Educación contra mercado: la filosofía y la formación política de la ciudadaníA. Simón royo hernández



Descargar 0,77 Mb.
Página4/10
Fecha de conversión06.01.2017
Tamaño0,77 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10
Los profesores se quejan, no es cierto que no digan nada, pero se les calla con dinero, más presupuesto para la enseñanza, más cursitos para adquirir méritos y prebendas, pero ninguna disminución de las horas lectivas, ninguna disminución de la ratio de alumnos por clase. La imposibilidad física de enseñar prácticamente nada a la mayoría, la guardería obligatoria, se mantiene, y a cambio de soportarla se acepta más dinero. Cómo va ha enseñar algo de ética un ser que se ha visto forzado a trocar sus ideales por monedas, un sujeto envilecido por una situación inaceptable que tiene que aceptar por la fuerza si no quiere volverse loco o renunciar.

Algunas veces, en el tablón de anuncios de la abigarrada salita de profesores (90 profesores) aparecía algún panfleto crítico escrito o expuesto por algún compañero de fatigas, seguramente veterano, donde veía expuestos, a menudo incluso con fina ironía, mis sentimientos y frustraciones. Veamos lo que decía uno de ellos:


“HUMOR: JESÚS EN LA ESO.

En aquel tiempo Jesús subió a la montaña y sentándose en una gran piedra dejó que sus discípulos y seguidores se le acercaran. Después, tomando la palabra, les enseñó diciendo:

En verdad, en verdad os digo que serán bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Que serán bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los perseguidos a causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos...

Entonces Pedro le interrumpió para decir: ¿Tenemos que saberlo de memoria? Y Andrés dijo: ¿Tenemos que escribirlo? Y Santiago dijo: ¿Tenemos que examinarnos de esto? Y Felipe dijo: ¡No tengo papiro!. Y Bartolomé dijo: ¿Te lo tenemos que entregar?. Y Juan dijo: ¿Puedo ir al servicio? Y Judas: ¿Y esto para qué sirve?.

Entonces uno de tantos fariseos presentes, que nunca había enseñado, pidió ver la Programación de Jesús y, ante el asombro del Maestro, le inquirió en estos términos: ¿Cuál es tu nivel de competencia curricular? ¿Cómo atiendes a la diversidad? ¿Cómo has diseñado la motivación de intereses de palestinos y gentiles? ¿Qué significatividad tiene el material de aprendizaje que pretendes enseñar?.

A Jesús se le llenaron los ojos de lágrimas y, elevándolos al cielo, pidió al Padre la jubilación anticipada”.


A mi se me llenan los ojos de lágrimas al releer el anterior escrito y pensar en que la pluma que estuviese detrás, todavía debe continuar en ese purgatorio, a menos que haya alcanzado ya la jubilación anticipada, que por lo visto anhelaba, o renunciado a seguir. Seguramente de él se podrá decir también que le falta vocación docente y que no sabe atraer al alumnado.
El autor ilustra sin duda una de las peores comisiones que se le otorgan actualmente al profesor de secundaria, la impartición de la asignatura Sociedad, Cultura y Religión, alternativa, para los alumnos que no cursen Religión, que por no tener no tiene ni nota, no se califica. Tal despropósito relacionado con la espinosa cuestión religiosa en nuestro país, llega hasta el límite de proclamar, jurisprudencialmente, que cualquier profesor, desde el de Gimnasia al de Física o Inglés, pasando por todos los demás, está habilitado para impartir tal asignatura:

“La principal premisa en la que se basa la citada aspiración es que al profesorado de Secundaria, con independencia de su concreta especialidad, sea Matemáticas o Educación Física, se le supone una cultura superior, universitaria, que la Guía le sugiere como aprovechar en el caso de tener que ocuparse de esta docencia. Se le supone un conocimiento de nuestra sociedad, de nuestra cultura, en grado suficiente como para elaborar y exponer un juicio razonado acerca de las huellas que el hecho religioso ha dejado en la sociedad y la cultura, y, en consecuencia, para poder manejarse y orientar al alumnado en el estudio de . (Alfredo Fierro Secundaria. Sociedad, Cultura y Religión. Guía del Profesorado. MEC. Dirección General de Renovación Pedagógica. Centro de Publicaciones. Madrid 1995. Introducción, pág.9).


