El origen histórico de la filosofía



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Filosofía Tema 1

Tema 1. Origen y forma de la filosofía
  1. El origen histórico de la filosofía


La filosofía desde un principio estuvo vinculada a las principales necesidades de los seres humanos. De igual manera que los mitos y las religiones, la filosofía intentaba acercar al individuo un mundo que se le presentaba como extraño, que se escapaba a su control y con el que no era posible una convivencia armónica. Tanto la filosofía como el mito pretendían lograr un sistema de interpretación que abarcaba tanto la naturaleza física como la humana.

El origen de la filosofía occidental hay que situarlo en lo que se denomina “paso del mito al logos”; es decir, el paso de una explicación irracional y fantástica a un análisis de la realidad racional y con pretensión de objetividad, lo que constituye el inicio del pensamiento racional, de la ciencia y de la filosofía de Occidente.

Es preciso señalar que existían otras culturas que tenían sus conocimientos particulares y sus intuiciones acerca del universo, pero no llegaron a constituir una filosofía porque, por una parte, sus conocimientos se centraban en aspectos particulares y, por otra, porque sus intuiciones del universo eran producto de visiones poéticas de carácter religioso, que no superaron el nivel de lo mítico. Como veremos, sólo en Grecia, incluso utilizando inicialmente las mismas “técnicas” (poesías religiosas y tradición mítica), lograron posteriormente una autonomía racional frente a los fines utilitarios. Este fenómeno cultural, histórico y filosófico es preciso entenderlo, por tanto, en el marco de la civilización griega.

  1. El nacimiento de la filosofía


Geográficamente, Grecia es un territorio que mezcla costa y montaña, y cuenta con abundantes islas. Su hábitat es muy disperso. Su contexto geográfico genera una individualidad independiente, pero también, desde la heterogeneidad del entorno, existen la diversidad, la viveza y la movilidad de diferentes formas de vida. Así mismo debemos destacar la vocación marinera del pueblo griego, lo que incide en su predisposición a los cambios, a la innovación intelectual, en parte debido al contacto con culturas nuevas. Además esta situación favorece el comercio y con ello nuevas posibilidades en el campo de los números y de las letras. Todo lo anterior va a influir notablemente tanto en la ciencia como en la filosofía.

En este contexto aparecen conceptos que nos ayudan a explicar y entender este origen de la filosofía. Por ejemplo, se habla de sofía (“sabiduría”), filosoféon (“gusto por el saber”) y de theoríes (“examen del resultado de los viajes”).

Si bien muy pocos discuten el origen griego de la filosofía, es preciso reconocer que la filosofía griega nació en contacto con Oriente. Datos concretos que demuestran la influencia de Babilonia y Egipto en la filosofía griega pueden detectarse a través de las matemáticas: geometría y aritmética, y de la astronomía. Los viajes de pensadores griegos como Tales de Mileto y Pitágoras de Samos por Egipto y Mesopotamia les permitieron conocer la matemática antigua. Los griegos fueron eliminando progresivamente diferentes componentes irracionales y supersticiosos, en concreto, en el campo de la astronomía oriental. Por ello, a diferencia de esos otros pueblos, supieron separar en gran medida dichas ciencias de su envoltura mítico religiosa y sacarles un mayor provecho.

Los primeros filósofos griegos recibieron también de Oriente un conjunto de problemas planteados en los poemas cosmogónicos de tradición oriental que narraban los orígenes del mundo y de los dioses.

En Grecia, en el ámbito de la literatura, ya existía una tradición representada por Homero (siglo X a.C.) que nos narra la existencia de muchos dioses casi humanos que se aposentan en el Olimpo. El ser humano debe obedecer a los dioses y no puede rebelarse contra el destino y la fatalidad que le viene asignada, tradición continuada por Hesíodo (siglo VIII a.C.), el “poeta pensador” y por los poemas órficos (siglo VI a.C.) que casi siempre tenían un carácter mítico. Por ello, cuando comienza la filosofía en el siglo VI a.C., en Mileto, se siguen investigando los orígenes buscando los principios (arkhái) de las cosas.

  1. La filosofía como asombro


Tanto Platón (427-347 a.C.), en su obra Teeteto, como Aristóteles (384-322 a.C.), en su Metafísica, han visto el origen de la filosofía y del filosofar en el asombro. Aristóteles dijo que todo el que gusta de cuentos es un poco filósofo, y que los hombres comenzaron a filosofar “entusiasmándose”, “admirando”.

