El nuevo panorama la oposicióN



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Aim XXXIII. N" 389. Octubre-No­viembre, 1076. Mexico, D. F.—TIE­RRA Y LIBERTAD aparece mensual-niente.—Editor Emeterío de la O. González.—López 60-1" (Pasaje San 'Juan).—Registrado como Artículo de Segunda Clase el 14 de julio de 1944 en la Administración Central de Co­rreos, en México, D. F.—Correspon­dencia y giros a Domingo Rojas, Apar­tado Postal M-10596, México 1, D. F.

Impreso en Talleres Gráficos Ideas.

Laguna Mayrán 411-C

México 17, D. F.



el nuevo panorama

LA OPOSICIÓN


la deificación y el


L

A NUEVA situación que se ha venido manifestando en Espa-pana desde la muerte de Fran­co ha creado unos fenómenos curio­sos y complejos, tanto por lo ines­perados como por la aparición d? nuevas actividades, algunas sorpren­dentes y otras vergonzosas.

Antes de la muerte del1 enano sangriento cualquier manifestación opositora se consideraba como he­rejía criminal sobre la que pesaba todo al aparato represivo propio de la dictadura fascista levantada sobre, los crímenes del falangismo. Después de la muerte del dictador, como caso insólito y curioso, muy pocas veces repetido en la historia de aquel país, el régimen heredero de todas las sa­trapías y millares de asesinatos que durante cuarenta años han ensangren­tado el suelo ibérico, aun siendo hijo legítimo del anterior, nacido y for­mulado según los propios lincamien­tos de Franco y Falange, ahora no sólo tolera la oposición sino que la fomenta y hasta la crea con el obje-

tivo de incorporarla a la responsabi­lidad histórica de ese puente que se quiere tender hacia una amañada de­mocracia que evite por su ambigüe­dad la temida revolución social que se ha venido incubando en lo frías profundo del pueblo español. El fla­mante rey y sus consejeros han com­prendido que ésa es la salida menos catastrófica del abismo oscuro en que Franco y Falange lanzarán a España. Y en eso trabajan, concienzudamente, jesuíticamente,

Y lo verdaderamente inesperado y digno de estudio es eme' las fuerza1) que más se distinguieron, en el entro­nizamiento del franquismo y fueron dueñas absolutas de la situación du­rante todo el régimen, cometiendo asesinatos a granel y felonías sin fin, ahora están pasando a la oposición como cualquier partido de nuevo cuño. A eso obedece una reunión re­ciente de algunas de las figuras más representativas de las derechas más derechas de la reacción española, que no se conforman con que se les esca-

bulla de las manos o se les derrumbe ese edificio cimentado con la sangre de tantas masacres y al que creían ya eterno.

La otra oposición, la que han ve­nido representando los partidos polí­ticos no permitidos hasta hoy, entre los que destacan todos los partidos marxistas, ya no es oposición sino una algarabía de aspirantes sin vergüenza a la integración. Los partidos políti­cos no se oponen, no luchan contra el régimen; quieren integrarse a, él. Nin. gún partido quiere barrer los podri­dos residuos de un régimen de críme­nes, de escarnio, de abyección. Todos piden que les den cobijo en la cueva de Alí-Babá. Y ■ a esa condición de

i

mendigueo vergonzante y vergonzoso, de' castración absoluta, no escapan los partidos marxistas más repreesnta. tivos. Ni los partido» socialistas ni los partidos comunistas más o menos oficiales son ahora opositores al régi­men. Ya no pretenden hacer una re­volución socialista. Los últimos hasta han renunciado a su dictadura del proletariado, que era el dogma máxi­mo. Ahora suplican que se les per­mita ayudar a la monarquía que Franco confeccionó. Quieren partici­par en el amansamiento del pueblo para que éste no reincida en las ex­periencias revolucionarias de 1936, que es el gran temor de toda la po­litiquería de derechas o de izquierdas.

Todos los partidos quieren integrar­se a la monarquía. Únicamente el pueblo, el pueblo llano, el pueblo sin partido, el pueblo revolucionario, re­presenta la verdadera oposición, por­que, roto el dique de la dictadura feroz, ya no quiere cauces amañados ni libertades escamoteadas, sino que exige sus derechos con protestas viri­les y arrolla todos los convencionalis­mos de la hora que intentan salvar lo que queda de un régimen que se aho­gó en la sangre de sus propios crí­menes.

Y en esa oposición están los anar-quistat.




la deificación y el materialismo histórico


rr-picscntativas de áas derechas más derechas de la reacción española, que no se conforman con que se les esca-

I [ lili lllll II-

muiaao según ius ¡prupj tos de Franco y Falange, ahora no sólo tolera la oposición sino que la fomenta y hasta la crea con el obje-



¡arriba y adelante!

Por Ismael VIADIU ROD1NAS


E

L panorama nacional degenera a ojos vistas, no se requie­re adentrarse en los vericuetos de la economía, de la so­ciología y demás "ciencias" para sentir que laTtripulación ■—burócratas y/o teenócratas— y el timonel se hallan más ciegos y desnudos que cuando vinieron al mundo. Después de seis tai gos años de vocinglería oficial, el ciudadano común y corriente se halla más Abajo y Atrás.

La ruta de ¡Arriba y Adelante! ha sido larga, larga, dolorosa, dolorosa, v aquí nos hallamos en la encrucijada. . . para seguir aportando nuestro voto, y con ello nuestro único derecho ciu­dadano, a la empresa S. de I. I. —Sociedad de Irresponsabilidad Ilimitada— en el poder.

El horizonte se vislumbra proceloso, poéticamente hablando, pues el barco hace agua y más agua, en tanto la tripulación sigue divagando en pleno derroche de incompetencias e incongruencias. La única voz salomónica que irrumpe en la escena y que se un pone por su peso específico es: que habrá que apretarse el cintu-rón —prenda, entre otras muchas, extraña a una gran mayoría de connacionales—■. Apretarse el cinturón o bien apretar. : . el dogal.

Sí, así vemos la "problemática" nacional, es cosa de apre­tar. . . el cinturón.. . o el dogal. ¿Por cuál se inclinará el "con­senso" nacional? Por el momento, la prensa nacional so halla sal picada de buenas nuevas que no logran despejar la realidad que enturbia el "recto" pensar: el pensar ciudadano.

Los rostros, fiel espejo del alma, se hallan conturbados, des­ilusionados, se derrumbó en la ciudadanía la imagen infantil de que el piloto y la tripulación eran profundos conocedores de su elemento: el mar. Nadie, ni el más candido, ve en el timonel al viejo lobo de mar, cuando mucho un parvulillo en traje de mari­nero aplaudido, en el mejor de los casos, por sus familiares más allegados.



