El pintor croata-argentino zdravko ducmelic



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South Slavic Literature (Ensayos de la Literatura Sureslava).

Croatas en el mundo

AUSTRIA

BUSTO DE BOŠKOVIC EN VIENA

El 17 de octubre último fue descubierto en El Museo Técnico de Viena el busto del científico croata Rogelio Bošković (1711-1777). Esta acción fue respaldada por la Sociedad Cultural Croata de Burgenland (Gra­dišće, región limítrofe entre Austria y Hungría donde durante los siglos XVI y XVII se radicaron numerosos núcleos croatas, conservando hasta la fecha su idioma aborigen y muchas de sus costumbres y tradiciones), y por el Club Académico Croata de Viena, bajo el auspicio del ministerio austríaco de ciencia e investigación. Con ese motivo llegó de Zagreb el profesor Ivan Supek, quien evocó las características principales de Rogelio Bošković, quien precisamente en Viena elaboró durante varios años sus teorías principales e hizo sus descubrimientos más importantes.

El busto de R. Bošković fue esculpido por el artista académico croata Marijan Gajšak, que pertenece a la misma orden jesuítica a la que preteneció también Bošković .El marco musical a este acto —que congregó a muchos asistentes— lo dieron Mira e Igor Pomykalo con la orquesta Lyra, ejecutan-do la música croata medieval.



CHILE

UN SIGLO DE LA UNIVERSIDAD CATOLICA Aportes de los descendientes croatas



Antes de abordar este tema, se impone explicar una gran confusión reinante en Sudamérica respecto al gentilicio dálmata, eslavo, croata, yugos-lavo, etc. A tal efecto remontémonos a la época del gran Papa Sixto V y reproduzcamos sendos pasajes del estudio: El Afecto del Papa Sixto V a San Jerónimo, escrito por Ratko Perić (Véase S.C., N9 2 (109), 1988, pp. 121-133):

1. Explicaciones de los términos

1) Ilírico, Provincia ilírica. Los ilíricos (Illiri o Illirici) son una o varias tribus (estirpes) asociadas que por primera vez aparecen en la historia en los siglos VIII y VII antes de Cristo, en el área oriental del Adriático. En 229 a. C. los romanos pusieron bajo su protectorado el territorio de los ilíricos

y en el año 9 después de Cristo conquistaron y dominaron totalmente a Iliria, formando el Ilírico o la Provincia ilírica. Con el transcurrir del tiempo esta Provincia, muchas veces transformada, desmembrada y reconstituida, fue completamente romanizada y cristianizada. Son conocidos algunos de los emperadores romanos más famosos provenientes del Ilírico: Aureliano (270-275), Probo (276-282), Diocleciano (284-305), Constantino el Grande (306-337) y otros.

Cuando el Papa Sixto V en su bula Sapientiam Sanctorum, fechada el 1° de agosto de 1589, se refería a la Provincia ilírica, entendía conforme a la interpretación auténtica del Tribunal Supremo de la Sacra Rota, con fecha 24 de abril de 1656, que eran las provincias de "Dalmacia, Croacia, Bosnia y Eslavonia".

  1. Dálmatas, Dalmacia. La provincia ilírica del Imperio romano se llama­ba tambión —a lo largo de los siglos— Dalmacia, nombre tomado de la tribu ilírica principal de los dálmatas o dálmatas. La capital de Dalmacia era Salo-nana, la Solin actual cerca de Split (Spalato). Son conocidos dos Papas, procedentes de Dalmacia: Gaio Dálmata (283-296) y Juan IV Dálmata (640-642). A diferencia del Ilírico, Dalmacia conservó su nombre hasta hoy, si bien sus confines y las divisiones administrativo-políticas sufrieron cambios continuos; Dalmacia es una de las regiones de la Croacia actual.

  2. Eslavos, Eslavonia. Durante los siglos VI y VII aparecieron los pue­blos eslavos en la Provincia ilírica e impusieron su dominación, lengua y civilización. Los romanos o los latinos llamaron a la población nueva: Sclavi, Slavi, Slavoni (popularmente también Schiavoni) y su tierra Eslavonia (Schia­vonia). Eslavonia es hoy una de las regiones de Croacia.

  3. Croatas, Croacia. Uno de los pueblos eslavos, y con mayor precisión de los sudeslavos que se asentó durante los siglos VII y VIII sobre la costa oriental del Adriático, es el croata. El territorio habitado por los croatas en gran parte coincidía con la Provincia ilírica o con la Dalmacia romana. Los croatas, desde su arribo, establecieron relaciones con la Santa Sede y comenzaron el proceso de la cristianización, ingresando de esa manera en la esfera cultural de la Europa occidental. Desde el punto de vista estatal al comienzo había dos Croacias: la panónica y la dálmata que se unieron (en 920) bajo el príncipe Tomislav y de ese modo se constituyó el Reino de Croacia (925-1102) con los reyes de la dinastía nacional. Desde los comien­zos del siglo XII el Reino de Croacia se encuentra en unión personal con la dinastía húngara hasta 1526 y desde 1527 en un encuadre político con los Habsburgos de Austria hasta el final de la Primera Guerra Mundial en 1918. Entonces, los croatas se asociaron con los pueblos eslavos vecinos: el servio, el esloveno y otros para formar el estado de los sureslavos (Jugoslavia), es­tado que con varias modificaciones de nombre y límites existe aún hoy.

Los croatas y las regiones que poblaron en su larga historia quedaron escindidos bajo tres potencias grandes: Austro-Hungría, Venecia y Turquía. La islamización forzada por parte de los turcos y sus persecuciones frecuen­tes obligaron a muchos croatas a abandonar su patria y emigrar a los países septentrionales y occidentales: a Hungría, Austria e Italia. Se conocen

cleos considerables de los croatas asentados en las comarcas italianas del Adriático central; algunas de esas colonias conservaron hasta hoy su lengua y sus viejas costumbres (los croatas de Molise). En Italia esos nuevos inmi­grantes fueron llamados: Slavi, Schiavoni, dálmatas, ilirios, pocas veces croa-tas. Sólo desde el siglo pasado predomina el apelativo croata.

La colonia eslava que vivía en Roma, hacia la mitad del siglo XV (1453) constituyó, con la aprobación de la Santa Sede, una cofradía llamada también "Congregazione di San Girolamo degli Schiavoni" o de los "ilíricos". Desde su comienzo se hallaba bajo la protección de San jerónimo, su coterráneo.

Esta confusión en cuanto al nombre de la denominación nacional se acentuó aún más a fines del siglo pasado y a principios del actual, cuando grandes contingentes de distintas provincias croatas emigraron a las Améri­cas y Australia, Africa y Nueva Zelanda.

Con respecto a la llegada de los croatas a la Patagonia y a Magallanes, el autorizado investigador histórico, el Dr. Mateo Beroš Martinić, dice textualmente:

"La masiva presencia croata (dálmata) en la región de Magallanes (Chile) se ha singularizado históricamente por dos características: una, ini­cial, referida a su cuantía numérica, considerada en relación a otros aportes inmigratorios de origen europeo, arribados al antiguo territorio de coloniza­ción, principalmente durante el lapso 1890-1914; y otra, sobreviviente, como es la importancia social, económica y cultural derivada de la presencia y actividad de los inmigrantes y su descendencia chilena en el desarrollo ulterior de Magallanes...»

La mayor parte de las sociedades, centros y clubes, fundados por los nuevos inmigrantes, llevaban el nombree croata.

Los primeros y principales historiadores de la Tierra del Fuego, además del citado Martinić Beroš, denominan a nuestros compatriotas: dálmatas, austríacos y/o croatas, según el caso. Así lo encontramos en el libro madre de la historia fueguina: "El Ultimo Confín de la Tierra" (Uttermost Part of the Earth), escrito por Lucas Bridges, pp. 528, Buenos Aires, 1985, Ed. Mar ymar.

El mismo procedimiento sigue el prolífico publicista e historiador argen­tino fueguino Arnoldo Canclini en todas sus obras.

Por fin, la verdad se impone, pese a que en la historiografía general hay muchas inexactitudes, verdades a medias y desinformaciones sobre Croacia, debido a las aspiraciones anexionistas de sus vecinos: Hungría, pangerma­nismo, Italia y Servia.

Vale la pena, para esclarecer mejor este intrincado problema, citar las palabras de Bogdan Radica, veterano publicista croata (yerno del renom-brado historiador italiano Guillermo Ferrero).

En su análisis: Del Paneslavismo vía Yugoslavismo al Callejón sin salida" (Cfr.: S.C. N9 2 (109), 1988, pp. 99-106) leemos:

"Pertenezco, incluso por la fecha de mi nacimiento a la ,generación que, apasionada por la idea paneslavista y habiendo vivido la concreción de la idea yugoslava, se encuentra ahora, o mejor dicho desde hace varios dece­nios en un callejón sin salida...

