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PRAXIS DEMOCRÁTICA

DOCUMENTOS BASICOS


DECLARACION DE PRINCIPIOS

CONSIDERANDOS.
1. - Democracia: Práxis Democrática, AC. Agrupación plural e independiente, que desde su fundación ha contribuido de manera activa en la promoción de los derechos políticos y la participación ciudadana en los asuntos de la vida pública dentro de un estado de derecho que tiene como premisa de su razón de constitución a la democracia como principio básico de la igualdad jurídica y de transformación social; así como a nuestra Carta Magna como norma suprema que regula la vida jurídica del país. En este contexto entendiéndose a la democracia como “gobierno del pueblo”, es decir los gobernantes son elegidos por el pueblo mediante el sufragio. Como elemento central de la democracia encontrándonos a la libertad del individuo dentro de las facultades expresas por la ley para participar activamente en la política del estado. Jurídicamente democracia significa “el gobierno de todos, para todos y en beneficio de todos”. Esta forma de gobierno se manifiesta mediante la voluntad del pueblo, el que tiene la libre oportunidad de emitir su opinión, aunque no es la voluntad de todos la que prevalece, sino la de la mayoría en virtud de que esta tiene la fuerza y es lógico que el poder radique en la fuerza.
En la evolución de la idea democrática en la época moderna se puede distinguir tres fases. La democracia primero fue considerada como una manera de llegar a la libertad. Así se introdujo en las instituciones bajo su forma exclusivamente política. Luego, fue considerada como un instrumento de la justicia, lo cual además de los cambios que esta interpretación acarreó en la organización política provocó que se extendiera a las relaciones económicas y sociales. Por fin, y es la etapa en la cual están actualmente comprometidas las sociedades modernas la democracia tiene a asegurar el control de la colectividad sobre el desarrollo económico y hasta cierto punto, sobre el uso correcto de la prosperidad.
Sin embargo, por tanto claro que aparezca esta evolución dos observaciones son necesarias para aclarar su sentido. Primero hay que notar que no es el resultado de una especulación intelectual que hubiera procurado profundizar el concepto de democracia. Son las transformaciones de la sociedad las que provocan el enriquecimiento de la idea democrática. Este tipo de sociedad se ajusta con una forma de democracia que será considerada como insuficiente en otro medio y en otra época, De ahí que la democracia no es un esquema abstracto apto a proveer “recetas” de organización política y social validas universalmente. Sólo puede existir en función del medio en el cual se arraiga y cuyas aspiraciones asimila.
La segunda observación tiende a subrayar el hecho de que la evolución que afecto la idea democrática procedió menos por substitución que por sedimentación. Hay que entender con esto que el servicio de la justicia no ha totalmente suplantado el servicio de la libertad y que ni el uno ni el otro fueron borrados por la gestión de la prosperidad. En cada etapa de la evolución los datos sociales han marcado con sus exigencias la idea democrática pero la conciencia de los gobernados conservó el recuerdo de los favores que ella anteriormente les había hecho. Tanto que hoy en día la democracia contiene el peso de toda substancia con la cual, en cada momento de su historia, la enriqueció la espera de los hombres.
No hay ninguna duda de que la idea democrática deba su densidad a esta pluralidad de significados dejada en ella por la historia. Pero también hay que reconocer que tal riqueza asocia elementos contradictorios. La libertad no responde siempre a la espera de la justicia; la justicia no existe sin que unas libertades estén sacrificadas; el control democrático del crecimiento contradice a veces las leyes económicas del desarrollo. Sin embargo, estas contradicciones no justifican las críticas que ciertos grupos formulan en contra de la idea democrática solo prueban el hecho de que la democracia esté a la medida del hombre cuyos desgarramientos refleja. Hecha con sus contradicciones, solo tienen la posibilidad de conciliarlas en la medida en que el hombre logró dominarlos en sí mismos. Por esto, a todas las condiciones históricas, económicas políticas o sociales que determinan el cumplimiento de la democracia se añade otra primordial, que es la existencia de demócratas. La democracia no se impone por la virtud de mecanismos que le serían propios; necesita a los hombres que, viviéndola en ellos mismos, la hace vivir para todos.
