El arte hispano musulman



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EL ARTE HISPANO MUSULMAN

INTRODUCCION HISTÓRICA
Los orígenes del Islam y de la nueva civilización islámica. Bases de la nueva religión monoteísta

Se inicia el islamismo con la Hégira, en el 622, es decir, la huida de Mahoma de la Meca a Medina. El credo predicado por Mahoma trataba de armonizar el mantenimiento de ciertos valores ligados a la vida nómada con una nueva fórmula religiosa que respondiera a las exigencias del nuevo género de vida surgido del comercio y del carácter urbano de la civilización, que estaba formándose en torno a ciudades como Medina (corazón de las rutas caravaneras que unían, a través del desierto, oriente y occidente). Entre los viejos valores estaban el patriarcado dentro de un sistema de relaciones tribales y la obligación de seguir ciertas prescripciones dietéticas. El rechazo de su propia ciudad le obliga en el año 622 a protagonizar la Hégira o huida hacia Medina, acontecimiento que servirá de punto de partida para la cronología musulmana.



La civilización islámica incorpora creencias de estirpe cristiana, judía y zoroástrica, junto a las ancestrales prácticas de las tribus árabes. El Estado teocrático fundado por el profeta se extenderá rápidamente por toda Arabia, Siria, Persia, Egipto, norte de Africa, y la península Ibérica. En poco más de un siglo abarca desde el sur de Francia hasta la India, y determina la creación de una cultura homogénea que va incorporando las formas vigentes en las zonas que conquista, rebosantes de restos romanos, bizantinos, persas y visigodos lo que se manifestará en una gran variabilidad.


ORIGEN Y EXPANSIÓN DEL ISLAM

Podemos establecer dos etapas para los primeros tiempo de expansión y consolidación de la civilización islámica clásica, que coinciden con el reinado de las dos primeras dinastías que lograron mantener unido el imperio árabe:

1. El período de la dinastía Omeya (el Califato Omeya 661-750). Las conquistas más espectaculares se produjeron hacia occidente, tras someter a los beréberes norteafricanos, el camino hacia la península Ibérica quedó libre. Las disensiones entre las distintas facciones visigodas facilitarían la penetración y rápida conquista del reino visigodo (711) por parte de los árabes. La expansión musulmana en occidente será frenada por los francos en 731, en la batalla de Poitiers, fijándose en los Pirineos el límite máximo de progresión islámica en occidente. En la primera mitad del s. VIII se estabilizaron las fronteras políticas de lo que será el mundo musulmán clásico, donde se asentará su civilización y, por tanto, también su arte. Damasco, la capital de Siria, convertida en el centro político del imperio árabe será, también, su principal centro creador.

2. El período Abbasi (el Califato Abbasi 79-945), en esta segunda época las fronteras políticas dejan de coincidir con las fronteras religiosas, pues hay territorios como Al-Andalus, el Norte de África y las zonas ocupadas de la India, que escapan a la autoridad política del califa. La capital se ha trasladado de Damasco a Bagdad (la actual capital de Irak) y la influencia persa crece de forma notable en la cultura y el arte islámico.

La evolución política posterior, especialmente la preponderancia que tendrán las dinastías turcas, tendrá una profunda influencia en el ámbito cultural y artístico. Geográficamente el Islam llegará hasta las lejanas tierras de Indonesia por oriente, después de haber penetrado el centro del continente asiático y el africano. El Islam sigue siendo, aún hoy, una religión en expansión a escala mundial.
El Islam

Como sucede con el cristianismo, el Islam pertenece a una nueva generación de religiones que se dirige al individuo. Suprime el sacerdocio o, lo que es lo mismo, predica el sacerdocio universal. La liturgia, por tanto, se reduce a la oración individual. Una fe de contenidos simples y abstractos a los que corresponderá un arte que se puede definir con los mismos adjetivos. Mahoma asumió la tradición monoteísta hebraica, incluyéndose él mismo en la nómina de profetas como el último y definitivo portavoz del mensaje divino. Como otros profetas, la tradición refiere su ascensión al cielo desde una roca situada en el lugar donde estuvo el templo de Salomón. La construcción de la Cúpula de la Roca (669) constituyó, pues, un gesto de apropiación simbólica de un lugar sagrado para judíos y cristianos, reafirmando con ello el carácter superador que tenía el Islam en relación con la tradición judeocristiana.


Mahoma acepta el monoteísmo hebreo y cristiano (las religiones del Libro, la Biblia), como base de su nueva religión. El Dios de los árabes recibe el nombre de Alá. Las revelaciones en forma de máximas o aforismos que Mahoma recibía cuando caía en éxtasis, fueron recogidas por sus discípulos y recopiladas bajo el título de Al-Koram. Este libro recuerda el Talmud judío y los Evangelios apócrifos. La doctrina de Mahoma es muy sencilla. Un monoteísmo universal reducido a sus elementos más simples. La vida futura (el paraíso) que promete esta religión está dibujada con imágenes materiales, especie de dibujos placenteros u horribles de fácil captación para los rudos beduinos del desierto. Sus preceptos no pueden ser más simples: hermandad, ayuda mutua y limosna, en el campo social; abluciones, oración (cinco veces al día en dirección a La Meca) y prohibiciones dietéticas, en el campo individual. Mahoma siguió fiel a la peregrinación a La Meca y a la “Piedra Negra”, que se interpretó como un anticipo de la revelación monoteísta. Islam, significa “abandono a la voluntad de Dios” y transmite la esencia providencialista y fatalista de estas creencias. Los fieles del Islam, se llaman “muslimes” o musulmanes (sometidos). Mahoma concibe la “Guerra Santa” (Yihad) como una forma de combate interior e individual contra el mal, pero también como un medio para facilitar la expansión del Islam a través de las armas. Se siente un instrumento fatal en las manos de Dios, llamado a difundir por todo el mundo su religión, por la fuerza incluso si era rechazada. El entusiasmo religioso que despertó esta religión, uno de cuyos ideales era morir en combate, hizo invencible al ejército árabe en los primeros tiempos.

El Corán no es sólo un libro religioso, sino que regula toda la vida musulmana y es el código fundamental de los musulmanes. Está dividido en 114 Suras o apartados. El otro libro que recoge la tradición es la “Sunna”, recopilada por el teólogo Al-Bochari. Las obligaciones de los musulmanes son el ayuno, prescrito desde el alba hasta la puesta del sol, durante el mes del Ramadán, noveno mes del año lunar árabe; la limosna y la hospitalidad para con todos los musulmanes y los extranjeros; la ablución (limpieza y purificación), la oración cinco veces al día y la peregrinación a La Meca, al menos una vez en la vida, de todo musulmán piadoso. Permite la poligamia y prohíbe algunas comidas, como el cerdo, el alcohol, etc.

Las dos grandes sectas o corrientes musulmanas están relacionadas con las diferentes interpretaciones que se producen del mensaje de Mahoma tras su muerte. La Sunnita u ortodoxa, partidarios de la familia Omeya, aceptaban el Corán y la Sunna. Sus partidarios pertenecían a las clases ricas de Arabia y de los nuevos países conquistados. La Shiíta, no aceptaban la Sunna y creían que la interpretación del Corán (al que añadían un capítulo enalteciendo la personalidad de Alí, yerno del Profeta Mahoma, al que se mitifica), debía de hacerla un personaje, el mejor musulmán, un imán, que debía buscarse entre los descendientes directos de Mahoma. Contaron con el apoyo de las clases populares y eran partidarios de una visión más rigorista de as normas que contiene el Corán; geográficamente enraizaron en el actual Irán, la antigua Persia. Los musulmanes copiaron gran parte de sus órganos de gobierno de Persia y Bizancio. El poder central era absoluto y teocrático y descansaba en la persona del “Califa”, que es el jefe político y religioso (imán) de los musulmanes.



La expansión del Islam en occidente: la España musulmana.

En su expansión hacia occidente, los musulmanes árabes y sirios desembarcan en tarifa en el año 711 y vencen a los visigodos en la batalla de Guadalete. No son más de 35.000, pero conquistan con relativa rapidez el reino Visigodo, muy debilitado por las luchas internas. Los nuevos invasores predican la igualdad, liberan a los siervos y se muestran tolerantes con la religión de sus pobladores. Muchos cristianos mantuvieron sus creencias bajo el poder político musulmán, fueron los mozárabes, aunque la mayoría de la población hispanogoda acabaría convirtiéndose a la nueva religión.



