El gótico nº 1 la catedral de chartres. S. XIII introducción



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EL GÓTICO
Nº 1-2. LA CATEDRAL DE CHARTRES. S.XIII
Introducción.
El edificio gótico sustituyó a varias construcciones más antiguas, que sucesivamente fueron modificándose a lo largo del tiempo. Ya se tienen noticias desde el siglo IV, de una catedral que fue ampliada y reconstruida en el S. IX, en el XI y, más tarde, en el siglo XII, tras un incendio ocurrido en 1194.

A pesar de las dificultades y las sucesivas catástrofes, el entusiasmo y la devoción de los habitantes de Chartres, no cesó durante todo este tiempo. La historia de la catedral de Chartres está llena de anécdotas y leyendas piadosas como las que se relatan en "El Libro de los Milagros", escrito durante la construcción del edificio, y donde se nos cuentan hechos inauditos y extraordinarios relacionados con curaciones y prodigios sobrenaturales.


El edificio fue consagrado en octubre de 1260. A lo largo de su historia ha sufrido algunas modificaciones hasta el siglo XVIII.

El arquitecto de Chartres levantó la nueva catedral sobre los cimientos de la anterior, lo que permitió una cierta rapidez en el avance de las obras. Aunque la cronología de su construcción no es totalmente exacta, puede afirmarse que la nave principal estaba ya concluida en 1220, las partes bajas del crucero fueron levantadas entre 1200 y 1235 y el coro, deambulatorio y las capillas radiales, se construyeron entre1210 y 1230, y las partes altas del transepto, entre1225 y 1245. La consagración, como se ha indicado antes, se retrasó hasta 1260 debido, quizá, a la terminación de la labor escultórica de los pórticos del transepto. A parte, remodelaciones posteriores, como las realizadas en el coro en 1753 o la sustitución de la cubierta original por una armadura metálica tras el incendio de 1836, destaca la fecha de la terminación de la torre norte de la fachada en 1507 y que corresponde a una estética del gótico tardío.


Análisis formal.
La planta de Chartres tiene 130.20 m. de longitud por 64 m. de anchura. Está dividida en dos zonas perfectamente diferenciadas y separadas por un amplio transepto de tres naves, con claro predominio de la central sobre las laterales, al igual que ocurre en la nave longitudinal. La cabecera, sin embargo, rompe esta estructura con cinco naves de cuatro tramos, que avanzan hacia la zona del ábside, cerrada por un doble deambulatorio de siete tramos no regulares, en cuyo perímetro se abren tres capillas radiales separadas por muros curvos. La anchura de la nave principal es de 24.40 m. de eje a eje y la de las naves laterales es de 32.80 m.. Las dobles naves laterales del coro miden 46 m. de anchura y la largura del crucero, incluyendo los porches, alcanza 76.80 m..

Función y significado.
La orientación de la catedral gótica, tenía por objeto situar el edificio en armonía con el universo. El ábside que contenía el altar, símbolo del sepulcro de Cristo, está orientado hacia Oriente, dirección que significa el renacimiento. El extremo occidental está relacionado con la muerte y el mal, de ahí que fuese la entrada donde se esculpía el juicio final. El norte significa la oscuridad, el antiguo orden. El sur, el nuevo. El plano de cruz, además de su significado, facilitaba la procesión por la nave, proporcionaba un espacio amplio para el coro, un lugar espacioso para el altar, y hacía practicables las salas laterales para alojar a fieles y peregrinos.
Respecto al alzado, tiene una división tripartita: grandes arcadas, triforio y ventanas altas.

En Chartres, además de la utilización de arbotantes exteriores, como característica del estilo gótico al que corresponde, destaca la labor escultórica tanto del Pórtico Real (1145) que marca la transición del románico al gótico, como la decoración escultórica plenamente gótica de los portales del crucero, así como el conjunto de los vitrales.

La catedral gótica era algo más que el foco religioso de su sociedad. Sus campanas regulaban las actividades seculares del día, así como los acontecimientos sobresalientes de la vida de Cristo, de la Virgen o de los Santos, que llenaban el calendario de grandes ferias, fiestas y representaciones de misterios. La catedral satisfacía la necesidad y el gusto del pueblo por el esplendor y el espectáculo, sirviendo de telón de fondo y escenario no sólo para sus cotidianos dramas religiosos, sino también para festividades públicas y profanas.

