El síndrome de Asperger. Discapacidad y desprotección jurídica Quizás los ojos que los “diferentes” necesitan son ojos limpios de prejuicios, sanos de egoísmos y dispuestos a una solidaridad efectiva y sin propaganda



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El síndrome de Asperger.

Discapacidad y desprotección jurídica
Quizás los ojos que los “diferentes” necesitan son ojos limpios de prejuicios, sanos de egoísmos y dispuestos a una solidaridad efectiva y sin propaganda.
Allí está la verdadera caridad, que no da a conocer su intento y su logro.
Si la fuerza espiritual necesaria no corre en y por medio de cada pensamiento, acto y sentimiento hacia lo diferente… nada brindado será perdurable.

Lema sitio web cubano sobre autismo.


El Síndrome de Asperger, entendido por muchos expertos en el tema, como el nivel de alto funcionamiento en el espectro autista, constituye una de las cinco categorías comprendidas dentro de los Trastornos Generalizados del desarrollo, al tiempo que ha venido a reconocerse recientemente por la American Association on Intellectual and Developmental Disabilities (AAIDD)1 traducido como Asociación Americana de Discapacidades del Desarrollo Intelectual, como una discapacidad sin rasgo de retraso mental.

En tanto discapacidad de causa mental, la persona afectada por el Síndrome de Asperger, experimenta inexorablemente serias limitaciones al momento de su interacción con el medio social, del cual, por añadidura, es parte integrante y dentro del que necesariamente debe hacer efectiva la vida, crecer, educarse, asumir los retos en sus diferentes y complejas etapas, así como aspirar a la materialización de vocaciones y proyectos provenientes.

Tales limitaciones, elevadas a la jerarquía de condicionantes negativas al pleno desarrollo y desenvolvimiento de la personalidad en el individuo neurodivergente, redundan a fin de cuentas en perjuicios y en no pocos casos, estados de indefensión grave de los implicados.

La comunidad internacional, desde la misma salida a la luz de la Carta de los Derechos Humanos, en el año 1948, a través de sus diferentes órganos e instituciones relacionadas con la materia, ha promovido una labor sistemática dirigida a la protección de las personas con discapacidad, que ha arrojado como resultado la promulgación de un conjunto de normas contentivas de garantías fundamentales en aras de lograr el amparo jurídico de las mismas.

A pesar de la realización por parte del Estado cubano, de ingentes esfuerzos tendentes a brindar protección y fomentar el desarrollo pleno de las personas con discapacidad, función asumida por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, mediante los Planes de Acción quinquenal puestos en práctica y la gestión subsidiaria que realizan las asociaciones –buenas intensiones que resultan insuficientes y en un perfil estrecho no abarcan la totalidad del abanico de discapacidades reconocidas oficialmente- de este género existentes en el país, lo cierto es que en cuestiones de legislación al respecto, resulta palpable la ausencia de una normativa específica que regule de forma jurídica la tutela de estos casos.

El presente trabajo, pretende de un modo objetivo y conciso, abordar precisamente la necesidad de promulgación de un instrumento jurídico que refrende derechos y garantías de la persona con discapacidad en toda su extensión nominal, inclusiva de las categorías de origen mental, entre ellas, el Síndrome de Asperger.



Palabras claves: Síndrome de Asperger, teoría mental, función ejecutiva, déficit del hemisferio derecho, discapacidad mental, desprotección jurídica.

¿Qué es el Síndrome de Asperger?


Antes de adentrarnos en una definición del Síndrome de Asperger, entidad clínica que sirve de tema central al presente trabajo, vista su relevancia y alcance hasta el plano de una posible regulación jurídica en términos de tutela y protección, es preciso hacer alusión siquiera al grupo en el cual, por su divergencia en el engranaje neurológico, ha sido ubicado en las clasificaciones médicas vigentes de uso internacional. Nos referimos específicamente a los Trastornos Generalizados del Desarrollo.

Definición y Síntomas

Los TGD, han sido recogidos en el DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales)2, en su versión del año 1994 y agrupa un conjunto de cinco categorías, dentro de las cuales, para nuestro interés del estudio se encuentra el mencionado síndrome, que en más de una ocasión ha sido vinculado al autismo clásico o autismo de Kanner3, como algunos autores estiman adecuado ubicarlo en la franja superior del “Espectro autista” en oposición a los casos de autismo grave que yacen en la franja inferior de este continuum.