Es mucho suponer todo lo que supone el señor Alfredo Fierro, y su Guía, además de estar llena de contradicciones y sinsentidos, resulta, en definitiva, marcadamente teísta, lo que implica que no ha entendido o no quiere entender el significado de la palabra “aconfesional”. Lo cierto es que me extraño bastante el descubrir que el autor del buen libro titulado Sobre la religión, publicado en Taurus en 1979, se hubiese prestado a semejante componenda, imposible, de contentar a teístas, ateos, agnósticos y ecumenistas, proponiendo una chapuza descomunal. Lo cierto es que no se reconoce en el autor de la apestosa guía al autor del buen libro.
Parece que los que somos titulados universitarios en cualquier cosa, ya por ese hecho dominamos todas las demás, sobretodo si son Humanidades, que hoy parece que se aprenden por ciencia infusa, ya que “sea Matemáticas o Educación Física” se les supone nada menos que “un conocimiento de nuestra sociedad, de nuestra cultura, en grado suficiente como para elaborar y exponer un juicio razonado acerca de las huellas que el hecho religioso ha dejado en la sociedad y la cultura”. ¡Pobres licenciados en filología semítica! ¡Pobre Juan Vernet, nuestro mejor traductor del Corán al castellano! ¡Cualquier universitario puede hacer lo que ellos! ¡Qué suerte! ¡Qué nación tan culta en la que cada cual puede “elaborar y exponer juicios razonados” acerca de nada menos que la religión en la historia!
¡Por favoooor! Si lo más que puede elaborar y exponer un profesor de secundaria es la síntesis de un plagio de los diferentes y malísimos manuales existentes. El pobre profesor de secundaria no puede manejar fuentes directas, ni semidirectas siquiera, para ello debería querer aprender y disponer del tiempo para ello; y a menudo, aunque desearía lo primero no se le permite lo segundo. Además es inútil, aunque pudiese tomarse el esfuerzo, que no puede, sería ininteligible para sus alumnos, que no pueden comprender nada más allá del refrito simplificatorio que parte de los manuales. Todo el sistema educativo ha sufrido un progresivo corrimiento hacia abajo, fenómeno que podemos denominar estadounidización, por dirigirse hacia el modelo anglosajón norteamericano.
UNA NOTICIA PERIODÍSTICA.

Titular de la sección Educación: Libros de texto bajo : “España es el único país de la UE que somete los libros de texto a un control previo de carácter autonómico. Los editores de libros escolares arremeten contra esta y aseguran que los cambios que imponen las comunidades obligan a realizar multiediciones que encarecen entre un 10% y un 15% el precio de venta de los libros de texto” (El País 11-12-99, primera página).


