El hombre como ser logico



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LOGICA

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EL HOMBRE COMO SER LOGICO



1.... el hecho de que nuestro intelecto entienda discurriendo, así como también componiendo y dividiendo, proviene de lo mismo: que no es capaz de penetrar, de un modo inmediato y en la primera aprehensión de algo, en todo lo que se contiene en su virtud. I, 58, 4

LA LOGICA COMO ARTE


2. Mientras que los demás animales son dirigidos en su actividad por un cierto instinto natural, el hombre, en cambio, se conduce en sus actos por medio del juicio racional. Y es por eso que las diversas artes se aplican a la realización adecuada de los actos humanos, de un modo fácil y ordenado. En efecto, el arte no parece ser otra cosa que una cierta ordenación de la razón para que los actos humanos alcancen el debido fin según determinados medios.

Mas la razón no solamente puede dirigir los actos de las partes inferiores, sino que además es directiva de su propio acto. Ya que es propio de la parte intelectiva que pueda reflexionar sobre sí misma, pues el intelecto se entiende a sí mismo y de un modo semejante la razón puede razonar acerca de su (propio) acto. Si efectivamente por el hecho de que la razón razone sobre el acto de la mano surge el arte de edificar o de fabricar, por medio de los cuales el hombre puede ejercer fácil y ordenadamente dicho acto; por la misma razón es necesario un cierto arte que dirija el acto mismo de la razón, por el cual el hombre proceda en ese mismo acto de manera ordenada, fácil y sin error.

Y ese arte es la lógica, es decir, la ciencia racional. Y no sólo es racional por ser conforme a la razón (lo cual es común a todas las artes); sino también por cuanto versa en torno al acto mismo de la razón como su materia propia.

Y por tal motivo parece ser el arte de las artes, ya que nos dirige en el acto de la razón, del que todas las (demás) artes proceden. In I Post. Anal. 1, n.1


3. Aquello de lo que trata la lógica no se investiga para conocerlo por sí mismo, sino a modo de un cierto adminículo para las otras ciencias. Y por eso la lógica no pertenece a la filosofía especulativa como parte principal, sino de un modo reductivo, en cuanto proporciona a la especulación sus instrumentos, es decir los silogismos, las definiciones y demás, de lo que tenemos necesidad en las ciencias especulativas. Por lo cual... no es tanto una ciencia como más bien un instrumento de la ciencia. In Böet. De Trin. V, 1 ad 2

LA LOGICA COMO CIENCIA


4. El orden se compara con la razón de cuatro maneras. Hay (ante todo) un orden que la razón no realiza sino que solamente considera, como es el orden de las cosas naturales. Otro es el orden que la razón produce en su propio acto al realizar (alguna) consideración, como cuando ordena sus conceptos entre sí, y los signos de los conceptos que son las voces significativas. En tercer lugar hay un orden que la razón, al considerar, realiza en las operaciones de la voluntad. El cuarto orden es el que la razón, al considerar, realiza en las cosas exteriores, de las que ella misma es causa, como en un cofre o en una casa.

Y puesto que la consideración de la razón se perfecciona mediante el hábito, según estos diversos órdenes que la razón propiamente considera, hay distintas ciencias. Pues a la filosofía natural corresponde considerar el orden de las cosas que la razón humana considera pero que no realiza; de modo que bajo la filosofía natural comprendamos también la metafísica. El orden que la razón realiza al considerar en su propio acto pertenece a la filosofía racional, a la que le es propio considerar el orden recíproco de las partes de la oración, y el orden recíproco de los principios y (de éstos) con respecto a las conclusiones. El orden de los actos voluntarios pertenece a la consideración de la filosofía moral. (Finalmente) el orden que la razón, al considerar, realiza en las cosas exteriores constituídas por la razón humana, pertenece a las artes mecánicas. In I Eth. 1, nn. 1 y 2

OBJETO DE LA LOGICA
5. ... el ente es de dos modos: de razón y de naturaleza. El ente de razón se dice en sentido propio de aquellas intenciones que la razón elabora al considerar las cosas; como la intención del género, de la especie y similares, que ciertamente no se encuentran en la realidad, sino que se siguen de la consideración de la razón. Y tal, es decir, el ente de razón, es propiamente el sujeto de la lógica. In IV Met. 4, n.574
6. La concepción intelectual se relaciona de tres modos con la cosa que está fuera del alma. A veces lo que el intelecto concibe es una semejanza de la cosa existente fuera del alma como lo que se concibe del nombre "hombre"; y tal concepción del intelecto tiene fundamento inmediato en la realidad, en cuanto la cosa misma, por su conformidad al intelecto, hace que el intelecto sea verdadero, y que el nombre que significa lo entendido se diga propiamente de la cosa.

