En caso de angustia rompa la tapa



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58 Me acuerdo de mí

La irremediable separación entre el niño y el viejo de una misma persona. "Fuimos tan distintos y sin embargo somos la misma persona"....yo ahora que soy viejo me acuerdo mucho de aquel chico pecoso que fui, cómo me gustaría que nos encontráramos y habláramos aunque sea un instante.


59 Eterna juventud

Una vez atendí una paciente en el Bancadero de setenta y cinco años, padecía una fobia severa y nunca había salido de la casa, por lo tanto nunca había trabajado ni se había casado. Yo imaginaba que iba venir una viejita, pero entró una extraña señorita con un vestido un poco antiguo, su cutis parecía ser de porcelana, con las manos de una jovencita. Ahí me di cuenta que lo que realmente envejece es coger y salir a la calle, porque es donde aparece el conflicto con el otro. Vivir envejece, pero es divertido.

PSICOPATOLOGIA

Modos de enfermar


60 Depresión

Cuando falla el mecanismo que transforma la pérdida en recuerdo se instala el fantasma de la depresión. El depresivo es alguien que está y no está. Queda abrazado a lo perdido y pierde los brazos para vincularse con personas reales, vive en el pasado.

Las causas pueden ser de dos tipos: una por pérdida traumática (orfandad, pérdidas importantes que no tuvieron el proceso de duelo, que no pudieron llorarse y compartirse) y la otra es por no haber tenido un hogar donde se le enseñara el deseo, la exploración del mundo, sólo aprendió la desesperanza, son familias grises, escuelas de frustración. El diálogo es interior, tiene como argumento el reproche o la culpa. El mundo le es ajeno y lejano, su percepción es hacia adentro, endo-perceptual.
61 Paranoia

En cambio, el vínculo paranoide, es el miedo. Se presenta con alarma, es exoperceptivo. El paranoico está muy atento a lo que va ocurrir. Es un vínculo adelantado en el tiempo. Está controlando qué vas a hacer vos, “¿porqué me estás mirando?”, "¿porqué te pusiste la mano en el bolsillo? ¿qué vas a sacar?" Está alarmado. El argumento vincular es atacar o huir.

Hoy tenemos en todo Buenos Aires un clima paranoide por los asaltos y la ansiedad del futuro, tenemos un tono muscular de contracción que desgasta mucho porque consume mucha energía. Es como trabajar el doble. Contraigo el brazo porque tengo ganas de dar un golpe, y tengo contraídos los músculos que tienen que ver con hacerlo y al mismo tiempo todos los músculos contrarios activados para no darlo, esto consume doble energía muscular. Este estado se denomina estrés.

Cuando el futuro no puede organizarse en base al deseo se constituye la estructura del miedo para que no quede el futuro vacío que es insoportable “lo llenamos de miedo”.

Si se nos desvanece el deseo (que es un recuerdo placentero), “la zanahoria”. Colgaremos del hilo que hace caminar al burro, una araña (que es un recuerdo doloroso), que configurará un futuro temido que aunque organiza una dirección nos deja paralizados.
62 Fobias

El fóbico es el hermano menor del paranoico, al paranoico todos lo persiguen, todo es peligroso, en cambio el fóbico especializa y discrimina al perseguidor, pueden ser los perros, la oscuridad, algún insecto, las mujeres, las alturas, los encierros claustrofóbicos; tienen la fobia ubicada en un lugar y pueden manejarla, evitan eso y van tranquilos, no van donde hay perros, prenden todas las luces y más o menos la controlan. A veces lo logran con un acompañante contrafóbico, salen con determinado objeto o persona y se sienten tranquilos.


63 Histeria

Es un trastorno usual en la mujer que también se da en el hombre. En ambos casos la estimulación erótica que prometen resulta frustrante a la hora de la resolución sexual (en criollo: “calienta la pava y no toma el mate”). Puede presentarse la despersonalización en las crisis histéricas como también trastornos físicos como desmayos, sensación de frío intenso, paralización. En los cuadros graves se acerca al trastorno esquizofrénico y en este caso se habla de psicosis histérica. El tratamiento de prescripción es el psicoanálisis, recordemos que la histeria es el cuadro central de la psicopatología freudiana.

