El arte rupestre en la península ibérica y modos de su interpretacióN



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3.4. Arte esquemático

El último estilo del arte rupestre que mencionaremos es el arte esquemático. Tradicionalmente se considera como el arte de los agricultores, es decir, de la gente neolítica. El orígen del arte esquemático se ve en la combinación de elementos orientales, llegados a través del Mediterráneo, y los elementos indígenas.

Las manifestaciones de este arte se pueden encontrar en toda la Península. No obstante, aparecen con más frecuencia «en las cuencas de los ríos Guadalquivir, Guadiana y Tajo, Levante y Cataluña».71 Se sitúan siempre al aire libre, en abrigos de poca profundidad o sobre las rocas sin protección alguna, igual que el arte levantino y macreoesquemático.
La datación del arte esquemático se basa en la comparación estilística con objetos muebles. Los orígenes se ven en Calcolítico con perduración hasta la Edad de Hierro (entre 4000 y 1000 a. C.)72

El arte esquemático fue descubierto en el año 1783 por López de Cárdenas. La interpretación inicial fue que se trató de signos fenicios, egipcios y cartagineses. Más tarde se atribuyeron a los íberos y celtas73 (en la obra de Manuel Góngora Martínez «Antigüedades prehistóricas de Andalucía»74). Bajo la influencia de interpretaciones de arte levantino y francocantábrico por H. Breuil y otros científicos se investigó su significado religioso, interpretando los abrigos como lugares sacrados unidos con ceremonias funerarias y matrimoniales. Esta interpretación predominó por mucho tiempo. En el presente se considera el aspecto religioso importante pero no exclusivo, porque no todos los motivos pueden explicarse de modo religioso. «[…] por su sentido simbólico, se ha sugerido la posibilidad de ser auténticas pictografías que corresponderían a un arte ideográfico y a una verdadera escritura pictográfica.»75


En caso del arte esquemático existe una rara unanimidad de la técnica y de los temas. La técnica que predomina es pictórica y casi siempre se trata de pintura. Los colores empleados corresponden con la técnica del arte levantino y francocantábrico. Se emplean con más frecuencia tonos de rojo y ocre, siempre aplicados en tinta plana.

El tema principal y más frecuente es la figura humana, realizada en el estilo muy variado. Su rasgo principal es una gran estilización y simplificación que al parecer sigue cierto convencionalismo de expresión, lo que podría comprobar el desarrollo del pensamiento abstracto. Otro rasgo típico es la falta de movimiento, las figuras resultan estáticas aunque en muchos casos se unen formando escenas. El tamaño medio de las figuras es 20 - 30 cm. Con poca frecuencia aparecen figuras zoomorfas (ciervos o cabras). Otro tema importante son signos geométricos o zigzags, puntos, círculos etc. de estilo muy variado.76

Las figuras podemos clasificar según el estilo en varios tipos:


  • Figuras antropomorfas

  • Figuras formadas por uno, dos o tres triángulos

  • Figuras formadas por barras, líneas, puntos y espirales

  • Figuras cuadrangulares y circulares

  • Figuras que representan zoomorfos 77


4. Interpretación del arte rupestre

A la hora de examinar la época de la prehistoria, los científicos siempre han tenido que basarse en teorías inverificables y pruebas indirectas. Resulta claro pues que la imagen de la prehistoria va cambiando con el progreso de la ciencia y con el proceso de investigación.

El defecto más grande que impide plantear una teoría que esté plenamente reconocida es la restringida posibilidad de aplicación, pues siempre existen aspectos que la respectiva teoría no es capaz de captar. Además, en la mayoría, estas teorías representan los polos radicales, así que es muy probable que la verdad se halle en medio entre éstos y consista en una combinación de varios rasgos, lo que sin embargo para nosotros hoy día es muy difícil o más bien imposible de averiguar. Precisamente por esta causa el tema de la prehistoria siempre ha sido muy atractivo, ofreciendo espacio para la imaginación, sea en el nivel científico o laico.

Existe una gran variedad de hipótesis sobre la significación del arte rupestre.78 La mayoría de ellas se enfoca en el análisis de objetos aislados, otras toman en consideración también su entorno y por eso analizan el aprovechamiento del espacio, «genius loci» y relaciones de las pinturas entre sí. El argumento más empleado en contra de este procedimiento es la incapacidad de los hombres del pensamiento tan complicado.

