El surgimiento de la antropología feminista



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Tema 3. La centralidad del concepto de Género

Veremos una serie de propuestas, empezando por el feminismo postcolonial.

Exposición 4. Feminismos postcoloniales, de varios autores, en diferentes épocas y lugares

Introducción. Término no aceptado por todos los autores por ser etnocéntrica y heterocénctrica. Algunas autoras prefieren el término feminismo de tercer mundo. En este contexto el feminismo negro y/o lesbiano se separan del feminismo existente.

El origen está en “Debates feministas por el sexo”, de finales de los 70 a mediados de los 80, como respuesta a los fallos de la 2ª ola feminista. Rebeca Walker, en “Becoming the third wave”, donde hace una revisión a esta segunda ola.



Feminismo Negro. Angela Davis es una de las representantes de este movimiento. Concepto de “mujer negra” se convirtió en una identidad política estratégica (en Gran Bretaña). En general, se cuestiona la supuesta unión homogénea que planteaba el feminismo blanco.

Feminismo Indígena. Surge en México, en la 2ª mitad del s XX (congreso Indígena 1974, con la participación de comunidades indígenas). Contra la visión de nación homogénea y mestiza. Resaltar el EZLN, en 1994, impulsando los derechos de las mujeres. Oposición al movimiento feminista hegemónico, con una lucha por la defensa del multiculturalismo y feminismo en doble sentido. Búsqueda de reconocimiento y superación de la opresión étnica y genérica.

Feminismo islámico. Nace en los años 90, no habiendo una corriente como tal unificado. Movimiento de reforma y protesta a favor de los derechos de las mujeres musulmanas, reivindicando la posibilidad de liberarse de toda discriminación en el marco del islam, y del patriarcado, entendido dentro de las ciencias sociales. Se referencia a los textos sagrados, siendo releídos.

Aclaración de Carmen Mozo. Los tres feminismos han sido tres ejemplos, pero no resumen todos los feminismos postcoloniales. En torno al debate raza/etnia… cuando se hablaba del feminismo negro, en GB en concreto, se habla de mujer negra para crear una identidad política estratégica como plataforma de denuncia de las desigualdades, consecuencia del racismo existente en Gran Bretaña, que sufren las personas clasificadas como negras (categoría política estratégica por tanto). El feminismo indígena articula unas reivindicaciones de comunidad, de etnia, y la reivindicación de género. Al contrario del movimiento negro, que denuncia la diferenciación, los indígenas reivindican el derecho a su diferencia, confiriendo especificidad al mismo tiempo la reivindicación de derechos colectivos, como de los derechos que tienen las mujeres en el seno de dicho grupo étnico.

En cuanto a las fases, las olas…para entender que hay una separación, críticas…hay que entenderlo en términos procesuales, de cómo hay una continua reformulación de lo anterior, a veces intensa, pero que amplía los análisis y los debates, no entenderlos como sectorizaciones. Pluralizan los análisis y debates, enriqueciendo dichas corrientes teóricas. Es necesario pluralizar los debates, pero también la creación de un sujeto político en torno al cual articular el debate, aun complejizándose las posturas.

Intereses por analizar y articular el análisis de las diferencias, de forma que se hizo necesario pensar un concepto que permitiese articular dichas diferencias, ya que el de la mujer no permitía esto, y se creó el concepto de género, que permitía pensar en relaciones, concepto relacional por tanto, no solo porque permite pensar en las relaciones entre sexos, inter sexos, sino entre los propios sexos, intrasexos. En este sentido hay que decir que aunque las relaciones entre los varones han sido objeto de estudio, en muy raras ocasiones han sido estudiadas como relaciones intragéneros o en función del impacto que estas relaciones tenían sobre las mujeres y sobre el resto de la vida social. El énfasis relacional implícito en el concepto género, tal y como la plantearon los estudios feministas, permitió por primera vez inscribir a los hombres, y también inscribir las relaciones sociales que los hombres mantienen entre ellos mismos, y con el mundo, permitió inscribirlos en las relaciones sociales de sexos, es decir, durante mucho tiempo parecía que los relativo al género tenía que ver solo con las mujeres, con sus problemáticas…de forma que durante mucho tiempo parecían que los hombres estaban por encima, o al margen, de las relaciones de géneros, debido probablemente a una posición de dominación que ocupaban en dichas relaciones. Este énfasis relacional provoca la aparición de los estudios antropológicos sobre masculinidad.

Estos estudios de masculinidad lo que hacen es analizar a los hombres en tanto que varones de una sociedad, y surgen como interés de analizar la dominación masculina, ya no solo sobre las mujeres, como se había venido haciendo, sino sobre los propios hombres. Reflexionar sobre el constructo social de la masculinidad. Es fruto de interés por reflexionar acerca de estas cuestiones, y también fruto de la crítica social elaborada tanto por los movimientos feministas como los movimientos gays y lésbicos que aparecen en los años 60 y 70; consecuencia de esta crítica.



Kimmel, en un texto “La masculinidad y la reticencia al cambio” dice que si los hombres están cambiando no es por propia iniciativa, sino por las críticas de los análisis de las feministas y de los movimientos gays y lésbicos. “si los hombres hemos advertido que somos un género es porque ellas han estado presionando para que nos demos cuentas de ello”.

De nuevo, y como no podía ser de otra manera, estos estudios tienen sus correlatos a nivel de movimientos sociales en la aparición de los movimientos de hombres, que se organizan política, asociativamente, en cuanto que varones de una sociedad, trabajando en pro de la transformación social, reflexionando sobre la dominación, por las desigualdades, por la violencia… A nivel social, dichos movimientos sociales podíamos dividirlos en dos grandes grupos. Los hombres que se denominan profeministas, antisexistas, que están preocupados por reflexionar sobre las cuestiones antes citadas. También, junto a ellos, de manera más minoritaria, grupos de asociaciones de varones que se organizan para reivindicar la erosión de sus derechos, criticando posibles relaciones desiguales en torno a la relaciones de género; entran en conflicto con los logros, bastantes precarios, que habían conseguido los movimientos feministas, y que van en contra de lo que consideran una pérdida de sus derechos en pro de las mujeres.

Exposición 5. Hombres en el feminismo, de varios autores, en diferentes épocas y lugares

Introducción. Hecha por Carmen Mozo antes. Hombres integrándose en la lucha de la mujer por la igualdad

Movimientos feministas apoyados por hombres en el mundo


  • Lazo blanco. Canadá, de la mano de M. Kaufman. Enfoque para involucrar a hombres y niños por esta lucha en favor de la igualdad. “La guía del individuo femenino” como obra relevante en dicha búsqueda. El objetivo general es promover una mayor compresión entre los hombres sobre como como la violencia socava la igualdad entre géneros.

Políticas públicas y acciones concretas hacia la equidad de género. Hay un marco internacional legal, donde a través de la fundación Lazo Blanco se interrelacionan:

  • Masculinidades y equidad de género

  • Menengage. Igualdad de género real. Está dividida en áreas geopolíticas, donde se abordan desde las políticas micro y macro. Buscan dicho mundo más igualitario, con un cambio de percepciones, organizando y abogando, y compartiendo información y recursos al respecto para lograr la igualdad universal, la paz, considerada poderosa, y la colaboración, que es clave.

  • Hombres por la equidad. Surge en México, con la participación de hombres en la perspectiva de género, con un cuestionamiento de las visiones tradicionales de la masculinidad y promoviendo políticas públicas.

  • NOMAS (National organization for men agains sexism). Surge en EE.UU. tras la segunda ola del feminismo. Fomenta el activismo y análisis social, con una red de hombres políticamente progresistas, y con una visión optimista sobre hombre y masculinidad. Sus valores e ideologías se recogen en sus principios, abogando por la igualdad.

  • Escuela Equinocio. En El Salvador. Programa que enfatiza la equidad y la prevención de la violencia d género.

Asociaciones en España, y movimientos de hombres

Surgen a partir de 1985 en Valencia y Sevilla. Se plantean una serie de cuestiones que responden en una búsqueda de concienciación de la población, sobre todo enfocada a los hombres, en cuanto a reconocimiento de derechos igualitarios en torno al género. ¿Qué son? ¿Qué piensan? ¿Qué defienden? ¿Son los profeministas “antihombres”? Son una serie de preguntas, que responden para tal objetivo.



Igualitarios

Doctrina política que sostiene que todas las personas deben ser tratadas como iguales, con mismos derechos y oportunidades.



Karl Popper dijo que “el igualitarismo quiere que todos los ciudadanos sean tratados imparcialmente, sin que se tenga en cuenta su nacimiento, sus relaciones o su fortuna. En otras palabras, no reconoce ningún privilegio como natural”.

Asociaciones en España

  • AHIGE. Málaga.

  • Heterodoxia. 1991. Comunidad de hombres por la igualdad. Red de hombres interesados en las reivindicaciones feministas.

  • StopMachismo (Hombres contra la desigualdad de género”. Finales 2005

  • Asociación de Psicología de la violencia. Psicología de terapia, que ofrece ayuda a afectados por la violencia de género.

  • Centro de Estudios de la condición masculina. Madrid 1993. Investigación y concienciación de la masculinidad del hombre, en una perspectiva igualitaria.

    • Luis Bonino, médico-psiquiatra. Es el máximo exponente.

  • Grupo de Hombres contra la violencia machista de Mallorca. 1994, en colaboración con Lobby de Dones. Denuncia casos de violencia machista, exigiendo justicia especializada.

  • Movimientos de hombres pro-feministas, Anti-sexistas o Igualitarios

    • Búsqueda de relaciones de igualdad, desmontando el modelo de masculinidad hegemónico, con un formato pluriforme, y asumiendo la responsabilidad masculina en cuanto al mantenimiento que ha habido hasta hora en la desigualdad con las mujeres.

  • Grupo de Hombres de Sevilla. 1996. Defienden la reestructuración del modelo hegemónico

  • Grupo de Hombres de Jerez. Consecución de la igualdad, con actitud autocritica del grupo de varones

  • Red de Hombres por la Igualdad. Promover programas contra la violencia de género, y educación social en igualdad de géneros.

Vemos un documental de Documentos TV, de la 2 de TVE, llamado Hombres.

Debates y reflexiones acerca de la exposición en clase, con Carmen Mozo.

Cadena comunicante, por la cual en nuestra sociedad inferimos siguiendo dicha cadena:



  • Sexo (biológico)Sexo (social)Género (social)Sexualidad (social)

Crisis de la identidad masculina. Hasta que punta estamos asistiendo a esta supuesta crisis, si es posible hablar en términos colectivos de dicha crisis, más allá de los grupos que como hemos visto si se replantean dichas cuestiones.

Aclaración acerca de las masculinidades. Estudios antropológicos de masculinidad en antropología; recordar que fue el énfasis relacional entre géneros (donde denota lo construido, y remite a un carácter relacional), tal y como lo utilizaron las antropólogos feministas, fue lo que permitió inscribir a los hombres en las relaciones sociales de sexo, ya que hay que reconocer que hasta este momento dichas cuestiones de genero se habían centrado en las mujeres, estando los hombres al margen, o por encima, en la medida que las dominaban; como si el hombre no tuviera que ver con el género, con lo que se les inscribió dentro de las relaciones sociales de sexo, estudiándose dentro de una perspectiva de género, en tanto que hombres/varones de una sociedad, varones inserto en una trama relacional. Como vimos en la última práctica, dichos estudios antropológicos de la masculinidad están asociados a la ética feministas, como a los movimientos Gays y lésbicos, y van conjunto a la aparición de dichos grupos de hombres, divididos en dos categorías: los sexistas, que hacen reivindicar una reafirmación de la masculinidad, supuestamente erosionada, junto con su derechos, por parte de los feministas, y los segundos, que realmente nos interesan, autodenominados profeministas, antisexistas, ligados a movimientos socialistas, comprometidos con un proyecto explícito de transformación social, siendo hombres que se sitúan en primera línea, hablando en primera persona, reconociendo una posición dentro del análisis, de la problemática que se está tratando.