Como ya ocurre con las fotocopias, que los editores igualan a un atentado contra la cultura cuando tan sólo es un atentado a sus beneficios. Vemos aquí, de nuevo, como los intereses económicos se disfrazan de preocupación por la moral y la política. El que la diversidad cultural española se refleje en los libros de texto es denominado por los editores como “censura previa”, como si los libros de texto de nivel nacional no tuvieran ningún control sobre sus contenidos. Tras pasar por las autonomías aún los libros tienen que ser aprobados, a posteriori, por la alta inspección del Ministerio de Educación y el libro es retirado en caso de incurrir en delito.
No les preocupa a los libreros que se fomente la pluralidad, ni les preocupa la cultura, tan sólo están preocupados por el coste del producto que, aunque piensan gravarlo sobre la venta y encarecer el precio del libro de texto, (un aumento del coste que tienen que pagar las familias) perjudica de todas formas a sus beneficios, ya que evidentemente no les resulta tan rentable una multiedición que la edición única.
“Si no existieran los controles autonómicos habría actualmente en el mercado unos 6.000 libros de texto en lugar de 25.000, según calculan las editoriales” (Ibid.p.33). Magnífica frase que refleja lo indeseable de la pluralidad, que sale cara, frente al pensamiento único, que sale barato. La frase en cuestión serviría para muchas manifestaciones similares. Por ejemplo y por la misma regla de tres podrían decir los grandes editores: .
La polémica, motivada porque ocho comunidades autónomas tienen ya transferidas las competencias en materia de educación, demuestra que el acercamiento a una democracia real es indeseable para los economicistas porque no es tan rentable como el monopolio político. Acercar la gestión política a los implicados por ella es caro para la gran empresa, aunque beneficioso para la pequeña empresa, pero son los grandes los que protestan porque son los que tienen negocios a nivel nacional e internacional.
“Para el director de ediciones escolares SM, Fernándo López-Aranguren, y deben ser los profesores los que decidan si los libros se adecuan o no a los requisitos de la enseñanza” (Ibid.p33). No vemos la relación entre el control autonómico (y nacional) y la elección del libro por el profesor, al contrario, creo que el profesor podrá tener más juego en su elección del libro de texto si puede elegir entre 25.000 libros en lugar de entre 6.000.
Por cierto, el tal Fernándo López-Aranguren es pariente de una directora general del Ministerio de Educación y Cultura (Isabel López-Aranguren, directora del CIDEAD); y un tal Eduardo López-Aranguren y familia, debatieron durante este verano en El País, contra Javier Marías (El País, 26-6-99; y 3, 10, 17, 24 y 31-7-99), por las acusaciones de “colaborar” con el franquismo que el escritor vertió en la prensa incriminando su padre, el filósofo José Luis Aranguren. ¿Es que ahora se dan más que estancos por colaborar?....
OTRA NOTICIA PERIODÍSTICA.

Titular: <El Reino Unido crea el teléfono para maestros desanimados>. “En 1998, una cuarta parte de los primeros (primaria) y un tercio de los segundos (secundaria) abandonó la carrera (docente) antes de que acabara el curso académico. Abocado a llenar las aulas con sustitutos que le cuestan al año 4.500 millones de pesetas, el Gobierno británico ha decidido ofrecer apoyo y consuelo a sus desanimados maestros nacionales. Para ello ha abierto Teacherline, un servicio telefónico gratuito al que pueden recurrir cuando necesiten una voz amiga” (El País 11-12-99, p.36). O sea, que en 1998 uno de cada cuatro profesores de primaria y uno de cada tres profesores de secundaria abandonan la profesión docente y al gobierno británico sólo le preocupan lo caros que salen los sustitutos, de manera que pone un telefono de consuelo a distancia para que aguanten al menos el curso en curso los que no puedan más. ¡Qué mundo! ¿Es que a nadie le preocupa qué es lo que está pasando en la enseñanza? ¿Es que no es sintomático de que algo anda mal que los profesores se vuelvan literalmente locos? Al final como si les suben el sueldo o les dan más vacaciones, eso no va a cambiar un ápice el hecho de que los centros educativos se han convertido en guarderías sin función docente alguna, excepto si se quiere seguir llamando función docente a la de suministrar obreros obedientes y sumisos mínimamente alfabetizados al sistema de producción.


