En el recodo del camino me gustas no por lo que dices



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EN EL RECODO DEL CAMINO



ME GUSTAS




Me gustas no por lo que dices


si no por lo que callas,

no por lo que hablas,

sino por lo que insinúas.

No por lo que enseñas,

si no por lo que transparentes.

Eres mujer, estatua de alabastro,

fría por fuera, caliente por dentro,

de linda figura, de señera estampa

evanescente y tierna, de entrega y pasión,

de mirada, queda, limpia y transparente,

de sonrisa serena y sencilla como perla,

de pensamiento sutil y distante,

de beso salado,

profundo e inmenso.

QUE SE DETENGA EL TIEMPO



Que se detenga el tiempo en tu mirada,

que los pétalos de la flor se abran en sonoros colores,

que el dulce ocaso

al luminoso día, de paso,

y que la nube blanquecina se descomponga

en senderos silenciosos

por donde tu amor se deslice

y se detenga y el viento te acaricie el pelo

y tus ojos claros me miren como fruta sazonada

pendiente de la rama

y que tu ausencia sea

la mies que se cimbrea por el viento

y su rumor, el beso que en mis labios

pusiste aquel día.

ROJO ATARDECER



Rojo atardecer de tardes luminosas

evanescentes y desvaídos grises

salpicados de olas plateadas

encrespadas y sonoras

repitiendo sin cesar su rumor silencioso

como vaivén continuo

de explosiones nebulosas.

De pronto y como sin prisa

la noche roba la luz al día,

como el amante roba el beso

en la esquina de la calle

y la ola mueve en la playa

acariciando la arena

en un cántico melodioso

de silencios y rumores.

Así se fue el día, así vino la noche.

EL SILENCIO




Me gusta el silencio


del que calla por nada

y del que habla por poco.
Me gusta el silencio

de tu boca callada

y del aire que toco.
Me gusta del silencio

su sonrisa y su mirada,

y saborearlo poco a poco.
Me gusta callar

y hablar por mis ojos.

LA TARDE CLARA



Por el silencio de tus ojos

subía la tarde clara

y, en tu linda boca abierta

ponía una triste mirada.
Distante, absorta y fría

oías la suave brisa,

que en su monótono jugar

en tu mano dejaba una hoja.
Así transcurrieron las horas,

así pasaron los minutos,

la tarde oscura y nubosa

sombreaba tu blanca cara.
El olmo, bajo el que estabas

sujetando con fuerza el silencio,

daba una estampa señera

a todo el que por allí pasaba
Ya se iba el día,

ya la noche avanzaba,

por el silencio de tus ojos

subía la tarde clara..

A SOLAS CON MI SOLEDAD



A solas con mi soledad,

ante un cielo tachonado

de grises nubes, me encuentro,

indolente y cansado,

sintiéndome extraño

ante esta pálida luna,

cubierta de retazos,

huidiza, nítida y juguetona.
A solas con mi soledad,

en su inquieto mundo,

saboreando la amarga miel

de mi dolor continuo.
Mirando la gruesa nube

dentellada en su borde,

mamelonada en su centro

y triste por dentro

EL ÁRBOL CAÍDO



Que triste y abandonado

Está el árbol caído

En la mitad de un camino.
¡Qué solo se encuentra!

Como el pobre,

como el rico en su dinero,

como el ave en su vuelo,

como la llama en el fuego,

la saliva en la boca

y el corazón podrido.
Qué triste está el árbol

en la mitad del sendero.

SE OYE MI PROPIO SILENCIO



Se oye mi propio silencio

en la montaña del vacío

y el viento que traspasa la ladera

acarrea sombras y tinieblas.
Se ve la huella de la sangre

que corre en la frontera

roja y amarga,

salada por fuera,

caliente por dentro.
Se escucha el vuelo del pájaro,

que de uno a otro lado aletea,

y, el bosque frondoso,

que oscurece el atardecer,

se adivina a lo lejos.

EL HUMO DE MI PIPA



El humo de mi pipa

al expanderse en el vacío,

en el azul difuminado

y el pensamiento inerme

se extiende en derredor.
Igual que graciosas volutas

aletean mis ideas,

se abarquillan, se mueven,

se expanden y disuelven.
Una idea sale del cerebro,

gira en sí misma

una y otra vez,

se retuerce en finos hilos,

ensortijados y blanquísimos,

que al compás del ir y el venir

desaparecen al momento

SE QUE SOY



Sentir que el tiempo se va

que la bruma invade mi ser

sin dejarme amar, querer ni pensar

con tan solo dejarme pasar.
Las horas son volutas

inconstantes y fugaces

que en dibujos vorticelares

se esfuman y esparcen

y sin embargo,

se que soy.

