligro asociado a la presencia de tormentas y huracanes, el mar de las costas del Pacífico mexicano, es influido por las temperaturas y los vientos que en ciertas temporadas del año presentan un aumento manifestándose en tormentas tropicales, algunas de ellas convertidas en huracanes, incluso históricamente se han registrado tsunamis en Armería.2 Situaciones que a los propios pescadores les preocupa, pero con las que han tenido que aprender a vivir: Sí está peligroso, cuando te metes en las lanchas pos sí, que te voltíes, que está el mar feo, que te agarre una tormenta adentro (El Paraíso – 22 años – bachillerato). Entonces la posibilidad de enfrentar un daño provocado de manera externa, se atribuye al entorno como efecto de fenómenos naturales, causados por tormentas tropicales que originan: marea de tormenta, mar de fondo, oleaje, viento e inundaciones y por tanto, son de tipo hidrometeorológico.

El concepto de peligro siguiendo a Luhmann (2010), se relaciona entonces con la posibilidad de tener un daño provocado de manera externa, para ser precisos, incertidumbre atribuida a la posibilidad de generarse desastres provocados por entorno natural y el medio ambiente, y no a consecuencia de las decisiones de los pescadores, “en este caso hablamos de peligro” (2010:37). Para Mary Douglas (1996) estos son riesgos naturales y Colima por su ubicación geográfica representa un espacio amenazado por diversos fenómenos naturales.3

Con relación a los peligros asociados al desconocimiento marítimo y al no saber nadar tenemos el conocimiento del medio ambiente natural, de las zonas de pesca, de los cambios climatológicos y su impacto en la localidad, de las especies locales. Todo ello forma parte del bagaje de conocimientos: “Una comunidad utiliza su acumulada experiencia compartida para determinar qué pérdidas previsibles son más probables, qué probables pérdidas serán más perjudiciales y qué daños se pueden prevenir […] y su escala de valores por la que diferentes consecuencias son consideradas graves o triviales” (Douglas, 1996:110).

La pesca requiere entonces de conocimientos particulares para su práctica: saber tarrayar,4 nadar, conocer la zona, realizar artes de pesca, e incluso tener valor para “entrar al mar” o a la laguna, ya que también la consideran en muchos casos una actividad riesgosa.

Tienes que saber conocer las olas y la marea, porque si te metes nomás así, una ola que agarres mal te puede voltear, y se quebra la lancha y te puede hasta matar (…) adentro del mar en lo seco, pega la lancha y te llega la que viene atrás más honda y te tapa de agua, y luego en la noche como van a veces así lejos, hay, este, veces que no ves ni la tierra, ves pura agua alrededor ¡ei! (Ciudad de Armería – 18 años – estudiante de carrera técnica).

También existe el riesgo en el trabajo que aumenta con la falta de conocimiento para “meterse al mar”, debido a que se requiere “conocer las olas y la marea” y saber manejar la lancha para no volcarse dentro del mar.



Cuidarse uno cuando te vas a meter al mar, que no te voltee la ola, que el motor no se apague, si el motor se apaga, tienes que bajarte rápido, poner la lancha pa´ que la ola no te la vaya a voltear, porque si te la voltea, te vas, se ‘oga uno (El Paraíso – 47 años – sin escolaridad).

Para meterse a mar abierto a pescar es necesario: entrar con tus cinco sentidos a la vez (El Paraíso – 23 años – secundaria); También digo, hay que conocer, se basan con las estrellas, o con la marea, con el viento también, porque si no, nomás te metes, te pierdes también, tienes que saber todo eso para saber meterte (Ciudad de Armería – 18 años – estudiante de carrera técnica).