En fin, el pueblo tiene la palabra... y la palabra del pueblo es firme, rotunda. . . o es silencio sepulcral.
A ORAN NIVELADORA, la muerte, ha escogí-

timonel, en el gran ¡aro de los pueblos: Mao Tse-tung, ¡Qué enfrenta/mentó mu colosal: Mao Tse-tung y ln Muerte! ¡Triunfó la Muerte! ¿Cómo es posible? Increíble, pero cierto.. .

Iyer, unos anas atrás, lo precedió otro gran faro de los pueblos: Stalin. Dos figuras ligadas por una misma mística: el deleite, el placer, la trampa... del poder. ¿Qué quedará tic esc gran dominio que ejercieron sobre sus respectivos pue­blos, digamos de diez anos:' De Stalin, ya transcu­rridas esos anos, cabria señalarlo ya: horror, en­tre irnos, y éxtasis sadomasoquista entre otros. Su Imagen de "coloso*, de "padre de los pueblos'' no conviene olvidar tan pronto esa deificación tan propia de las "avanzadas" de la Revolución hoy trasnochada pura ellos mismos, y por tanto excomulgada de su retórica como "cuito a la per­sonalidad" se lia desvanecido al menor soplo de la historia, y es objeto de devoción tan sólo ¡¡ara quienes pretenden empequeñecer ai hombre y a la historia humana como fuerzas inertes em­pujadas por el capricho y la voluntad de los gran­des caudillos.

Nuestra historia, nuestro concepto de la histo­ria, auténticamente humana por libertaria no la que se imparte en aulas, destinada a domesticar, adoctrinar, envilecer al ser humano—, no admite entre su galería de hombres ilustres tal tipo de impostores.

En el caso del reciente difunto, me reservo mis lágrimas, porque si bien representó en mínima parle, la lucha contra Chiang Kai-shek, también fue el infatigable luchador de su propia deifica­ción. Y toda deificación me huele a producto con-

POR ISVIRO

ventual, a Santa Inquisición¿En qué quedó eso de que la religión es el opio de los pueblos?—, a flor de otros tiempos, no de una sociedad en auge, en desarrollo. Reiteramos, en esta época de propaganda, nos parece de lo más ignominioso, más desleal y más criminal el adjudicar a un ser humano rodas las virtudes habidas y por haber t~" ¿8'gante o dios?leímos en un diario refi­riéndose a Mao.

La revolución del siglo XXI no será otra que aquella que aupe al hombre, a la sociedad en ge­neral, a la altura exacta de la hombría, ni a la de gigantes ni a ¡a de dioses. Y para esa sociedad fu-. tura podemos vaticinar que deberá contar con un elemento imprescindible en toda verdadera revo­lución: el logro de la libertad humana. El hombre, el auténtico hombre, no se puede forjar sin ese elemento básico, el de la libertad. Por más que coincidan los señores inquisidores de la hoz y el martillo y los potentados.de Wall Street en seña­lar que la libertad es ensueño, prejuicios pequeño burgueses o asilo del egoísmo humano, y que el poder económico o político es el verdadero objeto a conquistar, seguimos empecinados en creer que tan sólo por una sociedad de iguales la que es imposible sin libertadse debe sacrificar la vida humana. Todo combate por deificar a un partido. a un sujeto, al propios dios, no redituará en otra cosa más que en cadenas e ignorancia, o sea la creación de eunucos. La libertad en la enseñanza, en el hogar, en la amistad, en la lucha diaria debe ser la guía natural para desterrar el lastre de si­glos y siglos de culturas deificadoras.

Libertad que se deberá conquistar a través de luchas y más luchas contra el Estado, contra las instituciones, contra los libros rojos, contra las bi­blias. ..

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fierra y Libertad

Octubre-Noviembre de 197



controversias sobre la educación activa

una biografía maixistizada de ricaido flores magón




Por B. CANO RUIZ

pcilaron en él su odio a muerte contra la explotación de los traba­jadores, contra la humillación na­cional del pueblo mexicano. Del liberalismo, con sus conceptos so­bre la libertad individual, el papel del ciudadano, etc., era relativa­mente fácil pasar al anarquismo, que con sus concepciones prima­rias arréstra a los hombres de las

En Hablando de Summerhill. Neill presenta sus personales respuestas a "Jos cientos de preguntas que tantos visitantes me han formulado". Entre esas centenas de preguntas descuella la ya clásica: "¿Cómo se puede dis­tinguir la libertad del libertinaje?"; cuya respuesta es también clasica, aunque no recordada con el empeño que merece: "Mi libertad colinda con la libertad de los otros*'. Otra pregun­ta es también contenida en ciertas angustias psicosexuales de los padres mismos: "¿Cómo trata Summerhill el problema del sexo?". Neill contesta relatando su experiencia de dos ado­lescentes de quince años —hombre y mujer— que se le presentaron dicién. dole que, puesto que se habían ena morado, podría Neill darles una recá­mara aparte. La respuesta de Neill fue definitiva: Kilos argüían que es­taban en una escuela libre, pero, de hecho y más imponente, estaba la cuestión de que no vivían en una so­ciedad libre. De esa manera, el expe­rimento Summerhill muestra su es­píritu más recóndito: Demostrar, den­tro de una sociedad de opresión y re­presiones, que la libertad es posible. Los predicados de esa escuela serán la práctica diaria y cordial en la so­ciedad libre del futuro (si es que lle­ga, decimos nosotros un poco esccp-ticos).

Otra anécdota con un sentido del humor, resulta reveladora. Una niña de ocho años le preguntó a Neill si debería decir a su madre de dónde proceden los bebés. Neill !«■ rnnl^iñ

Por Francisco ZENDEJAS

que ya mencionamos, son marxistas (aunque no del corte estaliniano) y, como tales, propugnan por una edu­cación socialista y planificada. Su re­lativismo está contenido en esta con­fesión insertada respecto de la plani­ficación: "No vamos a emprender aquí una teoría de la extinción del Estado, tarea que dejamos para los especialistas del tema". Al mismo tiempo que pugnan por una educa­ción socialista y libre, se dan media vuelta frente a la realidad poder-au­toridad. Pero sus tesis generales no están mal, y su buena fe se demues­tra en la reproducción, en su libro de una declaración llamada "Posdata", de Andrei Sajarov padre de la bomba H rusa y miembro de la Academia de Ciencias de la URSS. Dice así, Sa­jarov:

"Nuestra sociedad (la llamada so­viética) está enferma de apatía, de hi­pocresía, de egoísmo a corto plazo, de crueldad latente. La mayor parte de su capa superior —el aparato admi­nistrativo del partido y del gobierno la fracción más favorecida de la inte­ligencia— se aferra tenazmente a sus privilegios, secretos o no (...) La embriaguez se convierte en calamidad nacional. Es uno de los síntomas de la degradación moral de una sociedad que se hunde cada vez más en el al­coholismo crónico (...) La deplora­ble situación de la educación y la sa­nidad públicas se disimula cuidadosa­mente a los extranjeros (...) La gra­titud del hospital y de la escuela es una mera ilusión económica en una sociedad en la que el gobierno se apropia, y reparte, todo excedente".

