Educación inclusiva para niños con capacidades especiales contenido introduccióN 3


¿Cómo se manifiesta y estimula la inteligencia lógico – matemática?



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5.1. ¿Cómo se manifiesta y estimula la inteligencia lógico – matemática?

En la inteligencia lógico – matemática, las capacidades intelectuales de deducción y observación sobresalen por lo que comúnmente se le llama “pensamiento científico”. En los individuos dotados por esta inteligencia, el proceso de solución de problemas es generalmente rápido; manejan simultáneamente muchas variables y crean numerosas hipótesis que son evaluadas sucesivamente, y posteriormente aceptadas o rechazadas.


Puede construirse la solución del problema antes de que pueda ser articulada, es decir, se comprende aunque de momento no se pueda explicar. Este razonamiento proporciona la base principal de las pruebas tradicionales de inteligencia.
Ciertas áreas del cerebro son más prominentes para el cálculo matemático que otras. El desarrollo de esta inteligencia en niños ha sido documentada por Jean Piaget. Según este autor, el conocimiento lógico – matemático deriva inicialmente, de las acciones del niño sobre el mundo, cuando explora lo que le rodea y formarse expectativas sobre cómo se comportan los mismos objetos en otras circunstancias.
El alumno, así como es alfabetizado en el descubrimiento de los signos de las letras y con ellas forma sílabas y palabras, necesita ser alfabetizado matemáticamente cuando, al descifrar los signos matemáticos, conquista la permanencia del objeto, descubriendo que posee una inteligencia separada de las acciones específicas del individuo. Al reconocer la permanencia del objeto, pensar y referirse a él en su ausencia, el niño se vuelve capaz de reconocer las semejanzas entre objetos, ordenándolos en clases y conjuntos. Más tarde, aproximadamente a los cinco años de edad, deja de contar mecánicamente una serie de números y aplica ese valor, utilizándolo para conjuntos de objetos. Finalmente, hacia los seis o siete años, confrontando dos conjuntos de objetos, el niño puede identificar el número de cada uno, comparar los totales e identificar cuál es el que contiene mayor cantidad. Las habilidades operativas (confrontar, identificar, comparar, calcular) logran contornos definidos y el niño adquiere una razonable noción sobre el concepto de cantidad.
El desarrollo matemático sigue el paso de las acciones sensorio – motrices hacia las operaciones formales concretas, y de la capacidad de cálculo avanza hacia razonamientos lógicos experimentales.
A partir de actividades lúdicas dentro del aula, el estímulo de esta inteligencia puede volverse una actividad muy interesante con el uso de mensajes cifrados, estimulante reto adaptado a cualquier edad, con los descubrimientos en la elaboración de bits (unidades de inteligencia) de acuerdo con el Dr. Doman. El simple ejercicio de buscar la lógica de las cosas o descubrir que determinados enunciados son ilógicos constituyen operaciones mentales estimuladoras de esta inteligencia, también contribuyen los ejercicios pedagógicos que trabajan las habilidades de clasificación, comparación o deducción.

5.2. ¿Cómo se manifiesta y estimula la inteligencia espacial?

La resolución de problemas espaciales se aplica a la navegación y al uso de mapas como sistema notacional. Otro tipo de resolución de problemas espaciales aparece en la visualización de un objeto visto desde un ángulo diferente y en el juego de ajedrez. Las artes visuales también emplean esta inteligencia en el uso que hacen del espacio.


El hemisferio derecho del cerebro es la cede más importante del cálculo espacial; las lesiones en la región posterior derecha provocan daños en la habilidad para orientarse en un lugar, para reconocer caras o escenas o para apreciar pequeños detalles.
Esta inteligencia desarrolla la capacidad para diferenciar formas y objetos, incluso cuando se ven desde diferentes ángulos, distinguir y administrar la idea de espacio, elaborar y utilizar mapas, plantas y otras formas de representación, identificar y situarse en el mundo visual con precisión, efectuar transformaciones sobre las percepciones, imaginar un movimiento o desplazamiento interno entre las partes de una configuración y ser capaz de recrear aspectos de la experiencia visual incluso sin estímulos físicos relevantes.
Esta inteligencia es importante para ubicarnos en diversas localidades, para reconocer escenas y objetos cuando trabajamos con representaciones gráficas en mapas, gráficos o formas geométricas, en la sensibilidad para captar metáforas, en la creación de imágenes reales que asocian la descripción teórica con lo que existe de práctico e incluso cuando, mediante la imaginación, construimos una fantasía con apariencia real.
El estímulo de la inteligencia espacial puede fomentarse de distintas maneras y existen estrategias para cada edad. Para los niños, contar historias es importante, pero terminarlas no siempre lo es. Es esencial que el niño pueda interactuar con la historia narrada presentando el final o los fragmentos que presuponen una continuidad. En el aula, los relatos iniciados por el profesor deben tener una continuidad interactiva, que, en vez de vagar libre y dispersa, mantenga un hilo conductor seguro gracias al profesor. Éste, no sabe como terminará el relato que inició, pero sabe que las divagaciones de los alumnos deben tener límites y que, cuando esté terminado, el relato debe formar parte de un conjunto.
Otra manera de estimular esta inteligencia es pedirles a los niños su opinión en relación con los hechos de la vida cotidiana, sin la preocupación de que sean ciertas o correctas sus opiniones. La tormenta de ideas es otra forma estimulante para el desarrollo de la inteligencia espacial, y un medio muy saludable de “jugar” a identificar cómo sería la forma de una composición vista desde arriba o desde otros puntos de vista. Los cuatro principios básicos de la tormenta de ideas son:


  1. Debe prohibirse toda crítica en la primera fase de la tormenta de ideas (fase creativa).

  2. Será acogida toda idea, por loca que parezca.

  3. Cuanto mayor sea el número de ideas, más fácil será seleccionarlas.

  4. Es válido combinar nuevas ideas con algunas ya expuestas.

También se estimula la inteligencia espacial con el reto de hacer dibujos, entre más creativos e imaginativos y creativos, mejor. Toda navegación por lo imaginario ayuda a la espacialización. El juego de ajedrez es una importante herramienta de la centralidad espacial.






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