El surgimiento de la antropología feminista



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Engels sin embargo, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, en 1884, si entiende que las relaciones de hombres y mujeres son de desigualdad, tratando de exponer una teoría para explicar el porqué de esa desigualdad. Su figura tendrá mucha influencia en los años 70 en las líneas de pensamiento feministas. Como todo evolucionista, en esta obra intenta dar una teoría general de la evolución de la humanidad, unilineal y universal (característico de las teorías evolucionistas del S XIX), donde quería relacionar tres tipos de estructuras, los sistemas de producción, los sistemas de parentesco, y los sistemas políticos. Para cada uno de estos sistemas, él establece una ley evolutiva, donde la ley de evolución de los sistemas de producción es la tendencia a desarrollar propiedad privada a partir de unas primigenias de propiedad comunitaria; la ley que rige los sistemas de parentesco es la evolución a familia monógama a partir de una primera forma de casamientos grupales; la ley del sistema político es unos Estados y su aparición a partir de unas formas primigenias de comunismo. Cuando aparezcan las fases finales habrán dado una sociedad de clases, en contraposición de unas fases primarias sin clases. Engels da una explicación a esta cuestión, siendo el primero en teorizar en relación a la historia de la desigualdad de sexos, siendo además esta teoría la explicación oficial del marxismo hasta las revisiones en torno a los años 60-70. Como la mayor parte de sus coetáneos establece tres etapas (salvajismo, barbarie y civilización).

En el salvajismo lo que había era una forma de matrimonio grupal; a medida que va aumentando la densidad del grupo, aumentan las demandas sexuales de los hombres hacia las mujeres (coincidiendo con sus coetáneos, donde se piensa que solo los hombres son sexuales, considerando a las mujeres como asexuales), y las mujeres son las que imponen la unión por parejas característica de la siguiente etapa, la barbarie. (Explicaba esto aludiendo a que de los hombres es imposible renunciar al sexo). Luego se pasaría a la familia nuclear monógama, fase final, la de civilización, y donde la monogamia sería solo para las mujeres, ya que la monogamia para ambos sexos daría con la prostitución y el adulterio (relacionándolo con la sociedad decimonónica).

Engels lo relaciona con las formas de producción de manera que en la primera etapa, con recursos colectivos, y con producción primitiva de comunismo, dice Engels que si existía una división sexual del trabajo, que no implicaba desigualdad social, ya que ente la inexistencia de propiedad privada, eran tareas consideradas necesarias para la subsistencia del grupo. Es cuando aparease la propiedad privada cuando se origina la desigualdad de sexos, donde los recursos productivos valiosos pasan a manos de los hombres, provocando esto transformaciones fundamentales. Esa primera comunidad doméstica, igualitario, se transforma en una familia donde el hombre es propietario, con la autoridad, y donde los niños y la mujer son dependientes del varón. La producción de los hombres se convertirá en producción para el intercambio, mientras que la de las mujeres se convertirá en producción doméstica, para consumo familiar. Por último cambia la consideración de la procreación de la mujer, donde al principio creaba miembros para la sociedad, ahora creaba herederos para su marido. Se rompe por tanto la consideración de igualdad primigenia.

En este sentido Engels propone el socialismo como fin de la desigualdad, donde con la desaparición de la propiedad privada transformara la producción doméstica de la mujer en una producción colectiva, público, con la misma valoración social que el trabajo desempeñado por el hombre. Aporta una teoría materialista (relación causal entre la producción), que presenta la desigualdad como un elemento histórico, donde la subordinación es una consecuencia de la historia, sometido a transformación. La liberación reside en el fin de la propiedad privada, que hará que el trabajo doméstico y la procreación sean considerados un trabajo social.



Aportaciones. Teoría de transformación social, y que tendrá grandes repercusiones con obras posteriores. Está en la base de una interpretación del sexo a través de las clases sociales, donde al final todo es económico, estando en la base de esta tendencia la teoría de Engels. El marxismo interpretara a través de la clase social el sexo, evitando analizar el poder entre los sexos como tipo de poder especifico; ellos le entendían como derivado de la clase.