El perderse en el mar es otro miedo que se localizó en los discursos de los informantes, por la falla del motor o el quedarse sin combustible dentro del mar; o chocar con la zona de rocas en la costa. Con respecto a lo anterior algunos han comenzado a utilizar el GPS (Sistema de Posicionamiento Global) pero es costoso para ellos. Aunque para Luhmann (2010), no existe una absoluta seguridad frente a los riesgos y peligros, sí podemos considerar el binomio que él denomina de riesgo-seguridad como una posibilidad de prevención (2010:41).5

Por otra parte, los tripulantes extraviados, en caso de ser localizados por personal de sanidad naval, llegan a presentar cuadros de deshidratación, desnutrición, quemaduras de cualquier grado provocadas por los rayos del sol o cualquier otro efecto del percance.6

La información acerca de las mareas y la temperatura interna del mar, es regularmente producto de un conocimiento compartido, centrado en costumbres y creencias de la comunidad de pescadores, fundamentado en prenociones e ideas aceptadas por ellos; es un pensamiento que domina ideas admitidas pero no tan cuestionadas, es el sentido común (Bauman, 1994; Geertz, 2003). A lo anterior Mary Douglas (1996) recuerda que: “De las conversaciones cotidianas, de las precauciones tomadas, de las excusas presentadas hay que extraer el criterio de riesgo que está basado en el sentido común (…) La codificación cultural de la responsabilidad es también la codificación de percibir riesgos” (Douglas, 1996:114).

En campo se pudo constatar que en reuniones informales o charlas grupales se difunde información respecto a peligros o riesgos vividos por ellos o por personas conocidas, lo que puede construir una sensibilización hacia el cuidado en la práctica laboral. Sin olvidar que también se informan a través de los medios de comunicación.

2.2. LA PESCA ES UNA ACTIVIDAD RIESGOSA.

Los tres tipos de peligros relacionados con este tema metafórico fueron: El antropogénico7 asociado a la industrialización de la región, principalmente, con la reciente construcción de la regasificadora y el gasoducto; el relacionado con la presencia de algunas especies de animales como: los cocodrilos, rayas o mantarrayas, tiburones, culebras, entre otros; y el generado por la noche.

Con relación al primero de ellos, Giddens lo denominaría riesgo manufacturado (2007:39). Con relación a los otros dos, serían de tipo externo: “El riesgo externo es el riesgo que se experimenta como viniendo del exterior, de las sujeciones de la tradición o de la naturaleza” (2007:38). Ambos tipos de riesgos se relacionan con dicho grupo metafórico.

En cuanto al peligro asociado a la reciente construcción de la regasificadora y el gasoducto, es claro que existe una rápida industrialización en la región desde hace varias décadas y de acuerdo con las voces de los informantes, un cambio climático latente; están conscientes del peligro que representa el pescar en la laguna, debido a la construcción y a la existencia de gasoductos que se han construido por gestión de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), situación sobre la que dicen no estar del todo informados acerca de los peligros que pudieran presentarse en caso de alguna catástrofe, tampoco cuentan con planes de prevención.



De la regasificadora, pos nomás de que va a pasar los tubos del gas por ahí por la laguna, es todo lo que he oído de eso. Pos de que si se llegaran a reventar, pos de que nos va a tocar, un día que andemos pescando ahí nos vaya a tocar un flamazo es todo, quién sabe, vienen flameables esos líquidos que llevan los tubos esos… (El Paraíso – 22 años de edad – bachillerato).

Están metiendo creo [que] tubos por la laguna, nos afectaría… [que] tuviera una afectación, por el riesgo que implica (…) Que haga una explosión, así como creo que es gas natural, no tiene olor, o sea, [sería] identificar cuando aiga una fuga o algo pos sí (El Paraíso – 23 años de edad – secundaria).

Razonamientos que muestran un panorama incierto y desinformado de lo que es una construcción de tal magnitud. De acuerdo con Giddens (2007), la incertidumbre se hace presente frente a la posibilidad de daños futuros provocados de manera externa, en este caso, que se le atribuye a la industria regional, por lo que hablamos de un peligro. Pero con ello no se pretende tomar una postura catastrofista, aunque sí reflexiva respecto a la realidad del riesgo que se puede generar con la industrialización; en palabras de Beck: “el proletariado de la sociedad mundial del riesgo vive bajo las chimeneas, junto a refinerías y las fábricas químicas en los centros industriales del Tercer Mundo” (1998:47).

Pareciera que es un destino que no pueden evitar los pescadores: es como una bomba y pues qué más hacemos nosotros, qué más podemos hacer nosotros, qué más puedo hacer yo, nada más que aguantarnos (El Paraíso – 40 años – cuarto año de primaria). Este punto es realmente alarmante, ya que si bien no existe una imperceptibilidad del riesgo por parte de este pescador, sí se presenta una noción vaga del riesgo que implica esta industrialización.

De esta manera el riesgo laboral de la pesca se presenta en percepciones de los participantes, algunas no dejan de ser imaginarias, pero les ayudan a advertir peligros potenciales; aunque la “ceguera del riesgo” diría Beck, está presente en este tipo de casos. Esta modernización no depara seguridades incuestionables, diría Beck: “para estos seres humanos, las complejas instalaciones de las fábricas químicas, con sus imponentes tubos y contenedores, son los símbolos del éxito. Frente a ello, queda invisible la amenaza de muerte que estas instalaciones contienen” (1998:48).

Otro significado del riesgo vinculado al mar es el posible ataque de algún animal, como rayas o mantarrayas, tiburones y cocodrilos. Aparece aquí la experiencia de miedo, que se traduce como una emoción preventiva ante algún peligro latente: de animales así como rayas y eso, el piquete te mueres… (Armería – 12 años de edad – primaria).

También es conocida la presencia de tiburones en las costas de Armería y resulta necesario recordar que el litoral colimense es una importante zona de producción de esta especie; por lo que se requiere tomar precauciones especiales, ya que estos animales, al ser provocados pueden atacar al ser humano. Pero existen situaciones en que estos escualos atacan aún sin ser provocados, por lo que los pescadores pueden enfrentarse a este tipo de adversidades: Como cuando aquí hace, está el agua fría, te da miedo porque hay tiburones, se arriman tiburones aquí... (El Paraíso – 12 años – primaria).8 Aunque también la posibilidad de su pesca para algunos pescadores, llega a formar parte del orgullo, sobre todo en la captura de cazones adultos.

Por lo tanto “El miedo consiste en una perturbación emocional producida por la amenaza de un peligro inminente” (Gutiérrez, 1992:193), por lo que se requiere que los pescadores no pierdan el control ya que esto puede orillarlos a una tragedia. Aunque considero que la valentía les ayuda al hacer frente a peligros y a tener control a pesar del miedo: Pues me decía mi mamá, valor y saber nadar (El Paraíso – 47 años – sin escolaridad).

De acuerdo con el peligro ante la presencia de cocodrilos, los propios pescadores9 afirman que es un riesgo latente su presencia durante la jornada laboral: Cada vez hay más y se acercan cada vez más a la orilla (El Paraíso – 25 años – secundaria); Pasan los cabrones como si nada, pero animalones, como de cuatro metros… (Cuyutlán – 25 años – secundaria); y…era un cocodrilo que agarró la bolsa (...) sentía que me hacía la lancha así, que me la ladeaban así… (Armería – 73 años – sin estudios).

Se ha constatado también la presencia cercana de saurios en sus ramadas y en el Estero Palo Verde, los cuales son principalmente de dos tipos: el Crocodylus Acutus y el Crocodrylus Moreletii, que los pobladores confunden comúnmente con caimanes, lo que se atribuye a los cambios sufridos por el crecimiento de sus poblaciones naturales. Se está volviendo peligroso pues, por los animales (El Paraíso – 12 años – primaria); Ya son como más bravos los caimanes... (Armería – 18 años – estudiante de escuela técnica).

