El art nouveau



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EL ART NOUVEAU
Nuestro intento de dividir en épocas la historia de la arquitectura contemporánea mediante la construcción para cada una de las fases, de un código- estilo tipo e ideal, resulta más apta para el Art Nouveau de lo que ha sido para el eclecticismo historicista. Con el Art Nouveau, sea porque permanecen invariables o en vías de desarrollo las condiciones históricas generales, sea porque este estilo traduce directamente en formas dichas condiciones, introduciéndolas, en la realidad interna de la arquitectura y de las artes aplicadas, sea porque tiene una vida más breve que el período anterior o, en fin, porque desde el mismo momento en que surgió se ha considerado como un estilo unitario, creemos que resulta más precisa la formulación de nuestro modelo tipo-ideal.

Recordando que esto se realiza mediante la acentuación unilateral de uno ovarios puntos de vista y mediante la conexión de una serie de fenómenos determinados, que se corresponden no tanto con la realidad de los hechos, como con los puntos de vista analizados unilateralmente, para formar un cuadro conceptual unitario en sí, debemos explicar desde el inicio cuáles son los fenómenos particulares que intentamos relacionar y con qué específica acentuación. Esta acentuación o selección o si se quiere tesis, es la de que este estilo no nos interesa tanto por su debatido origen ni por su prematura fin, ni por las grandes personalidades creativas que lo adoptaron o desarrollaron, sino porque constituyó un inicio fundamental y reconocido de la realidad arquitectónica moderna, así como una especie de unidad genética básica que transmitió la gran herencia cultural del siglo XIX a nuestro siglo.

El origen del Art Nouveau se ha encontrado en una serie de circunstancias concomitantes, entre las cuales aparecían de vez en cuando el Gothic Revival, el Arts and Crafts, la construcción en hierro, la influencia de pintores prerrafaelistas, impresionistas y simbolistas, la moda de objetos orientales, cuyo mayor importador fue el inglés A Liberty, el gusto ligado a nuevas técnicas particulares como la de la curvatura de la madera adoptada por Thonet etc. Todos estos componentes aportaron una contribución. La génesis del Art Nouveau es la conclusión de la evolución de problemas culturales y de variaciones del gusto que durante todo el siglo XIX pretendían definir ex novo un estilo. Sin nada que objetar a Víctor Horta que realiza la primera encarnación arquitectónica completa de este estilo en la casa Tassel, construida en 18793 en Bruselas, vemos que si su edificio no hubiera sido precedido por una larga evolución del gusto y no hubiese respondido a las expectativas de varios decenios, no habría alcanzado el éxito inmediato ni la influencia que tuvo.
Caracteres invariantes del Art Nouveau

Al hablar de características constantes entre un arquitecto y otro, entre un país y otro, encontramos el primer aspecto peculiar: a pesar de la diversidad de interpretación, debida a los diferentes ambientes en los que surge, fue un estilo internacional que entraba en la lógica del sistema capitalista, en los ideales y los intereses de los países industrialmente más desarrollados, con la superación de un cierto tipo de nacionalismo y con los modernos sistemas de transportes y comunicaciones. Por otra parte el proletariado y los intelectuales habían comprendido que tanto en nombre de los valores ideales como en el de los intereses prácticos, debían obtener su mayor fuerza de la unión internacional. El art Nouveau fue el fruto cultural de la clase hegemónica, pero resulta menos convincente pensar que fue una cultura clasista en el sentido de desarrollarse en beneficio de una clase y en perjuicio de otra. Es cierto que el nuevo estilo presentó connotaciones de optimismo progresista, de gusto por gastar y consumir pero estos aspectos heredados y exigencia de toda sociedad en vías de desarrollo, no reflejaban tanto la astucia de los patronos como la dinámica entre producción y consumo, oferta y demanda base de la civilización industrial moderna.

En suma fue el estilo de los barrios señoriales y de las casas burguesas y también de los grandes almacenes y ferrocarriles metropolitanos, casas de pueblo e incluso de las hiladuras.

