El carisma del fundador



Descargar 59,74 Kb.
Fecha de conversión14.01.2017
Tamaño59,74 Kb.






  • FUNDADOR?…… P. COLL



  • FUNDACIÓN?..... LA ANUNCIATA



  • CARISMA?........ DOMINICANO



  • PLATAFORMA?....LA EDUCACIÓN



  • CAMINO?.................LA REGLA





  • EXPANSIÓN?.........COMUNIDADES

EL CARISMA DEL FUNDADOR

EEl origen de la comunidad religiosa ha de ser comprendido desde la experiencia personal de Dios que hace el fundador. Las respuestas a las causas que dan origen a la Vida Religiosa hay que buscarlas en la experiencia personal de fe de una persona. Es el Espíritu el que hace vivir esta experiencia única de Dios como don suyo.

El carisma de los fundadores no es un concepto abstracto sino una experiencia de fe, una manifestación del Espíritu.

Los fundadores son aquellas personas que son llamadas a participar en la realización de su proyecto de amor sobre la Humanidad por medio de un carisma especial. El carisma del fundador es una manifestación del Espíritu que le capacita para fundar un instituto religioso. Es una capacidad no transmisible.

El carisma especial del fundador se manifiesta como una experiencia de fe que le capacita para configurar la fisonomía e identidad del instituto. La espiritualidad apostólica de cada fundador tiene una manera especial de vivir el misterio de Cristo.

El fundador descubre unas necesidades de la Iglesia y la misión que él y el instituto que va a fundar han de cumplir dentro del plan divino de salvación. El carisma configura un estilo de vida que atrae a otros a vivir con el mismo estilo de vida. Es el Espíritu el que da y transmite el carisma colectivo del fundador al grupo. La fidelidad al carisma congregacional

No consiste en repetir las obras apostólicas, ligadas a un momento histórico congregacional, sino en el modo de proceder del fundador, para expresar su experiencia espiritual



U¿POR QUÉ DIOS SUSCITA FUNDADORES?

n Fundador es una persona impulsada por el Espíritu Santo, que asume una respuesta a las necesidades concretas de la sociedad. Se trata de alguien tocado por Dios. Vive una profunda experiencia espiritual que le conduce a fundar una institución

Los fundadores han sido personas expertas que han introducido algo nuevo en la Iglesia. El Espíritu Santo renueva sin cesar la faz de la tierra a través de los fundadores.

Todo fundador es una persona dedicada a Dios y sensible a las necesidades humanas. El Espíritu toma a estas personas con un carisma particular, y ellas tienen que hacer frente a dificultades procedentes de esta elección, porque todo carisma lleva consigo: novedad en la vida espiritual, iniciativa en la acción, incomodidad, incomprensiones…

Un fundador es alguien con una personalidad muy sólida, es capaz de atraer a otras personas y realizar juntos un proyecto concreto que viene a ser una fundación.

A los seguidores les corresponde la continuidad en el carisma siendo fieles a las exigencias de su contexto.



REFUNDACIÓN DE LOS CARISMAS

“Contribuye al bien de la Iglesia el que cada Instituto tenga su carácter y fin peculiar. Hay que conocer el espíritu de los fundadores y los fines propios y las sanas tradiciones, todo esto constituye el patrimonio de cada Instituto. “ (pc.2B)

“Estamos en un momento que algunos consideran de transformación o de cambio profundo, otros de renovación, revitalización o refundación de la vida consagrada”(Sínodo de la VC.)

El fundador imprime un carácter especial a la obra en la que sus discípulos son participantes. La intuición del fundador es la norma a seguir. La fundación es un proceso no un acto puntual.

Se precisa una constante correlación entre el carisma fundacional y la institución. No se trata de un culto intimista al Fundador o a la letra de sus escritos, sino a su espíritu. “a su vez una auténtica inculturación, y ayudará a los religiosos a vivir el evangelio según el carisma del Instituto y las necesidades del pueblo” (VC.80)

ACTUALIZACIÓN DEL CARISMA


Habrá que prestar atención a:

  • La mirada atenta a las intuiciones del Fundador (VC.36)

  • La atención al seguimiento radical de Cristo(VC.16-18)

  • La dimensión de comunión eclesial (VC,3)

  • La dimensión misionera. (VC. 63)


EL HOY DEL FUNDADOR


Cuando el Fundador muere nos queda:

  • El carisma del mismo y

  • La acción que realizan sus seguidores para responder a las nuevas necesidades de la Iglesia y del mundo.

