El comentario del texto narrativo consideraciones previas



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EL COMENTARIO DEL TEXTO NARRATIVO
CONSIDERACIONES PREVIAS:

Podemos usar como guión el propuesto para la generalidad de los textos literarios; sin embargo, en el comentario de los diferentes textos habrá que tener en cuenta los rasgos propios del género (narrativa, lírica, drama). No debemos olvidar que el guión es una mera guía, que cada alumno debe desarrollar de modo personal.


1. INTRODUCCIÓN: Localización y contextualización.
2. ESTUDIO DE LA OBRA:

a) Análisis del contenido
a.1 Resumen: El resumen sintetiza el contenido del texto, expresando brevemente y de manera ordenada lo que se cuenta en él. Se selecciona lo fundamental.
a.2 Tema: Es importante no confundir tema con asunto o argumento (los hechos o ideas que se suceden). Para señalar el tema se suele recomendar el empleo de una frase nominal, cuyo núcleo sea un sustantivo abstracto.
b) Análisis de la estructura

b.1 Estructura externa: En un texto narrativo el análisis de la estructura externa consiste simplemente en señalar, si los hay, los párrafos u otras marcas utilizadas por el escritor para organizarlo.

b.2 Estructura interna: No debemos limitarnos a indicar el número de partes en que se divide el texto: debemos explicar cómo se relacionan entre sí y cómo todas ellas contribuyen a expresar el tema. Por ejemplo, en un texto dado, señalar las partes que podemos establecer atendiendo al contenido de cada una.

b.3 Elementos estructurales de la narración: Los elementos que determinan la estructura de la narración son: el narrador, la acción, los personajes, el tiempo y el espacio. Pueden ser desarrollados por el escritor mediante diferentes técnicas que han de analizarse en el comentario. Veámoslo:

  • El narrador: Nuestro comentario señalará el tipo de narrador, atendiendo a su participación en la historia: externo, protagonista, omnisciente, objetivista, subjetivo, objetivo.

El narrador es externo cuando no participa como personaje y cuenta los hechos “desde fuera”. El punto de vista externo va asociado a la narración en tercera persona. Por el contrario, el narrador protagonista emplea la primera persona.

En cuanto al dominio o conocimiento que el narrador tiene de los hechos, denominamos omnisciente a aquél que lo sabe todo (como un dios) del mundo novelesco. Este tipo es frecuente en la narrativa tradicional.

En el extremo opuesto está el narrador objetivista: aquel que prácticamente desaparece de una narración: sólo transcribe lo que en ese momento ocurre y, de los personajes, únicamente nos presenta sus reacciones, no sus pensamientos.

El narrador subjetivo interviene con juicios y valoraciones. Mientras que el narrador objetivo procura no intervenir en el relato, sin llegar necesariamente al objetivismo de quien se oculta totalmente.

Considerando la perspectiva temporal, es decir, el momento en que se sitúa el narrador respecto de lo narrado, la narración puede ser retrospectiva cuando se hace en pasado. Ésta es la perspectiva más habitual.


  • La acción: Es el conjunto de episodios o acontecimientos de la historia tal y como se suceden en la narración.

Externamente el escritor puede dividir la obra en capítulos, secuencias, partes,…

El esquema clásico de organización interna de la acción es el que distingue planteamiento, nudo y desenlace. Aunque existen otros modos de estructurar la acción en los que los episodios no guardan una estrecha relación entre sí: narración abierta.




  • Los personajes: Son quienes llevan a cabo las acciones de la narración. Es importante, sobre todo, analizar la función de cada personaje, es decir, su relación con los otros, con la propia acción del relato, con el sentido general de la obra,…

Según sea su función, se distinguen a los personajes principales de los secundarios, y entre los primeros, a los protagonistas (los que desempeñan las principales funciones de la narración y determinan su estructura) de los antagonistas (se oponen a los protagonistas).

Se denominan personajes fugaces a aquellos que carecen de una función fundamental, aparecen de forma ocasional y desaparecen.

El análisis de los personajes ha de concluirse con su caracterización. Para ello el autor se sirve de diferentes recursos: descripciones, diálogos, narración de las acciones en las que participa, comentarios de otros personajes, juicios del propio novelista, monólogos interiores, entre otros.


  • El tiempo narrativo: Debemos distinguir entre tiempo externo (la época histórica en que tiene lugar la acción) y tiempo interno (referido al orden y duración de los acontecimientos narrados).

Dentro del tiempo interno se suele diferenciar entre tiempo de la historia (el que abarcan todos los hechos narrados) y tiempo de la narración (el que tarda el narrador en relatar todos esos hechos). De la relación entre tiempo de la historia y tiempo de la narración depende el ritmo narrativo.

Hay diversos recursos que alteran el ritmo de la narración:



      • Las digresiones (juicios o reflexiones del narrador ajenos a la acción) y las descripciones retardan el ritmo.

      • Las elipsis (salto temporal mediante el que se omite lo ocurrido en un período de la historia) y el resumen de acontecimientos (se condensa brevemente lo ocurrido) avivan el ritmo de la narración, por el contrario.

La narración es lineal cuando mantiene los acontecimientos en el orden en que sucedieron. Sin embargo, lo habitual es que el autor altere esa linealidad mediante evocaciones retrospectivas (analepsis o flash back) que conducen al pasado, o mediante anticipaciones prospectivas (prolepsis) que llevan al lector al futuro.

Otro modo de ruptura del orden lineal se consigue con la técnica moderna de la narración de acciones simultáneas, desarrolladas alternativamente en distintas secuencias.


El espacio narrativo: Es el lugar donde sucede la historia y los desplazamientos o saltos espaciales en que se desarrolla la acción. En el comentario las descripciones de los lugares son importantes para crear un determinado ambiente. Entendemos en este concepto último las circunstancias de todo tipo (paisajísticas, sociales, psicológicas, …) que envuelven a los personajes y los condicionan. Así, por ejemplo, hay narraciones de ambiente realista, fantástico, urbano, rural, etc.

El paisaje puede describirse de forma objetiva,-como reflejo más o menos fiel del mundo exterior-, o puede aparecer descrito de forma subjetiva, tal y como lo percibe un personaje desde su propio estado de ánimo.

Depende del tipo de novelas el espacio puede adquirir menor o mayor relevancia (dentro del segundo tipo incluiríamos a las novelas de viaje o de aventuras); también puede tener valor simbólico y adoptar un papel fundamental en el sentido de la trama.
c. Análisis del lenguaje literario

Lo importante en este apartado es analizar la íntima relación entre los aspectos estilísticos y el contenido, explicando las características formales a partir del significado del fragmento.

En general los rasgos lingüísticos propios de los textos narrativos están vinculados al carácter dinámico que poseen como consecuencia de ser básicamente representaciones de acciones. Por esto, la clase de palabra predominante en ellos es los verbos.

Si la narración es actual aparecen en presente; en una narración retrospectiva aparecen en pasado o en presente histórico, y en una narración prospectiva aparecen en futuro.

Las estructuras sintácticas suelen ser predicativas, con verbos de acción y proceso; excepto en las partes descriptivas, donde dominan las estructuras atributivas y son frecuentes los adjetivos.

El ritmo narrativo lento se asocia a la sintaxis compleja con subordinaciones, y el ritmo rápido se crea mediante oraciones simples, coordinaciones y yuxtaposiciones.

En una narración es habitual que, junto con las partes narrativas y descriptivas, se inserten diálogos de los personajes que interrumpen la acción y afectan al ritmo narrativo. El diálogo tiene su propio ritmo: rápido y vivo si las intervenciones de los personajes son breves, y lento y pausado si las intervenciones son largas y prolijas.

Los diálogos se integran en la narración mediante distintos procedimientos de cita: estilo directo, estilo indirecto y el estilo indirecto libre.

El estilo indirecto libre se emplea para reproducir pensamientos o sentimientos de los personajes; supone un paso previo a lo que sería la entrada de lleno en el interior del personaje con el monólogo interior. Carece de verbo dicendi y la cita aparece yuxtapuesta al discurso del narrador como si éste imitara el modo de expresarse del personaje. Por ejemplo, sería una cita en estilo indirecto libre la siguiente: “(…)¡Qué¡¿También aquel mezquino imperio habían de arrancarle? No, era suyo. Lo había ganado en buena lid. ¿Para qué eran necios? (…)”, La Regenta.

Además, en un comentario de texto narrativo hay que tener en cuenta las referencias temporales y espaciales; los marcadores discursivos, porque son los mecanismos que organizan el discurso y lo dotan de cohesión.

Por otro lado, aunque se trate de un texto en prosa, el escritor puede emplear diversas figuras literarias: metáfora, anáfora, símil, aliteración, paralelismo, etc; recursos que no son exclusivos de la lírica y cuya relación con el contenido que expresan siempre hay que analizar.


3. CONCLUSIÓN: Valoración final que ofrece una visión de conjunto del texto, explicando su relación con la obra, con la trayectoria literaria del autor y con el movimiento y la época en que se sitúa.








El comentario de textos literarios. El texto narrativo.

Lengua Castellana y Literatura 2º de Bachillerato, BOSQUE MUÑOZ, I. et alii, editorial Akal, 2009




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