Es por eso que un profesor se deprime y se desespera, abandona, se vuelve loco o se adapta a la mencionada función. Los que continuan y sobreviven una de dos, o tienen una voluntad de hierro y un equilibrio psíquico de acero o se envilecen y se adaptan a todas las bajezas e indignidades por simple necesidad de adaptación al medio y supervivencia. Lo que me duele es no poder olvidar a los buenos profesores, que preparan sus propios apuntes y pagan su dignidad profesional a un precio altísimo de quebranto moral e intelectual. Yo abandoné, los profesores que siguen atrapados en la educación primaria y secundaria resistiéndose al envilecimiento moral e intelectual sólo cuentan con mi admiración y respeto. Los que se han envilecido hasta el punto de sólo importarles su sueldito, sus trienios y sexenios, sus vacaciones, sus acciones en la bolsa, y dar sus clases con el menor esfuerzo y desgaste posible, banalizándose hasta alcanzar el nivel de intelectual de sus alumnos y el moral de nuestra sociedad de la imagen y del espectáculo, merecerían mi desprecio, de no ser porque esa opción la han tenido que tomar a la fuerza, paulatinamente, quebrándose poco a poco con cada cesión contra la locura y en pro de la supervivencia, hasta olvidarse por completo del amor que un día tuvieron por el saber, por su disciplina, por la transmisión del conocimiento, por la investigación y el aprendizaje; si es que alguna vez estudiaron para crecer como seres humanos y no meramente para alcanzar una habilitación profesional que les diera de comer. Reducidos a meros monitores de tiempo libre, con un auditorio encerrado a la fuerza en sus clases, notando la imposibilidad e inutilidad de grabar con cincel en una mente reacia contenidos memoristicos cada vez más simples, en una sociedad de la trivialidad y del dinero como único valor, que condena a la mayoría de sus ciudadanos desde la más tierna juventud al mero alfabetismo mínimo que necesita un trabajador especializado, un periférico monoprogramado hasta el delirio en una única actividad, el profesor cuyas clases no llegan a la mitad del nivel de una ya de por sí vulgarizada página de divulgación periodística, no merecen mi desprecio, sino sólo mi compasión. Me dan pena, porque ellos también son víctimas de lo mismo.
En nuestro sistema educativo obligatorio los alumnos se agrupan por edades en lugar de por niveles, lo que indica que el criterio de agrupamiento o almacenamiento no tiene una relación directa con los conocimientos adquiridos. Mientras el sistema exija que el estudiante tenga que estar con los de su misma edad la función docente quedará minimizada frente a la función guardería-prisión.
LA INVENCIÓN DE LA ADOLESCENCIA: UN PROGRAMA DE INFANTILIZACIÓN DEL CAPITALISMO TARDÍO.

En España existió un Bachillerato en los años 70 de 7 cursos, tras la LODE (1970) se redujo a 4 cursos y tras la LOGSE (1991) se ha reducido a dos cursos. Hoy, el paso de la infancia a la madurez, el ritual antropológico universal, se produce a los 17 o 18 años, en el mejor de los casos, cuando se llega a la Universidad, si es que se llega; aunque la tendencia es superar con creces esas edades en estado de infantilismo. Lo que con frecuencia se denomina adolescencia no es más que una prolongación artificial de la infancia que se da en los países desarrollados.


Los redactores de la LOGSE no sabían nada de Antropología, borraron de un plumazo el rito iniciático o paso de la infancia a la madurez que se daba entre la EGB y el BUP. Hoy la ESO es una prolongación del Colegio, la niñez se ensancha en Occidente y, paralelamente, aumenta la especialización cada vez más temprana. Hace 15 años quienes cursabamos el BUP éramos ya una selección, pues los que no querían o podían estudiar o bien abandonaban los estudios con el Graduado Escolar bajo el brazo o bien se iban a la Formación Profesional. Los profesores actuales que han vivido el cambio se quejan amargamente y dicen: “te acuerdas cuando había el BUP y podíamos dar las clases sentados”. Porque hoy el vigilante profesor debe pasearse como un león por la clase imponiendo disciplina. La enseñanza de conocimientos de una materia ha sido desbancada por la enseñanza de modales y rudimentos de estudio. El profesor de secundaria se ha primariezado, enseñando a niños en lugar de a jóvenes semiadultos, lo que hace pensar si el proceso de infantilización no tendrá alguna relación con la demagogia política reinante.
En los países desarrollados la madurez biológica (sexual) se va adelantando progresivamente, mientras que la madurez intelectual se va retrasando de manera inversa. Dos años más de guardería, obligatoria ahora hasta los 16 años (con prolongaciones hasta los 18) y después un Bachillerato de dos años (o la FP) para preparar a los analfabetos para un examen de literatura (selectividad) o lanzarlos directamente al mundo de la explotación laboral. Que algunos pocos terminen accediendo a la Universidad resultaría milagroso de no ser por la presión hacia abajo que se imprime sobre la más alta institución burocrático-formativa.
EDUCACION PARA LA PRODUCCION.

Me inicié en la enseñanza secundaria en septiembre del año 98, en el mes de octubre, ya había comprendido algo de la locura vigente en las pretensiones institucionales de la profesión docente, por lo que participé en un debate público enviando a un medio de comunicación la siguiente misiva:


“La democracia es un sistema político, el capitalismo un sistema económico, hoy vivimos en una buena parte de los países del planeta de una conjunción de ambos modelos, y no dejan de apreciarse contradicciones.

