El barroco arte barroco



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EL BARROCO

ARTE BARROCO

1.- Introducción.

2.- La arquitectura en Italia y Francia. Las plantas alabeadas de Bernini y Borromini. El palacio clasicista francés: Versalles.

3.- Escultura en Italia: Bernini.

4.- Pintura en Italia. El naturalismo y los problemas de la luz: Caravaggio. El clasicismo en los frescos de los Carracci.

5.- La pintura en Flandes y en Holanda: Rubens y Rembrandt.

6.-La arquitectura barroca española.

7.- La gran imaginería: Castilla y Andalucía. Murcia.

8.- La pintura barroca. El naturalismo tenebrista: Ribera y Zurbarán. Realismo Barroco: Velázquez. Murillo.

Estudiar el arte barroco como expresión del poder de los grandes monarcas europeos, de la fluyente riqueza de los Estados y de la próspera situación del catolicismo triunfante en el Concilio de Trento. Reflexionar brevemente sobre el desprecio que sintieron hacia la cascada de propuestas estéticas de este movimiento los neoclásicos academicistas del siglo XIX y la revalorización crítica que experimenta en el siglo XX. Indicar como características esenciales el dinamismo, los efectos escenográficos y lumínicos, y el carácter unitario de todas las artes. Y todo ello, tendente a mostrar el sentido exacerbado de la vida y del destino humano a través de toda una gama sensorial: desde el estallido de la espontaneidad hasta el control del clasicismo, desde la parada teatral hasta la interioridad espiritual.

En el capítulo de la arquitectura italiana analizar las grandes creaciones de planta alabeada realizadas por Bernini y Borromini, en la Roma de los Papas, y compararla con la arquitectura palatina de la monarquía francesa financiada por el rey Sol (Versalles), de formas clasicistas.

En cuanto a los logros escultóricos, exponerlos a través de la polifacética figura de Bernini, el monarca indiscutible del barroco romano y uno de los artistas más influyentes del barroco europeo.

La pintura barroca italiana debe concentrarse en la doble corriente del naturalismo caravaggiesco y el clasicismo de los Carracci. El Caravaggio transmite a sus lienzos un análisis visual fehaciente del mundo natural, basando la composición, el dibujo y el color sobre la observación directa y produciendo fuertes contrastes de luces y sombras. Por contra los Carracci rinden homenaje en sus frescos y bóvedas a la antigüedad clásica y exaltan las cualidades del control intelectual, equilibrio compositivo, integridad de forma, claridad de dibujo y distinción del color.

Fuera de Italia, la pintura barroca alcanza un amplísimo desarrollo en Flandes y Holanda. La influencia de factores religiosos, político-sociales y económicos determinan la separación de los ideales artísticos de Flandes (católico, monárquico, aristocrático y sometido al dominio español) y Holanda (protestante, republicana, burguesa e independiente). Analizar las características de estas dos grandes escuelas pictóricas europeas a través de la producción de Rubens y Rembrandt.

De la arquitectura barroca española significar su vertiente "casticista", caracterizada por la simplicidad estructural de las iglesias de "planta de cajón", ajenas a la ondulación de muros romana, pero brillante y teatralmente revestidas en sus interiores con yesos, maderas, espejos y, en algunos casos, provistas de cúpulas fingidas. Un exultante repertorio ornamental que se traduce en las aparatosas portadas, concebidas como retablos en piedra.

Como complemento significar la importancia urbanística de las grandes plazas mayores que se construyen en esta etapa.

Entre los géneros que cultiva la imaginería barroca española destacan el retablo y el paso procesional. Como centros protagonistas de esta etapa conviene analizar a Valladolid, con la figura estelar de Gregorio Fernández, y a Sevilla con Juan Martínez Montañés y su discípulo Juan de Mesa. Asimismo examinar los logros del granadino Alonso Cano y de Salzillo en Murcia; advirtiendo las diferencias existentes entre las escuelas.

La gran escuela pictórica española del Siglo de Oro cuenta también con dos tendencias claramente diferenciadas: el naturalismo tenebrista y el realismo barroquista Analizar la primera dirección a través de la obra de José Ribera y Francisco Zurbarán, y ejemplificar la segunda corriente mediante la producción de Velázquez y Murillo.