Hay algo más hermoso ¿dime?

que este silencio

que el espacio y el tiempo se funden

en un metálico abrazo.
Si, la comprensión

es mucho más bonito que el silencio

ya que esto último no es más

que un accidente del tiempo.


AL PEÑÓN DE IFACH



Sentir la brisa del mar

en mi garganta

oír el murmullo del viento

y ver ocultarse el sol

tras las montañas

en un silencioso aleteo

constante y continuo
Enorme roca ante mí alzada,

orgullosa en su porte,

altiva en su frente

serena en su mirada,

cautiva por el tiempo,

lamida por las olas

en el lento declinar de las horas,

y la luna en lo alto

callada y paciente.
Sentir la brisa del mar

en mi alma encallecida.

PENSAMIENTOS




El jardín en la tarde silenciosa

se aprestaba a recibir mi presencia

y en mi mano distante y temblorosa,

dejaba con su aliento suaves esencias.

.........
La tarde lentamente ya amainaba,

el día con triste y limpio declinar

un sonido musical al aire daba

y la frágil hoja hacía posar.

.........
Las huellas de mis pisadas, impronta

indeleble, en la cárdena tierra,

testigos mudos y ciegos del sentir

de la mente serena, que remonta

una hora y un minuto de yerra,

un corazón ya cansado de latir.



.........

La claridad de la estancia

se deshilacha en finas hierbas

al finalizar el día.
.........
Al viejo junco al fuego

solo le queda de la dicha en el recuerdo

la fragancia del aroma en la copa.
.........
Al abrir el libro, entre sus hojas

me encontré con la arena de la playa,

con el rumor de las olas,

con el vaivén del viento.

De sus páginas caían

como frutos maduros

recuerdos y sollozos,

soliloquios y salmodias,

estrellas fugaces.
.........

Flotaba y flotaba

la idea en el vacío

martilleaba mi mente

sin cesar, sin descanso,

simplemente rodando

cual gota en la piedra.
.........
Mi verso y tu daga

a la par me hunde,

el mío en el alma

la tuya en el cuerpo.

CAMINA EL CAMINANTE



Camina el caminante

cansado y sudoroso,

camina el paseante

con mirar quejoso.
Avanza lentamente

el polvoriento camino

saludando a su vecino

de forma sorprendente.
Al amanecer ya se oye su paso

que va en busca del futuro

es un fruto ya maduro

que del viento no hace caso.
Al atardecer se contempla

su mirar evasivo

su andar ya perdido

y su mano que le tiembla.
Camina caminante

un día y otro día,

en la negra noche

o en el azul del día

avanza el paseante

A ANTONIO MACHADO



Estilizaba la figura, altiva la frente

cetrina la faz y el semblante umbrío

camina Don Antonio en la llanura.
Por ti conocí la primavera

del poema,

ronco y suave,

cuando caminabas entre los

chopos, junto al río

y entre los olmos de la carretera.
Por ti sentí la llamada

del álamo en la tarde,

del cárdeno monte,

del alba clara

y de la luminosa espera.
Por ti conocí ¡quién lo diría!

el sabor de la amanecida,

el frescor de la hierba

hollada al caminar.
Por ti anduve muchos caminos

desnudos como los hijos del mar.

Julio, 1979

EL RELOJ



En sus silencio callan

mis recuerdos del monte y la bruma,

rompiéndose en pedazos

mi alma inmersa

unida a pequeños retazos

con el triste amanecer

y la neblina que enmarca

las volutas grisáceas

de un sempitermo caminar.
Y cuando su triste agonía

trajo la blanquecina palidez

llevó suspendida en las horas,

la monotonía rebelde

del reloj de la vida.


MAR SIN ORILLAS



Mar sin orillas, sin riberas,

con un límite indescifrable,

con una distancia intangible

como el silencio de tus ojos

y la amarga sonrisa de tu boca.
Luminosa noche en eterna mirada,

destellos vivos en tus aguas profundas,

horizonte infinito de pasiones sin freno,

melodía armoniosa del fluir de las olas,

con el compás del tic – tac,

con la cadencia hecha costumbre,

rozando tenuemente, como con miedo,

la arena de tu playa

y la brisa de tu mar.