Es, más bien, un cuadro de la burguesía. Podemos decir que requiere de un escenario elegante. En la villa el juego histérico no se puede mantener porque las necesidades son muy concretas y no permiten darse ese lujo: se mueren de hambre o la violan. La histeria era funcional en los grandes salones vieneses o actualmente en shopings lujosos.

El sexo se representa y no se presenta, no llega a la consumación, porque la seducción histórica es hacia el padre; cuando se acerca la consumación sexual aparece el tabú del incesto que la impide y el juego termina en frustración. Es un cuadro que necesita de la represión social de la sexualidad como ocurría en la sociedad victoriana.

Aclaramos que la persona no está mintiendo sino que cree en su representación, entra en lo que se llama trance histérico. Por eso Freud, en los primeros tiempos trató las histerias con técnicas de hipnosis, induciendo el abandono del síntoma. Tiende a generar conflictos triangulares por sus orígenes edípicos (la seducción al padre y la competencia con la madre).
64 Neurosis obsesiva

Tiene características opuestas a la histeria, la expresividad es mínima. La patología está centrada en los rituales obsesivos que controlan el entorno. Si en la histeria puede hablarse de una máscara y un espectador, en la neurosis obsesiva hablamos de la imagen de la calesita, da vueltas continuamente, parece que avanza pero no va a ningún lado.

El obsesivo ordena pero no organiza su tarea, es inútil porque repite estereotipadamente sus maniobras. Están siempre abriendo y cerrando la llave del gas hasta que se quedan con la llave en la mano. Son pacientes angustiados y tensos.

Si la histeria puede resultar estimulante porque necesita seducir a su público o entorno, el obsesivo produce aburrimiento, es inexpresivo, un verdadero plomazo. Los dos cuadros desean retener el tiempo evanescente, la histérica representa su escena una y otra vez y el obsesivo repite su ritual sistemáticamente. Los dos impiden la sensación de pérdida pero al costo de no vivir vínculos reales.

Son dos mecanismos psicológicos fundamentales para la vida social siempre que no se hipertrofien como enfermedad. El núcleo histérico permite la capacidad de ser expresivos, de demostrar emociones y con el núcleo obsesivo podemos organizar adecuadamente la realidad.

Tienen que ver con amor y trabajo que son las dos piernas para el viaje de la vida.


65 Brote psicótico

En el brote psicótico el enfermo habla desde una significación distinta a la nuestra, dice una palabra que para él tiene una significación delirante, por ejemplo: cree que la palabra perro puede morder, no discrimina entre el signo y lo que señala. Esta omnipotencia de la palabra está presente también en la infancia y en los rituales mágicos donde una palabra secreta puede enfermar o matar.

El brote genera un sentimiento de vacío inaguantable donde el paciente siente que queda absolutamente y cósmicamente solo. Entonces crea su delirio que le permite vincularse con alguien, que muchas veces es un perseguidor que puede ser un marciano o un monstruo. Son delirios paranoides, el perseguidor lo controla con lo cual se siente mirado y existe además tiene un otro con el que puede dialogar aunque sea delirantemente.

Hacen ensaladas de palabras, las pegan de cualquier manera y resultan cosas a veces muy hermosas. En el fondo del Borda trabajábamos la poesía psicótica, pegan palabras mejor que Neruda, lo que pasa es que no se entiende, pero se las puede adivinar. Crean neologismos. Cierta vez estaban describiendo un asesinato, vi el dibujo de un cuchillo con sangre y abajo decía “cuchangre”, me pareció espantosa esa palabra porque sintetizaba las dos cosas en forma de pensamiento primario. ¿Se puede aludir a un asesinato con mayor economía que la palabra “cuchangre”?.


66 Los Moffatts

De la familia inglesa de los Moffatts, densa como toda familia, dos fueron a parar al hospicio: Tommy mi primo y Freddy, que soy yo. A él le tocó delirar y a mí curar. En el Borda descubrió que al Pato Donald lo habían secuestrado y que el dibujo actual era un doble, un impostor. En realidad, el dibujo venía realmente distinto, antes lo dibujaban en Estados Unidos, en Disney y después lo empezaron a dibujar en la editorial Abril, Tommy, además era amigo del padre de Batman. Para explicar esta modalidad delirante analicé la historia familiar recordé que mi tío era muy loco, un obsesivo grave que lo castigaba en forma sádica, en la infancia mi primo se sentía muy solo y desamparado y se refugiaba en las historietas porque ese mundo era protector para él. Entonces cuando de joven hizo el brote, descubrir que habían secuestrado al Pato Donald era terrible porque creía que después lo podían secuestrar a él, ya que estaba identificado con el pobre Donald. Uno puede decir que Donald es un dibujo pero no, para el loco lo que simboliza y lo simbolizado son la misma cosa, para un psicótico la palabra perro muerde. Tommy sólo pasó unos meses en el Borda, el Vieytes, que así se llamaba a principio de los sesenta. Después tuvo una larga vida de investigaciones delirantes, fue amigo de Pichón Rivière y actualmente está jubilado de loco. Todos estos años fui su primo protector y discípulo de sus teorías surrealistas. Tommy y Pichón fueron mis dos maestros en esquizofrenia.

Mi primo Tommy decía que se volvió loco por comer maníes, lo descubrió en el manicomio porque maní-comió…
67 Presos por inocentes

Los locos son inofensivos, si se enojan te amenazan con un tomate radioactivo, hacen disparates pero son la gente más inocente y menos peligrosa que hay. Hace 30 años que llevo a cientos de alumnos a observar y a trabajar en Comunidades Terapéuticas en el Borda y nunca pasó nada desagradable. Son cariñosos, gente muy olvidada. Los locos que están adentro del Hospicio son los que se dejaron agarrar, no hacen daño, viven en su mundo. En cambio, los peligrosos están afuera, son los psicópatas, represores, estafadores y asesinos de este sistema económico genocida, que no terminan en hospicios sino en el poder.


68 Arsenal psiquiátrico

La psiquiatría organicista represiva tiene un historial de crueldades muy parecidas a las utilizadas en los centros de tortura durante la dictadura militar. En el siglo XIX, el ahogo provocado con chorros de agua helada producía la apnea, el paciente sentía que se moría, era una forma de terapia, en la ESMA se llamaba “el submarino”. El shock insulínico produce un coma físico con vivencia de muerte, después para sacarlo del coma les dan por sonda jugo de naranja con azúcar. También el electroshock lleva a una pérdida angustiante de conciencia y a fuertes convulsiones. Se suponía que si alguien experimentaba una vivencia de muerte se le ordenaba la realidad. Estos psiquiatras partían de una suposición fundamental: “El miedo cura” y en realidad el miedo paraliza y sólo lleva a obedecer, a “portarse bien” socialmente frente al poder.

Existe además el arsenal represivo de los psicofármacos en grandes dosis, el chaleco, el electroshock y finalmente si el paciente se sigue resistiendo a “portarse bien”, la lobotomía.

Si bien es cierto que en casos agudos los psicofármacos actuales son convenientes para bajar el nivel de angustia y permitir la psicoterapia, esto es así siempre que se usen en dosis bajas. Nunca para dejar al paciente duro y babeando porque en este caso volvemos a la psiquiatría represiva.



69 El psicópata

Está vacío subjetivamente, actúa, manipula a los demás. Aprendió a manejar el mundo, no tiene yo íntimo, es pura exterioridad. Es lo opuesto al psicótico, es muy peligroso ya que no tiene posibilidad de identificación, podemos decir que en vez de corazón tiene un agujero, no puede sentir empatía, deprimirse ni tener culpa. Por eso puede hacer cualquier cosa, él se siente objeto, de niño lo trataron como cosa, viene de una familia muy enferma, por eso trata así a los demás. Si alguno de nosotros quisiera hacer una maldad extrema y quisiera torturar a otro, cuando la sangre brota y el otro grita, es probable que nos desmayemos, no podemos evitar la identificación, o sea pensar: “mirá si me lo hacen a mi”. En cambio, el torturador, que es un psicópata grave, dice: “Dale más voltaje porque ya trajeron la pizza”.