La democracia está indisolublemente ligada con la idea de la libertad. Su definición más sencilla, “él gobierno del pueblo por el pueblo”, sólo adquiere su sentido total considerando lo que excluye; el poder de una autoridad que no procedería del pueblo. De esta manera aparece que la democracia es antes que nada un sistema de gobierno que tiene a incluir la libertad en las relaciones de mandamiento a obediencia inseparable de toda sociedad políticamente organizada. La autoridad sigue siendo sin lugar a duda pero está organizada de tal manera que, fundada sobre la adhesión de los que están sumisos a ella, sigue siendo compatible con su libertad.
Existen muchas interpretaciones de la libertad La interpretación de la cual se inspiró inicialmente la democracia, es la libertad considerada como una prerrogativa inherente a todo ser humano y gracias a la cual debe ser capaz de asumir su destino. Esta libertad que se traduce por la ausencia de obligación, por el sentimiento de una independencia tanto física como espiritual, es la que se podría calificar de “libertad-autonomía”. Sin embargo, como esta autonomía es vulnerable, los hombres pensaron protegerla, si no contra todos los peligros que la amenazan, por lo menos contra el peor de todos, el que constituye lo arbitrario del. poder político. Así nació otra concepción de la libertad que se puede llamar “la libertad-participación” pues consiste en asociar los gobernados con el ejercicio del poder para impedirle a este que les impongan una autoridad discrecional.
El Individuo asume esta participación a la función gubernamental por la mediación de sus derechos políticos por el voto claro pero también por el gozo de sus prerrogativas que garantizan la libertad de sus elecciones, libertad de opinión, libertad de prensa, libertad de asociación libertad de reunión y otros. En esta perspectiva a democracia aparece como el régimen de la libertad política; porque la autoridad esta fundada en la voluntad de los a quienes obliga sin embargo, para entender el sentido de esta libertad política y de esta manera, hacer que sea inteligible la evolución de la idea democrática; por lo tanto es primordial observar que, en su interpretación primera, la libertad política no es un objetivo en sí, sólo es legítima para garantizar la autonomía de los gobernados.
Así esta establecida entre “libertad-autonomía” y “libertad-participación”, una jerarquía de la cual toda la historia de lento advenimiento de la idea democrática lleva el testimonio. La democracia como sistema de gobierno, fue precedida por un largo esfuerzo de emancipación espiritual durante el cual, desde los movimientos sociales iniciales, hasta los filósofos del siglo XVIII, se desprendió el reconocimiento de la libertad fundamental de la persona humana. Así el hombre es libre y es para que lo siga siendo, que el ejercicio de la función política esté organizada de tal manera que la pueda controlar.
Vista como instrumento de la- libertad, la democracia aparece como siendo inseparable de la filosofía liberal. Así los derechos que protegen son facultades que el individuo debe a su naturaleza; por lo tanto, le pertenece realizarlas. En este contexto, todo sistema político debe pues estar organizado de manera que el poder no puede estorbar esa misión. El derecho político se apoya en la libertad individual; se justifica únicamente por ella y no tiene otro objetivo que el de asegurar su desarrollo. La concepción liberal de la democracia es una apuesta sobre la libertad. No se considera claro, que todo es perfecto, pero si el poder no le pone ningún estorbo al ejercicio de las libertades individuales, particularmente en el medio económico, la condición humana solo podrá restringirse. El derecho a la felicidad aparece entre los derechos humanos, pero le pertenece a cada uno realizar esta felicidad con su esfuerzo personal y por un uso inteligente de su libertad. Así la idea de una democracia social viene a enriquecer la exigencia democrática un nuevo objetivo.
