El universalismo constructivo



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UNIVERSIDAD DISTRITAL FJDC

ASAB-FAPV

LEONEL H. FONSECA 20132096004

EL UNIVERSALISMO CONSTRUCTIVO



Una de las otras vanguardias artísticas

La historia del arte cuenta que es desde lo marginal de donde surge lo virtuoso, tal es el caso tanto de las vanguardias artísticas que por todo el mundo se han abierto paso hasta marcar de manera poderosa el quehacer cultural, como también es el caso de aquellos grupos desarrollados al margen de la fama, en una suerte de conventual penumbra y seguidos por un puñado de iniciados convencidos y valientes, que no quisieron renunciar ni a un ápice de ser y que jamás buscaron satisfacer las necesidades de las mayorías conocidas como “midcult” o culturas medianas, de las cuales Dwight Mac Donald dice: son amenazantes de la cultura superior “masscult” por ser un híbrido nacido de las relaciones contra natura de ambos enfoques.

Tal es el caso de la escuela fundada en Montevideo Uruguay por el artista Joaquín Torres García, conocida hoy, por su prolífera obra, tanto gráfica como de escritura, la cual desarrolla el movimiento o corriente estética llamada “EL UNIVERSALISMO CONSTRUCTIVO”, donde se sostiene y se expresa la comunión entre el hombre y el orden cósmico; basada en los principios de proporción, unidad y estructura, creando un lenguaje plástico que conjuga símbolos y recursos formales simples como: líneas horizontales, verticales ; el uso de figuras geométricas básicas y la sección áurea.

Torres García, se había formado como artista en Europa, en España principalmente al lado de quien fuera también su amigo Piet Mondrian y participado en la construcción de movimientos y revistas relacionados con el arte y en especial con las vanguardias neoplásticas y suprematistas.

Más cerca del neoplasticismo que de otras vanguardias , Torres García escribe su libro "Estructura" dedicado a Piet Mondrian donde desarrolla las ideas fundamentales del arte constructivo , No obstante la relación con el neoplasticismo y en relación con Mondrian, Torres rechaza la abstracción total casi con tanta vehemencia como había rechazado el naturalismo imitativo.

Para él ambos extremos eran inventos nórdicos , barbaros, ajenos a la tradición clásica que anima las creaciones del gran arte universal

A su regreso a Montevideo, Uruguay su país natal, cinco años antes de la segunda guerra mundial, funda la Asociación de Arte Constructivo, la cual fue un total fracaso a raíz de incluir dentro de ella a viejos pintores amañados en el impresionismo y en el naturalismo, movimiento este último, que de manera particular era aborrecido por Torres García. Más, un grupo de jovenes artistas inquietos intelectualmente supieron entender su propuesta, y de ellos, surgió el taller Torres-García afamado hoy en dicho país y de gran reconocimiento internacional.

Muchos son los postulados Que Torres García dejo en su extensa obra, titulada de igual manera "universalismo Constructivo" mil cien páginas escritas sobre su arte. Quizá esto le dé el título de ser el artista que más literatura dejó en torno a su investigación y experimentación en todo lo corrido del siglo XX y XXI.

-"En medio del anárquico y bajo estado de cosas debemos decir para sosiego y plena satisfacción de nuestra conciencia que ni por un solo instante abandonaremos nuestra posición de trabajadores infatigables por la verdad y el arte, ni falló nuestra fe en los valores absolutos que fueron nuestro norte para el arte y la vida".

-"La verdad estaba también en las culturas indoamericanas y con ella debemos identificarnos"

Y esa verdad según lo explicaba él mismo y de manera sencilla como alguna vez lo dijera García-Lorca, no era otra cosa que el saber trazar dos rayas, la cruz ortogonal.

-"La pintura constructivista es medida por el compas de oro y dentro de un riguroso orden ortogonal, aunque puede considerase como abstracto, contiene referencias a la realidad mediante grafismos, signos o símbolos de las cosas".

Aunque:

-"Los símbolos no debían determinar la estructura de la obra, La obra determina la índole de los símbolos".



Y esto lo decía porque para Torres García, los símbolos en el arte constructivo no deben ser de carácter intelectual, pues no deben expresar tales o cuales mensajes que puedan ser descifrados, sino más bien: formas mágicas que deben ser aprehendidas en sí mismas, como hechos plásticos puros, reiterando siempre que el simbolismo en las artes plástica debe ser directo y que ese arte debe ser la creación de conjuntos en un orden estético.

Por eso para él y su nueva escuela, no cabía el naturalismo el cual no tolera ordenación alguna y solo quiere la representación, es decir que por el orden natural repudia el orden estético, y lo llamaba: El enemigo que siempre ha sido y será del arte, indicando que el aspecto natural es falso, que la perspectiva y el escorzo son del todo ilusorios y que la imitación debía ser repudiada.

Sostenía Torres García Que todo ello debía ser corregido por la inteligencia y llevado a la concepción dentro de un plano geométrico.

El constructivismo podría estar en la trayectoria de los grandes cubistas y desde su abstracción con elementistas o neoplasticistas, pero, mientras Mondrian parece un geómetra que pinta, Torres siempre fue un pintor que a veces hacía geometría y aun así siguiendo los pasos de Platón se acercó a una supra geometría y a una mística pitagórica de los números sagrados.

En su afán de unir los contrarios frente a las tendencias de aquella época inventó la síntesis que superaba los términos dialécticamente opuestos del surrealismo y el neoplasticismo , los cuales siempre estuvieron al borde de lo extra pictóricos; Pues si en el surrealismo predominaba la poesía, el neoplasticismo se orientaba hacia la arquitectura. En este sentido se puede decir que así como el cubismo está un paso antes de esas dos posturas antitéticas, el constructivismo está un paso después.

Como filosofo al igual que Leonardo hace del arte el resultado de una larga meditación y no la consecuencia inconsciente de un impulso ciego.

El fin último o principal de esa contra cultura o movimiento es el de reunir toda el arte de América desde su misma prehistoria hasta los alcances actuales, de tal manera que toda América pudiera poseer un arte unificado de calidad y que pudiera llamar suyo libre de toda influencia extranjera planteando que " La similitud de nuestras teorías basadas en la humana tradición de todos los siglos y que generó las grandes culturas halló al fin su cauce apropiado en este hemisferio y por tal razón la hicimos nuestra" y es que cuando Torres García se educaba en España vio como el arte en Europa se regocijaba con la producción "artística" precolombina peruana, espacialmente Paraca, y como, entretanto, en nuestro continente para nada eran tenidas en cuenta a pesar de que toda las piezas exportadas contenían principios básicos de la construcción del arte universal.

-"La regla constructiva y el universo se identifican"

-"La obra está vinculada al universo mediante la sección áurea, el universalismo constructivo se afirma en esta regla abstracta... La intensión es hacer que todos lo comprendan".

Y esto se convirtió casi que en una religión donde el Sacerdote era escuchado y seguido al dedillo y, de alguna manera debería ser seguido por las nuevas generaciones de artistas del continente americano en el orden de reconocerse como actores y productores de un arte perteneciente a un mundo nuevo, con una ordenación aunque universal, estudiada y organizada desde nuestros pueblos.



Que la unidad cultural sobrepase el simple intercambio de valores al que estamos acostumbrados y construya una identidad digna, que reúna en sí, todas la características que exige el gran arte.

-"En torno a nosotros hemos visto derrumbarse cosas que parecían inconmovibles y hoy mismo vemos que la verdad se mantiene y en ella nos afirmamos".


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