Desde la teoría de la acción comunicativa1



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Artesanos del discurso

Desde la teoría de la acción comunicativa1
Cada mensaje es único y particular, jamás llegaremos a dominar la técnica de la producción de manera tal de industrializarla. Siempre estaremos tras las sombras de lo posible creando nuevos enunciados desde cero, cual artesano en su taller transformando piezas en objeto de valor.
El presente texto intenta una aproximación al campo de la construcción de los discursos en la instancia de producción de mensajes. Este objetivo ha determinado un recorte del campo de la semántica y la lingüística tornando en reduccionismo algunos de sus postulados a fin de simplificar la exposición “teórica de la acción comunicativa”. En el mejor de los casos el lector encontrará indicios de un paradigma vigente de acciones comunicacionales con las cuales intentamos dar respuestas a la incógnita “¿cómo debo comunicar?”.

El origen de los discursos

El discurso es la unidad de análisis de sentido que tiene una manifestación o soporte material como un texto lingüístico, un conjunto de imágenes, una producción sonora, un sistema cuyo soporte es el cuerpo, etc. Cualquiera que fuera el soporte material, lo que llamamos discurso o conjunto discursivo no es otra cosa que una configuración espacio temporal del sentido.

Se ha consensuado que el origen de las formas del lenguaje se remonta a los primeros hombres que, en su necesidad de establecer acuerdos con los integrantes de la comunidad, comenzaron a atribuir significados comunes a los acontecimientos del mundo en el que vivían. Estos acontecimientos fueron representados a través de formas verbales y gráficas que con el tiempo se transformaron en “sistemas de signos comunes para toda la comunidad” (lenguajes). Comunes -en este sentido- quiere decir que todos los integrantes de la comunidad podían entenderlos y usarlos para darse a entender.

En tanto las sociedades fueron avanzando gracias a las construcciones del mundo que el lenguaje iba representando, éste se fue perfeccionando, logrando las formas más acabadas con las que nos comunicamos actualmente. Este recorrido de miles de años se asienta sobre algunos supuestos que según enuncia la teoría de la acción comunicativa se pueden resumir en tres.


Tres suposiciones pragmático-formales de la acción comunicativa:


  • Suposición común de un mundo objetivo.

  • La capacidad de entenderse de los sujetos que hablan: “racionalidad”2.

  • La validez incondicionada que pretenden para los actos enunciados.



Mundo Objetivo

La suposición de la “objetividad del mundo” significa que éste nos está dado como un mundo idéntico para todos. Esto permite suponer que en al acto del habla nuestros enunciados serán referentes y referidos a ideas comunes para una comunidad lingüística determinada. O sea, cuando hablamos de “sillas”, como objeto abstracto, será similar en las estructuras significantes del hablante como del receptor. La diferencia puede situarse en el tipo de silla a la cual referimos, pero por consenso se asume que se está hablando de “un asiento individual con respaldo y por lo general de cuatro patas”.




  • Postulado: sin sistema de referencia los actos de referir no pueden tener éxito, ni fracasar.


Racionalidad y Validez incondicionada
Para la teoría de la acción comunicativa las barreras que deben sobrepasarse para lograr la “objetividad del mundo” son dos: la posibilidad de que los sujetos se entiendan y la veracidad de los enunciados en diversos contextos de significación.

La primer barrera se basa en el supuesto de racionalidad que refiere a que los sujetos deben tener la capacidad de interpretar y referir el mundo de manera similar. En el ejemplo de la silla, la racionalidad es entender de manera similar el concepto “silla”.




  • Postulado: sin la suposición de la racionalidad de los participantes en la comunicación, los sujetos no pueden entenderse mutuamente, ni malentenderse.

La segunda barrera refiere a la validez incondicionada para los actos enunciados. Si los enunciados pudieran en un contexto perder la propiedad de verdaderos que poseen en otro, la pretensión de verdad no podría ser supuesta en cuestión de todos y cada uno de los contextos. Esta propiedad es esencial para instaurar el proceso de argumentación, de otra manera jamás habría entendimiento. Por ejemplo, quién daría crédito a lo que digo en este texto, sino se presupone que los enunciados tiene la propiedad de instaurar una “verdad”.

