Economía positiva y normativa



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LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO Y LA INTERVENCIÓN DEL ESTADO EN LA ECONOMÍA


Dada una distribución de la riqueza, los ingresos o renta de cada una de las economías domésticas dependerán de las cantidades de recursos que posean, de la fracción de éstos que se venda en el mercado y de los precios que alcancen.

Es necesario distinguir entre distribución de la riqueza y distribución del ingreso.

La riqueza de un país es el conjunto de activos físicos, propiedad de las economías domésticas. El ingreso de un país en un período determinado es el producto de la utilización de recursos productivos durante ese período.

La distribución del ingreso de un país entre los distintos agentes económicos será el resultado no sólo de los ingresos libremente obtenidos por los distintos factores productivos, sino que también se verá fuertemente condicionada por la acción del sector público mediante el establecimiento de impuestos y subvenciones.



La medición de la distribución del ingreso:

El ingreso nacional que se genera en un país se distribuye a través de los mercados de factores entre los individuos y familias que lo integran. La distribución resultante será más o menos igualitaria, según cómo esté repartida la propiedad de los factores productivos y cuál sea el sistema de precios o retribuciones vigente en el país.

Para reflejar intuitivamente la desigualdad se suele acudir al análisis gráfico, en particular a la curva de Lorenz. Esta curva sirve para mostrar la relación que existe entre los grupos de la población y sus respectivas participaciones en el ingreso nacional.

La diagonal OO representa una distribución igualitaria en la que cada porcentaje de familias recibe un porcentaje igual del ingreso. Esta línea se suele llamar de equidistribución o de distribución igualitaria. La curva de Lorenz indica la distribución del ingreso en el año correspondiente.

Cuanto más alejada está la curva de Lorenz de la diagonal, mayor será la desigualdad de la distribución del ingreso nacional. En otras palabras, cuanto mayor es el área de desigualdad (zona comprendida entre la línea de equidistribución y la curva de Lorenz), mayores serán las diferencias del ingreso en el país en cuestión.

La distribución funcional del ingreso:

La distribución funcional del ingreso se refiere al reparto del ingreso entre los factores de la producción, fundamentalmente el trabajo y el capital.

La parte del ingreso que corresponde al trabajo y la que se destina a retribuir el capital depende de la proporción de estos factores utilizada en la producción y de la relación entre los precios de dichos factores.

La política distributiva y sus instrumentos:

Es frecuente que el estado intervenga tratando de lograr que las diferencias de ingreso no sean muy acusadas.

La política distributiva comprende un conjunto de medidas cuyo objetivo principal es modificar la distribución del ingreso entre los individuos o los grupos sociales.

Los instrumentos de que dispone la política de distribución son:

1.       El sistema impositivo.

2.       Los gastos de transferencias (seguro de desempleo, jubilaciones y pensiones).

3.       Medidas de intervención directa en el mecanismo de mercado.

El sistema impositivo:

Los impuestos son una imposición del estado a los individuos, unidades familiares y empresas, para que paguen una cierta cantidad de dinero en relación con determinados actos económicos, como por ejemplo: realizar el consumo de un bien, obtener ingresos por el trabajo o generar beneficios por las empresas.



Según sobre quién recaigan

  Impuestos directos: recaen sobre el contribuyente y no sobre los bienes (impuesto a las ganancias)

  Impuestos indirectos: son los recaudados en el momento de comprar los bienes y servicios y, por lo tanto, afectan indirectamente al contribuyente (IVA)



Según su proporción

  Impuestos regresivos: el porcentaje tributado es cada vez menor a medida que el ingreso aumenta (ganancias).

  Impuestos progresivos:  a medida que el ingreso aumenta se tributa un porcentaje mayor.

  Impuestos proporcionales: se paga un porcentaje constante del ingreso (IVA).