El segundo aspecto invariante fue el de la completa liberación frente a las formas del pasado basada en tres componentes principales íntimamente relacionados: la aceptación de la tecnología moderna, así como la voluntad de “doblegarla” a las nuevas exigencias del gusto, la definición de éste, que deriva de un nuevo modo de entender la relación natural-artificial y el soporte teórico-estético del Einfuhlung, que a su vez definía dicha relación. A esta tríada morfológica se asociaron contenidos viejos y nuevos que se fundieron en una voluntad artística tan unitaria como inédita.

Indudablemente no faltaron en este estilo nuevo, una mirada al medioevo (Mackintosh, Gaudí) otras al clasicismo (Wagner, Olbrich, Hoffmann) incluso alguna de tipo vernáculo (el primer Van del Velde) pero estas miradas no eran fruto de elecciones eclécticas, derivaban de la tradición y formación de estos arquitectos.

La tercera característica invariante del estilo es el acortamiento de las distancias, la consideración paritaria de todos los sectores implicados en el nuevo gusto, desde el vestido a las artes gráficas, desde las artes figurativas al teatro, desde la publicidad a la decoración, desde la arquitectura a la urbanística. Aquí se realiza la unificación ideal entre artes mayores y menores llamadas puras y aplicadas que fue alentada por Morris y por toda la cultura decimonónica mas ilustrada. El art Nouveau unifica las contribuciones diversas no solo al superar el dualismo preconcebido entre artesanado e industria sino sobre todo dando a aquellas teorías e intenciones unificadoras una forma estilística bien precisa. Se fija el principio de la calidad en el producto industrial y una vez fijado, la idea de la forma como ritmo o musicalidad, independiente de una función representativa, constituye la primera intuición de lo bello y que se plantea como un a priori de lo útil. El art nouveau, a pesar de algunas excepciones y de algunos precedentes significativos, permanece en un nivel productivo artesanal. Sin embargo, si bien no da lugar al moderno industrial design, el problema teórico y la indicación metodológica del design quedan casi completamente definidas.

Las otras características invariantes se analizan en la arquitectura desde el plano morfológico y son: la acentuación lineal por encima de todas las demás componentes lingüística, el uso del hierro, la adopción conjunta de hierro y muros de fábrica, la tendencia a usar muchos materiales en un mismo edificio, la piedra, el ladrillo, el vidrio, la cerámica, la madera, la variedad de los colores, determinando así no solo la exuberancia del estilo sino también el propósito de agrupar más sectores productivos, incluso en este propósito global se considera el hecho de que, así como en el interior el art nouveau modela los espacios con una decoración y unos objetos de rigurosa unidad estilística, al exterior tiende a fundir la arquitectura con la naturaleza, la casa con el jardín, los complejos edificatorios con el conjunto de la escena urbana.


Einfuhlung y abstracción

La estética del Einfuhulung (introducción del sentimiento, sentir total, consenso, empatía) nace del compromiso entre el pensamiento idealista y la investigación psicológica para responder a la pregunta de por que los hombres son atraídos o repelidos por las formas de los fenómenos, tanto del arte como de la naturaleza. Fasola escribe que nada de lo que percibimos actúa puramente por si mismo, sino que todo actúa en conjunto, como resonancia de la afinidad que hay en nosotros. Se determinaba así una serie de símbolos y de formas cuya presencia permitía una lectura semántica de la arquitectura. Las líneas verticales, horizontales, oblicuas, las formas geométricas planas y volumétricas, las ilusiones ópticas y los colores se asocian y se aceptan o rechazan gracias a sensaciones análogas preexistentes en nosotros, como el sentido de calma, de equilibrio, de incertidumbre y otros. El arquitecto Van de Velde interpretó y adoptó una metodología que convirtió el Einfuhlung en uno de los principales soportes teóricos del art nouveau, no solo establece una relación entre acción y reacción sino que mediante un proceso de semejanza, explica el gusto sinuoso por la línea denominado “golpe de látigo”, refiriéndolo al movimiento y a la dinámica de las fuerzas naturales, sin embargo y esto es lo que más importa, la línea extrae la fuerza de la energía de quien la ha trazado.