El psicópata tiene la mirada fría, sin arrugas, es como de acero. Hace que la víctima se entregue sola, la manipula psicológicamente como la víbora al pajarito, la seduce con la escena deseada y la amenaza con la escena temida que adivina en la víctima.

Su placer mayor es el sometimiento, quiere obtener y poseer al otro pero no puede gozar con el amor. Estas personas son peligrosas y poco o nada recuperables. ¿Para qué las describo? sólo para que nos defendamos de ellos. Antiguamente se los llamaba “locos morales” pero sólo se los percibía en los delincuentes carcelarios, algunos de los cuales tienen fuertes rasgos psicopáticos.

Un ejemplo de psicópata puro es un torturador. Los genocidas como Videla, Massera, no se arrepienten y dicen: “Fue por la Patria”. Si alguien le pregunta: “¿Pero usted cortó el bebé en pedacitos…?”. Seguramente va a contestar: “Si, pero fue para defender a la Patria”.
70 Hábil manipulador

Decía arriba que de niño el psicópata fue tratado como un objeto y no como sujeto. La familia lo construyó como cosa. Cuando tenía angustia, le decían: "andá a pegarle al vecino", donde se sustituye la emoción por un acto. No cualquiera se hace psicópata, hay que tener una gran capacidad de observación, de manipulación. Un bruto cualquiera, que sólo pega, no es psicópata, es sólo una personalidad agresiva, epileptoide o paranoide, desgraciadamente los psicópatas son inteligentes… inteligentes hijos de puta.

Un psicópata se presenta como una persona lúcida. Puede ser seductor y amable pero está manipulando y es muy peligroso. En cambio, el psicótico es alguien confundido. El psicópata “te empaqueta fríamente”, en los casos graves es un asesino serial. Es admirable la precisión que tiene en el manejo de la realidad, construye un juego de ajedrez. No agarra un garrote y te da. Hace que el palo te lo des vos mismo. Te manipula mentalmente y te destruye. Es como la serpiente con el pajarito, que lo paraliza y después se lo come.
71 Abuso sexual en menores

Las malas experiencias como un abuso sexual en la niñez pueden después traer problemas en la sexualidad adulta. Lo curioso de la mente es que se puede reparar lo sucedido, se puede modificar el pasado. Cuando soñamos podemos volver a la profundidad del inconsciente y con técnicas de ensueño dirigido y psicodrama podemos revivenciar con plena sensación de actualidad aquel hecho doloroso. A través de una catarsis, se externaliza el recuerdo, se pone en palabras y se entiende el traumatismo.

Los abusos sexuales en los niños son muy confusos, ambiguos y paradojales porque el que tiene que proteger es justamente el agresor. Muchas veces la madre es cómplice y dice: "Eso no pasó, mentís". Con lo cual la nena cree que está loca, porque la mamá es la que le define la realidad. El mundo se convierte para la criatura en algo que no comprende. A veces la madre le dice: "Vos lo provocaste", esto es muy frecuente, y entonces la nena cree que es puta, aunque sabe que no sedujo y se confunde. Por eso, este tipo de experiencias traumáticas a edades muy tempranas dejan huellas profundas. Es algo que sucede de noche y es ocultado en el día. Está inscripto en la nocturnidad y por eso es muy confuso. Durante el hecho hay conciencia crepuscular en el niño o niña. No entiende bien si ocurrió o no. He tenido casos graves donde en la cama de la nena apareció semen y cuando le cuenta a la madre, ella le hace creer que se volcó el te con leche. Cuando la víctima del abuso es nena y se hace adulta, desarrolla síntomas mutilatorios de su sexualidad como frigidez o vaginismo, que es la contracción espasmódica de la musculatura vaginal que impide la penetración. Para curarlo se debe revivir dolorosamente la escena con técnicas de regresión, ensueño dirigido o psicodrama para luego poder verbalizarlo. Podemos decir que es algo que no supuró en su momento. Es como un absceso con pus, hay que punzarlo para que salga la infección y se cure.
71 El amigo Frankestein

