El objeto de la investigación de Marcuse



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5 “…la unidad originaria de las contraposiciones de ‘Subjetividad’ y ‘objetividad’ (ser-para-sí, consciencia, y ser-en-sí, ser-objetivo)” (Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 12).

6 “El ser conceptuante, el ‘concepto’, se explicita como tal motilidad y, por lo tanto, como el ser más propio. La vida supera, por así decirlo, su propia historicidad” (Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 13).

7 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 65.

8 Hegel, G. W. F., Diferencia entre el sistema de filosofía de Fichte y el de Schelling, traducción de Juan Antonio Rodríguez Tous, Madrid, Alianza Editorial, 1989.

9 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 17.

10 Hegel, G. W. F., Diferencia entre el sistema de filosofía de Fichte y el de Schelling, traducción de Juan Antonio Rodríguez Tous, Madrid, Alianza Editorial, 1989, pp. 12-13.

11 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 18.

12 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, pp. 18-19.

13 Hegel, G. W. F., Diferencia entre el sistema de filosofía de Fichte y el de Schelling, traducción de Juan Antonio Rodríguez Tous, Madrid, Alianza Editorial, 1989, p. 18.

14 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 20.

15 Hegel, G. W. F., Diferencia entre el sistema de filosofía de Fichte y el de Schelling, traducción de Juan Antonio Rodríguez Tous, Madrid, Alianza Editorial, 1989, pp. 20 y 14.

16 Hegel, G. W. F., Diferencia entre el sistema de filosofía de Fichte y el de Schelling, traducción de Juan Antonio Rodríguez Tous, Madrid, Alianza Editorial, 1989, p. 14.

17 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 21.

18 Hegel, G. W. F., Diferencia entre el sistema de filosofía de Fichte y el de Schelling, traducción de Juan Antonio Rodríguez Tous, Madrid, Alianza Editorial, 1989, p. 16.

19 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 21.

20 Hegel, G. W. F., Diferencia entre el sistema de filosofía de Fichte y el de Schelling, traducción de Juan Antonio Rodríguez Tous, Madrid, Alianza Editorial, 1989, p. 14.

21 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 22.

22 Marcuse adelanta “una interpretación provisional de esos conceptos: El ‘ser del mundo intelectual y real’ se ha de conceptuar como producto, como un producir. Como producto, a saber, no como algo simplemente y ya estante y quieto en sí mismo en su estar, sino como algo llevado, conducido al estar, como algo ‘puesto’. ¿Y de qué es producto ese ser?

“La respuesta inmediata es: de lo absoluto. Pero ese absoluto no es nada que se encuentre fuera, detrás o por encima del ‘ser’; el ‘Ser’ escindido es el ‘ser’ del mismo absoluto que se escinde y que sólo ‘aparece’ como absoluto en esa escisión. Así, pues, el producto no tiene su ‘origen, lo absoluto, fuera de sí: su ‘Origen’ se encuentra en él mismo, de un modo todavía no aclarado. Y en cuanto tal producto, el ‘Ser’ es un producir, un dar a la luz, un continuar, un ‘poner’. ¿Y qué produce el producto? Nada sino sí mismo. Como producto, como lo ya puesto en cada caso, el ‘ser” se produce a sí mismo, se pone a sí mismo como aquello que ello es, y de este modo se continúa, de este modo se mantiene en existencia. Así, pues, el producir es propiamente un reproducir: un producir repetido, un volver a producir lo ya producido; y efectivamente aparece ya en este contexto el concepto de ‘autoproducción’ o “autoreproducción”, que luego, en la ‘Fenomenología’ y particularmente en la Lógica, caracterizará de modo más grávido este modo del ser.



“Así, pues, el ‘Ser’ de ambos mundos es, proyectado sobre lo absoluto, un autoponerse en aquello que dichos mundos son ya; no simplemente ‘devenir’, sino un modo plenamente determinado de devenir: el devenir de un ser-devenido. Hegel dice explícitamente que el ser-devenido (no el ser) se ha de conceptuar como un devenir. Lo que ya ha devenido es un devenir en cuanto que es aquel ser-devenido; tiene que devenir lo que ya ha sido siempre y es. (…) La visión conjunta de la multiplicidad de los entes escindidos y contrapuestos en la totalidad de lo absoluto, de la cual surge aquella multiplicidad y en la cual se mantiene, es al mismo tiempo visión de lo absoluto como motilidad, como el acaecer de aquel surgir. Todo ente es, en cuanto tal ente, aquí y ahora, sólo por su surgir de la totalidad, por su ‘referencia a lo absoluto”. El ser del mundo intelectual y real es el devenir de un ser-devenido, el autoponerse de algo ya autopuesto. Y es por vez primera y sólo en ese acaecer” (Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, pp. 22-23).

23 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 24.

24 El mismo Hegel hace referencia al “dualismo que todo lo penetra universalmente en la cultura de la historia moderna de nuestro mundo norte-occidental” (Erste Druckschriften, 128, citado por Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 24).

25 Escribe Hegel: “La imaginación productiva sería la identidad absoluta misma representada como actividad que sólo en tanto pone el límite, el producto, pone al mismo tiempo los contrapuestos como términos que limitan” (Hegel, G. W. F., Diferencia entre el sistema de filosofía de Fichte y el de Schelling, traducción de Juan Antonio Rodríguez Tous, Madrid, Alianza Editorial, 1989, p. 44). “Esta originaria unidad sintética, es decir, aquella que no tiene que concebirse como producto de contrapuestos, sino como identidad en verdad necesaria, absoluta y originaria de contrapuestos, es principio tanto de la imaginación productiva, de la unidad ciega, es decir, sumergida en la diferencia sin que se separe de ella, como también de la unidad que pone la diferencia como idéntica, pero que se distingue de los diferentes, es decir, del entendimiento; de donde se ve con claridad que las formas kantianas de la intuición y las formas del pensar no se distinguen como facultades aisladas particulares, como se las representa comúnmente. Una y la misma unidad sintética —y acabamos de determinar lo que ésta significa—, es el principio de la intuición y del entendimiento; el entendimiento es únicamente la potencia superior en la cual la identidad, que en la intuición está completamente sumergida en la multiplicidad, se constituye a la vez en sí misma como universalidad contrapuesta a la multiplicidad, con lo cual es potencia superior” (Hegel, G. W. F., Creer y saber, Bogotá, Grupo Editorial Norma, 1994, p. 35).

26 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 25. Apartándose de Fichte y del idealismo subjetivo, Hegel escribe: “no sirve para nada que Yo sea mera vida y agilidad, hacer y obrar [morales], lo realísimo y lo más inmediato en la conciencia de cada cual; en tanto está absolutamente contrapuesto al Objeto, no es algo real [reales], sino sólo algo pensado, puro producto de reflexión, mera forma del conocer. Y no se puede construir la identidad como totalidad a partir de meros productos de reflexión, pues éstos surgen por abstracción de la identidad absoluta, que sólo puede relacionarse con ellos aniquilándolos inmediatamente, no construyéndolos” (Hegel, G. W. F., Diferencia entre el sistema de filosofía de Fichte y el de Schelling, traducción de Juan Antonio Rodríguez Tous, Madrid, Alianza Editorial, 1989, pp. 74-75).

27 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, pp. 27 y 28.

28 Pero la totalidad no tiene que ser confundida con la suma de todos los entes ni como agregados de partes. “Lo absoluto como totalidad no es suma alguna, no es el completo de todos los entes, sino aquello que constituye el ser propio de éstos: totalidad en cuanto ser que subyace a todo ente, presente en él, dadora de unidad a toda multiplicidad” (Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 30).

29 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 31.

30 Cf. Hegel, G. W. F., Creer y saber, Bogotá, Grupo Editorial Norma, 1994, p. 31; Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 32.

31 Hegel, G. W. F., Creer y saber, Bogotá, Grupo Editorial Norma, 1994, pp. 34-35.

32 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 33.

33 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 33.

34 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 34 y 35. “Hegel introduce en la unidad trascendental de la autoconsciencia pura el pleno ser de la vida; su fundamentación originaria de la metafísica, tal como ha cobrado forma en la Fenomenología del Espíritu, pone la consciencia como ‘vida pura’ y determina la ‘Vida’ como ‘autoconsciencia’; la ‘vida’ no en cuanto ente entre otros, sino con significación plenamente ‘trascendental’: como el ser que posibilita todo ente para una autoconsciencia. […] El problema es la diferencia de subjetividad y objetividad sólo posible sobre la base de una unidad originaria, y, junto con ella, esta unidad originaria misma como condición de la posibilidad de la diferencia. […] La unidad sintético-originaria de la apercepción era para Kant la condición última de la posibilidad del conocimiento humano en general, lo que quiere decir condición última de la posible unidad o unificación de ‘lo dado y lo pensado’, de ‘concepto e intuición’, ‘entendimiento y sensibilidad’” (35-36).

35 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 36.

36 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 38.

37 “Pero un principio así -y con esto Hegel resume su separación de Kant como objeción crítica a la deducción kantiana- no se puede en modo alguno entender ya como facultad o capacidad de la subjetividad humana, ni siquiera de la subjetividad trascendental, en la medida en que ésta se cobra simplemente mediante un retroceso hacia la estructura fundante de la subjetividad empírica” (Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 40).

38 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 39.

39 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 41.

40 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, pp. 41-42. “La cuestión kantiana de la condición de la posibilidad de los juicios sintéticos a priori queda ahora contestada por Hegel mediante el establecimiento de la ‘razón’ como tal condición de principio: ‘la posibilidad de ese poner [la identidad de sujeto y predicado en el juicio en cuanto identidad de lo particular y lo universal, del pensamiento y el ser] es exclusivamente la

razón, la cual no es sino la identidad de semejante heterogeneidad’; y la síntesis del juicio no es más que la expresión de la ‘identidad de lo subjetivo y lo objetivo’, que constituye el ‘principio’ del ser mismo” (43).



41 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, pp. 42 y 44. “Los términos ‘saber’, ‘conceptuar o concepto’, ‘razón’, se tienen, pues, que tomar desde el primer momento en el sentido básico en el cual se presentan por vez primera en el ámbito de los principios: se trata de un particular y destacado modo del ser en cuanto ‘igualdad consigo mismo distinguidora, unificadora, semoviente’” (43).

42 Hegel, G. W. F., Fenomenología del espíritu, México, F. C. E., 1966, p. 144.

43 “La esencialidad pura del ente tiene que ser conceptuada como origen generador de la multiplicidad” (Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 48).

44 Cf. Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 47.

45 Hegel, G. W. F., Fenomenología del espíritu, México, F. C. E., 1966, p. 145.

46 “Para dejar en claro el léxico hay que observar una vez más lo siguiente: “Ser” no significa nunca para Hegel lo que nosotros llamamos ser en un sentido acentuadamente ontológico, o sea, lo que es el ente en cuanto ente; pero tampoco llega a significar para Hegel tanto como ser propio o ser esencial, sino que significa un determinado modo del ser; la existencia inmediata (en varias formas)” (Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 49).

47 “El que tenga en sí misma su ser otro y sea automovimiento es lo que va precisamente implícito en aquella simplicidad del pensamiento, pues ésta es el pensamiento que se mueve y se diferencia a sí mismo, la propia interioridad, el concepto puro. Así, pues, la inteligibilidad es un devenir y es, en cuanto este devenir, la racionalidad” (Hegel, G. W. F., Fenomenología del espíritu, México, F. C. E., 1966, p. 38).

48 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 50. Énfasis en el original.

49 “Crecimiento conjunto (concretum) de la diferencia” (51).

50 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 53.

51 Hegel, G. W. F., Ciencia de la lógica, Buenos Aires, Ediciones Solar, 1974, p..

52 Hegel, G. W. F., Ciencia de la lógica, Buenos Aires, Ediciones Solar, 1974, p..

53 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 53.

54 Toda determinación niega el ‘Ser puro” en ciertos y determinados respectos, pues lo opone a lo que no es ese ser.

55 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 54.

56 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 54.

57 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 55.

58 Ser en sí = capacidad = δύναμις qua potentia. “Así, pues, incluso el estar más inmediato se tiene ya que concebir como una cierta capacidad” (Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 56).

59 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 56.

60 Cf. Hegel, G. W. F., Enciclopedia de las ciencias filosóficas, § 261, Agregado.

61 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 58.

62 “Tampoco la incapacidad es ausencia de toda capacidad (pues entonces no habría algo ente, sino sólo suma y sucesión de condiciones cambiantes), sino que la incapacidad es una capacidad menor, débil, es sólo el comienzo del sujeto, de la verdadera mismidad capaz” (Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 66).

63 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 58.

64 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 59.

65 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 60.

66 No se trata de la finitud contrapuesta a la infinitud. Hegel llama “mala infinitud” a la que está enfrentada con lo finito.

67 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 63. Énfasis en el original.

68 “De acuerdo con esto la lógica tiene que ser concebida como el sistema de la razón pura, como el reino del pensamiento puro. Este reino es la verdad tal como está en si y por si, sin envoltura. Por eso puede afirmarse que dicho contenido es la representación de Dios, tal corno está en su ser eterno, antes de la creación de la naturaleza y de un espíritu finito” (p. 27 edic. digital de Mondolfo).

69 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 65.

70 Logica p 67 digital

71 Marcuse, H., Ontología de Hegel, Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1970, p. 67. Énfasis en el original.
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