La democracia social tiende a liberar al individuo de todas las obligaciones que lo oprimen y su participación en el establecimiento de reglas que, en todas las circunstancias, tiene que respetar Ahora bien, si se considera que es su situación económica la que originó todas las formas de opresión que sufre la democracia social, orientará su esfuerzo hacia la transformación de las estructuras económicas; saca a la luz el problema del estatuto de la propiedad, de las condiciones de trabajo, de los modos de remuneración, de la garantía del empleo y de todas las instituciones que bajo el título genérico de seguridad social, protegen al individuo contra los riesgos de la vida. El proyecto es ambicioso pero, aunque se extienda a todos los sectores de la existencia colectiva, implicando el dominio del hombre sobre su propio destino, tiende a asegurarle el control de todos los poderíos que paralizan su liberación Se podrá hablar entonces de democracia en la empresa, en la universidad, es decir en todos los medios. Dentro de los instrumentos democráticos se encuentra los derechos sociales, pues es claro que no se puede al mismo tiempo, darle el poder al pueblo y prohibirle utilizarlo. La democracia social como la democracia clásica estrictamente política descansa ella también sobre los derechos humanos, pero los concibe de manera distinta; los derechos son facultades inherentes al individuo y a quien pertenecen exclusivamente explotar las posibilidades. Así con respecto al estado, no tiene otra virtud que la de ser inviolable, es decir, lo incitan más a la abstención que a la acción, por eso como protectores de la libertad, constituyen el fundamento de la democracia social. Para la democracia social, al contrario, de los derechos son exigencias. Su contenido está decidido en función de una necesidad de la cual son la consagración jurídica. Son la medida de una necesidad, de esta necesidad misma que, sino esta satisfecha, prohíbe al hombre alcanzar la plenitud de su ser.
El derecho llega así a coincidir con la exigencia de un mínimo vital considerando esta expresión, no del punto de vista estrecho de la remuneración del trabajo, sino que desde el más amplio sentido que le confiere su aplicación a todas las necesidades materiales y espirituales del ser humano. En la terminología tradicional, se dirá que el derecho sólo puede ser satisfecho en una sociedad justa. En la terminología marxista, se dirá que sólo se puede realizar en la medida en que cese la alienación del individuo. Pero no importa la óptica según la cual uno lo considere, los derechos son llamados sociales, por una parte porque están reconocidos no aun ser abstracto, sino que al hombre situado en un medio que lo hace lo que es, por otra parte, porque son créditos del individuo sobre la sociedad.
Este doble carácter del derecho, le da a la democracia un dinamismo al cual no podía pretender cuando su objetivo era exclusivamente político. Ella elige el gobierno en creador de mundo ya que es evidente que los derechos sociales sólo pueden ser efectivos en una sociedad cuyas estructuras especialmente las económicas, habrán sido fundamentalmente renovadas. Hay que darse cuenta sin embargo de que aunque por una parte la noción de democracia social sea clara si uno la considera a través de la generosidad de sus metas; por otra parte, aparece ambigua si uno considera las condiciones de su realización. Por supuesto, puede pasar que esté facilitada por los datos de la sociedad misma, es decir al mismo tiempo por una mentalidad colectiva igualitaria y por una abundancia de bienes de vida a los recursos de la naturaleza o de la industria de los hombres, En semejante sociedad, hay lugar para todos, un lugar que no exija ni envilecimiento, ni renuncia a la dignidad de la condición humana. Producto espontáneo de ciertos datos de hecho, la democracia realizada de esta manera podría ser cualificada como democracia por la prosperidad. Recordando, Teocqueville ya distinguía los rasgos de este tipo de democracia en los Estados Unidos de América cuando constataba que la sociedad era más democrática que el aparato gubernamental. Sin embargo, en este caso, se trata de una situación privilegiada que no tenía equivalente en otras partes del mundo, cuando aparecieron las exigencias de la democracia social. Aparecía entonces que teniendo en cuenta los datos económicos poco participativos de posibilidades de felicidad para todos, y teniendo en cuenta el egoísmo de los que gozaban del orden existente; se trataba de eliminar las desventajas sociales imponiendo por el juego de las voluntades humanas cierto estilo, en las relaciones de la vida colectiva. Siendo que el tamaño de o que seguiría a repartir no era infinito ni tampoco su volumen prometido a un crecimiento milagroso, era importante que las porciones sean repartidas de manera equitativa. Para establecer la justicia en un medio donde prevalece las desigualdades y las servidumbres, una autoridad tiene que proceder a la repartición. O sea que le incumbe al poder introducir dentro de la sociedad.
