El arte no reproduce lo visible sino que hace visible lo invisible



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"El arte no reproduce lo visible sino que hace visible lo invisible”

PAUL KLEE

Según Vigostki, cuando doctamente habla sobre los factores genéticos del proceso creativo, dice que existen dos componentes difícilmente valorables en el nacimiento de una actividad creativa: el impulso- necesidad y la emergencia de lo pre consciente o inconsciente; el primero necesita de un impulso vital que se presenta como una necesidad; el segundo es la aparición espontánea de imágenes, algo que está en estrecha relación con los procesos emocionales y la memoria de lo inefable, que solo emerge de la conciencia de una libre asociación interna o externa. Según Lacan, esto surge en un momento determinado, como el pez que salta por la superficie del agua y se oculta inmediatamente.

En Carlos Ciriza, por un don extraordinario, esta actividad cerebral se le presenta continuamente, y unida a una técnica perfeccionista y a un oficio exquisito queda reflejada en cada una de sus obras, suscitando emociones a un público con el que sintoniza inmediatamente.

La Neuropsicología de la Actividad Creativa es una de las disciplinas actualmente con mayor auge y estudia, entre otros aspectos, estos comportamientos "geniales". Básicamente son genéticos y no se dan en todos los seres humanos por igual. Estos comportamientos y actitudes están muy bien descritos y estudiados por el Profesor Goldberg de la Universidad de Moscú desde 1967, o también por el Profesor Gómez Tolón y por mí en trabajos de investigación actual-mente desarrollados sobre le participación del lóbulo pre-frontal en las acciones de la creación y el gesto, realizados en el Departamento de Fisiatría de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza.

No obstante, un gran estudioso, Mario Benedetti señalaba también otras influencias y decía, que la cultura y por tanto el arte como parte integrante de esta, no es una mera suma de individualidades, es también un clima, una recíproca influencia, una polémica vitalidad, un diálogo constructivo, un pasado de discusión y análisis y es también un paisa-je compartido, un cielo familiar.... Es precisamente bajo este "cielo familiar", donde también podemos situar la figura de Carlos Ciriza, ya que desde niño inició las actividades artísticas, como dije, en el taller de su padre.

UNA NUEVA ÉPOCA: LA POSTHISTÓRICA

El filósofo y crítico de arte Arthur C. Danto, nos lleva a reflexionar sobre importantes cuestiones filosóficas en su magnífico libro "Después del fin del Arte", donde cuenta que algunos historiadores comienzan a denominar a esta época que vivimos "post-histórica". No se conforman o se les queda corta la anterior denominación de posmoderna... yo me pregunto: ¿cómo llamarán nuestros hijos a la suya?

Tras el eclipse del expresionismo abstracto -dice Danto- el arte se ha desviado irrevocablemente del discurso narrativo que Vasari definió para él en el Renacimiento, de modo que lo que debe hacerse, es señalar el camino hacia un nuevo tipo de crítica, que resulte capaz de ayudarnos a entender el arte en esta era "post-histórica", un tiempo en el que por ejemplo las teorías tradicionales no pueden explicar la diferencia existente entre la imagen de un cuadro de Andy Warhol y el producto comercial que representaba y en el cual se inspiraba.

Se trata de plasmar una serie de consideraciones tan rigurosas como amenas sobre los más relevantes temas estéticos y filosóficos con respecto al arte, que a su vez reflejan a la perfección el pensamiento de uno de los observadores más atentos de la escena estética actual: Greemberg. Hace ya mucho tiempo explicó el sentido de la modernidad sobre una base crítica fundamental estética. De esta forma esbozó una nueva historia del arte que va desde la tradición mimética -la idea de que el arte es una fiel representación de la realidad- hasta los manifiestos de la época moderna -en los que el arte se define como la filosofía del artista-.

La conclusión que extraemos de todo esto, es que ya no se pueden aplicar las nociones tradicionales de la estética al arte contemporáneo, sino que hay que centrarse en una práctica filosófica de la crítica de arte que pueda arrojar luz sobre la que quizá sea la característica más sorprendente del arte contemporáneo: que todo es posible.