Los habitantes de Chartres pudieron edificar su catedral gracias a los ingresos procedentes de ferias profanas que atraían a gentes de toda Francia y también por la riqueza conseguida por la venta de indulgencias, de donaciones para guardar la sagrada reliquia del manto de la Virgen y de las enormes sumas que acumulaban obispos y diáconos procedentes de arrendamientos de tierras y diezmos.


No conocemos los nombres de sus constructores que, en aquel momento, equivalían a los actuales arquitectos. Con frecuencia, procedían de familias seglares distinguidas, de clase media y profesión libre, de buena educación y económicamente acomodados. Su función en la construcción era concebir el plan tras consultar a un sacerdote o a los canónigos de la catedral e incluso al obispo, y decidir cómo proceder en la construcción del edificio. La dirección de la obra, no era asunto directo del arquitecto, sino de un capataz. El arquitecto tenía conocimientos de albañilería, carpintería, geometría de Euclides, dibujo lineal, latín y francés y varias técnicas y secretos de la construcción.
Uno de los secretos profesionales del maestro constructor era un módulo sobre el cual basaba tanto la escala como las proporciones de su construcción, con el uso de la geometría se buscaba una analogía simbólica de la catedral con la medida que significaba el universo. Otto von Simson, en su estudio de Chartres, averiguó que en la catedral se empleó una proporción básica de 5 a 8 y descubrió que se hacía referencia a Dios e incluso se le representaba como geómetra. En la literatura eclesiástica hay numerosas referencias religiosas de números y geometría: el triángulo simboliza la Trinidad, el cuadrado la relación de Dios padre con el Hijo.
El gusto proyectista gótico por la numerología está muy presente en todo el proyecto constructivo de la catedral al considerarse que los números y la geometría hacían más asequibles las obras de Dios a la comprensión humana.
En cuanto a la forma y estructura del templo, está cargada de significado. Desde los tiempos antiguos del cristianismo, la iglesia estaba considerada como metáfora del alma del hombre y también como representante del Reino de los Cielos y del Cuerpo Místico de Cristo. Tanto externa como internamente, la catedral servía como especie de teatro sagrado: su fachada oeste servía de telón de fondo para la representación de misterios y en área del altar era donde se celebraba el ritual de estos misterios y donde se exhibían los objetos sagrados. La catedral gótica, por su tamaño y su ornamentación, se reconocía como la casa de Dios, el símbolo de Cristo, la Jerusalén Celestial y el Universo. A través de la catedral, el hombre entendía lo invisible y lo infinito y lo divino se hacía inmanente. Se producía, a través de la pericia del maestro constructor, la comunión del alma con Dios.
Ventanas y fachadas también tienen significado. La fachada occidental de Chartres representa "Las Puertas del Paraíso". Adolph Katzenellenbogen, realizó un estudio del plan escultórico de la fachada occidental de Chartres y explica que las esculturas de los tres tímpanos representan a Cristo en su dualidad de Dios y de Hombre como fuente de la sabiduría divina. En el tímpano derecho, aparece la Virgen con el niño en su regazo y representaciones de las artes liberales. En el tímpano izquierdo, la Ascensión de Cristo y los arcos periféricos se decoran con los símbolos de zodíaco. El tímpano central, muestra el segundo Advenimiento de Cristo y el Juicio Final. En el dintel, los doce profetas que predijeron la Encarnación de Cristo. En las jambas, personajes del Antiguo y Nuevo Testamento y la exaltación de la dinastía real francesa como defensora de la Iglesia, buscando el paralelismo entre el presente y el pasado, entre lo antiguo y lo nuevo. Las alargadas figuras de las jambas datan de mediados del siglo XII y tienen aspecto de columnas sugiriendo el carácter de segunda muralla para fortificar y defender la iglesia.
Para reforzar la analogía entre la estructura de la iglesia y la Jerusalén Celestial hay que contar con el papel simbólico de la luz interior es decir, con las vidrieras, como complemento imprescindible de la catedral gótica. Al entrar en la catedral, la sensación que experimenta el devoto medieval es de pasar del mundo material al celestial. Las extensiones de las ventanas, se convierten en paredes luminosas y sus colores cambiantes desmaterializan la arquitectura significando, de manera abstracta, el triunfo del espíritu sobre la materia. El espacio, la luz y la música del interior de la catedral transportaban al devoto desde un mundo ruidoso, conocido y material a un mundo cambiante, irreal y espiritual que elevaba e iluminaba su mente y su alma. La luz era el medio por el que Dios manifestaba su presencia y la belleza de la creación al hombre.
El estilo gótico tiene su expresión más excelsa en la catedral. La luz coloreada, los elevados espacios, las complejas perspectivas interiores, el uso del arco apuntado, la bóveda de nervios y los arbotantes, son elementos que se combinan en sucesiones numéricas rítmicas. La subordinación de componentes a partes más grandes y de éstas al conjunto, tiene un carácter fuertemente feudal y jerárquico fiel reflejo del tiempo y de la sociedad a la que corresponde.
P.M.L.