En los años 80 empiezan a consolidarse los estudios antropológicos sobre masculinidad, con las primeras etnografías, intentos teóricos acerca de la masculinidad, seminario y cursos en universidad, apareciendo en el mundo académico monográficos sobre la cuestión, consolidándose por tanto un nuevo campo de estudio en dicha década. Son unos estudios que se conjugan siempre en plural, ya que en esta perspectiva relacional, enfatizada, hacia evidente el análisis por la diversidad, hablándose de “los hombres” y de “las masculinidades”, de la misma manera que en los estudios feministas. Están realizado mayoritariamente por antropólogos varones, expresando un proyecto político de transformación social, para derribar las prisiones del género, y donde, al igual que los estudios feministas, hay muchas perspectivas teóricas desde las que se aborda, dándose una variada producción teórica, y entre los que podemos destacar a autores muy relevantes.



R. Connell, quien hace uno de los primeros intentos teóricos para analizar la diversidad de construcciones sociales de la masculinidad, hablando para ello de las masculinidades hegemónicas, que serían las heterosexuales, y las subalternas, analizando como las hegemónicas marginalizan a las otras, a los otros hombres.

M. Kaufman, otro autor que teoriza sobre masculinidades, y que dice que se define siempre en relación al poder, y donde lo que caracteriza a las formas hegemónicas de masculinidad en las sociedades contemporáneas, es que se equipare el ser hombre con tener algún tipo de poder, poder que no solo se basa en instituciones o estructuras sociales abstractas, sino que también el poder se basa en las formas de interiorizar, de encarnar y reproducir dichas instituciones y relaciones de poder, y las conceptualizaciones sobre dichas relaciones. En la medida en que el proceso de adquisición de géneros supone suprimir toda una gama de variedades, para cada uno de los géneros, Kaufman llama “Las experiencias contradictorias del poder entre los hombres”, artículo donde explica esa interiorización de géneros, que supone la supresión de variedad, con lo que el poder, asociado a la masculinidad, se puede convertir en una fuente de dolor, ya que ningún hombre puede adquirir el ideal de masculinidad en el que se le adscribe, y porque también puede experimentar sensaciones, experiencias, que no son compatibles con dicho ideal de masculinidad, llevándole a decir que “el poder social de los hombres es por una lado fuentes de privilegio y capacidad de ejercer el control, pero al mismo tiempo es o puede ser una experiencia individual de alienación y de dolor”. Sigue diciendo, que si bien la masculinidad se basa en el poder social de los hombres, no hay una única masculinidad, sino que como Connel habla de masculinidad hegemónica, y de otras, donde esta se articula con la clase social, la etnicidad, la sexualidad…

J. Frigole, antropólogo catalán, que tiene una muy buena etnografía, donde encarna dichos planteamientos, y en su obra ¿ser Hombres?, donde recoge como los hombres de una zona agrícola elaboran su concepción de ellos, como varones, hombres, en la Vega Baja del Segura, demostrando que la concepción de lo que para ellos es ser hombres ha ido modificándose según la transformación a la que han sido sometidas las relaciones sociales de producción. La masculinidad no se construye en abstracto, sino que se conjuga, se relaciona, articulada, con otros componentes, siendo incluso diferente la masculinidad para diferentes grupos, ya sea por condiciones como la etnia, la clase social…

Kaufman, en EE.UU. en una etnografía, recoge las masculinidades de los hombres blancos, por un lado de las clases obrera, y por otro de las clases medias. Los hombres de clase obrera, la definición de masculinidad enfatiza las destrezas manuales, físicas…y donde sus homólogos de las clases medias enfatizan las capacidades de manipulación verbales, intelectivas… Por lo que las definiciones de las masculinidades, lo que es clave, es el poder, pero lo que pasa es que la definición del poder de cada grupo es en relación a las posiciones reales a poder ejercerlo.

Es interesante por tanto ver como la masculinidad actúa en las sociedades, que aquí vemos analíticamente separada, pero que en la realidad, como ya hemos visto, actúa relacionada, conectada, con otras componentes.

Por último, haremos referencia a la masculinidad actual, a lo que en lo mediático se denomina “los nuevos hombres”. Hay un discurso mediático respecto a estos nuevos hombres. Tres artículos de El País, de 2003, 2008, 2010 y 2013, en suplementos dedicados a hombres, donde los discursos empiezan con el cambio social, insistiendo en dicho cambio, con una búsqueda de nueva masculinidad, con ruptura del modelo tradicional. Discurso que se empieza a detectar en España a principios de la década del 2000, donde es en este contexto de los nuevos hombres, surge la metrosexualidad, fenómeno que aparece por primera vez conceptualmente, en EE.UU. en el año 1994, y que llega a principios de los años 2000. Significa hombre de la metrópoli, acuñado por Marc Simpson, calificando a Beckham como hombre metrosexual, siendo este la encarnación de dicho concepto, popularizando el término, que a partir de 2002 se expandió; se definía como el hombre que le gustaba estar en contacto con su lado femenino, pero aplicado solo al cuidado de uno mismo, desvinculado, individualizado las relaciones de cuidado que si caracterizaban a las relaciones femeninas, pero que en este contexto social, atomizado, hedonista, que prima la imagen. Este fenómeno hay que leerlo por tanto estructurado con los intereses del mercado, con lo que realmente se quiere conseguir es introducir el cuerpo del hombre en el mercado, no suponiendo por tanto un debilitamiento de las fronteras del género. El discurso, que empezó siendo sutil, se ha ido revelando, donde ya sin tapujos, se habla de “mercado de hombre” en la moda, en el cuidado personal.

La masculinidad, como ya hemos visto, surge tras la conceptualización de género. Si hasta los años 70 se hablaba de roles sexuales, sin ese contenido de complementariedad funcionalista, pues de hablarse de roles sexuales se pasa a hablar definitivamente de géneros.

Género construido, donde interesa en este momento dar una definición de género más elaborada:



Scott, Joan. (1985) “El género: una categoría útil para el análisis histórico”. Es una definición operativa, indicando a que niveles de la realidad habría que analizar para estudiar el género. Dice que cuando tratamos de definir el significado de una palabra, tenemos que ser flexible, ya que las palabras, como las coas, tienen historia, donde se dan cambio de significados, y donde en este sentido, la palabra género tiene una historia, y varios significados a lo largo de esta. Nos dice que cuando se empieza a emplear, es en relación a los hombres y mujeres, utilizada por su relación con el género gramatical (reglas formales que usamos para referirnos a lo masculino y lo femenino, siendo totalmente arbitraria), generalizándose el concepto de género, que no se usará siempre de la misma manera. Es en este sentido que Scott dice que se puede usar desde dos grandes puntos de vista.