Es necesario evitar un culto al carisma del Fundador haciéndole inactivo. Esta actitud nos conduciría a una fidelidad de repetición y no a una fidelidad creativa.

No se trata de copiar al Fundador sino de que él sea un estímulo para nuestro trabajo actual. El Fundador sigue siendo una referencia para todos los tiempos. De esta forma la identidad queda asegurada.

En los tiempos de crisis, el carisma del Fundador, debe impulsar, purificar y fortalecer, a los hermanos, en la línea trazada por el carisma. ( VC.97 )

Nos anima la convicción de que “el Espíritu Santo, habiendo suscitado el carisma de cada Instituto, será causa de luz y de creatividad para poder encarnarlo en nuevos valores y situaciones inéditas, con la carga de la novedad evangélica, propia de cada carisma” (J. Pablo II, Costa Rica, 1983).

El carisma de la Anunciata sigue vivo en el correr de los tiempos. Las Hermanas Dominicas continúan siendo fieles a la trayectoria impulsada por el P. Coll, de tal manera que su Obra se extiende pletórica dando frutos.



El carisma que impulsó al P. Francisco Coll a fundar una Congregación, “la Anunciata” queda plasmado, con claridad, en los documentos por él escritos, especialmente en la “Regla o forma de vivir de las Hermanas”. En ella se plasman los objetivos propuestos por el Fundador y los caminos a seguir para llevarlos a buen fin.

También, en la primera Crónica de la Congregación, escrita por el P. Lesmes Alcalde, sobresalen rasgos del carisma del P. Coll, llevados a cabo por las primeras Hermanas.

Entresacamos algunas pinceladas, que pueden ayudarnos a profundizar en el carisma fundacional.


  • … “concibió el P. Coll, el santo proyecto de iniciar una asociación religiosa para: la santificación propia de las Hermanas, el seguimiento de la Tercera Orden del Padre Santo Domingo y la buena educación de las niñas”… (Crón. 13-14).

El P. está convencido de que la Congregación es “obra de Dios” Su identidad y quehacer se podría resumir en algunos de los escritos que él deja plasmados en su Regla:

  • … “es una Congregación Religiosa, identificada con el ideal dominicano. El quehacer primordial es que: atendáis primero a vuestra santificación y procuréis la salvación de las almas por medio de la enseñanza y de la buena educación.”

  • …”el objeto de las Hermanas es enseñar y educar a las niñas en todas las materias y también en vivir cristianamente”. La Congregación tiene la misión de enseñar a todos la santa doctrina, en las poblaciones grandes y pequeñas, con especialidad a las niñas…” (Regla o F d V, 49).

Insistentemente el P. Coll hace referencia a la misión apostólica y las exigencias de la misma haciendo hincapié en la preparación procurando que las Hermanas saquen títulos para regenta escuelas Pide que, ante todo, obtengan una buena formación religiosa.

  • “…las Hermanas, después de hacerse idóneas para la enseñanza, salgan, como Santo Domingo, su Padre, a iluminar las tinieblas de la ignorancia. Prefieran las virtudes a las ciencias, buscando primero el Reino de Dios y su justicia”. (Proyecto de Constituciones, pág. 446)

Su fuerza y carisma fundacional le exige, constantemente, estar pendiente de la formación de las Hermanas.

  • “…la maestra de novicias tiene dos obligaciones: formar en la virtud y perfeccionarles en el saber, porque si no saben, ¿cómo enseñarán?”(Proyecto Const. Nº 59).



  • “…la formación exige estar en formación permanente. Quisiera que tuvieseis por la noche, pero atendida la necesidad de vuestra instrucción, os mando que tengáis una hora de estudio con la misma obligación y rigor que debierais hacer la santa oración”(Rgla. Cap. II).



  • “...ejercitad vuestra caridad con la enseñanza de las niñas y tened presente lo que dijo Jesús: dejad venir a mí a los niños…además,

…aquellas que sean destinadas a la enseñanza, cúmplalo con toda voluntad y esmero…y

…enseñen con todo cuidado a las niñas la labor material pero con más afecto a su bien espiritual…

…por tanto cumplid exactamente todo lo que está ordenado por la ley” (Proy. De Const. Nº 83).