¿Quién fabrica a su perseguidor? Uno mismo construye su monstruo. Si entra Frankestein y le digo: “Pasá flaco, sentate, tomá un cafecito, mirá cómo estás, peinate mejor…”. Yo creo que con esto Frankestein desaparece, él existe porque cuando viene yo huyo y es mi huida lo que lo transforma en Frankestein. Él perseguía a la gente porque todos se escapaban y él sólo quería hablar con alguien. Creo que después de ese diálogo Frankestein terminaría llorando y diciendo “nunca me convidaron un cafecito”. Es el tema de besar al sapo para que se transforme en un príncipe. El amor embellece.


72 El síntoma es defensivo

Observamos frecuentemente que en la historia de los chicos adictos no ha habido afecto en sus vínculos infantiles. Tiene la vivencia de vacío existencial, llamado síndrome de vida vacía. Muchas veces la droga da una salida a esa situación, aunque el remedio termina siendo peor que la enfermedad.

Siempre que alguien hace un síntoma, lo hace para protegerse de algo peor y para modificarle ese mecanismo, antes tenemos que darle otra cosa en sustitución. Cuando le pregunté a un chico de la calle, se llamaba “Huesito”, podemos imaginar la razón, por qué se daba con el Poxi, me dijo: “Yo duermo donde vos caminás, ¿querés que me vuelva loco? Dame una casa y yo dejo el Poxi”. El pegamento era la defensa ante la vivencia de vacío
73 Deprivación social masiva

Si el humano queda totalmente solo deja de existir. Lo de Robinson Crusoe es una ficción, estuvo 20 años en una isla desierta, a los seis meses cualquiera se vuelve loco. Como era inglés podía durar un poco más, si hubiera sido italiano, dura una semana. Hubiera hecho un delirio, y como era religioso, un delirio místico. Los presos cuando son metidos en el “buzón”, sienten que desaparecen, no es la paliza lo que más temen. El “buzón” es un lugar de castigo que toda cárcel tiene, está muy abajo, no hay ningún ruido, está oscuro, es un lugar chiquito, está él solo, no ve, ni oye, nada, al tiempo empieza a delirar.

LOS CUATRO PASOS

Esquema operativo


74 Esquema operativo de crisis

Toda asistencia con el modelo de crisis puede dividirse en cuatro etapas. Cada paso lleva al siguiente en una sucesión cuidadosa, no es conveniente pasar al siguiente sin resolver el anterior. En realidad cada paso genera por su dinámica el siguiente pues así está estructurado el modelo de operación.


PASO 1 LA CONTENCION La tarea es el sostén. Es la entrada a la operación terapéutica, prepara el campo dialógico terapeuta-paciente. Es lo que el psicoanálisis llama transferencia y sostiene que sin ella no hay análisis posible. Es la etapa donde el paciente se siente sostenido y puede confiar. Puede abrirse

PASO 2 LA REGRESION La tarea es ¿Por qué? (buscar qué le pasó) es consecuencia del anterior. El paciente se siente contenido, encuentra un clima de escucha y se abre. Comienza a sacar lo que lo lastima, algunas veces lo puede poner en palabras y otras necesita hacer una catarsis, que es una conmoción de llanto o de ira. Esto es necesario favorecerlo y no impedirlo pues detrás del desahogo viene el relato. Es la etapa del desahogo y de viajar al pasado temido.

PASO 3 LA EXPLICACION La tarea es ¿Para qué? (decidir qué quiere). Es la continuación del anterior pues de la emoción confusa (a veces en imágenes desoladoras) se pudo llegar a las palabras que coloca las imágenes internas en el espacio simbolizante de la cultura y se categoriza lo confuso, lo ambiguo y por lo tanto se puede transmitir. Con esta operación es posible hacer circular ese mundo interno, antes incomprensible. Los monstruos tienen nombre y los podemos controlar, es la etapa de construir un proyecto de vida (Para qué).