"Que el paneslavismo, y después el yugoslavismo, causarán padecimien­tos infinitos y antes desconocidos en la historia de algunos pueblos eslavos se tornó obvio al terminar la Primera Guerra Mundial y a continuación, cuando la Rusia zarista se transformó de un régimen obsoleto bizantino en una cria­tura marxista-soviética; cuando Servia conculcó todos los derechos funda-mentales de los pueblos socios, de Croacia, Eslovenia y Macedonia, en una Yugoslavia permanentemente caótica... La imposibilidad de afianzar el paneslavismo en una comunidad estatal se debe no sólo a errores crasos de Viena en primer lugar. Pues Viena no había comprendido que al otorgar status de igualdad a Hungría, debió otorgarlo al mismo tiempo a Croacia, Bohemia, Eslovaquia y Eslovenia, lo que hubiera conformado los por­centajes mayoritarios de dichos pueblos eslavos, sobre todo de las genera­ciones anteriores, y de ese modo se hubiera prolongado la vida de esa comu­nidad plurinacional. Ese estado de animo lo compartían las grandes mayo-rías, aunque no una tenue capa de la intelligentsia, que vislumbraba una nueva vida sobre las ruinas del Imperio Austro-Húngaro...

"Para calar hondo en esa muy compleja problemática humana que se plantea desde los Urales hasta los Cárpatos, prolongándose hasta la cordillera de Velebit y el Adriático, hasta el Danubio y el Mar Negro, hace falta enca­rar la realidad... La matanza de los campesinos croatas, que constituían el núcleo de la población y el asesinato de los líderes políticos croatas, enca­bezados por Esteban Radié, en el parlamento de Belgrado en 1928, signifi­caron el fin de las ilusiones, incluso en los adeptos más empedernidos del yugoeslavismo. Durante la Primera Guerra Mundial, Fran Supilo, gran ada­lidad de esa idea, se sintió defraudado, igual que después Ante Trumbió e Ivan Meštrović, representantes más conspicuos de la intelligentsia croata de orientación pro-yugoslava». Cabe agregar aquí que los tres fueron figuras principales del Comité Yugoslavo (Londres), financiado en primer lugar por la colonia croata, radicada en Antofagasta (Baburizza y Petrinovié).

"...El presupuesto de que los croatas y los servias son hermanos, resul­tó ser una de las ilusiones más burdas. La concepción granservia o nanservia y no plurinacional del nuevo estado pudo resultar viable bajo su exclusivo predominio si hubieran sido capaces y a la altura de los procesos históricos; no supieron coordinar ni amalgamar la realidad centro-europea y medite­rránea de Eslovenia y Croacia con la herencia bizantino-ortodoxa y el fondo balcánico de Servia, sometida a la férula otomana durante casi cuatro siglos, y alejada de toda influencia directa del occidente europeo.. .

.Sobre las ruinas del paneslavismo y el yugoeslavismo, ahogados por la actual esclavitud marxista-comunista, a lo' sudeslavos, despojados de la vida y de la libertad, no les queda otra salida sino demostrar a la humanidad que son capaces de vivir en paz y en buena vecindad. De ese modo brillará nuevamente la libertad sobre el Adriático croata, sobre los Alpes eslovenos,



con los servios satisfechos y conformados con su estilo de vida en esa porción balcánica que les pertenece política y culturalmente, y tan ajena a los croa-tas y a los eslovenos, formados y educados en otro clima cultural y en otro contexto histórico.

"El Occidente no comprendió todavía cuán hondas son las diferencias que existen entre los ingredientes constitutivos de cada pueblo eslavo y cómo las comunidades (las uniones) estatales de esos pueblos no se ajustan a las leyes fundamentales y vitales de cada pueblo. Refiriéndome siempre al caso yugoslavo no cabe duda alguna que, tarde o temprano, tanto los croatas como los eslovenos lograrán constituir su estado independiente, quedando a los servios regir su destino en su estado propio. Ni los oroatas ni los eslo­venos tienen necesidad, después de una tan larga experiencia, del predo­minio servio, ya que sin sus estados independientes, sin una Croacia sobe-rana y sin una Eslovenia soberana, no podrán vivir en libertad, democracia, independencia y no podrán disfrutar todos los derechos de lo que actual-mente gozan otros pueblos libres. Estoy seguro que el pueblo servio com-prenderá también que no le queda otra alternativa sino realizar su vida en un estado propio, en Servia, lo mismo que harán los croatas y los eslovenos, respectivamente. El proceso actual llevará a los demás pueblos a soluciones parecidas, por cuanto la era del paneslavismo y del yugoeslavismo se aproxi­ma a su fin inexorable".