Críticas. Las fallas de la teoría de Engels es que se sustenta solo si se presupone que los hombres dominan a las mujeres, siendo la aparición del patriarcado algo que se queda sin explicar. No explica la dominación masculina, siendo explicado solo bajo la presuposición del control del hombre sobre las mujeres. Finalmente no responde a esta supuesta superioridad del hombre sobre la mujer; tampoco responde, en torno a la época de matrimonio grupal, a la sumisión sexual de la mujer, no explicando esta dependencia sexual, que quedan sin responder, siendo presupuestas por lo ya dicho antes, la superioridad del hombre sobre la mujer.

Pesa a todas las críticas a Engels, es un pensador que dijo cosas muy importantes en su época, donde no solo puso de manifiesto que la familia y el matrimonio eran instituciones resultado de la historia, cuando estas eran sagradas en el S XIX, denunciando que eran opresivas, basadas en la explotación de las mujeres, afirmando que el patriarcado era opresivo, desigualitario, y donde no solo critico las dos instituciones más veneradas de su época, sino que denuncio que la monogamia era obligación social solo para las mujeres, doble moral por la que se concedían privilegios solo a los hombres, basados en que los hombres no tenían que renunciar a sus placeres sexuales, siendo la prostitución una consecuencia de los matrimonios monógamos (consecuencia histórica).

Para Engels el socialismo supondría la absolución de las desigualdades, pero en lo que refiere a la familia y al matrimonio, el modelo de relación ideal para los sexos que propone es fruto de su proyección de su época; matrimonio sexual por amor, libremente elegido, que para él era heterosexual (parámetros de la época), ideal societario, también monógamo mientras dure el amor, hablándose por tanto de monogamia seriada. La monogamia se impondrá por fin tanto para hombres como para mujeres.

Ha tenido mucha influencia en teóricos muy posteriores, como G. Rubin, en el Tráfico de mujeres, que aunque no comparte la argumentación de Engels (no comparte la visión materialista), si se apropia del enfoque en cuanto a la relación de sexos, o el texto de Engels revisitado, de K. Sacks, que comparte la base fundamental de sus bases argumentales, pero corrigiendo algunos puntos.

El S XIX pone las bases del pensamiento en torno al sexo-género y también de la sexualidad, y donde para sintetizar diremos que las razas y los sexos van a ser cuestiones de naturaleza, con la dicotomización de los sexos, donde existen dos, por naturaleza, y que son complementarios, y que heredarán los evolucionistas, que entendían la heterosexualidad como práctica sexual normalizada (no se replantearan hasta los años 80), relacionados con los ideales sociales de la aparición del amor como ideal de relación entre sexos (ideal contemporáneo). Estas bases teóricos que el evolucionismo pone para la antropología tiene que ver con la relación del amor, que se consolida en el S XX, y que siguen plenamente vigente. En cuanto a la heterosexualidad, la idea de que el sexo, si es con amor, es mejor, restringiéndola al matrimonio, y como practica de amor. A nivel de contexto social tiene que ver entonces con la relación con el amor, como ya hemos dicho tropecientas veces…

La evolución es igual a progreso, idea del darwinismo social, donde en esa evolución hemos visto que es fundamental para los evolucionistas el papel de la familia (pasando de unas etapas), donde es el interés por las familias lo que les hace también interesarse por las mujeres, siempre en función de su papel como procreadoras. Esto provocará en las teorías antropológicas posteriores que se adscriba a las mujeres al ámbito del parentesco, teniendo como consecuencia que se subsuma en este ámbito (el del parentesco), no apareciendo en los estudios políticos, económicos…estando al ámbito naturalizado de la procreación. Estas concepciones de las mujeres tienen que ver a nivel de contexto social con una sociedad que exaltó la maternidad, que construyó a las mujeres como madres y amas de casa, ideal victoriano, ideal burgués que no se correspondió con la realidad de las mujeres proletarias de finales del S XIX, pero tampoco con mucha parte de las mujeres burguesas, con nannys y servicio doméstico, aunque aun así se impuso como ideal, extrapolándose a todas las clases sociales, consolidándose en el S XX, y el cual habría que pensar hasta qué punto sigue vigente en la actualidad.