  • Enfoque descriptivo. Aquel que describe la realidad sus causas sin interpretarlas, sin explicarla, meramente descriptivo, sin explicar sus significados ni su causalidad. En su versión más simplificada, se utiliza directamente género como sinónimo de mujer, con lo que desde que se acuña el término, en muchos estudios se sustituye el término mujer por el de género, donde dicho termino parece conferir mayor seriedad académica, más natural que el término mujer; esta es la búsqueda de legitimidad académica de algunas investigadoras en la década de los 80, obviando al grupo social al que trata, la mujer, y al poder, permitiendo alejarse de las connotaciones que conllevaba el denominarse “estudios feministas”. Otra opción, menos simple, es aquella que lo usa para referirse a las cuestiones que las mujeres piensan como asociadas a las propias mujeres, o como ámbitos en la que se dan las relaciones entre hombres y mujeres, siendo relevante para analizar áreas de la vida social como la educación, la familia, la socialización…áreas que asociamos ideológicamente a las mujeres; el género sería útil para analizar estudios sobre dichos ámbitos, y cuyo problema es que parece como si otras áreas de la vida social no fuera pertinente el género, o no lo tuviese, obviando como las relaciones sociales de sexo son relaciones estructurales que están articulando todas y cada una de las áreas de la vida social. Nos describe como son las cosas, pero no como funcionan.

  • Enfoque causal. Necesidad de dicho enfoque para proponer el género como una categoría de análisis, que es lo que hace J. Scott, que hay que tener en cuanta cuando nos dispongamos a analizar cualquier ámbito de la vida social. Aporta una definición de género, operativa, no solo meramente teórica, que nos ayuda a pensar en los ámbitos en los que actúa. El género refiere a dos cuestiones (Definición de Scott):

    1. Elemento constitutivo de las relaciones sociales, basadas en las diferencias percibidas entre los sexos; es algo que vehicula, que relaciona.

Está compuesto a su vez por cuatro elementos relacionados. Estos cuatro niveles, so subelementos están interrelacionados, y los definiremos con una finalidad analítica, aunque en la realidad están imbricados:

  • Símbolos, culturalmente disponibles, que pone a disposición determinada cultura, que evocan a representaciones de la realidad, que no son univocas, sino que son múltiples, e incluso contradictorias en ocasiones. Ver que símbolos de genero se ponen en marcha, cuales se evocan, quienes lo evocan, como, en qué contexto…ya que nos aporta mucha información.

  • Conceptos, doctrinas, conceptos normativos, que sirven para interpretar el significado exacto de un símbolo. Se encargan de definir cuál es el significado de un símbolo, y así contener las capacidades metafóricas de los símbolos. “Mitos en torno a la mujer: Eva y María”, de la teóloga Maite del Moral (texto) en el XII congreso de teología: Y Dios creo a la mujer.

  • Instituciones, que construyen el género. Rubin decía que es la institución del parentesco donde se construye el género, mientras que Scott dirá que no solo la institución del género, sino el mercado, la institución educativa, política…viendo como las distintas instituciones sociales construyen el género, y de qué manera.

  • Identidad, siendo el género un elemento que construye identidad social, no siendo el único, pero si uno sobre los cuales construimos nuestra identidad, teniendo que analizar este aspecto cuando estudiemos el género, o la identidad social en general.

    1. Forma primaria, o estructural de relaciones de poder. vehicula las relaciones de poder. la adscripción de sexo/género supone tener un control de acceso diferente y desigual a los recursos materiales y simbólicos de una sociedad. Cuando se nos adscribe a una posición de sexo/genero, significa estructuralmente que vamos a tener un acceso diferente y desigual, siendo el género un elemento estructural, que como ya hemos dicho, vehicula relaciones de poder, siendo uno de los elementos más importantes en las relaciones de poder (también la etnia, clase, etc.), siendo una marca social, y estructurales por tanto.


Tema 4. La revisión del concepto de género: sexo biológico y sexo social

A base de hablar de géneros se olvidó hablar de las bases materiales, con lo que se plantea una revisión crítica del abuso del concepto de género, pues reproducía la dicotomía naturaleza/cultura, con género/sexo.

Lo que queda por pensar es que ciertos marcadores biológicos su usan para diferenciar y distinguir sexualmente, con desigualdades sociales. Esto es lo que veremos en este tema, con una revisión del concepto de género.

El objetivo es tratar de desarraigar, hacer tambalear las ideas de que las diferencias biológicas entre sexos son objetivos, claras, que se dicotomizan. Por tanto problematizaremos el sexo biológico, e intentaremos entender cómo se usa para marcar colectivos.

Como fondo, crítica al androcentrismo-etnocentrismo con el que miramos, interpretamos, lo biológico. Proyectamos nuestras categorías culturales en lo biológico, viendo esta esfera con preconcepciones, entendiendo lo biológico con categorías culturales previas.

Entonces, ¿De qué hablamos cuando lo hacemos de sexo biológico? ¿Qué significa macho y hembra en el mundo animal? Explicación acerca de la reproducción sexuada, con dos gametos diferentes necesarios para la reproducción.

Los seres que nos son más familiares son lo que disponen de macho-hembra, ya que es la forma, el criterio social que usamos, para diferenciar a los individuos, reduciendo a tal cosa la anatomía reproductora, y que no es aplicable universalmente. Criterios de distinción sexual, que no son universalizables al resto de seres vivos.

El sexo biológico es sumamente complejo en los reproductores sexuados, mientras que nosotros lo percibimos de manera muy clara, simple y reducida. Haremos por tanto distinción entre sexo biológico y sexo cultural, siendo el primero fenotípico, y el segundo para hablar de los criterios socialmente establecidos, y que asignan la pertenencia de un individuo, y que en nuestra sociedad dispone de dos (sistema dos sexos).

Exposición 7. Sexo: lo biológico y lo cultural

Exposición realizada por los nosotros, en la cual hemos expuesto, definido, explicado y desmenuzado el sexo, tanto desde la perspectiva biológica, reduccionista, como desde la antropológica, más holista, amplia y crítica con las categorías construidas en torno a este.