Nº 3. NAVE CENTRAL DE LA CATEDRAL DE LEÓN. Siglo XIII



Introducción.
La catedral de León, emplazada en el Camino de Santiago, es la más francesa de la catedrales españolas. Se comenzó a construir bastante avanzado el S.XIII, hacia 1258 y se concluyó hacia 1303. La rapidez de su ejecución le da una gran unidad estilística, cosa bastante rara en España.

El proyecto de la catedral está inspirado en las catedrales de Reims y Amiens. La planta es cruciforme, consta de tres naves ampliándose a cinco en la parte del crucero. Tiene un ábside poligonal con girola y cinco capillas radiales. Ésta organización de la cabecera recuerda a Reims. El edificio se cubre con sencillas bóvedas de crucería


La catedral de León fue encargada por el obispo Manrique de Lara en 1205, aunque su construcción se inició posteriormente. Fue apoyada la obra por el obispado y el rey Alfonso X que concedió exención de impuestos a los canteros, vidrieros herreros... que trabajaban en la fábrica, por todo el tiempo que permanecieran vinculados a ella.

Los arquitectos o maestros de obras como se les denominaba en la Edad Media, fueron el francés Maese Enrique hasta 1277 en que murió y después, el español Juan Pérez También se conocen los nombres de los maesrtros vidrieros que trabajaron durante el S.XIII, fueron Fernand Arnol, Pedro Guillermo, Adam Domingo y Juan Pérez que parece trabajo de vidriero y de maestro de obra.

Esta catedral hizo recuperar el protagonismo que estaba perdiendo León cuando Burgos empezó a adquirir importancia debido a la unificación de los reinos de León y Castilla.
La historia de este edificio ha sido muy penosa. Desde el S.XV comienzan los derrumbamientos que continuaron posteriormente por la fragilidad de los materiales empleados. Se han hecho diversas restauraciones, algunas de ellas bastante discutibles y dañinas para la catedral. Fueron las restauraciones del S.XIX de don Juan Madrazo y don Demetrio de los Ríos siguiendo las pautas del primero, las que salvaron a la catedral de la ruina y dieron al templo la pureza gótica original. Don Juan Bautista Lázaro fue quien se encargó de la restauración de las vidrieras.
Análisis formal.

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El material utilizado para su construcción es la piedra, aunque la tosquedad y deleznabilidad de las piedras utilizadas, traídas en su mayor parte de las canteras de la zona de Boñar (León), impidió la apariencia de refinamiento de las catedrales francesas y causó problemas posteriores al edificio.


La nave central: Se conjugan aquí, en una expresión significativa y total, arquitectura y vidrio, piedra y color.
El muro está articulado en tres niveles: 1) arcos ojivales apoyados en pilares fasciculados con columnillas adosadas que actúan de soporte y de separación entre la nave central y las laterales; 2) el triforio con vidrieras que recorre todo el templo, este ventanaje constituye una de las novedades que se introdujeron en esta obra, está inspirado en la catedral de Amiens; 3) el claristorio con grandes vidrieras ojivales, que al extenderse hasta el borde de los apoyos produce un gran aligeramiento de la masa.
La cubierta es una bóveda de crucería de airosos arcos ojivales dividida en cinco tramos. Exteriormente aparecen los soportes típicos del gótico: arbotantes y contrafuertes. Aunque no es nave muy alta, comparándola con las francesas, produce una gran sensación de verticalidad, debido a su esbeltez.

Los elementos decorativos también responden a un esquema tripartito: 1) los capiteles de los pilares están labrados con motivos vegetales, representan el mundo natural; 2) las vidrieras de las ventanas del triforio tienen motivos heráldicos, representan el mundo humano; 3) las vidrieras del claristorio representan imágenes de santos y profetas, el mundo celestial.

