El Oculto Poder del Alma Por Watchman Nee



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LOS DOS LADOS DEL PODER DEL ALMA


Según la Biblia, el poder latente del alma parece incluir dos tipos. Eso se compara con la clasificación mirada desde el punto de vista psicológico. Confesamos no poder dividir nítidamente estos dos tipos; todo lo que podemos decir es que parece que existen dos tipos diferentes en el poder latente del alma: uno parece ser el tipo común, y el otro es el tipo milagroso. Uno parece ser natural y el otro sobrenatural; uno parece ser humanamente comprensible, el otro parece estar más allá de la comprensión humana.

El término “mente” en psicología es más amplio en su significado del que es usado en la Biblia. Lo que los psicólogos dan a entender por “mente” o “corazón” incluye dos partes: consciente y subconsciente. El lado subconsciente es lo que llamamos parte milagrosa del poder del alma.

Aunque los psicólogos hagan distinción entre consciente y subconsciente, difícilmente pueden separarlos. Ellos sólo clasifican las manifestaciones psíquicas más comunes como correspondientes al primer tipo (del consciente), y las manifestaciones extraordinarias o milagrosas las agrupan bajo la segunda categoría (del subconsciente).

Nosotros generalmente incluimos sólo aquellas manifestaciones comunes dentro de la esfera del alma, no sabiendo que las manifestaciones extraordinarias y milagrosas son también del alma, aunque manifestaciones de ese tipo corresponden más a la esfera del subconsciente. Debido a los varios grupos de poder latente en las almas individuales, algunos hombres manifiestan los fenómenos más dentro del primer tipo, mientras que otros, más dentro del segundo tipo.

Todos los que sirven al Señor deben prestar atención especial a este punto, de lo contrario serán llevados por los poderes milagrosos mientras estén ayudando a las personas. Déjeme enfatizar entre alma y espíritu: el alma caída de Adán pertenece a la vieja creación, pero el espíritu regenerado pertenece a la nueva creación.

Dios obra con el espíritu del hombre, pues esta es su vida regenerada, su nueva creación. Satanás, por otro lado, edifica con el alma del hombre, esto es, el alma caída en Adán. Él sólo puede usar la vieja creación, porque la vida regenerada en la nueva creación, no peca.


LO QUE SATANÁS ESTÁ HACIENDO EN LA IGLESIA HOY


¿Cómo es que Satanás opera a través del alma del hombre y trabaja con su poder latente psíquico? Ya dimos muchos ejemplos en el budismo, taoísmo, cristianismo, parapsicología y así sucesivamente. Ilustremos ahora con algunos ejemplos, cómo Satanás usará el alma del hombre en las cosas espirituales. Esto ayudará al cristiano a discernir lo que es de Dios y lo que es del enemigo, y también a conocer cómo Dios usa el espíritu del hombre y Satanás a su alma.

LA ORACIÓN


Las oraciones en la Biblia son inteligentes y no tontas. Cuando el Señor Jesús nos enseñó a orar, Sus primeras palabras fueron: “Padre nuestro, que estás en los cielos”. Él nos enseñó a orar a nuestro Padre en el cielo, pero nosotros los cristianos frecuentemente oramos a Dios en nuestro cuarto.

Nuestra oración debe ser ofrecida al Padre celestial, para que Él la oiga. Él quiere que enviemos nuestras oraciones al cielo por la fe, sin importar si nuestros sentimientos son buenos o malos, o incluso si no hubiere en nosotros sentimiento.

Si tú oras a Dios y esperas ser oído por Dios en tu cuarto, debes ser desconfiado de lo que tú recibas, pues muchos sentimientos extraños, experiencias milagrosas y visiones supuestamente de Dios en tu cuarto, te son dados por Satanás, y cualquier cosa que recibas de Satanás pertenece al consciente o al subconsciente.

Alguien puede no orar a Dios en su cuarto, sino que puede dirigir sus oraciones a la persona por quien ora. Esto también es muy peligroso. Supongamos que tengas un amigo que esté a más de tres mil kilómetros de ti.

Tú oras por él, pidiendo a Dios, conforme sea el caso, para que sea avivado en la Palabra o salvado. En vez de dirigir tu oración a Dios, tú te concentras en tu pensamiento, tu expectativa y tu deseo y los envías a tu amigo como una fuerza. Tu oración es como un arco que lanza tu pensamiento, deseo y ansiedad como flechas en dirección a tu amigo.

Él será tan oprimido por esta fuerza, que acabará haciendo exactamente lo que tú pides. Tú puedes pensar que tu oración fue respondida, pero permíteme decirte que no fue Dios quien respondió tu oración, porque tú no le oraste a Él. Es simplemente una respuesta a una oración que dirigiste a tu amigo.

Alguien afirma que su oración es respondida porque, dice él, “he amontonado oraciones sobre mi amigo”. Es verdad, porque tú oraste en dirección a tu amigo y no en dirección a Dios. Tu oración es respondida pero no por Dios. Aunque no conozcas la hipnosis, lo que haces secretamente es satisfacer la ley del hipnotismo. Tú liberas tu fuerza psíquica para realizar esta acción.

¿Por qué eso es así? Porque tú no oraste al Señor en el cielo; por el contrario, tus oraciones fueron proyectadas, amontonadas sobre la persona por quien tú oras. En apariencia tú estás orando, pero en realidad tú estás oprimiendo a la persona con tu poder psíquico.

Si usas tu fuerza del alma en la oración por cierta persona -supongamos que oras para que esa persona sea por lo menos disciplinada si no fuere castigada- la oración de tu fuerza del alma será proyectada sobre ella, quien consecuentemente quedará enferma. Este es un principio fijo del alma. Es tan cierto como cuando una persona se quema si coloca su dedo en el fuego.

Por esta razón, no debemos orar pidiendo que una persona sea castigada en el caso de que no haya hecho lo que de ella se esperaba. Tal oración causará su sufrimiento y hará de aquel que hizo tal oración el autor de esa aflicción. Si oramos, debemos orar a Dios y no al hombre.

Personalmente ya experimenté los perjuicios de tal oración. Hace muchos años estuve enfermo durante un año. Esto aconteció debido a las oraciones de cinco o seis personas que estaban siendo amontonadas sobre mí. Cuando ellas oraban, más débil yo quedaba.

Finalmente descubrí la causa. Comencé entonces a resistir a tales oraciones, pidiendo a Dios me librase de aquello por lo que ellos habían orado. Ahí yo mejoré. Relacionado con esto, déjeme citar una carta escrita por un creyente:



Recientemente pasé por un terrible ataque del enemigo. Hemorragia, enfermedad cardiaca, falta de aire y exhausta. Mi cuerpo entero estaba en un estado de colapso. Repentinamente me vino al pensamiento resistir mientras oraba, todo el poder ejercitado sobre mí por la ‘oración’ (psíquica).

Por la fe en el poder de la Sangre de Cristo me desligué de todo aquello y el resultado fue notable. Inmediatamente mi respiración se tornó normal, la hemorragia paró, el agotamiento desapareció, todos los dolores desaparecieron y la vida volvió a mi cuerpo.

Desde entonces he sido reanimado y revigorizado. Dios me permitió conocer en confirmación de esa liberación, que mi condición fue el resultado de un grupo de almas engañadas, que están en oposición a mí, ¡y ‘orando’ sobre mí! Dios me usó para liberación de dos de ellas, pero el resto está en un terrible abismo...” (J. Penn-Lewis, Alma y Espíritu).
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