En el Art Nouveau pueden distinguirse dos líneas del gusto, dos familias morfológicas: una caracterizada por las formas cóncavo-convexas (Horta, Van del Velde, Gaudí) y otra apoyada en un rigor geométrico (Wagner, Makintoch, el primer Wright). Ahora bien, ¿podemos asociar también a esta segunda tendencia la teoría del Einfuhlung? Puede encontrarse respuesta en la obra de Worringer, éste prosigue los estudios sobre esta teoría pero los asocia a un nuevo enfoque que se refiere a la abstracción considerado por él como experiencia históricamente recurrente., existiría en el hombre una exigencia psicológica que le impulsa al hombre hacia lo orgánico y otra opuesta que le empuja hacia la perfección matemática, la objetividad de las formas regulares y la abstracción. La tendencia a la abstracción se encontraría en el hombre primitivo, indefenso y expuesto a los enfrentamientos de la realidad fenoménica, para él la creación artística sería la evasión del mundo perceptivo caótica para conformar imágenes conceptuales y controladas que entran en el dominio de la abstracción geométrica. La tendencia opuesta, la del organicismo vital, se encontraría posteriormente, en el arte clásico.

Prescindiendo de estas consideraciones históricas y antropológicas es significativo que se interpreten las corrientes orgánica del Einfuhlung y la geométrica de la abstracción mediante una misma visión fisio - psíquica, la psicología se convierte en la clave confirmativa y comunicativa del Art Nouveau.


Las variantes del Art Nouveau

En Bélgica donde nace encontró un ambiente favorable a la renovación figurativa. Paralelamente a las grandes instalaciones industriales se desarrolló una industria ligera especialmente atenta al movimiento promovido por los ingleses. La revista LArt Moderne y el grupo de vanguardia Les XX importaron en Bélgica tanto el arte industrial de los ingleses como el arte independiente de los franceses.

En ese ambiente surgen Víctor Horta (1861-1947) y Henry Van de Velde (1863-1957).

En Glasgow, Escocia, se encuentra otro centro de la evolución del código-estilo del que nos ocupamos en la obra de Charles Rennie Mackintosh (1868-1928) proporciona un versión que consiste en una reducción progresiva a la geometría de las fluencias lineales que soportan el diseño de los objetos, el espacio interior de la arquitectura y los objetos que contiene pertenecen al dominio de la línea, del color, del juego precioso de las tramas cuadriculadas y de las fluencias delicadas, mientras que su espacio exterior entra en el campo del rigor volumétrico, del encuentro de planos de la geometría de láminas de piedra, de la uniformidad de colores de los revestimientos.

Una tercera variación es la que surge con la obra de Antonio Gaudí (1852-1926) que vive toda la experiencia cultural contemporánea, desde el eclecticismo historicista al Art Nouveau, anticipando soluciones arquitectónicas y figurativas que hoy son actuales. Su talento natural se refuerza con una notable capacidad de constructor que le llevó a elegir como una de sus fuentes la obra de Viollet le Duc, con un fuerte sentido de la continuidad de la historia que le induce a considerar la relación historia proyecto como una de las claves de la cultura arquitectónica moderna con un destacado sentido del uso de materiales que le hizo ver la relación naturaleza artificio como otra de las cuestiones fundamentales. Su contribución al art. Nouveau fue ante todo su sentido de continuidad con la tradición y su colaboración a facilitar y alentar en las áreas culturales periféricas el paso del gusto decimonónico al nuevo estilo además de enriquecer las fluencias lineales de un Horta y las estructuras volumétricas de un Mackintoch y también su sentido articulado y fluido de las masas, además su arquitectura expresa un significado y mensaje particular. Finalmente pueden encontrarse en Gaudí anticipaciones de muchos otros momentos y tendencias del arte moderno, desde el expresionismo al surrealismo, del cubismo al informalismo.