Sin embargo la comunicación supone la necesidad de que estos argumentos puedan ser rebatidos, ya que de lo contrario el mundo no podría ser negado y los argumentos no podrían avanzar en pos de su validación y/o legitimación. Es una suposición dialéctica sobre el avance de las construcciones del mundo mediante el lenguaje. En tal caso si la capacidad de rebatir argumentos no fuese posible jamás se podría haber salido de la idea del “mundo sostenido por elefantes”.


  • Postulado: sin situación comunicativa que asegure la entrada en juego de la coacción sin coacción del mejor argumento, éstos no podrían tener ningún valor en pro o en contra.


Contexto para la interpretación de los discursos
Para los hablantes y para los sujetos que actúan, el mundo sobre el que pueden entenderse y sobre el que pueden intervenir es el mismo mundo”.
La suposición de un mundo común de objetos que existen independientemente y de los que podemos enunciar hechos que se complementan mediante la idea de la verdad, es una propiedad que los enunciados no pueden perder. Sin embargo los enunciados no pueden ser confrontados de modo inmediato con el mundo y sólo pueden ser fundamentados a través de otros enunciados, concluyendo en tal caso que las pretensiones de verdad sólo pueden examinarse discursivamente.

De este modo la relación binaria Mundo/Enunciado de la validez de los enunciados, se amplía a la relación ternaria Mundo/Enunciado/Contexto de interpretación.




  • Postulado: “la verdad de los enunciados” será posible en tanto sean reconocibles por un público determinado.

Cierto que las pretensiones de verdad no pueden hacerse efectivas en los discursos; sólo a través de los argumentos nos dejamos convencer de la verdad de enunciados problemáticos. Lo convincente es aquello que podemos aceptar racionalmente. El proceso de argumentación como tal debe permanecer abierto a todas las objeciones relevantes y a todas las correcciones y mejoras de las circunstancias epistémicas. Este tipo de práctica argumentativa inclusiva e ininterrumpida es tributaria de la idea de una progresiva superación de los límites de las actuales formas de entendimiento, tanto en lo que se refiere a los espacios sociales, los tiempos históricos y las competencias materiales.


En el caso del uso regulativo del lenguaje los sujetos se apoyan en un complejo de costumbres, instituciones o reglas reconocido intersubjetivamente o compartido por el hábito. Un complejo que ordena las relaciones interpersonales de un colectivo de tal forma que sus miembros saben qué conducta pueden esperar legítimamente de los otros. Sin embargo las reglas del juego son compartidas por todos los hablantes que pueden utilizar un sistema complementario respecto del mundo objetivo presupuesto, llevando la interpretación al contexto personal de atribución de sentidos, seno de libertad de la semantización creadora.

Se entiende que "la estructura interna de la acción orientada al entendimiento (acción comunicativa) se refleja en las suposiciones que los actores deben adoptar cuando entran sin reservas en esta práctica". O sea, la estructura interna de los mensajes se ve reflejada en lo que los comunicantes deben dar por verdadero para que la acción comunicativa sea posible.

En la práctica, los miembros de una comunidad lingüística deben partir del supuesto de que las expresiones gramaticalmente bien formadas que enuncian tienen un significado general, idéntico para todos los participantes, en la multiplicidad de contextos de usos.

En este contexto, la lengua refiere a una forma de construir mensajes en un lugar y un momento determinado para una sociedad. Dentro de la comunicación es una rama nueva de la teorización y la investigación, con la virtud de romper con enfoques anteriores que no captaban el objeto de estudio en la complejidad de su construcción. Son diversos puntos de vista que comienzan a pensar la comunicación como un proceso donde los significados no son transferidos, sino construidos. Construcción que se realiza en una compleja interacción de discursos y donde la polisemia es interpretada según los registros sociales de los actores que los interceptan.


Los mensajes
El mensaje es una acción comunicativa con un fin predeterminado, concepción que permite diferenciar al mensaje del conjunto de discursos que comprenden el contexto de significación de los receptores. Un discurso puede ser tener una intencionalidad predeterminada o no, el mensaje sí la tiene. Es por esto que decimos que el mundo se construye a través de los mensajes, ya que tienen la cualidad de la comunicación orientada a la acción.
Construcción de los mensajes
"Lo simple trae la efectividad, ésta la eficiencia y ambas la eficacia". Este aforismo representa uno de los axiomas con los que se deben construir los mensajes.

