Devenir y dinámicas moleculares Apuntes para una teoría de la sociedad alterativa Dinámicas sociales alterativas



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De lo molecular a lo molar

Saldremos un poco de las metáforas que utilizamos, sobre todo para no dejarnos llevar por el impacto de las figuras, aunque sean útiles precisamente para expresar ideas por analogías. Cuando hablamos de lo molecular nos referimos, en realidad, a acontecimientos micro-sociales, acontecimientos que se dan en un lugar. Y cuando hablamos de molar nos referimos al conjunto masivo de acontecimientos micro-sociales; no a la sumatoria de actores micro-sociales, tampoco al espacio donde concurren los acontecimientos micro-sociales, sino a los efectos masivos de estos acontecimientos micro-sociales. Lo molar entonces no es una sumatoria de individuos, tampoco un espacio mayor, sino el acontecimiento social, entendido como multiplicidad de singularidades, multiplicidad de acontecimientos singulares. Es discutible entonces hablar de lo macro-social, a no ser que se entienda lo macro-social como efecto de las dinámicas micro-sociales. Las dinámicas macro-sociales no se pueden comprender de la misma manera que se comprenden las dinámicas micro-sociales, a no ser que se suponga que las instituciones, por ejemplo, son sujetos y actores, como se acostumbra en las ciencias sociales. Como hemos dicho anteriormente, no hay macro-sujetos, sino en la imaginación humana. Las instituciones son efectos de las dinámicas moleculares sociales, si perduran es porque estas dinámicas moleculares son capturadas por las mallas institucionales y se repiten constantemente como si fuese la misma composición. Ahora bien, la pregunta es: ¿cómo ocurre para que la institución pueda capturar las dinámicas moleculares si la institución no es sujeto?  Hemos dicho que son los mismos individuos, para hacerlo más fácil, dejando de lado otras formas moleculares, como los grupos y las asociaciones, los que se imaginan a las instituciones como sujetos, dejándose seducir por su propia imaginación, la que hace aparecer relaciones aparentes entre los individuos y las instituciones, cuando, en realidad, las relaciones se dan entre individuos, individuos externos a las instituciones e individuos internos de las instituciones. Ahora bien, la imaginación o, si se quiere, la “ideología”, no explica la perduración de estos efectos institucionales. Al respecto, sugerimos una hipótesis interpretativa.

 

Hipótesis

La repetición de las mismas prácticas, de las dinámicas moleculares capturadas, se convierte en costumbre; la repetición de los mismos efectos masivos, relativos a estas prácticas, conforman una “realidad” aparente, la institucionalidad. Es aparente pues no tiene vida propia, es efecto de las múltiples singularidades capturadas; sin embargo, en la medida que pasa el tiempo, en la medida que pasa más de una generación, esta “realidad” aparente se convierte en referente. Aparece como si antecediera a las mismas dinámicas moleculares, cono si les diera origen y las generara, cuando es todo lo contrario. Si incluso se interpretara como que las instituciones se internalizan en los individuos, reproduciéndose en ellos, condicionando sus conductas, son las dinámicas de ellos las que terminan reproduciendo las instituciones.  No es que sea solo imaginaria esta dependencia respecto de las instituciones, sino que también es material, aparece como “realidad”; empero, se trata de una “realidad” efecto, de una materialidad construida por las propias dinámicas moleculares. Entre esta “realidad” efecto y la “ideología” se fortalecen mutuamente, reforzando la inducción de conductas reproductivas.

No es que lo que llamamos “realidad” efecto o “realidad” aparente sea “irreal”, sino, que decimos, que, nada más ni nada menos, no es autónoma, no tiene vida propia, tal como aparece representada en la “ideología” o, mejor dicho, en el imaginario social. Lo sugerente es que las dinámicas moleculares sociales capturadas se comportan respecto a sus propias criaturas como si éstas les antecedieran y fueran la “causa” de sus propias acciones y prácticas. Entonces se da como una inversión imaginaria que convierte a las dinámicas moleculares capturadas en dependientes de sus propias criaturas.

 

De esta manera llegamos a la decima tesis, que puede ser planteada de la siguiente forma:



Las instituciones son imaginarias y son “realidades” aparentes, que capturan dinámicas moleculares sociales y las hacen dependientes.

De aquí a la onceava tesis, no hay más que una consecuencia:



Las dinámicas moleculares sociales componen instituciones, las constituyen y las instituyen; empero, al hacerlo, quedan atrapadas en las mallas que ellas mismas tejen.