Para el CIE-10 (Clasificación Internacional de las Enfermedades, décima revisión)4, los Trastornos Generalizados del Desarrollo o TGD (en inglés Pervasive Developmental Disorder o PDD) (código F84), se definen como un "grupo de trastornos caracterizados por alteraciones cualitativas de las interacciones sociales recíprocas y modalidades de comunicación, así como por un repertorio de intereses y de actividades restringido, estereotipado y repetitivo. Estas anomalías cualitativas constituyen una característica pervasiva del funcionamiento del sujeto, en todas las situaciones".

Los trastornos generalizados del desarrollo, presentan en común una asociación de síntomas que ha dado en llamársele tríada de Wing5, en honor a la insigne investigadora inglesa, quien demostrara mediante un estudio clínico y estadístico la regularidad de la asociación de tres manifestaciones de síntomas observados en franca interrelación, tratándose en efecto de un síndrome (conjunto de síntomas conectados). Dichos síntomas engloban básicamente trastornos de la índole siguiente:



  1. trastornos de la comunicación verbal y no verbal

  2. trastornos de las relaciones sociales

  3. centros de interés restringidos y/o conductas repetitivas

La severidad de los síntomas puede variar de una persona a otra. Hemos de ver el grado de complejidad manifiesto, a partir de su ubicación en determinado punto de un espectro continuo, se trate igual del autismo en su presión más grave o el que denota un alto funcionamiento, así como Síndrome de Asperger como se verá más adelante.

Así tenemos que los trastornos en la comunicación pueden ir de un mutismo total con incomprensión del lenguaje hablado y escrito y ausencia de mímicas congruentes al humor, a dificultades de comunicación que se limitan esencialmente a la comunicación verbal (en particular en el aspecto de la comprensión de los mensajes implícitos) y no verbal (comunicación gestual, expresiones del rostro) y en la adaptación a las exigencias del interlocutor. En estos casos, el vocabulario puede ser rebuscado, preciso, incluso resultar pedante, con un tono de voz o la entonación extraños, aunque no sean criterios obligatorios.

Los trastornos en la socialización pueden ir desde la ausencia de búsqueda de contactos sociales (incluso para satisfacer necesidades fisiológicas perentorias como el hambre), hasta situaciones en las que la persona intenta tener amigos pero no sabe cómo conseguirlo, o bien es presa fácil de la picardía de los demás debido a una gran ingenuidad mucho más allá de los niveles que se podrían esperar en una persona de la misma edad y coeficiente de inteligencia similar.

Finalmente, los centros de interés restringidos y las conductas repetitivas pueden variar también, desde situaciones en las que la persona no da cuenta de la ocupación de otras conductas que no sean aquellas repetitivas y no funcionales (actividad de recuento, estereotipias gestuales, tics, muecas, deambulación, etc.) hasta perseverancias, dificultades en abordar otros asuntos de conversación aparte de los centros de interés de la persona, o compulsiones, obsesiones que pueden evocar a primera vista un trastorno obsesivo-compulsivo. En las formas menos profundas de TGD, puede ocurrir que la persona afectada caiga en la cuenta del carácter fuera de lo común de sus centros de interés, y desarrolla conscientemente estrategias para disimularlos, o disminuir el impacto sobre su vida social.

Aún cuando baste la referencia a las consideraciones relativas de manera general al Trastorno Generalizado del Desarrollo, nuestro interés viene centrado en una categoría, específica, la denominada Síndrome de Asperger.

Y ¿qué es el Síndrome de Asperger?

En 1944, el pediatra austriaco Hans Asperger6 hizo público un artículo en el que describía a un grupo de cuatro niños que presentaban como común denominador, dificultades en la comunicación no verbal, expresión verbal peculiar, adaptación social pobre, intereses específicos, intelectualización  del afecto, torpeza motriz y problemas de conducta. Fijó la aparición de los síntomas entre los 2/3 años de edad y observó mayor proporción de varones que de hembras. A este cúmulo de síntomas los denominó en su conjunto “Psicopatía autista en la infancia/trastorno de la personalidad”

Según se cuenta, razones anecdóticas, mantuvieron este artículo ignorado durante 40 años  hasta que en 1981, la doctora Lorna Wing, desarrolló una descripción de 34 casos cuyas particularidades mostraban concordancia con las descritas por el médico vienés y acuñó entonces el término Síndrome de Asperger.