Un mensaje se construye sobre la base de la anticipación de la totalidad de las posibles referencias al contexto de significación del oyente. Los actores tomarán postura frente a los mensajes “evaluando” la validez y orientarán su propia acción según el crédito otorgado. Los mensajes que no pueden ser comprendidos no son válidos y por lo tanto no generan acciones. Es por esto que en la construcción de los mensajes se han de tener en cuenta los medios por los que se ha de emitir, el enunciante del mensaje y el contexto de significación reconociendo al sujeto en su campo semántico de validación lingüística.

En el reconocimiento de cómo serán interpretados los enunciados emergen las condiciones sobre cómo se deben construir los mensajes. Por eso en la construcción de los mensajes lo más importante es la capacidad analítica para describir el “mundo objetivo” de una comunidad lingüística determinada, la capacidad creadora para proponer discursos que sean creíbles en los diversos contextos de significación, al mismo tiempo que sean lo más simples posibles para que sean interpretados rápidamente.

Por ejemplo, en la actualidad la desventaja de la publicidad a la hora de instaurar una “verdad” es que ha perdido su capacidad de generar enunciados creíbles. Lo mismo ocurre con el discurso político. Las campañas de comunicación actualmente tienen el desafío es instaurar una verdad mediante formas simples que puedan entenderse rápidamente y que no generen referencias a “mentiras” anteriores.



Formas de estructurar los mensajes

Los mensajes recurren a los lenguajes, sistemas de signos que operan como normas socialmente construidas y consensuadas, acerca de los modos en los cuales se construyen los discursos. La combinación de los signos que conforman cada sistema semiótico (es decir, cada lenguaje) permite la creación de contextos de significación lingüísticos comunes a una determinada sociedad.

Para continuar con el análisis de la estructuración de los mensajes nos valdremos de la gramática y la semántica, que permiten definir la estructura para construir los mensajes.

La gramática moderna estudia las formas. La semántica estudia las significaciones. La sintaxis3 y la morfología4 constituyen la semántica. Y la construcción de los mensajes se basa en la interacción de las reglas que éstas definen. Es por esto que es imposible separar morfología y sintaxis en la construcción gramatical de los mensajes.


Ejemplo:

  • Me siguen los ratis.

  • Me siguen los policías.

Desde el análisis gramatical podremos decir que las construcciones son similares, y desde el punto de vista formal de la semántica también. Gramaticalmente ambas proposiciones contienen un núcleo y un modificador indirecto. Desde el punto de vista semántico la construcción del sujeto "policía", pertenece a la definición de quien es parte de un cuerpo de seguridad del Estado.


Tomando la teoría de la acción comunicativa, el mensaje en su búsqueda de validez incondicionada, encontrará dos posibles referencias al mundo en el cual pueda ser interpretado.

Supongamos que un emisor se encuentra en el medio de una villa miseria y que en el mismo tono exclamativo anuncia las afirmaciones vistas.

En el primero de los casos, la interpretación del mensaje tiene un potencial mayor de validación, debido a que el contexto de referencia lingüística de los públicos significa el mensaje como propio, debido a que no tiene que buscar en otros marcos de referencia la atribución del sentido al enunciado.

En el segundo caso, la validación encontrará un problema al requerir por parte de los públicos la referencia del sentido "policía" fuera de su apropiación de los usos de la lengua.

En la acción, podríamos suponer que al primer enunciante lo encubrirían, tratando de salvar a uno de los suyos. En tanto al segundo en el mejor de los casos lo dejarán seguir corriendo.

En casos menos extremos encontramos que construcciones semánticas similares, en uno u otro contexto de significación pueden accionar de manera distinta. Es por esto que desde el estudio de la gramática se incluye la sincronía en la construcción de los mensajes. Y la forma correcta del uso de la lengua depende de la adecuación a las circunstancias en que se utilice.

Los mensajes para hacer sentido deben estar en sincronía con los usos actuales de los lenguajes en sus formas gramaticales, sintácticas y semánticas.
Tipos de lengua: dependen de la actitud del hablante.
La acción comunicativa pone en juego un espectro amplio de razones para orientar dicha acción, a saber: razones epistémicas para la verdad de los enunciados, puntos de vista éticos para la autenticidad de una decisión vital, indicadores para la sinceridad de las confesiones, experiencias estéticas, explicaciones narrativas, estándares culturales de valor, pretensiones jurídicas, convenciones, etc. Lo que consiste de modo general en la capacidad de un actor de orientar su acción por pretensiones de validez.