  • “…Dios ha suscitado a unas doncellas, las cuales siguiendo el ejemplo de Santo Domingo, van por las poblaciones enseñando a todos la santa doctrina, en especial a las niñas. ¡qué felicidad! Ser elegidas para salvar almas por medio de la santa doctrina”… (Reg.cap.I)

En la Regla o forma de vivir, el P. Coll no solamente hace referencia al carisma fundacional “la educación” sino que va plasmando la trayectoria de la vida religiosa que deben seguir las Hermanas, como seguidoras de Jesucristo.

Destacamos algunas anotaciones que hacen referencia a este aspecto:


LA ORACIÓN




  • “… debéis atender con toda solicitud a vuestra santificación porque enseñar por documentos es camino muy largo, pero con el ejemplo es muy breve y eficaz. Vosotras Hermanas, en todo tiempo debéis vivir santamente. Practicando la santa oración lo aprenderéis”… (Reg. Cap. I)

  • “…es moralmente imposible, atendiendo la miseria de nuestra frágil naturaleza, que una Hermana sea buena si deja, por leves motivos, la santa oración” (Cap. Il).

  • “…la vida de las Hermanas debe ser vida de oración…os mando que no dejéis la santa oración, a no ser por grandísima causa…y que tengáis por la mañana una hora de oración mental y otra por la noche” (Cap. II).


VIRTUDES:




  • “…todas las virtudes os recomiendo, de un modo especial la caridad, sufríos unas a las otras, ayudaos mutuamente con palabras de caridad y sobre todo con obras y ejemplo”…procurad no decir sino mucho bien de todos sobre todo de vuestras Hermanas….

  • “… amadas Hermanas el Señor fue obediente hasta la muerte de cruz, vosotras debéis ser obedientísimas porque dice el Señor: Si alguno quiere venir en pos de mi que tome su cruz y me siga..os ordeno que cumpláis las presentes ordenaciones y que obedezcáis a vuestros superiores” ( C ap.84).

  • “… con dificultad se halla una persona espiritual que hable mucho, el silencio es un gran medio para que lleguemos a ser almas de oración…el silencio es la guarda de la inocencia, la defensa contra las tentaciones y la fuente de la oración y la huida de la murmuración”…( Cap. XXI )

  • “… en todo cuanto suceda en el mundo reconoced siempre la voluntad de Dios… en todo evento levantad vuestro espíritu hacia el divino beneplácito diciendo “haga de mi el Señor lo que quiera”…(Cap. XXIV)

  • “… imitad a aquel Señor tan pobre que como él dijo no tuvo “donde reclinar la cabeza”…por tanto os ordeno que tengáis todas las cosas en común…ninguna llame suya alguna cosa sino nuestra” (Proyecto Con 75).

ORACIÓN PREFERIDA, EL ROSARIO

  • “…tendréis otra oración de mucha importancia que será rezar con toda la atención posible las tres partes del Rosario, este será vuestro santo rezo… ¿dudaréis, si lo rezáis con devoción, si lograréis la extensión de este Instituto? ¡afuera, afuera este temor!..” (Proy. Const. 79).


ENCARNACIÓN DEL CARISMA EN HERMANAS Y COMUNIDADES A LO LARGO DEL TIEMPO


E

S necesario vivir los elementos del carisma propio en fidelidad creativa (VC.36-37).

La fidelidad al carisma congregacional no consiste en repetir servilmente las obras apostólicas de un momento histórico congregacional.

Lo que si hay que hacer es inspirarse en el modo de proceder del Fundador, a fin de responder, como él lo hizo, a la misión que el Espíritu suscita hoy, en la Iglesia.

Con la mirada atenta a la intuición del Fundador, que supo leer los acontecimientos bajo el impulso del Espíritu. Hoy nos corresponde a nosotros hacer lo mismo (VC.36).

Es fundamental para la actualización del carisma estar atentos al seguimiento radical de Cristo, como lo hizo el Fundador (VC. 16-18).

Todo Fundador fue hombre de Iglesia. Hoy como ayer, la dimensión de la comunión eclesial es una faceta imprescindible para la continuidad de un Instituto (VC.3).

Y, toda vida consagrada debe tener una fidelidad misionera. Los Fundadores fueron todos misioneros. Hoy se exige a la Vida Religiosa crear, renovar, diversificar las obras apostólicas según el carisma del Instituto (VC.65).