Hay preguntas que hoy podemos hacernos: ¿qué es la vanguardia actual?, ¿en qué consiste el arte de hoy?, ¿por qué normas se rige?, ¿por qué quieren los artistas estar siempre en el límite de su práctica tratando de abrir nuevos caminos, con el fin de conmocionar al público y a veces hasta arriesgarse a la censura despiadada?

Otro historiador y crítico importante como Brandon Taylor, en su también magnífico libro "Arte Hoy" nos responde a algunas de estas preguntas. Desde los experimentos del arte radical de los años sesenta los artistas han seguido buscando nuevos estilos y temas artísticos que derrumbaran, atacaran o reinventaran lo que había existido antes, actuando por lo general de un modo absolutamente consciente. Estos estilos y movimientos recientes se habrían visto influidos por la economía, la política, las cuestiones sociales, por la teoría artística y otros tipos de teoría crítica. También por el impacto de las nuevas tecnologías, ¿qué es por ejemplo el neo expresionismo? ¿y el land-art, las performances y los happenings? ¿Cómo puede ser algo posmoderno o post-histórico?

En una época en la que los artistas se han alejado tanto de todo lo que antes se había considerado artístico, ¿cómo es posible seguir, o comprender aún más a fondo el progreso del arte?. Habrá que rastrear más el impacto del mercado en los diversos estilos artísticos o las relaciones cada vez más intrincadas de los artistas con los críticos y los historiadores del arte para entender mejor todo esto.

Siguiendo a Danto, podemos afirmar que en arte nunca se ha podido predecir nada. Picasso en 1906, pintó una obra del mayor naturalismo clásico, "La familia de los saltimbanquis", pero ni siquiera el mismo Picasso podría sospechar que precisamente un año después haría algo tan absolutamente inimaginable y diferente como fue el cuadro de las Señoritas de Aviñó o cuando en 1955 el expresionismo abstracto estaba en pleno apogeo con la Escuela de Nueva York, y cómo esos artistas que podrían calificarse de vanguardistas, empezaban a desafiar a la pintura expresionista abstracta y a la óptica más ortodoxa de la modernidad. Aparecerán Rauschenberg y Jasper Jons, que junto con los ingleses Hamilton o Blake nos presentarán sus collages iconográficos, surgirán las performances, los happenings, las instalaciones como aquellas de Diñe, Oldenburg o Beuys, este último especialista también en instalaciones y conferencias, en las que incorporaba a las obras las dimensiones sociales y psicológicas del arte. Quien podía predecir en 1962 que estaría fundamentalmente acabado como movimiento el expresionismo abstracto, y que sería reemplazado por el arte pop, o los minimalistas, que también se escaparan de la ortodoxia de la modernidad construyendo sencillos objetos, geométricos, lisos, o faltos de color y como a medio camino entre la escultura y la pintura. A Danto le sobran razones cuando comenta que nadie pudo predecir tampoco que el arte de Giotto sería reemplazado por el arte de Massaccio, al igual que tampoco se pudo evitar que a principios del siglo XX aparecieran el fauvismo, el futurismo, el constructivismo, el neoplasticismo, el cubismo, el dadaísmo, el surrealismo etc. etc., estilos todos ellos completamente diferentes en pensamiento, técnicas, materiales y ejecución. De igual manera, no puede extrañarnos que a finales de los años sesenta aparezcan los artistas conceptuales que trabajan con materiales encontrados -una vez más-, con montajes fotográficos, con elementos corrientes perecederos, matéricos, collages etc...

Otro revolucionario del arte, Duchamp, en los años setenta llegó a tener artistas seguidores que defendieron que cualquier cosa, dentro o fuera de los espacios museísticos, podría considerarse arte bajo unas determinadas condiciones (pero pocas) de exhibición o producción.

En el año 1975 el arte conceptual, después de su popularización, empezaba a estar anticuado, y será a principios de los años 80 cuando después de esa rebeldía, de esa revolución social que se inicia en Mayo del sesenta y ocho o después del rechazo de la Guerra de Vietnam, queda desplazado y apartado aquel arte que era practicado antes por artistas pertenecientes a estos movimientos, que pretendían entre otras causas, luchar y eliminar las convencionales vías de comercialización.