Debate patriarcalista/matriarcalista, con la lucha de sexos como pensamiento subyacente de los evolucionistas, relacionado con el contexto social de surgimientos de movimientos sociales sobre el debate de la igualdad/desigualdad de sexos, clases… También se le da un papel importante al papel de la sexualidad, y a su control, que implicaría un proceso evolutivo; sexualidad pensada como heterosexual, y como atributo exclusivo de los varones, igualando el sexo de las primeras fases al descontrol, a la animalidad, a la barbarie. A nivel de contexto social tiene que ver con la consolidación de una sociedad donde la familia nuclear monógama se consolida como célula mínima de la organización social, recluyendo las funciones productivas al ámbito del matrimonio monógamo, regulando en su seno la sexualidad, dándose el rechazo a la sexualidad no restringida al matrimonio, explicando que para los evolucionistas al sexualidad sea sinónimo de salvajismo, y viceversa.

Tema 2. Explicando la subordinación de las mujeres:

Empezamos con el S XX, y para recordar el panorama, en la primera mitad hay tres grandes líneas de pensamiento, con el funcionalismo británico (Malinowski), en EE.UU. el particularismo histórico de Boas, y en Francia el estructuralismo de Leví-Strauss.



Funcionalismo británico

Peculiar reacción anti-evolucionista que se da en Inglaterra. Va a rechazar la historia de la cultura, y la va a cambiar por el interés en estudiar la cultura como estructura social. Visión sincrónica, organicista. En gran medida, pese a que es un enfoque superado, nuestra mirada actual suele ser muy funcionalista.

Malinowski, que se ocupó de estos temas, y del papel de la sexualidad, en el año 1927, con La vida sexual de los salvajes del noroeste de la Melanesia. En esta obra publica un prólogo, donde indica que en la antropología podemos encontrar una escasez sobre trabajos de sexualidad, debido al puritanismo anglosajón, a los tabúes sexuales de la época, y explicita que las relaciones entre los sexos son importantes, que deben de constituirse en un objeto de estudio (dándoles una categoría sociológica), y en su obra estudia la división sexual del trabajo, constatando que es básica en la organización familiar, y otro de los aportes es que plantea la definición sociológica de la paternidad; “en un sistema matrilineal como es las Trobiand, la paternidad no es biológica, sino que es social”. El éxito es tal, que se reedita la obra, en 1931, y con el prólogo de esta edición, en contraste con el primer prólogo, dice que lo relevante ya no es estudiar la sexualidad, sino el método funcional; “el objeto principal del libro es demostrar como constituyen una unidad orgánica la sexualidad, familia, parentesco…y que la atracción del público son los aspectos exóticos secundarios”, y critica la visión exotista de su obra, siendo para él lo importante el método funcional.

El parentesco se transforma en lo central, y eso marca el inicio de la despreocupación de la antropología por la sexualidad hasta hace unas décadas. El estudio de la sexualidad pasa al campo de la psicología, situación que ha marcado la situación actual.

Describe la sexualidad en las distintas etapas de los trobiandeses, con sus prácticas sexuales, describiendo por tanto una sociedad donde la práctica sexual es un plus que las mujeres llevan al matrimonio, con lo que están experimentadas. Fue pionero, aunque luego rectifica, centrándose en las instituciones formales, donde las mujeres tiene un papel leve o incluso, constatando el funcionalismo este hecho, pero no explicándolo, pasando a ser el papel de las mujeres irrelevantes en el estudio de estas instituciones, excepto en el del parentesco.

El funcionalismo introduce un término, que ha tenido mucha influencia, que es el de rol sexual. El principal teórico sobre este tema es T. Parsons, siendo este concepto el equivalente al “papel de la mujer”. Parsons, en el año 1949, hace un estudio sobre el papel de los sexos en la estructura social de los EE.UU. donde describe perfectamente el papel de cada sexo, el rol sexual de los hombres y mujeres en esta estructura. Una vez descritos, concluye que un cambio en los roles sexuales solo sería posible con una alteración en la estructura profunda de la familia, con lo que la igualdad entre los sexos no sería funcional (visión organicista que impide cualquier cambio, conservadora del status quo). Desde este enfoque habrá estudios que se interesan por ver cómo la gente aprende a desempeñar su rol sexual (hace una visión normativa, con modelo prescriptivo, y en la medida que comprueba que son funcionales, impide cualquier cambio que varíe el equilibrio).