EL CARISMA DE LA ANUNCIATA VIVE…..


La actualización del carisma de la Anunciata está en plena vigencia. A través de los tiempos se hicieron esfuerzos por llevar a cabo las exigencias de la Vida Religiosa.

Revisando la trayectoria de la historia de la Congregación, sobresalen una pléyade de Hermanas que despuntan por su fidelidad al carisma dominicano, plasmado por el P. Coll.

El P. Garganta dice: “el P. Coll puso, en el despliegue apostólico de sus Religiosas, un interés muy particular, en encauzar el celo apostólico de sus Hijas espirituales en el ejercicio de la enseñanza. Las Hermanas siguieron la trayectoria de su Fundador a través del tiempo”.

En la Crónica de la Congregación, el P. Lesmes Alcalde dice en el primer tomo: “las Hermanas florecieron con particular ejemplo y fama de virtudes y de piedad…ha quedado una tradición suficientemente rica que deja constancia en la escuela espiritual del P. Coll..”

En el Necrologio de la Congregación, en el primer tomo, editado en Barcelona en el año 1958 y que recoge a las 1489 Hermanas fallecidas durante los cien primeros años, 1856 - 1956, hay constancia de la vivencia de muchas Hermanas que aparecen con un relieve destacado en su trayectoria religiosa, en su dimensión misionera y en su entrega incondicional al carisma dominicano.

Sería imposible recoger la trayectoria de tantas Hermanas que fieles a su vocación, plasmaron, a través de su entrega, la gloria de su Maestro.

Que ellas nos sirvan de gran aliciente en nuestro peregrinar y nos muevan a imitar sus virtudes” (Hna. Trinidad Torrella).






¿Cómo vivieron, profundizando el carisma de la Anunciata, algunas Hermanas de la Congregación.?


A través de los tiempos y espigando en los tomos del Necrologio podemos diseñar el perfil de algunas Hermanas que sobresalieron por su trayectoria a fin al carisma.

“…Modelos de virtudes, almas de vida interior intensa, que supieron alcanzar, en las comunidades donde vivían y una altura de vida contemplativa, junto con un rigor de vida ascética” (P. Garganta, pág. 312)



  • Hna.Rosa Santaeugenia.

“Fue espejo de la Hermana Dominica. Priora General del naciente Instituto y apoyo del Fundador, que la escogió para dirigir la comunidad en su vida interna…era modelo acabado de todas las virtudes religiosas, su humildad, igualdad de ánimo y modestia encantaba…la caridad, prudencia y mansedumbre eran envidiables…animaba a las tímidas y consolaba a las afligidas y enfermas…

Fue ejemplar en la mortificación y admirable en la conformidad en las adversidades que el Señor le enviaba…muy amante de la oración y devotísima de la Virgen y del Santo Rosario…” (Crónica, Alcalde, págs.477-78)



  • HM- Dominga Figuls

omenaje de admiración a una benemérita religiosa de nuestro Instituto en sus bodas de oro: “No puede callarse en los anales de la Congregación, el homenaje tributado a una de sus hijas, la Reverenda Madre Dominga Figuls, exaltada por sus bondades, por su profunda humildad, por la labor realizada en la enseñanza y en pro de los mineros de Asturias…

“Se puso de relieve el apostolado que ejerce la dominica entre los ignorantes como en medio del dolor”.

“la Madre Dominga, en su larga carrera de 50 años, destacan los méritos acumulados … una religiosa que por su gran corazón y sus muchos años de incasable labor y sacrificio la han hecho querer de cuantos la conocen” (Revista “Lumen” Dominicos –Crónica).

“….Fue alma sinceramente humilde, supo perdonar graves injurias al estilo de los santos, devolviendo bien por mal..tenía un corazón de madre, su caridad se extendía a cualquier necesidad, tanto espiritual como material (lo demuestra cuando ofreció su piel para poner injertos a una niña quemada)…su amor a la Congregación fue extraordinario, siempre dispuesta a ayudar a los Superiores y a todos…las hermanas encontraban en ella cariñosa acogida..su amor a la pobreza le asemejaba a las primeras hermanas…y su fervor se demostraba en el entusiasmo que ponía en el esplendor de las fiestas litúrgicas…(Crónica II)

Falleció en Sama – Hospital, a los 86 años de edad y 64 de vida religiosa. Año 1961.