Pasamos a la doceava tesis:



Lo molar institucional no solamente es efecto masivo de las dinámicas moleculares singulares, algo parecido al efecto estadístico, sino que también es una construcción imaginaria y un tejido normativo, de regulaciones y de relaciones codificadas.

Históricamente lo molar institucional se ha convertido en la “realidad” social; es decir, en la condición de posibilidad histórica de las propias dinámicas moleculares capturadas. Con esta inversión imaginaria, la historia ha terminado convertida en la historia de las instituciones, de sus estructuras, de sus relaciones codificadas, dejándose de lado la actividad producente, las dinámicas moleculares sociales, la potencia social. A contra luz, la memoria de las dinámicas moleculares, sus narrativas, sus recorridos múltiples y singulares, aparecen como si fuesen una sub-historia, quedan en los márgenes de la historia; en el mejor de los casos, son tomados como una contra-historia. La alteridad imperceptible, en el caso del campo institucional o, la alteridad perceptible, en el caso del espacio-tiempo social no capturado institucionalmente, de las dinámicas moleculares, es vista como desviación, en un caso, o subversión, en otro caso.

Con lo que llegamos a la decimotercera tesis:

Las crisis políticas y sociales se pueden comprender como crisis institucionales; es decir, crisis derivadas de la conexión entre dinámicas moleculares y efectos molares. Hay varias formas de crisis; pueden ser desatadas por los mismos efectos masivos desequilibrantes de las dinámicas moleculares; pueden ser desatadas por las dinámicas molares de las instituciones, cuando entra en contradicciones; puede darse por saturación, por acumulación de desplazamientos imperceptibles, que terminan desfasando el ámbito de conexiones y relaciones entre lo molecular y lo molar institucional; puede darse por antagonismo evidente entre los espacio-tiempos de las alteridades perceptibles, que adquieren extensión e intensidad, chocando con los espacio-tiempos institucionales.

Cuando ocurre esto, cuando se dan las crisis, se levanta el velo, se hace evidente donde se encuentra la actividad producente, la productividad social, la composición institucional y la reproducción institucional; en las dinámicas moleculares sociales. Se hace evidente que la potencia social y la creatividad se encuentra en las dinámicas moleculares sociales. Sin, embargo, paradójicamente, las soluciones de las crisis pasan por la restauración de las instituciones, modificándolas, o en la construcción de un nuevo mapa institucional, que termina reproduciendo las capturas y las dependencias, por otros caminos y otras formas. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué se reproduce la captura y la dependencia de las dinámicas moleculares? Las dinámicas moleculares no son singulares, no están aisladas, aunque sí son singularidades, son distintas, diferentes, múltiples; al no controlar los efectos masivos de sus propias dinámicas construyen instituciones y estructuras para controlarlos. En este control de los efectos masivos de las dinámicas moleculares, éstas también terminan controladas. El problema es encontrar formas institucionales lo suficientemente plásticas, flexibles y sensibles a las contingencias y variaciones de las dinámicas moleculares, como dijimos más arriba.

           

         

 

 

[1] Título del libro de Cornelius Castoriadis. La institución imaginaria de la sociedad. Tusquets 2003; Buenos Aires.



[2] Revisar de de Gilles Deleuze y Félix Guattari Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia II. Particularmente 1904 ¿Un solo o varios lobos? Pre-Textos 2000; Valencia.

[3] Concepto elaborado por Georges Bataille. Ver La parte maldita. Las Cuarenta; Buenos Aires 2007.

[4] Ver de Aristóteles Metafísica.

[5] Ver de Gilles Deleuze y Félix de Guattari Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. Pre-Textos 2000; Valencia.

[6] Tampoco se va discutir aquí el alcance de lo nómada. ¿Eran totalmente nómadas? ¿No combinaban estancias “sedentarias”? ¿No es mejor de hablar de sociedades itinerantes? Estos problemas de definición preferimos postergarlos.

[7] Sobre estas características intrínsecas se concentró Cornelius Castoriadis en La institución imaginaria de la sociedad. Ob. Cit.

[8] Ver de Émilie Benveniste Problemas de lingüística general I y II. Siglo XXI 1997-1999; México.

[9] Ver de Sigmund Freud Obras completas. Amorrortu Editores; Buenos Aires.

[10] Ver de Jacques Lacan El seminario. Ediciones Paidós; Buenos Aires. 