Exposición 8. Movimientos sociales intersexuales

Exposición de compañeros de clase, en el que aclararán tanto aspectos previos referentes al sexo, como a la intersexualidad.



Teoría Queer; grupo de muchos colectivos que adquirieron esa etiqueta, en principio peyorativo, para activar un movimiento. Proponen que tanto el género como la sexualidad son espacios plásticos, y plantean una deconstrucción de dicho modelo normativo.

Samuel Lurie propone unos nuevos parámetros, modelos, tanto de sexo, género, identidad sexual y de orientaciones sexuales, dentro de la teoría queer. Son modelos no compartimentados, sino continuos, donde se admite la ambigüedad, los espacios intermedios, intersexuales en nuestro caso.

Diagrama de sexo y género propuesto por S. Lurie. Centro del género sanitario, www.gendersanity.com



Beatriz Preciado, mediante un video, expone como desde la medicina, a través de J. Money, se impuso un modelo de aplicación, una guía de intervención, por el cual se asigna sexos (varón-hembra), y no dando cabida a toda una serie de sexos no dicotómicos.

Vemos a nivel global, y en planos nacionales (Argentina, Chile, Cuba, etc.) la intersexualidad en el ámbito jurídico. También vemos la legalidad a nivel europeo y español.

Los movimientos sociales emergentes de la diversidad sexual, es el epígrafe bajo el cual nos explican cómo surge dicho movimiento, que aun siendo minoritario, ya no solo por su número, sino porque ha ido siendo minorizado, invisibilizados, no adquieren relevancia hasta ya finales del s XX, donde se unen al movimiento de trans, bisex, lesbianas y gays (LGBT).

El caso de Cheryl Chase, activista intersexual, que ya vimos en la exposición anterior, y la cual fue operada para asignarle un sexo, ya que nació con genitales ambiguos. También vemos a (Acción Global-Igualdad Trans), otro activista intersexual, que ha participado mucho en la apertura tanto social, como política…

El tratado de Montreal, que aunque cobija al movimiento intersexual, no defiendo solo dicho colectivo. Firmado en el 2006, y que en la actualidad no ha conseguido sus propósito, pero que sigue luchando, informando, y concienciando.

La asignación de sexo a los intersexuales como vemos, tiene una serie de consecuencias ya no solo físicas, sino psicológicos derivados de la rigidez del modelo dos sexos de nuestra sociedad.



Continuación del tema

Tratábamos de desarraigar la idea de las diferencias biológicas como diferencias “verdaderas”, expresión de una verdad indiscutible, ontológica y dicotómica.

En general tenemos una mirada etnocéntrica y androcéntrica sobre el mundo, y en particular sobre los seres vivos.

Somos una especie que presenta dimorfismo sexual, que se presenta en un complejo proceso que actúa a nivel cromosómico, gonádico y hormonal. Visto desde el punto de vista biológico, cabe destacar una mayor variedad.

La construcción del sexo biológico enlaza directamente con la construcción de la identidad personal. ¿Qué ocurre cuando el marcador sexual no es claro? Es un tema interesante para reflexionar como se soluciona socialmente estas cuestiones.

Ursula K. Leguin, “La mano izquierda de la oscuridad

Autoras como C. Delphi han tratado de invertir la relación entre sexo y género, diciendo que tradicionalmente a los dos sexos (tradicionales) se les adjudica un género, y ella defenderá que es el género el que construye al género.

Una tarea fundamental de las sociedades va a ser sexuar el cuerpo, para que a simple vista se pueda identificar el grupo de pertenencia de un individuo.

Texto. Los cinco sexos, de Anne Fausto-Sterling

La cultura occidental contemporánea con idea de que existen dos sexos (esto no es universal), incluso en el lenguaje, y legalmente todo adulto es Hombre o Mujer, y donde la diferencia no es trivial. Joan Scott ya dijo que el género supone un acceso diferencial y desigual de los recursos simbólicos y materiales de una sociedad. El Estado y el sistema legal si tiene interés en el sistema bipartito, que se opone a la naturaleza.

Propone una clasificación, diciendo que el sexo es un continuum, donde podríamos distinguir cuanto menos 5 categorías, aunque llevados al extremo, de dicho continuum.

Los argumentos biomédicos son lo que justifican el orden social, mientras que la práctica desvela la realidad de la fisionomía humana, que no se corresponde con el sistema legal.

Cuanto mayor conocimiento tiene la biología del cuerpo humano, mayor capacidad de intervención.

El término hermafrodita se dejó de usar primero porque no recogía el amplio abanico de posibilidades, y por la exotización de dicho término.

Anne recalca que no hay estudios que demuestren que la naturaleza intersexual derive en problemas físicos-psicológicos, y lo relaciona con lo que Foucault denomina biopoder, ya que dichos cuerpos no se ajustan a las reglas, y hay que adecuarlos a través de un “calzador quirúrgico”.

Necesidad cultural de mantener distinciones entre sexos, donde el control de los intersexuales y de su cuerpo a través de la medicina se hace porque empaña tal distinción entre los dos sexos. “La tarea primordial del tratamiento médico seria conservar la vida”, donde lo importante sería tratar las consecuencias fisiológicas que provocan este tipo de situaciones patológicas, como en cualquier otro ser humano, pero no sobre la situación completa en sí.

Resulta claro que nuestra visión de la multiplicidad, deben tanto los padres como los niños intersexuales deben ser pioneros”, donde como en todo tiene que haber un movimiento pionero de madres y padres, y luego de niñas y niños, “que cargarán con las innumerables molestias de la sociedad”, y que sea “algo celebrado, y no temido y ridiculizado”.