Al fondo de la nave, en el lado occidental observamos un gran rosetón sobre una galería de ventanas ojivales.

El coro está situado más cerca del altar mayor de lo que era lo habitual y la construcción renacentista del trascoro dificulta la visión de la cabecera gótica.


Sin lugar a dudas, los elementos más originales de esta nave y de esta catedral son las vidrieras por su abundancia y belleza. Están consideradas las más importantes del medievo español y hacen que la catedral de León sea la más diáfana de las españolas. El color es rico y variado, pues además de utilizar el azul y el rojo (como en Francia) se utilizan el verde, el ocre y el amarillo. Ocupan todo el espacio del muro, esto lo hace traslúcido y lo transfigura haciéndolo parecer un gigantesco farol que favorece la desmaterialización visual de los elementos constructivos y aumenta el efecto de elevación y de recreación de la Jerusalén celestial.

Función y significado.
La simbología de la luz es fundamental en las catedrales góticas, si todas las cosas creadas son testimonio de la luz divina, la luz física será el medio más adecuado para que la inteligencia humana las perciba. Se establece, de esta manera, un profundo vínculo entre la estética y la metafísica de la luz, a la que se da funciones trascendentes, filtrada por las vidrieras adquiere, un carácter no natural, coloreado y cambiante, que refleja lo inefable.

Pero las vidrieras no sólo servían para crear un espacio lumínico especial, sino que servían también de soporte para incluir los grandes ciclos iconográficos que adoctrinaban a los fieles y que en el románico habían sido pintados en los muros.

Otro de los simbolismos góticos es el espacio camino, dentro de éste, el eje que forma la nave central dirigiéndose hacia el altar mayor significa el peregrinar del hombre sobre la tierra y el camino místico que le conduce a Dios.

A.L.L.


Nº. 4. CABECERA EXTERIOR DE LA CATEDRAL DE NOTRE-DAME. 163-1250. PARÍS
Introducción.
La transición artística que se da en Europa desde el románico al gótico, se justifica por todo un cambio sociocultural. Así, en el siglo XII se traduce a Aristóteles, en el que domina la sensación y el naturalismo; San Bernardo produce una reforma que lleva a limitar la arquitectura a sus elementos estructurales; San Francisco posteriormente despertará el humanismo. Pero especialmente importante, es el renacer de las ciudades -Burgos- debido a un progreso del comercio. Es allí donde la burguesía desarrolla un arte urbano con una sensibilidad más realista y naturalista.
El edificio más representativo de la nueva sociedad urbana va a ser la catedral. La catedral gótica se originó en la experiencia religiosa y la especulación metafísica, en las realidades políticas e incluso materiales de la Francia del siglo XII y en el genio de los que la crearon. El estilo gótico nace en Francia, especialmente en la L´Ile de France a partir de la segunda mitad del siglo XII.
Análisis formal e iconográfico.
La catedral de París dedicada a la Virgen es la única que se conoce internacionalmente por Notre-Dame. Fue comenzada por el obispo Mauricio de Sully y es, por lo tanto, de iniciativa episcopal. Mauricio, que no pertenecía a familia de señores decide enseguida construir una catedral que eclipsará a las demás. Exceptuando Chartes, París es la mayor. En 1163 se puso la primera piedra con el papa Alejandro III. La construcción se realiza en cuatro fases diferentes: En la primera (1163-1182) se levanta el ábside y parte del transepto. En la segunda fase(1182-1200) se termina el transepto, el crucero y se inicia la construcción de las naves. Durante la tercera fase (1200-1220) se rematan las naves y se inicia la fachada. Y en la cuarta fase (1225-1250) se concluye la fachada y se levantan las dos torres. Pero de la construcción se desconoce quienes fueron los artífices de los planos originales de esta iglesia. La catedral sufrirá varias reformas, en 1638 por orden de Luis XIII, en 1771 por Soufflot, destrozos en 1789, reconstruida por Viollet-le-duc a mitad del siglo XIX.