[11] La distinción entre lo molecular y lo molar fue trabajada por Gilles Deleuze y Félix Guattari. El término de caosmosis fue propuesto por Félix Guattari.

[12] Ver de Georges Bataille Teoría de la religión. Taurus; Madrid 1991.

[13] Revisar de Maurizio Lazzarato Políticas del acontecimiento. Tinta Limón 2006; Buenos Aires. 

[14] Ver de Edgar Morin El método. La física de la física. Tomo I. Cátedra; Madrid.

[15] Guillaume Sibertin-Blanc escribe: Se entiende por deseo en El antiedipo la causa inmanente o la autoproducción de la vida genérica del hombre en la unidad de la naturaleza y de la historia, del Homo natura y del Homo historia. Deleuze y el antiedipo. Nueva Visión 2010; Buenos Aires. Pág. 21.

[16] Ver de Gilles Deleuze y Félix Guattari El anti-Edipo. Capitalismo y esquizofrenia. Paidos 1985; Barcelona. 

[17] Revisar de Pierre Bourdieu El sentido práctico, también Homo academicus,  así como Argelia 60. Estructuras económicas y estructuras temporales. Se puede también revisar Capital cultural, escuela y espacio social; El oficio del sociólogo. Presupuestos epistemológicos, en colaboración con Jean-Claude Chamboreon, Jean-Claude Passeron. Siglo XXI; Buenos Aires. 

[18] Revisar de Jacques Monod Le hasard et la nécessité. Essai sur la philosophie naturelle de la biologie moderne. Éditions du Seuil 1970; Paris. 

[19] Revisar de Edgar Morin El método. La vida de la vida. Cátedra 1998, Madrid.

[20] Félix Guattari propone distintas ecologías. Ver del autor Las tres ecologías. Pre-Textos; Valencia 1996.

[21] Propuesta de Boaventura de Sousa Santos. Ver El milenio huérfano. Trotta; Madrid.

[22] James, William (2009). Un universo pluralista. Filosofía de la experiencia. Buenos Aires: Editorial Cactus.  (2009). La voluntad de creer. Barcelona: Marbot ediciones.  (2006). Las variedades de la experiencia religiosa. México: Quarzo.  (2005). Investigación psíquica. Jaén: Ediciones del Lunar. (2004). La voluntad de creer. Madrid: Encuentro. James, William y Clifford, William K. (2003). La voluntad de creer: un debate sobre la ética de la creencia. Madrid: Tecnos. (2002). Las variedades de la experiencia religiosa: estudio de la naturaleza humana. Barcelona: Península. (2000). Pragmatismo: un nuevo nombre para viejas formas de pensar. Madrid: Alianza. 

[23] Ver de  Alfred North Whitehead El concepto de naturaleza (1920), Proceso y realidad (1929), Aventuras de las ideas (1933), Modos de conocimiento (1938).

 

[24] Revisar de William James Philosophie de l’expérience ; Flamarion. También del mismo autor, Le pragmatisme; Flamarión. En castellano: Pragmatismo. Un nuevo nombre para viejas formas de pensar; Alianza 2000; Madrid. Así mismo, del mismo autor, Introduction á la philosophie. De Gabriel Tarde La Psychologie économique; Alcan. De Gilles Deleuza y Félix Guattari, El anti-Edipo y Mil mesetas; Ob. Cit.



[25] Revisar de Maurizio Lazzarato Políticas del acontecimiento. Ob. Cit.

[26] Edgar Morin: El método. La vida de la vida. Ob. Cit.; pág. 102.

[27] Ibídem: Pág. 102.

[28] Ibídem: Pág. 102.

[29] Ibídem: Pág. 103.

[30] Ver de Margalef, Ramón: 1960, «Ideas for a synthetic approach to the ecology of running waters». 1962, Comunidades naturales. Mayagüez: Instituto de Biología Marina; Universidad de Puerto Rico. 1963, On certain unifying principles in ecology. 1968, Perspectivas en teoría ecológica. 1974,  Ecología. Barcelona; Omega. 1978, Life-forms of phytoplankton as survival alternatives in an unstable environment. Oceanol. 1980,  La biosfera entre la termodinámica y el juego. Barcelona: Omega. 1982,  Limnología. Barcelona; Omega. 1992, Planeta azul, planeta verde. Prensa Científica SA. Barcelona. 1994. Limnology now: a paradigm of planetary problems. Elsevier, Amsterdam. 1997, Our biosphere. Ecology Institute, Oldendorf. Referencia: Wikipedia, enciclopedia libre: Ecología.