Después de estas "crisis" volverá la pintura y la escultura de las antiguas tradiciones, sobre todo las europeas, apareciendo desde los años 70 un nuevo público y un mercado para el arte contemporáneo, que mejora con la formación sobre este arte de los historiadores críticos y artistas. Todo este conjunto de factores dio como resultado una mayor profesionalización e institucionalización de las vanguardias actuales.

Incluso hasta la modernidad del pensamiento de Arthur Schopenhauer se queda ya desfasada. En su libro "El mundo, voluntad y representación" se refiere a la relación entre los valores que considera antitéticos: la belleza y la utilidad. Dice así: Ya sea la música, la filosofía la pintura o la poesía, la obra del genio, no es objeto útil. La inutilidad es una de las características de las obras de los genios, es su título de nobleza.

Y así podemos preguntarnos: ¿es qué sólo debemos vivir rodeados de objetos útiles?. Si reflexionamos, generalmente estos objetos no son los que nos proporcionan placer, sino que son los que generalmente nos conducen a tener que realizar esfuerzos, a realizar trabajos para desarrollar esa utilidad o para convertirlos en bienes materiales que posiblemente terminarán esclavizándonos.

Las obras de arte, llamados por algunos "objetos inútiles", nos van a proporcionar con toda seguridad mayores placeres espirituales, comodidades y bienestar al acompañarnos en los momentos de ocio y descanso.

Otros críticos importantes como Douglas Crimp hacen referencia y recuerdan que ya hace ahora más de un siglo y medio, Paul Delarroche pronunció esta frase: "hoy ha muerto la pintura", frente a la evidencia abrumadora de la invención de Daguerre que daría lugar a la fotografía. Obviamente se equivocó, pues más tarde se llegarían a complementar y unir de tal manera, que darían lugar a nuevas creaciones artísticas, a un nuevo estilo dentro del arte. La pintura y la escultura, al igual que la arquitectura, si son bellas, son artes que sin manipularlas y sin tener que realizar ningún esfuerzo el espectador, solamente por ellas mismas y por la maestría del autor, le proporcionan placer y deleite. Por lo tanto son innegablemente útiles, sobre todo para su espíritu.

CARLOS CIRIZA: ADALID DE LA RENOVACIÓN Y ARIETE DE LA POSTMODERNIDAD

Tenemos ante nosotros a un artista que es un gran comunicador, que trasciende su propia obra y que con su comportamiento generoso, soñador, vital y franco, nos presenta una "forma de hacer" progresista y abierta hacia el futuro.

No se limita sólo a la pasión por la pintura y escultura, pues en su vida muestra una infinita gama de matices como pueden ser su defensa al entorno y a la ecología. De esta manera presenta un interés por lo social desde ese espíritu libre y creativo. Nos proporciona continuamente amistad y aprovecha cualquier ocasión para ofrecer mensajes de tolerancia.

Hace ya algunos años, comenzó como escultor en la actividad pública, demostrando una especial inclinación por contribuir a normalizar y a extender la presencia de la escultura en la vida de los espacios, tanto rurales como urbanos. Impulsó en estos ámbitos de relación cotidiana de los ciudadanos la colocación de monumentos en calles, parques y plazas concurridas de gran significación simbólica. Recordemos el "Monumento al Toro" que, a pesar de ser una representación figurativa, tiene un cierto toque expresionista. Más recientemente, sus obras "Horizonte", "Maternidad", o el conmemorativo del centenario de la Provincia Capuchina de Navarra, Cantabria y Aragón. Su reciente exposición en la ciudad de Burdeos en un magnífico espacio abierto, o la presentada en Pamplona, en el seductor y minimalista Parque Yamaguchi y que ha permanecido desde finales del pasado año hasta hace unos días, con más de treinta esculturas presentadas, ha con-mocionando a la crítica y a los espectadores, tanto por la monumentalidad de las piezas expuestas como por la calidad artística de las mismas, siendo calificada la muestra "de sin precedentes en esta ciudad de Pamplona".