Actualmente el Síndrome de Asperger forma parte, junto al Trastorno Autista, el Síndrome de Rett y el Síndrome desintegrativo de la niñez, como se ha dicho, del referente diagnóstico contemplado en el DSM-IV como Trastornos Generalizados del Desarrollo.

Criterios diagnósticos, según el DSM-IV:



F84.5 Trastorno de Asperger

Criterios para el diagnóstico del Trastorno de Asperger

A. Alteración cualitativa de la interacción social, manifestada al menos por dos de las siguientes características:

1. importante alteración del uso de múltiples comportamientos no verbales como contacto ocular, expresión facial, posturas corporales y gestos reguladores de la interacción social

2. incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros apropiadas al nivel de desarrollo del sujeto

3. ausencia de la tendencia espontánea a compartir disfrutes, intereses y objetivos con otras personas (p. ej., no mostrar, traer o enseñar a otras personas objetos de interés)

4. ausencia de reciprocidad social o emocional.

B. Patrones de comportamiento, intereses y actividades restrictivos, repetitivos y estereotipados, manifestados al menos por una de las siguientes características:

1. preocupación absorbente por uno o más patrones de interés estereotipados y restrictivos que son anormales, sea por su intensidad, sea por su objetivo

2. adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos, no funcionales

3. manierismos motores estereotipados y repetitivos (p. ej., sacudir o girar manos o dedos, o movimientos complejos de todo el cuerpo)

4. preocupación persistente por partes de objetos.

C. El trastorno causa un deterioro clínicamente significativo de la actividad social, laboral y otras áreas importantes de la actividad del individuo.

D. No hay retraso general del lenguaje clínicamente significativo (p. ej., a los 2 años de edad utiliza palabras sencillas, a los 3 años de edad utiliza frases comunicativas).

E. No hay retraso clínicamente significativo del desarrollo cognoscitivo ni del desarrollo de habilidades de autoayuda propias de la edad, comportamiento adaptativo (distinto de la interacción social) y curiosidad acerca del ambiente durante la infancia.

F. No cumple los criterios de otro trastorno generalizado del desarrollo ni de esquizofrenia.

Por su parte la CIE-10, sintetiza la definición de la siguiente manera:



F84.5 Síndrome de Asperger

A. Ausencia de retrasos clínicamente significativos del lenguaje o del desarrollo cognitivo. Para el diagnóstico se requiere que a los dos años haya sido posible la pronunciación de palabras sueltas y que al menos a los tres años el niño use frases aptas para la comunicación. Las capacidades que permiten una autonomía, un comportamiento adaptativo y la curiosidad por el entorno deben estar al nivel adecuado para un desarrollo intelectual normal. Sin embargo, los aspectos motores pueden estar de alguna forma retrasados y es frecuente una torpeza de movimientos (aunque no necesaria para el diagnóstico). Es frecuente la presencia de características especiales aisladas, a menudo en relación con preocupaciones anormales, aunque no se requieren para el diagnóstico.

B. Alteraciones cualitativas en las relaciones sociales recíprocas (del estilo de las del autismo).

C. Un interés inusualmente intenso y circunscrito o patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados, con criterios parecidos al autismo aunque en este cuadro son menos frecuentes los manierismos y las preocupaciones inadecuadas con aspectos parciales de los objetos o con partes no funcionales de los objetos de juego.

D. No puede atribuirse el trastorno a otros tipos de trastornos generalizados del desarrollo, a trastorno esquizotípico (F21), a esquizofrenia simple (F20.6), a trastorno reactivo de la vinculación en la infancia de tipo desinhibido (F94.1 y .2), a trastorno anancástico de personalidad (F60.5), ni a trastorno obsesivo compulsivo (F42).

Algunas características del Síndrome de Asperger.

Concuerdan los criterios de los especialistas en el referido trastorno, en que a pesar de las diferencias entre una y otra, estas personas, presentan en común déficits en tres áreas fundamentales en el desarrollo de la vida, a saber, las relaciones propiamente dichas en el ámbito social, la manera conductual específica y la comunicación, estimando de vital importancia para los objetivos del trabajo que nos ocupa, señalar algunas de las características del perfil cognitivo en el Síndrome de Asperger:

En primer término ha de consignarse que el Coeficiente Intelectual, verificado con las escalas de Wechsler, resulta por lo general normal o superior y en pocos casos, inferior, en tanto el Coeficiente Intelectual Verbal, generalmente es superior al manipulativo, especialmente en los niños con coeficiente intelectual global inferior a 85.