[31] Referencia: Wikipedia, enciclopedia libre: Theodosius Dobzhansky.

[32] Referencia: Wikipedia, enciclopedia libre: Ecología.

[33] Ibídem.

[34] Ver de Guido Gómez de Silva Breve diccionario etimológico de la lengua española. El Colegio de México. México. 

[35] Ibídem.

[36] Ver de Raúl Prada Alcoreza Epistemología, pluralismo y descolonización. Horizontes nómadas 2013; La Paz.

[37] Maurizio Lazzarato: Políticas de la amistad. Tinta Limón 2006; Buenos Aires; pág. 27.

[38] Ibídem: Pág. 43.

[39] Ibídem: Págs. 58-59.

[40] Ibídem: Pág. 59.

[41] Ibídem: Pág. 61.

[42] Ibídem: 64.

[43] Ibídem: Pág. 67.

[44] Ibídem: Pág. 75.

[45] Ibídem: Pág. 69.

[46] Ibídem: Pág. 75.

[47] Alusión al libro de Jean Baudrillard, que titula El espejo de la producción. Gedisa 1996; Barcelona.

[48] Ver de Raúl Prada Alcoreza La colonialidad como malla del sistema-mundo capitalista. Apuntes para una Crítica de la economía política generalizada.  Horizontes nómadas 2012; Bolpress 2012; La Paz.

 

[49] Gabriel Tarde: L’Opinion et la foule, Paris, PUF, 1989. En castellano, La opinión y la multitud; Madrid Taurus, 1986.



[50] Maurizio Lazzarato: Ob. Cit.; Págs. 90-91.

[51] Ibídem: Pág. 92.

[52] Ibídem: Pág. 92.

[53] Ibídem: Pág. 92.

[54] Ibídem: Pág. 92.

[55] Ibídem: Pág. 92.

[56] Ibídem: Págs. 92-93.

[57] Ibídem: Pág. 93.

[58] Ibídem: Pág. 94.

[59] Ibídem: Pág. 108.

[60] Ibídem: Págs. 108-109.

[61] Maurizio Lazzarato: Ob. Cit.; Pág. 187.

[62] Ibídem: Pág. 188.

[63] En el curso de la revolución rusa  nació un movimiento estético que apoyó a la revolución y buscó participar en las transformaciones a partir de las artes, la creatividad y la imaginación. Este movimiento se denominó  Prolekult. La independencia de este movimiento ocasionó susceptibilidades en el partido, atrayéndose una actitud negativa de parte de éste. El Proletkult fue disuelto en 1932. La perspectiva abierta por el  Proletkult atrajo a la vanguardia rusa, que vio la ocasión de librarse de las convenciones del «arte burgués».

 

[64]  La gran  revolución cultural China dura cerca de diez años, entre 1966 y 1976, hasta al golpe militar de Deng Xiaoping. La revolución cultural busca reconducir el curso que tomaba la revolución debido a las tendencias burocráticas y capitalistas de dirigentes e intelectuales de influencia. La revolución cultural desata una gigantesca movilización estudiantil. La movilización recorre todo el país, afectando también a las áreas rurales, y termina por extenderse a la clase obrera y, finalmente, a los soldados del Ejército Popular. El proceso conforma Comités Populares de obreros, soldados y cuadros del partido, estos Comités funcionan en realidad como órganos de poder dual en las distintas actividades de administración y gobierno.  



[65] Ver de Raúl Prada Alcoreza Horizontes de la Descolonización. Abya Yala; Quito 2013. También Horizontes nómadas, Dinámicas moleculares; La Paz 2013. 

[66] Edgar Morin El método. La vida de la vida. Cátedra 1998; Madrid. Pág. 420.

[67] Jacques Monod: Ob. Cit.; capítulo 1, D’etranges objets.

[68] Ibídem; pág. 37.

[69] Ibídem; pág. 37.

[70] Ibídem: Págs. 82-83.

[71] Ibídem: Pág. 83.

[72] Ibídem: Pág. 83.

[73] Silvia Federici: Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Tinta Limón 2010; Buenos Aires.

[74] Silvia Federici: Ob. Cit.; págs. 37-38.

[75] Ibídem: Págs. 69-70.

[76] Ibídem: Págs. 89-90-91.

[77] Ibídem: Págs. 102-103.

[78] Guido Gómez de Silva: Breve diccionario etimológico de la lengua española. El Colegio de México; Fondo de Cultura Económica; México. 


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