A propósito he citado el material precedente para que, sobre todo, los dálmatas, radicados en América antes del asesinato de E. Radié, junto con sus hijos y nietos a quienes transmitieron su fervoroso patriotismo en la versión yugoslava, se den cuenta que los ideales que acariciaban nuestros padres y abuelos no fueron compartidos por los servios y que semejante "unión" no es tal, sino la anexión y explotación de otras naciones y naciona­lidades por las camarillas granservia de Belgrado, sea monárquica o ahora aparentemente marxista. Claro, no es fácil renunciar a los ideales de su juventud, pero la realidad se impone. Lo que los croatas y sobre todo los dál­matas debemos tener siempre presente es que Belgrado está dispuesta a ponerse de acuerdo con Roma y con Budapest a costillas de las tierras croatas. Ya lo han hecho reiteradas veces en los últimos 150 años.

Veamos un poco el panorama actual. Slobodan Miloševié, "rey de los servios', personaje carismático, hijo de un "pope" ortodoxo, logró unir a todos los servios ortodoxos, desde la extrema derecha hasta la extrema iz­quierda, inclusive a la Santa Iglesia Ortodoxa Servia, para fortalecerse y luego "anexar" las demás zonas, habitadas por los croatas y eslovenos "latini­zados", es decir, traidores, lo mismo que por los musulmanes croatas de Bosnia-Herzegovina. Cuenta con el apoyo de Gorbachov, de la Rusia orto­doxa y del ejército yugoslavo, cuya plana mayor y el grueso de oficiales pro-cede de Servia y es muy rusófilo.

En cambio, en Croacia la situación es bien distinta. Las principales palancas del poder se hallan en manos de la minoría servia (11 % ), o sea, la policía, el ejército, los funcionarios partidarios y las autoridades econó­micas. Unos pocos ejemplos para ilustrar el estado de cosas.

Se sabe que al pie de Marjan (Split) hay decenas y decenas de hermosos chalets, propiedad mayormente de los funcionarios servios jubilados de las fuerzas armadas, del partido y de la policía secreta. ¿Cuál es el rol de los habitantes locales? Desempeñarse como mucamos, sirvientes, jardineros y criadas de esa "nueva clase privilegiada".

Recientemente se produjo una revuelta de la población de las hermosas islas de Vis y Lastovo, declaradas zonas militarizadas y no a 'as para el turis­mo. En Vis quedaron unos 3.800 habitantes y en Latovo su_o 800. La edad promedio de la población alcanza 60 años. Las autoridades de Belgrado, tras 13 años de militarización no ofrecen solución alguna y los pobladores están al borde de la ruina y no les queda otra alternativa sino emigrar. Sólo en California hay tres veces más isleños de Vis que en la isla homónima.

Tito fue el último yugoslavo.

Los croatas, poseedores de una cultura milenaria bien definida y del idioma literario muy desarrollado, tienen que luchar hoy día para conservar ese patrimonio que heredaron de sus antepasados. A las protestas de las instituciones culturales, filológicas y universitarias de Croacia, los Obispos Católicos Croatas levantaron también su voz en defensa del idioma literario croata, de su denominación oficial (mediante una presentación a la Comi­sión Constitucional de la RS de Croacia, fechada el 20-X-1988).

En dicha nota se lee, entre otros conceptos:

"...Entre los derechos y valores fundamentales de cada medio cultural y nacional se cuenta también el derecho al idioma propio, con el cual se comunican pensamientos y sentimientos, en el cual se crean obras literarias y científicas, con el cual se moldea en forma gradual la identidad cultural nacional. Con ese derecho se corresponde el deber de respetarlo y culti­varlo..."

"...La Iglesia, utilizando ese idioma y su nombre propio constribuyó considerablemente a la conservación de nuestras provincias, evitando su desna­cionalización en eterminadas ocasiones y vicisitudes históricas. Hemos hereda-do ese idioma croata de nuestra cotidiana tradición milenaria, lo introducimos como tal durante la reforma postconciliar, en su versión actualizada, en los ritos y la liturgia en el área donde se habla la lengua croata. Lo denomina-mos así, y tampoco en el futuro podremos llamarlo con otro nombre. . ."