VISITA A LAZAROTE



Insólito y agreste paraje

que recibes la mirada

del visitante extrañado,

enmudecida y absorta,

ante el color de tu tierra,

y el romper de tus olas

junto a la roca brava,

salpicando con sus rizos

las ideas de mi mente,

y el suspiro del rumor

con tus huellas,

en la piedra se confunde.
Voy con el dolor

de la vida que se acaba,

en un devenir constante

de amor y fuego

de lava ardiente,

entremezclada en colores

sencillos, como las palabras del verso

y del poeta viajero.

Canarias, diciembre 1981.

AL PROFESOR LUIS CALATRAVA



Surcan sus labios las sonrisas

y los silencios enmudecen tu mirada,

traspasan tus ojos luminosos

la claridad marina de las olas

y el largo reposo de final

del angosto camino, te recibirá

en un suave declinar

de vaivenes.
Y la tierra te dará

morada postrera

cuando el ocaso llegue

a tu largo deambular

y ya nunca podrás

con tu mirada ausente,

saborear el dulce recuerdo

del mar y de las olas.
Surcan tus labios las sonrisas

y los silencios enmudecen tu mirada.



PORQUE



Sumergido en las tinieblas

como pozo sin fondo

rastrillando los porques

los cuandos y los comos

que llegarán un día

en que vivir quisiera

y morir tendría.
Más cuando al fin

el momento alcance su cenit,

me encontrará dispuesto

sin ganas quizás,

extrañado y absorto

liberado de ataduras

más atento, es posible,

al interrogante que llega.

EL VIENTO EN LIBERTAD



Es el viento en libertad

el del pájaro en el cielo

y el de la ola en la arena,

el de la rota cadena

y del aire marinero.
Es el viento en libertad

el de la luz en la noche

cuando en su silencio calla

la vieja historia de un pueblo

que busca con su lucha

liberarse de ataduras

y transido en su dolor

salpicando de destellos

un día no lejano vivirá,

vivirá con su viento en libertad.



ABAJO QUEDAS




Abajo quedas Chile de mi vida

cuna del poeta de la cuna ágil

y el verso alado,

tierra de amigos que en el corazón llevo,

que junto al río Mapoche

o el Pacífico bravío,

dejasteis en mi alma huella impresa

difícil de borrar, ni con la ola errante

ni con el viento de los Andes.
Y cuando allá lejos,

allende las tierras y los mares

piense en ti, en mis amigos del alma

una lágrima rodará por mi mejilla.
El tiempo no extinguirá

la llama del afecto

que en mi corazón sembrasteis

y cuando a mi tierra vengáis

recordareis la semilla del amor,

del silencio y de la luz.

LA MONEDA



La moneda que en mi alma tengo

es el silencio callado

la mirada triste

el espíritu vacío,

un sencillo gracias

y un hasta pronto


ANTES CHILE PARA MI ERA
Antes Chile para mi era

un punto en el mapa,

callado, ausente y lejano.
Ahora es la tierra que me divide

el corazón que tengo,

el dulce sosiego de la amistad inmensa

y el suave susurro del amor fraterno,

¡Quién sabe si volveré algún día!


MANOLO RUÍZ



Manolo Ruíz viene a exponer de tierras queridas y lejanos. Viene con la ilusión del que con su pincel y sus formas coloridas manifieste su mundo interior, quimérico o real, pero siempre atrayente. Viene con la inocencia del que sale a la luz, cuando de la luz ya viene. Viene con su paisaje, su mirada absorta al lejano y nos deja en su obra parte del yo. De ese yo tan íntimo y sutil que busca el trasfondo de las cosas, que cree en la vida y en la verdad suya.
Su pintura es plástica, poética, iniciadora a pensamientos e irrealidades, transmitida de forma ágil y armoniosa. Cuando allá lejos, desde su ventanal abierto al mar y a la playa, divisa el horizonte, su alma se eleva por encima de lo humano y transmite al lienzo la plasticidad del color y la luz, de lo tenue y de lo bello.
Sus imágenes han cambiado, ahora están dotadas de una gama más rica en misterios, e insinuaciones en querer decir sin decirlo, en una palabra en sugerencias.
Desgarrado el corazón, roto por la ausencia, dibuja en tenues pinceladas el paisaje canario, la playa, las olas bravas y la roca impávida, el alma atormentada, el dolor humano desgajado a trozos en esas láminas anatómicas en que su mundo interior se fractura y rompe, extrapolando esta angustia en el lienzo de forma imprecisa y sublime. A veces, sus cuadros, denotan una visión a través de una puerta, una ventana, son suficientes para transmitirnos y sugerirnos lo que hay detrás y todo ello con un suave velo de misticidad.
Manolo Ruíz se va como vino, con su pincel en la mano, con su arte hecho imagen, con su quimera y su verdad.