Los gastos de transferencias:

Los impuestos tienen como objetivo primordial conseguir recursos financieros para el sector público y, subsidiariamente, modificar la distribución de los ingresos.

Las transferencias son los pagos que se realizan sin la provisión correspondiente de bienes y servicios por parte del receptor.

Las transferencias persiguen garantizar una base mínima de nivel de vida para todos los individuos y procurar una igualación primaria en la distribución del ingreso. El seguro de desempleo y las jubilaciones y pensiones garantizan una base mínima a personas que, de otra forma, no podrían obtener tales ingresos.



Intervención directa en el mecanismo de mercado:

Estas medidas actúan en el proceso de formación de los ingresos, esto es, sobre las fuerzas de la demanda y la oferta de mano de obra y sobre otros factores de la producción, tales como el capital. Ejemplos conocidos de este tipo de políticas son la imposición de salarios mínimos, la limitación de los dividendos y los alquileres, y los controles sobre los precios de determinados artículos generalmente de primera necesidad. Otro ejemplo es la congelación temporal de los salarios.

Si estas políticas no se basan en un análisis minucioso del funcionamiento de los mercados, pueden romper el equilibrio del mismo. Así, por ejemplo, el establecimiento de un salario mínimo disminuye la cantidad demandada de trabajo, de forma que del sector de los trabajadores salen ganando los que siguen empleados y pierden los que se ven despedidos.

La intervención del estado en la economía: la política fiscal


Las funciones y los objetivos del sector público:

Las principales funciones del sector público son:

         Fiscal. Estableciendo y cobrando impuestos.

         Reguladora. Mediante leyes y disposiciones administrativas que afectan a la actividad económica. Así, se establecen controles de precios a algunas industrias, se regulan los monopolios y se protege a los consumidores en materias relacionadas con la publicidad, la sanidad o la contaminación.

         Proveedora de bienes y servicios. Mediante las empresas públicas, el Estado facilita bienes y servicios públicos (defensa, transporte, enseñanza), produce bienes de consumo o producción (automóviles, agua, energía).

         Redistributiva. Tratando de modificar la distribución de la renta o de la riqueza entre personas, regiones o colectivos, procurando que resulte más igualitaria.

         Estabilizadora. Procurando controlar los grandes agregados económicos, evitando excesivas fluctuaciones de los mismos y tratando de paliar los efectos de las caídas de la actividad económica.

Objetivos del sector público:

Los gobiernos, con su intervención en la economía, persiguen unos objetivos últimos de carácter general, tales como el progreso económico y social del país.

Para conseguir esos objetivos últimos, los gobiernos tratan de conseguir unos objetivos económicos:

         El mayor nivel de empleo posible.

         La estabilidad de los precios.

         El crecimiento económico.

A más largo plazo, el estado también persigue otros objetivos, como por ejemplo el logro de una equitativa distribución del ingreso y el equilibrio de los intercambios comerciales con el resto del mundo.

Los instrumentos del sector público: la política fiscal


El gobierno, para alcanzar los objetivos que se propone, se vale de la política económica. Ésta generalmente se lleva a cabo mediante los instrumentos que proporcionan la política fiscal y la política monetaria.

La política fiscal:

Las decisiones del gobierno  referentes al gasto público y a los impuestos constituyen la política fiscal.

Los ingresos públicos son los ingresos del estado obtenidos fundamentalmente a través de los impuestos.

Los impuestos son los ingresos públicos creados por ley y de cumplimiento obligatorio por parte de los sujetos contemplados en la misma.

Al igual que con el gasto público, el gobierno puede actuar sobre la economía utilizando los impuestos. Si el nivel de actividad económica es relativamente bajo y existe un volumen considerable de desempleo, el gobierno puede reducir los impuestos con el objeto de impulsar la demanda de consumo. Por el contrario, si la demanda agregada es superior a la capacidad productiva del país, una estrategia puede consistir en elevar los impuestos.

