Eduardo López Azpitarte Ignacio Núñez de Castro Cruzando el puente: Problemas éticos relacionados con la vida



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Eduardo López Azpitarte
Ignacio Núñez de Castro


Cruzando el puente:

Problemas éticos relacionados con la vida

ÍNDICE GENERAL

PRESENTACIÓN

Capítulo 1. DIGNIDAD Y VULNERABILIDAD DEL EMBRIÓN HUMANO
1. Debate actual

2. El embrión como organismo vivo.

3. El genoma y el desarrollo epigenético

4. La evolución que da sentido

5. La Biología del embrión humano

6. El desarrollo epigenético del nuevo organismo

7. La polaridad del embrión temprano

8. Diálogo molecular madre-embrión

9. La ontología del embrión: ¿qué o quién es un embrión humano?

10. La gemelación monocigótica

11. ¿Es el embrión humano una persona?

12. De la dignidad del embrión humano

13. De la vulnerabilidad y fragilidad del embrión humano
Capítulo 2. REPRODUCCIÓN HUMANA ASISTIDA
1. El gran problema de la esterilidad de la pareja

2. La inseminación artificial

3. Fecundación in vitro y transferencia de embriones (FIVTE)

4. La inyección citoplasmática de espermatozoides

5. La maternidad subrogada

6. La tentación de la eugenesia

7. La selección de embriones con fines terapéuticos

8. La adopción como propuesta cristiana

9. Conclusión
Capítulo 3. CLONACIÓN Y CÉLULAS MADRES
1. El debate sobre la utilización de las células madre

2. Algunos datos biológicos

3. Obtención de las células madre

4. El debate ético

5. Sobre la clonación terapéutica o transferencia nuclear

6. Una nueva esperanza

7. Una reflexión desde el Documento Dignitas personae

8. Conclusión


Capítulo 4. INTERRUPCIÓN VOLUNTARIA DEL EMBARAZO

1. Ante el drama del aborto

2. Causas de la situación actual

3. Mitos referentes al aborto

4. El aborto en la tradición cultural de occidente

5. La condena del aborto en el pensamiento cristiano

6. El aborto en los recientes Documentos de la Iglesia Católica

7. La mujer ante el aborto

8. El aborto terapéutico

9. Indicaciones eugenésicas y aborto

10. Diagnóstico prenatal y vinculación con el aborto.

11. El mal llamado aborto ético

12. Reflexión ante la ley española 2/2010
Capítulo 5. INGENIERÍA GENÉTICA Y ORGANISMOS GENÉTICAMENTE

MODIFICADOS
1. La revolución biotecnológica

2. A nuevos conocimientos, nuevas responsabilidades

3. ¿Estamos en el mejor o en el peor de los tiempos?

4. Reflexiones sobre la ingeniería genética desde la Bioética



5.1 Organismos genéticamente modificados

5.2 La tercera revolución verde

5.3 La evaluación de los riesgos de los organismos transgénicos

5.4 Los beneficios de los organismos genéticamente modificados en la agricultura

5.5 Lo natural y lo artificial en el debate ético

5.6 El caso de Zambia y su negativa a aceptar alimentos transgénicos

5.7 La voz del Vaticano ante el problema de los transgénicos

5.8 Régimen jurídico del uso de organismos transgénicos

5.9 Conclusiones al debate del uso de las plantas transgénicas.
Capítulo 6. IMPLICACIONES ÉTICAS EN TORNO AL GENOMA HUMANO


  1. La era genómica

  2. Presupuestos epistemológicos del Proyecto

  3. Profundizando en lo humano

4. La Declaración Universal sobre el Genoma Humano

5. Contra la tentación de reduccionismo genético

6. Sobre las mutaciones genéticas

7. Derecho a saber y derecho a no saber

8. Ante la posible la clonación

9. Era genómica y libertad de investigación

10. El problema de las patentes

11. Conclusión final


Capítulo 7. PENA DE MUERTE
1. Ambigüedad de un hecho

2. Algunos datos de la revelación

  1. Del rechazo a la aceptación

  2. Un sendero de esperanza

  3. Razones inconscientes de una justificación


  4. Los argumentos de la tradición: la defensa del orden público

  5. La disuasión de los posibles criminales
  6. Reparación del delito y otras motivaciones

  7. La crítica actual a los argumentos de la tradición


  8. Errores judiciales, imposibilidad de recuperación e ineficacia de la condena

  9. La justa defensa: el problema de los medios
  10. Postura actual del la Iglesia Católica

  11. Algunos cambios significativos

  12. Nuevas matizaciones

  13. Hacia una defensa radical de la vida


  14. Un problema adyacente: el sistema penitenciario


Capítulo 8. DISPOSICIÓN DE LA PROPIA VIDA Y HUELGA DE HAMBRE


  1. Una dramática realidad: importancia del problema

  2. Explicación antropológica del suicidio: una evasión de la vida

  3. Interpretaciones sociales y psicológicas

  4. Un denominador común: la angustia existencial

  5. El rechazo del suicidio: razones humanas

  6. Hacia una fundamentación religiosa: Dios, dueño de la vida

  7. Una argumentación repetida en la historia

  8. Un nuevo punto de partida: opiniones actuales

  9. Una interpretación diferente

  10. La entrega de la vida como ofrenda: un matiz diferente

  11. La huelga de hambre: delimitación del concepto

  12. Características fundamentales

  13. La valoración ética: diversas opiniones



Capítulo 9. MORIR DIGNAMENTE: PROBLEMAS EN TORNO A LA

EUTANASIA
1. Un tema discutido antes y ahora

2. Aclaración de términos

3. Conductas aceptables

4. Complejidad de otras situaciones

5. Rechazo de la muerte no pedida

6. Desde una visión secular y humana



  1. Desde una perspectiva religiosa

  2. El gran regalo de la esperanza cristiana

  3. La eutanasia querida y voluntaria

  4. El miedo a convertirse en un estorbo

  5. El problema de la legalización

  6. Conclusión


Capítulo 10. PREPARACIÓN Y AYUDA AL ENVEJECIMIENTO


  1. Introducción

2. Una asignatura pendiente

3. La experiencia personal del envejecimiento

4. El sentimiento de fugacidad

5. Valor simbólico de la jubilación

6. Actitud generosa ante el relevo

7. El deterioro progresivo del organismo

8. Pérdida de autonomía y estima social

9. La soledad asumida y enriquecedora

10. La vida como éxodo: rechazo de nuestra condición

11. El abrazo reconciliado con el destino

12. El comienzo de una historia

13. Nada termina con la muerte

14. Un ser para la resurrección

15. Jesús siembra una nueva esperanza

16. Desnudos y ligeros de equipaje

17. El momento de la entrega agradecida

18. Responsabilidades éticas: gratitud y solidaridad

19. Un esfuerzo para que se sientan queridos

20. La búsqueda de otras alternativas

21. Respuesta a las demandas psicológicas: el valor de los gestos pequeños

22. Otras ayudas externas

23. El momento de la autenticidad


Capítulo 11. CUIDADOS A LOS PACIENTES Y MORIBUNDOS
1. Introducción: la nueva civilización médica

2. La técnica frente al humanismo

3. El fenómeno de la hospitalización

4. Olvido de la dimensión espiritual

5. La inevitable aceptación del fracaso

6. El temor ante la imagen de la muerte:

7. Itinerario psicológico del moribundo: negación y rebeldía

8. El camino hacia la reconciliación

9. Un alivio posible: el calor de una compañía

10. La ayuda humana y sobrenatural

11. Una sana teología sobre las imágenes de Dios y el sufrimiento
Capítulo 12. ¿DECIR LA VERDAD AL ENFERMO?


  1. ¿Morir en la ignorancia o conscientes del final?

  2. ¿Tiene sentido vivir la muerte?

  3. El tiempo humano no muere, se densifica

4 El futuro como destino y conquista

  1. La única alternativa posible

  2. Valores de la comunicación sincera

  3. Al encuentro con la muerte: valores humanos y religiosos

  4. Compromiso, tacto y discreción

  5. El derecho a la información: no siempre es absoluto

  6. Las excepciones no eliminan el ideal


Capítulo 13. EXPERIMENTOS SOBRE PERSONAS


  1. La necesidad de la investigación: primero en los animales

  2. Los diversos tipos de experimentación

  3. Diferentes motivaciones para experimentar

  4. No dañar a la persona, como principio ético fundamental

  5. Dos condiciones para no dañar al enfermo

  6. Otro criterio fundamental: el libre consentimiento

  7. Un requisito previo: la debida información

  8. El uso del placebo en los ensayos clínicos

  9. La experimentación en países subdesarrollados

  10. La experimentación en países subdesarrollados

  11. La experimentación sobre los prisioneros


Capítulo 14. TRASPLANTES DE ÓRGANOS


  1. Introducción

  2. Del injerto al homotrasplante

  3. El trasplante entre personas vivas.

  4. Consentimiento informado

  5. La extirpación de órganos de un cadáver

  6. Condiciones requeridas: verificación de la muerte

  7. Discusiones sobre el consentimiento

  8. La ineficacia práctica de una legislación

  9. El esfuerzo por un cambio de actitud

10. Xenotrasplantes

11. Dimensión social y económica

12. El problema de las patentes

13. El comercio de órganos


Capítulo 15. DESHUMANIZACIÓN POR DROGAS Y PSICOFÁRMACOS


  1. Las alienaciones del ser humano

  2. Las drogas que afectan al organismo

  3. El fenómeno de la drogadicción

  4. Aspectos económicos: con la droga se combate el hambre

  5. El negocio del narcotráfico

  6. El impacto macroeconómico

  7. Aspectos culturales: necesidad de un proyecto existencial

  8. Función protectora de la cultura

  9. Aspectos personales: La ambigüedad del placer

  10. La debilidad del psiquismo humano

  11. El descubrimiento de las raíces sociales

  12. Responsabilidad social frente al drogadicto

  13. El tema de los psicofármacos

  14. Importancia actual de los psicofármacos

  15. Más allá de los límites terapéuticos

  16. Presiones culturales e intereses económicos

  17. El control de la conducta ajena


Capítulo 16. RESPETO A LA INTIMIDAD DE LA PERSONA


  1. Un poco de historia

  2. La intimidad psicológica

  3. Amenazas que devoran secretos e intimidades

  4. La máscara del ser humano

  5. La función del pudor: defensa del misterio personal

  6. La experiencia de la intimidad

  7. Un don que nunca se merece

  8. Una respuesta siempre presente: gratitud y respeto

  9. Sin ningún derecho para nuevas revelaciones

  10. La curiosidad por lo desconocido

  11. El miedo a la confidencia

  12. Los posibles conflictos de valores: Contra la intimidad egoísta

  13. El secreto profesional: un criterio fundamental

  14. El secreto profesional

  15. La tortura y el espionaje

  16. El respeto a la vida privada



Capítulo 17. PERSPECTIVAS SOBRE LA CREACIÓN: ECOÉTICA


  1. Una nueva dimensión ética

  2. La desarmonía con la naturaleza

  3. Ineficacia de los discursos dramáticos

  4. Frente a la vehemencia ecológica: una falsa justificación

  5. La ecología como ciencia del hogar humano

  6. La urgencia de una reflexión

  7. De la admiración respetuosa al dominio explotador

  8. Las acusaciones contra el cristianismo

  9. Más que la fe, influyen otras causas sociales

  10. Los datos bíblicos sobre la creación

  11. El simbolismo trascendente de la creación

  12. Los desequilibrios de la injusticia

  13. Hacia una cultura de la solidaridad

  14. El lujo convertido en necesidad

  15. La dimensión ascética de la existencia

  16. El síndrome narcisista: la incapacidad frente a la frustración

  17. No hay espacio para la neutralidad

  18. Conclusión



GLOSARIO

ÍNDICE TEMÁTICO

ÍNDICE DE AUTORES

ÍNDICE GENERAL


Introducción


  1. Entre el optimismo y la preocupación

Se van a cumplir cuatro décadas desde que el bioquímico estadounidense Van Rensselaer Potter publicó su obra: La Bioética; Un puente para el futuro1. Su intención la dejó clara y explícita desde el primer capítulo: “Hay dos culturas -ciencias y humanidades- que parecen incapaces de hablarse una a la otra y si ésta es parte de la razón de que el futuro de la humanidad sea incierto, entonces posiblemente podríamos construir un puente hacia el futuro construyendo la disciplina de la Bioética como un puente entre las dos culturas. [...] Los valores éticos no pueden ser separados de los hechos biológicos”.


La técnica ha hecho posible que los fenómenos bio­­lógicos y naturales no sean ya los únicos árbitros, que determinan muchos de los acontecimientos, principalmente, relacionados con la vida. La misma civilización ha surgido por ese do­minio que el ser humano ha conseguido sobre las fuerzas naturales. Frente a un cosmos sagrado e intocable que, durante mucho tiempo, había sido objeto de respeto y contemplación, la naturaleza se fue convirtiendo, poco a poco, en un inmenso campo de experimentación para obtener de ella una respuesta lo más útil y provechosa posible a nuestros intereses. La historia revela ese progreso continuo de los conocimientos científicos y técnicos, que han posibilitado todo el desarrollo actual. Es verdad que la ignorancia humana es aún impresionante, como un reto que humilla nuestra supremacía, pero la ciencia prosigue, paso a paso, su camino, como si se sintiera profundamente estimulada a la conquista de esas regiones desconocidas. Algún día se conseguirá lo que hoy parece imposible.
Nadie duda de los beneficios incalculables que todo ello ha supuesto para la humanidad, y hay motivos sobrados de esperanza, con el horizonte que se nos abre hacia el futuro, para encontrar soluciones a muchos de los problemas que nos angustian y amena­zan. Sería asombroso si pudiéramos contemplar, con una visión de conjunto, la lucha entablada ahora, en todos los campos de la investigación, para conseguir esas victorias parciales, después de tantos trabajos, luchas y esfuerzos.
Sin embargo, semejante optimismo, plenamente justificado, no está exento de peligros y ambigüedades. La preocupación tiene raíces profundamente humanas, porque si la historia y el sentido común han dado su aprobación a la técnica -a la que no es posible eliminar por los beneficios que ha supuesto y producirá para el bienestar y desarrollo humano-, existe también el miedo de que semejante bendición pudiera convertirse en algo maldito.
Por eso, son muchos los científicos, junto con Potter, que han lanzado un grito de alerta. Se habla ya de una ética de contención, de frenos voluntarios, de negativa responsable. Una confesión explícita de que la ciencia sin conciencia conduce a la ruina de la persona, de la sociedad en la que vive, y del universo en que habita. Sus escritos nacen del convencimiento de que la misma especie humana está seriamente amenazada por los grandes desequilibrios biológicos y del mismo ecosistema2. La única alternativa que nos queda es que toda esta ciencia, que irá creciendo de forma progresiva, se abra hacia la otra orilla para que este puente vincule con eficacia los avances científicos y experimentales con los valores humanos. La Bioética nació, desde el principio, con esta vocación de puente y de encuentro. Que las inmensas posibilidades que se abren en el campo de la vida no queden desvinculadas de una visión humanista que posibilite la comunión entre el saber y la ética.
Si antes decíamos que una ciencia sin conciencia conduce a la ruina, ahora habría que afirmar que una conciencia sin ciencia lleva a la ignorancia, al infantilismo o al desprestigio. A los nuevos desafíos científicos no se puede responder con categorías éticas, elaboradas desde otros presupuestos o esquemas de pensamiento, propios de otras épocas pasadas. Son múltiples los desafíos e interrogantes que hoy se nos presentan en muchos campos, sobre todo en los temas relacionados con la vida. La Iglesia reconoce, en el Vaticano II, que no posee siempre “la inmediata respuesta a cada cuestión”, e invita a los cristianos para que se unan “a los demás hombres en la búsqueda de la verdad y en la solución de tantos problemas que surgen en la vida individual y social”3.


  1. Los desafíos en una sociedad pluralista

Semejante invitación, sin embargo, no resulta fácil. Para el descubrimiento de los valores éticos, tanto el creyente, como el que no tiene fe, no tienen otro instrumento que el de la razón para saber lo que dignifica a la persona y a su entorno. La oferta de cualquier valor moral no puede hacerse en nombre de ninguna autoridad, si no posee una base razonable para que sea convincente. Existe, por tanto, una plataforma común en la que el diálogo se hace posible, pero no siempre se llega a una valoración unánime. No hay que tener nostalgia de tiempos pasados, donde la unanimidad quedaba protegida por la propia legislación. Querer eliminar el pluralismo de nuestro mundo actual indica una ingenuidad excesiva; e imponer la conformidad por la fuerza y la amenaza nos resulta hoy intolerable. La legislación civil no ha de prohibir o aceptar, por tanto, los códigos éticos de una ideología concreta, sino que debe permanecer abierta a otras valoraciones que resultan aceptables para otros grupos.


Ya el mismo santo Tomás, siguiendo a otros autores tradicionales, ofrece una serie de consideraciones básicas y de extraordinario interés para su aplicación actual, dentro de su lenguaje escolástico: “La ley humana… no prohíbe todos los vicios de los que se abstienen los hombres, sino sólo los más graves... Por tanto, la ley humana no puede prohibir todas las cosas que prohíbe la ley natural”4. De ahí, que en la más amplia tradición de la Iglesia se haya mantenido siempre una clara distinción entre la tolerancia civil de un hecho y su aprobación moral, sabiendo que no todo lo que está permitido legalmente es lícito también desde el punto de vista ético.
Este respeto al pluralismo y a la libertad de conciencia ha perdido las connotaciones negativas de otras épocas para convertirse en un derecho basado en la dignidad de la persona. El Vaticano II, en contra de una praxis eclesiástica anterior, defiende la misma postura para que no “se obligue a nadie a actuar contra su conciencia ni se le impida que actúe conforme a ella en privado o en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos”5. El cambio suponía una ruptura tan fuerte con la tradición anterior que provocó en muchos una alarma justificada. Este miedo quedó manifestado por la actitud de algunos que trataron de impedir la aprobación del decreto conciliar sobre la libertad religiosa, cuando la inmensa mayoría ya había dado su parecer positivo6.


  1. La necesidad de una fundamentación razonable

Hay que aceptar, pues, que la ética civil queda reducida a unas exigencias mínimas en las que la mayoría está plenamente de acuerdo. Pero también resulta comprensible que otras éticas diferentes –entre ellas, la de inspiración católica- no se queden tranquilas y satisfechas con la normativa reductora de la sociedad civil. Los que aspiran a una moral de mayores exigencias tienen derecho también a realizar sus propuestas, pero conscientes de que para entrar en el diálogo no la presentan en nombre de la religión o de una autoridad, que otros muchos no comparten ni admiten. Su lenguaje ya no puede ofrecer un contenido exclusivamente religioso, pues perdería toda su credibilidad en una sociedad laica, que no admite semejantes esquemas7.


La moral católica se había distinguido precisamente por su apoyo religioso. La garantía de sus enseñanzas se fundamentaba en la palabra de Dios y en la autoridad del magisterio para aplicarla a las situaciones concretas. Semejante planteamiento ha perdido su vigencia en nuestro mundo secular. La Iglesia ha de hacer comprensible y razonable su proyecto ético para presentarlo como oferta a otras personas que no comparten la fe. Cuando defiende un determinado valor ético, el cristiano expone las razones que lo justifican, reflexiona sobre las críticas que se presentan desde otros puntos de vista, reconoce los fallos y deficiencias históricos, admite la fragilidad de ciertos argumentos que nunca serán evidentes, con el deseo último de que su respuesta resulte lo más convincente posible. Creer que cualquier rechazo es consecuencia de una denuncia profética o fruto de una persecución religiosa es un recurso poco honesto y excesivamente cómodo, cuando no se sabe aportar una seria justificación. Tal vez, uno de los mayores retos en la tarea educativa es cómo preparar a los creyentes para que sepan dar una explicación razonable de su ética en un mundo donde no puede excluirse la confrontación y el diálogo pluralista.
La configuración ética de una sociedad está producida por las múltiples acciones, conductas y criterios de los individuos que la forman. Los pequeños gestos repetidos, aunque no tengan una relevancia social, van quedando tipificados en la conciencia colectiva, que ofrece un amplio espacio para que tenga cabida incluso las conductas minoritarias. Esos esquemas éticos son los que aparecen después en la legislación que solo prohíbe ciertas conductas graves, o tolera, por el bien común, otros comportamientos que para otros serán éticamente negativos, pero que legalmente no se pueden rechazar. Es la sociedad ahora la que determina las normas legales que tendrán que admitir y respetar los individuos en su actuación concreta. De alguna manera, ella ilumina y condiciona la vida de los ciudadanos, trazando las fronteras entre lo que no se debe admitir de ninguna manera -los mínimos éticos- y aquello que se ha de tolerar, aunque no responda a una moral de máximos. El peligro radica, entonces, en no distinguir suficientemente lo legal de lo ético, y terminar aceptando, con todas sus lamentables consecuencias, que la tolerancia jurídica se identifica sin más con la bondad ética. Incluso, cuando solo se despenaliza una conducta para no añadirle ninguna sanción a ese hecho determinado, se termina aceptando que semejante comportamiento se ha convertido en un verdadero derecho. En estos casos, la ley, que tiene siempre una función pedagógica, deja de ser un estímulo, para convertirse en una exigencia reductora.
Pero admitir una ética laica, con una neutralidad confesional, sin recurso a una fundamentación trascendente, no se identifica tampoco con una postura laicista, que intenta imponer una mentalidad anti- o, al menos, profundamente a-religiosa. El peligro es real, sobre todo por un sentimiento de revancha, cuando se ha conseguido suprimir el talante religioso de una sociedad determinada. El laicismo, como la cristiandad, no se abre al diálogo pluralista y se convierte también en un fundamentalismo peligroso y en una amenaza para la convivencia social. La moral civil busca precisamente dar el margen necesario para que todos puedan actuar en función de sus creencias y convicciones personales, sin exigirle a nadie la renuncia a su propia identidad. El poder expresar la fe religiosa o vivir de acuerdo con la conciencia personal no es ningún privilegio que el Estado concede, sino un derecho que él mismo tiene que defender, mientras tales prácticas respeten las exigencias concertadas.

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