Otro discurso diferente es el que se desarrolla paralelamente en Austria, donde el Art Nouveau que se llamó estilo Secesión, presenta una variante que marca un giro en la evolución de la arquitectura moderna, haciendo emerger del nuevo estilo todos los aspectos decorativos para operar después una simplificación que preludia el protorracionalismo. Otto Wagner (1841-1918) sustituirá la decoración ecléctica por la propia del nuevo gusto. Esta deriva en gran parte de sus discípulos Olbrich y Hoffmann especialmente del primero que colabora con el en su mejor obra, el Metropolitano vienés. Si bien es Wagner el iniciador de la renovación la Secesión encuentra en Joseph Olbrich (1969-1908) su personalidad mas importante. Por su parte Joseph Hoffmann es el inventor del llamado “estilo 900”.

La versión austríaca del Art Nouveau atraviesa tres fases, la clasicista, la decorativa y la de la simplificación protorracionalista

El art nouveau que en Alemania se llamó Jugendstil, no se manifiesta en obras arquitectónicas dignas de mención pero se aplica casi por completo a los sectores de las artes aplicadas

Francia acogió con resentimiento la organización alemana, a pesar de hombres de talento como Héctor Guimard (1867-1942) autor de las estaciones del Metro de 1900 entre otras, Gallé, Majorelle, André, que constituyeron la escuela de Nancy, De Feure, Gaillard, Collonna, el art nouveau francés fue inferior a la tradición artística del país, fue un estilo eminentemente decorativo y a pesar de su difusión no pudo contener la competencia comercial de los alemanes.
Las obras del Art Nouveau

La casa Tassel construida en Bruselas por Horta en 1893

La Mansión du Peuple, edificio de la Sociedad Cooperativa obrera de Bruselas

La escuela de arte de Glasgow, obra paradigmática de la versión abstracto geométrica del art nouveau construida por Mackintosh en 1898 y amplía en 1907.

La Hill House construida por Mackintosh en Helensburgh como residencia unifamiliar en 1902.

La casa Milá construido en Barcelona por Gaudí entre 1905 y 1910, edificio para viviendas de cinco pisos.

La casa de la Secesión de Olbrich construida en Viena en 1898.

EL PROTORRACIONALISMO
Designamos con esta expresión un momento de la historia del gusto que en la arquitectura y en el campo del design fue desde los años 10 al final de la primera guerra mundial. Se diferencia del Art Nouveau respecto al que se desarrolla en cierto modo en continuidad y en cierto modo en oposición, en que rechazó la morfología y produjo una acusada reducción a la geometría. Tiene en cuenta, sin embargo, la problemática sociocultural, que desarrolló en los sectores de las artes aplicadas- es ahora cuando nace el industrial design propiamente dicho- en la tecnología, de la construcción y en la urbanística. Por otro lado el protorracionalismo no llegó a desembocar en el racionalismo de los años 20-30 quizá porque reflejó todavía una realidad histórica prebélica o porque desde el punto de vista lingüístico no fue capaz de asimilar la aportación de las vanguardias figurativas especialmente de las cubistas y post cubistas.

El protorracionalismo engloba personalidades y obras bastantes dispares, por ejemplo la componente clasicista de este estilo es la obra de Loos y la producción que acompañó al racionalismo hasta la segunda guerra mundial. Otra dificultad en la exégesis de este código estilo es el hecho de que su indudable y constante intencionalidad simplificadora y reductiva a veces representa una toma de actitud contra la academia, el sentido mal entendido de la tradición, las mistificaciones decorativas tardoliberty y otras veces lo contrario, como restauración , neoacademicismo, reducción del lenguaje arquitectónico etc, en una palabra en el protorracionalismo y a menudo en la obra de un mismo arquitecto coexisten dos actitudes, que aunque sea con expresiones genéricas, podemos definir como moderna y antimoderna.