En casi todos los concursos que ha participado han sido seleccionados sus proyectos y tampoco es circunstancial hablar de su decisiva participación directa en los mismos por esa disposición a fomentar las implicaciones sociales del arte, sin impedirle que paralelamente haya desarrollado otras facetas, como son sus inquietudes investigadoras, desempeñadas y desentrañadas en la soledad del taller.

LA EXPOSICIÓN

"Todo incluso la contemplación del arte se tiene que someter a una sensibilización en forma de aprendizaje sin la que el entendimiento no sería posible”

EL AUTOR


Las antiguas academias cuando comparaban a la escultura con la pintura emparentaban a la primera con la masa, con el volumen, con la ocupación del espacio o la desocupación del mismo siendo todo esto real; lo pictórico, en can1' • pasaba de la ilusión. Se decía con rotundidad: "escultura se hace quitando, la pintura se hace poniendo".

Las primeras noticias que tengo sobre Carlos Ciriza se remontan a la exposición de 1991 en la Galería Plexus de la ciudad de Burdeos. Aunque en aquel momento no pude conocer al artista, su obra ya me pareció fuera de lo común, con una gestualidad propia y diferente, con dominio de la técnica, del color y de la composición. Reconocí a un Carlos diferente ya como artista, después de su encuentro con Nueva York.

Desde sus inicios ha pasado por una serie de ciclos creativos sistemáticos a través de los cuales ha materializado su obra, formándose día a día mediante el método de la prueba-error que le permite crear una obra final elocuente y genial, recogiendo los frutos de su creatividad en esta excelente exposición.

Esta muestra de pintura y escultura que nos presenta hoy en el Arco de Santa María de la Ciudad de Burgos es la primera que realiza en esta culta ciudad Carlos Ciriza. En ella podremos contemplar sus últimas creaciones. Entre las que se han seleccionado veinticuatro piezas representativas de su hacer tanto en pintura como en escultura.

La exposición que presenciamos nos muestra una pintura fortalecida por una técnica excepcional en la búsqueda de las divergencias primigenias que le acompañaron en el desarrollo vital y artístico a lo largo de los años.

Su pintura, que comenzó con la figuración-como casi todos los grandes pintores- le llevará a la abstracción, dotándola de un gran contenido formal, de creatividad, expresividad y vigor y a la vez repleta de lirismo, sin buscar a propósito el decorativismo, que es fácilmente vendible. Ciriza busca la plasticidad y la obra bien acabada que en intima unión con sus grandes dotes para dominar el color y la luz hace que el resultado sea una obra cuidada de ricos de registros sígnicos y gestuales muy personales, íntimamente relacionados con su escultura y en inseparable comunión con ella.

A modo de suplementos o de complementos -según se quiera entender-, podemos ver algunos de sus dibujos o collages, "retratos" que Carlos Ciriza ha realizado en versión bidimensional de la superposición de capas de sus propias esculturas, confirmando en esta exposición lo que ya sabíamos del artista: que es un investigador de las formas, y que analizando y cuestionando el espacio, mediante la construcción, la destrucción, o la reconstrucción de los volúmenes geométricos consigue la humanización de sus obras al unir el gesto a esa estética, rompiendo la rigidez propia de las geometrías.

Cuando Carlos me enseñó las obras recién acabadas para la selección de esta exposición en su estudio de Pamplona, ante su pregunta de que me parecían, le dije: voy a tener serias dificultades para elegir las mejores obras ya que en todas reconozco al mismo autor, a ese que domina el oficio, los signos, el gesto, en definitiva el arte de pintar y esculpir y le añadí un consejo: "Amigo Carlos, sigue así, no dejes de presentarte como tú eres a través de tú obra, quiero seguir disfrutando de ese hacer, de esas ideas solamente tuyas, de esos pensamientos de "vaivén", que como decía otro gran artista, Picabia, en una famosa frase: "si la cabeza es redonda, es para que los pensamientos y las ideas cambien de dirección".

JOAQUÍN MONTOLLO SALVADOR

Profesor Titular de la Universidad de Zaragoza.



Licenciado en Historia del Arte Expertizador y crítico de Arte Contemporáneo


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