Al estudiar una institución en función de su valor social, lo que se intenta es impedir los juicios, pero en esa medida, cualquier institución que cumpla una función es válida, y por este motivo, al insistir en la funcionalidad de una institución a la sociedad, insisten por tanto en como el individuo se adapte a su rol social, impidiendo el cambio describiendo las cosas tal y como la sociedad dice que son (bajo un lenguaje de como realmente son).

El concepto de rol sexual, ya superado, es estático, por lo que hoy hablamos de relaciones sociales, que es más dinámico, y refleja mejor la práctica social.

Este modo de aproximación científica, al tener como criterio la función, va a tener una visión conservadora, y en lo que respecta a las relaciones hombre-mujer, con sus divisiones, no las explica, sino que la considera funcional, con clara falta de reflexividad, adquiriendo esa funcionalidad un carácter moralizador, afirmando que el statu quo, el orden social hegemónico, es funcional.

Evans-Pritchard, en el año 1955, da una conferencia con un artículo después, Situación de la mujer en las sociedades primitivas y en las nuestras. Hace justamente lo contrario que el evolucionismo, que había dado una visión degradad de la mujer en el pasado para justificar la situación actual, con lo que la visión que se había dado de la mujer primitiva era degradada…y por el contrario, E-P idealiza el papel en las sociedades primitivas para advertir contra los cambios que se están empezando a dar en su sociedad; “quizás sea suficiente llamar la atención sobre las relaciones padre-hijo…la inversión masculina (homosexualidad), que los informes revelan alarma…”, donde cada sexo tiene que desempeñar su rol, que cada sociedad define, y que si no se cumple, se produce la disnomia social. No analiza la desigualdad porque entiende que la división de los sexos es funcional, por lo que son obvio estas diferencias convertidas en desigualdad.

Para sintetizar la visión funcionalista, si bien con Malinowski se produjo la primera aproximación a la diferencia de sexos y la sexualidad, fueron al final ambos subsumidos en el estudio del parentesco, y pasó el funcionalismo a interesarse por el estudio de las instituciones formales. El concepto de rol sexual adquiere centralidad, que es prescriptivo, normativo, estático y justificador del statu quo, obviando las diferencias, y desaparece el poder de los análisis de estas diferencias convertidas en desigualdades.

Particularismo histórico de los EE.UU.

Reacción anti-evolucionista. Se interesa por reconstruir la historia particular de cada sociedad, trabajando en lo micro social, estudiando cada cultura en particular. Nos interesaremos por la escuela de Cultura y personalidad, que surge con la influencia de la escuela psicoanalista; va a interesarse por la relación entre cultura y psicología, teniendo como figura central M. Mead (1901-1978), discípula de R. Benedict, y que fue una figura importante mediática en los EE.UU.

Estaba convencida que el conocimiento de otros pueblos podría ayudar a la propia sociedad; “he ocupado una gran parte de mi vida estudiando otros pueblos con el objeto de que los estadounidense puedan comprenderse a ellos mismos”. Estudio con Boas, se fue al pacifico sur, con 23 años para su tesis doctoral, escribiendo en 1925 Sexo y adolescencia en Samoa, con luego muchos estudios tanto en el Pacifico como en EE.UU. Como aportación de esta obra, M. Mead etnografía como la adolescencia en Samoa, sin represión sexual, no es un periodo de crisis. Analiza ritos de iniciación, de paso…y llega a la conclusión de que si en nuestra sociedad la adolescencia es un periodo crítico es por la sociedad, desbiologizando ciertas etapas consideradas hasta entonces naturales. Es un precedente en la antropología de los géneros, con una obra en 1935 de mucha importancia, llamada Sexo y temperamento en tres sociedades primitivas. Es un clásico, donde fue la primera que desde el ámbito científico, científicamente, la variabilidad cultural del género, aunque ella usaba el termino de los temperamentos (masculino y femenino) y no géneros. Los temperamentos asociados a los hombres y mujeres, siendo en la sociedad Arapesh donde se comprueban temperamentos tanto en hombres como mujeres femeninos, en términos de la sociedad occidental. Con los Mundugumur, tanto hombres como mujeres adquieren temperamentos masculinos. Por último, en las Tchambuli, son las mujeres las que toman la iniciativa, con hombres dedicados al arte… En definitiva, M. Mead está demostrando la variabilidad de temperamentos atribuidos a hombres y mujeres, llegando a decir cosas como “los rasgos de temperamentos asociados tiene tan poco que ver con la biología, como la forma de peinarse, vestirse o los modales”, desde la ciencia. Habla de la construcción histórica de los géneros.