El entusiasmarse es el primer despertar de la conciencia, el intentar conocer lo que es uno mismo. El primer contacto con la cultura (cuentos, fábulas, mitos) lo tiene el ser humano a través del maravillarse. Pero la filosofía no se queda parada en el entusiasmarse, sino que también supone una toma de conciencia de la propia ignorancia: esa conciencia de la propia ignorancia supone, para aquel que se entusiasma, un deseo de saber y una incitación a la ciencia, que al abolir la ignorancia, destruye el entusiasmarse.

También tradicionalmente se ha querido explicar su nacimiento atendiendo a la etimología de la palabra “filosofía” (fílos=”amor”, sofía=”sabiduría”), que significa “amor al saber”. Sin embargo, es preciso admitir que consiste más en la apremiante necesidad de resolver los problemas prácticos que en la misma extrañeza y la curiosidad o el amor por saber. Fue la racionalidad latente en las actividades prefilosóficas, la técnica fundamentalmente, la que harían posible una ciencia que los griegos supieron inclinar del lado de las capacidades racionales humanas.

La poesía junto a la técnica, la aritmética y la geometría, en un medio con intereses políticos que obligaba a separar lo imaginario de lo racional, constituyen los más importantes componentes prerreflexivos de las actividades prefilosóficas.

La sabiduría primitiva se presenta como un medio para escapar de la necesidad apremiante que mueve la busca de la utilidad. Por eso, en un primer momento, junto con la sabiduría poético-religiosa y en estrecha relación con ella, se inventaron las artes y técnicas, para cubrir las necesidades de supervivencia, tanto materiales como espirituales.

Este primer saber consiste en la sabiduría como técnica, donde el sabio es considerado como experto y entendido en un arte o técnica (por ejemplo, la fabricación de arcos y flechas), al tiempo que también se consideraría sabio al poeta-sacerdote conocedor de las leyendas y tradiciones de los antepasados. En un segundo momento, los habitantes de la antigua Grecia aplicaron también su atención a los asuntos cívicos e inventaron leyes y todo lo relativo a la convivencia ciudadana. Así, por ejemplo, los llamados Siete Sabios de Grecia destacaron como legisladores.


  1. En el inicio, los presocráticos


Los presocráticos, desde comienzos del siglo VI a.C., fueron los primeros filósofos y centraron su preocupación en el tema de la naturaleza (physis), que es ahora concebida como principio (arjé), es decir, como aquello que las cosas son y que desde ellas mismas determina su forma de comportarse. Los tres rasgos que corresponden a la physis como arjé son el origen, el sustrato permanente y la causa.

Lo que se gestó a partir de Tales de Mileto, primer presocrático, fue la indagación de la causa física al margen de lo mitológico. En rigor, puede decirse que los autores a los que conocemos como presocráticos (siglos VI y V a.C.) representan, junto a los poetas Homero y Hesíodo, el punto inicial de la historia de la filosofía occidental, entendida como una determinada sabiduría racional, una investigación individual que se desplaza cada vez más hacia lo abstracto, general y universal, en su búsqueda e intento de comprensión sistemática de la realidad.



Las teogonías (tratados sobre la génesis de los dioses) van siendo sustituidas por las cosmogonías y cosmologías. Este punto inicial constituye el momento convulso en que se generan unos temas y unos problemas que, articulados en una reflexión organizada por los sofistas, Platón y Aristóteles, alimentarán el pensamiento de la civilización occidental durante milenios.
  1. La especificidad del saber filosófico


La filosofía antigua no surge directamente de la mitología y mucho menos del mito oral. Su antecesor inmediato es el mito “racionalizado”, sistematizado, escrito, como aparece en la Grecia Antigua en la obra de Homero y Hesíodo.
  1. Tipos de saberes


Los niveles o modos de conocimiento humano son varios, pero al menos podemos hablar de tres: el saber vulgar (el sentido común), el saber científico y el saber filosófico. Éstos están al alcance de cualquier persona, puesto que son capacidades naturales de la inteligencia humana. Son, pues, tres grados de conocimiento que el ser humano puede adquirir por medio de sus facultades: a partir de la sensibilidad y de la inteligencia en continuidad con la sensibilidad y en contacto con la realidad. No hay conflicto entre ninguno de nuestros niveles de conocimiento. Todos pueden ser complementarios.

  • El saber vulgar (ordinario, común) nos enseña cómo aparecen las cosas (por ejemplo: el fuego quema, el agua moja). Esto es un conocimiento importante, aunque no haya de tenerse por definitivo y completo. Normalmente llamamos común al conocimiento ordinario que todo el mundo posee por el ejercicio espontáneo de la razón, de forma no reflexiva, es decir, precientífica. Las certezas que componen lo que llamamos sentido común son verdaderamente comunes a todos, hasta el punto de que nadie carece de ellas, ni puede prescindir de ellas en el momento de razonar. Esta clase de saber es conformista y resignado, acrítico, mezclado con prejuicios, pero ayuda a recoger aspectos muy significativos de la cultura de diferentes pueblos, que sirven de base para otros saberes más rigurosos. Coincide, en parte con el saber mítico.

  • El saber científico indaga y manifiesta las causas inmediatas de las cosas que caen bajo nuestro radio de observación y experimentación. Es un conocimiento profundo (por ejemplo: el agua está compuesta de dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno). La ciencia nos dice cómo son las cosas. Las ciencias se distinguen o especifican por los contenidos, por los objetos que estudian. Así, la medicina se ocupa de la salud del cuerpo; la psicología, de los fenómenos psíquicos; la geología, de la estructura de las rocas. Esta clase de saber es sectorial, es decir, se ocupa de parcelas de la realidad, progresa y nos aporta información, es experimental, intersubjetiva, crítica y útil en determinados aspectos vitales para el desarrollo humano.

  • El saber filosófico nos conduce al conocimiento de las últimas causas de los seres1. Por ejemplo: el agua y el fuego son entes finitos, compuestos de esencia y acto de ser, de acto y potencia, de sustancia y accidentes. La filosofía indaga por qué y para qué son o suceden las cosas. No estudia tanto esta o aquella realidad concreta sino que, partiendo de realidades concretas, se remonta a los principios primeros o causas últimas de la realidad. Por tanto, no cabe reducirla a ningún saber particular ni a la suma de todos los saberes particulares. La filosofía nos familiariza con el pensar a fondo sobre la realidad. Platón, uno de los primeros que comenzaron a hablar de “filosofía” como tal, decía que los filósofos eran los que estaban interesados en lo eterno e inmutable. Al explicar las cosas, la filosofía ha de hacerlo con la mayor radicalidad posible, al revés de lo que hacen las ciencias particulares; es decir, ha de alcanzar las raíces últimas (los porqués últimos) de la realidad contemplada.
  1. Características del saber filosófico


Concretando más, podemos decir que el saber filosófico participa en las siguientes características:

  • Es un saber reflexivo, una sabiduría, aunque no plenamente conquistada. Es una actividad reflexiva que intenta comprender los problemas que preocupan al ser humano y trata de sugerir propuestas y vías de solución, pero nunca una nueva solución definitiva. Por ello, la filosofía plantea constantemente preguntas, quizá porque estos problemas no tengan esa solución definitiva. Si bien la filosofía siempre sueña con encontrar la verdad última de las cosas, como no halla la solución a muchas de ellas, es preciso considerarla como un proceso abierto a la verdad.

  • Es un saber racional. Los problemas son planteados a través de nuestra razón. Esto lo diferencia de otro tipo de planteamientos, como el mito o la religión. Busca soluciones que se adapten al entendimiento humano.

  • Es un saber global, totalizador, frente a la ciencia, que es más bien un saber parcial, sectorial, especializado. Es un saber integrador, unitario. Tiene un enfoque más amplio que cualquier ciencia. La ciencia es una racionalidad instrumental, es decir, busca los medios más adecuados para llegar a unos fines determinados, sin plantearse cuáles son esos fines. En cambio, la filosofía es una racionalidad de los fines y valores: debe explicar la totalidad, el conjunto de todos los seres desde sus más hondos o fundamentales principios. Contemplar el mundo intentando captarlo en su totalidad, eso es filosofar, indispensable para orientarse en el mundo.

  • Es un saber radical, va a la raíz de las cuestiones más difíciles: el sentido de la existencia humana, la libertad, el problema de la trascendencia, del más allá, el problema del bien y del mal, el de la verdad… Este tipo de problemas son los que podríamos llamar “problemas radicales” que, además, no tienen soluciones concluyentes.

  • Es un saber que posee carácter práctico porque trata de orientar la acción humana a partir de una serie de principios. Se manifiesta en la filosofía ética, de forma individual, y política, de forma colectiva.