En lo relacionado con el peligro originado por pescar cuando cae la noche, aumenta por la escasez de luz, porque con ello pueden exponerse a amenazas difícilmente controlables como por ejemplo el ser embestidos por otra lancha, o ante la presencia de una tormenta nocturna que puede complicar la navegación y volcarlos. Tal como apunta el sociólogo Rogelio Luna, en relación con los miedos frente a la noche: “La noche nos envuelve en una atmósfera que nos recuerda permanentemente nuestra invalidez como seres humanos, evidenciando nuestras limitaciones” (2005:147), ante estas limitaciones los pescadores necesitan “estar alertas” y emplear sus “cinco sentidos” Lo que les demanda mayor atención: En veces que se tiene que salir en la noche, que no hay iluminación en la playa y te arriesgas a golpear otra lancha o que te caiga otra ola encima y sí tienen sus complicaciones (El Paraíso – 25 años – secundaria); En este tiempo de lluvias tomamos medidas, ir a pescar sólo de día, porque de noche no porque nos puede agarrar un mal tiempo… (El Paraíso – 23 años – secundaria).

Históricamente la noche ha sido parte de mitos, leyendas, cuentos y situaciones que forman parte de la imaginería universal, según Rogelio Luna: “La noche también nos acerca a diversos miedos potenciales pero también imaginarios, nos somete a la tiranía de diversas fuentes amenazantes, tantas como nuestra imaginación pueda crear: son miedos indiferenciados, puros y múltiples” (2005:147). Este tipo de temor ocasionado por la obscuridad no los inhabilita del todo para poder pescar, pero sí los limita física y psicológicamente.10

Finalmente se puede reconocer que “Las emociones pueden ser conceptualizadas como esquemas aprendidos, reinterpretados, negociados y funcionalizados o refuncionalizados a contextos socioculturales estructurados y estructurantes” (Luna, 2005:29). Esquemas que son culturales, es decir colectivos, que ayudan a enfrentar los riesgos y a conocer los peligros y que reflejan la emoción del miedo.

Dentro de este esquema, se presentaron las palabras clave de: Riesgo, Peligro y Miedo, que son las que más se repitieron en el discurso y ayudaron a comprender las metáforas y la estructura del esquema de riesgo-peligro y que se complementan con los razonamientos para la reconstrucción del esquema cultural.

Si te da miedillo11 por los animales, sí porque una correntada así te mete pa´dentro, y te mete, te mete, y ya nomás te zambute, y de animales así como rayas y eso, el piquete te mueres, también (…) también te da miedo a veces. Como cuando aquí hace, está el agua fría, te da miedo porque hay tiburones, se arriman tiburones aquí... (El Paraíso – 12 años – primaria).

Aunque con menor nivel de ocurrencia, se encuentra el siguiente razonamiento que da cuenta del peligro que también presenta el trabajar en la laguna de Cuyutlán.



Cambió mucho el agua [en la laguna], no había tanto cocodrilo así, luego estaba más onda, está muy bajita ya, y, antes no había tantos así, animales así como las culebras y todo eso, de todos modos se está volviendo peligroso pues, por los animales (El Paraíso – 12 años – primaria).

Finalmente, con la reconstrucción del EC de riesgo-peligro existe la posibilidad de reconocer que la pesca se relaciona con el ámbito de los riesgos naturales ocasionados por fenómenos medioambientales pero también de origen antropogénico, con lo que se demuestra su presencia en el discurso de los informantes y su relación con la categoría básica de la emoción del miedo.



III. Reflexiones finales

El EC de riesgo-peligro, muestra que la pesca es una actividad peligrosa y ayuda a ubicar e interpretar la emoción del miedo en el discurso de los pescadores ya que los riesgos asociados al trabajo de la pesca influyen en la presencia de dicha emoción quienes categorizan desde la estructura social, el mundo físico y se adaptan a la probabilidad de presenciar situaciones de peligro en jornadas laborales inciertas. Sin embargo realizan esta actividad porque les gusta, aunque para algunos no hay otras opciones laborales.