Aunque su obra fue cuestionada después por sus datos etnográficos, por la supuesta integración que se daba en las sociedades estudiadas, sin embargo su hipótesis es verdaderamente revolucionaria en la historia de la teoría antropológica, donde llega a decir que cada una de estas tribus tienen el elemento de la diferencia sexual para usarlo en el discurso de la vida…con lo que son construcciones sociales basadas en diferencias sociales, utilizadas por cada sociedad, construyendo una representación diferentes en cada caso. El camino que abrió no tuvo continuidad teórica, hasta que en los años 70 surjan las primeras teorías feministas, habiendo una gran discontinuidad teórica. Esta discontinuidad tiene dos explicaciones; por un lado con la deriva psicologicista de la vertiente Cultura y personalidad, pero por otro lado tiene que ver también con la propia evolución teórica de la propia M. Mead. En el 1945 Mead escribe otra importante obra, Macho y hembra, donde tiene como objetivos entre otros, usando el método comparativo, se plantea el análisis de siete sociedades, incluyendo la estadounidense, bajo base empírica, pensar si existen regularidades y diferencias entre los temperamentos masculinos y femeninos. Piensa que se puede contribuir a formas de civilización que utilicen de forma más cabal las potencialidades humanas. Finalmente concluye que no hay regularidades de (diferencias temperamentales) universales aplicables a todas las sociedades, excepto en la procreación. La procreación es la única regularidad que se encuentra en las sociedades, por lo que Mead considera clave en la vida de las mujeres de todas las sociedades, creando un ideal para la mujer estadounidense. Es la educación la que distorsiona el papel procreativo de las mujeres, y la satisfacción de estas. Aunque lo que intentaba era contribuir a formas civilizatorias más satisfactorias, la etapa en la que se encuentra es de conservadurismo social, por lo que sus obras se citaron de una forma fragmentaria, ignorando su complejidad, y utilizando solo la parte con el papel procreativo de la mujer para exaltar la maternidad en la sociedad estadounidense. Utilización fragmentaria, que en vez de hacer una contribución, fue parcialmente usada, y solo rescatada en los años 70.

Para sintetizar, diremos que en general la primera mitad del S XX es anti-evolucionista, y que tanto desde el funcionalismo como de Cultura y Personalidad…hubo un interés inicial por la sexualidad, pero que frente a este interés inicial, explicar la trayectoria individual de cada autor, enmarcado en un contexto social, para entender las tradiciones a las que dio lugar: la funcionalista por un lado, y la discontinuidad de la obra de M. Mead.

Estructuralismo de Leví-Strauss

El estructuralismo es una corriente fundamental, siendo uno de los máximos exponentes del parentesco (ámbito clave de la antropología, clásico), y que además es clave para la asignatura porque el parentesco, o los sistemas, son formas de sexualidad formalmente organizados, formas de regular la procreación socialmente, y que a menudo contradicen las genéticas; lo hace de una forma arbitraria, social, contingente. Para Leví-Strauss, la cultura es un sistema de signos compartidos por una sociedad, y que se estructuran según una serie de principios básicos (estructuras profundas humanas, que rigen el intelecto humano, y que generan unos signos compartidos, a lo que llama L-S estructura); a él le interesa que subyace a la estructura, que genera una serie de procesos de pensamiento, y donde la estructura social es el reflejo de dicha estructura. Otra idea de L-S, que recoge de M. Mauss, con la idea de reciprocidad, que rige la vida social, retomando esta idea del intercambio, aunque no es lo importante lo que se cambie (dones), sino el intercambio en sí, ya que crea una red de derechos y deberes, recíproca entre los individuos, que no son más que el reflejo de esa estructura básica del intelecto humano, estos principios elementales del intelecto humano, y que se rigen por una serie de reglas según L-S.