  • Es un saber crítico y autocrítico. La filosofía es a la vez reflejo y crítica de la mentalidad de una época. Hace una crítica de los prejuicios y dogmatismos que existen en la mentalidad de una sociedad (las verdades sin fundamento que se imponen, las ideas que se aceptan de una forma inconsciente). Este carácter crítico diferencia a la filosofía de las ideologías. Se llama ideología al conjunto de ideas, imágenes y valoraciones condicionado histórica y culturalmente que utiliza una sociedad determinada para justificar su propio mundo. La ideología supone una visión interesada de la realidad, es decir, responde a los intereses de un determinado grupo (normalmente de los grupos con intención de dominar). La filosofía, en cuanto saber crítico, pretende desde sus inicios oponerse a los conocimientos compartidos tradicionalmente, a los mitos, y se eleva por encima del sentido común que deja al mundo tal cual es, sin cuestionarse su origen o su legitimidad. La filosofía es un saber que hurga más allá de lo establecido, lo dado á de lo establecido, lo dado y perecedero.

  • Es un saber que supone una visión desinteresada de la realidad, no responde a los intereses de un grupo determinado. Más que conservar la situación establecida, pretende transformarla, si es que tal situación no es racional.

  • Es un saber sistemático porque trata de ordenar los distintos ámbitos de la realidad y de la experiencia humana.

ÉPOCAS

SIGLOS

PROBLEMÁTICA PRINCIPAL

AUTORES

Antigua

VI a.C. a I d.C.

Sobre la estructura de la realidad (naturaleza física y humana)

Tales de Mileto

Parménides de Elea

Heráclito

Demócrito de Abdera

Sócrates (470-399 a.C.)

Platón (428-347 a.C.)

Aristóteles (384-322 a.C.)


Medieval (y renacentista)

IV a XV

La relación entre fe y razón

Agustín de Hipona (354-430)

Tomás de Aquino (1225-1274)

Guillermo de Ockam (1280-1384)

Giordano Bruno

Galileo Galilei


Moderna

XVI a XVIII

El conocimiento

Descartes (1596-1650)

Leibniz (1646-1716)

Hobbes

Locke (1632-1704)



Hume (1711-1776)

Rousseau (1712-1778)

Kant (1724-1804)


Contemporáneo

XIX a XX

Fundamentación de las ciencias. Historia, sociedad, lenguaje, vida, existencia…

Hegel (1770-1881)

Marx (1818-1883)

Nietzsche (1844-1900)

Russell (1872-1970)

Wittgenstein (1889-1976)

Heidegger (1889-1976)

Camus (1913-1960)

Sartre (1905-1980)

Foucault (1926-1984)

Marcuse (1898-1979)

Zubiri (1898-1983)

Habermas


Lyotard

Derrida

  1. La filosofía y su historia


La filosofía aparece como un intento del espíritu humano de establecer una concepción racional del universo mediante la autorreflexión sobre sus propias funciones valorativas, teóricas y prácticas. Se divide frecuentemente en cinco ramas principales: la metafísica, estudio de la realidad y de las propiedades de los entes; la lógica, que se ocupa de los razonamientos expresados lingüísticamente, estudiando su estructura, su forma y su corrección; la epistemología, reflexión sobre los orígenes, la validez y los límites del conocimiento; la ética, estudio de los códigos y las normas morales, de su fundamento, validez y universalidad; y la estética, análisis de la naturaleza de las creaciones artísticas y de la belleza. Estas cinco ramas se han desplegado a lo largo de los últimos dos mil seiscientos años.
  1. Época antigua


La filosofía antigua suele dividirse de distintas maneras según sea el criterio adoptado. El nuestro se basa en la problemática de que se ocupa en las diferentes etapas. Cada periodo sólo alude a la problemática principal que predominó en ese tiempo, pero esto de ninguna manera indica que sea el único tipo de problema que se aborda. Así, podemos distinguir cinco periodos:

  • Filosofía de la naturaleza (periodo cosmológico). Los pensadores presocráticos tratan de hallar el principio (arjé) o los principios constitutivos (arjái) que expliquen el origen de la naturaleza (physis). La filosofía es entendida como la ciencia universal. Incluso a los primeros pensadores les llaman “físicos” por esa preocupación por los problemas relativos a la naturaleza. Los principales presocráticos son Tales, Anaximandro, Anaxímenes, Heráclito, Parménides, Pitágoras, Empédocles, Anaxágoras, Leucipo y Demócrito.

  • Filosofía del ser humano (periodo antropológico). Lo distintivo de este periodo es que el ser humano comienza a reflexionar sobre sí mismo y deja momentáneamente de prestarle atención a la realidad exterior. Ahora el objeto central de su preocupación es la naturaleza de la vida humana, en lugar del mundo que le rodea. La reflexión propiamente filosófica sobre el ser humano mismo se inicia con Sócrates, pero, antes, quienes se ocupan de dicha problemática son los sofistas, que pusieron el énfasis en la retórica como arte del convencimiento.

  • Periodo de los grandes sistemas (periodo epistémico-ontológico). Con Platón y Aristóteles, la filosofía griega llega a su plena madurez, y en adelante todo el pensar filosófico llevará de una u otra manera su sello. Estos dos pensadores crearon dos grandes sistemas, se ocuparon de todos los grandes temas de la filosofía: el ser, el conocimiento, la ética, la política (y la lógica, en el caso de Aristóteles). Muchas de sus tesis filosóficas están presentes en autores posteriores.

  • Filosofía ética (periodo helenístico). Aquí se ubican el epicureísmo y el estoicismo. En esta época, la filosofía vuelve al hombre, a su interioridad, a su salvación y felicidad; el interés de los filósofos se centra en las cuestiones éticas. Es un cambio del sentido para la filosofía, que se convierte en un modo de vida, una actividad para procurar la vida feliz. El motivo principal de todo esto fue la crisis histórica del mundo antiguo.

  • Neoplatonismo (periodo religioso). Es el último periodo de la filosofía antigua. Un rasgo característico de esta etapa es la expresión de un fuerte sentimiento místico y un anhelo religioso de salvación. Como escuela filosófica, el neoplatonismo radica en la ciudad de Alejandría durante los siglos II y III a.C., y su principal orientación pretende la conciliación de la doctrina de Platón con todo el pensamiento antiguo. La pujanza de esta corriente de pensamiento influyó poderosamente en el arte y, sobre todo, en la literatura. Una de las figuras más representativas del neoplatonismo es la de Plotino.
  1. Época medieval


Este periodo histórico está protagonizado por el pensamiento cristiano y en alguna época por el islámico (averroísmo) y el judío. El cristianismo es fundamentalmente un sistema de vida que tiene como modelo a Cristo y como fin la salvación. Al expandirse esta religión durante los primeros siglos de su existencia, entra en contacto con la filosofía griega hasta el grado de dar origen a esa síntesis de filosofía y cristianismo denominada filosofía medieval. La temática principal es el establecimiento de las relaciones entre razón y fe (entre filosofía y teología). La filosofía medieval se divide en dos periodos:

  • La Patrística. Representa el conjunto de especulaciones que durente los primeros siglos de la era cristiana realizaron los padres de la Iglesia ante la necesidad de usar conceptos filosóficos griegos para comprender la verdad revelada, formular racionalmente sus dogmas y defender su doctrina del constante ataque intelectual de que era objeto por parte de quienes consideraban irracionales sus creencias. Destaca principalmente Agustín de Hipona.

  • La Escolástica. Generalmente se divide en tres periodos:

    • Primera escolástica (siglos XI al XII). Aquí se establecen las bases y el acuerdo total entre fe y razón, con notables influencias de Platón y Agustín de Hipona. Destacan Anselmo de Canterbury y Abelardo.

    • Alta escolástica (siglos XIII al XIV). Se elaboran los grandes sistemas filosófico-teológicos. Se considera parcial el acuerdo entre fe y razón. Influencia de Aristóteles. Destacan Alberto Magno y Tomás de Aquino.

    • Crisis de la escolástica. Disolución de la escolástica. Se vislumbra una separación entre fe y razón debido principalmente a los nuevos descubrimientos científicos. Sobresale Guillermo de Ockham.
  1. Época moderna


Se inicia con el Renacimiento una actitud de apertura a la belleza de la vida y en la naturaleza. Tras la caída de Constantinopla en 1453, se difundió el idioma griego y se conocieron los textos originales de los antiguos filósofos, donde el hombre encontró su plena realización en el marco de la naturaleza y la historia. Hay una gran inquietud científica y artística y una actitud inquisitiva que investiga y experimenta abriendo camino a las ciencias particulares.

