El habitus y el espacio de los estilos de vida



Descargar 248,72 Kb.
Fecha de conversión05.07.2017
Tamaño248,72 Kb.
EL HABITUS Y EL ESPACIO DE LOS ESTILOS DE VIDA

El espacio social es una representación abstracta que proporciona una visión general sobre la manera en la que los agentes sociales interactúan. La cuestión de este espacio se plantea en este propio espacio, del que non seria posible negar la objetividad unos puntos de vista que dependen de la posición que en el mismo ocupan y en los que a menudo se expresa su vluntad de transformarlo o conservarlo.

La división en clases que opera la ciencia conduce a la raíz común de las practicas enclasables que producen los agentes y de los juicios clasificatorios que estos aplican a las practicas de los otros o a sus propias practicas: el habitus es a la vez el principio generador de practicas objetivamente enclasables y el sistema de enclasamiento de esas practicas. Es en la capacidad de producir unas practicas y unas obras enclasables y la capacidad de diferenciar y de apreciar estas practicas donde se constituye el mundo social representado, esto es, el espacio de los estilos de vida. Permite justificar simultanemamente las las practicas y los productos enclasables y los juicios a la vez enclasados, que constituyen a estas practicas y estas obras en un sistema de signos distintivos, es lo que hace que el conjunto de practicas de un agente (o de un conjunto de agentes que son producto de situaciones semjantes) sean a la vez sistemáticas, porque son producto de la aplicación de idénticos esquemas y sistemáticamente distintas de las practicas constitutivas de otro estilo de vida.

Las practicas que engendran los distintos habitus se presentan como unas configuraciones sitematicas de propiedades que expresan las diferencuias objetivamente inscritas en las condiciones de existencia bajo la forma de sistemas de variaciones diferenciales que, percibidas por unos agentes dotados de los necesarios esquemas de percepción y apreciación para descubrir interpretar y evaluar en ellos las características pertinentes funcionan como estilos de vida.

El habitus organiza las practicas y la percepción de las practicas, el principio de división en clases lógicas que organiza la percepción del mundo social es a su vez producto de la incorporación y de la división de clases sociales. La identidad social se define y afirma en la diferencia.

La identidad social se define y afirma en la diferencia. Los estilos de vida son productos sistemáticos de los habitus que, percibidos en sus mutuas relaciones según los esquemas de los habitus, devienen sistemas de signos socialmente calificados, como: “distinguidos”, “vulgares”…. La dialéctica de las condiciones y de los habitus se encuentra en la base de la alquimia que transforma la distribución del capital, resultado global de una relación de fuerzas, en sistema de diferencias percibidas, de propiedades distintivas, es decir, en distribución de capital simbolico, capital legitimo, desconocido en su verdad objetiva.



En tanto que productos estructurados (opus operatum) que la misma estructura estructurante (modus operandi) produce al precio de unas retraducciones impuestas por la lógica propia de los diferentes campos, todas las practicas y todas las obras de un mismo agente están objetivamente armonizadas entre si, fuera de toda búsqueda intencional de coherencia, y objetivamente orquestadas, fuera de toda concertación consciente, con las de todos los miembros de la misma clase.

Las practicas de un mismo agente, y mas ampliamente, las practicas de todos los agentes de una misma clase, deben la afinidad de estilo que hace de cada una de ellas una metáfora de todas las demás.

La sistematicidad existe en el opus operantum, porque existe en el modus operandi: solo existe en el conjunto de las propiedades en el doble sentido del termino, de que se rodean los individuos o los grupos – casas, muebles, cuadros…- y en las practicas en las que se manifiesta su distinción –deportes, juegos, distracciones culturales…- porque existe en la unidad originariamente sintética del habitus, principio generador y unificador de todas las practicas.

El gusto, propensión y aptitud para la apropiación (material y/o simbolica) de una clase determinada de objetos o e practicas enclasantes o enclasadas, es la formula generadora que se encuentra en la base del estilo de vida, conjunto unitario de preferencias distintivas que expresan, en la lógica especifica de cada uno de los sub-espacios simbólicos –mobiliario, vestidos, lenguaje o hexis corporal-la misma intención expresiva.