La noción de democracia social se originó en una psicosis de la pobreza de la cual hasta el mismo Marx, alimentado por Adam Smith, por Malthus, por Ricardo, es decir por los grandes principios de una economía clásica poco estimulante, no escapó. Ya que la masa de los bienes consumibles está limitada, es importante establecer una autoridad capaz de repartirla equitativamente. Se puede concebir en estas condiciones, que la democracia haya sido centradas en la lucha por el poder cuyo papel es crear una sociedad justa donde el bienestar que les proporcionará a unos, le será arrancados a otros. En esta concepción, que aparenta a lo que los matemáticos llaman un juego “a suma nula”, cuya mejora técnica y cuya evolución económica ponen dudas sobre el buen fundamento, por lo que menos en las sociedades altamente desarrolladas.
Al señalar él porque la escasez habría de ser ineluctable ya que de hoy en adelante, los hombres están equipados intelectual y técnicamente para obtener que la naturaleza provea las necesidades de todos. Afianzada por el espectáculo del desarrollo de las sociedades industriales que, de las ruinas de la guerra hicieron surgir el “milagro” de su enderezamiento, animada por la seguridad de la ciencia económica verificada por mucha gente por la elevación del nivel de vida; esta convicción alcanzó el tamaño y la resonancia de los grandes mitos que orientan la marcha de la humanidad.
Ahora bien, retomando que el poder del estado compete en la democracia al pueblo por que la mayoría de los ciudadanos es la que dirige la política de estado. Así entonces, todos los árganos del poder público están subordinados a las decisiones populares. Por lo tanto, todo gobierno democrático se caracteriza esencialmente por que la voluntad y actividad del estado es formada y ejercida por los mismos que están sometidos a ella. Así en este orden de ideas el pueblo a quién se dirige el poder del estado, es al mismo tiempo sujeto de ese poder, la voluntad del pueblo se transforma en la voluntad del estado concluyendo que la soberanía como resultado, reside esencialmente en el pueblo. La organización de la idea democrática por las instituciones políticas supone una toma de posesión en cuanto a la manera de concebir al pueblo cuya voluntad esta considerada como el fundamento del poder. De ahí la problemática que pasa sobre la definición “el gobierno del pueblo, por el pueblo” ya que si se supone que el pueblo es el que gobierna, no siempre se trata del mismo pueblo.
Una verdadera democracia implica que la sociedad es más importante que el estado, ‘el demos” por encima de “la cracia”. El gobierno al servicio del pueblo y no arriba de el; Sin embargo en la práctica el poder de la mayoría se convierte en el gobierno de la minoría y este es el problema que diversos tratadistas han visto como el fundamental de las democracias modernas, por que lo esencial en ellas es que sean representativas. El pueblo delega el poder, de ahí la importancia de las elecciones. Pero las elecciones no resuelven problemas, es decir deciden quien habrá de resolverlos, como lo razonó Sartori, y como ya se ha afirmado en el ámbito universal, cuales quiera que sea el origen de clase del grupo que gobierna este, una vez en el poder, se convierte en la clase gobernante. A este tipo de cuestionamientos, diversos especialistas en la materia han señalado “como conocer la voluntad del pueblo”; creemos que la respuesta estriba en “la representatividad”, es decir preguntándose cuales opciones y cuales candidatos prefieren, a sabiendas de que nunca habrá unanimidad, ni es de esperarse que la haya, pero que aquel o aquellos que obtengan la mayoría de las adhesiones ciudadanas legítimamente deben ser aceptados como representantes de los afanes de la mayoría del pueblo. Existe sin duda teóricamente la manera de evitar esta ambigüedad, pidiendo a todos los miembros de la colectividad que tomen directamente las decisiones que implican el futuro del grupo. Entonces, ya que su voluntad se expresará sin intermediario, el pueblo gobernará libremente. La identificación de los gobernados a los gobiernos, que es el punto medular de todo sistema democrático estará plenamente realizado.
Esta formula, que resulta ser la de la democracia directa, puede utilizar argumentos que Rousseau sacó a la luz del día. En cuanto se admiten que, por una parte cada individuo detiene un pedazo de la soberanía y que, por otra parte, la soberanía no puede delegarse sin alienarse, esta claro que una decisión soberana y en primer lugar, la ley, no puede ser válida sin que cada quién haya opinado sobre el asunto. Pero en realidad, una solución como esta es imposible, aunque solo fuera por la imposibilidad de movilizar al pueblo constantemente y de reunirlo en un mismo lugar para deliberar; a mayor abundamiento cabe señalar que en la misma Atenas, donde la democracia directa fue aplicada, los esclavos estaban excluidos y se admitía que bastaba que seis mil ciudadanos fueran presentes para validar las decisiones tomadas. Si la democracia directa no es realizable en toda su pureza, resulta perfectamente posible asociar las instituciones que se inspiran de este sistema al funcionamiento de un régimen representativo. Más sin embargo la regla seguida por el pueblo es que este no de a conocer su voluntad más que a través de sus representantes. Pero es importante entender que la democracia, entonces cualificada de representativa, no se justifica únicamente como una solución que impondría la imposibilidad de la democracia directa. Se legitima, en su principio mismo por las consideraciones racionales. En su oportunidad Montesquieu expuso claramente afirmando que “la gran ventaja de los representantes es que son capaces de hablar de las cosas”. El pueblo no se presta a esto, solo debe entrar en el gobierno para escoger a sus representantes, acción que está a su alcance. Esta es la idea que le servirá de fundamento jurídico a la representación política y que atribuye al voto el carácter de un modo de designación y no la importancia de un traspaso de voluntad. En efecto, la teoría clásica del mandato representativo no hace que la persona elegida sea el mandatario de los que votaron por él y cuyas vistas y exigencias tendría él deber-de expresar. Concluyendo, el voto es un medio gracias al cual los elegidos son investidos de una función elemental, “la de querer por la nación entera”.
II.- REGIMEN CONSTITUCIONAL: Morelos en su documento denominado “Sentimientos de la Nación”, fue vértice de los trabajos del Congreso de Chilpancingo, el día 14 de septiembre de 1813, dándose a conocer por vez primera en el país, la idea de soberanía, de representación popular, de división de poderes y otros derechos del hombre, innatos al concepto de libertad. Así el Congreso de Chilpancingo y la llamada Constitución de Apatzingán, históricamente conocida como “Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana”, fueron los instrumentos de respuesta de los insurgentes ala promulgación de la Constitución de Cádiz que con plenitud de principios liberales pretendió detener el ansia libertadora de las colonias americanas. Así, otros movimientos y pronunciamientos en el devenir de nuestra historia, entre ellos fueron cristalizados para dar paso a la Constitución de 1857. Por lo tanto el 5 de febrero del citado año después de enconados debates, fue jurada la nueva Constitución, promulgándose el 11 de marzo de 1857, adoptándose como forma de gobierno la República Representativa, Democrática y Federal.
Después de la decena trágica, a la muerte de Madero, el entonces gobernador de Coahuila, don Venustiano Carranza desconoció a Victoriano Huerta. Con la actitud de Carranza comenzó una nueva etapa de la Revolución, tiempo conocido como “Constitucionalista”, en virtud de que pretendía reimplantar el orden Constitucional.
El 26 de marzo de 1913, un grupo Carrancista, suscribió el llamado ““Plan de Guadalupe” a efecto de sostener el orden Constitucional de la República. Cabe señalar que todos los movimientos de Carranza fueron encaminados a acatar la Constitución vigente de 1857. A petición de Carranza se convocó a elecciones para un Congreso Constituyente; así el 21 de noviembre de 1916, se iniciaron en Querétaro las juntas preparatorias del congreso. El 31 de enero de 1917, fue firmada la nueva Constitución; finalmente la Carta Magna fue promulgada el 5 de febrero de 1917, entrando en vigor el día 1° de mayo de ese mismo año.
Motivo del anterior relato es para Práxis Democrática, AC. manera de contribuir a que se tome conciencia sobre el contenido de nuestra ley fundamental; amén que vía el conocimiento de las reformas citadas, se tenga pleno conocimiento de la evolución política, económica y social de nuestro país. Así a partir de lo anterior es posible entender que sobre la base del liberalismo configurado en la Constitución de 1824 y ratificada en la de 1857, la Ley Suprema de 1917, continúa su evolución al incorporar en su texto las garantías sociales elementales de protección de los más necesitados, es decir, entre Constitución Política y realidad social; a su vez, entre norma jurídica y vida social, desprendiéndose de esto el espíritu reinvindicador de la ley, cuyo dinamismo generador es la misma sociedad.
En este contexto, Práxis Democrática, AC. reitera lo indispensable que resulta el cabal conocimiento de nuestra ley suprema. Así la incorporación plena en la conciencia de todo los connacionales de los postulados que norma la estructura constitucional del país, manifestándose la realidad y eficacia de las instituciones como catalizadores de nuestro régimen jurídico-político, es soporte de los principios ideológicos de carácter político, económico y social que Práxis Democrática a continuación señala:

DECLARACION DE PRINCIPIOS.
I.- LEY SUPREMA:
Práxis Democrática, es una Agrupación Ciudadana, comprometida con los principios de nuestra gesta histórica y los contenidos ideológicos plasmados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y de las Leyes e Instituciones que de ella emanen.
II.- SOCIEDAD MEXICANA:
Práxis Democrática, se compromete expresamente a denunciar y realizar todo aquello que las leyes permitan para hacer frente todos aquellos proyectos que lesionen o vulneren los intereses generales y legítimos de la sociedad mexicana, siendo coadyuvante con todas las corrientes internas de opinión identificadas con la plataforma, ideales y programas de acción que se identifique con los postulados de la Revolución Mexicana.
III.- DEMOCRACIA INTEGRAL:
Práxis Democrática, hace suyas las más altas aspiraciones de desarrollo y progreso nacional del pueblo mexicano, siendo activa coadyuvante en sus intereses y demandas, considerando como base de la sociedad mexicana a la familia; comprometiéndose con una auténtica vocación de servicio con todas aquellas instancias que busquen el fortalecimiento del Estado Mexicano dentro de un estado de derecho y plenamente convencida de que la fuerza de sus instituciones, estriba en la consolidación de la democracia.
IV.- ORGANIZACIÓN CIUDADANA:
Práxis Democrática, agrupación plural e independiente que desde su fundación contribuye de manera activa en la promoción de los derechos políticos y la participación ciudadana en los asuntos de la vida pública dentro del contexto de la ley, tiene como norma establecida que el ideal democrático está indisolublemente ligado con la idea de la libertad, o que implica nuestra plena convicción en el fortalecimiento de una sociedad políticamente mas organizada, reiterando Práxis Democrática que la democracia es la única opción viable y legítima para organizar a las comunidades políticas y sociales de hoy en día en nuestro país.
V.- ACTIVIDAD POLITICA CIUDADANA:
Práxis Democrática, con plena estatura soda! y profesional asume el compromiso de coadyuvar arduamente y hasta donde la ley lo permita en la consolidación de espacios institucionales y por nuevos horizontes a la ciudadanía para que ésta debidamente organizada cristalice sus ideales; lo cual irremediablemente desembocará en una opinión pública mejor informada y por ende en la promoción de una cultura política basada en la pluralidad, el respeto a la tolerancia. Así Práxis Democrática, buscará los procesos integrales, definidos como la creación y difusión de valores preferenciales y acciones que permitan mayores niveles de cohesión social.
VI.- DIGNIFICACION DE ACTIVIDADES POLITICAS.
Práxis Democrática, buscará en la medida en que se consolide el marco institucional y el funcionamiento democrático en el país, una permanente campaña a favor de la dignificación de la política, para que esta labor social y de enorme trascendencia, recupere su perfil esencial como actividad al servicio del ente humano y de la propia sociedad. Así objetivo prioritario entre otros de Práxis Democrática, será la obtención de mecanismos de formación del consenso y la creación de metas colectivas en la sociedad.
VII- DERECHO NATURAL PERMANENTE.
Práxis Democrática, establecerá siempre un comportamiento de absoluto respeto hacia el hombre como a la mujer, estos como criaturas máximas de la creación, seres con cualidades especiales que los ubica en el lugar primordial del universo e investidos de un derecho natural permanente y eternamente válido (ius naturalisimo). Por lo tanto Práxis Democrática, promoverá el absoluto respeto a la dignidad humana así como al fortalecimiento de los grupos sociales naturales; acciones que, incluyen a la familia y a la escuela como instituciones generadoras del desarrollo de la sociedad bajo reglas de conducta que ha de seguir el ente humano, para el mejor desarrollo de la sociedad.
VIII.- EDUCACION:
Práxis Democrática, pugnará porque la educación como autentico instrumento reinvindicador social en el desarrollo de los individuos, les reditúe en la consecución de sus necesidades como personas y como miembros de la sociedad, siendo activo vigilante esta Asociación en el respeto absoluto a la garantía constitucional plasmada en el artículo tercero de nuestra Carta Magna; buscando dentro de este contexto, en que la educación debe buscar el mejoramiento económico, social y cultural de todas las personas, el conocimiento de nuestra realidad nacional, la consecución de nuestras costumbres, la garantía de a independencia económica y política, el aprecio por la dignidad de la familia, y el fomento de los ideales más importantes de los hombres, prevaleciendo la armonía entre todos y el crecimiento de la colectividad en todos sus niveles, reafirmándose el principio que la educación como derecho básico universal y gratuito, es instrumento y vía generadora del desarrollo de las capacidades y talentos.
IX.- DERECHO ECONOMICO Y DESARROLLO SOCIAL SUSTENTABLE:
Práxis Democrática, pugnará y trabajará porque el desarrollo económico como conjunto de estructuras, valores, principios, normas, procedimientos, medidas técnicas y jurídicas de la economía organizada del desarrollo productivo y social del estado, el cual las formula para la realización y dirección de su política económica pública o privada; donde prevalezca el interés general, sea estructurada bajo la característica fundamental que la distingue de otras disciplinas como lo constituyen su sentido humanista. Por lo tanto, Práxis Democrática, considera que el interés colectivo se sitúa por encima del interés individual, y que el sentido humanista se encuentra en la afirmación de que se busca el bien y el orden público, respetando lo dispuesto por el artículo 25 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, precepto que establece que corresponde al estado la rectoría del desarrollo nacional para garantizar su integridad, su soberanía y su régimen democrático, y que mediante el fomento del crecimiento económico, el empleo y una más justa distribución del ingreso y la riqueza, permitirá el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales. Así en este contexto Práxis Democrática, pugnará también por la observancia y protección de los derechos humanos y el derecho al desarrollo en forma sustentable que implique la cobertura de necesidades, tanto de la generación presente, como de las generaciones futuras y de los sistemas para lograrlo; permitiendo de esta manera una vida digna y justa. Siendo esta vía el canal adecuado para que el derecho y la economía se complementen para satisfacer su finalidad superior, que es, la de servir al hombre.
X.. UNIVERSIDADES E INSTITUCIONES DE EDUCACION SUPERIOR:
Práxis Democrática, mantendrá una constante y fluida comunicación con las instancias y autoridades educativas superiores del país; pues a la par en que evolucionan las relaciones políticas, sociales, legales y otras; la ciencia y la tecnología se han visto en la necesidad de llevar a la práctica cambios trascendentales para alcanzar sus consecuencias, introduciéndose mediante la enseñanza en la nueva era del intercambio económico y social; acciones gobernadas por una fuerte competencia y una gran necesidad de certeza jurídica en sus prácticas Así Práxis Democrática, pugnará por que la formación de profesionales en generales se realicen en una sólida cultura y un conocimiento especial de sus áreas, acción que les permitirá responder a las necesidades tanto del estado como de los sectores productivos del país; optimizando recursos fortaleciendo la base operativa y la especialización de prestadores de servicios, que se traduzcan en un beneficio en el nivel de vida particular y general.
XI.- CULTURA DE LOS PUEBLOS INDIGENAS:
Práxis Democrática, pugnará y vigilará por el respeto y reconocimiento de los derechos, costumbres, cultura y dignidad de nuestros pueblos y comunidades indígenas acorde a las garantías individuales de que están investidos y consagradas en la Constitución General de la República; pronunciándose esta asociación por una política en materia indígena que excluya el exterminio de nuestras raíces culturales representada por los pueblos y comunidades indígenas del país. Por lo tanto Práxis Democrática, buscará por los medios apropiados ya que es inaplazable y justo el promover acuerdos y reformas legislativas que le permita a nuestros hermanos indígenas, el alcanzar un desarrollo y autonomía sostenido y sustentable que satisfaga sus intereses colectivos, con respeto a sus innatos derechos culturales y participación, como parte integrante de la sociedad mexicana en todos aspectos.
XII.- MEDIO AMBIENTE:
Práxis Democrática, pugnará vigilará y será activo coadyuvante en la preservación del entorno ecológico y de nuestra biodiversidad. Fomentando una cultura de protección ambiental y del cuidado y uso racional de nuestros recursos naturales; patrimonio que debemos conservar en beneficio no solo de la generación presente, sino de las generaciones futuras. En este contexto, Práxis Democrática, buscará promover iniciativas e instrumentará otras acciones tendientes a plantear una estrategia ecológica que permita conciliar el crecimiento industrial sustentable, y el respeto al medio ambiente.
XIII- PRESERVACION DEL ESTADO DE DERECHO:
Práxis Democrática, en su carácter de instancia ciudadana, contribuirá a la preservación del estado de derecho y del imperio de la ley. Divulgando entre toda la ciudadanía que la Constitución es la norma suprema que regula la vida jurídica del país; ley en la cual está contenido todo el orden normativo del pueblo mexicano. Enmarcando el artículo 133 Constitucional precepto que establece que la Constitución, las Leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los tratados que estén de acuerdo con la misma, previa aprobación correspondiente, serán ley suprema de toda la Unión; reiterando Práxis Democrática, que sobre la norma constitucional no existe ningún precepto de mayor categoría, sino que es esta de donde parte todo el sistema jurídico nacional. En este contexto Práxis Democrática, pugnará por mejores horizontes y amplios a la sociedad civil, y por ende el respeto a las garantías individuales y a los derechos humanos; pugnando por un auténtico y fortalecido federalismo, y una división de poderes en el sentido más amplio que establece el artículo 49 de la Constitución General de la República; así como por una pluralidad legislativa. Por lo tanto Práxis Democrática, asume el compromiso de sujetarse en todos sus actos a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y de las leyes e Instituciones que de ella emanen.
XIV.- SOBERANÍA NACIONAL:
Práxis Democrática, Agrupación ciudadana, orgullosa del origen y cultura del pueblo mexicano, así como de su independencia y soberanía, herencia emanada de la capacidad que tiene la sociedad organizada en términos políticos y sociales, para ser efectivo un ordenamiento jurídico dentro de su ámbito territorial. De nuestro origen pluriétnico: del legado histórico que nos ha proporcionado identidad, independencia y soberanía; de nuestras instituciones democráticas que a través del tiempo han demostrado su lealtad al pueblo por encima de intereses perversos; del territorio nacional, de nuestros mares y plataformas continentales y de nuestros recursos naturales; de la política externa que en el devenir histórico de la nación, ha sido ejemplo en el ámbito mundial de paz, respeto y dignidad, prevaleciendo el interés de la nación, inclusive sobre pretensiones de grandes intereses globales. En este contexto, Práxis Democrática, coadyuvará atendiendo a sus principios básicos de constitución, en que nuestra nación mantenga una activa participación en distintos foros internacionales, promoviendo iniciativas políticas que reditúen en paz, en la cooperación y el intercambio que beneficien los intereses nacionales, manteniendo sobre todo nuestro principios nacionalistas de política exterior, que fortalezca la autodeterminación de los pueblos, la no-intervención, la solución pacífica de las controversias entre las naciones, la igualdad jurídica de los estados y la cooperación y solidaridad por la paz y el desarrollo. Así Práxis Democrática, pugnará ante cualquier foro, por un absoluto respeto a los cimientos de nuestra dignidad y soberanía, asegurando la vigencia del artículo 39 de la Constitución General de la República.
XV.- COMPROMISO:
Práxis Democrática, se obliga en términos del artículo 25, inciso c del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, a no aceptar pacto o acuerdo que la sujete o subordine a cualquier organización internacional o la haga depender de entidades o partidos políticos extranjeros, así como no solicitar o, en su caso, rechazar toda clase de apoyo económico, político o propagandístico proveniente de extranjeros o de ministros de los cultos de cualquier religión o secta, así como de las asociaciones y organizaciones religiosas e iglesias y de cualquiera de las personas a las que el citado ordenamiento prohíbe financiar a los partido políticos.
XVI.- ACTIVIDAD PACIFICA Y DEMOCRATICA:
Práxis Democrática, finalmente y en concordancia con su razón de constitución; de los considerandos 1 y II de este instrumento; de ius principios ideológicos de carácter político, económico y social y sobre todo de su total compromiso de respeto absoluto a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se obliga expresamente a conducir todas y cada una de sus actividades por medios pacíficos y por la vía democrática.


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