La catedral gótica es un milagro de la técnica medieval y de sus escuelas de artesanos. Poseemos un conocimiento muy fragmentario de la industria de la construcción en la época gótica. Sin embargo, es innegable que la construcción de las grandes catedrales góticas ha sido posible por una mejora de la gestión financiera y de los métodos constructivos. El procedimiento más frecuente es disponer en un primer momento de grandes sumas fruto de un esfuerzo general ( obispo, legados, peticiones, indulgencias..) que dan un gran avance en la edificación para luego ralentizarse con campañas cada vez más cortas y espaciadas. En Notre-Dame se contó con las aportaciones y legados de sus dos obispos, Mauricio y Eudes de Sully. Respecto al arquitecto, se desplaza desde la cantera a las oficinas, donde actúa con la cabeza y no con las manos, utilizando el dibujo y el compás, aparecen los técnicos intermedios, como los aparejadores y se crea la logia como lugar de trabajo para el invierno. La obra de la catedral tiene una personalidad jurídica propia, es propietaria de bienes y beneficiaria de donaciones. La arquitectura religiosa ha de ser considerada como un producto de lujo, que refleja el excedente de la plusvalía social. En los territorios de la L´Ile de France se adjudicaban las obras a precio fijo, se inspeccionaban y se trabajaba a destajo.


La catedral esta construida en piedra y posee unas medidas de: 130 m. de largo, el transepto es de 48 m y la altura de la nave central es de 35 m.
Respecto a los elementos formales de la arquitectura gótica, ya en el siglo XIX Viollet-le-Duc elaboró su teoría de los tres elementos esenciales del estilo gótico: el arco apuntado, la bóveda de crucería y el arbotante. El arco apuntado es el elemento más típico del estilo gótico, también llamado ojival, se entendía que reducía los empujes laterales permitiendo una mayor elevación y una mayor luz. La bóveda de crucería que podría definirse como una bóveda de aristas que ha sido reforzada por dos nervios diagonales cruzados en la clave, cuyo peso es desviado en dos direcciones una vertical y otra lateral. Y por último los arbotantes o arcos exteriores que desvían las cargas laterales hacia los contrafuertes exteriores. De esta manera queda determinado un sistema constructivo con una armadura funcional, la única que trabaja, mientras que el resto podría ser suprimido. Pero esta teoría funcional de la arquitectura gótica será cuestionada por Pol Abrahan en 1934, y la arquitectura gótica ha de tener en cuenta los factores plásticos. La plástica gótica no era la consecuencia de un determinado sistema funcional, sino la causa del mismo. Posteriormente Pierre Lavedan propone que el arte gótico puede caracterizarse por el impulso en altura de la arquitectura y por el naturalismo en la decoración monumental. En efecto, el desarrollo en altura constituye un impulso irrefrenable de la arquitectura gótica, reflejado aquí en los 35 metros de la nave central, es una búsqueda de la verticalidad. Y eso que en París la relativamente poca altura de las torres subraya el carácter longitudinal de las naves. No cabe duda de que el apuntalamiento estaba previsto en la nave desde el comienzo de las obras, se lanzaron los arbotantes en un primer momento, a doble tramo con un descanso intermedio, antes de ser renovados en uno solo a finales del s. XIII. Notre-Dame en el exterior nos da una visión de la cabecera que nos recuerda a un animal que soporta su pesado cuerpo sobre unas delgadas y arqueadas patas. El arquitecto hace más que nunca arquitectura y no sólo decoración. Aquí encontramos una de las características de la arquitectura, su naturalismo. El gótico francés muestra orgulloso los arbotantes como una conquista técnica de la época.
La decoración cambia de signo con respecto al románico. La abstracción geométrica se torna en elementos vegetales que se mueven con libertad. Los primeros pilares son recios, para luego multiplicarse las columnas en columnillas adosadas o baquetones, los capiteles van perdiendo importancia, las bases de los pilares se rompen en diferentes alturas, los pináculos tienen función decorativa y expresiva. Las vidrieras darán un lugar de honor al color, los muros desaparecen y se llenan de vidrios coloreados que quieren infundir amor y espiritualidad a los hombres.
La catedral de Notre-Dame es de una considerable trascendencia. Su sistema de planta se caracteriza por cinco naves, con crucero y con doble deambulatorio o girola prolongando ambas naves por detrás del presbiterio. Su tendencia a alcanzar altura marcará el comienzo de una progresión disparada. Tiene cuatro niveles característicos: arquerías, tribuna, ventanales y rosetones. Ya en el siglo XIII se dotará de capillas radiales en la cabecera. La fachada fue levantada a lo largo de los siglos XII Y XIII y tiene una característica división en tres zonas y tres cuerpos superpuestos y dos torres con remate horizontal.
La interpretación del arte gótico ha sufrido de enfrentamientos doctrinales totalmente opuestos. La máxima confrontación se ha producido entre la escuela alemana y la escuela francesa. La primera desde Worringer, se ha caracterizado por una interpretación espiritualista que ha considerado al estilo gótico como una expresión del alma nórdica, contraponiéndola al mundo mediterráneo. Así sus conceptos básicos son el sistema de “baldaquino” (Cubierta cóncava sobre cuatro soportes independientes) y el sistema de diafanía, tratamiento del muro en dos planos, creando efectos de profundidad.

Sin embargo la escuela francesa con Villet-le-Duc pone el acento en la técnica, en los procedimientos de construcción y en sus condicionamientos formales. Esta escuela defiende la teoría funcional según la cual la forma está ligada a los elementos constructivos.

El resultado de esas controversias ha sido que en la consideración de la arquitectura gótica se han diferenciado claramente tres puntos de vista: la lógica funcional o de los aspectos técnicos, la lógica visual o de las formas y la lógica simbólica o de los significados, llegándose finalmente al reconocimiento de que son tres aspectos totalmente interdependientes unos de otros. Técnica, forma y significado alcanzan un extraordinario equilibrio.

La catedral gótica y por ello Notre-Dame de París tienen una serie de aspectos iconográficos especialmente importantes, como es la luz, o la llamada por Panofsky “transparencia” y por Jantzen “estructura Diáfana”.

Respecto a la luz, se ve a Dios como la luz, capaz de traspasar los cuerpos sólidos sin romperlos, de ser fuente de vida, de ser principio y motivo de alegría y felicidad. La idea difundida por los escritos del abad Surger, se convierte en un objetivo primordial en la concepción de los nuevos espacios religiosos. La catedral es como morada de Dios, un rincón de la Jerusalén celeste, concebida como un espacio lleno de luz, lleno de Dios. El ámbito luminoso del gótico está en franca oposición con la lobreguez del estilo románico, ahora las catedrales están colmadas de luz coloreada, que varia según las características atmosféricas del exterior. La luz coloreada atenúa la fuerte plasticidad de la estructura arquitectónica, y arquitectura y colores forman un muro iluminado con luz propia. Con la luz coloreada gótica, se completa el hechizo de la arquitectura, con su poder para arrancarnos por completo del mundo cotidiano y para elevarnos muy por encima de él.
Por otra parte, la catedral gótica está empeñada en una guerra contra la gravedad, la niega para crear un espacio que esté por encima del mundo. La pared de la nave no parece lo sustentado, presenta formas ascendentes, es el concepto común de verticalidad. La pared al interior se niega a reflejar el aparato técnico de sostén. Es lo que se denomina estructura diáfana o transparente. Toda la estructura interior del edificio se acusa en la estructura exterior de las fachadas, como sucede en Notre-Dame.

En otro sentido Panofsky defiende que el sistema de pensamiento escolástico, de tipo dialéctico, ofrece una estrecha analogía con el sistema de la arquitectura y de la música del periodo gótico. Por su carácter abstracto tanto la catedral como una Summa participan de una estructura común. La catedral está vinculada al pensamiento de la época.

La catedral de Notre-Dame de París se convertirá en la cabeza de una familia de catedrales de Francia. Será, en palabras de Victor Hugo, la reina de las catedrales. Se convertirá en un símbolo de París que resistirá el paso del tiempo. En ella tendrán lugar acontecimientos fundamentales: bautizos reales, fiestas de acción de gracias, bendiciones de armas, coronación de Napoleón o honras fúnebres de Charles de Gaulle. Así hasta la actualidad, siendo las catedrales (debido a su contexto urbano) uno de los monumentos que mejor sigue plasmando su importancia, aún perdiendo parte de su original sentido.
A.V.T.
Nº 5. FACHADA OCCIDENTAL DE LA CATEDRAL DE REIMS DE FRANCIA. Siglo XIII
Introducción.
El estilo gótico es la expresión más lograda de la evolución cultural, política y económica de Europa, pues se halla en intima conexión con el desarrollo de las ciudades, el aumento del poder real y la creación de una cultura secular y laica.
La ciudad será el centro de la preocupación artística con la construcción de los palacios, los ayuntamientos o la catedral, que será la creación por excelencia del gótico y donde se manifestara el desarrollo del quehacer arquitectónico de esta época. Su estructura diáfana, luminosa y vertical pretende acercar el hombre a Dios. Cualquier ciudad de Europa se enorgullece de tener una catedral, ya que es él vinculo que une espiritualmente a los ciudadanos con su mundo y con Dios.
En el siglo XIII se configurara modelo clásico de catedral gótica teniendo como modelo Chartres (iniciada en el XII) y que será seguido en las de Reims y Amiens; será de planta de cruz latina, bóvedas de crucería, amplio ábside con capillas radiales, que circundan la girola, pilares con columnillas adosadas, muros articulados y un complejo sistema de equilibrio de tensiones a base de arbotantes y contrafuertes. Todo ello dará una gran sensación de verticalidad e interiores espaciosos y claros.