Los invariantes del protorracionalismo

El término protorracionalismo fue usado por primera vez por Eduardo Pérsico hablando del Palacio Stoclet construido por Hoffmann en Bruselas. La principal característica invariante de este estilo fue la de la artisticidad difusa. No se ve la belleza del ejemplar aislado sino que se presenta como un acto que tiene en cuenta otras cosas: Loos afirma que la arquitectura se extrapola del campo del arte puesto que asume una función práctica, el objetivo de Perret es la calidad de la construcción, Garnier trata de encuadrar la arquitectura en la urbanística, etc.

Otra característica invariante es la nueva actitud ante la técnica. El protorracionalismo que coincide con la difusión del hormigón armado, aprovecha las posibilidades de los materialespara conseguir su programa de simplificación y de máxima economía, siendo ésta otra invariante.

Otra característica puede encontrarse en el plano de la teoría estético arquitectónico, nos referimos a las transformaciones del gusto, con el paso de la familia morfológica de motivos concavo convexa del Einfuhlung a la geométrica cuyo punto culminante es la abstracción.

Ahora bien, si queremos dar un carácter unitario a los factores invariantes del protorracionalismo podemos considerarlo como un estilo fundamentalmente reductivo.
Las variaciones del protorracionalismo

El protorracionalismo lucha contra la costumbre, arraigada y compleja, de un arte revestido con exuberancia, contra la serie de normas obligatorias tras la aparente libertad de la fantasía, contra el gusto que prefiere apariencia hueca y decadente a la verdadera esencia, contra el ornamento.

En 1905 Hoffmann inicia la construcción del Palacio Stoclet en Bruselas que termina en 1914 y es la obra más clara de transición ente la Secesión y el protorracionalismo.

Loos intentó la conformación de una arquitectura autónoma y pura, es ejemplo de rigor y coherencia, el carácter emblemático de su iconoclasta tuvo una repercusión notable en la generación siguiente y en general en todo el Movimiento Moderno. Principios fundamentales: lucha contra toda forma de decoración y tendencia a demostrar la independencia de la arquitectura de otras formas de arte figurativo.

La contribución a Perret (1874-1954) al protorracionalismo consiste en haber conquistado para la arquitectura la técnica del hormigón armado como hizo Horta con la del hierro. Una de sus mayores aportaciones al lenguaje arquitectónico moderno es la de haber definido con absoluta claridad las relaciones entre los elementos de soporte y los soportados en una condición dialéctica que caracterizará todas las producciones posteriores.

Tony Garnier (1869-1948) proporciona otra versión en la que toda obra de arquitectura se encuadra en un programa urbanístico. Se encuentran en él también las limitaciones de la inspiración clasicista, comunes a todo el protorracionalismo, falta en él la intención misma de la búsqueda de un nuevo lenguaje, basándose toda su obra en una simplificación geométrica y en una reducción a una pretendida esencia que le permite realizar construcciones fuera del tiempo.

La contribución alemana al protorracionalismo no se limita a la obra notable de Behrens sino que refleja numerosos fenómenos de naturaleza diversa y compleja. Superada la fase del Jugendstill que solo fue importante por su fusión el el expresionismo, trató de imponer el modelo inglés que parecía adecuado a las nuevas necesidades tras los derroches decorativos de la Secesión, el mayor protagonista de esta política cultural fue Muthesius quien difundió los éxitos del movimiento de Arts and Crafts y la edificación inglesa. También defiende una arquitectura que busca la estandarización, la producción en serie.

La obra de Meter Behrens (1868-1949) quien interviene en la AEG y en 1909 comienza a trabajar en la arquitectura industrial. La aportación específica del protorracionalismo alemán es el haber asumido la cantidad como factor positivo y como criterio de valoración.


Las obras del protorracionalismo.

La casa de la calle Franklin realizada por Perret en 1903.



La fábrica de turbinas AEG de Berlín, construida por Behrens en Berlín en 1909.

El Werkbundtheater construido por Van de Velde en 1914


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