  • Hna. Lourdes Ronda


La Hna. Lourdes tenía una gran vocación docente, que ejerció desde muy joven… Un espíritu de sacrificio la caracterizó siempre… Demostró su gran deseo de trabajar por los más pobres.

Vivió varios años en la comunidad de Alcántara, allí dedicó todas sus fuerzas en ayuda de los alumnos, en su totalidad necesitados. Cuando se cerró este colegio ella sufrió mucho, precisamente porque era uno de los más pobres de la Congregación, en España.

A pesar de su delicado estado de salud, solicitó a los Superiores que la enviasen a Misiones. El gran amor a la Congregación y a los pobres la hacían disponible para aceptar los cambios que los superiores la disponían. Fue atendida su petición y se la envió a Guatemala en donde se entregó de lleno a los indígenas.

El trabajo de la comunidad en Cahabón era inmenso. La Hna. Lourdes se desplazaba a los cantones vecinos caminando por barrancos, entre polvo y calor asfixiante.

Dada a su edad y delicada salud, las Hermanas intentaban convencerla que no fuera andando, pero ella decía:” Yo sé lo que puedo hacer, Dios me pide mucho, trabajaré mientras pueda”. Si se le ofrecía algún transporte no lo aceptaba “¿qué testimonio damos a la gente si vamos en coche? “¡trabajaré hasta la muerte..!”.

Y trabajando y llevando la Palabra de Dios a los indígenas el corazón le falló. Los vecinos la ayudaron a subir del barranco, ¡ya no había remedio! Y dijo “la separación es temporal, nos reuniremos en el cielo”.

A una hermana le dijo “acuérdate de mis inditos”, pidió perdón a todos y dijo que moría en la paz del Señor, y que había hecho todo lo que el Señor la había pedido. (Crónica de la Congregación)

Murió los 63 años de edad y 40 de vida religiosa. Año1979.


  • Hna. Carmen Alonso Tuñon,


La Hna. Carmen fue una persona luchadora, entusiasta y entregada, no escatimando sacrificios para que, tanto hermanas como comunidades por donde ella pasó, fueran progresando.

Fue siempre muy amante de la enseñanza de la juventud y notable el cariño que siempre manifestó a las obras sociales y a las misiones. Después de desarrollar su misión apostólica en varios colegios de España. Fue enviada a Centroamérica como Superiora del Vicariato.

Al poco tiempo se incorporó al Vicariato la Congregación dominicana de Nuestra Señora del Rosario de Fátima. La actitud conciliadora de la Hna. Carmen se hizo patente en la superación de dificultades que supuso la unión de las dos Congregaciones.

Tuvo que encauzar y orientar a hermanas cuya formación religiosa era deficiente. Lo hacía con mucho cariño y amor de manera que sus amonestaciones eran bien recibidas.

Era muy amante de la Iglesia y de la Congregación. Mantuvo buenas relaciones con los Obispos y párrocos donde estaban situadas nuestras comunidades. No perdía el optimismo, la paz y la alegría a pesar de las preocupaciones que tenía. Sobresalían sus cualidades de rectitud, transparencia y verdad, todo ello basado en su carácter fuerte.

Trabajó incansablemente por conseguir una mayor vivencia comunitaria y fraterna en todo el Vicariato. Su vida fue para el Vicariato “San Martín” un estímulo y fidelidad al Carisma de la Congregación.

Cuando regresó a España fue destina al Roble. Comunidad que se iniciaba como casa de acogida y oración. A la Hna. Carmen se le encargó el cuidado del albergue, obediencia que cumplió con una entrega total a costa de trabajo y mucho sacrificio.

Sus fuerzas se debilitaban, decía “quiero vivir el momento presente, con paz y agradecimiento a todas. En la enfermedad he podido darme cuenta de lo que son las noches oscuras, ¡es muy duro! Tengo que aceptar todo por el bien de la Iglesia… “Quiero vivir esta etapa de mi vida con gran amor, gozo y confianza en Dios que es mi Padre…no tengo miedo a la muerte, soy feliz y vivo en paz.”

Los últimos días repetía: ¡Dios es amor, paz, alegría, vivid el amor, vivid en el amor!.

Falleció en Becerril de la Sierra, 16 de noviembre de 1991. Tenía 79 años de edad y 59 de vida religiosa.