El presupuesto del sector público:

El presupuesto del sector público es una descripción de sus planes de gasto y financiación.

Presupuesto = Ingresos públicos – Gastos públicos

Si los ingresos públicos superan a los gastos públicos habrá un superávit presupuestario. Por el contrario, un déficit presupuestario tendrá lugar cuando los ingresos públicos sean menores que los gastos públicos. El presupuesto estará equilibrado cuando los ingresos sean iguales a los gastos públicos.

La política fiscal será expansiva cuando se programen descenso en los impuestos y/o aumento en el gasto público, lo que tenderá al incremento del consumo privado y de la demanda agregada, provocando mayor producción y empleo.

La política fiscal será restrictiva cuando se proyecten mayores impuestos y/o disminución del gasto público, impulsando una disminución del consumo privado y de la demanda agregada, ocasionando un descenso de la producción y el empleo.

 

Lógicamente, las medidas expansivas tenderán a crear déficit en el presupuesto, mientras que las políticas restrictivas actuarán en sentido contrario.



El carácter automático de la política fiscal:

Las política fiscales discrecionales son las que exigen tomar medidas explícitas. Las más significativas son:

         Los programas de obras públicas y otros gastos.

         Los proyectos públicos de empleo.

         Los programas de transferencias.

         La alteración de los tipos impositivos.

La visión de la política fiscal como instrumento estabilizador de la actividad económica puede hacer pensar que sólo ayuda a controlar la economía si se adoptan políticas discrecionales.

Aunque las políticas discrecionales son importantes, el sistema impositivo tiene unos efectos automáticos sobre la evolución de la actividad económica, es decir, sobre las depresiones y sobre las expansiones.

Una depresión es un período prolongado de baja actividad económica y elevado desempleo.

Los impuestos como estabilizadores automáticos:

Un estabilizador automático es cualquier hecho del sistema económico que tiende a reducir mecánicamente la fuerza de las recesiones y/o expansiones de la demanda sin que sean necesarias medidas discrecionales de política económica.

Es frecuente que los impuestos sean de naturaleza proporcional, es decir, que produzcan ingresos que suponen un determinado porcentaje del producto nacional. Cuando esto ocurre, resulta que la recaudación se altera de forma automática, incrementándose a medida que aumenta el producto nacional, y ocurrirá lo contrario si tiene lugar una recesión. Por tanto, los impuestos proporcionales cumplen la misión de un estabilizador automático de la actividad económica.

Otros estabilizadores automáticos:

Durante las fases de recesión aumenta el desempleo y con él los subsidios a los desocupados, mientras que en los años de fuerte crecimiento, al reducirse el desempleo, disminuyen esos pagos incrementándose paralelamente los fondos que recauda el estado en forma de cargas sociales. De esta forma, el seguro de desempleo ejerce una presión estabilizadora contribuyendo a reducir la demanda cuando ésta es excesiva o colaborando en mantener el nivel de consumo si la actividad económica está descendiendo.

 Otros programas asistenciales, como las jubilaciones, también pueden mostrar un comportamiento anticíclico, actuando como estabilizadores automáticos.

 No todos los estabilizadores automáticos se originan en la actuación del sector público. Los ahorros de las empresas y las familias, las sociedades anónimas que pagan dividendos fijos, actúan también como estabilizadores.

 Los estabilizadores automáticos reducen parte de las fluctuaciones económicas, pero no las eliminan completamente.

 Limitaciones al empleo de políticas fiscales discrecionales:

 Programas de obras públicas y otros gastos:

 Los programas de obras públicas han constituido la forma más frecuente de enfrentarse a las depresiones. Estos proyectos tenían como objetivo fundamental dar trabajo a los desempleados, pero muchas veces el estudio previo era insuficiente o eran de escasa utilidad pública.