EXTENSIÓN TEMPORAL.- Siglos XVII y XVIII. En el XVIII se hace más recargado, de interiores, y recibe el nombre de Rococó.
UBICACIÓN ESPACIAL.- Europa y América Latina.
PECULIARIDADES CULTURALES.- El Barroco nace en Roma, como evolución lógica del Manierismo del XVI, y de allí se difundirá, adaptándose a circunstancias sociopolíticas muy diversas, por lo que pueden diferenciarse: el Barroco de la Reforma (protestante), el Barroco de la Contrarreforma (católico) y el Barroco de las monarquías absolutas (francés, austriaco, ruso). Se caracteriza por la ambigüedad, el contraste, el movimiento, la audacia, la tendencia hacia lo infinito, la exuberancia, el dramatismo y la teatralidad. Si el Renacimiento se basa en la razón, el Barroco atiende al instinto.
ARQUITECTURA.- Por la teatralidad ilusoria, se tienden a confundir las artes y veremos como el edificio se concibe como si de una obra escultórica se tratara. Por la búsqueda de movimiento real, se ondularán las paredes, intentando dar la impresión de muros acuosos. En realidad, hay un abandono de las líneas rectas y las superficies planas por lo que veremos fachadas, plantas y columnas (salomónicas, balaustres, estípites) onduladas, volutas, frontones curvos, partidos y enrollados en espiral, techos abovedados, etc. La arquitectura-escultórica del Barroco retoma el profundo sentido escultórico de la griega y es profundamente urbanística, por lo que las fachadas tienden a interrelacionarse con lo exterior y circundante como un todo unitario, ej. Calle Río de Priego, con fachadas serpenteantes, adaptadas a los meandros que traza el arroyo que transcurre bajo el asfalto. Hay en el edificio una proliferación de elementos constructivos que se emplean como elementos decorativos, con una clara tendencia a aglutinar los elementos salientes de la fachada: columnas, pilares, frontones, remates, etc. en el centro, en la portada. El resultado final es el de un edificio más modelado que construido, con fachadas cóncavas, convexas o cóncavo-convexas. El desarrollo de la composición arquitectónica se efectúa en plantas, aunque la estructura se coordina mediante franjas verticales jerarquizadas gracias al empleo del “orden gigante” que introdujera Alberti. Los arcos pueden ser elípticos o incluso mixtilíneos. Las ventanas, ovales (ojos de buey) o rectangulares con una sobreventana ovalada.

Abundan las cartelas, como imitación de papel enrollado y plegado. Los campanarios se presentan muy complejos, de figuras geométricas y abundantemente decorados. Aparecen las espadañas.

ITALIA.- Es la cuna del Barroco y podemos diferenciar tres fases: A. 1580-1624, período anterior a Bernini. B. Fase de Bernini, Borromini y Guarini. C. Mediados del XVIII, Juvara.

Con Bernini el Barroco aparece majestuoso, pleno de grandeza y dignidad, casi “clásico”. Se preocupa por la perspectiva y la profundidad pero con gran efecto de contención animosa. Desarrolla los baldaquinos (cubrealtares de iglesias con prerrogativa papal) de columnas salomónicas con basa ática y capitel compuesto.

Borromini se presenta con un espíritu atormentado en edificios complejos, cuyas fachadas presentan el centro convexo y los laterales cóncavos.

Guarini sigue al anterior e introduce esquemas matemáticos e influencias hispanomusulmanas.

FRANCIA.- Es un arte palaciego muy clásico, academicista. Cuenta más la escuela (las academias se fundaron con Luis XIV) que el artista. Los artistas son artesanos al servicio de la glorificación real. Es un arte más monumental y contenido. Destacan el interiorismo y los jardines. Los interiores se decoran con tapices, cuadros y espejos de marcos retorcidos (rocallas), lámparas de cristal de roca (arañas), bronces dorados, relojes, mármoles diversos, porcelanas, lacas chinescas. Los jardines de Versalles, diseñados por Le Notre, ofrecen el modelo de jardín francés rodeado de cancelas, palacio en el centro, avenida de acceso, explanada de grava para las carrozas, césped, setos, parterres (centros florales en el suelo), fuentes escultóricas con juegos de chorros, canales y largas avenidas intercaladas con plazas circulares.

ESPAÑA.- Nos caracterizamos por la riqueza decorativa, influjo de la tradición musulmana y precolombina. En lo urbanístico, se sigue una estructura radial a plazas redondas (compás) dominadas por un monumento: iglesia, palacio o fuente.

En España, el Barroco perdura hasta el siglo XIX, por lo que debemos diferenciar épocas y escuelas.

El siglo XVII es muy decadente en todos los aspectos, por lo que se construye muy poco. En este momento, el Barroco continúa las tendencias manieristas, rompe con la simetría y el clasicismo renacentista, manteniendo las columnas de fuste rectilíneo. No hacen fortuna las plantas curvas borrominescas, sino que se mantienen las jesuíticas. El siglo XVIII se inicia con la implantación de la dinastía borbónica y es un siglo de auge y gran expansión urbanística, sobre todo, su segunda mitad que coincide con el reinado de Carlos III. El Barroco del XVIII-XIX es ya Rococó, especializado en interiores y, desde el reinado de Carlos III y la dirección impositiva del Neoclásico por la Real Academia de Bellas Artes, las fachadas son obligatoriamente neoclásicas, aunque la fachada del convento de la merced en Córdoba es de fines del XVIII y es barroca. Es muy recargado y dorado. Son muy características los pilares estípites, de desarrollo complejo formado por troncos de pirámide, cubos y otros elementos.



Escuela castellana: durante el primer tercio del s. XVII se encuentra bajo la influencia purista de Herrera, con predominio de falsas cúpulas encamonadas de tambor octogonal. A mediados de siglo, Madrid abandona la sobriedad decorativa e introduce las torres de chapiteles escurialenses. En la segunda mitad del XVII, tanto en Castilla como en Andalucía oriental, bajo la figura de Alonso Cano, se extienden las pilastras de capitel, los follajes carnosos y de grandes hojas, así como los tableros superpuestos con entrantes curvilíneos y angulosos. En la primera mitad del XVIII, florece el recargado Churriguera, que será desarrollado por Pedro de Ribera, y ponen de moda las portadas como retablos entre cortinajes.

Valencia: El palacio de los Marqueses de Dos Aguas (1740), cuya fachada principal está realizada en alabastro por Ignacio Vergara sobre diseño de Hipólito Rovira. Se preside por la imagen de la Virgen del Rosario, obra de Francisco Molinelli, desde ella descienden dos caudales de agua (Turia y Júcar) en alusión al título de los marqueses, con dos atlantes a los lados que simbolizan dos ríos, todo con aspecto de desbordante voluptuosidad.

Escuela andaluza: es la más rica y esplendorosa, diferenciándose la Andalucía occidental de la oriental por su mayor recargamiento y el empleo de cerámicas vidriadas como remates o introducciones en el paramento. Se desarrollan fachadas a muro visto de ladrillo, mezcladas con parches de enlucido de perfil recortado geométricamente. Abundan las yeserías interiores y excelentes obras de carpintería.

Galicia: Se caracteriza por el empleo del granito y desarrolla fachadas de telón entre grandes campanarios como el del Obradoiro de Santiago, realizado por Casas Novoa (1670-1750).
ESCULTURA.- Aparece dominada por la teatralidad. Es técnicamente perfecta, muy realista, fotográfica y, a veces, naturalista. Plena de movimiento y pasión incontenida que estalla retorciendo las figuras en líneas serpentinatas y ropajes inflados por el viento. Es amiga de extremos, exaltaciones, éxtasis místicos, representaciones efectistas, trata de impresionar. Predomina la escultura decorativa arquitectónica: remate de cornisas, atlantes, escudos, relieves de enjutas; los retablos y las imágenes procesionales.

ITALIA: Predomina Bernini, maestro omnipresente de la escultura barroca. Domina los temas mitológicos, bíblicos y de éxtasis.

FRANCIA: Desaparecen los temas religiosos a favor de los mitológicos y alegóricos con carácter profano. Los clientes son el monarca y sus cortesanos. Se trabaja el mármol y el bronce. Se desarrollan los retratos en busto.

ESPAÑA: Se abandona el mármol y se prefiere la madera estofada y policromada para conseguir mayor delicadeza de modelado y expresividad. Especialización en la imagenería religiosa de finalidad procesional.



Escuela de Valladolid: Sobresale la figura de Gregorio Fernández, con un estilo directo que se recrea en el horror, la tragedia, el modelado del desnudo y los ropajes quebrados.

Escuela sevillana: Será la escuela andaluza más floreciente de la primera mitad del siglo XVII, con Martínez Montañés, que se basa en el orden y la ponderación, las acciones con gracia a lo Murillo y las concepciones clásicas. Juan de Mesa, cordobés, discípulo de Martínez Montañés, sobresale por su acentuado realismo y las calidades patéticas (provocadoras de sentimiento) que lo animan. De la segunda mitad del XVII tenemos a Pedro Roldán, y del XVIII a Duque Cornejo, de actitudes violentas, paños volados y agitados por impetuosos remolinos.

Escuela granadina: En el XVII tenemos en Granada a Alonso Cano que desarrolla el tema de la Inmaculada como virgen niña, esbelta, con aplomo y verticalismo, centrando la atención en la mitad inferior del cuerpo, en la que se recogen los paños.

Escuela malagueña: Pedro de Mena, muy sobrio, expresa los estados del alma y realiza bellos estudios de niños, jóvenes, ancianos de rostros surcados de arrugas, cuerpos enfermos, etc.

Escuela murciana: En la Murcia del s. XVIII sobresale Salcillo, maestro del modelado, escultor de grupos de hermosas cabezas y actitudes elegantes, dan la sensación de estar hechas en pequeño tamaño, en porcelana o para un belén.
PINTURA.- Aunque perdura la técnica mural o la tabla, se generaliza el óleo sobre lienzo. Se caracteriza por la perfección técnica, el realismo, el naturalismo y el afán de movimiento. Es efectista y aparatosa. Cansada de la perfección clásica, llega a representar con crudeza tipos deformes, la muerte, el pescado, la carne y, hasta los mismos temas religiosos se tratan como escenas de vida diaria. La ansiedad celestial lleva a pintar al fresco las bóvedas con atrevidos escorzos de abajo a arriba. En los óleos se desarrollan las composiciones diagonales u oblicuas. La luz adquiere un papel esencial. Seguidores de la escuela colorista veneciana, desprecian la línea y la perspectiva lineal del Renacimiento, que será suplantada por la perspectiva aérea, en la que el plano pasa a una visión en profundidad mediante una gradación cada vez más difusa de la luz blanca (sfumato) y los detalles se van desdibujando cuanto más alejados del primer plano. La iluminación no es uniforme sino en manchas, contrastada (claroscuro), dramática, violenta (tenebrismo o contraste forzado de zonas muy iluminadas con otras en completa oscuridad). Los temas se multiplican. Los católicos representan temas atacados por los protestantes: Inmaculada, sacramentos, historias de santos. Los protestantes: escenas del Antiguo Testamento o de la burguesía. La fábula pagana en Flandes (católica, Bélgica y Luxemburgo, bajo dominio español) y Francia se trata con tono idealista a la italiana, mientras que en España y Holanda se representan como escenas de vida diaria. Se difunden los retratos de cuerpo entero o en grupo. En Francia se representa a los nobles como si de un dios pagano se tratara y en España se retrata a las mujeres con atributos de santas. El paisaje se desarrolla como género independiente, con temas específicos de marinas, batallas navales, arquitectónicos o de interiores. Se generaliza el bodegón, con figuras de medio cuerpo comiendo, o sólo de naturaleza muerta: carne, pescado, fruta. Termina por haber una especialización de géneros. En el Renacimiento el tema principal estaba en primer plano y los demás paralelos a él, en el Barroco pasa a 2º plano.
ITALIA.- En el siglo XVII sobresale Caravaggio quien se plantea la luz como problema, la proyecta de forma violenta sobre el lienzo y la contrasta bruscamente con la sombra (tenebrismo), empleando un único foco de iluminación, muy alto. Humaniza los personajes divinos. Crea violentos escorzos. Se recrea en la representación de las manos por lo que adquieren un protagonismo dialéctico: las manos de Caravaggio hablan. En el s. XVIII descuella el veneciano Tiépolo, especialista en frescos de bóvedas, con atrevidísimos escorzos de figuras vistas desde abajo. Despliega una abundancia de color y de ambiente lujoso al servicio de representaciones mitológicas de alegoría triunfal a la Iglesia católica o a la Corona.

FLANDES.- S. XVII, Rubens es vigoroso, sanguíneo (amante de los placeres), sensual, decorativo, teatral, grandioso. Representa temas mitológicos con abundantes desnudos de carnes opulentas y sonrosadas que describen amplios movimientos, que engendran curvas y contracurvas en un esquema diagonal general. Buena parte de su obra fue encargo de la corona española. Van Dyck, discípulo del anterior, se especializa en retratos con esquemas y posturas más moderadas, en reposo y dignidad, colores menos encendidos, fondo formulario de paisaje. Retrata a la nobleza inglesa y se le considera el fundador de la escuela retratística de ese país.



PAÍSES BAJOS.- Es una pequeña y rica nación recién independizada de España, orgullosa, protestante, burguesa, consumidora de pintura, cuyos temas principales son burgueses de vida cotidiana, retratos individuales o en grupo y mitológicos o del Antiguo Testamento. S. XVII, Frans Hals pinta al óleo, en telas más anchas que altas, burgueses alrededor de una mesa con luz sin contraste. Sus personajes posan en una actitud normal, sin jerarquías. Rembrandt, opuesto a Rubens y a Hals, domina en él la introversión y el dramatismo; sitúa fondos oscuros del que surgen personajes iluminados total o parcialmente por haces de luz difusa, con jerarquías marcadas por el lugar que ocupan y la iluminación que reciben suele ser rasante, lateral, dorada e ilumina el rostro o una parte, subrayando cada rasgo y dramatizando cada arruga.

ESPAÑA.- Se plantea el problema de la luz con influencias de Caravaggio. El siglo de oro es el XVII. Ribera (El Epañoleto): Patizambo, Mujer barbuda, Martirio de San Felipe y Ribalta. Murillo trata los temas religiosos dulcemente devotos. Es el pintor de la Inmaculada y de los niños pobres. Zurbarán, está marcado por el ascetismo y la espiritualidad. Buena parte de su obra son encargos de conventos dominicos. Se especializa en bodegones y naturalezas muertas. Velázquez deshace el tenebrismo para introducir el realismo óptico (realismo en primer plano y tendencia expresionista hacia plano de fondo), la perspectiva aérea (sfumato en gradación) y la perspectiva colorista, disponiendo los colores más cálidos en primer plano y los fríos en segundo. Piensa en lo que el ojo capta como impresión global de ahí que al igual que hacía Miguel Ángel cuando contrastaba en sus esculturas zonas muy refinadas con otras simplemente esbozadas. Utiliza el expresionismo formal creativo con valor de perspectiva o con valor de dramatismo. Velázquez trata todos los temas, no tiene predilección por los religiosos, en los bodegones introduce la figura humana, en el retrato, la melancolía. Sólo pinta dos paisajes pero muy buenos. Crea un tipo de paisaje abstracto. Representa los temas mitológicos como escenas de vida diaria. Utiliza el recurso de la composición atectónica con lo que da la impresión de que el tema no se acaba en los límites del cuadro sino que hay más personas porque las vemos reflejadas en un espejo, o se ve una sombra, o no vemos la ventana pero si su luz (Las Meninas, retrato de Felipe IV, Mariana de Austria y la infanta Margarita de Austria). Etapa sevillana, con obras religiosas de encargo de conventos y retratos naturalistas de personajes populares. Etapa madrileña anterior a su viaje a Italia, retratos individuales de la corte y de victorias. Etapa madrileña tras su visita a Italia, temática mitológica, paisajes, bufones y retratos de grupo. Las Hilanderas: Mezcla un tema de género costumbrista, un taller artesanal, con otro mitológico. El mitológico se basa en Las Metamorfosis de Ovidio. Muestra la disputa entre Aracne y Atenea por bien quien tejía mejor. Aracne se jactaba de ser la mejor tejedora del mundo. El tema se presenta en dos planos, reflejando dos tiempos consecutivos: un antes y un después. En primer plano se ofrece la competición. La joven de la izquierda descorre la cortina para mostrarnos la imagen. El movimiento se expresa con la actividad de las hilanderas, el girar de la rueca (representación cinética al modo de los dibujos animados) y la alternancia del rojo (cálido) y el azul (frío), que provocan que el ojo se mueva. El tema se dispone con naturalidad al estar hablando los personajes como si no estuviera el pintor presente. Es la técnica alla prima, sin bocetos previos. Aracne se dispone de espalda como la virgen del Tondo Doni de Miguel Angel y Atenea, diosa de la industria, vieja pero mostrando una pierna joven. El gato acurrucado alude a que hay “gato encerrado”. En el plano de fondo se observan los tejidos ya terminados. Los personajes vestidos de gala contrastan con los del primer plano. El violonchelo refleja el mundo perfecto. Por una escalera bajan las diosas y se sorprenden al contemplar el tapiz de Aracne que representa el rapto de Europa, a Zeus con su amante. Gana Aracne, pero Atenea levanta el brazo en actitud condenatoria y la castiga convirtiéndola en araña para que permanezca tejiendo eternamente. El lienzo presenta un espacio reconstruido tras haberse incendiado, la zona amarilla. Tiene un simbolismo que es un aviso para navegantes, para que no critiquen al monarca, que es como un dios en la tierra.


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