El modelo de dos sexos es un modelo históricamente construido, que empieza a cambiarse a partir del s SVIII, y que en el texto de Th. Laqueur, historiador de la medicina, con su libro La construcción del sexo, donde hace un análisis de la evolución de la idea del sexo hasta el s XVIII, y de cómo se fue transformando, argumentado una hipótesis donde el cambio en la percepción del cuerpo no fue una consecuencia de los descubrimientos científicos, sino de los cambios políticos, en la época de cambio epistemológico, donde el orden social se justifica sobre la biología. Las diferencias entre sexos, que antes eran solo políticas, se biologizan. Foucault, en a través de un testimonio intersexual, el de Herculine Barbine, llamada Alexina B, donde recoge la experiencia autobiográfica de una persona intersexual que vivió a mitad del s XIX, contando por ella misma, publicándola bajo ese título, lo que le sirvió para justificar que durante mucho tiempo no había la necesidad de buscar en los individuos, en sus cuerpos, un sexo verdadero. Las diferencias, que eran políticas, a través del derecho canónico, eran muy claras, pero no en cuanto al cuerpo biologizado, donde correspondía al padrino determinar en el bautismo el sexo, y donde al llegar a la edad adulta podía cambiarse a la otra clasificación bajo condición de mantenerla ya para siempre, a riesgo de no ser acusado de sodomía (en una nueva clasificación de comportamientos sexuales).

A partir de aquí aparece la necesidad de adscribirse a un sexo, ya biológicamente, que tiene que ver con el cambio del modelo unisexo al bisexo, donde lo importante es retener que dicho cambio en la apreciación biológica de los sexos, fue posterior a la diferencia biológica políticamente significativa.

Lo primero que pone en escena el sexo es el cuerpo. A partir de los órganos sexuales externos se va a poner en marcha toda una construcción social que va a hacer aparecer como heterogéneos los cuerpos clasificados como mujeres y los cuerpos clasificados como varones. Toda una serie de mecanismo de intervención social sobre el cuerpo que van destinados a poner en escena el sexo, que se desarrolla durante toda la vida de los individuos, constante, en todas las sociedades, y donde empieza incluso antes del nacimiento, y va poco a poco construyendo el cuerpo como un cuerpo sexuado. Vamos a intentar romper por tanto la idea de que el cuerpo está naturalmente sexuado, donde para ello veremos una paradoja, donde la empresa para construir dichos cuerpos es ardua, con una complicada trama de intervención social. Dicha empresa se imbrica con el consumo corporal.

Estas intervenciones sobre el cuerpo van a ser a nivel materiales, profundas e irreversibles, o superficiales y reversibles, son también a nivel de psicomotricidad, donde nos enseñan a mover el cuerpo en función del sexo, donde la socialización juega un papel importante, con intervenciones a distintos niveles, diferentes en cada cultura, pero existentes en todo.

Exposición 9. Cuerpos sexuados

Exposición de compañeros donde veremos el siguiente tema: Construir el cuerpo como un cuerpo sexuado, que expresa la división sexual.



Lourdes Mendez, a través de la cual se ha hecho la exposición, basándose en sus textos: Tesis doctoral Cosas de mujeres, "Recetarios mágico-científicos al servicio de la estética de la delgadez. Cuerpos de mujeres, cuerpos de hombres".

La identidad humana, es la apariencia la que nos hace atribuir esa identidad,

Recetario al servicio de la estética: armas mágicas, loa trucos para andar por casa, las armas científicas, principalmente la cirugía.

La conformidad del canon estético dominante se considera esencial para las mujeres en la medida en que el cuerpo hembra construye…



Carmen Mozo. Imbricación de las relaciones de sexo/género con los mecanismos de consumo en nuestra sociedad. Contexto económico, industrial (alimenticio, estético, etc.), que articula la realidad de tal modo que promueve un consumo continuo, donde el objeto de la mujer se convierte en privilegiado, aunque empieza a introducir al hombre en dicho proceso, que hasta entonces no han sido objetos de intervención como el de la mujer (no considerar peleles, pues es mucho más complejo que está simplificación y menospreciado).

Hay varios factores, ya no solo la interiorización de pautas culturales, sino también el asumir las consecuencias sociales que tienen el seguir o no dichas pautas sociales, con lo que acabamos siendo coaccionados, tras una experimentación de la desigualdad.



Resumen y aclaración de días anteriores y cierre del tema. En relación a la construcción cultural del cuerpo sexuado, y de la necesidad de construir dicho cuerpo sexuado, con la evidencia de que todas las sociedades construyen mecanismos de este tipo, poniendo en escena el sexo, siendo uno de los principios de división sexual.

Se desarrolla a lo largo de toda el ciclo vital de los individuos, y como vimos, empieza incluso antes del nacimiento.

Hay dos intervenciones en esta asignación del sexo. La intervención física, como operaciones quirúrgicas, perforaciones, etc. de conformación a nivel físico del cuerpo (la cirugía estética en nuestra sociedad), donde se busca modificar el cuerpo a nivel físico, de modo irreversible. Sobre estas intervenciones materiales y físicas (en nuestra sociedad, donde reduciendo, el marcador de división social sexual es el pene en el hombre, siendo el alargamiento de este la operación más frecuente entre hombres de tipo estético), aunque también pueden ser objetos externos, que pretenden modificar ese nivel físico (corsés, la moda), donde los mecanismos se articulan, como en el caso de nuestra sociedad, con el mercado, con la consecuente amplia oferta de mecanismos de modificación. La moda, en nuestra sociedad, afecta a hombres y mujeres, aunque de manera desigual, estando más diversificadas para estas últimas, donde la sexuación está más elaborada. Esta asimétrica valoración social de los cuerpos es un reflejo de la jerarquía, de la desigualdad, que se vehicula a través de los cuerpos. Dentro de este tipo de intervenciones entra también la comida, donde no se reparte por igual entre los dos sexos, con consumo desigual, y siendo importante las tallas de corpulencia, que están también sexuadas, donde además varían de unos países a otros. Lo importante es que consideramos como naturales, objetivas, definiciones que ya no forman parte del orden social, sino que las naturalizamos.

También existen intervenciones sobre la motricidad corporal, sobre la forma en que el cuerpo se mueve, se conforma. Cuerpos que aprenden a moverse, de manera adecuada a su sexo, a través de toda una serie de mecanismos de sanciones desde la infancia, a través de la socialización, siendo relevante en este aspecto los juegos de la infancia, que enculturan el género, enseñando y conformando el cuerpo sexuado. Enseñan al cuerpo a moverse de maneras diferentes según el sexo, pero normalizando una única manera dentro de cada sexo, a través de una manera implícita, no consciente. Relaciones de asimetría y desigualdad, donde la construcción del cuerpo culturalmente condiciona asimétricamente dichas relaciones.