La buena parte de interpretaciones tiene en común el aspecto de unión del arte y de la religión. Las pinturas de animales del arte francocantábrico, escenas del arte levantino o las figuras de orantes del arte esquemático, en todo encontramos con una pizca de imaginación un rasgo religioso. Esto corresponde con el hecho de que el hombre por su naturaleza intenta protegerse contra fuerzas naturales que no es capaz de superar o explicar y entonces busca vías cómo influir en estos procesos, y lo hace por medio de magia primitiva79.
De esto surgió la teoría de totemismo que explica pinturas de animales en las cuevas como representaciones de tótems del clan o de sus miembros. Estos animales, o más bien sus espíritus, pudieron funcionar como protectores o prototipos de virtudes, acompañando a los hombres a lo largo de sus vidas como sus patrones espirituales80. Los hombres crearon sus retratos para adorarlos y para asegurarse de su patrocinio. Esta teoría se apoya también en el hecho de que en muchos casos, la fauna real del área de aquella época no coincide con los animales que aparecen en las pinturas, o aparece en menor escala de lo que se pueda considerar como un simple reflejo de la fauna cazada.

Otra teoría se enfocó en un aspecto que la anterior había dejado sin explicación, pues el hecho de que en muchos casos los animales se hallan heridos, hay reconocibles marcas de deterioro intencional, aparecen figuras de animales con partes peligrosas omitidas (uñas, dientes) o representaciones de los hombres disfrazados por animales (presuntos chamanes). Esta teoría se basa también en la idea de espíritus de animales, pero esta vez en conexión con la magia de caza. Las pinturas entonces formaron parte de rituales mágicos celebrados para asegurar la caza exitosa y segura, para atraer los animales al área respectiva, matándolos simbolícamente para asegurar que sus espírius se sometieran a la voluntad humana. Después de la caza, los rituales sirvieron para dar gracias y hacer paces con los espíritus de animales muertos y asegurarse que la suerte no abandonara a los cazadores.81 Pero una vez más aparece un argumento clave que los animales no siempre corresponden con la fauna del área.

Dicha teoría está unida estrechamente con otra, surgida en los años 90. Ésta da mucho énfasis al papel del «chamán», el hechicero que practica los rituales mágicos e intermedia el contacto entre los hombres y el mundo de espíritus. Se enfatiza mucho el papel de drogas que probadamente se emplearon en conexión con su magia y hasta se habla de enfermedades psíquicas de los chamanes que les permitieron ganar su puesto exclusivo en la sociedad y su gran poder. Las pinturas surgieron para transmitir de manera más comprensible y transparente a los demás miembros los hechos que el chamán había vivido en el mundo de espíritus. Precisamente esta teoría se apoya en la afirmación de que el nivel mental de los hombres prehistóricos fue comparable con el nuestro.

Y la última teoría relacionada con religón que quisieramos mencionar aquí es la teoría que se basa en la existencia del culto de mujer, soportada por los hallazgos frecuentes de estatuillas de mujeres (Willendorf, Laussel, Lespugue). Este culto, extendido casi por todas partes de Europa, suele relacionarse con el culto de fecundidad, tal como lo conocemos de las danzas fálicas del arte levantino82. Algunas veces aparecen teorías que se basan en la presunta existencia del prototipo de una mujer fuerte y gruesa, capaz de resistir las malas condiciones y mantener la familia.83 Sin embargo, hay que considerar que las proporciones físicas de las estatuillas muchas veces no son fisiológicas, lo que nos dirige más bien a una interpretación simbólica. Una de ellos es el culto de la Gran Madre Tierra, madre de todos los hombres y animales. En las cuevas del arte francocantábrico con mucha frecuencia aparecen líneas de animales que al parecer están saliendo de la profundidad de la cueva a la luz del día, lo que según la interpretación más empleada podría representar el nacimiento de todas las especies. Esto está apoyado también en la existencia del culto del símbolo de órganos sexuales femeninos, figurando éstos muchas veces entre signos o entre adornos personales. Otro aspecto que nos dirige hacia la interpretación simbólica es la estilización grande de las estatuillas, con partes omitidas o sólo esbozadas (brazos, piernas, cabeza) mientras que otras acentuadas (pecho, cadera). Durante la revolución neolítica, este culto se convirtió en el culto de fertilidad de la tierra.84


A continuación mencionaremos varias teorías que no consideran el aspecto religioso como principal y se enfocan en otras funciones del arte rupestre. Sin embargo, teniendo en cuenta la localización de las pinturas – en las partes traseras de cuevas o en abrigos con difícil acceso – nos parece clara cierta exclusividad del arte que con mucha probabilidad va unida con dicha religiosidad. A pesar de ello, la aportación de las teorías que siguen es precisamente el punto de vista especial que nos permite reflexionar sobre otros aspectos importantes.

Primera de estas teorías habla de una simple necesidad de los hombres de expresarse de manera artística. Tradicionalmente va unida con el concepto idealizado de la prehistoria, afirmando que como los hombres no tenían nada que hacer empezaron a pintar lo que veían en su entorno. Si embargo, sabemos que la función estética siempre va unida con otras, no aparece aislada. A pesar de ello, lo importante es que esta teoría nos hace tomar en consideración el papel del arte y de la estética en la vida humana como un aspecto clave de la investigación.

Segunda teoría en cambio enfatiza otra función del arte, la función social. Precisamente por este aspecto importante del arte los temas principales del arte rupestre están unidos con animales, la caza y la fecundidad femenina, expresando las preocupaciones principales de los hombres85. La teoría se basa en la interpretación de signos que las teorías anteriores no fueron capaces de explicar. Según la teoría social, estos signos fueron empleados como señales para comunicar con los demás cazadores, para prevenirlos o informarlos sobre cosas importantes. De hecho, los signos podrían interpretarse como antecesores de la escritura pictórica.86 Siguiendo esta interpretación, las formas tectiformes podrían explicarse como representaciones de edificios, líneas de puntos como una señalación de vías en las cuevas y formas estilizadas presuntamente antropomorfas como personas. Además, si observamos las estampas de las manos, en muchos casos encontramos manos a las que faltan dedos. Si dejamos aparte la posibilidad de que faltaron de verdad es posible interpretarlo como una forma de signalización, probablemente cazadora.

Y la última teoría que quisieramos mencionar aquí está relacionada con las cuevas del arte francocantábrico. Observando bien las pinturas queda claro que las especies de animales que predominan son siempre dos, caballos y bisontes. Según esta teoría, estos dos animales van unidos con el concepto masculino y femenino, lo que luego da un significado completamente nuevo a la composición.87


De todo lo dicho resulta claro que el arte rupestre nos muestra el mundo completamente diferente del nuestro, con una gran variabilidad de expresión. Depende de nosotros si somos capaces o no descifrar el mensaje contenido en el arte para entender el mundo de valores y creencias del hombre prehistórico. Este asunto se complica aún más si tomamos en consideración aspectos antropológicos de los que hablaremos más adelante.

5. Concepción antropológica de la problemática de la prehistoria

En la historia de la civilización humana se pueden observar cambios en la percepción de culturas ajenas. Este proceso es clave para nuestro análisis porque está vinculado con el modo de ver al hombre de punto de vista paleoantropológico. Lo que influye de manera muy significativa es el progreso científico que va aportando nuevos conocimientos, además del aspecto literario que vamos a analizar luego. Estos dos aspectos resultan importantes no sólo para el conocimiento de la prehistoria, sino cómo hemos comentado, para el conocimiento y entendimiento de otras culturas en general.


Desde siempre, en el pensamiento humano aparece el concepto de división del espacio social en dos partes: «nosotros» y «ellos». Esta división está presente en todas sociedades y en todas las épocas. Muy evidente se hace en caso de culturas antiguas, donde con mucha frecuencia encontramos la designación «gente» para las personas pertenecientes al dicho grupo mientras que los demás solían designarse de manera más bien peyorativa u hostil: «enemigos», «monos» etc. La analogía de este comportamiento encontramos en la Edad Antigua, donde para los romanos, los miembros de todas otras culturas sin diferencia fueron simplemente «bárbaros».

Este concepto no desapareció con la disgregación del Imperio Romano. Se pueden encontrar muchos ejemplos en la Edad Media. Los extranjeros, a pesar de representar un elemento progresivo facilitando el intercambio de nuevos conocimientos, solían percibirse como individuos que causaban inquietudes entre los habitantes precisamente por la diferencia cultural, lingüística, de religión o costumbres. Para mencionar unos ejemplos concretos, ésta es una de las causas principales de persecución de gitanos, de formación de ghettos judíos y de hecho, el orígen del conflicto entre cristianos y árabes que dio impulso a Reconquista.