  • Discursivo: en textos, estudios, informes, ensayos. Intención de informar.

  • Expresivos: en las obras literarias. Intención de sugerir emoción, deseos, valoraciones, y producir un plan estético (se presenta también en la lengua coloquial, aunque aquí no aparece la intención de belleza).

  • Activo: en discursos y sermones; también en el lenguaje coloquial. Intención de persuadir, incitar.

Siguiendo a Kant, los seres racionales se entienden como actores que actúan siguiendo buenas razones. Es por eso que las acciones comunicativas que persiguen un fin, se orientan hacia la argumentación de buenas razones para que el fin sea logrado.


Niveles de la lengua: dependen de las circunstancias.
Las expresiones incomprensibles y extrañas, extravagantes y enigmáticas, provocan una demanda de explicaciones, ya que contradicen implícitamente una suposición que es inevitable en la acción comunicativa y por ello desencadenan reacciones de sorpresa.

La intención de las acciones comunicativas siempre apuntan hacia el tipo de enjuiciamiento normativo que aceptamos con nuestra suposición de racionalidad. Es decir, los actos comunicativos que referencien a una supuesta racionalidad compartida, serán interpretados como verdaderos, a diferencia de aquellos que instauren nuevas formas de racionalidad, las cuales deberán ser explicadas.

Es por esto que la comprensión del nivel de la lengua la cual se está pretendiendo aludir conforma parte de la construcción de mensajes. En este caso podremos encontrar los siguientes niveles que ayudan a interpretar la cuestión de los usos sociales.

1. Geográficas:



  • Lengua general: cuchillo, moreno, grosero.

  • Lengua regional: facón, morocho, guarango

2. Sociales:



  • Lengua formal: venga Ud.

  • Lengua informal: vení vos.

3. Geográficas y sociales:



  • Lengua rural: pingo

  • Lengua urbana: caballo.

4. Culturales:



  • Lengua culta: haya, de, para

  • Lengua vulgar: haiga, dea, pà.

5. Temporales



  • Lengua arcaica: hijosdalgo, damandallo.

  • Lengua actual: hidalgo, demandarlo.

Es decir que "heladera" será correcto hoy en Argentina, porque se trata de un regionalismo usado por hablantes de nuestro país, aunque para los españoles la forma correcta sea nevera.

En la lengua expresiva coloquial, un hablante argentino del sexo masculino podrá decir macanudo, sin que ello signifique desprestigio idiomático; en ese tipo de lengua y en esos niveles es correcto. En cambio siempre se rechazan las palabras y las expresiones vulgares, que sólo utilizan los hablantes incultos.
De la teoría a la acción de producción
Como ya sabemos, nuestro campo específico de acción son las organizaciones y, dentro de ellas, la producción –siempre en el marco de una estrategia- de mensajes. Por lo tanto, los lenguajes a partir de los cuales tenemos la intención de generar sentido (algo así como los idiomas que estaremos hablando de aquí en adelante) serán el audiovisual, el sonoro, el gráfico, el multimedial y los lenguajes que convergen en la organización de eventos.

Conocer, en rasgos generales, las posibilidades que nos ofrece cada lenguaje en particular junto con sus limitaciones y potencialidades, nos posibilitará manejar diversas opciones estilísticas a la hora de la producción de materiales de comunicación. Cada lenguaje nos permite una forma específica de producción de sentido. Por lo tanto, todo profesional de la comunicación debe conocer los signos más destacados que componen cada uno de los lenguajes con los que opera:





  • Lenguaje Sonoro. Signos: ruido, música, voz, silencio, etc.

  • Lenguaje Gráfico. Signos: colores - valores, formas, palabras, tipografías, espacio, imágenes, texturas, iluminación.

  • Lenguaje Audiovisual. Signos: imágenes, sonido, música, iluminación, movimiento, palabras y voz (o sea, palabras escritas y palabras habladas), espacio, etc.

  • Lenguaje Multimedial. Signos: textos, imágenes fijas, imágenes en movimiento, sonidos, animaciones, menúes y botones, hardware.

  • Lenguaje Eventos. Signos: todos los anteriores más las normas del ceremonial y protocolares (recordemos que los eventos son una particular combinación de todos los lenguajes).