Salpica con sus rayos


el rumor de las olas,

salmodía con su canto

y el color de sus aguas,

y en este lento atardecer

de grises nubes en el azul celeste,

se repite sin cesar

el vaivén de la vida.
Dialoga con su mente

el pincel en la mano,

extrañado y absorto

ante la quimera del mundo,

colorido de sombras

el arte repite, monótonamente,

con borrones de formas

extrañas y absurdas,

trasladando la imagen

del cerebro a la tela.

A Manolo Ruíz

insigne pintor
Islas Canarias


AMANECÍA LA FLOR



Amanecía la flor

en la hoja del árbol

y la tarde cayendo

entre los almendros.

Bajaba el sol por las cañas del río

salpicando de luz y reflejos

la ladera del monte.

Y así poco a poco,

pasó el día, vino la noche

y así sin quererlo,

sin pensarlo,

entre luces y sombras

se oía el silencio.
Alcañiz 1996

A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ



Completa la belleza

de un mar calmo y un cielo azul

y transmite en su interior

honda pesadumbre de lejanía,

con el recuerdo de sus pupilas,

espíritu cansino

de su Andalucía Universal.
Bastión inexpugnable

que fue de luz y color

su orgullo, su sello y su estirpe,

de lírica música,

recorriendo con su prosa

los confines del mundo,

y la esperanza de su verso

de un regreso quizás tardío.
Juan Ramón, allá lejos,

allende las fronteras,

mira el cielo y el mar

y recuerda su tierra natal,

su Andalucía del alma

y ya triste abatido

añora el momento del regreso.

LA TORMENTA



Retumba el ruido del trueno

en la tormenta fiera,

y esparce su luz vibrante,

salmodiando el silencio

de la negra noche.
Corta el manto

el rayo certero

y salpica de espanto

la roca brava,

que impasible observa

el fragor de las olas

y el color de las aguas,

remedando un destino

de furor y de fuego.
Rapsodia de sonido

entre tu mirada y la mía,

con tu callada ausencia

y mi silencio en la boca,

con tu pregunta en mis ojos
Retumba el miedo del trueno

en la tormenta fiera.

RECUERDO EN LA LEJANIA



Recuerdo en la lejanía

del tiempo inexorable,

el paso de los años

abstractos e intangibles,

como espuma que acaricia,

lamiendo suavemente

la lengua de arena,

de una playa quizás olvidada.
Y en este sentir inconexo,

en este despertar al pasado,

cuando el reloj marca

la definitiva hora,

señal infalible de un final

que lleva a una intrincada oscuridad,

siento un sabor agridulce

de miedo y vacío,

ante la nube grisácea

surcada por el aleteo,

de la gaviota errante

y de la mirada ausente.
Y cuando el mar salpica

con sus olas la roca brava,

y cuando el velero en lotananza

se sumerge en la neblina,

siento el frío de la muerte,

de la muerte, en el ocaso.

TENGO UN VASO EN EL ALMA




Tengo un vaso en el alma


lleno de versos eternos,

luchando por salir

y verterse en derredor.

Torrentera lírica, tempestad poética

que al declinar la tarde,

con el sol ya en el ocaso

salpicando las verdes encinas,

se esparcen en suave aleteo

por el campo extremeño.

Deshilachadas las nubes,

en blanco algodonoso,

rosa pálida

permanecen inermes esperando

el manto negro que las cubra

y así en el silencio del horizonte

camina el día hacia su final.

PIEDRAS DE HISTORIA



Piedras de historia, perlas del tiempo

salpicadas de arte florentino

salmodia de silencios y miradas,

tormentera de luz y versos

cantos de esperanza en el hombre

suave fragancia del destino,

Florencia, donde el arte y la poesía se funden

donde mis pasos me llevan

buscando el devenir del pensamiento,

buscando la mirada perdida

del tiempo infinito del Amor

y la esencia del suave aleteo

de dulce far niente.
Florencia 16 Mayo 1997


El ruido del agua al caer

Bajo la atenta mirada de la infinita piedra

Testigo mudo del paso del tiempo

Incólume, estática y sin embargo viva.