Una nueva etapa empezó con el descubrimiento del Nuevo Mundo. Se levantó una ola de interés por las civilizaciones indígenas. Estos nuevos conocimientos ampliaron las capacidades imaginativas de la gente, ofreciéndoles ejemplos de sociedad que vive de modo semejante a los tiempos prehistóricos. Se introdujeron en Paleolítico términos como chamanismo, totemismo, tabú, rituales mágicos etc.88 Esta experiencia se proyectó también en el concepto del mundo social. El modelo medieval del «bárbaro» se convirtió en el modelo del «salvaje» exótico, sometido a la reeducación en concordancia con la moral cristiana.89 Vemos que el concepto de relativismo cultural y de necesidad de tolerancia hacia otras culturas es algo muy nuevo en la historia y de hecho, no es nada que funcione con éxito ni en el presente si consideramos problemas actuales de minorías étnicas y los conflictos frecuentes con el mundo árabe.
Esto todo sirve para mostrarnos la actitud que los hombres suelen adoptar hacia culturas que resultan diferentes de su propia, de sus valores y filosofía. Resulta claro que el hombre, quiera o no, siempre percibe las culturas ajenas bajo el prisma de su propia cultura, de su modo de ver y entender el mundo. Precisamente esto representa un problema grande para la investigación de la prehistoria y de eso surgen muchos estereotipos relacionados con el hombre prehistórico.

En varias teorías que hemos comentado destaca la intención de proyectar los problemas sociales y psicológicos de la actualidad en la prehistoria (por ejemplo, el problema actual de drogas sin duda se refleja en la teoría de chamanismo). A la vez, es una manera de acercarnos la realidad de aquel tiempo, hacerla más inteligible y familiar. Esto puede convertirse hasta en cierta idealización de la prehistoria, muy evidente en la literatura.

Existen varios procedimientos90 que suelen utilizarse a la hora de investigar el pasado. El procedimiento empleado con mucha frecuencia son las analogías con cosas conocidas en la actualidad.91 Fueron plantadas muchas analogías, sin embargo es cierto que ninguna de ellas aporta conocimientos verificables. En el presente no existe ninguna analogía directa con los homínidos prehistóricos.

Una de las analogías más empleadas es la relación entre el comportamiento de animales (monos) y los hombres prehistóricos. Se trata de una combinación de rasgos humanos y animales, formando así el arquetipo harto conocido del hombre salvaje con su aspecto y comportamiento típico, que forma parte de la conciencia y educación cultural.92 Sin embargo, considerando esta problemática de punto de vista científico, a pesar de muchas semejanzas entre el comportamiento de los hombres y animales, existe una diferencia significante en la expresión de sentimientos y expresión simbólica (lenguaje, arte).93

Otra analogía muy popular es la comparación de la sociedad prehistórica con las culturas indígenas actuales que llevan el modo de vida primitivo. Esta teoría se hace discutable considerando la distancia temporal que nos prohíbe establecer una analogía fiable. No somos capaces de reconstruir bien las condiciones del pasado por larga duración de dicha época, por una gran variabilidad de condiciones y por existencia de cambios dramáticos de condiciones que superan la experiencia del hombre actual (la glaciación etc.), lo que implicó modos de adaptación desconocidos en el presente.94

La analogía con el desarrollo mental de niños supone el hecho de que a los hombres prehistóricos se atribuyen rasgos del hombre actual, con el nivel inferior de capacidades. Así surgió el imagen del hombre sin conocimientos e incapaz de realizar acciones más complicadas, unido con el menosprecio de sus capacidades mentales, lo que forma barreras que con más frecuencia se representan como el escepticismo (como en caso de los descubrimientos de las cuevas fracocantábricas españoles).95

Y al fin, tampoco los experimentos ejecutados por los arqueólogos para comprobar realizabilidad de tecnologías nos dicen mucho sobre la realidad, ya que el actuante siempre queda parte del sistema cultural actual por su motivación, educación e influencia de su entorno.

Ya hemos visto que el conocimiento de condiciones prehistóricas es algo muy problemático y complicado por muchos factores. Además, este proceso va cambiando junto con los cambios de la sociedad en la que vivimos, en distintas épocas. El hecho de que los fragmentos conservados en el hallazgo arqueológico forman sólo una pequeña parte de la cultura correspondiente nos impide la verificación fiable de teorías y nos ofrece espacio para la imaginación.



6. El reflejo de la prehistoria en la literatura

La literatura se caracteriza por el modo específico de mirar la realidad. Ya se ha mencionado en muchas ocasiones que su rasgo principal es la tendencia de ver cosas de manera artística, diferente, buscar nuevos puntos de vista y romper con lo habitual. En contraste con todos los procedimientos mencionados más arriba, arqueológicos y antropológicos, la literatura no persigue el fin de llegar a conocer la verdad sobre nuestros antepasados, sino que aprovecha el tema como base para una serie de fantasías, proyectando en el pasado los problemas y la mentalidad contemporáneos. Este procedimiento facilita a los lectores el acercamiento a la realidad tan lejana y diferente de la suya, haciéndoles el pasado más familiar y explicándolos hechos desconocidos, lo que podemos observar desde siempre en leyendas e historias transmitidas por el pueblo. Así surge la mayoría de los estereotipos que se mantienen en el pensamiento humano como parte de herencia cultural.

Umberto Eco trata esta especificidad problemática en su libro «Šest procházek literárními lesy». El lector al entrar en el mundo ficticio accede a sus reglas, acepta el juego del autor, pretendiendo creer en la veracidad de lo contado mientras que el autor pretende que la historia es verdadera96. Sin embargo, la condición indispensable para que el libro sea aceptado por los lectores de esta manera es que la base de la concepción literaria coincida con el concepto general del tema, reconocido en determinada época97. Precisamente por ello, literatura nos ofrece una fuente relevante a la hora de observar el reflejo de la prehistoria en el pensamiento humano.

Para nuestro análisis hemos escogido dos libros representativos de la literatura clásica española. El rasgo común es que ambas obras fueron escritas antes del descubrimiento oficial de los yacimientos arqueológicos y por eso reflejan la realidad de punto de vista muy singular, reflejando las tendencias generales de percepción de este tema en la época correspondiente. Se inspiran en leyendas, originadas tal vez por los hallazgos ocasionales del arte rupestre que ofrecían espacio para la imaginación, formando en la fantasía humana arquetipos de personajes «salvajes» que habitan tales sitios. A continuación vamos a observar los rasgos específicos de su concepción.



6.1. Miguel de Cervantes, El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha

Uno de los primeros escritores en cuya obra aparece este tema es Miguel de Cervantes. En la primera parte de su novela más famosa, El ingenioso Hidalgo don Quijote de La Mancha, varios capítulos están dedicados a las aventuras del caballero en la Sierra Morena.98

Esta sierra, que se se extiende en la provincia de Jaén, más tarde se hizo famosa por muchos hallazgos de manifestaciones del arte neolítico del estilo esquemático. Son abundantes las figuras en ocre y rojo que representan figuras humanas en escenas de danza, animales, plantas y signos de tipo variado, sobre todo ramiformes, trazos paralelos y puntos.99 Las pinturas más importantes se encuentran en el área de Fuentecaliente,100 en la sierra de Hornilleros, y las más famosas son las de Peña Escrita y de Cueva de la Batanera. Las pinturas fueron descubiertas en 1783 por el cura Montoro Fernando López de Cárdenas. En el presente, el área está protegida como Área Arqueológica y abrigos y cuevas fueron en 1924 declarados Monumentos Nacionales.101

Precisamente estas pinturas pudieron originar leyendas sobre misterios de estas montañas. Cervantes percibe la Sierra Morena como un sitio salvaje, peligroso, casi inaccesible y sin gente, pues los únicos que están allí son hombres perseguidos con necesidad de esconderse o los hombres que intentan escapar de todo el mundo. La concepción de este espacio en Don Quijote además está enriquecida por alusiones a motivos grecoromanos como sátiros, ninfas, con lo que Cervantes intenta imitar y caricaturar el ambiente de novelas de caballería, volviéndose don Quijote en el prototipo del héroe desgraciado, que hace penitencia por amor hacia una mujer en el sitio tan inhospitalario como la Sierra Morena. 102

Mucho más interesante para nuestro análisis es la alusión que don Quijote hace en su discurso noble a los dioses que habitan el lugar:
«Oh vosotros, quienquiera que seáis, rústicos dioses que en este inhabitable lugar tenéis vuestra morada, oíd las quejas deste desdichado amante103»
Otro rasgo importante es el personaje de Cardenio. Es una persona desgraciada, marcada por una gran pena que le hizo irse a la Sierra Morena. Su historia resulta llena de pasión e intrigas y se parece mucho por su complejidad y romanticismo a una novela sentimental, siendo el héroe una persona noble y destruida por amor hacia una mujer (Lucinda).