En la época moderna continúa el espíritu renacentista. Se reacciona contra la Escolástica, aunque se recogen determinados contenidos. El principal estímulo externo lo constituyeron las matemáticas y la física, así como los grandes descubrimientos geográficos de esta época histórica. Existen cuatro grandes sistemas:



  • El racionalismo representa una filosofía que busca solucionar problemas epistemológicos, es decir, referidos al conocimiento humano. Los filósofos de esta corriente viven la evolución del pensamiento científico. Una de las características del racionalismo es la de ver en las matemáticas un saber que parte de principios básicos evidentes (axiomas), de donde se deducen todas las verdades del sistema, que son universales y necesarias. Para los racionalistas el conocimiento de la realidad debe ser derivado de ideas o principios evidentes, que son innatos. Destacan los pensadores René Descartes, Baruch Spinoza y Gottfried W. Leibniz.

  • El empirismo sostiene que la filosofía debe olvidar los delirios de universalidad y necesidad, la especulación, para centrarse en el punto de partida del conocimiento: la experiencia sensorial, las sensaciones que el sujeto recibe a través de la percepción externa e interna. Es especialmente significativa la filosofía ética y política de John Locke, que es el gran precursor del liberalismo. Junto a su teoría contractualista está la de Thomas Hobbes, que justifica la existencia del Estado absoluto. Otros pensadores empiristas son Francis Bacon, George Berkeley y David Hume.

  • El criticismo de Kant. Este autor dedica sus mejores esfuerzos al estudio de la filosofía y de la ciencia. Intenta reunir los contenidos referidos al conocimiento del racionalismo y del empirismo. Su gran preocupación fue averiguar la posibilidad de la metafísica como ciencia. Su método crítico lo aplica al problema del conocimiento y posteriormente a la moral, que tiene como novedades el énfasis en la autonomía del sujeto, el deber por el deber, el imperativo categórico y los postulados: libertad, inmortalidad y Dios.

  • El idealismo alemán tiene como representante principal a Hegel, quien logra articular racionalmente la estructura y dinámica de la realidad. Entiende que el todo es lo que da sentido a lo particular. Con esta idea abre el camino para la revalorización del Estado frente a la sociedad civil. El individuo que la compone queda rebasado por el Estado, la parte queda subsumida en el todo. Esto tendrá gran repercusión en los movimientos revolucionarios contemporáneos.
  1. Época contemporánea


Suele llamarse época contemporánea a la compleja actividad filosófica desarrollada en los siglos XIX y XX en Europa y América, donde surgieron varias aportaciones:

  • El positivismo de Augusto Comte representa la primera oposición al hegelianismo. Rechaza la metafísica y la aspiración a un saber absoluto y pretende implantar un saber positivo como base de una nueva organización político-social.

  • El marxismo es una oposición radical contra el sistema de Hegel, una filosofía materialista crítica con el idealismo absoluto, aunque su materialismo dialéctico recoge los fundamentos lógicos de la dialéctica hegeliana. La obra de Karl Marx y Friedrich Engels propone que no se trata sólo de interpretar la realidad (teoría) sino sobre todo de transformarla (praxis).

  • El vitalismo tiene como representante principal a Friedrich Nietzsche, que aporta como gran innovación la defensa de la vida y de lo irracional frente a la racionalidad presente, tanto en la filosofía como en la ciencia.

  • El existencialismo reivindica la originalidad y peculiaridad de la existencia individual. Destaca Sören Kierkegaard, con su giro individualista frente a Hegel. Otros autores como Martin Heidegger y Jean-Paul Sartre van a recoger la idea de la irreductibilidad del individuo en su análisis de la existencia individual. También destaca el existencialista francés Albert Camus.

  • La filosofía analítica es una corriente filosófica que centra su atención preferentemente en temas lógicos y epistemológicos, en el contexto de su análisis del lenguaje. Entre sus cultivadores se encuentran Ludwig Wittgenstein, Bertrand Russell y George Edward Moore.

  • El neopositivismo recusa la metafísica en la convicción de que no hay más conocimiento auténtico que el que proporcionan las ciencias empíricas o experimentales. Su principal valedor es Rudolf Carnap (1891-1970).

  • La Escuela de Frankfurt se propone una reflexión crítica de la sociedad posindustrial y el concepto de razón que la ha configurado (razón instrumental). Componentes de esta escuela son Theodor W. Adorno, Herbert Marcuse y Jürgen Habermas.

  • El posmodernismo, que es un replanteamiento de la actividad filosófica en la pretensión de volver a ocupar el espacio que ocupó en el pasado. Gianni Vattimo, Lyotard , Deleuze y Derrida son sus principales representantes.

1 Se entiende que es un ser todo aquello cuya primera cualidad es la existencia. Se emplea “ente” como sinónimo (“ente” proviene del griego “to on”, infinitivo del verbo “ser”).


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