El gusto se comprende como un sistema de esquemas de enclasamiento que pueden no tener acceso a la conciencia mas que de forma muy parcial, aunque a medida que sube el grado en la jerarquía social, el estilo deje una parte cada mas importante a lo que Weber denomina “la estilización de la vida”. El gusto es el operador practico de la transmutación de las cosas en signos distintos y distintivos, de las distribuciones continuas en oposiciones discontinuas. Hace penetrar a las diferencias inscritas en el orden físico de los cuerpos en el orden simbolico de las distinciones significantes. Así, el principio el sistema de las características distintivas, esta destinado a ser percibido como una expresión sistematica de una clase particular de condiciones de existencia, esto es, como un estilo de vida distintivo, por quienquiera que posea el conocimiento practico de las relaciones entre los signos distintivos y klas posisicones en las distribuciones, entre el espacio de las propiedades objetivas, que la construcción científica muestra, y el espacio no menos objetivo de los estilos de via, que existe como tal para y por la existencia ordinaria.

LA HOMOLOGIA ENTRE LOS ESPACIOS

Los dos grandes principios organizativos el espacio social imponen la estructura y el cambio del espacio de los consumos culturales y, mas generalmente, de too el espacio de los estilos de vida de los que estos consumos son solo un aspecto.

Gracias a la mediación de los medios de apropiación e los que disponen, exclusiva o principalmente culturales por un lado o económicos por otro, y las diferentes formas de relacionarse con las obras de arte que de ellos resultan, las distintas facciones de la clase dominante se encuentran orientadas hacia unas practicas culturales tan diferentes en su estilo y en su objeto, y a veces tan abiertamente antagónicas que se acaba por olvidar que son variantes de una relación fundamental con la necesidad y con los que parecen sometidos a ella, y que tienen en común la búsqueda de la apropiación exclusiva de los bienes culturales legitimos y e los beneficios de distinción que esta apropiación proporciona.

No existe un campo en que la “estilización de la vida”, la prioridad conferida a la forma sobre la función que conduce a la negación de la función produzca los mismos efectos.

La forma y la substancia

Los ingresos contribuyen en una parte muy importante a determinar la distancia con respecto a la necesidad. Sin embargo puede haber ingresos iguales que se consuman de manera distinta, unos en el gusto “popular” y otros en el selecto.

Los gustos de lujo son propios de aquellos individuos producto e unas condiciones materiales de existencia definidas por la distancia con respecto a la necesidad. Los gustos de necesidad expresan las necesidades de las que son producto.

El gusto por necesidad, al que están sometidos la clase obrera por falta de elección, solo puede engendrar un estilo de vida en sí que es solo definido negativamente por la relación de privación que tiene con los demás estilos de vida. “Del mismo modo que el pueblo elegido llevaba en la frente que pertenecía a Yaveh, la división del trabajo imprime en el obrero fabril un sello que lo consagra como propiedad del capital”. Este sello del que Marx habla es el estilo de vida mismo, por medio del cual los desposeídos se denuncian de inmediato, hasta en su utilización del tiempo libre, dedicándose así a servir de contraste a todas las empresas de la distinción y a contribuir de manera completamente negativa a la dialéctica de la pretensión y la distinción que se encuentra en la base de los incesantes cambios del gusto. Confirman así con sus desafortunadas elecciones a los burgueses en el racismo de clase con la convicción de que no tienen mas de lo que se merecen.



TRES MANERAS DE DISTINGUIRSE

La principal oposición entre los gustos de lujo y los gustos por necesidad se especifica en tantas oposiciones cuantas maneras diferentes existen de afirmar su distinción con respecto a la clase obrera y a sus necesidades primarias. En la clase dominante se puede asi distinguir tres estructuras de consumo distribuidas en tres categorías principales: alimentación, cultura y gastos de presentación de si mismo y de representación, (vestidos, cosméticos, personal de servicio…).



Los miembros de distintas clases prefieren ingerir distintos tipos de alimentos acordes con sus necesidades, lo que al mismo tiempo incorpora la clase al cuerpo, el gusto contribuye a hacer el cuerpo de la clase: principio de enclasamiento incorporado que encabeza todas las formas de incorporación, elige y modifica todo lo que el cuerpo ingiere, digiere, asimila, fisiológica y psicológicamente.



Tambien la filosofía practica del cuerpo masculino como una especie de potencia, grande, fuerte, con unas necesidades enormes,


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal