El Oculto Poder del Alma Por Watchman Nee



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LA AUTORIDAD Y DESTREZA FÍSICA DE ADÁN


Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:27-28). Tenían dominio sobre la tierra, dice Dios.

Amigos, ¿Ya han pensado ustedes en la inmensidad de la tierra? Supongamos que un patrón solicita a su siervo que le administre dos casas. Él le hace la designación basado en la habilidad del siervo para cuidar de ellas.

Ningún siervo es capaz de administrar todas las casas localizadas en una calle, pues no puede hacer más allá de su habilidad. Un patrón duro puede exigir de su siervo más de lo que requiere su obligación, pero nunca exigirá que su siervo se comprometa a realizar algo por encima de su capacidad.

¿Pediría entonces Dios, que Adán hiciese algo fuera de su capacidad? Por lo tanto podemos concluir que si Adán era capaz de gobernar la tierra, sus habilidades ciertamente eran superiores a las nuestras hoy. Él tenía poder, habilidad y pericia. Todas estas habilidades él las recibió del Creador.

Aunque no podemos medir el poder de Adán como si hubiera estado mil millones de veces por encima de nosotros, podemos suponer, no obstante, y con seguridad, que era un millón de veces superior a nosotros.

De otra manera él no sería capaz de realizar la tarea a él asignada por Dios. En cuanto a nosotros hoy, sin embargo, si se nos fuese exigido barrer una alameda tres veces al día, después no seríamos capaces de enderezar nuestras espaldas.

¿Cómo podríamos entonces gobernar la tierra? Aun así, Adán no sólo gobernó la tierra, sino que también tuvo dominio sobre los peces del mar, los pájaros del aire y sobre todo ser viviente sobre la tierra. Gobernar no es sólo sentarse sin hacer nada. Se exige diligencia y trabajo. Viendo eso, debemos reconocer el poder superior que Adán de hecho poseía. Él excede en mucho a nuestra situación actual.

Pero ¿piensa usted que esta comprensión es algo nuevo? En verdad esta es la enseñanza de la Biblia. Antes de su caída, Adán tenía tal fuerza que nunca se sentía cansado después de trabajar. Sólo después de la caída fue que Dios le dijo: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan”.


EL PODER INTELECTUAL Y LA MEMORIA DE ADÁN


Y Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre” (Génesis 2:19).

Mis amigos, ¿No es esto maravilloso? Supongamos que usted tomase un diccionario y leyese los nombres de todos los animales; ¿No confesaría usted no poder aprender de memoria todos ellos? Mientras que Adán le dio nombres a todos los pájaros y animales. ¡Qué inteligente debe haber sido él!

Aquellos de entre nosotros que no son tan brillantes, sin duda abandonarían rápidamente el estudio de la zoología, luego que viesen su incapacidad para memorizar todos los detalles. Pero Adán no fue alguien que memorizó todos estos nombres zoológicos; él fue quien dio nombres a todos ellos. Por eso sabemos cuán rico y perfecto era el poder racional de Adán.

EL PODER ADMINISTRATIVO DE ADÁN


Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que labrara y lo guardase” (Génesis 2:15).

Examinando cómo Adán guardaba la tierra, vamos a meditar un poco en las cosas que Dios le encargó que hiciese. Dios ordenó que él labrase el jardín de Edén. Esto precisaba ser hecho sistemáticamente. ¿De qué tamaño era el jardín?

Génesis 2:10-14 menciona el nombre de cuatro ríos, a saber: Pisón, Gihón, Tigris y Éufrates. Todos ellos fluían del Edén y se dividían en cuatro regiones fluviales. ¿Puede usted imaginar cuán grande era el jardín? ¡Cuán grande debía ser la fuerza de Adán para que fuese encargado de labrar una tierra que era cercada por cuatro ríos!

Él no debía sólo labrarla, sino también guardarla; guardar el jardín para que no fuese invadido por el enemigo. Por lo tanto, el poder que Adán tenía en aquel tiempo debe haber sido tremendo. Él debe haber sido un hombre con habilidades asombrosas.

Todos sus poderes estaban inherentes en su alma viviente. Podemos considerar el poder de Adán como sobrenatural y milagroso, pero en lo tocante a Adán, estas habilidades no eran milagrosas y sí humanas; no sobrenaturales, sino naturales.

¿Usó Adán todos sus poderes en aquel tiempo? Por lo que puede ser visto de nuestro estudio de Génesis, él no agotó su poder. Pues luego después de ser creado por Dios, y antes que pudiese manifestar todas sus habilidades, él cayó.

¿Cuál fue la carnada que usó el enemigo para seducir a Eva? ¿Qué le prometió el enemigo a ella? Fue esto: “Sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestro ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3:5).

“Ser igual a Dios” fue la promesa del enemigo. Él le dijo a Eva que, a despecho del poder que ella ya poseía, aún había entre ella y Dios un gran abismo. Pero si comiese de ese fruto, ella tendría la autoridad, sabiduría y poder de Dios. Y en aquel día Eva fue tentada y cayó


EL PODER QUE DIOS LE DIO A ADÁN


Investigando de esa manera, no estamos de modo alguno siendo desordenadamente curiosos; sólo deseamos conocer lo que Dios dio a Adán. “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Génesis 1:26).

Las palabras “imagen” y “semejanza”, pueden parecer iguales en el significado y de ahí repetitivas. Pero en el hebreo la palabra “imagen” no indica semejanza física, antes denota semejanza moral o espiritual. Alguien expresó a sí mismo: “transformado en la semejanza”; esto es, “ser conformado a una semejanza”.

El propósito de Dios al crear al hombre es para que éste sea transformado según Su imagen. Dios quería que Adán fuese como Él. El diablo dijo: “Seréis como Dios”. Pero la intención original de Dios era que Adán fuese transformado para que se volviese como Él.

De eso concluimos que antes de la caída, Adán tenía en él el poder de volverse como Dios. Él poseía una habilidad oculta que le daba la posibilidad de volverse como Dios. Él era ya como Dios en la apariencia externa, pero Dios le había ordenado que fuese como Él moralmente.

Uso la palabra “moralmente” para indicar aquello que está por encima de lo material, y no aquello que apunta hacia la buena conducta del hombre. Asimismo nos es mostrado cuánta pérdida sufrió la humanidad a través de la caída. La intensidad del perjuicio está probablemente más allá de nuestra imaginación

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