Santiago de Compostela 23 Mayo 1997


VERSOS TRANSPARENTES



Versos transparentes de palabras claras,

versos intimistas de sensibilidades presos,

yacen aquí en la letra impresa

esperando al lejano lector

que pose su vista,

como el pobre en el recodo del camino

espera la llegada de la moneda airada

y la sonrisa sin prisa

y la mirada serena.

La mirada de un niño

es penetrante y distante

El silencio y la sonrisa

como la barca en la arena.

Pueblo de Tailandia

EL SILENCIO ENMUDECE



El silencio enmudece en el lago azul

paseando su mirar en el lento devenir

y al compás de las horas,

deshojadas una a una,

acaricia la mente, traspasa la nostalgia

y se esparce en suaves volutas

de pensamientos y miradas.

cuantos recuerdos acarrea un callar

cuantas ideas encierra un instante

cuantas reflexiones cuando el silencio enmudece y calla.

La experiencia son recuerdos, ideas, reflexiones

y a veces hasta silencios.

DESCENDIA EL SOL EN EL OCASO



Descendía el sol en el ocaso

y el tiempo reposaba en el hueco de las manos,

declinaba la tarde y el viento tropical

acariciaba el pensamiento.

Destellaba rojizo, cuando al final del día,

con la mirada perdida en el lejano,

las últimas luces en el ocaso

y el suave viento,

tibio y puro sobre el cuerpo.

Una barca perdida en la orilla,

la bruma, la niebla, un gris intenso,

gaviotas posadas en la quilla

y el cielo, el aire denso.

Ocaso, lánguido declinar

de suaves luces, atardecer

de espuma y rocas, esperar

una y otra vez, amanecer.

Sempiterno repetir en vaivén, de

volutas retorcidas con el viento,

doblegando con auténtico desdén,

en monólogo continuo y lento

un diálogo recuerdo del Edén

un mirar en el horizonte atento.

EL VUELO DE LA GAVIOTA



El vuelo de la gaviota era acompasado

repetido una y otra vez,

con auténtico deleite surcaba

el cielo azul, el limpio mar.

Miraba la espuma rutilante,

que con monotonía horadaba la piedra,

y en ágil vuelo bajaba y subía,

repitiendo una y mil veces

volutas en el aire.

El vuelo de la gaviota era acompasado

y sin embargo, diferente.

ATADOS CON CADENAS



Atados con cadenas,

destruido el tiempo,

rota la libertad

pasaban las horas,

esquivos ante el destino,

altivos en el mirar,

humillados en el corazón,

sin poder decir basta,

sin saber si habría otro ocaso,

sin conocer otros horizontes,

sin ver más allá

de esta blanca playa,

de esta agua verde

surcada de ataduras y grilletes.

Atados con cadenas

un día y otro día pasaba.

pero allí estaban tus ojos,

allí estaba tu limpio mirar,

allí empezaba tu ilusión futura

en tus suaves declives,

en tu blanca sonrisa,

en tus finas curvas,

en tu profundo soñar.


LLORA EL CAUCE DEL RIO



Llora el cauce del río

lágrimas de plata y limón,

pues cuentan que un niño

ha nacido, con la suerte del carbón.

Suerte negra como la noche

y larga como el ciempiés,

nunca se cubre de nieve

ni en el monte ni en el mar.

Por cuna tiene el barro

y por cama el lodazal,

el sudor y la tierra unidos

serán su mejor sal.
Tribus Yao y Akha

Norte de Tahailándia

Septiembre 1993

LOS JUNCOS JUNTO AL RIO



Los juncos junto al río

en su atardecer claro,

la barca surca las aguas

y el viento mueve las ramas.

Baja la noche lamiendo la orilla

y el espacio se extiende al infinito cielo.

Pasea el tiempo su lento caminar,

la nube plomiza descarga sus ojos

y la luna se escapa de sus brazos

que se abren como pétalos de rosa.

Solo queda indecisa la mirada ansiosa

De ese anónimo niño junto al río.
Norte de Thailándia

Septiembre 1993

DESDE LA LEJANIA



Desde la lejanía en la distancia

desde la bruma en el recuerdo

con la mirada en la boca

con el silencio en los ojos.