El riesgo natural por lo tanto, se presenta en consecuencia como un riesgo laboral. Pero los pescadores se han adaptado por medio del conocimiento y las disposiciones de valentía o actitudes de astucia frente al trabajo, lo que afianza finalmente sus identidades sociales. El vivir una experiencia de peligro es aceptar el riesgo ante la probabilidad o incertidumbre de su presencia, en ocasiones incluso como un placer o adrenalina. Finalmente este EC les ha servido para controlar sus miedos, al superarlos psicológicamente y habituarse a este trabajo colectivo en un sentido de supervivencia humana.
IV. Referencias

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1 El grupo metafórico es una construcción cognitiva que se deduce de las metáforas lingüísticas como lo ha propuesto Lakoff y Johnson (1980) que aparecen en el habla cotidiana de los pescadores y que proporcionan datos empíricos. En el análisis metafórico, la metáfora involucra dos dominios conceptuales (conjuntos de conocimientos enmarcados en una expresión) de acuerdo con Lakoff y Johnson (1980): fuente (de origen) y meta (de destino), el primero es un elemento concreto y real, y el segundo es más abstracto y complejo, contiene experiencia subjetiva de acuerdo con Taylor (2002). El dominio fuente se emplea metafóricamente para hablar o escribir acerca de un tópico en particular, mientras que el dominio meta representa aquello de lo que se habla o escribe. Por ejemplo, respecto a la metaforización del mar, los informantes llegaron a emplear el dominio fuente, de origen o vehículo metafórico: “ser humano”, en relación con el dominio meta o destino: “el mar”. Así, dentro de este esquema, los informantes piensan que EL MAR ES UN SER HUMANO derivado de varias metáforas que conforman finalmente el tema metafórico y la interacción correspondiente al mar y relativa al ser humano. De esta manera, el dominio fuente que se refiere al ámbito más concreto, se usa para explicar cuestiones más abstractas que se expresan dentro del dominio meta o destino. Esto se deduce por los atributos que le confieren los pescadores al mar: “es gente”, “vive”, “es mujer”, “se enaltera”, “tumba”, “mata”, “se calma”, “es fuerte”, “avienta”, “se limpia”; etcétera.

2 Durante el siglo XX, se registraron 10 tsunamis de gran intensidad en México, uno de ellos fue el ocurrido el 22 de junio de 1932, que algunos denominaron maremoto; devastó la población de Cuyutlán, Armería. “La ola de 10 metros de altura destruyó 400 casas y provocó la muerte de 75 personas y heridas en 100 más”. Veamos la nota de Excélsior: "Las aguas del mar se recogieron en forma violenta, hasta formar la apariencia de un muro monumental, no con el aspecto de una ola, sino de un frente vertical. Esta avalancha se retiró de 300 a 400 metros mar adentro y de pronto avanzó con violencia inusitada en dirección del pueblo. La dantesca avalancha avanzó destrozando y arrasando cuanto hallaba a su paso, derribando hoteles, casas, muros, bodegas, palmas", de acuerdo con el periódico Excélsior, del 22 de junio de 1932 (Noticieros Televisa, 2005, 25 de enero).

3 Históricamente el estado de Colima ha sido proclive a diversos fenómenos naturales como menciona Juan Carlos Gavilanes Ruíz, científico de la Universidad de Colima en materia de gestión de riesgos (Diario Avanzada, 2010, 6 de agosto). Ha presentado: temblores y erupciones volcánicas de gran magnitud (Cfr. González, 2013; Bretón, 2012); y particularmente la zona costera del estado de Colima en relación con el mar: maremotos, huracanes, ciclones, tifones entre otros. Estos últimos eventos naturales por lo general afectan más directamente a la población de la zona costera del estado de Colima, por lo menos así se ha registrado desde hace varios siglos (Véase González, 2013; Oseguera, 1967).

4 Se refiere al saber trabajar con atarraya: arte de pesca que consiste en una red de forma circular o cónica, que la opera una sola persona, sea desde una embarcación o desde tierra; su tamaño y peso varía de acuerdo a la habilidad y necesidad del pescador.