Toma como ejemplo de análisis las reglas del sistema de parentesco. Su obra clave, de 1949, Las estructuras elementales del parentesco, tratado muy exhaustivo de los sistemas de parentesco de al menos 1/3 del total del globo etnografiado, y que además, y de manera más profunda, lo que intenta de conocer es los principios estructurales elementales que subyacen a los principios estructurales del parentesco. Su teoría tiene dos piezas claves, que son el tabú del incesto, y la idea del intercambio de M. Mauss, que articula dichas piezas, llevándole a la idea del intercambio de mujeres.

L-S parte de la distinción entre naturaleza y cultura, que la asume como universal, entendiendo la dificultad de separar ambos ámbitos, de encontrar el punto de ruptura, aunque para él sin embargo hay algunos indicadores que nos hablan de si estamos en el ámbito de la naturaleza o de la cultura. Todo lo que en el ser humano tiene carácter universal, pertenece al orden de la naturaleza según L-S, y por el contrario, todo lo que tiene un carácter reglado, normalizado, de ley, es una señal del ámbito de la cultura, aunque existe una regla que tiene carácter universal, el tabú del incesto. Este tabú prohíbe casarse con una categoría de parientes, que están arbitrariamente definidas según cada cultura. Esta paradoja le llevo a pensar que es con este tabú cuando se produjo el tránsito de la naturaleza a la cultura. “el tabú de incesto es el movimiento fundamental por el cual se cumple el pasaje de la naturaleza a la cultura”, y por el cual se reglamenta la relación entre sexos.

La otra idea, la de intercambio, de reciprocidad primitiva, de Mauss, L-S le añade la idea de que el matrimonio es una forma básica de intercambio de regalos, en donde el matrimonio constituye una forma básica de asegurar el intercambio de dones, en el cual las mujeres constituyen el más preciado de los dones. El mecanismo que asegura estos intercambios de dones es el tabú del incesto, imponiendo la regla de la exogamia y de la alianza. El primer intercambio en el que se produce este tránsito de la naturaleza a la cultura es en el intercambio de mujeres entre grupos de hombres; premisa por el cual los hombres se vinculan entre sí mediante el intercambio de mujeres, supone entender a los hombres como aquellos que intercambian, ya las mujeres como aquellas intercambiadas, con diferencias cualitativas grandes. El objetivo del tabú de incestos es el de imponer los objetivos sociales de la exogamia y de la alianza; divide el universo de la elección sexual en compañeros prohibidos y compañeros permitidos “no es tanto una regla que prohíbe el incesto, sino tanto una obligación de relación de intercambio de reciprocidadde sistema de parentesco, con la red de derechos y deberes recíprocos dentro de ese sistema. Si las mujeres son las intercambiadas, son las conductoras de la relación, y donde los hombres dan y toman las mujeres, vinculándose entre ellos a través de estas. Las mujeres se dividen en las que se ceden, y las que se toman, las esposas; no es que aparezcan reificadas como cosas, aunque si hay una distinción entre lo que se regala y quien lo regala.

L-S está constatando una relación asimétrica en esta relación entre los sexos, y donde el problema, sesgo, es que él confirma el fenómeno, pero no lo explica, debido al androcentrismo (no explicación sociológica a las relaciones entre hombres y mujeres), considerándolo como algo natural, y que no requiere explicación sociológica. La asimetría es un punto de partida, un dato que viene dado. El intercambio aparece como un dato, como precondición para el tránsito de la naturaleza a la cultura.

Fundamental que ofrece una teoría donde la relación entre los sexos no es simétrica, y como algo que no se inscribe como hecho social. Revela la asimetría, pero no la explica.

L-S lo que hace es sugerir a autores posteriores buscar las causas de la desigualdad en los sistemas de parentesco, más que en los sistemas económicos, como si hizo Engels.

En el año 1975, G. Rubin, en “El tráfico de mujeres…” acuña el concepto de sistema sexo-genero, retomando la idea de L-S, por el cual define la desigualdad en términos de parentesco.

Neoevolucionismo

Los años 60 conlleva una vuelta al neoevolucionismo, donde ciencias tales como la arqueología, paleontología, ecología…habían sufrido un desarrollo importante, con un interés por la evolución sociocultural (neoevolucionismo). Papel de L. White, y en concreto a de J. Steward, defensor del evolucionismo multilineal, e iniciador de la antropología ecológica. Relaciones tecno económicas, tecno ambientales, las cuales “determinara” el desarrollo de un grupo.