La evidencia demuestra que se necesita mucho tiempo para, por ejemplo, poner en marcha un hospital o para construir una carretera. Antes de iniciar cualquier obra pública es necesario llegar a un consenso político sobre qué obras son prioritarias. Posteriormente, hay que elaborar anteproyectos que analicen la viabilidad de la inversión. Luego, habría que iniciar actuaciones legales a fin de expropiar y comprar terrenos, y por último comenzar a construir.

Como promedio, desde que se comienza a considerar la posibilidad de desarrollar un proyecto hasta que de hecho se comienza a gastar en él, transcurren como mínimo tres años. De esta forma, puede suceder que los pretendidos efectos expansivos tengan lugar cuando la economía ya ha superado la recesión.



Proyectos públicos de empleo:

El objetivo es contratar trabajadores desempleados durante períodos cortos de tiempo. Estos proyectos evitan uno de los principales inconvenientes de los programas de obras públicas, ya que se pueden comenzar y abandonar rápidamente.

Las limitaciones de este tipo de programas se relacionan con la importancia secundaria que suelen tener y con que el cambio a otro puesto de trabajo regular suele ser difícil.

Los programas de transferencias:

El seguro de desempleo y las jubilaciones actúan como estabilizadores automáticos. Además de éstos, el sector público establece diversos programas discrecionales de transferencias hacia ciertos sectores marginados del mercado de trabajo (grupos especialmente afectados por la desocupación, como los jóvenes o trabajadores pertenecientes a industrias en reconversión). En estos casos, o bien se establecen subvenciones o bonificaciones sobre los aporte jubilatorios a pagar por parte de la empresa (caso de los jóvenes), o se amplía el período durante el cual los trabajadores despedidos tienen derecho a percibir la prestaciones por desempleo, o se arbitran programas de jubilaciones anticipadas (trabajadores de industrias en reconversión).

La dificultad de estos programas sociales es que suelen ser de una vía de una sola dirección: una vez establecidos resulta difícil reducirlos o eliminarlos, incluso durante las fases de expansión.

Alteración de las tasas impositivas:

Ante una recesión, si se reducen (por ejemplo) las tasas sobre el ingreso de las personas físicas, se impedirá que descienda el ingreso disponible y con ello el consumo. Una de las ventajas de eta política anticíclica es que, cuando las tasas se han modificado, la reducción de los impuestos se difunde en forma rápida a toda la población estimulando el gasto.

 Sin embargo, transcurre un cierto tiempo desde que el Ministerio de Economía propone alterar los tipos impositivos hasta que el Congreso lo aprueba. Además, una vez desaparecidas las circunstancias que aconsejaban reducir las tasas, resulta difícil e impopular volver a subirlos.

 El déficit y su financiación:

 El sector público ha incrementado su participación en la actividad económica, lo que lo ha hecho incurrir en cuantiosos déficit. Para atender a sus necesidades de financiación, cuenta con tres procedimientos:

          Impuestos.

         Creación de dinero.

         Emisión de deuda pública.

 Aunque los impuestos aparecen como la forma natural de financiar los gastos públicos, cuando hay déficit, suelen ser insuficientes. Además, si se está en una recesión, no se puede aumentar los impuestos porque esto la agravaría.

 Un posible procedimiento para hacer frente al déficit es la creación de dinero. Pero esto implica poner en práctica una política monetaria expansiva que puede tener efectos contraproducentes (procesos inflacionarios y de pérdida del poder adquisitivo).

 Otra posibilidad e emitir deuda pública, es decir, poner a la venta títulos de renta fija (bonos y obligaciones) por parte del Estado. Esta iniciativa puede contribuir a elevar las tasas de interés y a reducir las posibilidades de financiación de la inversión privada. Este fenómeno se ha denominado efecto desplazamiento de la actividad económica privada por el sector público.

 El efecto desplazamiento o expulsión es la proposición según la cual el gasto público, los déficit presupuestarios o la deuda del estado reducen la cantidad de inversión de las empresas.



 
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