5 Beck (1998) reconoce el fenómeno de la sociedad del riesgo. Por otra parte Niklas Luhmann (2010) reconoce la presencia del esquema riesgo y peligro en las sociedades contemporáneas, en el marco de su teoría de sistemas, descrito en su libro Sociología del riesgo. Plantea el surgimiento de incertidumbre frente a daños futuros, pero “Se presentan dos posibilidades. Puede considerarse que el posible daño es una consecuencia de la decisión. O bien se juzga que el posible daño es provocado externamente, es decir, se le atribuye al medio ambiente; y en este caso hablamos de peligro” (Luhmann, 2010:37). Es necesario reconocer al respecto la diferencia entre riesgo y peligro ya que “Riesgo no es igual a amenaza o peligro. El riesgo se refiere a peligros que se analizan activamente en relación a posibilidades futuras” (Giddens, 2007:35). Aunque ambos autores no prestan suficiente atención a las disposiciones culturales en su consideración y éstas son medulares.

6 Además se registra un caso extraordinario (de ser cierto), en el cual tres pescadores de nombre Salvador Ordoñez, Jesús Vidana y Lucio Rendón, originarios de San Blas, Nayarit, sobrevivieron durante nueve meses y fueron rescatados cerca de las islas Marshall, al noroeste de Australia, comiendo gaviotas crudas, patos y peces, y bebiendo agua de lluvia (BBCMUNDO.com, 2006, 16 de agosto).

7 Para Giddens (2007), el discurso de los pescadores estaría relacionado en un primer nivel con los riesgos externos (naturales); todos enmarcados en posibles complicaciones que pueden llegar a provocar temores o algún accidente. Para Luhmann estos daños provocados externamente, serían atribuidos más bien “al medio ambiente; y en este caso hablamos de peligro” (Luhmann, 2010:37). Y en un segundo nivel, al riesgo manufacturado es decir, al riesgo antropogénico provocado por la mano del hombre y que es asociado a la industrialización de la región, principalmente con la reciente construcción de la regasificadora y el gasoducto.

8 En el litoral colimense, del Archipiélago de las Islas Revillagigedo, dos pescadores, fueron atacados y mordidos por tiburones, uno primero y días después el otro, mientras realizaban sus actividades de pesca (El Universal, 2011, 4 de febrero).

9 Por ejemplo se presenta el caso de Pedro Alencastro Figueroa, de 38 años de edad y originario de la comunidad de Coalatilla, Armería, quien sufrió graves heridas en el brazo, tórax y en diversas partes del cuerpo, al ser atacado por un cocodrilo, cuando pescaba en la zona que se conoce como la Compuerta, ubicada dentro de la laguna de Cuyutlán (El Comentario, 2012, 17 de mayo).

10 Recordemos que en la Europa medieval “la noche era considerada el dominio de todos los peligros: el reino del diablo, los demonios, las brujas y hombres lobo y las bestias monstruosas. También había miedo de los fenómenos naturales que se veían alterar el orden de las cosas, como de cometas, frío extraordinario, terremotos, inundaciones (Muchembled 1985, 25-26, cit. en Lupton, 2006:2). Existe una leyenda originaria de la región, llamada “el Gentil”, un hombre similar en aspecto a Poseidón (grande, de cabello largo, alumbrado, lleno de fósforo y barbado); este personaje sale del mar y atrapa a gente de la costa y a pescadores que luego no se sabe nada de ellos, este personaje sobre todo aparece durante las noches. Véase Oseguera (1972:239). O la creencia en la existencia de “Las Vueltas de Cuyutlán” ojo del mar, donde está verberando el agua y, se cree que le da vida al mar. Historias en el imaginario acerca de piratas y tesoros; y la presencia de las canoas fantasmas en la laguna de Cuyutlán. Además de la creencia en la suerte y leyendas y mitos, de un mundo fantástico que forma parte de las anécdotas y que son originarias incluso desde la época colonial. Todo ello forma parte de un rico imaginario colectivo.

11 La palabra “miedillo”, es una modalización lingüística que presenta cierta minimización de asumir una emoción de manera total.




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