"Ingreso al anarquismo "¿Cómo llegó Magón a ingre­sar a esta tendencia social? Las lecturas que realizó en sus nume­rosas prisiones, especialmente d'i la literatura anarquista tuvo siempre una gran inclinación por la obra de Pedro Kropotlún\ la ausencia de una adecuada pro­paganda socialista, marixsta, des-

Rafael Carrillo Azpéitia, que es el autor filiación anaiquista de Ricardo. En otra biografía mucho más amplia, bien documentada gráficamente, un marxista de origen inmediato español llega hasta la desfacha­tez de atribuirle a Flores Magón pensamientos y convicciones marxistas, relegando el anarquismo del gran revolucionario a un plano azaz secunda­rio, primitivo e intrascendente. Así, ya que no es posible denigrar la figura de Flores Magón, por lo gigantesca y valiosa, el marxismo pretende mi­nimizar sus concepciones anarquistas o teñirlas de falso colorido marxistoide.

Así, Carrillo Azpéitia, negando en la página 87 todo su esfuerzo por realzar la figura revolucio­naria e intelectual de Flores Magón, realizado en las anteriores 86 páginas, al situarlo arrastrado por las concepciones primarias del anarquismo como cualquier miembro de las clases medias o del proletariado no suficientemente educado, pre­tende señalar una insuficiente madurez intelectual en Flores Magón.

Y es que seguramente Carrillo Azpéitia no sabe nada sobre lo que es y representa el anarquismo. Eso es común en el campo marxista. O si lo sabe, su dogmatismo marxista lo induce a ese desprecio hacia las ideas base del pensamiento de Ricardo Flores Magón.

¿Qué educación necesita el proletariado para



clases medias y del proletariado no suficientemente educado."

(Comienzo del capítulo XVII del librito Ricardo Flores Magón. Esbo2o biográfico. Editado por el Centro de Estudios Históricos del Movimiento Obrero Mexicano, en el número 3 de su colección "Cuadernos Obreros".)

ni la esclavitud estatal, ejercida por la minoría gobernante contra la mayoría gobernada; donde el hombre no esté aplastado por la bota del mili­tarismo —aunque se llame proletario,— ni some­tido a los crímenes de cualquier policía, sea roja, parda o negra? ¿Qué educación necesitan los hu­manos de la clase media o del proletariado para no aspirar a una sociedad donde esos anhelos de libertad que bulleron en el pecho de los esclavos de todas las épocas sean, por fin, una realidad no escamoteada por ninguna dictadura?

El proletariado y la clase media suficientemen­te educados ¿han de adaptarse y colaborar con la sociedad de consumo, participando en la farsa de sus parlamentos y todos sus sistemas políticos, como proponen los comunistas de última horna­da, o han de luchar por la instauración de una dictadura del proletariado, donde la tiranía se exacerba hasta su máxima expresión y donde el proletariado continúa siendo tan proletario como en los regímenes capitalistas?

El señor Carrillo Azpéitia ignora que las con­cepciones primarias del anarquismo representan hoy el pensamiento más avanzado de las concep­ciones sociales en el campo general del pensamien­to, como lo declaran y demuestran muchas de las grandes figuras de la intelectualidad mundial ■—Noam Chomsky, Matilde Niel, John Brade-mas, Alex Confort, Dam Dolgoff, y el propio Octavio Paz, en México, cuando recomienda el retorno hacia el bakuninismo, y muchos otros—,





ivicaruo riores íviagon,

¿Qué educación necesita el proletariado para no dejarse arrastrar, como le sucedió a Flores Magón, por las concepciones primarias del anar­quismo, que preconizan una sociedad donde no exista la explotación del hombre por el hombre.




Octavio Paz, en México, cuando recomienda el retorno hacia el bakuninismo, y muchos otros—, por lo que el anarquismo de Ricardo Flores Ma­gón no fue un desliz hacia concepciones prima­rias, sino una verdadera visión de una gigantesca personalidad de extraordinaria inteligencia. '


manifiesto de la F. A. I.


A LOS TRABAJADORES

ae ocno anos le pregunto a JNeill si debería decir a su madre de dónde proceden los bebés. Neill le contestó a la alerta niña que no debería ha­cerlo en el supuesto caso de que su madre no estuviera preparada para recibir tal clase de información. Y más, más preguntas.

Pero todas esas preguntas revelan, de una en una, la serie de represiones e inhibiciones que sufren los adultos de esta sociedad basada en el princi­pio de poder-autoridad. Y, más que nada, ese miedo a la libertad de que habla Erich Fromm: "¿No es hueco y falso eso de autogobierno?"; pregun­ta que se delata por ella misma.

Una cuestión muy viva en nuestro tiempo y, especialmente en Gran Bre­taña donde han inmigrado numerosos individuos de raza no blanca, es la racial. "¿Cómo reaccionan sus pupi­los blancos ante los pupilos de co­lor?", es otra de esas preguntas que traen la cola del racismo ~—Neill: "No suelen mostrar ninguna reacción; hasta a los niños más pequeños pa­rece pasarles inadvertida la diferen­cia de color. Y si manifestaron odio hacia los niños negros, yo lo achaca­ría inmediatamente a que los padres que desde muy niños, les inculcaron ese odio". A eso agregaríamos que no sólo 'os padres, sino la sociedad blan­ca en general, como sucede actual­mente en Estados Unidos donde los autobuses escolares mismos, son obje­to de discriminación racial y de una pugna social que puede derivar nue­vamente a enfrentamientos desastro­sos.

A. S. Neill es, por supuesto, un Ii' bertario; un hombre que no acata so­metimiento alguno a los dogmas de la autoridad y el poder. El caso de Gerard Mendel y Christian Vogt es precido pero diferente. Los autores de "El manifiesto de la educación"



uxi,i iin-i.i iiiimimi iunimiin.1 cu una sociedad en la que el gobierno se apropia, y reparte, todo excedente". La declaración de Sajarov es cate­górica y por ella pensamos que "cier­ta clase" de socialismo no va a pro­mover una educación realmente libre y desajenante. Y nos preguntamos: ¿No sería estupendo que una escue­la como Summerhill, en plan de ex­perimento, pudiera funcionar en la URSS? Estupendo pero fuera total­mente de toda consideración esta-liniana.

¿Por qué? Porque precisamente es en la URSS donde llega hasta sus últimas consecuencias el principio de poder-autoridad con su agregado, la burocracia. Recordemos: "Sin liber­tad no hay educación: sin educación no hay libertad".