ESTE MAR Y ESTE CIELO



Este mar y este cielo

arquetipos del infinito

reiterativos en su esencia

tranquilos en su espíritu.

La magnífica extensión

incólume el tiempo

intangible, se extiende

ante mí con orgullo.

Con soberbia y majestuosidad.

Sí algún día te vuelvo a ver

sí algún día en tu suave lomo

mis ojos fijo

piensa que no es envidia lo que tengo

es eso, languidecer en el tiempo

morir en el espacio

saboreando tu belleza.

Para ti mi postrera mirada,

para ti mi último adiós.

LA HISTORIA



El mar, dulce recuerdo de la historia

entroncada y superpuesta de los pueblos.

El sol, testigo del sempitermo devenir,

la noche, las estrellas y yo en un

constante preguntar.

La arena fina y blanca,

azotada por las olas, que

año tras año, siglo tras siglo,

enmudece al paso del tiempo,

surcada por los vientos que

de Oriente a Occidente,

acarician, suaves, su fina testura.

La historia, amanece en esta playa,

el tiempo languidece y el ocaso

es el despertar, al cual fluyen

como las olas a la arena,

el suave retorno del pasado,

y yo aquí, esperando en el tiempo,

maniatado en mis preguntas,

atrapado con mis dudas,

esperando languidecer

y la historia, la historia con

su curso inexorable e infinito.

Tel – Aviv

30 Septiembre 1987

LA PALABRA


Y la palabra se hizo boca

y la boca palabra

y los ojos mirada

y la mirada silencio.

En ese instante

en el que el tiempo tiembla

y el aire murmura

se nota el vacío en el hueco de tu ausencia.

En ese momento

quizás ya pasado,

solo queda el recuerdo

del segundo ya olvidado

y del efímero adiós.

Así sin más y sin más

pasan las horas y los días,

las aves y los pájaros,

caen las hojas, las ramas

y las palabras al vacío.

¿se puede retener la ola en la arena,

la nube en la mano,

el agua entre los dedos?

Así es el viento que azota y azota.

Así es la palabra que flota y flota.

Playa las Américas

Tenerife

Navidades 94-95

LLORABA EL SOL SOBRE LA ARENA
Lloraba el sol sobre la arena,

suave, blanca y silenciosa.

Destellaba el rayo sobre el agua

Irisada de cálidos colores.

Apuntaba el día nuevamente

con su lento y armonioso despertar

y sin embargo tu ahí,

en la blanca bahía,

con tus suaves colinas

de armonioso contonear,

con tus ojos negros

de triste mirar,

con tus oídos en la boca,

con tu lánguido soñar,

con tu esperanza divina,

con tu ilusión añorada.

Lloraba el sol sobre la arena

ocupando su cenit

y el verde azulado

del agua cristalina

tornasolaba colores,

levantaba espuma.

Pasaba en silencio

las horas inquitas

los suaves momentos

los bellos recuerdos.

Lloraba el sol sobre la arena,

declinaba el día, lucía la luz.

Y en el horizonte reflejos rojizos

escapaban sin pausa,

sin dar tiempo al tiempo,

sin dejar el recuerdo sobre la arena,

sin esperar tu ilusión

con tu ilusión añorada

plasmada en el presente,

sin saber que tu esperanza

no es más que el recuerdo que tendrás

de un sol caliente, de una blanca arena,

de un limpio mar.

Lloraba el sol sobre la arena.

ME DICEN QUE ES CIELO



Me dicen que este cielo y este lago

se unen en la distancia

y que con la mano no se alcanza

aunque si con una mirada.

Me dicen que esta brisa y este viento

se encuentran de tiempo en tiempo,

y cuando ocurren es que se besan

con un beso largo y cálido en mi piel.

Me dicen que este verde y este azul

son colores de campo y agua,

y que cuando se unen de tarde en tarde,

es el encuentro del Amor.

Me dicen que el cielo, el lago,

la brisa , el viento, el verde y el azul

solo viven cuando sonríes,

cuando sonríes y callas

cuando aspiras el perfume del silencio.

El perfume del silencio

se rompe a veces en la distancia,

y se esparce por caminos y veredas,

sube a la montaña y en el lento declive

llega al mar donde muere.
Orlando – abril 1994






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