En la Crónica de la Congregación son tantas las hermanas que vivieron con intensidad el carisma, la misión y la entrega, que sería imposible recapitular, no solamente el número sino todas las facetas que sobresalen en ellas.

Solamente se recogió una primicia de ellas para que sirvan como ejemplos de lo que viven y son las Dominicas de la Anunciata.







Profundizar en el Carisma a través de la vivencia de las primeras comunidades de la Anunciata, es una pauta para conocer la encarnación del mismo, recogiendo el vivir de las Hermanas y la trayectoria seguida en la misión, a través del tiempo.

En la primera crónica de la Congregación queda reflejado, con sencillez y veracidad, el camino seguido por las comunidades y nos ayudan a profundizar en el Carisma fundacional.

Entresacamos algunas comunidades significativas, de los primeros tiempos. Sus relatos nos ayudan hoy a reconocer el inicio de la vivencia del Carisma, los contratiempos que sufrieron y el impulso y fortaleza de las primeras Hermanas.

Ayer como hoy el Carisma sigue vivo, porque las Hermanas actualizamos, aquí y ahora, el ayer de las que nos precedieron. Cambian los tiempos y exigen adaptaciones, pero siempre el actuar debe estar inspirado en el hacer del Fundador.

---------0---------------0----------------0 -----------------

  • Colegio de Mieres


Hablan las primeras Hermanas:

A finales del siglo XIX llegamos las cuatro primeras Hermanas Dominicas a Mieres. Tiempos difíciles eran aquellos para lo que pretendíamos.” Una educación cristiana de la niñez y juventud.

Una silba prolongada nos acompañó hasta la casa. Iniciamos, a pesar de todo, la tarea encomendada, con ánimo firme y con una entrega desinteresada, y poco a poco la hostilidad fue cediendo.

Las familias, que acudían con sus hijas en busca de formación, fueron las promotoras, ante el pueblo, de la verdad de nuestra labor educativa.

Atendíamos a las niñas, y lo hacíamos con trato cercano y sencillo como nos inculcaba nuestro Fundador el P. Francisco Coll.

Con la confianza puesta en la Virgen fuimos superando las dificultades y contratiempos y sobre estos pilares quedó cimentado el Colegio, al que pusimos por nombre “Santo Domingo de Guzmán”…

Habla el Colegio


Sí, recibí el nombre de Sto. Domingo de Guzmán, y fui instalado, en 1899, en un pequeño edificio, en la zona de Campo Sagrado. En el año 1915 me trasladaron a los solares donde hoy me encuentro. El cambio favoreció al alumnado, que iba aumentando. Fui creciendo en años sucesivos hasta finales de 1956, que adquirí la estructura actual.

Mi finalidad “servir de plataforma a una educación integral de los alumnos” fue truncada en varias ocasiones:



  • En 1934, me convirtieron en cocina-comedor para los soldados de los distintos frentes.

  • En 1936, fui utilizado como cárcel de mujeres.

  • En el año 1937 instalaron en mi recinto el cuartel de la guardia civil.

  • Finalmente, en el año 1938 recuperé el destino para el que había sido fundado.

Durante estos años las Hermanas tuvieron que dejar mis instalaciones al servicio de las exigencias políticas y esperar que las alumnas pudieran volver. Yo me alegré mucho de la llegada y algarabía de las jóvenes. ¡Por fin podía seguir cumpliendo mi cometido!

Hoy, ya centenario, me siento orgulloso de una pléyade innumerable de jóvenes, y no tan jóvenes, que se formaron a la sombra de mis muros.

---------------------------0 --------------------------- 0 -------------------------------

¿Cómo vivían el Carisma las primeras Hermanas?


El inicio de la Congregación fue duro. El P. Coll no tenía ni casa ni dinero, de momento carecía de todo. Buscó y encontró algunas personas que la ayudaron para acoger a las primeras Hermanas. La vida era difícil por la pobreza en la que se hallaba la naciente fundación. La Crónica primera dice: “sin ropa, sin muebles sin posibilidad de poder organizar la vida comunitaria”.

El P. Coll veía con visión clara, confiando en la providencia, un futuro cercano, convencido que ya había comenzado su Obra. Intrépido se lanza, a los siete días, a hacer la primera fundación, a pesar de las estrechas condiciones de la naciente Congregación.

¿Cómo era el surgir de las primeras comunidades?