Análisis de la obra.
La catedral de Reims se comenzó el año 1211, sucediendo a una anterior que fue destruida por un incendio en 1210, y se termino a finales del siglo XIII. Un bombardeo alemán en 1914 obligó a una hábil restauración de la misma, ya que la destrucción afectó especialmente a las esculturas de las fachadas.

El iniciador de las obras fue el obispo Aubry de Humbert. Para obtener recursos se procedió a hacer colectas; a pesar de la riqueza que afluía a la Champagne, con sus ferias en el siglo XIII, las cuotas de los cofrades y lo que aportaba el cabildo no bastaron para concluir una obra tan colosal. Tal como quedo, sin terminar, la catedral de Reims es un gran monumento por sus dimensiones, de haberla construido completa hubiera sido excesiva según podemos apreciar en los dibujos de Violet-le-Duc que la concibió como lo habían imaginado sus autores con siete torres y además claustro.


Hasta el momento todos los maestros de las catedrales góticas habían permanecido en el anonimato, incluidos los de Chartres. Conocemos los nombres de los maestros de Reims por las inscripciones grabadas en el pavimento que formaban con losas blancas y negras un dibujo laberíntico. Los maestros de Reims fueron Jean d´Orbais, Jean le Loup, Gaucher de Reims y Bernard de Soissons; en dichas inscripciones constaba además la relación de la duración de sus respectivos trabajos y su contribución a la fábrica de la catedral.
La fachada de la catedral de Reims es una de las más características del siglo XIII en Francia, las partes altas fueron rehechas después del incendio d3 1481. Tiene un esquema tripartito formado por dos torres gemelas al modo normando que enmarcan un cuerpo central. También se distinguen tres cuerpos si se contempla la fachada en sentido horizontal, por pisos: el de las tres grandes puertas correspondientes a las tres naves y que serán el marco ideal de magnificas esculturas religiosas, el del rosetón y una arquería alta con esculturas de reyes. La tradición quiere que sean las estatuas de los reyes de Francia, pero los críticos modernos no pueden convencerse de que las figuras de reyes en las catedrales sean personajes históricos. Tienen que ser los reyes de Judá, antepasados de Cristo.
Como los programas iconográficos son complejos necesitan ocupar también las fachadas del transepto, donde se repite el esquema tripartito como en la fachada principal.
Es en Reims, donde la escultura gótica alcanza la madurez del estilo. La obra no resulta tan homogénea como en Amiens, y responde a varios artistas y a varios sentidos escultóricos, pero de calidad irrepetible, tal y como se puede apreciar en los grupos escultóricos de la jamba derecha donde aparecen las escenas de la Anunciación y la Visitación.
La verticalidad del edificio esta acentuada por algunos elementos específicos, como los pináculos y las agujas de las torres o con la flecha del crucero, que en realidad es otro pináculo de gran altura. En el interior la altura es creciente (37’95 metros) al igual que la iluminación, debido al progreso logrado en el trato de las ventanas, que se convertirán en verdaderos marcos de piedra que sujetan las vidrieras por medio de arcos aparejados.
Como Víctor Hugo dijo que Notre-Dame es la reina de las catedrales, puede decirse de la de Reims que es la catedral de los reyes. Es un gran escenario, un magnifico telón de fondo para el ceremonial monárquico, ya que esta catedral era el estrado suntuoso para el acto sacramental de coronar al monarca. Por esta razón, los arzobispos de Reims defendían su primacía religiosa frente a otros centros rivales, como Sens o Saint-Denis.
I.D.E.

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