Precisamente esto le hace volverse en una persona muy parecida al arquetipo del hombre salvaje, que encaja bien en el concepto de montaña como ésta. Cardenio, según describe Cervantes, se convirtió en un individuo raro y perdió el comportamiento civilizado:


«(…) vio a por cima de una montañuela que delante de los ojos se le ofrecía, iba saltando un hombre, de risco en risco y de mata en mata, con extraña ligereza. Figurósele que iba desnudo, la barba negra y espesa, los cabellos muchos y rabultados, los pies descalzos y las piernas sin cosa alguna; los muslos cubrían unos calzones, al parecer, de terciopelo leonado, mas hecho pedazos, que por muchas partes se le descubrían las carnes.»104

Este personaje, precisamente por su pena, se convierte con mucha frecuencia en peligro para los demás, perdiendo razón y pegando a todo el mundo sin causa alguna. Es curioso que Cardenio a pesar de representar el peligro no está percibido como algún monstruo, algo que hace falta destruir para proteger a la gente. Cardenio viene de la civilización y sigue conciente (en sus momentos claros) de ella. Está considerado como miembro de la sociedad, mantiene contacto con los habitantes (pegándolos o pidiéndolos comida) y la gente intenta ayudarle. En los momentos claros se presenta como la persona muy inteligente y culta y siente las locuras que hace.

En conclusión, en caso de la novela Don Quijote no se trata de un reflejo directo de las civilizaciones que llevan el modo de vida «prehistórico» sino más bien de la creación de un prototipo de personaje unido con naturaleza y el reflejo de leyendas y supersticiones unidas con la aparición del arte rupestre.

6.2. Lopé de Vega, Las Batuecas del Duque del Alba

En esta obra de teatro de Lopé de Vega encontramos el reflejo del arte prehistórico y de leyendas unidas con su aparición en la imagen de sociedad que lleva la vida salvaje y aislada de su entorno, en un valle inaccesible de la Sierra de Peña de Francia.

«A lo largo de los siglos se han ido acumulando multitud de leyendas sobre el Valle de Las Batuecas. Se decía que se hallaba habitado por demonios y sectas ocultas adoradoras de Satanás. Los pastores no se atrevían a entrar en él por miedo a lo desconocido. Por otro lado también se hablaba de Las Batuecas como un lugar paradisíaco, una especie de Shangri-La situada en una de las zonas menos conocidas de la vieja Castilla.105»
El Valle de Batuecas se encuantra en la provincia de Salamanca106. Es un sitio de gran belleza natural.107 Además de ello, tiene una riqueza muy grande en cuanto a restos de poblaciones prehistóricas que se consideran creadores de pinturas sobre las rocas del área. Estas obras muestran rasgos del arte esquemático y la datación empleada en el presente las considera como manifestaciones del fin del Neolítico y principios de la Edad del Bronze. La técnica de realización es bastante simple, se reduce a tintas planas y trazos lineales en color rojo, ocre o blanco, con menos frecuencia en negro y amarillo. Muchos abrigos del área están declarados Bienes de Interés Cultural. Destacan pinturas del Canchal de las Cabras Pintadas que además gozan de una declaración específica.108

Un aspecto que muy bien caracteriza la problemática es el hecho que hasta el presente se mantenió en la lengua española la frase hecha «estar en las Batuecas», que según Real Academia Española significa «Estar distraído y como ajeno a aquello de que se trata.»109


Lopé de Vega ofrece en su obra una interpretación específica de la población de Batuecas. En realidad se trata de un grupo de descendientes de godos, que hace muchas generaciones, en los tiempos de invasión árabe a la Península, se refugiaron a estos montes. Poco a poco perdieron conciencia sobre el mundo fuera del Valle.
«Cierrase un valle, el más profundo y solo

que en el mundo formó naturaleza,

de inmensos montes, que de eterna nieve

cubiertos a la vista el paso impiden,

cuanto más a los pies, que no se sabe

que hayan puesto las plantas en su estremo.

Aquí dicen que viven, y no es fábula,

unos hombres o monstruos, que estos días

han subido a robar nuestros lugares.

El cura revolvió todos sus libros,

y dice, que si aquí viven salvajes,

que sin duda serán de aquellos hombres

que se escondieron entre aquestas peñas

huyendo de los moros africanos,

cuando el godo Rodrigo perdió a España.110»

En esta obra, Lopé crea la imagen del grupo de los hombres salvajes, aislados de la civilización, que forman una sociedad igualtaria, harmónica y pacífica, excitada sólo de vez en cuando por un hallazgo ocasional de indicios que les hacen reflexionar sobre el mundo alrededor. Estos hallazgos, en el principio considerados como obras de la gente de Batuecas, les dan evidencias sobre existencia del mundo más grande que su Valle. En las cuevas encuentran cadáveres, pinturas incomprensibles sobre las rocas y también cosas nunca vistas en Batuecas. Para Lopé de Vega, dichas pinturas no tienen ninguna importancia especial, sin embargo, para nuestro análisis forman el aspecto clave de nuestra obra comentada.


«Alcuznia y prez generosa,

esas casas, que pintadas

se ven en este trabón,

non son en Batueca aladas

que nuesas casas non son

tan polidas fabricadas.

Ni esos suertes animales

tan feroces ni tan listos,

con garras y lanas tales,

son en nuestros valles vistos

por montañas ni arenales.

Luego es señal que hay más gente,

más mundo y cosas más bellas.111»
La vida espiritual juega el papel muy importante en la vida en Batuecas y complementa así el ambiente especial de la sierra. Demonios que habitan en las cuevas, encantos poderosos, supersticiones, esto todo va unido con el concepto del salvaje típico. En caso de esta obra de teatro, hablando de cosas sobrenaturales, los demonios van unidos con el concepto de islamismo, vencido recientemente en la Reconquista por expansión de cristianismo. El enlace de los demonios con los árabes quizás surge de la intención educativa del autor que tiene orígen en la tendencia general del Barroco. Éste enfatiza mucho el papel de la fe cristiana, sometiendo las obras al control ideológico.112 Por la misma causa se hace evidente que lo crisitano y moderno está considerado positivo mientras que lo indígena y primitivo resulta un engaño peligroso.
«[VOCES]  (Dentro.) 

Por unos hombres estraños

echáis de seiscientos años

huéspedes de vuestra casa.


DON JUAN DE ARCE

No temáis, que aquestos son

de aquella Cruz enemigos,

que temiendo sus castigos

huyen su hermosa visión.

Dicen que ha seiscientos años

que engañados os tuvieron,

y por esta Cruz perdieron

el logro de sus engaños.

A nosotros nos creed,

y dejaldos donde van.113»
Dejando aparte este aspecto místico, contra todas las expectativas queda claro el nivel alto intelectual y social de la gente. Entre los miembros de la población existen relaciones muy complicadas. Amor, rivalidad, lucha por el poder, todo resulta igual que en una sociedad civilizada. En caso de Batuecas aún se asocia con otro aspecto: el anhelo de conocimiento, alimentado de manera notable por dichos hallazgos. Éste se demuestra en los intentos de descubrir el mundo alrededor del Valle y en el deseo de aprender cosas nuevas. El modo de pensar de aquellos hombres es muy progresivo, aceptando todas las novedades poco críticamente. Esto se ve bien en la propuesta inicial de consituir un rey que goberne el Valle, la adopción fácil del cristianismo o en la ansia con la que la gente acepta al Duque de Alba como su rey oficial.

De todo esto parece claro que la gente de Batuecas, a pesar de representar una población salvaje, pueden igualarse a la gente de su alrededor en todo, excepto una cosa, que es suma de informaciones que tienen sobre el mundo.


Considerando todo eso parece bastante rara la reacción de los villanos que vienen en contacto con la gente de Batuecas. La gente resulta muy supersticiosa, tiene miedo de lo desconocido y sobrenatural. Aunque no aparece ninguna agresión de parte de los Batuecas, los villanos están de acuerdo en la necesidad de destruirlos como monstruos peligrosos.

El motivo romántico que forma la intriga principal del argumento es la historia de Brianda y don Juan de Arce. En su historia se observa el motivo clásico de la huida de la civilización que no les permite vivir juntos en paz.


«Asperísimas peñas, donde apenas

habrá jamás llegado estampa humana,

en cuyas fuentes vierte la mañana

escarcha en vez de flores y azucenas.

Montañas de sombríos y hayas llenas,

último fin de mi esperanza vana,

antigua sierra de tu nieve cana,

castillo que de yelo forma almenas.

Profundos valles del obscuro ivierno,

lóbrega habitación, piedras que trae

de su furiosa lluvia el curso eterno.