Ahora bien; para que la producción de sentido anteriormente referida sea posible, es necesario que los lenguajes se materialicen en soportes comunicacionales. Los soportes son esos medios técnicos y físicos en donde los lenguajes se tangibilizan permitiendo su “lectura”. No es posible pensar a los lenguajes como fenómenos perceptuales si no es a partir de su materialización en los diferentes soportes.

Además de las características específicas de cada lenguaje, el Comunicador deberá conocer las potencialidades y limitaciones que ofrece cada soporte en el marco del diseño y gestión de una estrategia de comunicación.

Esto no significa de modo alguno que el Comunicador deba ser un experto, por ejemplo, en lo que refiere a la producción de materiales multimedia. Por el contrario, se parte de entender que existen profesionales altamente capacitados y especializados en esas cuestiones, con los cuales el comunicador interactúa permanentemente. Pero aún así es necesario que contemos con un dominio lo más acabado posible sobre los diferentes lenguajes y sus correspondientes soportes, en aras de contar con las competencias necesarias al momento de determinar qué producto es el más adecuado para nuestra estrategia comunicacional.


En este sentido, es relevante conocer:



  1. El proceso a través del cual cada uno de los lenguajes (la combinación específica de los signos que lo componen) se materializa en un soporte comunicacional.




  1. Las características técnicas, limitaciones y potencialidades de los diferentes soportes aplicables a cada lenguaje.




  1. El campo de efectos posible (instancia de la recepción) según la utilización de un lenguaje específico y un soporte determinado.


En Síntesis…



¿Qué es importante conocer?


  • Características Generales

  • Limitaciones

  • Potencialidades

  • Cuestiones técnicas / tecnológicas

  • Recursos necesarios

  • Campos de efectos posibles



Más específicamente:




  • Recursos Técnicos (software – hardware)

  • Recursos Humanos (técnicos – especialistas – actores

locutores – etc.).

  • Recursos Materiales (insumos - costos varios)

  • Recursos Narrativos/Retóricos (Metáfora, etc.)


¿Para qué es importante conocerlo?

Para tener las competencias necesarias en función de…


  • Poder interactuar con otros profesionales y que cooperen (y no compitan) con nosotros.

  • Poder determinar criterios comunicacionales sobre los cuales deben basarse los demás profesionales con los que interactuamos.

  • Poder determinar, en el marco de una estrategia de Comunicación, qué lenguaje y qué soporte (o combinación de ellos) nos permitirán acercarnos más al cumplimiento de nuestro objetivo en función del campo de efectos posible y del impacto previsible de ese producto en particular. Relación costo-beneficio.

  • En caso de no poder contar con la colaboración de profesionales de otras disciplinas, no ahogarnos en un vaso de agua y poder producir un material de calidad por nuestros propios medios.



Otras cuestiones importantes


  • El conocimiento sobre Soportes & Lenguajes no se agota (ni pretendemos agotarlo) en esta instancia. Deberán ampliar sus competencias a lo largo del ejercicio de la profesión con bibliografía, en espacios pedagógicos de especialización, a partir de la interacción con otros profesionales, etc.

  • Es necesario que despierten su iniciativa de capacitación permanente, sobre todo porque se trata de cuestiones estrechamente vinculadas con el desarrollo tecnológico y que, por lo tanto, requieren de una actualización constante.

  • Cuanto más conozcan, más independientes se vuelven en la resolución de situaciones. No siempre podemos contar con la colaboración de otros profesionales y eso no puede ser excusa para no conseguir un material de óptima calidad ni justificativo del fracaso de una estrategia.


Y lo fundamental


  • Debemos siempre apuntar al reconocimiento de los contextos de significación en los cuales los mensajes serán interpretados. Conocer al público y reconocer cuáles son los marcos de validación permitirán hacer del esfuerzo comunicativo una acción más eficaz.




1 Este texto se basa sobre las ideas y citas del libro de Jürgen Habermas, Acción Comunicativa y Razón sin Trascendencia, Ed. Paidós 1ª ed. Buenos Aires, 2003.

2 Desde Kant, podemos entender la razón como la capacidad de interpretar en mundo.

3 La sintaxis es el estudio de las relaciones que pueden vincular a los signos.

4 La morfología es el estudio de las variaciones o accidentes de los signos.






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