PASO 4 EL CAMBIO La tarea es ¿Cómo? (Es ayudarle a encontrar la estrategia). Ya lo inexplicable tiene explicación, fuimos al fondo y al entender pudimos elegir para dónde seguir. Es decir logramos armar un futuro. Pero si ese futuro no lo comenzamos a caminar no vamos a superar la enfermedad que siempre es la mutilación de una función de la vida: no poder salir, no poder dormir, no poder despedirse de lo perdido, no poder…, no poder. Este último paso debe poder llevar el proyecto a lo real. Ahora que superamos la fobia a salir ¿Cómo vamos? En esta etapa se deben redefinir las nuevas posibilidades en las de inserción social de la persona que son, en dos campos, familia y trabajo; el paciente ya no acepta ser el “chivo expiatorio” de la familia, ser el tonto, el culpable, el depresivo, etc. o sea que redefine su rol familiar Además adquiere nuevas habilidades laborales, el fóbico sale a buscar un trabajo, el depresivo confía en que puede iniciar un negocio, etc.

En este esquema la principal operación es pasar de lo subjetivo y confuso a lo social y explicado (Freud diría “de lo inconsciente a lo consciente”), es decir pasar del paso dos al tres. Pero entonces ¿por qué tiene un primero y un cuarto? Porque el primero y el último constituyen la entrada y la salida. Contenemos para preparar el viaje al pasado, a buscar el hecho traumático, luego volvemos y organizamos el futuro porque entendiendo el pasado podemos seguir. Pero la salida es el cambio en la vida real, sin el cual vamos a ser el que se analizó porque se meaba en la cama (enuresis), llegó a conocer la explicación de por que se meaba, pero se sigue meando. El cambio es dejar de mearse y poder dormir junto con su mujer.
75 La contención

Es el encuentro, el contacto a través del cual el paciente abre su dolor. Tiene dos momentos A y B. El primero A es la IDENTIFICACION, donde hay que ponerse en el lugar del otro. Ver los matices de esa depresión, su intensidad, si es momentánea, si es aguda o crónica, si en realidad es una depresión histérica y está en una escena teatral. Sólo lo se puede entender con las propias experiencias es identificarse. Se entra en complicidad con ese mundo, se percibe qué está pasando. En un primer momento realizamos la identificación con un mecanismo llamado empatía. Es una resonancia espontánea donde me espejo con el otro. Por eso la persona muy sana no puede curar, tampoco puede curar si está loco del todo. Tenemos que tener una locura promedio o ser locos curados. Haber tenido experiencias porque si nunca estuvimos tristes profundamente, viene un deprimido y buscamos en el libro depresión...depresión... Pero no es posible quedar ahí en el pozo con el otro, por lo tanto hay otro función contraria que es llamamos B, La DISOCIACIÓN. No significa que emotivamente me separo del otro, es un recurso instrumental y viene del psicoanálisis. El operador toma distancia psicológica y lo ve desde afuera. No es que me desentiendo del otro sino que me separo para saber cómo opero con esa persona. "¿Es una depresión grave? ¿Es una manipulación psicopática? ¿es una escena de base histérica?. En el caso de tener una conducta autoagresiva tengo que poner límites y si está confuso no lo puedo dejar ir a la calle porque lo puede pisar un auto.

Hay que atender las señales latentes, hay que escuchar no tanto lo que dice sino cómo lo dice, la entonación. El cómo se dice es lo que contiene el verdadero mensaje profundo... escuchar los matices del lenguaje del otro.

En síntesis hay que tener el corazón caliente para entender al otro y la cabeza fresca para saber qué maniobra hacer para ayudarlo. En el momento A, recurrimos al propio núcleo histérico, desde la empatía, y también al núcleo depresivo que permite acceder a la intimidad del paciente. En cambio en el momento B utilizo el núcleo esquizoide que da la distancia y objetividad.

Además debe encontrarse la distancia óptima para esa persona, si estoy muy lejos puede sentirse desprotegida o si estoy muy cerca sentirse invadida.

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