Van a considerar al hombre como un primate más, comparando con estos primates vivos para apoyar sus investigaciones en torno a dicha evolución. Cuando eligen a estos primates vives en sus investigaciones, van a reproducir muchos de los sesgos ya vigentes en el S XIX. Van a entender que el control de la sexualidad es clave en la evolución, como ya hicieron los evolucionistas decimonónicos. Sahlins en sus inicios imaginará una sociedad en pugna por la supervivencia en las primeras etapas, donde la sexualidad se somete a reglas, y donde concibe que el control de la sexualidad es un requisito para la aparición de la sociedad, con el macho y su cooperación entre estos como inicio de la sociedad, de la sociabilidad. Estos autores sitúan a la caza en el origen de la hominización, siendo la aparición de esta, y de sus instrumentos, cooperación al respecto, comunicación para ella…la que marca el paso de la forma animal a la humana. La teoría del hombre cazador, de Washburn, que proponía estudiar a los primates y sus modos de organización, y por otro lado las sociedades de cazadores recolectores actuales, analizando cómo fue la transición de las primeras formas de vida humana. Él entendía que esas formas de vida humana se asociaban a estrategias de obtención de alimento, la caza. Con el paso a bípedos (manos libres), promueve una progresivo aumento, que da con el aumento de dependencia de los infantes humanos, siendo las mujeres quienes se encargan de esta labor, y por la cual los hombres serán los encargados de realizar las tareas de caza.

Todas estas teorías, que se extraen de la observación, en cuanto a la de primates vivos, elige a los babuinos, que presentan un tipo de organización social que permite discutir sobre las cuestiones que para este grupo de investigación eran relevantes (jerarquías de los machos como forma de adaptación, la importancia defensiva de los macho, su papel en la manada…) y que los babuinos permiten analizar; el babuino se organiza en base a una fuerte estructura jerárquica de los adultos sobre las hembras y machos jóvenes, siendo los macho adultos quienes toman las decisiones del grupo. Los chimpancés por ejemplo tienen modos de organización diferentes, con lo que se hubiesen llegado a conclusiones distintas, donde las hembras gozan de independencia, establecen lazos estables con sus crías, no están subordinadas a ningún macho en concreto… Pero para Washburn, el estilo de vida cazador es el que caracteriza al ser humano, siendo por esto el modelo babuino el que eligió.

Ocurre ahora que a medida que más sabemos de primatología y etología, más se complejiza la cuestión, donde en los años 90, con el descubrimiento de los bonobos (en el centro de África), que es un grupo de primates del sur del rio Zaire, donde los primatólogos vieron que tienen un tipo de estructura muy igualitaria, donde practican una variedad sexual muy amplia, resolviendo los conflictos a través del sexo, y donde los macho tienen un comportamiento muy paternal, reconociéndolas y defendiéndolas de agresiones exteriores, incluso no teniendo mucha relación con las hembras.

El sesgo androcéntrico viene dado en cuanto que se buscan ejemplos en la investigación que vayan a corroborar lo que se tiene concebido a priori, y donde en definitiva se extrae que los neovolucionistas lo que buscan es analizar el hombre como sujeto social.

Cuando en la revisión de estas teorías de cazadores recolectores, se constata que la recolección constituye en algunos casos hasta el 80-90% de la dieta alimenticia, siendo entonces la base de la dieta alimenticia, y además la actividad más segura, al contrario de la caza, que es incierta, pero que está más valorada (ya veremos porqué). Frente a estas constataciones lo que tenemos en el neoevolucionismo es una infravaloración de las tareas de recolección, llevadas a cabo por las mujeres (división sexual del trabajo ya en estas sociedades). De hecho el término de Sociedades cazadoras-recolectoras es un renombramiento del término con el que al principio se las denominaba, Sociedades de cazadores. En Service, hablando de la división sexual del trabajo, dice que el trabajo de la mujer es aburrido, y no muy complicado, ignorando la complejidad del conocimiento de esta labor, la complejidad de la tecnología…con un sesgo androcéntrico que infravalora la recolección.

Es por esto que en los años 70, Lington escribe su texto Sesgo machista en antropología, con su teoría de la mujer recolectora como origen de la civilización.


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