Casi todas las comunidades primitivas surgían con una planificación similar, que queda plasmada en la Crónica, que el P. Alcalde diseñó como páginas “que parecen de viejas Florecillas” (P. Garganta).

Todas las Comunidades primitivas nacían:


  • De una petición, al Fundador, del párroco, apoyado por algunas personas del pueblo, interesadas en la formación de sus hijas.

  • Aceptación del P. Coll y búsqueda de un local donde pudiesen las Hermanas dedicarse a la vida religiosa y a la enseñanza de las niñas. El convento que surgía de esta búsqueda era precario en sus instalaciones. En todas las comunidades brillaba la pobreza.

  • Las Hermanas tenían que enseñar las virtudes, inculcar y hacer germinar la piedad, así como proporcionar una formación cultural asequible.

  • Las fundaciones fueron realizadas en tierra conocida por el P. Coll. Y tenían un carácter rural. Las nuevas comunidades eran, la mayoría, de tres hermanas, y se esforzaban por vivir la vida religiosa.

Los pueblos respondían


En los pueblos fueron amadas y estimadas por su trabajo y ejemplaridad. Bastantes Hermanas, de las primeras comunidades, dice la Crónica, florecieron con particular ejemplo y fama de virtudes y de piedad.

La gente sencilla del pueblo aceptaba a las Hermanas porque eran sencillas, amables, abnegadas, ejemplares en su vida y competentes en su tarea docente.


Dificultades encontradas


La época en la que la Congregación inició su andadura era de gran contrariedad para el desarrollo de una nueva fundación. Se pueden enumerar algunas de estas contrariedades:

  • La escasez de vocaciones, en aquella época.

  • La falta de formación para ejercer la enseñanza.

  • Situación política adversa a la Iglesia.

  • Oposición de los mismos eclesiásticos.

  • Incluso, algunas hermanas le fallaron.

  • La necesidad de títulos para regentar escuelas.

  • La constante oposición de los maestros seglares….

El P. Coll, ante el cúmulo de críticas y actitudes hostiles, repetía a las Hermanas: “¡…Es obra de Dios!...” “¡Cuanta más contradicción, mejor!”.

El trabajo y las dificultades de las hermanas se aumentaron en el año 1836. Forzosamente, en esta fecha, las fundaciones sufrieron un duro golpe, teniendo que dejar las escuelas por falta de Hermanas con las exigencias que proponía el gobierno.

Los inicios de las Fundaciones fueron momentos cruciales por la situación política y religiosa por la que atravesaba España. Se exigía maestras tituladas para regentar las escuelas.

El P. Coll se esforzó por preparar Hermanas que pudieran regentar las escuelas públicas y contribuir a la ayuda económica de las comunidades.

Hubo una crisis fuerte cuando el estado exigió a los maestros el juramento de la constitución. Ninguna religiosa aceptó esta imposición, quedando las Hermanas sin maestra, sin escuela y, por tanto, sin subsidios para permanecer.

Las Hermanas del P. Coll hicieron un bien muy grande a aquellos pueblos sencillos, sembrando fe, piedad y buenas costumbres, pero muchas escuelas tuvieron que cerrarse debido a los acontecimientos políticos de aquellos tiempos.

Fue cuando el P. Coll inició la fundación de escuelas privadas, pese a su idea de ir a pueblos sencillos y atender a niñas de escasa economía.

Podemos concluir diciendo que:

“Las Hermanas vivieron pobremente, debido a la carencia de medios que los habitantes, de las pequeñas poblaciones donde ellas tenía su escuela, tenían para la subsistencia. Por lo cual a la exigua mensualidad con que las niñas retribuían la enseñanza que recibían, no se les podía imponer aumento alguno. No obstante las Hermanas cumplían su misión asiduamente y velaban, con todo interés por el bien espiritual de sus educandas, imponiéndose, ellas, innumerables sacrificios, en su género de vida, para conservarse en el pueblo y no abandonar a las alumnas” (Crónica).

“En septiembre de 1868 estalló la revolución nacional muy funesta para la religión. La Congregación pasó por un tiempo de prueba. Varias Hermanas fueron depuestas de la escuela, aunque tenían la titulación requerida. Otras fueron retiradas de algunos pueblos por la carencia medios. Las Hermanas procedieron siempre de acuerdo con los Superiores, y todas se portaron den dignidad” (Crónica).



------------------ 0 -------------------- 0 --------------------------







Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2019
enviar mensaje

    Página principal