Pero Medel y Vogt, sin perder el suelo que los sustenta, son optimistas. Ellos emplean un lenguaje muy dife­rente del de Neill. Desde luego, los ingleses son pragmáticos a pesar de ser (algunos) libertarios. Los france­ses, por otra parle, creen en la razón a todo vuelo.

Sin embargo, Mendel y Vogt van más lejos y recitan a Marx, recordan­do el Manifiesto Comunista "Las de­clamaciones burguesas sobre la fami­lia y la educación, sobre los dulces lazos que unen a los padres con sus hijos, resultan más repugnantes a me­dida que la gran industria destruye todo vínculo de familia para el prole­tariado y transforma a los niños en simples artículos de comercio, en sim­ples instrumentos de trabajo". Y ci­tan a Trotski en La revolución trai­cionada: "El motivo más imperioso del actual culto a la familia (en la URSS) es, sin duda alguna, la nece­sidad que la burocracia siente de una estable jerarquía en las relaciones y de una juventud disciplinada en cua-


I

renta millones de hogares que sirvan de punto de apoyo a la autoridad y al poder."

La máquina del gobierno sigue ahí, montada y bien montada, con ella sus cuerpos represivos, y la re­presión, que para que no la olvide­mos, de vez en cuando, con una regularidad constante asesinan a al­gún compañero de clase; son varios los nombres que podríamos incluir ya en la lista de la monarquía. Ante todo este estado de terror la mínima respuesta que nosotros los trabaja­dores debemos manifestar es el grito fuerte e impasible de: ¡No más crí­menes! ¡Disolución de cuerpos re­presivos!

Por enésima vez, la Guardia Civil ha asesinado a un hijo del pueblo, Jesús María Zabala, en Fuenterrabía. y esto convenzámonos, compañeros seguirá ocurriendo mientras no va­yamos directamente a la destrucción del Estado y del capital, implantan­do por la fuerza de nuestras ideas la sociedad sin jerarcas de ningún tipo, sin autoridad: una sociedad ba­bada en la libre federación de colec­tividades, libremente creada por los hombres y mujeres, todos iguales.

La libertad es, compañero, la má­xima expresión humana. Y la liber­tad sólo se consigue por los caminos de la libertad. Y si esos caminos es­tán siempre entorpecidos por los pi*

toleros a sueldo al servicio del capital y la explotación, debemos pasar por encima de sus cadáveres en nuestro afán de llegar al fin del camino.

Por tanto, compañeros trabaja­dores:

¡NO PERMITAMOS MAS CRÍ­MENES! ¡ DEMOS UNA RESPUES­TA FIRME Y DECIDIDA A CADA

un ruego

El compañero A. Sariego comuni­ca su nueva dirección, especialmen­te a los compañeros de ESPOIR y LA PROTESTA, a fin de que le sean remitidas las citadas publicacio­nes, que ya recibía en su anterior domicilio.

Espera recibir ESPOIR y LA PROTESTA en:

2569 Marbourne Ave. Baltimore, Md. 21230 U.S.A.

Cordialmentc, A. SARIEGO

ACTO DE TERROR DEL GO­BIERNO!

¡MUERTE AL ESTADO! ¡VI­VA LA ANARQUÍA!

¡VIVA LA REVOLUCIÓN SO­CIAL Y EL COMUNISMO LI­BERTARIO!

FEDERACIÓN ANARQUISTA IBÉRICA . FA.I.

museihushugi

EL ANARQUISMO JAPONES

Un nuevo libro de Víctor García en el que e historia y estudia el anarquismo japonés desde sus oríge­nes hasta nuestros días.

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Octubre-Noviembre de 1976

Tierra y Libertad

Página 3





DIPLOMACIA


luscos viscosos... Y siempre dispues­ta, esta Diplomacia, para arreglos cómodos a espaldas de los pueblos respectivos. Se oculta en todas par-i tes, y en cada uno de nosotros. Pues la Diplomacia es la quintaesencia de las mentiras convencionales, de las ilusiones y coacciones sociales, de las ficciones que aterrorizan a las ma­sas, de los falsos deberes y manda­tos que esclavizan al hombre que se olvida de su individualidad, de la persona humana. Esta —lo repeti­mos— no puede ser sino libre y crea­dora, Y la verdadera lucha que debe reemplazar a la guerra, es la de las armas vivas, de las ideas justas, de la comprensión y de la ayuda mu­tua. La regeneración empieza por' dentro, en el individuo, con su pu­rificación espiritual —y la victoria reside en la armonía social y en la unidad planetaria de la especie hu­mana.

Quizás hemos tratado el tema de un modo tangencial, con rodeos y



Es suficiente deletrear la palabra: Di-plo-raa-cia . . , Las sílabas caen en lo hondo del alma, cual piedras en un lago en el que fermentan las ponzoñas más sutiles y fulminantes. Y las ondas se multiplican en círcu­los más y más grandes y abrazan, con una intensa sensación de pavor, nuestra conciencia entera. Vapores lánguidos, de reflejos metálicos, se desprenden del lago rodeado de bos­ques impenetrables, en los cuales pu­lulan fieras siempre hambrientas, con ojos fosforescentes, punzantes, fasci­nadores. Y escalofriantes rugidos re­suenan en las sombras lejanas: la fiera busca su presa más débil —y las voluptuosidades mórbidas de la carnicería vibran en la atmósfera cargada de miasmas y descomposi­ciones incesantes, desde siglos y si­glos.

No podemos expresarnos de otro modo acerca de la Diplomacia —de los Estados y naciones, de las Cor­tes y gobiernos, de los potentados y politiqueros. Empleamos el término general, la denominación verbal, so­nora como cualquier noción abstrac­ta, pero tremendamente real en sus manifestaciones. Sabemos que los di­plomáticos representan a la Diplo­macia; que ellos son hombres en carne y huesos, que comen, engen­dran y duermen, igual que los otros seres humanos. Sin embargo, no po­demos evocarlos de otro modo. Co­mo las pitonisas epilépticas, envuel­tas en velos y emanaciones mágicas, ocultas en las penumbras de los tem­plos y bien vigiladas, así se nos apa­recen ellos también. El destino de los pueblos, de millones de existen­cias sencillas, humildes y trabajado­ras, depende de su palabra ambigua. Sus oráculos, retorcidos e interpre­tados por los sacerdotes de la igno­rancia gregaria, expresan la voluntad divina el mandato inexorable de la ley.

Y los "rebaños" deben obedecer, estúpidos, resignados. Y echan a co-

de —el altar del Mal— cubierta de mapas y telegramas cifrados. Y es­cuchemos su debate solemne, su voz grave, insinuante o recelosa, de una exaspreante vacuidad. Sigamos aten­tamente su lenguaje hierático, las disputas entre la Nada y los Sinsen-tidos, los "principios" absolutos des­tilados en cerebros atestados de or­gullo, altanería o supersticiones he­reditarias. Pleitesías de monstruos en smoking, engalanados, engominados y condecorados. Y los "representan­tes autorizados" —¿de quién?, ¿para quién?— discuten, replican, pala­brean ...