EL ISLAM EN LA PENÍNSULA S. IX
Del año 711 al 756, la península, que empieza a ser llamada Al-Andalus, será gobernada por emires (gobernadores) dependientes del Califa Omeya de Damasco. El año 756 Abderramán I, un príncipe Omeya, que escapó de la matanza de Abu Abbas (el nuevo califa del Imperio Árabe que trasladará su capital a Bagdad), se instala y apodera del emirato de Al-Andalus, cuya capital era Córdoba, titulándose emir independiente. En 911, Abderramán III, descendiente suyo, se proclama califa, independizándose totalmente de Bagdad. Durante el emirato aún se reconocía la supremacía religiosa del califa de Bagdad; a partir de este momento, se rompe la unidad religiosa del Imperio Árabe. El siglo X coincide con el momento de mayor esplendor del Califato Cordobés. Sus sucesores Al-Hakan II, Hixem II, etc. prolongan el esplendor hispanomusulmán hasta el año 1031, en que el califato se fragmenta en multitud de reinos independientes llamados “taifas”. Esta fragmentación de Al-Andalus impulsará la expansión de los pequeños reinos cristianos (Reino Astur-Leonés, Navarra, Castilla, Aragón, etc.) que se habían ido consolidando en el norte de la península Ibérica, y que pronto se emanciparán de la tutela cordobesa. Esta expansión se producirá hacia el sur, aprovechando la tierra de nadie que existía en torno al valle del río Duero. Los historiadores cristianos llamaron a esta conquista, “Reconquista” por considerar que estaban restaurando la unidad política del desaparecido reino visigodo, pero en realidad nada tenía que ver con aquello. Eran otros tiempos, pero como elemento justificador y legitimador de la expansión cristiana venía muy bien.
Durante los siglos XII y XIII Al-Andalus se vio reforzado por la llegada de los Almorávides, primero, y de los Almohades, después, que intentaron, sin éxito, frenar el avance cristiano hacia el sur. En el año 1212, en la batalla de las Navas de Tolosa, los almohades fueron derrotados definitivamente por una coalición de reinos cristianos. El final de al-Andalus reino nazarí de Granada, en la Andalucía oriental, que todavía logrará mantener un simulacro de reino independiente hasta el año 1492 cuando los Reyes Católicos (que había unido las dinastías reinantes en Castilla y Aragón), decidieron conquistar definitivamente este reino. Se ponía fin a una etapa que se había iniciado con la llegada de las tropas de Tariq en el año 711. Desde el punto de vista artístico distinguiremos dos etapas o momentos claramente diferenciados: el arte de época califal, centrado en las realizaciones cordobesas; y el arte nazarí, centrado en el palacio de la Alhambra de Granada.
Durante ocho siglos la presencia del Islam en occidente servirá para consolidar el legado de las grandes civilizaciones de la antigüedad y difundirlo a todo occidente. La filosofía griega, la ciencia, la medicina, las matemáticas, etc. recibirán un extraordinario impulso en la civilización islámica, que sabrá adoptar como propia la cultura de los pueblos sometidos y dotarla de un nuevo impulso. Síntesis y puente de civilizaciones es la mejor definición que cabe hacer de esta época clásica de la civilización islámica. No obstante, su supervivencia como realidad política estaba condenada. La expansión de la Corona de Castilla por la Baja Andalucía, la consolidación del reino de Portugal al oeste, y la expansión levantina de la Corona de Aragón, redujeron la presencia política musulmana al reino Nazarí de Granada que, desde el s. XIII, se convertirá en un reino islámico amenazado, logrando alcanzar las postrimerías del s. XV, hasta que superadas las rivalidades civiles que habían enfrentado a los reinos cristianos peninsulares, Castilla se lanzó a la definitiva conquista del reino de Granada, que sucumbirá en 1492, el mismo año en que las naves que Colon comandaba, alcanzaron las costas del continente americano. Una nueva era empezaba y parecía que los musulmanes hispanos no estaban invitados a ella.


CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL ARTE ISLÁMICO


ANICONISMO
El arte islámico es ICONOCLASTA, porque el Dios único en el que creen los musulmanes no se puede representar en imágenes. No hay, por tanto, imágenes en las artes plásticas, ni en el interior de sus mezquitas. La excepción la constituyen algunas manifestaciones en el ámbito iraní (chiíta) y en los códices que contienen ilustraciones sobre algunos temas.
Cuando Mahoma destruyó los ídolos reafirmó la idea central de la trascendencia de Dios, que hace imposible poseer una imagen de Él, pero sobre todo reforzó la idea de que ningún artista puede competir con la divinidad en la creación de seres reales. Así, aunque el Corán, no prohíbe expresamente la representación de figuras, el arte islámico evita "crear" figuras porque que esta facultad sólo se le reserva a Dios.
ESTILIZACIÓN

Las artes plásticas del mundo islámico son ANTINATURALISTAS. Se trata de recrear, a través del arte, un ambiente puramente religioso, donde no cabe la representación de la realidad. Es, por tanto, una manifestación del misticismo y la espiritualidad de los musulmanes. Por ello abundan las composiciones geométricas y abstractas.

La composición geométrica se usó también para evitar toda representación humana de la divinidad. En el arte, el entrelazado geométrico fue la forma en que se plasmó la idea de unidad divina proclamada por Mahoma y subyacente en la infinita variedad del mundo según el Islam.

La armonía del mundo se expresa para el arte islámico en la complejidad del entrelazado geométrico, porque en la unidad se muestra la multiplicidad y la multiplicidad se encuentra en la unidad.

La ornamentación geométrica siguió el trabajo de los matemáticos árabes, que fueron los más notables del mundo medieval. La base de muchos de los patrones geométricos es una estrella central con las puntas mirando en todas las direcciones para formar una compleja red de líneas que se cruzan entre sí. En todos los casos el objetivo era el mismo: romper el espacio bidimensional en partes pequeñas para agradar a la vista y retar a la mente.


MUTABILIDAD
Se basa en el principio de que sólo Dios es eterno y, por tanto, el único que permanece inalterable en el tiempo. Todo lo demás cambia. El arte no aspira a la perduración, como en Roma, sino que prefiere mostrar la condición efímera y cambiante de las cosas. Lo único verdaderamente inalterable es Alá.
La disposición reiterativa y repetitiva de los recursos ornamentales, que se multiplican hasta el infinito, generando sensaciones de movilidad, agitación y densidad ornamental (Horror vacui)
LA DECORACIÓN EN EL ARTE ISLÁMICO

• Puede decirse que el arte islámico consiste en un número relativamente limitado de formas simples, muchas de las cuales pueden ser usadas intercaladas en diferentes medios. Estas formas básicas son de nuevo elaboradas a veces hasta un grado extraordinariamente complejo.


• La ornamentación islámica tiene un vocabulario particular y sus principales categorías son: caligráfica, vegetal (ataurique), geométrica (lacería) y figurativa (muy escasa). Todas estas formas heterogéneas se combinan para formar un todo estilísticamente único. Figuras de animales y humanas se entrelazaron, de acuerdo con determinadas leyes rítmicas, con diseños geométricos o con arabescos para la serie de eslabones de una sola cadena.
• Los motivos vegetales se utilizan ampliamente en el arte y la arquitectura islámica, pero los artistas musulmanes no buscan la similitud con el mundo natural, al contrario, procuran dar a sus diseños una apariencia abstracta e irreal.
LA CALIGRAFÍALas figuras fueron sustituidas en el arte islámico por la escritura sagrada, que puede considerarse como la manifestación visible del verbo de Dios. La lengua árabe es para el Islam una lengua sagrada, pues es la lengua de la revelación y del Corán.

• La caligrafía árabe es considerada en el mundo islámico como la expresión artística más apreciada porque otorga una forma visible a la palabra revelada de Dios. En el primer capítulo del Corán, Dios es descrito como el Todopoderoso "que enseñó al hombre a través de la pluma".


• Una actividad profundamente venerada es la copia del Corán, porque está hecha al servicio de Dios. De ahí que el arte del libro (caligrafía, encuadernación y adornos) siempre se ha tenido en la más alta estima dentro del mundo islámico. Por ello, las escuelas de escribanos se encuentran frecuentemente junto a las mezquitas.

• La caligrafía pasó a ser parte fundamental de la decoración de edificios civiles o religiosos.


EL ARABESCOLa ornamentación floral tuvo una amplia difusión en el arte islámico y su manifestación más característica es el arabesco. Arabesco significa cualquier patrón que se repite, basado en enredaderas de volutas y hojas. Los arabescos pueden encontrarse debajo de otro ornamento, también pueden servir como paisaje o contexto en el que hombres y animales se desvanecen.

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