La construcción sexuada es cultural e universal, pero la sexualización del cuerpo no lo es, estando ligada la sexualidad al sexo solo en nuestra cultura, o por lo menos de manera tan evidente.

Desde M. Mead, se tiene bastante documentación sobre la variabilidad de los géneros, aunque ella hablaba de temperamentos masculinos y femeninos, que ya lo desligaba de la biología, donde había una función de la construcción cultural del género. Aunque hasta tiempos muy recientes se creía que el sexo era biológico, naturalizado, dicha información de otras culturas era menor, o inexistente, con información fragmentaria. La variabilidad de los sexos en otras culturas son escasos etnográficamente.

Exposición 10. Variabilidad en el sistema sexo/género

Ahora veremos toda una variedad de sistemas sexo/género, que aun siendo como la nuestra, sistemas reglamentados, donde se prescribe un orden social, puede haber muchas y variadas formas. Los nombres a veces corresponden a las sociedades, y en otras a la forma de denominar las variantes sociales del sexo o del género.

Los Mohave (California). Alyha, hombres que adoptaban papeles correspondientes a las mujeres, y los Hwame, mujeres que adoptaban papeles similares al del varón. Sistemas dos sexos cuatro géneros

Los Kathoey (Tailandia). Hombres que se consideran atrapados en el cuerpo de una mujer, a temprana edad. Sistemas dos sexos dos géneros.

Los Berdache (pueblos amerindios de los EE.UU.). Hombres que adoptan un género intermedio entre el hombre y la mujer, desempeñando tareas femeninas, pero siendo vistos como una mezcla, con distinto roles. Son llamados individuos dos-espíritus. Sistema dos sexos tres géneros.

Los Mahu (islas de Polinesia). Hombres que adoptan un rol femenino, con integración en la sociedad polinesia total. Este tercer género se divide en dos a su vez, los Mahu, y los Raeraes. Sistema dos sexos tres géneros.

Los Chukchee (Siberia). Sea cual sea el sexo, pueden cambiar de género. yIrka-Elaúl, el hombre que cambia de género, y ga´clklcheca, la mujer que cambia de género. Varios niveles de transformación. Sistema dos sexos cuatro géneros.

Los Xanith (península Arábica, islam). Estatus de género, de un hombre en género femenino. Sistema dos sexos dos géneros.

Los Hijará (India). Tercer género, donde son tantos hombres, intersexuales, e incluso mujeres, con comportamientos más próximos al género femenino. Sistema tres géneros.

Los Pimas (Arizona y Sonora y Chihuahua, México). Pueblo del rio, donde se reconocen dos sexos y dos género, con posibilidad de adoptar un género, independientemente del sexo. Los wi-kovat, hombres con género femenino. Sistema dos sexos dos géneros.

Los Navajos (indígenas americanos, Arizona, Nuevo México, Utah, Colorado, Chihuahua). Tres tipos de sexo, intersexual, varón y mujer, y como géneros, reconocen tres, mujeres, hombres y nadle. Nadle tiene a su vez dos niveles: los verdaderos nadle, los falsos nadle. Los intersexuales tienen una sola categoría de género, los nadle verdaderos, mientras que tanto los hombres como las mujeres tiene dos categorías de géneros, las mujeres y hombres, y la de falso nadle. Con independencia de la componente fisiológica, los matrimonios son siempre heterosociales (en términos de Rubin). Sistemas tres sexos tres géneros.

Los Fa´adadine (Samoa). Tercer sexo-género en Samoa (hay sociedades donde no está claro la clasificación entre sexo social y género, con lo que no debemos de buscar una correlación, o analizarlos en términos émic nuestros), siendo definido por la familia, donde se le adscribe también a un género, donde significa “como una mujer”. Sistemas tres géneros.

Los Azande (África Oriental). Muchachos-esposa, jóvenes que realizan funciones de esposas para los guerreros, adoptando el género femenino, pero que pueden dejar de adoptarlo. Sistemas dos sexos dos géneros

Virgen Juramentada (Albania, Balcanes). Mujeres que renuncian a tener sexo, y adoptan el papel de hombre. Sistema dos sexos dos géneros.

Los Sererr (Kenia, Nairobi, tribu de Pokot). Sererr, individuos situados en la zona intersexo, no considerados ni varones ni hembras. A los individuos que no han sido circuncidados todavía también se les considera en esta posición ambigua.



Carmen Mozo. Toda sociedad organiza la reproducción de la especie, pero no esta garantía la que organiza socialmente, ni ordena socio-sexualmente las sociedades. Los sistemas sexo-género no son una traducción de la reproducción biológica, sino de la reproducción social, que está siempre inserta en sistemas sociales más amplios. Hay que entender con qué tipo de sociedad, y como se articula en dichas sociedades; bajo que modelos epistemológicos se articulan los determinados sistemas sexo-género. No aplicar a estos análisis categorías, interpretando desde nuestras categorías etnocéntrica, propias, de clasificación.

Tema 5. Repensando las relaciones entre sexo y género y la cuestión de la identidad

Último tema, donde veremos la construcción de la identidad a través del modelo sexo/género. Para ello vamos a ver primero una aproximación a la identidad, evitando perspectivas erróneas al respecto.

Hay que rechazar las visiones esencialistas, y las que cosifican, la hacen ver como estáticas. Rechazar también las perspectivas que conciben la identidad como lineal y estable, paralelo al desarrollo biológico, igual para todas las personas, y que se estabiliza al llegar un punto en la vida.

Es un proceso de negociación, identidad por tanto procesual, que se construye gradualmente. Las identidades sociales son producto de un contexto histórico, específico, complejo y rico culturalmente, y que en definitiva tiene un origen social. J. Scott decía que el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales, compuestos de normas, instituciones, y que como vimos construía identidades, siendo uno de los elementos que define identidad. Los seres humanos en el nivel individual aceptamos género como parte de nuestro autoconcepto, de cómo nos percibimos, y a como definimos las relaciones con los demás.