¡Qué bien puedo decir, que amor me trae

a morir entre el cielo y el infierno,

si de vosotros mi esperanza cae!114»


Después de llegar al Valle de Batuecas, estas personas se convierten en los portadores de ideas nuevas. La influencia es mutual, Brianda y don Juan se acostumbran a la vida salvaje aunque nunca se identifican con ella totalmente. Intentan aprovechar la ignoración de la gente para su beneficio, lo que les va bien sólo hasta cierto punto, limitado por el sentido común (el parto de Brianda). La influencia inversa sin embargo resulta mucho más importante. Se puede hablar de una rápida civilización de la población, aceptando casi sin crítica todas las novedades y cambiando con ansia su sistema de organización por otro.
Para entender bien el mensaje de esta obra hay que considerar también otros aspectos. Este tema resultó muy atractivo para el público contemporáneo, no sólo por su exoticismo y el tono romántico, sino también porque representa un eco de la problemática del descubrimiento del Nuevo Mundo y de su población india. Aparte de este aspecto, lo curioso es que en general, la situación económica y social de aquella época muestra rasgos claros de crísis profunda115. Mirando la problemática de este punto de vista se nos muestra muy claramente el contraste entre la situación general de la sociedad en dicha época y el entusiasmo con el que la gente de Batuecas empieza a integrarse en este sistema. Según nuestra interpretación, el tema de la población salvaje en esta obra está aprovechado para una ironía escondida detrás de la imagen grandiosa del Duque de Alba a cuya adoración esta obra de teatro está dedicada.

Conclusión

El objetivo de este trabajo fue hacer un análisis interdisciplinar de varios niveles de percepción del tema de la prehistoria. El esbozo de la problemática del arte rupestre en la Península Ibérica, que hemos mencionado en la primera parte de nuestro trabajo, nos sirvió como base para entender la influencia que tiene el arte sobre el modo de interpretación del pasado. Hemos visto que el arte rupestre forma una fuente inspirativa muy significante que siempre ha representado una materia para imaginación con lo que nos facilita el conocimiento e incorporación de aquella época tan lejana y desconocida a nuestra experiencia y conciencia cultural. También hemos comprobado que a pesar de la gran diversidad de expresión del arte rupestre, siempre existen puntos de contacto, ya que muchas veces el mismo concepto puede expresarse de maneras diferentes en diversos estilos.

Hemos analizado varias maneras de percepción de la problemática, partiendo del planteamiento de teorías más empleadas a la hora de interpretar el significado del arte rupestre. El punto de vista antropológico, esbozado luego, nos ayudó a entender mejor las posturas adaptadas por los hombres hacia este tema, ofreciéndonos una explicación de estereotipos y de sus orígenes. Al fin nos hemos concentrado al reflejo de estos arquetipos en la literatura, enfocándonos en la especifidad del punto de vista artístico.

Hemos comprobado que este tema está presente en la obra emblemática de Miguel de Cervantes, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha. Hemos subrayado que Miguel de Cervantes en su obra refleja la concepción típica para las novelas de caballería y novelas sentimentales, unida con cierta romantización. El reflejo más claro hemos visto en la segunda obra comentada, Las Batuecas del Duque de Alba de Lopé de Vega. En este caso, la fantasía del autor crea una sociedad del tipo prehistórico y la encaja en el ambiente específico de la Peña de Francia. Esta imagen luego aprovecha para tratar cuestiones eternas de libertad, amor, honor, fe, lealtad al rey etc.

Por falta de espacio nos hemos limitado a un acercamiento general a la problemática tratando en caso de la interpretación los puntos de vista más específicos. Somos concientes de que esta problemática merecería un análisis ulterior que tome en cuenta otros aspectos y sobre todo, los cambios de percepción del tema en varias épocas. Precisamente esto podría formar objeto de un trabajo siguiente.


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Apéndice gráfico



Datación aprox.

Cronología

Glaciación


Tipos humanos

Arte prehistórico

2000000

Paleolítico Inferior

Étapa glacial



Homo habilis

Homo erectus



























120000

Paleolítico Medio

Homo sapiens neanderthalensis







































45000

Paleolítico Superior













40000

Homo sapiens sapiens

Arte francocantábrico



















12000

Epipaleolítico

Étapa postglacial












100000

Mesolítico













5000

Neolítico




Arte macroesquemático

Arte levantino






4000

Edad de Bronce






Arte esquemático









2000

Edad de Hierro







1000









1. El diagrama de división de la prehistoria




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