La realidad humana está afuera, en el ancho mundo, bajo el sol in­dulgente —y labra los campos, cons­truye ciudades nuevas y sueña con la fraternidad universal, i Los pue­blos! ¡ Pobres de ellos! Aquí, es la mesa verde, ellos no son más que meras abstracciones. Si tienen una forma, es la de las fronteras respec­tivas en el mapa de colores. Y su vida está condensada en números, en tantos kilómetros de superficie, tan­tas toneladas de. ptoductos, tantos millones de reses, tantos cuerpos de ejércitos... Todo es'estadística, ar­bitraria, arreglada según las necesi­dades del momento, 'ff finalmente, el destino de los pueblas, de las gene­raciones actuales y pe las venideras, está formulado en tratados y con­venios, en párrafos e incisos tan de-

^^^^^* -/-..*— !1~J

Por Eugenio RELGlS

tes del Capital (no importa si pri­vado o estatal)! La plebe puede bai­lar de alegría y engendrar otros hijos —carne de trabajo, carne de cañón— y edificar "un mundo nue­vo" sobre las ruinas de la guerra.

Esta Diplomacia perdura en nues­tros días de teórica igualdad política y social. Es aún más secreta y pode­rosa que en los siglos que no cono­cieron el diario, la radio y el avión a chorro ¿Que debe desaparecer? ¿O debe evolucionar, también ella, es decir; democratizarse? ¿Que debe ser una cabal expresión de la verdad, la misionera de la libertad, justicia y fraternidad universales? Ya tene­mos una abundante literatura acerca de este "debe". Los eruditos más objetivos o más corteses nos dicen verbigracia, que la "Diplomacia es el arte de permitirse de un Estado a otro Estado lo que no pueden per­mitirse dos particulares entre ellos." Pero en algunos países ya sucedió que un bruto o un nevrópato enca­ramado en el poder aplique a los di­plomáticos un puntapié en su deli­cado trasero, trastornándolos entre los restos de su opíparo banquete. Y hasta ocurre que se les rompa los tratados en sus narices y se les grite i—para que se oiga también en el fondo de las minas y en las chozas humildes de los labradores— las rei­vindicaciones de la vida digna y creadora.

i Si! muchos condenan ahora a la




metáforas. Creemos, sin embargo, que es así que se plantean los pro­blemas de esta clase en las concien­cias sinceras y alertas. Y la respues­ta es sencilla, espontánea, anticipán­dose a toda discusión; es una res­puesta instintiva en el hombre sano, inmune a la casuística y la politi­quería. En verdad, basta con pro­nunciar la palabra fatídica: Di-plo-ma-cia. Es una advertencia a los vacilantes —y un estremecimiento de terror en los que han vivido la guerra.

Esperemos que esta palabra tenga prontamente un efecto tan inhibiti-vo como ciertas expresiones satáni­cas. Esta regeneración del hombre, hay que iniciarla con la educación del niño, reemplazándose los cuentos con diablos, brujas, duendes y mons­truos imaginarios por los relatos ve­rídicos, tan tristes, dolorosos y más fantásticos aún, de la Guerra y del genio malo que es la Diplomacia. La tierna imaginación de los jóvenes puede intensificar los horrores de la bestia homicida, rechazándola por 6us mismos excesos. Y entonces las realidades morales serán temprana­mente arraigadas en ellos

¡ El Hombre de buen corazón y mente clara, cuya palabra exprese el recto pensar entre tantas tentacio­nes! Miradas serenas, gestos libres. Hechos que confirmen la voluntad de armonía —que es otra cosa que la nefasta voluntad de poder—, la fran­ca y sonriente cooperación personal a las grandes obras comunes de los pueblos y de la humanidad. ..

seminaiio internacio­nal de estudios




un libro exelente

Está en proceso de encuademación un libro excelente editado por TIERRA Y LIBERTAD. Se trata de RICARDO FLORES MAGON. SU VIDA. SU OBRA, en un estudio de B. Car^o Ruiz, junto con 42 cartas en facsímil, impresas en offset, escritas por Ricardo Flores Magón desde la cárcel, entre el 6 de octubre de 1920 al 12 de noviembre de 1922 (ocho días antes de su muerte), en la prisión de Leavenworth, en Estados Unidos. Estas 4-2 cartas fueron escritas en un perfecto inglés y han sido traducidas al castellano por Proudhon Garbo.

El libro está impreso en tamaño carta, el natural de las misivas escri­tas por Ricardo, con ilustraciones y sugestiva cubierta a varias tintas.

Aún no nos es posible fijar el precio, pero sí adelantamos que es un libro estupendo, del que habrán de sentirse orgullosos quien lo posean.



Ediciones TIERRA Y LIBERTAD

rrer, para atacarse y masacrarse los unos a los otros. ¿Por qué? ¿para qué? Siempre por las mismas razo­nes: la "Razón de Estado", la vo­luntad de Dios, el imperativo nacio­nal, la Patria sagrada, el peligro de la dominación extranjera, la rege­neración por el sacrificio, y otras fórmulas parecidas, consignas de la miseria, de la destrucción y de la muerte gloriosa.

¿Tenemos que presentar al diplo-. mático festivo o carnavalesco, con sus actitudes y ademanes calculados, con su cara convertida en máscara, con su casuística tradicional, con frases convencionales que nada di­cen y todo lo ocultan? Ya lo cono­cemos. O, haciendo alarde de vir­tuosidad psicológica ¿tenemos que es­cudriñar en los escondrijos de su alma, sacándola a la luz del día, ex­hibiéndola como a las ropas mancha­das de vicios secretos, —disecando su carácter pútrido, desnaturalizado por los horrores de una moral do­ble, a la vez rígida y elástica? Ya hemos leído las Memorias de estos "héroes" del destino nacional, des­critos también en novelas históricas.

E-voquémoslos, no obstante, senci­lla y prosaicamente. Imaginémonos a los diplomáticos en el suntuoso salón de sesiones, en torno a su mesa ver-

venios, en párrafos é incisos tan de­tallados como inciertos, sellados y firmados solemnemente en palacios resplandecientes jae espejos, candela­bros, alfombras/ retratos de celebri­dades desconocidas u olvidadas, y pululando de favoritos, burócratas y lacayos en uniforme... El lápiz rojo traza las nuevas heridas que separan a las naciones. Aquí gano yo, allí ganas tú. Yo me quedo con las mon­tañas, tú con el mar. A mí, esta mina de oro; a tí, esta inmensa es­tepa. Yo, me adueño de algunos millones de robots en el país vecino; tú, de una colonia a explotar. Tu derecho, hasta aquí; el mío, hasta allí"...

