El idealismo como aquella corriente filosófica para la que la realidad es consecuencia de la actividad del sujeto. El idealismo considera que en el acto de conocimiento el sujeto que conoce construye la realidad conocida



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KARL MARX (1818-1883)

I. ANTECEDENTES DE LA FILOSOFÍA MARXISTA: EL IDEALISMO ALEMÁN.

Podemos definir el idealismo como aquella corriente filosófica para la que la realidad es consecuencia de la actividad del sujeto. El idealismo considera que en el acto de conocimiento el sujeto que conoce construye la realidad conocida. Un ejemplo claro de idealismo es el de la filosofía kantiana: Kant creyó que la mente impone a la realidad conocida ciertas formas y conceptos a priori.

Se llama idealismo alemán al movimiento filosófico de la primera década del s. XIX que, desarrollando algunas sugerencias de la filosofía kantiana, considera a la realidad como un producto de la razón. El idealismo alemán tiene su origen en Kant: la conclusión de la Crítica kantiana es que la razón pura teórica está limitada al fenómeno, mientras que el noúmeno o cosa en sí le resulta incognoscible. Sin embargo, los filósofos idealistas posteriores a Kant, entre ellos Hegel hacen una valoración más optimista de la Razón, considerando a ésta como una facultad que carece de límites. Hegel (1770-1831) es el representante máximo del idealismo alemán. La filosofía de Hegel es un intento por comprender cómo la razón y la libertad se realizan en la Historia.



1. Las características del idealismo alemán son:

  1. Rechazo de la noción de noúmeno o cosa en sí. Para el idealismo alemán no existen límites para la Razón.

  2. Se potencia el papel activo del sujeto. Para Kant el sujeto es activo en el conocimiento al imponer formas y conceptos a priori a las sensaciones, pero el conocimiento no puede ir más allá de tal experiencia sensible. Para el idealismo alemán no existe tal límite, todos los aspectos de la realidad conocida son consecuencia de la actividad del sujeto cognoscente. De ahí que Hegel pueda afirmar que todo lo real es racional y todo lo racional es real.

  3. La Razón no se identifica con ninguna razón finita particular. Es decir, el sujeto cuya actividad intelectual da lugar a la realidad no es un hombre concreto. En el caso de Hegel la Razón se identifica con Dios.

  4. El proceso por el cual la Razón o Infinito (no tiene límites) da lugar a la realidad y esta tiene lugar en el tiempo. La Razón, pues, se desarrolla en la historia.

  5. Clara tendencia panteísta. El idealismo alemán elimina la radical separación entre Dios y las criaturas, y acaba pensando que todo participa de Dios, o tal como lo hemos llamado, la Razón Infinita. Se considera, por ejemplo, que la Naturaleza es una forma particular de expresarse Dios.

  6. Retorno a la metafísica. Se establece una nueva relación entre Filosofía y Ciencia. La Filosofía deja de tomar a la ciencia como modelo y se coloca por encima de la ciencia con un nuevo método: el método dialéctico.

2. Los elementos del sistema filosófico de Hegel que se relacionan con Marx.

  1. En cada época, la vida política, el sistema económico… reflejan el nivel de autoconciencia alcanzado por los seres humanos. Pero, la cultura de una época queda anticuada y surge otra nueva cultura. Del mismo modo, Marx afirma que las relaciones de producción, generadas por las fuerzas productivas, se transforman por el avance de las fuerzas productivas.

  2. La dialéctica, en el pensamiento de Hegel, es el método con que la Razón ha de proceder para comprender el desarrollo de la historia. La dialéctica es un proceso en tres momentos de los cuales los dos primeros son contrarios (tesis y antítesis) y el tercero es una reconciliación armoniosa de ambos (síntesis). El Infinito (razón, espíritu o idea) procede pues mediante la conciliación de contrarios. Simplificando mucho podríamos identificar la Idea con Dios (lo realmente Infinito), la antítesis con su manifestación como realidad finita (el mundo natural), y la superación de ambas realidades con el mundo humano (mezcla de infinito y finito). El antecedente más claro de esta concepción dialéctica de la realidad es Heráclito. Marx afirmará también que la realidad procede dialécticamente pero el sujeto de la dialéctica no es el Espíritu sino la humanidad.

  3. La alienación, en Hegel corresponde al segundo momento de la dialéctica. Es el procedimiento por el cual la Idea (tesis) se hace otra cosa radicalmente diferente de sí misma, Naturaleza (antítesis). La razón por la que la Idea se aliena es que sólo de ese modo puede llegar al autoconocimiento. Marx retomará el término alienación liberándolo de connotaciones teológicas: el sujeto de la alienación será la clase oprimida que ha perdido su ser en el modo de producción capitalista. Puede decirse que la alienación tiene un sentido positivo para Hegel y peyorativo para Marx.

3. La izquierda hegeliana: Feuerbach. Materialismo y alienación religiosa.


La izquierda hegeliana consiste en aquellos discípulos de Hegel que proponen una reforma radical del hegelianismo y elaboran una crítica radical a la religión por considerar que Hegel era un mero teólogo enmascarado.

L. Feuerbach fue discípulo de Hegel en Berlín, perteneció a la izquierda hegeliana, y su obra más famosa es La esencia del cristianismo, 1841. Feuerbach influye en Marx a través de los conceptos materialismo y alienación.

El materialismo de Feuerbach es la inversión del idealismo hegeliano. Mientras que Hegel consideraba que lo real tiene su origen en el Espíritu o la Idea, Feuerbach afirmará que lo divino, las ideas, son un mero reflejo de la realidad material. Por ello, si para Hegel el punto de partida para comprender la historia de las ideas es el Espíritu, para Feuerbach el punto de partida ha de ser el hombre, el hombre que vive en el mundo real, material. La crítica de Marx al materialismo de Feuerbach consiste en que Feuerbach considera que el hombre es un ser pasivo ante la realidad, que existe una influencia unidireccional de la realidad material hacia las ideas, mientras que Marx afirma que el hombre, como sujeto de la historia, transforma la realidad.

La tesis de Feuerbach relativa a la alienación religiosa es similar a la de Jenófanes. Según Feuerbach el secreto de la teología es la antropología. Es decir: el ser divino no es sino el resultado del acto de proyectar al infinito la esencia del hombre. Dios no es sino el conjunto de los atributos humanos pero convertidos en infinitos. El resultado es que la religión aliena al hombre ya que el hombre religioso renuncia a su esencia y la contempla en Dios ya no como su propia esencia sino como una esencia “extraña”, infinita y divina. Por ello, la superación del cristianismo consistirá en que el hombre recupere su propia esencia. No hay más dios para el hombre que el hombre mismo. Y, algo importante, para Feuerbach, el hombre es un animal comunitario de ahí que su esencia consista en la unidad del hombre con el hombre. Marx admite la crítica de Feuerbach a la religión pero cree que la superación de la alienación religiosa no pasa sólo por una mera crítica intelectual que Feuerbach hace sino que debe ser precedida por una transformación radical de las condiciones materiales en que viven los hombres.


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