La generalización de la enseñanza a toda la población fue un logro de la Revolución Francesa de 1789, de los ideales Ilustrados de los Enciclopedistas y del desarrollo de las democracias modernas. Efectivamente, de acuerdo con la LOGSE (1990) se amplía en dos años la Educación Secundaria Obligatoria. La motivación profunda: una democracia no funciona si la gran mayoría de los ciudadanos no cuenta con un mínimo de Ilustración general básica. No puede haber democracia sino tan sólo demagogia cuando la mayoría de la población sólo llega ha comprender la lectura del Marca o la visión de un partido de fútbol o del programa Tómbola.

Me encuentro dando clases en un Instituto público y he de confesar que la batalla parece perdida. No se está educando para la democracia, sino formando trabajadores aptos para la producción capitalista, esto es, para la explotación. Se forman técnicos humanísticamente ignorantes....

Tengo en clase a los hijos pero debería tener a los padres también, la ignorancia de los hijos refleja la de sus padres (y la de todos juntos la de la sociedad) y no es verdad que la Familia no esté cumpliendo su función; la cumple a la perfección mandando a la escuela niños adocenados por televisión, interesados sólo por el fútbol y los cotilleos y con un cero en cultura o formación política; la cumple a la perfección mandando los clones de sí mismos.



¿Cuándo se va a educar de por vida? ¿No es esa una obligación de todo ciudadano? La disminución de alumnos por clase no se les pasa por la cabeza a los pedabobos de la calidad educativa y es lo único que podría aportar alguna calidad a la muy deficiente, por masificada, enseñanza oficial” (Carta a <El País Digital>. Sección La educación que queremos>. Simón Royo Hernández. IES Alonso de Avellaneda - Alcalá de Henares, Madrid, publicada el 17/10/98).
Existen muchas contradicciones entre el Capitalismo y la Democracia. Y una de las más evidentes se manifiesta en la Educación. El principio de educación universal, el ideal ilustrado de los ciudadanos formados para desempeñar sus funciones y ejercer sus derechos como tales, la educación para la política, se ha convertido en una mera pantalla retórica justificativa de la educación para la producción, en la que una etapa de la vida se dedica a la formación, obligatoriamente los 16 primeros años de la vida, prolongable a lo sumo hasta los 25, y el resto a ser trabajadores-productores, a gastar todas las energías en producir y consumir hasta llegar a la jubilación.
El problema ya no eran los discolos muchachos de 1968 que se encontraban bien integrados en puestos de responsabilidad, sino sus hijos, la generación de los nacidos en el 68, demasiado jóvenes para haber creído totalmente en la revolución pero demasiado viejos para haber sido amamantados con el capitalismo. Ya no hacía falta reprimir a los alumnos de primaria y secundaria que nacían genéticamente predispuestos a pedir unas Nike de primer cumpleaños, la televisión y los demás medios de comunicación de masas, la inclusión en el consumo y el fútbol, hacían de los jovencitos seres integrados desde la cuna. Pero los nacidos en el 68, testigos de las traiciones de sus padres y hermanos mayores, pero crecidos con los ideales de la imaginación al poder, constituían una verdadera amenaza. La solución salta a la vista: “dejemos que nuestros niños y adolescentes integrados, y que nuestras masas de consumidores alienados, acabe con esa escoria bastarda fruto del amor libre. Otorguémosles un puesto de profesores de secundaria a uno de estos seres abyectos, picará el cebo, se creerá que va a poder cambiar algo desde dentro y será él el que cambie. Los niños y adolescentes ya no son sujetos moldeables e influenciables sino auténticos ejércitos del Corte Inglés, dispuestos para la conquista”.
Albert Camus, en su Discurso de Suecia, pronunciado el 10 de diciembre de 1957 al recibir el premio Nobel de Literatura, se expresaba de la siguiente manera:Error: Reference source not found