A veces, en cambio, lo que significa el nombre no es la semejanza de la cosa existente fuera del alma sino algo que es consecuencia del modo de entender dicha cosa; y tales son las intenciones que nuestro intelecto elabora. Así, lo significado por el nombre "género" no es semejanza de algo existente fuera del alma, sino que, en cuanto el intelecto entiende "animal" como dado en muchas especies, le atribuye la intención del género; y tal intención, aunque su fundamento próximo no esté en la cosa sino en el intelecto, tiene fundamento remoto en la cosa misma. Por lo que el intelecto que elabora estas intenciones no es falso. Y de modo similar ocurre con todo lo demás que se sigue de la manera de entender, como en la abstracción de los entes matemáticos y otros tales.

A veces, por último, lo que es significado por el nombre no tiene fundamento en la realidad, ni próximo ni remoto, como el concepto de quimera; porque ni es semejanza de alguna cosa existente fuera del alma, ni es consecuencia del modo de entender una realidad de naturaleza: y por eso esa concepción es falsa.In I Sent.2, 1, 3 sol.
7. Los nombres de primera intención se imponen a las cosas absolutamente por medio de la concepción por la cual el intelecto es conducido a la cosa misma en sí, como hombre o piedra. Los nombres de segunda intención, en cambio, son aquellos que se imponen a las cosas no en cuanto que son en sí, sino en cuanto subyacen a la intención que el intelecto hace en ellas, como cuando se dice que "el hombre es especie" o que "el animal es género".De Natura Generis 5, n.35

NECESIDAD DE LA LOGICA


8. En el aprendizaje comenzamos por aquello que es más fácil, salvo que la necesidad requiera otra cosa. Pues a veces es necesario al aprender no empezar por lo que es más fácil, sino por aquello de cuyo conocimiento depende el conocimiento de lo que sigue. Y por tal razón es preciso al aprender comenzar por la lógica, no porque sea más fácil que las demás ciencias (pues posee la máxima dificultad ya que se refiere a las segundas intenciones), sino porque las otras ciencias dependen de ella, en cuanto enseña el modo de proceder en todas las ciencias. In Böet.De Trin. VI, 1, sol.2 ad 3

LA UNIVERSALIDAD


9. El sentido es una potencia radicada en un órgano corporal. El intelecto, en cambio, es una potencia inmaterial que no es acto de ningún órgano corporal. Ahora bien, cualquier cosa se recibe en algo según su modo de ser. Pero todo conocimiento se produce por el hecho de que lo conocido está de algún modo en el cognoscente, a saber según una semejanza. Pues el que conoce en acto es lo conocido mismo en acto. Es necesario, pues, que el sentido reciba de manera corporal y material la semejanza de la cosa sentida. Pero el intelecto recibe la semejanza de lo que es entendido en forma incorporal e inmaterial. Mas la individuación de la naturaleza común en las cosas corporales y materiales procede de la materia corporal contenida bajo determinadas dimensiones, mientras que lo universal se realiza por abstracción de tal materia y de las condiciones materiales individuantes. Así pues, es manifiesto que la semejanza de la cosa recibida en el sentido representa la cosa según la razón de la naturaleza universal. Y por eso es que el sentido conoce lo singular y el intelecto, en cambio, lo universal. Y a esto último corresponde la ciencia. In II De Anima 12, n.377
10. Si se pregunta si esa naturaleza, así considerada, puede decirse una o muchas, no ha de concederse ni lo uno ni lo otro, porque ambos son extraños a su noción, y ambos pueden sobrevenirle. De Ente et Essentia c.3, n.14
11. Cuando se dice "entendido en acto" se tienen en cuenta dos aspectos, a saber la cosa que es entendida y aquello que es el ser entendido mismo. Y de modo similar, cuando se dice "universal abstracto", se entienden dos cosas, esto es la naturaleza misma de la cosa y la abstracción o universalidad. Pues la naturaleza misma a la que acontece ser entendida o abstraída o recibir la intención de universalidad no existe sino en lo singular. Pero el ser entendido o abstraído o la intención de universalidad existe en el intelecto. Y esto lo podemos ver por una similitud en el sentido. Pues la vista ve el color de la manzana sin su olor. Por lo tanto, si se pregunta dónde está el color que es visto sin olor, es evidente que el color que se ve no existe sino en la manzana, pero que sea percibido sin olor sólo le acontece por parte de la vista, en cuanto en la vista está la semejanza del color y no del olor. De modo semejante, la humanidad que es entendida no existe sino en este o aquel hombre, pero que la humanidad sea aprehendida sin las condiciones individuales, que es el mismo ser abstraído del que se sigue la intención de universalidad, le acontece a la humanidad en cuanto es percibida por el intelecto, en el que está la semejanza de la naturaleza de la especie y no la de los principios individuales. S.Theol. I, 85, 2 ad 2

EL JUICIO


12. (La segunda operación del intelecto) a veces se llama composición, a veces división. Composición cuando el intelecto compara un concepto con otro, como quien aprehende la conjunción o identidad de las cosas a que corresponden tales concepciones. División cuando compara un concepto con otro de modo tal que aprehenda la diversidad de las cosas. Y también por este modo la palabra afirmación quiere decir la composición en cuanto significa la conjunción por parte de las cosas, mientras que la palabra negación se refiere a la división en cuanto significa la separación de las cosas.In I Perih. 3 nn. 3 y 4
13. Hay dos operaciones en el intelecto: una, llamada inteligencia de los indivisibles, por la cual se conoce acerca de cualquier cosa lo que ella es; otra es aquella por la cual (la mente) compone y divide, formando la enunciación negativa o afirmativa. Y a estas dos operaciones corresponde en la realidad dos cosas: pues la primera operación mira a la naturaleza misma de la cosa, según la cual la cosa entendida posee un cierto grado de entidad, ya se trate de una cosa completa, como un todo, o incompleta, como una parte o accidente. Pero la segunda operación, en cambio, mira al ser mismo de la cosa, que resulta de la concreción de los principios de la cosa en lo compuesto. In Böet. De Trin. V, 3

LA VERDAD


14. El intelecto tiene en sí la semejanza de la cosa entendida, según que concibe las especies de lo incomplejo. Sin embargo, a causa de esto no discierne con respecto a la semejanza misma, sino sólo cuando compone o divide. Así pues, cuando el intelecto concibe esto como animal racional mortal, tiene en sí la semejanza del hombre, pero no conoce a causa de esto que él tenga dicha semejanza, porque no juzga que el hombre es un animal racional y mortal. Y por eso solamente en la segunda operación del intelecto hay verdad y falsedad, según lo cual el intelecto no sólo posee la semejanza de la cosa entendida, sino que además reflexiona sobre la misma semejanza, conociéndola y discerniéndola. A partir de esto es evidente, pues, que la verdad no está en las cosas sino sólo en la mente, y más precisamente en la composición y la división. In VI Met. 4, n. 1236

EL RAZONAMIENTO


15. Por semejanza con el orden considerado en los movimientos exteriores se observa también un cierto movimiento en el conocimiento de las cosas. Y de manera principal en cuanto que nuestro intelecto tiene una cierta semejanza con el movimiento, al discurrir desde los principios a las conclusiones. Y es así que, de otro modo, se llama principio a aquello de donde la cosa llega a conocerse. In V Met. 1, n.759

LA DEMOSTRACION


16. Dado que en la demostración se prueba que una pasión pertenece al sujeto en virtud de un medio que es la definición, es preciso que en la primera proposición el predicado sea la pasión y el sujeto la definición, que contiene los principios de la pasión...; la segunda proposición será la que tenga por sujeto al sujeto mismo y por predicado a la definición...; en la conclusión la pasión se predica del sujeto. In I Post.Anal. 13, n.3

17. Dado que es preciso llegar al conocimiento de lo que se ignora a partir de lo conocido, mas toda demostración aduce la causa que hace conocer una cosa, es necesario que toda demostración proceda de lo más conocido para nosotros, por lo cual a través de la demostración algo se hace conocido. Pero en algunos casos es lo mismo lo más conocido para nosotros y según la naturaleza, como en matemática, donde se abstrae de la materia; y en esos casos la demostración procede de lo más conocido en absoluto y según la naturaleza, esto es de la causa al efecto; de donde se dice demostración propter quid. En otros casos en cambio no es lo mismo lo más conocido en sí y para nosotros, a saber en lo natural, en lo cual la mayor parte de las veces los efectos sensibles son más conocidos que sus causas; y por eso en lo natural casi siempre se procede de lo que es menos conocido por naturaleza y más conocido para nosotros... In II De Anima l. 3 nn. 245-246

LA INDUCCION


18. La inducción conduce al conocimiento de un principio y de un universal, al cual llegamos por la experiencia de los casos singulares. Y desde estos principios universales, así conocidos, procede el silogismo. Es, pues, patente que existen ciertos principios, a partir de los cuales procede el silogismo, cuyo conocimiento no se alcanza por un silogismo, pues de otro modo se procedería al infinito en los principios de éste, lo cual es imposible. Queda claro, por tanto, que el principio del silogismo es la inducción. In VI Eth. l.3
19. Es imposible contemplar los universales sin inducción. Esto es más manifiesto en las cosas sensibles, pues merced a la experiencia que tenemos de los singulares sensibles, adquirimos un conocimiento universal... Los principios abstractos, a partir de los cuales proceden las demostraciones, no se nos manifiestan sino desde ciertos casos particulares que percibimos con los sentidos, como, por ejemplo, cuando vemos algún todo singular sensible, alcanzamos el conocimiento del todo y la parte y, considerando esto en varios, conocemos que cualquier todo es mayor que su parte. In I Anal.Post. l.30

LA CIENCIA


20. ...puesto que toda ciencia está en el intelecto, algo se hace inteligible en acto por el hecho de ser abstraído de algún modo de la materia; según la diversa relación de los objetos con la materia, pertenecerán a diversas ciencias.

Más aún, dado que toda ciencia se posee por demostración, y el término medio de la demostración es la definición, resulta necesario distinguir las ciencias según el distinto modo de la definición. In Phys. Prooem. n.1


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