¡ Concordia y amistad! Para siem­pre, desde luego, Vedlos en su ban­quete, a los diplomáticos, satisfechos, radiantes, festejando !a paz que (de paso sea dicho) no es más que una tregua entre dos guerras. La paz que prepara nuevos agravios a la "sobe­ranía nacional" y exige nuevos sa­crificios a los pueblos engañados, Pero ellos, los elegidos, los represen­tantes de la Patria, brindan por los demiurgos asentados en tronos, en sillones presidenciales y en las bolsas de industria y comercio. ¡\Viva el Rey (con o sin corona) y el Gran Demagogo apoyado por los magna-

¡ Si! muchos condenan ahora a la Diplomacia hermética que decide, en sus antros dorados, del sino de los individuos y los pueblos. No olvide­mos," empero, que ella no tiene toda la culpa. Y que, aboliendo sus pri­vilegios, no hallaremos de inmediato todas las dichas. La Diplomacia es un resultado: una monstruosa excres­cencia de la organización social —po­lítica, militar, económica, religiosa, etc.—, transmitida y acrecentada a través de las generaciones y los si­glos. Aboliendo a la Diplomacia, na­da , ganamos todavía. Debemos reem­plazarla, renovándonos nosotros to­dos: cada hombre y cada puebla. Hay que reconstruir, después de apartar los escombros. De otro modo, los yuyos de la Diplomacia brotarán nuevamente, y las víboras, siempre venenosas, hallarán abrigo en los ci­mientos del antiguo Estado. Reapare­cerán los diplomáticos bajo otros dis­fraces, más listos y más cínicos y brutales. ¿Acaso no apareció, en los años de sangrienta dictadura fascis­ta o "popular", un tipo nuevo de diplomático, de ojos feroces, desme­lenado, de manazas callosas, camisa arrugada y traje de viandante? En solemnes sesiones, él disputaba con sus "colegas" de antiguos modales, remilgado, grave o sarcástico, rechi­nando, regateando como un feriante y, cuando le faltaban otros instru­mentos, amenazando con la fuerza invencible de su país, es decir del gobierno que lo mandó con órdenes terminantes.

La Diplomacia es como la hidra que, cortándole un brazo, recobra otro. No se puede extirpar a la Di­plomacia con dialéctica idealista y menos aún con la daga; es una lucha desigual, con fluideces insinuantes, con mil desvíos, astucias y perfidias. Agilidades de felinos rabiosos, pero también resistencias pasivas de mo-

sobre m. bakunin

Según el semanario "Umanitá Nova", órgano de la Federación Anarquista Italiana, en Venecia, durante los días 24 al 26 de septiembre se ha debido realizar un encuentro de estudias baku-ninianos, con el patrocinio de la Fundación A y B. Carocari.

El desarrollo de tal evento estaba programada bajo el siguien­te programa:

Viernes 24. A las 9 de la mañana: Apertura del acto. De las 9.30 a las 12.00: Estudios de Pier Carlo Masini: Bakunin e Italia; Letterio Briguglio: Bakunin y el obrerismo; Maurizio Antonioli: La herencia de Bakunin en el sindicalismo revolu­cionario; Franco della Peruta: Bakuninismo y marxismo en el naciente socialismo italiano. De las 12.00 a las 13.00: Discu­sión. De las 15.00 a las 17.30: Estudios de Violette Gaffiot: Bakunin y los poetas; Marianne Enckell: Bakunin y la Fede­ración Jurasiana; Romano Broggini: La influencia de Bakunin en el ambiente internacionalista; Giovanni Biagioni: Bakunin y la Federación Española de la Alianza; Juan Gómez Casas: La herencia de Bakunin en el movimiento libertario español. De las 17.30 a las 19.00: Discusión e intercambio de opini­ones.

Sábado 25. De las 9.30 a 11.30: Estudios de Henri Arvón: Ba­kunin y la izquierda hegeüana; Silvia Rota Ghibaudi: Bakunin y Rousseau; Tina Tomasi: La dimensión pedagógica del pen­samiento bakuniniano. De las 11.30 a 12.30: Discusión. De las 15.30 a las 17.30: Estudios de Luciano Pellicani: La in­terpretación bakuniniana del marxismo como ideología de clase de la "intligentzia''; Domenico Settembrini: Bakunin y Marx. De las 17.30 a las 19.00: Discusión y comentarios.

Domingo 26. De las 9.30 a las 11.30: Estudios de Marc Vui-llaumier: La concepción de la organización revolucionaria en Bakunin; Daniel Guerin: El espíritu bakuniniano en la protes* ta juvenil contemporánea; Nico Berth Actualidad de Bakunin. De las 11.30 a las 12.30: Discusión. A las 12.30: Clausura del encuentro.

Durante todo el evento se efectuarían traducciones simultá­nea en italiano p francés.

Cuando el número presente de "Tierra y Libertad" circule ya debe haberse celebrado todo ese importantísimo estudio múltiple sobre las ideas y la obra del gran revolucionario y gran pensador. Esperamos que nos llegue alguna noticia directa o copias de las intervenciones para dar a nuestros lectores una información más amplia.


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Tierra y Libertad

Octubre-Noviembre de 1976





nuestra joven república ibérica


¿ anarquista

Colaboración de

I I. que sepulta a todos los mortales. Por consiguiente, el

ateo Porchia, sin paradoja profunda, pudo muy bien NTONIO PORCHIA, muere a los 81 años, en ser o pertenecer a ese tipo de místicos panteístas, en Buenos Aires, en 1968. Este hombre, modesto y idolátrica actitud ante la naturaleza.




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ESE a la basílica de San Pedro, al Capitolio y al Kremlin de todas las Ru­sias, España continúa siendo en 1976 -una república de trabajado­res de todas las clases, artes y oficios. Con monarca, coronado o no, jurídicamente es el presi­dente de ese régimen distorsiona­do y manoseado con salsa a la portuguesa. Así lo entienden cuantos, dentro y fuera de Espa­ña, fungen de emisarios ministe­riales en las negociaciones de tras­paso de la deuda pública. De tránsfugas y renegados.

Todos los negocios que el anar-co socialismo sindicalista asuma con el pueblo deben partir de este principio republicano. Para la institución de un nuevo orden social, sin clases, no se puede prescindir del pensamiento socia­lista libertario. Cuanto se haga til margen del ideal anarco socia­lismo sindicalista está condenado ab fracaso. Los rumiantes de la política clásica republicana están desplaazdos de la faena, que el pueblo español está demorando en llevar a cabo su revolución por falta de un plan de acción común.

El pasado, bajo el despotismo regenteado por los verdugos del pueblo, ha concluido. Todo lo que se programe políticamente por defender el régimen nazifas-cista, favorecerá al continuismo del barbarismo, el oscurantismo y la esclavitud. Orgánicamente, son cataplasmas que la causa liberta-tícida brinda a sus amos en fun­ción gubernativa. Nueve meses de cabildeos, malabarismos y regateos acerca de reformas, remiendos o revoques a la situación, no pasan de disputas entre politicantes de tercera clase, que se repiten a diario acerca del futuro ibérico, favoreciendo al fascismo proleta­rizado.

ha demorado más de la

El anarco socialismo sindicalis­ta del 1934 asturiano no aparece como manifestación de fuerza y poder de decisión en 1976. Pare­ciera que no existe Un convenci­miento cabal, como un puño cerrado para hacerse cargo inme­diato de los destinos de la repú­blica ibérica. Tanto golpeteo a las puertas del poder para implo­rar permisos y dádivas, que son imperio propio del pueblo, de­nuncian la apatía e irresponsabi­lidad de los traficantes y especu­ladores que negocian ante las au­toridades gubernamentales.

Este impase, temeroso e inde­ciso del proletariado ibérico, por determinación de sus dirigentes y futuros galeutiers, está poniendo en peligro el contrabalanceo por conquista de las libertades. Se ha demorado mucho en recoger las banderas arriadas en 1939. Se están contemplando intereses aje­nos, para beneficio de la política rusocapitalista, avivando a oscu­ras la reacción militar y eclesiás­tica por repetir la aventura de 1936, y de este modo barrer con la escoria social incapaz de to­mar las riendas de la situación, con todos los riesgos que tamaña aventura significa para la liber­tad en España y en el mundo.

Bien que el movimiento liber­tario por iniciativa propia no

Campio CARPIÓ



pues que tan poco demuestra ha­cer para poder cantar siquiera las alegrías de vivir como seres humanos.

Los cabildeos entre las fuerzas de oposición controlada por el régimen, llevados tan a largas sólo benefician al sempiterno fas-ciocomunista; la dictadura en-quistada en la mente de sus dirigentes. El ejemplo que conso­lidó al régimen parece haber ato­mizado las esperanzas de resurrec­ción. De ahí que ningún paso desborde la misericordia de minis­tros, generales, jefes de la curia y protestantes del capitalismo.
Desde el punto de vista popular, en sus lincamientos generales de largo alcance, estamos en presen­cia de palaciega contrarrevolu­ción, e ignoramos las consecuen­cias por el compromiso traiciona­do con el pueblo ibérico, cuyos ideales de redención les hemos re­petido a lo larga de este calvario de casi medio siglo.

Fuera del ámbito proletario no hay arreglo ni negocio posible. El pueblo espera el gran salto que se le está retaceando, amasijándolo, menoscabando su poder revolu­cionario, domesticándolo con re­cetas inaplicables ya en ningún

organismo físico del mundo mo­derno. Se ha discutido más de la cuenta sin adelantar un paso efec­tivo hacia adelante. Mientras tan­to, la amenaza del poder reaccio­nario persiste, como una recon­quista de pleno poder.

El anarco socialismo sindicalis­ta parece haber entrado en perío­do de vacaciones, sin antes ha­blar claro a los opositores verda­deros. Sin el movimiento proleta­rio no vemos solución posible. La CNT/FAI, como representación normal mayoritaria de la clase obrera organizada, debe plantear a sus afines en el marco de la re­volución emancipadora el proble­ma decididamente manumisor de la comuna asturiana en 1934 que permitió el triunfo republicano en la contienda. El pacto revolu­cionario, inconcluso por los acci­dentes posteriores, permanece en vigor como Ja única esperanza manumisora. Quienes se sientan culpables, incompetentes o renie­guen de lo hecho, deberán des­aparecer del escenario.

a n t o n í o



Después de la muerte del dios Mao, los comunistas chinos se matan entre si. Hasta la propia viuda del que fuera jefe máximo indiscutible aparece como una de las principales víctimas de esa revuelta política cuyos lincamientos no aparecen muy claros. Parece que los sucesores oficiales de Mao están queriendo modificar, con visos derechistas, la ruta maoísla,. y para ello están arrasando con toda discrepancia. Altas figuras, como la viuda del dios y el vicepresidente del Partido, están siendo eliminados junto con grupos estudiantiles y obreros reconocidos como izquierdistas.

Alguien de entre el grupo actualmente dominante habló de la necesi­dad de exterminar las influencias anarquizantes fuertemente arraigadas, sobre todo, en algunos sectores de la intelectualidad, el estudiantado y obreros y campesinos, que impulsan el establecimiento de las comunas libres, sólidamente desprendidas de la influencia estatal.

La verdad es que lo que acontece entre aquellos ochocientos y pico de 'millones de seres continúa oculta en gran medida por la frágil pero efectiva cortina de bambú.

favoreciendo al fascismo ¡'mirla rizado.

Se ha demorado más de la cuenta. El pueblo español espera verle los dientes a la FAI dentro del organismo confederal. Desde la desaparición del verdugo has­ta ahora, continúa siendo borre­go esclavizado, trabajando de sol a sol, para mantener la misma estructura nazifascista.

Los alarmistas, amigables com­ponedores, no se pronuncian por el paso al frente para hacer uso de sus libertades conculcadas. Como en los mejores tiempos de la inquisición gubernamental, los poderes prosiguen cercenando con la curia, el ejército y la po­licía, lo que debiera haberse su­primido ya en 1945. Continúa siendo privilegio del poder la li­bertad, los derechos humanos, la distribución de la riqueza, la ad-minsitración de la justicia como limosna vandálicamente concul­cados mediante azotes para im­pedir el bienestar general de la nación.

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luu r\;uni,l y til ti iiiuiuin.

Bien que el movimiento liber­tario por iniciativa propia no esté hoy ení condiciones de asu­mir toda la responsabilidad, y a todo evento, como en ¡936. Pero, como entonces, el pensamiento anarquista tiene la gran respon­sabilidad ineludible de hacerse presente, con ideas claras, y fir­me determinación de comprome­ter a sus afines en aspiraciones para romper de una vez esta si­tuación beligerante de someti­miento del pueblo soberano a los dictados dictatoriales que, desde 1939 hasta ahora, apenas si cam­biaron de nombres, que no de casaca, de procedimientos com­pulsivos, de represión y de es­clavitud.

Desde entonces a esta parte, apenas se le permitió exteriorizar las angustias de su opresión, pero se le retacean el sacudir las ca­denas. Hacerse presente en la calle con derecho incuestionable. El pueblo parece continuar te­niendo el gobierno que merece,


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I

N IONIO PORCHIA, muere a los 81 años, en Buenos Aires, en 1968. Este hombre, modesto y singular, que en su juventud fuera obrero y luego empleado, despertó, sorpresivamente, a la fama, a la notoriedad altisonante en los medios intelectuales ar­gentinos, a raíz de la publicación de un libro suyo de aforismos: Voces. Fue lo único que dio a la estampa en forma de libro, pero mereció seis o siete reediciones en el espacio de pocos años, en la Argentina. El eco tan vivamente expresado en su país adoptivo (era italiano) trascendió las fronteras y fue editado en Francia, Esta­dos Unidos, Bélgica y no sé si en Italia. En todas par­tes la crítica fue generosa con respecto a la sustancia filosófica y moral que alentaban sus paradojales aforis­mos, de rara profundidad y de sugestiva belleza litera­ria. Un libro para la meditación en el avance de los años. ..

A pesar de que he leído que sustentaba ideas anarquis­tas, estimo que muy pocos afines debieron saberlo y tratarlo en sus últimos años, no tenía la menor noticia suya, a despecho, según Santillán, de que, en lejanos tiempos, supo colaborar en "La Protesta". Una sobrina mía, en el círculo próximo a mí, adquirió su libro, y cual un hallazgo sorprendente, quedó gratamente im­presionada con su lectura. Allí tomé contacto con el difícil pensamiento de Porchia estereotipado en senten­cias, siguiendo las huellas de Marco Aurelio, Gracián, La Rochefoucauld, Nietzsche, Oscar Wilde, etc., es de­cir, los grandes aforistas. Tal vez se inspiró en ellos, tal vez los leyó mucho y le resultó apropiada esta forma para su pensamiento. Hoy no tiene muchos adeptos esta forma de verterse, por lo menos entre las altas cimas del pensamiento y letras actuales.

La escritora argentina Alicia Dujovne, hace un tiem­po, publicó un pequeño ensayo sobre Antonio Porchia y su libro Voces, en las literarias de un diario de Bue­nos Aires. Me propongo comentar algunas cosas del decir de la citada escritora.

La ensayista, en un pasaje, interroga: "¿Místico ateo?, ¿anarquista iluminado?, ¿verdadero?, etc." En reali­dad, por lo que nos informa la autora (tenemos muy pocos datos, claros y fidedignos), estaba convertido en un asceta, que puede ser o no místico, como ciertos ateos que se han sacudido el dios personal y extracós-mico de las llamadas religiones reveladas para caer en deificación panteísta, en éxtasis ante la naturaleza, ha­cer de ella todo DIOS. Una identificación pretendida­mente total con esa naturaleza, que llaman madre, que lo mismo hace brotar una flor y entregarnos una semilla para elaborar el pan, que se manifiesta en un terremoto

ser o pertenecer a ese tipo de místicos pan teístas, en idolátrica actitud ante la naturaleza.

Yo estimo que un verdadero ateo, aquel que se ha sacudido todas las cascarrias teológicas y todos los fe­tichismos religiosos, puede tener toda su alegría, todo su gusto y satisfacción sensorial y estética ante ciertos fenómenos de la naturaleza, pero jamás hará una dei­dad de ella, y no importa que carezca de representantes en la tierra, de infierno y de paraíso.

Existe, pues, un misticismo panteísta, que criticará Cl. ilustre pensador argentino José Ingenieros, ateo para Jas religiones "reveladas", que tuviera su figura máxima en el filósofo holandés Benito de Spinoza, Claro, esta teoría filosófica que destruye al Dios personal, an­tropomorfo, y torna a la divinidad inmersa e inmanente en la sustancia universal, tiene predicamento en mu­chísimos ateos que se inclinan reverentes ante la natu­raleza, hacen de ella. el dios que parecieran necesitar Allí, una vez más, puede haber estado Porchia: "Galtier y Badi me han contado que Porchia pasaba horas arro­dillado contemplando una rosa. Ellos (cada uno por separado) llegaban a la casa de Olivos y se encon­traban a Porchia en éxtasis; tocaban y tocaban el tim­bre pero nada. Porchia estaba contemplando una rosa". La rosa, en tal caso, no es más que el símbolo y pre­texto de idolatría panteísta, de ese éxtasis ante toda la "divina" naturaleza.

Pregunta la ensayista: "¿Anarquista iluminado?" ¿Qué singifica 'iluminado'? Veamos qué nos dice el Diccionario Enciclopédico Salvat; "Iluminado. Adj. y s. Individuo de una secta herética fundada en 1776, en Inglstandt, por Adán Weishaupt, para la propagación de los principios racionalistas y destrucción de la fe católica. —Secta mística del siglo XVI—. Místicos exaltados que, con el nombre también de alumbrados, figuraron en España en los siglos 16 y 17". En verdad, el mataburros no nos ha ilustrado mucho en lo to­cante a lo que esperábamos fuera más amplio y explícito. Lo de "iluminado" lleva implícito, a mi ver, la idea de Dios, de una fuerza trascendental que nos ilumina en su quehacer de no importa qué razón política, religiosa (en especial), social y hasta en el fuero curanderil. En un sentido no religioso, tomaría, según mi manera de ver, la voz "iluminado" para adjudicarle las siguientes acepciones: Chiflado, delirante, místico (de la ciencia, cual Santiago Ramón y Cajal), soñador. Dentro de estas acepciones, sin iluminación divina, entiendo que soñador es la única aceptable para un anarquista. A Porchia, anarquista y ateo, la autora en su calificación de "iluminado" se refiere a la luz divina que le en-



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cietici religión


iluminado?


José A. FERNANDEZ

vuelve y guía en su camino. No tiene sentido, mas por luna y toda suerte de regalías; es este tipo de sembra-

el momento dejemos eso de lado, y digamos que Por- dores que llevan el nombre de Sócrates, de Cristo, de

chia habrá tenido una posición filosóficamente anár- Malatcsta, de Bakunin y Salvochea, con expurgación

quica ante la sociedad en que vivió, es decir, reñida /de sentido teísta podría corresponderles la adjetivación

con las instituciones social v iurirlirampnt» Mm'"" J»1 ' ":1—-•---■-"


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uestros primeros padres, los indios, se vestían con las pieles de los animales que cazaban, y vivían en cuevas; a esto se debe que la Historia los ha llamado Los hombres de las cavernas, puesto que su semisal-vajismo los hizo aparecer como semi-animales, por razón de su no desarrollada inteligencia; es decir, poseían un reducido inte­lecto. Pero con el devenir del tiempo, por las necesidades y pe­ligros, su cerebro tuvo que evo­lucionar lentamente. Es así como sabemos que primero empleó el pedernal, del que hizo sus cuchi­llos y armas defensivas y ofensi­vas, como hachas, puntas de fle­cha y lanzas, cuchillos y demás útiles necesarios en su precaria vida.

Aquellos hombres primitivos se alimentaban con frutos silvestres, hojas, raíces, animales salvajes y acuáticos que cazaban y recolec­taban, exponiendo su vida cons­tantemente. Pero poco a poco fueron domesticando animales y por. necesidad de pastorearlos fue­ron deteniéndose en determina­dos sitios donde abundaban los pastos. A la vez, descubrieron que


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