Por lo antedicho, me he tomado la libertad —bien avalada y fundamen­tada— de reemplazar el gentilicio yugoslavo por el croata, por ser eso un hecho inequívoco e innegable. Espero que las autoridades de Male Novine sabrán comprender nuestro tiempo y la tremenda lucha que libra el pueblo croata —pueblo de sus raíces— que ya no tiene ningún sentido aferrarse al buque que se hunde y a los ideales del pasado inalcanzados e inalcanzables. No seamos los últimos mohicanos. Las colectividades croatas en los Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelandia ya han corregido —en buena parte el derrotero nacional. La Unión Fraternal Croata, presidida por Ber-nardo Luketich, docet, sirve de ejemplo.

El profesor Ernesto Livačié en el boletín de la Asociación Croata de Chile, Male Nowine, brindó un informe pormenorizado sobre la constitución de dicha casa de altos estudios como también del aporte significativo de algunos croatas y de muchos de sus retoños. Transcribimos algunos pasajes de interés:



"Hoy, la Universidad Católica no sólo goza de plena validez legal en lo que concierne a sus títulos y grados, sino que acepta más altos porcentajes de postulantes de altas calificaciones que cualquiera otra institución de su tipo. Por razones de calidad académica, ha resuelto, sin embargo, mantener estabilizada su población estudiantil en no más de 16.500 alumnos, cifra que abarca los 4 campus en que funciona en Santiago y sus Sedes Regionales del Maule (con principal centro en Talca), Temuco, Villarrica y Talcahuano.

Su cuerpo académico está constituido por más de 2.000 profesores, de los cuales sobre el sesenta por ciento ha hecho postgrados conducentes a las calificaciones de Doctor o de Master...

PRESENCIA DE LA COLECTIVIDAD CROATA
A mayor abundamiento, nos asiste la satisfacción de poder comprobar la amplia ligazón que han tenido con el desenvolvimiento de la Universidad Católica muchos distinguidos miembros de nuestra colectividad. Tantos han sido, que resultaría imposible consignar los nombres y méritos de todos. Mencionaremos apenas algunos, con ánimo de que ellos sean una expresión representativa del t;onjunto, sin que, por lo mismo, queramos omitir a nadie.

El P. Raimundo Kupareo Beretié, sacerdote dominico, nacido en 1914 en la isla de Hvar, actualmente residente en Zagreb, trabajó 22 años en la Uni­versidad Católica de Chile, de la que llegó a ser Vicerrector. Durante varios años se desempeñó en ella como Decano de la Facultad de Filosofía, Letras y Educación. Impulsó el inicio de los estudios de Estética en la Uni­versidad y tuvo como discípulos a los principales especialistas chilenos en dicho campo, con los cuales se dio vida al Instituto de Estética en 1971, actualmente Departamento de Estética de la Facultad de Filosofía. Asimis­mo, fundo Aisthesis, revista de investigaciones estética, la primera y única en su género en Chile, que hasta hoy continúa publicándose, con excelente acogida entre los entendidos de todo el mundo. La Universidad reconoció sus servicios distinguiéndolo al P. Kupareo como Doctor Honoris Causa y, además, como Profesor Emérito de su Facultad de Bellas Artes (1).



(1) Cabría añadir aquí a los docentes (nacidos en Croacia) : Lucas Fertilio Nikolié (1957-58, Letras) e Inocencio Mihojević, C.P., doctor en Ciencias b"blicas y pro­fesor de griego antiguo en la Facultad de Teología. Falleció no hace mucho y fue enterrado en la isla de Korčula (Dalmacia).

El P. Kupareo editó varios libros de poesía lírica en croata y en español. Acaba de publicar en Croacia el libro de cuentos: čeznja za zavičajem (La nos­talgia del terruño). Trataremos de traducir alguno en uno de los próximos nú-meros de S. C.



Significativamente, en este año centenario la Universidad tiene como Vicerrector a otro miembro de nuestra colectividad: el ingeniero comercial Matko Koljatić Mardević, Master en Economía por la Universidad de Stan-ford, Estados Unidos, quien está a cargo de la Vicerrectoría de Asuntos Eco­nómicos y Administrativos.

En la máxima autoridad colegiada de la U.C., su Consejo Superior, se encuentra en este Centenario, como uno de sus integrantes, el médico ciru­jano Dr. Pablo Casanegra Prnjat, hijo de padres montenegrinos
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