“Cada generación, sin duda, se cree llamada a rehacer el mundo. La mía sabe, por tanto, que no lo conseguirá. Pero puede que su tarea sea mayor; la de impedir que el mundo se deshaga. Heredera de una historia corrompida en la que se mezclan las revoluciones traicionadas, las técnicas enloquecidas, los dioses muertos y las ideologías extenuadas. Donde mediocres poderes pueden hoy destruirlo todo sin convencer de nada, donde la inteligencia se ha rebajado a sierva del odio y de la opresión; esta generación ha tenido, en sí misma y en torno a sí, que restaurar, a partir únicamente de sus negaciones, una pizca de eso que forja la dignidad de vivir y de morir” (Discours de Suède. Paris. Gallimard 1997, p.18-19. Traducción nuestra). La generación del 68 estaba llamada a impedir que el mundo se deshiciera, no lo consiguió, y la mía, la generación de los nacidos en el 68, es la que ha constatado que tal mundo, se ha definitivamente deshecho; agarrándose tan sólo y como último asidero a esas negaciones, a partir de las cuales se puede únicamente alcanzar hoy un poco de aquella dignidad en el vivir y en el morir.
EL ESTUDIANTE ETERNO.

En las universidades españolas no hay casi gente entre los 30 y los 65 años, los más veteranos, alumnos de Doctorado, tienen como máximo, en su inmensa mayoría, alrededor de 30 años. El resto de la población comprendida entre las edades antedichas tiene que producir y ya no se le permite el estudio, convertido en un lujo minoritario.


Yo no estudio (ni he estudiado) para trabajar, sino que trabajo para poder estudiar y por eso estoy dispuesto a trabajar en aquello que me sea más compatible con mi actitud de estudiante eterno. El análisis, el aprendizaje y la reflexión son mi vida, pero esas actividades constituyen un lujo, casi una afrenta; porque de generalizarse nada podría impedir el cambio y los poderes se consagran a la conservación de lo establecido. Eso explica que la educación secundaria, en lugar de acabar con los alumnos, extermine a los profesores.
Es curioso, resulta que estudiar con posterioridad a los 28 años (continuar estudiando, mejor dicho), ser licenciado en algo o/y profesional de alguna cosa y emplear tiempo en el estudio, es cosa sumamente mal vista en nuestra sociedad actual.
Como ya indicamos en la primera parte, en la Grecia clásica, donde los jóvenes selectos filosofaban en la juventud, también estuvo mal visto el continuar con la reflexión posteriormente, como le indica Calicles a Sócrates: “Ciertamente, Sócrates, la filosofía tiene su encanto si se toma moderadamente en la juventud; pero si se insiste en ella más de lo conveniente es la persición de los hombres. Por bien dotada que esté una persona, si sigue filosofando después de la juventud, necesariamente se hace inexperta en todo lo que es preciso que conozca el que tiene el propósito de ser un hombre esclarecido y bien considerado (Górgias 484c-d) está muy bien ocuparse de la filosofía en la medida en que sirve para la educación, y no es desdoro filosofar mientras se es joven; pero, si cuando uno es ya hombre de edad aún filosofa, el hecho resulta ridículo, Sócrates (485a)”. El joven griego cultivaba la filosofía para luego pasar a la política y valerse como gestor de la ciudad, el milagro griego está constituido de un amor al saber y al desarrollo de todas las capacidades humanas para lograr ser mejor, que se confunde a menudo con un medio de medrar en la sociedad. El sofista, que piensa que el mejor es el más fuerte, indica que los personajes como Sócrates, estudiantes eternos de filosofía, resultan ridículos, al no emplear el aprendizaje en la adquisición de riquezas y poder. Pero lo que resultan es una amenaza para el demagogo y una denuncia constante de las hipocresías de las que se alimenta lo más ruin de la ciudad. Por eso se les acaba matando. No obstante la actuación socrática con los jóvenes atenienses, o debido a los resultados de la misma, su discípulo Platón (República VII, 537a ss), recomendará no empezar a filosofar hasta los 30 años por quienes tengan ya bases sólidas en otras disciplinas de estudio y muestren aptitudes para la reflexión. La gimnasia, la música y las matemáticas se recomiendan como la base educativa general que, cultivadas de por vida, proporcionarían orden y armonía al estudiante; a partir de los 30 años empezaría el camino de la filosofía cuando, se dedicarían 5 años a la dialéctica, después, 15 a la política, para finalizar a los 50 años acometiendo la labor de gobernar, educar y filosofar.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal