Dietmar Roth: Et in Arcadia ego. El paisaje cultural de mañana no será el de ayer1



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Dietmar Roth: Et in Arcadia ego. El paisaje cultural de mañana no será el de ayer1.

El dominio del hombre sobre la naturaleza

nos desvela mucho sobre las relaciones

de poder entre los humanos.

(David Blackbourn)


  1. El paisaje: algunas reflexiones iniciales

Lucius Burckhardt, inventor de la promenadología o “ciencia del paseo”, concebida a partir de elementos de la sociología y del urbanismo, postuló que “el paisaje […], esta obra de arte, tiene carácter ideológico. No hay que buscar el “paisaje” en la esencia de las cosas, sino en nuestra cabeza”2. Evidentemente, todos los actuales paisajes de Europa se han formado por actividad antrópica, sea por agricultura, ganadería, minería, salinas, aprovechamientos silvícolas y otros.

Consultando los diccionarios, bajo la entrada “paisaje” encontramos diferentes y conocidos conceptos: 1. Extensión de terreno que se ve desde un sitio. 2. Extensión de terreno considerada en su aspecto artístico y 3. Pintura o dibujo que representa cierta extensión de terreno. El concepto del paisaje lleva implícita la existencia de un sujeto observador y de un objeto observado (el terreno) del que se destacan fundamentalmente sus cualidades visuales y espaciales.

Según el Convenio Europeo del Paisaje, “a los efectos del presente convenio: a. por “paisaje” se entenderá cualquier parte del territorio tal como la percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la interacción naturales y/o humanos”3 y precisa que “cada parte se compromete a: a) reconocer jurídicamente los paisajes como elemento fundamental del entorno humano, expresión de la diversidad de su patrimonio común cultural y natural y como fundamento de su identidad”4.

Algunos autores valoran el paisaje como condición esencial para el bienestar individual y social, entendido en el sentido físico, fisiológico, psicológico e intelectual, para un desarrollo sostenible y como recurso que favorece la actividad económica. Entre otros enfoques interpretativos, a nuestro entender, los estudios del paisaje se enmarcan en la historia ambiental, la cual analiza, entre otros, el reflejo de las relaciones de producción y de poder en el medio ambiente5.

El discurso sobre el paisaje y la naturaleza se expone al peligro de su ideologización, donde se postulan axiomas como la de la oposición del ser humano frente a la naturaleza, de lo orgánico frente al artefacto. Es obvio que este debate, como todos, se enmarca en un contexto intelectual y una percepción cambiante: sirva de ejemplo la visión romántica de los Alpes, que se formó durante el siglo XIX, frente a un fenómeno natural que antes había infringido terror y horror, debido al fenómeno del incremento demográfico de la población asentada en las ciudades y cada vez más apartada de la naturaleza.

La evolución, reflejada en el paisaje, es un proceso continuo de creación, caracterizado por sucesión y selección. El paisaje refleja la conciencia que de él tiene de la sociedad6. La lucha del ser humano contra la dinámica natural es una causa importante de la aparición de tradiciones culturales, éticas y religiosas. Según su concepto utilitarista, el ser humano diferencia entre animales y plantas “buenos” y “malos”, los primeros a proteger contra fenómenos “adversos” como sequías, inundaciones, terremotos, enfermedades o incendios. Desde la introducción de la agricultura, las plantas domesticadas y cultivadas precisan permanentes cuidados: tala de viñas, almendros y olivos, cosecha del esparto, abonado de tierras, regadío, construcción y mantenimiento de terrazas y acequias. El ser humano persigue, especialmente en la agricultura, condiciones estables con el paraíso como referencia. No olvidemos que el término griego paradeisos proviene del persa paerdis, es decir, huerto cercado. El paisaje es dinámico por procesos ecológicos y antrópicos, aduciendo como ejemplo el paisaje del brezo “Lüneburger Heide”, un paisaje deforestado en la Edad Media por la extracción de leña para las salinas de Lüneburg y protegido como parque natural.

Es curioso que en ciertos momentos cronológicamente diferentes de oriente a occidente, la geografía y naturaleza dejaron de ser objeto de temor, espacio simbólico de los poderes míticos o de los espíritus de la región, espacio del amar y el engendrar, pero también del parir con dolor, espacio de trabajo que con el sudor de la frente le arranca unos magros frutos a esa tierra que hay que temer y al mismo tiempo respetar ya que de ella vivimos y en ella morimos, terminando a ser objetos estéticos, de belleza en las obras artísticas. Al paisaje se le atribuyen un significado y un valor públicos. Se considera como un bien común, despreciando el valor de un paisaje monofuncional. El paisaje se interpreta como parte de nuestra añoranza de ser uno mismo, el deseo del habitante de la urbe de encontrar tranquilidad, espacio y variedad paisajística.

La conservación del patrimonio del siglo XIX, nutrida de un nacionalismo cultural de la Europa de los estados nacionales en formación, se une a una tendencia de museización y estetización del mundo occidental y se espera de la conservación del paisaje que contribuya a la memoria y visualización de la identidad y característica histórica de la región, de la ciudad y del pueblo, atribuyéndole un valor simbólico, lo cual, a veces, puede entorpecer el análisis de la realidad histórica.

La transmisión de estereotipos se debe también a una creciente “heritage industry”: la sociedad occidental se concibe como una “sociedad del espectáculo”, descubriendo el turismo cultural e, incluso, de masas el patrimonio. Cada vez más elementos engrosan el inventario del patrimonio, cada vez mejor gestionado y puesto en valor. La industria del patrimonio es una fuente importante de ingresos, buscando en la puesta en valor del patrimonio siempre nuevos estímulos para despertar el interés de las personas, los posibles clientes. La proliferación de centros de interpretación, muchos de ellos cerrados, y rutas didácticas mejor o peor conservadas, dan testimonio de ello.

El paisaje no es sólo un símbolo visual, textual o semántico. Es un reflejo de relaciones de poder, de identidades sociales, de género y de su uso durante siglos. En la composición histórica del paisaje existen aparte de los valores científicos, bióticos y ecológicos, muchos otros. Una metáfora para el paisaje podría ser el de un libro de historia. Para comprender la percepción del paisaje, es necesario partir de personajes: el espectador y el viajero. No existe una estética en el paisaje hasta que ésta sea otorgada por el ser humano, el artista es quien la identifica y reproduce. El responsable de la creación de un paisaje es el viajero, aquel sujeto que recorre las tierras, encontrándose con los espacios geográficos y se propone hacer una compilación de sucesos, de temas, de objetos, de elementos, dentro de un solo cuadro. El espectador sería aquel que es el beneficiario de los resultados, es aquel que disfruta una obra llena de naturaleza donde el hombre y su necesidad de presencia ha sido borrado7.

Entre otros enunciados de la recomendación CM/Rec (2008)3, del comité del ministros a los estados miembro, sobre las orientaciones para la aplicación del Convenio Europeo del Paisaje, se debe:

- reconocer el papel fundamental del conocimiento: La identificación, caracterización y cualificación de los paisajes constituye la fase preliminar de cualquier política de paisaje. Esto implica un análisis del paisaje en los planos morfológico, histórico, cultural y natural, y de sus interrelaciones, así como un análisis de las transformaciones. La percepción del paisaje por la población debe ser también analizada, desde el punto de vista tanto de su desarrollo histórico como de su significado reciente.

- promover la sensibilización: la implicación activa de la población supone que el conocimiento especializado sea accesible a todos, es decir, que sea fácilmente accesible, estructurado y presentado de un modo que pueda ser comprendido incluso para no especialistas.

- formular estrategias para el paisaje: cada nivel administrativo (nacional, regional y local) está llamado a formular estrategias para el paisaje, específicas y/o sectoriales, dentro del marco de sus competencias.

- poner en práctica la participación pública: todas las acciones emprendidas para la definición, realización y seguimiento de políticas de paisaje deberían estar precedidas y acompañadas por procedimientos de participación de la población y los agentes afectados, con el objetivo de permitirles jugar un papel activo en la formulación de los objetivos de calidad paisajística, su puesta en práctica y su seguimiento8.

Conviene recordar que uno de los aspectos más preocupantes es la ideologización del paisaje, asociando valores de la naturaleza y cultura a conceptos ideológicos, siendo el ejemplo más nefasto el nacionalsocialismo y su propagación de lo germánico, la agricultura como base de la sociedad y una visión interesada de una hipotética sociedad rural en armonía. En este contexto se enmarca la ley de protección de la naturaleza de 26 de junio de 1935, la cual introdujo, por vez primera, el concepto de la protección del paisaje9.

En la actualidad, el análisis del paisaje emplea términos como la potencialidad de experimentar vivencias, exigiendo que a un máximo de cada 500 metros exista un elemento que pueda provocar esta vivencia. Para la gran mayoría de los ciudadanos, la sorpresa es que no sean los paisajes con menos impacto antrópico los con más biodiversidad, sino alguno muy “degradado”, como los pastizales, con 6 bit de índice de biodiversidad incluso más que la selva tropical. No obstante, ya en 1958 el poeta y ensayista alemán Hans Magnus Enzensberger, tan vinculado a España, advirtió de la dialéctica del turismo: el mismo turista, con su mera presencia, destruye la soledad que estaba buscando.

Desde el año 2000 existe la ELC (European Landscape Convention o Convención de Florencia), cuyo documento fundacional entró en vigor en 2004 y ya ha sido firmado y ratificado (20-08-2008) por 29 de los 46 países miembros del Consejo de Europa (y firmado por otros seis).[2] Su propósito general es establecer un marco para la protección, gestión y planificación de los paisajes europeos y su objetivo último es conservar y mejorar su calidad. La UNESCO quiere conservar paisajes culturales “combined works of nature and man” como patrimonio mundial. Las estrategias que plantea animan a la implicación del público, las instituciones, autoridades y agentes locales, regionales, nacionales e internacionales en procesos de toma de decisiones públicas. El Convenio reconoce todas las formas de los paisajes europeos: naturales, rurales, urbanos y periurbanos, y tanto los emblemáticos como los ordinarios y los deteriorados. En el Art.1 de su documento fundacional define paisaje como: Área, tal como la percibe la población, el carácter de la cual es resultado de la interacción de factores naturales y/o humanos.



Más de 70 sitios del patrimonio mundial de la UNESCO han sido incluidos como paisajes culturales, por ejemplo, Afganistán (Valle de Bamiyan); Alemania (el parque de Dessau-Wörlitz, el parque Muskau, el valle medio del Rín); Andorra (Valle de Madriu-Perafita-Claror); Argentina (Quebrada de Humahuaca); Australia (Parque Nacional de Uluru-Kata Tjuta); Austria (Fertö /Lago Neusiedlersee, Hallstatt-Dachstein / Salzkammergut, Wachau); Azerbaiyan (Arte Rupestre de Gobustan); China (Monte Wutai); Croacia (altiplano de Stari Grad); Cuba (Paisaje arqueológico de las primeras plantaciones de café del sureste de Cuba; valle de Viñales); República Checa (Lednice-Valtice); España (Aranjuez, Pirineos); Filipinas (Terrazas de arroz de las Cordilleras Filipinas); Francia (Saint-Emilion, Pirineos - Mont Perdu, el valle del Loira entre Sully-sur-Loire y Chalonnes); Gabón (Ecosistema Ecosystem de Lopé-Okanda); Hungría (Fertö /Lago Neusiedlersee, parque nacional de Hortobágy/la Puszta, región vinícola de Tokaj), Islandia (Parque Nacional Þingvellir); India (Paisaje rocoso de Bhimbetka); Israel (ruta del incienso-ciudades del desierto de Negev); Italia (Sacri Monti del Piamonte y Lombardía, Parque Nacional de Cilento y Vallo di Diano con los yacimientos de Paestum y Velia y la cartuja de Padula, la costa Amalfitana, Portovenere, Cinque Terre y las islas de Palmaria, Tino y Tinetto, el ferrocarril de Raetia y los paisajes de Albula / Bernina, Val d'Orcia); Japón (La mina de plata de Iwami Ginzan, los sagrados sitios y rutas de peregrinaje en las montañas Kii); Kazakhstan (petroglíficos de Tamgaly); Kenia (los bosques sagrados de Mijikenda); Kirgisistán (monte sagrado de Sulaimán-Too); República Democrática Popular de Laos (Vat Phou y antiguos asentamientos asociados de Champasak); Líbano (el sagrado valle de Ouadi Qadisha y el bosque de cedros de Horsh Arz el-Rab); Lituania (Curonia, sitio arqueológico de Kernavė); Madagascar (Monte real de Ambohimanga); México (paisaje de agave y antiguas instalaciones industriales de Tequila); Mongolia (valle de Orkhon); Nueva Zelanda (Parque Nacional de Tongariro); Nigeria (Cueva sagrada de Osun-Osogbo, paisaje cultural de Sukur); Noruega (Vegaøyan – archipiélago de Vega); Polonia (Kalwaria Zebrzydowska; parque Mużakowski); Portugal (región vinícola del Alto Douro, Sintra, viñedos de la Isla Pico), Rusia (Curia), Suráfrica (Mapungubwe, Richtersveld), Suecia (paisaje agrícola del sur de Öland); suiza (terrazas con viñedos de Lavaux, ferrocarril de Raetia); Togo (Koutammakou, tierra de los Batammariba), Turkmenistán (fortaleza parta de Nisa); Reino Unido (paisaje industrial de Blaenavon, Cornwall y el paisaje minero de West Devon, los reales jardines botánicos de Kew, Santa Kilda); Zimbabwe (los montes Matobo)10.

Pero respecto a la conservación del patrimonio natural y cultural, se presta más atención al inventariar, valorar y enumerar la legislación y los reglamentos existentes.

Con la Ley 8/2005, de 8 de junio, de Protección, Gestión y Ordenación del Paisaje de Cataluña se creó la figura del Catálogo de Paisaje como un instrumento nuevo para la introducción de objetivos paisajísticos en la planificación territorial en Cataluña, así como en las políticas sectoriales, y de esta forma adopta los principios y estrategias de acción que establece el Convenio Europeo del Paisaje promovido por el Consejo de Europa. Los Catálogos de Paisaje son las herramientas que permiten conocer cómo es el paisaje y qué valores tiene, qué factores explican que exista un determinado tipo de paisaje y no otro, cómo evoluciona el paisaje en función de las actuales dinámicas económicas, sociales y ambientales y, finalmente, definen qué tipo de paisaje quieran los ciudadanos y cómo se puede conseguirlo. Los catálogos de paisaje tienen que orientar la integración del paisaje en los instrumentos de ordenación territorial en Cataluña a diferentes escalas; constituyen una base para campañas de sensibilización sobre la diversidad paisajística y sus valores ambientales, culturales y estéticos, así como para la inserción del paisaje en distintos niveles de la enseñanza.

Sirven de soporte a los planes y estrategias sectoriales, como por ejemplo: políticas de conservación de la naturaleza (política de espacios naturales, de conectores ecológicos, estrategia catalana de uso y gestión sostenible de la biodiversidad), políticas agrarias en clave de sostenibilidad, políticas de desarrollo rural o políticas de promoción turística asociada al paisaje. Actuar de documentos de partida para la definición de estrategias regionales o locales dirigidas a un desarrollo sostenible del territorio (Agendas 21 locales, etc.).

El proceso de elaboración de los catálogos se compone de la identificación y caracterización, la evaluación del paisaje, definición de los objetivos de calidad paisajística, el establecimiento de medidas y propuestas de actuación. La elaboración de los catálogos de paisaje se basa en los criterios siguientes: coherencia con los documentos internacionales (Convenio Europeo del Paisaje), ivisión integrada, multiplicidad de valores, enfoque metodológico cualitativo, participación y cooperación.

El paisaje es concebido en los catálogos como un producto social, la proyección cultural de una sociedad en un espacio determinado desde una dimensión material, espiritual y simbólica. Como tal producto social, un factor determinante en su conservación es la integración de la participación pública como herramienta para implicar y corresponsabilizar a la sociedad en la gestión y planificación de su paisaje, y como elemento necesario de la gobernanza para el desarrollo sostenible. Las formas pueden ser muy diversas: sesiones informativas, talleres participativos, entrevistas a agentes de paisaje, debates, estudios de opinión, consultas a través de webs y buzones de sugerencias. La transparencia que actualmente permiten las redes sociales tipo 2.0 es un factor muy a tener en cuenta referente a las actuaciones de las administraciones públicas y las posibilidades de movilización de la sociedad civil.

Desde siempre, las tareas de análisis del paisaje han sido mayoritariamente emprendidas por especialistas, pero el Convenio Europeo del Paisaje insiste en la importancia que tienen también los ciudadanos y los agentes económicos, sobre todo a la hora de tomar parte en las fases de planificación del paisaje, pero empezando por la de caracterización. También debe existir una cooperación efectiva entre los diferentes agentes implicados, tanto los cargos electos, como el ámbito científico, los técnicos y los ciudadanos de los territorios donde se aplica el catálogo de paisaje, y la aceptación de diferencias en cada uno de los intereses.

Los catálogos de paisaje recogen el ámbito territorial inventariando factores naturales que condicionan el paisaje en el ámbito territorial correspondiente, el proceso histórico de poblamiento y su influencia sobre el paisaje, el paisaje actual, la expresión artística del paisaje de la zona, los valores en el paisaje, las rutas y puntos de observación y disfrute del paisaje, las dinámicas de las actividades y procesos que inciden más notoriamente en el paisaje, la evolución del paisaje obedeciendo a las tendencias socioeconómicas y ambientales actuales, la evaluación del paisaje, los paisajes de atención especial, los objetivos de calidad paisajística para todo el ámbito territorial, las medidas y acciones para todo el ámbito territorial.

La segunda parte analiza las unidades de paisaje con fichas para cada unidad recogiendo datos como los rasgos distintivos de cada unidad de paisaje tales como naturales, culturales y dinámicos; elementos naturales que constituyen el paisaje; evolución histórica; paisaje actual; expresión artística del paisaje; dinámica actual; valores paisajísticos; principales rutas y puntos de observación y disfrute del paisaje; riesgos e impactos; posible evolución futura del paisaje; evaluación del paisaje; objetivos de calidad paisajística; medidas y acciones; conclusiones y documentación de referencia.

En Alemania se está llevando a cabo un proyecto sobre el patrimonio cultural agrario11. Por otra parte, la Sociedad para la Historia Agraria (Alemania) propone la siguiente división de ámbitos de conocimiento referente al análisis del paisaje12:






Paisajes agrarios y urbanismo; piscicultura, silvicultura, arquitectura rural, útiles agrarios y aperos, artesanía agraria, industria agraria, molinos y generación de energía, edificios religiosos, edificios religiosos, edificios administrativos, edificios de la nobleza, comunicaciones, infraestructuras hidráulicas, patrimonio biológico (sin plantas y animales domesticados), el patrimonio inmaterial, documentos escritos, audiovisuales, regiones y elementos regionales específicos, empresas, partidos, asociaciones, federaciones, cooperativas, ámbitos de la política; grupos sociales y religiosos, movimientos sociales; expedientes, periódicos y revistas; tecnología rural; ciencia e investigación; monasterios y dominios eclesiásticos; plantas de cultivo y su aprovechamiento; animales domésticos, de tracción y cría y sus productos; y diferentes formas de cultivo, trabajo, comercio y producción-

Para un tema tan complejo como el paisaje cultural parece lógico apostar por la interdisciplinaridad. En el caso de paisajes culturales en el ámbito rural, la historia ambiental y la historia agraria serían disciplinas a incorporar. El primer congreso internacional sobre historia agraria se celebró en Brighton, en el año 2010, acudiendo más de 240 investigadores de toda Europa. Los participantes acordaron en la sesión plenaria fundar una Sociedad Europea de Historia Agraria, encargando la iniciación de este proyecto al profesor (Reading). El proyecto “European Pathways to rhe Cultural Landscape”, liderado por el departamento de Biología de la universidad de Bergen (Noruega), quiere comunicar “the universal importance of European cultural landscapes enabling the broad European public to read our landscapes in terms of cultural heritage.The project will raise awareness about the protection of cultural landscapes heritage and sustainable agricultural practices among the public and the political opinion”.

El ser humano transforma el paisaje y su genius loci. Como el paisaje es una referencia al pasado, su adecuada gestión evita que la memoria colectiva caiga en un vacío histórico. El paisaje cultural se compone de testimonios del pasado. En vez de decir “paisaje cultural”, sería más honesto llamarlo “paisaje monumental” o simplemente “monumento”13. Parafraseando al catedrático de Historia Moderna de la universidad de Munich, Winfried Schulze, no existen unidades territoriales como entes ajenos a los cambios de los tiempos, sino habrá que analizarlos en las diferentes épocas históricas14.

El término “paisaje cultural histórico” en una construcción mental e intelectual y, a la vez, algo abstracto. El paisaje como patrimonio es memoria colectiva, la transferencia de valores culturales y componentes físicos y materiales del pasado. Las reacciones de la población local, del propietario y del usuario referente al pasado de un paisaje cultural va unido al cambio y transformación del paisaje. El paisaje cultural incluye varios significados y “no cae del cielo”. Evoca diferentes interpretaciones. El paisaje más cercano a la población es el “paisaje mental”. Desde el mundo universitario habría que estudiar de forma interdisciplinaria el paisaje cognitivo. El paisaje “administrativo” de los proyectos legislativos y de desarrollo de las administraciones públicas. El paisaje conceptual de diseñadores, gestores de proyectos, etc.

Hay que tener en cuenta las diferencias entre el saber local y el saber científico. El saber local es individual, subjetivo, sentimental, restringido al ámbito vital del pueblo, ciudad o región o determinado de los lugares de la memoria (loci memoriae)15. Este saber es retrospectivo y está determinado por la experiencia y las vivencias locales (local knowledge), frente al saber científico (expert knowledge).

Referente a la conservación, también conviene hacer algunas reflexiones partiendo de que es una actividad difusa. Algunos tienen una visión maniquea de la conservación, diferenciando en términos morales entre bueno y malo. El proyecto Man and Biosphere (MAB) abrió el horizonte de la conservación incluyendo a las personas afectadas, abogando por una gestión racional para abandonar ideas esencialistas de considerar la naturaleza como creación perfecta de un ser superior y de que cualquier actuación humana fuera “perversa”. Se propagaban ideas equivocadas sobre un supuesto equilibro ecológico, pero desde un punto de vista científico no existe tal equilibrio, sino un dinamismo ecológico. Según aquel determinismo, los ecosistemas evolucionan como un superorganismo hacia una situación de equilibrio estable, o sea, la perfección, valorando los ecosistemas más evolucionados como los más valiosos. Como uno de los mitos se forjó la idea del clímax, en clara contraposición a la sucesión como un proceso histórico, complejo y azaroso. En cambio, la idea no finalista de la naturaleza parte del paradigma de que la intervención humana origina nuevos sistemas con una diferente y compleja evolución. Los ecosistemas están continuadamente sometidos a perturbación, la cual puede ser beneficiosa para la biodiversidad porque da ventajas a especies que antes habían estado en desventaja16.

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