Nuestro sistema sexo/género lo aprendemos a través del proceso de socialización, proceso por el cual los seres humanos aprenden a ser seres humanos. Para que este proceso sea exitoso, cada generación tiene que introducir un margen de creatividad, que es el que explica el cambio sociocultural. Retener la idea de que a través de este proceso que construimos la identidad, es más cuestión de agencialidad y de selección de elementos, que una mera asimilación. Repertorio de elementos culturales, donde con la agencialidad podemos construir nuestra identidad, siendo está la causa de la variabilidad de identidades sexo/género. No se construyen en el vacío, sino que son construidas bajo un contexto sociocultural, con como hemos dicho un repertorio, con una pluralidad de opciones, donde ya actúa la agencia.

Las identidades son construidas, no libremente, sino condicionadas por un contexto histórico, pero con un margen como hemos visto de agencialidad.

Nuestro sistema sexo/género lleva parejo una construcción de identidad determinado, donde en nuestro caso por ejemplo, se naturaliza el sexo. Esta cuestión explica aspectos como que la transexualidad se conciba en una confusión sexo/género, justificando la identidad en base a la naturaleza, esencializada.

Ahora veremos la transexualidad, con su historia como movimiento social, y una aproximación a la ley de España sobre identidad de género, y la construcción de identidades en torno a dicha cuestión.

Exposición 11. TRANS

Historia breve del movimiento trans*, centrándonos en España, en la Ley de Identidad, y en la perspectiva clínica, con una posterior crítica.

Término creado en 1954 por Henry Benjamin, que hace referencia a “personas que consideran su sexo y si género no se corresponden, y por ello recurren a la hormonación y/o cirugía para modificar sus cuerpos. También aquellas que aunque no hayan cambiado su sexo, si lo consideren necesario”.

El inicio de los movimientos modernos se da en EE.UU. en el 1952, siendo el caso de Cristine Jorgensen como primer punto de inflexión en la lucha por el reconocimiento. Los años 60 se convierten en una década importante, con revueltas a partir del 66 (San Francisco) y 60 (New York). Los años 70 supuso la consolidación de movimientos gays, feministas, etc. dándose el primer día del Orgullo Gay. Se empiezan a conceder en algunos países, concesiones legislativas a dicho movimiento. Ya en los años 80, donde seguía considerándose un trastorno mental la transexualidad, reforzando la exclusión social a través de la medicalización; 1981, con el descubrimiento del SIDA, se convertirá en motivo de persecución, como ocurrió con los homosexuales, y en el 86 se crean los primeros grupos de defensa de hombres transexuales (FTM). Los 90 se caracteriza por la persecución real que sufrieron, pero que a su vez fue la década de logar cambios legales en la aceptación de reasignación del sexo, siendo Japón, en 1998, el primer país en permitir dicha reasignación. Desde el 2000 a la actualidad, destacar el evento en San Francisco “Trans March”. La Ley de Identidad de Género en España se hace realidad en 2007. Por último, en esta aproximación histórica, la Ley de Identidad de género de Argentina, en 2012, por la cual se puede uno cambiar de género sin necesidad de aprobación médica ni jurídica, y donde se da acceso a cirugía y hormonación.

En cuanto a contexto social en España, empezamos destacando la Ley de Vagos y Maleantes, de la década de los 70, donde se consideraban delincuentes a una serie de colectivos por no encajar en el sistema sexo/género, siendo los transexuales uno de ellos. En 1977 se dio la primera manifestación del Orgullo Gay, en Barcelona, teniendo visibilidad los transexuales, reivindicando sus derechos. Ya en el 79 de forma el primer grupo reivindicativo de transexuales, también en Barcelona, con el nombre de Colectivo de Travestis y Transexuales. En la década de los 80 destacar como en septiembre del 89, con una resolución del Parlamento Europeo sobre discriminación de los transexuales, y con la aprobación de derechos a la identidad sexual. En el 99, con la primera unidad de “Trastorno de Identidad de género”, en Málaga (se sigue entendiendo la transexualidad en términos de trastorno). En 2012 se crea la Federación Estatal de Transexuales (FET), con el objetivo de reconocimiento y de consolidación a nivel nacional.

En cuanto al contexto político, y como antecedente a la Ley de Identidad de Género, se declara el año 2006 como “año Trans”. Es en el 15 de Marzo de 2007 es cuando se aprueba dicha Ley 3/2007, con cobertura y seguridad jurídica. Consideración de “disforia”, de “trastorno de la personalidad”, de “disonancia” entre sexo morfológico y el fisiológico. La ley por tanto es muy restrictiva, donde no da cabida a la identificación de géneros, sino a una nueva adscripción de género, cosificada, esencializando tanto el sexo como el género.

Crítica al modelo clínico, despatologización (en términos de medicalización de Foucault, del biopoder, como elemento de control social, s XVIII). Propuesta de Kim Pérez, donde hay un modelo de autorización, frente a un modelo de certificación, que es el que se propone, certificando la identidad de género, con un protagonismo del sujeto.

Vemos el movimiento STP, Campaña Internacional Stop Transexual Pathologization.



Aclaración de Carmen Mozo. La transexualidad desde el punto de visto de la antropología, la de la salud, que se denomina síndrome de filiación cultural. Patologías que aparecen en contextos culturales específicos, y no fuera de ellos. Entenderlos dentro de un contexto cultural por tanto, donde a veces el paradigma biomédico no quiere aceptarlo.

La transexualidad es una transgresión del modelo dos sexos, en este caso del modelo eurocéntrico. Se busca una adecuación a la identidad sentida, donde en un principio, asumiendo el modelo hegemónico, clínico en este caso. A medida que el movimiento se conciencia, se politiza, va tomando una posición más crítica, donde se pasa del cuerpo equivocado, a la idea de la cultura equivocada. Problema de una sociedad que marginaliza, patologiza, a un colectivo.

El movimiento trans, al igual que en su día el gay y lésbico, tendrán que llegar a pasar esa fase de intento de aprobación dentro del modelo hegemónico, y por tanto, de llegada a posición de puesta en cuestión de dicho modelo, con sus clasificaciones estancas.

El cuerpo pone en escena el sexo” – Carmen Mozo



Es preferible existir como patológico, que no existir. No existir, ser seres excluidos en la sociedad es lo peor” - Juana Ramos.

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