Asimismo se han apreciado dificultades en la percepción global a favor de la percepción de los detalles. Dificultades en la síntesis del contenido relevante de un discurso o una imagen de los que, por otra parte, extrae fácilmente los detalles más insignificantes del mismo. De igual modo existe una tendencia a la repetición literal de la información recibida. Al pedirle que narre, por ejemplo, una película tiende a repetir exactamente las palabras originales del guión. Al preguntarle por cómo ha ido el día en el colegio o en un paseo, tiende a escenificar y repetir literalmente, las secuencias y las frases de los concurrentes imitando incluso el tono y las inflexiones de la voz. Le es más fácil memorizar que extraer el significado que exige la interpretación del contexto concreto, del lenguaje no verbal y de las sensaciones y emociones presentes en aquel momento.

También estas personas poseen una memoria muy desarrollada. Tanto la memoria mecánica como la fotográfica les permite retener con facilidad todo lo que leen, el diálogo completo de una película o la explicación dada en la clase aun sin comprender muchas veces el significado del contenido. Ocurre otro tanto con la memorización de matriculas de coches, cartas de un juego de naipe, etc.

Una característica a destacar es el pensamiento visual, cuando a una persona se le pide que explique el pensamiento que está teniendo en ese momento, generalmente incluye en su relato sensaciones, sentimientos etc. Las personas con S.A. incluyen en el relato de sus pensamientos una importante cantidad de imágenes. Sirva de ilustración una frase hace poco escuchada en boca de alguien que para referirse al cambio de uno de los fundadores de una banda de rock, expresó “Suena como si le hubieran hecho un transplante de corazón”.

Mención especial a las Funciones ejecutivas, en tales caso seriamente disminuidas. Muchas dificultades para la planificación, organización, atención y control de la inhibición de conductas que pueden conducir a error. Por ejemplo, comer sin poder controlar la medida. Es visible, a consecuencia de un determinado frado de disfunción una tendencia mayor o menor a la perseveración.

Pueden resumirse otras tantas, haciendo mención a evidentes dificultades para generalizar sus aprendizajes a otras situaciones; reconocimiento precoz del léxico y/o hiperlexia con escasa comprensión del guión. En algunos casos dificultades para el aprendizaje de la lecto escritura (explicación de las faltas de ortografía); dificultades en aritmética. Igualmente reconocimiento precoz de los números y aprendizaje adecuado de operaciones básicas sencillas con apoyo visual, pero dificultades cuando intervienen conceptos abstractos; Falta de motivación para lo que no le interesa; dificultades en la integración viso motriz y en la percepción viso espacial; dificultades para la atención selectiva excepto si se trata de temas de su interés. La incomprensión de lo que está pasando o una situación desconocida para él también favorecen su inatención; al concebirse un mecanismo de pensamiento visual, correlativamente van a acarrear dificultades para la abstracción. Conceptos referidos a una proyección en el tiempo, son problemáticos para ellos; baja tolerancia a la frustración, mala aceptación de sus fracasos y de las críticas, tendencia al perfeccionismo; dificultad para resolver todo tipo de problemas, incluso problemas prácticos de la vida cotidiana y utilización de estrategias peculiares para encontrar la solución; así como resistencia a adquirir autonomía, al ser diferente la percepción de los acontecimientos que les rodean provocándoles una sensación de inseguridad.

Entre las personalidades públicas a quienes se les ha diagnosticado el Síndrome de Asperger, podemos citar a Steven Spielberg y Bill Gates.

Pero, a pesar de la impresión devastadora –créanlo sin pecar de exageración- que pueda provocar el conocimiento de las dolorosas consecuencias que puede traer aparejado el comportamiento del síndrome, baste acotar que la OMS, clasifica a esta categoría de los TGD por la dificultad y el sufrimiento, las más substanciales afectaciones que se producen en el SA y que dan al traste con su desenvolvimiento tanto vital para con ellos, como en el orden de su participación en el seno de la sociedad, están directamente relacionados con la Teoría mental y la Función ejecutiva que a continuación pasamos a repasar.



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